Preguntas incomodas
Disclaimer: Ningún personaje aquí me pertenece, todo es propiedad intelectual de Zagtoons. Las situaciones son completamente ficticias.
Nota de la autora: este capítulo es un poco más largo, pero es muy importante para el desarrollo de la trama más adelante.
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Nino apoyó su frente contra el frío vidrio de la mesa del comedor, exhaló lento por la boca y volvió a inhalar. No podía decirle a Alya porque le diría a Marinette, no podía decirle a Adrien porque ni estaba seguro de lo que había visto y tampoco podía contarle a Wayzz porque estaba en Dios sabe que plano místico de este universo. Llevaba un buen rato así, viendo a su celular sin saber qué hacer con lo que tenía, si es que siquiera tenía algo que fuera importante. Quizás solo estaba siendo paranoico, pero también había la posibilidad de que este en lo correcto y si era así…
—Mamá — grito y esperó cómo cinco segundos —Ma... —hasta que finalmente le respondió.
—En la oficina.
En ese momento se paró, tomó el ofensivo aparato, cerró la silla con desgano y subió las escaleras arrastrando los pies. Cuando entró, su madre apartó la mirada de la laptop y la cerró de inmediato. La última vez que lo había visto así, fue cuando se enteró de que tenía que sacar un ocho en química para pasar.
—Bueno, no te ves nada bien — reconoció en tono de confesión y señalo a un taburete blanco aterciopelado en la esquina —¿cosas de amor?
—Algo así — Nino tomó asiento —Necesito contarte algo, pero no se lo puedo decir a nadie más.
Sus ojos almendrados se abrieron como plato y acerco su cuerpo al borde del asiento. Consternada, reprochó —Nino, te he dicho que yo no soy madre de hombres infieles — y a su hijo se le cayó la mandíbula de la sorpresa.
No por el hecho de que le dijera eso, ya sabía que su madre lo sonaba si le faltaba el respeto a su relación —Mamá, no se trata de mí — solo le sorprendió que asumiera tal cosa —en realidad es sobre Adrien.
De nuevo se adelantó —Es ese padre negligente que tiene, ¿verdad? — El instinto de madre siempre la llevaba a asumir las peores cosas —Tú solo dime y yo le hago espacio.
—Ma, no es eso esta vez. — Con cara de pésame, saco su celular, abrió la galería y le mostró la foto. Ella levantó la mirada con una ceja en alto y él le contó todo lo que vio y lo que sabía —No estaban agarrados de la mano ni nada, solo estaban juntos caminando y hablando, pero me sorprende porque esa chica según Adrien siempre ha sido fría y le creó porque las veces que la he visto solo parece llevarse con él. Y es algo mutuo, ¿sabés? — continuó —Adrien si se lleva con más chicas, pero Kagami es literal la primera con la que él intenta si quiera salir.
Ya veo —Entonces, no le quieres decir nada por temor a lastimarlo, pero temes que si no le dices nada y llegas a estar en lo correcto, también saldrá lastimado.
Su hijo se quitó la gorra y la apretó contra su pecho —Pues, sí.
La pregunta: ¿qué hago?, estaba de más.
Ella suspiró —Ay Nino, te he dicho que en cosas de pareja siempre es mejor no meterse, — su hijo se acercó al borde del asiento —pero es tú mejor amigo. Mira, yo creo, que mientras no tengas nada seguro, no debes decir nada a nadie — él asintió — claro que, sí te enteras de algo sospechoso, ya queda en ti contarle a Adrien y dejar que él saque sus conclusiones.
—Tienes razón — respondió mientras se levantaba más animado del banquito —eso haré.
La señora sonrió, junto las manos en su regazo y preguntó —¿Sabes que también deberías hacer? — de manera traviesa. Nino ya se imaginaba que quería —Caliéntate la cena, por favor.
Respondió —Enseguida — salió al pasillo y desde las escaleras gritó — gracias ma.
Para cuando acabo la cena el tema ya había sido olvidado. El fin de semana se le pasó entre estar con Alya y hacer deberes a última hora, así que tampoco pensó en ellos, pero claro, por más que quisiera, no podía evadir eso para siempre.
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Había oído eso de que cuando no deseas algo, más lo atraes, pero no había tenido la oportunidad de confirmarlo hasta ese día en la estación del metro, cuando por primera vez en cinco años que llevaba tomando el mismo tren en la mañana para ir al colegio, se topó a Luka.
El guitarrista sonrió —Ey — y se acerco a darle un apretón y un medio abrazo.
El otro saludó y comentó —Primera vez que te veo aquí.
