Sentimientos mezclados
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Disclaimer: ningún personaje me pertenece, las situaciones son completamente ficticias y ajenas a la serie. Luka, Kagami y el resto de los personajes mencionados en este fanfic son propiedad intelectual de Zagtoon y Thomas Astruc.
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Inhala.
Retén.
Exhala.
Retén.
Llevaba ya un rato haciendo eso, pero las lágrimas no se detenían por mucho que ella trató de contenerlas. Odiaba llorar, odiaba no poder oír nada que no sea el palpitar ansioso de su corazón, odiaba no poder tragar la ira que se había acumulado en su garganta y lo que más odiaba era no tener control de sus propias emociones. Jugó con ella y con Marinette teniendo novia, le hizo creer que la quería y solo necesitaba analizar sus sentimientos, para a la final enterarse de que tenía novia por mensaje. Ni siquiera le importó lo suficiente como para dignarse a darle una explicación cara a cara. Estaba más que ofendida, pero no lo odiaba. Cómo podría hacerlo si cada que lo veía se acordaba de esa rosa y de la forma tan tierna en que la vio al dársela y lo único que deseaba hacer era volver a ese momento. Pude quererlo tanto.
Sintió una punzada al corazón y una presión en la cabeza extrañamente familiar. De repente todo alrededor suyo parecía hipersaturado de color y cualquier ruido antes imperceptible, ahora estaba amplificado. La presión en su pecho había desaparecido, su corazón latía con gran fuerza a un peligroso ritmo al que no llegaba ni siquiera cuando corría. Otra vez.
Cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando, ya era muy tarde. Hawkmoth la había secuestrado en su propia mente, todo por esa mendiga foto.
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Chat Noir soltó la cintura de Kagami y esta se desplomó en el sofá boca abajo, dejando sus piernas y su brazo izquierdo colgando fuera de él. No era una posición realmente cómoda, apenas y respiraba bien, pero no se hubiera movido ni aunque le pagaran por hacerlo. Decir que estaba adolorida, era poco, sentía que le taladraban las sienes, los músculos en sus piernas y su abdomen palpitaban como si hubiera corrido cinco kilómetros sin parar y para colmo de males, estaba segura que sentía cólicos. El día en que descubra quien es Hawkmoth, lo atravesaré como a un cerdo.
—¿Kagami? — llamó su madre bajando de las escaleras. Sus gafas oscuras reposaban en la punta de su nariz y de su ajustado moño colgaban algunos mechones grises —¿Hija estás bien?
Ella respondió —Sí madre — la respuesta fue amortiguada por los cojines del sofá.
El superhéroe tosió para hacer notar su presencia y saludó —Buenas tardes Madame Tsurugi.
Para su sorpresa, la mujer volteó, alzó la mirada justo en su dirección y preguntó —¿Joven Agreste, que hace aquí?
Dejándolo a él paralizado con la mandíbula colgando. No era para menos, uno de los misterios más grandes de Francia, su mayor secreto, oficialmente fue descubierto por una mujer no vidente. Ella en menos de un minuto logró lo que Alya y todos los periodistas del país no habían logrado hasta entonces, ni siquiera viendo su rostro en cada tipo de medio existente.
Por suerte, después de un incómodo silencio, Kagami logró sentarse e interrumpió —Disculpa madre, es Chat Noir. Me akumatizaron y quiso asegurarse de que este bien — y eso fue suficiente para que ella se olvidará de él.
—¿Cómo? — Preguntó la señora mientras se acercaba al sofá y se sentaba cerca de su hija —¿Estás lastimada?
—No — dijo la muchacha mientras veía sus piernas con desgano —Solo estoy agotada. Necesito descansar.
Madame Tsurugi asintió, llamo a alguien —Sato — y pronto un hombre alto de ojos rasgados y rostro alargado bajo del segundo piso.
El hombre no pasaba de los 30 años, vestía un jean azul, camisa blanca y un blazer negro encima. A pesar de ser joven, su presencia era muy similar a la de Natalie, intimidante, pero por la mirada de simpatía que le dirigió Kagami, supuso que estaba frente a alguien bien intencionado.
—Kagami está cansada. Por favor llévala a su dormitorio. — dio la orden y Sato asintió.
La joven suspiró y vio en dirección del héroe —Gracias por todo Chat Noir — mientras rodeaba con un brazo el cuello de su asistente. Seguido de esto, el mayor la cargo con facilidad.
