Segundas oportunidades

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Disclaimer: ningún personaje me pertenece, las situaciones son completamente ficticias y ajenas a la serie. Luka, Kagami y el resto de personajes mencionados en este fanfic son propiedad intelectual de Zagtoon y Thomas Astruc.

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Las puertas automáticas se deslizaron y Kagami entró. La tienda era grande, no lo suficiente para ser un supermercado, pero sí estaba bien abastecida. Los productos estaban distribuidos en cinco pasillos separados por cuatro aparadores: productos de higiene y limpieza; lácteos, café y cereales; productos genéricos; bebidas y snacks; y al fondo del local, tenían un pasillo de congeladores abiertos con lácteos, embutidos y carnes.

El cajero, un joven de piel canela y ojos café, sonrió gentil —Buenas tardes — y cuando Kagami le regresó el saludo, volvió a su celular.

Había algo reconfortante en las tiendas. Cuando pasas de ciudad en ciudad, te das cuenta que aunque las calles, los parques, las escuelas y las personas siempre son diferentes, hay lugares que siempre se parecen. Para ella todos los mercados se sentían igual y eso le gustaba, quizás por la satisfacción de encontrar todo siempre en los mismos lugares, quizás porque sabes que ahí la gente siempre está de paso, o quizás tal vez por pura nostalgia. Sospechaba que eran las tres cosas al mismo tiempo. Claro, ahora que tenía a la tienda a una esquina de su calle, eso se había vuelto casi algo de rutina.

Las puertas se deslizaron nuevamente.

El día anterior fue malo, la cita la dejó decepcionada y el encuentro con Couffaine la dejó más que molesta, pero eso ya no importaba. Ese fin de semana su madre se había ido a la Semana de la moda en Nueva York, lo que a ella le venía de maravilla. Ya tenía todo planeado, iba a comprar una promoción de pizza mediana y alitas por 25 euros, luego se iba a desvelar viendo vídeos tontos en la pantalla grande de la sala. Solo necesitaba suficientes bebidas y bocaditos para una maratón de documentales sobre la Segunda Guerra Mundial.

Se detuvo casi al final del pasillo, frente a los snacks y analizo las etiquetas con detenimiento hasta que encontró lo que quería, para desgracia suya la única lata grande de papás de crema y cebolla estaba en la última repisa del aparador, ahí donde solo Yao Ming podría alcanzar. Una vez más, sentía que los franceses amaban discriminar a las personas bajas. De puntas, apoyó su peso en un aparador y estiró el brazo, pero era inútil. En ese momento vio a ambos lados y cuando estaba segura de que no había nadie, salto. Su mano tumbó la lata, y esta golpeó estrepitosamente el piso y rodó al pasillo de las carnes.

Afortunadamente el cajero tenía puesto audífonos e ignoraba lo que había ocurrido. Suspiro aliviada y avanzó al otro pasillo por sus papas, pero oh sorpresa, justo las tenía la persona que menos deseaba ver en ese momento.

Couffaine alzo las cejas sorprendido, le dio una estúpida sonrisa a boca cerrada — Hola. — y le devolvió su lata.

Ella murmuró —Gracias — y preguntó fastidiada — ¿Vienes aquí siempre o debo suponer que en serio me estás siguiendo?

Luka carraspeo incomodo —Vengo aquí a veces — y le recordó — Vivimos cerca, no sé por qué te sorprendes.

Me sorprende que justo cuando no deseo verte, te veo más. Kagami forzó una sonrisa que parecía mueca —Es verdad — se despidió —fue bueno verte — se volteó y regresó al pasillo de los snacks.

Como era de esperarse, Luka la llamó —Kagami — pero la muchacha no se detuvo —En verdad lamento lo de...

—Ni te molestes, ya lo de ayer pasó. — respondió Kagami cortante sin siquiera verlo.

Luka se mordió la lengua, la culpa resonaba en él como contrabajo —Igual, quería disculparme.

Ella se detuvo en los aparadores donde tenían los refrescos, agarró tres botellas de té helado, lo encaró y le preguntó —¿Por qué te importa tanto? Ya paso, ni siquiera somos tan amigos como para que me afecte.

—Eso no es cierto — y justo por eso debía disculparse —te vi enojada y la verdad yo tambien me sentía así. Solo quería hablar de eso, pero nunca pensé en cómo te sentías tú. Fue grosero, fue insensible y en verdad lo siento.

Kagami se inclinó un poco hacía adelante y le respondió —También es grosero violar mi espacio personal — monótona.

Él abrió los ojos avergonzado —Disculpa — y dió un paso atrás, dejando casi un brazo de distancia. Sentía que estaba tocando guitarra con la izquierda —Perdón por eso, y perdón por lo de ahora. Yo solo quiero que nos llevemos bien y que dejes de verme como si desearas atravesarme con tu espada. — podía hacerlo, pero no estaba para nada cómodo.

Ella resopló —No es una espada, es un florete y no te puede atravesar porque se dobla — estaba siendo sincero, estaba arrepentido, pero mentiría si dijera que la idea de ver a Luka atravesado en el abdomen con cruces en los ojos, no le causo gracia. Por un segundo su labio se movió involuntariamente —está bien, acepto tu disculpa. — y pronto volvió a su semblante frío, se dio la vuelta y siguió caminando

¿Acaba de sonreír? Luka pestañeo desconcertado y cuando finalmente entendió lo que había ocurrido, agarró una botella de gaseosa de un litro y alcanzó a su compañera en la caja. Le dijo —Gracias, sé que aún no me consideras un amigo, pero tú sí me agradas.

Ella lo vio de reojo, arqueó una ceja y volvió a ver hacia adelante. Aunque no tuvo respuesta, estaba seguro de que por un segundo volvió a sonreír.

Después de que cada quien pagó lo suyo en silencio, Kagami preguntó en la entrada —¿Me vas a acompañar? — no es una invitación, pero vamos por el mismo camino.

Respondió —Si no te molesta, sí. — mientras se hacía a un lado para dejar que pase.

El sol pintaba las casas de dorado y dibujaba árboles negros elongados en la acera. Aunque las calles y las personas siempre son distintas, el atardecer es el mismo en todos lados. París no es como ninguna otra ciudad que haya visitado antes, en realidad es totalmente distinto a Japón, pero en ese momento no se sentía ajena.

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Nota de la autora: lo prometido es deuda. Esta es la continuación del fic, obviamente Luka tenía que disculparse bien, pero quería profundizar un poco en el personaje de Kagami y seguir con el tema de los encuentros casuales entre ellos, por eso el encuentro en una tiendita me pareció bueno. Aunque este fue un capítulo relajado, es necesario para crear el conflicto de los próximos capítulos.

Spoiler: Nino está en conflicto y Luka puede estar en problemas.

Eso es todo por este capítulo, comenten que me encanta leerlos.