—Ah sí, siempre me voy caminando pero hoy me levante más tarde y ya pues.
Justo en ese momento llego el tren y los dos subieron. Por la hora no habían asientos disponibles, así que les toco ir parados contra la pared cercana a la puerta. Lo bueno era que no estaban apretados. Las puertas se cerraron y el tren se puso en marcha, faltaban casi diez minutos para su parada.
Nino puso su mejor sonrisa de "no sospecho nada malo de ti" y preguntó — ¿Que tal te fue el viernes?
La sonrisa despreocupada de Luka no era nada alentadora —Ahí, la verdad las cosas se dieron distinto a lo que yo esperaba, pero igual pase bien.
El otro respondió con un gentil —Ah que bien. — a pesar de que en esos momentos solo tenía ganas de darse contra el tubo de metal que sostenía para no caer. ¿Lo dices por qué te quedaste solo con Kagami o qué? Él sabía mejor que nadie, que cosas pueden pasar cuando te quedas solo con alguien durante el ataque de un Akuma. Así fue cómo terminó enamorado de Alya.
Luka preguntó —¿Y qué tal tu fin de semana?
—Todo bien — respondió el moreno de forma abrupta — no he hecho nada interesante. ¿Qué hiciste el sábado?
El guitarrista vio al costado —Ahm — y volvió a ver a su amigo dudoso — no mucho. Fui en la tarde con Juleka a comprar cuerdas nuevas y en la noche terminé la letra de una canción.
Dijo —Ah, has estado inspirado. — y dos señoras voltearon a ver la animada conversación.
El peliazul murmuró —Podría decirse — y trato de ignorar la mirada irritada de otros pasajeros —¿Te pasa algo? Estás alzando un poco la voz.
Nino abrió los ojos avergonzado, respondió más calmado —Disculpa, tuve una presentación en un rave y aún cargo los oídos tapados. Tú sabes, eres artista — y río nervioso.
—Sí yo entiendo — respondió Luka viendo a las vallas LED del vagón que, para su suerte, anunciaban que ya habían llegado a la parada. —Vamos.
El tren se detuvo y ellos bajaron.
Los dos subieron las escaleras en incómodo silencio y salieron a la calle detrás del colegio.
Luka interrumpió —Oye — y preguntó —¿Adrien está molesto conmigo?
El menor se detuvo y lo encaró —No, ¿por qué crees eso?
Y el guitarrista respondió —Pregunto. Es que el viernes me tope a Kagami a lo que iba para mi casa y ella sí estaba molesta por eso, así que — mientras subía las escaleras de la entrada — cómo me estabas preguntando, asumí que Adrien también andaba enojado.
Bravo, que buen detective, Batman y Sherlock son unos tarados comparados conmigo. Lo único que sé es que habló con ella el viernes, se encontraron el sábado y ahora cree que Adrien lo odia. Excelente.
Nino contestó con gentileza —No te preocupes, solo no se me ocurría nada que decirte y fue lo único de lo que me acorde — y explicó —La verdad no he hablado con Adrien, pero yo de ti no me preocuparía, digo, hasta Chloe es su amiga.
Luka rió —Tienes razón. Es demasiado buena persona, supongo que por eso todas lo quieren — y aunque Nino notó algo de tristeza en esa frase, no se atrevió a hacer más preguntas.
¿Lo dices por Marinette o por Kagami?
La despedida fue corta. El —Te veo luego — de Luka, sonaba a un ojala que no, pero no podía culparlo por ello.
Al cruzar la puerta cada quien fue para su lado, los dos con nuevas preguntas que no podían responder. Durante el resto del día, ninguno pudo olvidar la pequeña charla que tuvieron, por mucho que deseaban hacerlo. Nino solo estaba seguro de algo, eliminar la foto era lo mejor que podía hacer.
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Nota de la autora: en los próximos capítulos, se arma un heptágono amoroso que hará que me odien, pero aún falta para eso. Este fic sigue de forma paralela algunos eventos de la serie, pero no los sigue en el orden que se emitieron, por eso no se sorprendan si en un capitulo hablo primero de Desesperada y varios capítulos más tarde hablo sobre Ikari Gozen. Yo sé que ese no es el orden en el que se emitieron los capítulos, pero es en orden cronológico.
Spoiler: Después de Silenciador, Luka necesita poner sus sentimientos en orden. Por suerte, Kagami siempre está dispuesta a escucharlo.
Bai. Eso es todo. Voy a estar sin internet por tiempo indefinido, pero seguiré escribiendo. Comenten para que a Luka le crezcan pestañas.