Adrien se despidió de ella con la mano y esperó hasta que se perdiera en la escalera, antes de volver a hablar. Explicó —Su hija estará bien. Al desaparecer el akuma, cualquier lesión o daño grave desaparece, solo puede ser que le duela un poco la cabeza y el cuerpo. Dijo que había entrenado antes, así que es normal que esté así de agotada. — intentando engrosar la voz y fracasando miserablemente.
Madame Tsurugi respondió —Ya veo — mientras presionaba el puente de su nariz con su índice y su pulgar. Sus manos reposaron en su regazo —yo creí que le había enseñado a cuidarse sola, pero esta es la segunda vez que algo así pasa. — en esos momentos, era una madre consternada.
Adrien trago el nudo en su garganta. Quería decirle que eso también era normal, porque considerando la incidencia de las akumatizaciones en los adolescentes parisinos, lo era. Sin embargo su compás moral le decía que un fenómeno cómo ese no debía ser normalizado. Aun cuando todos eran conscientes de que la situación se estaba saliendo de control y en otras partes del mundo no sucedían cosas así, los civiles ya se habían acostumbrado a ese problema.
Es difícil ser un héroe —Aunque Ladybug y yo podemos contener a los akumas, no podemos predecir quien será la siguiente víctima ni donde se presentará el ataque. — cuando solo eres un civil con una responsabilidad que no pediste.
—Entiendo — respondió Madame Tsurugi mientras se levantaba del asiento —espero no piense que soy una ingrata. Usted no tenía que salvar a mi hija ni escoltarla hasta acá e igual lo hizo, eso es más que suficiente para mí. Estoy en deuda con usted, joven Ah — se corrigió —Chat Noir.
Adrien abrió la boca y la volvió a cerrar. No tenía sentido mentirle a ella y a decir verdad tampoco parecía ser necesario.
Advirtió — Saber esto es muy peligroso, podía convertirla en el próximo objetivo de Hawkmoth.
Ella respondió —Por algo Kagami y Sato no están aquí — mientras se guiaba con su bastón hasta la puerta — en lo que a mi concierne, esta conversación nunca ocurrió.
Y eso fue suficiente para dejarlo a él tranquilo.
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El joven guardaespaldas la dejo en su cama e hizo una reverencia.
Kagami tocio incomoda —Sato San, por favor ya no haga la reverencia.
El respondió fríamente —Lo haré cuando deje de tratarme de usted. — y termino con una pequeña sonrisa.
La esgrimista se la devolvió. Era joven, debía sentirse raro al ser tratado de usted, pero llevaba ya casi cinco años trabajando para su madre y ella no era exactamente una mujer relajada. La formalidad era inevitable para ambos.
—¿Necesita algo más?
Ibuprofeno, helado, matar a Lila —No. — o solo asustarla un poco más. Quizás meterla a la cajuela del auto y dejarla abandonada en Lyon. —Por ahora no. Gracias.
El mayor se retiró de su cuarto, dejándola a ella viendo al techo de su habitación. No había oscurecido aún, pero ya quería que su día acabara.
Para sorpresa suya, su celular vibro en su bolsillo. Debía agradecerle a Chat Noir, no solo la había escoltado a su casa, también había recuperado su rosa y sus demás pertenencias. Más que un héroe fuerte, parecía ser una persona muy considerada. Merecía mucho más crédito del que se le daba. Era una pena que otra vez tuvo que verla como villana, pero al menos esta vez pudo hablar con él en el camino.
Kagami desbloqueo su celular y abrió sus mensajes. Efectivamente le habían escrito, tenía quince mensajes de voz de su madre, cuatro mensajes de Adrien y dos de un número desconocido. No se molestó en abrir los de su madre pues seguramente eran preguntas sobre su paradero, así que abrió los mensajes de Adrien. Leyó todo el testamento explicando lo ocurrido con Lila y sí tenía mucho sentido su historia. Aparentemente ella se había invitado a su casa con la excusa de que quería ayuda con un deber y el beso y la foto fue sin su consentimiento. Igualmente, prefirió no contestar.
No estaba enojada con él, solo no deseaba confrontarlo después de que prácticamente mata a alguien solo por tomarse una foto a su lado. Debía controlar sus celos o de otra forma acabaría matando no solo a esa pequeña lagarta, sino también a los fans y a las colegas del pobre chico. Lo mejor era salir de esa conversación.
Abrió el mensaje del desconocido y apareció la miniatura de su foto al lado del número.
Su mensaje era un simple —hey — seguido de un —cómo estás? — pero eso basto para que se le revolviera el estómago.
Abrir ese mensaje fue un error, ya con lo de Lila había olvidado lo de la puerta y estaba mejor así. Paso toda la noche tratando de olvidarlo y ahora le hacia esto, no tenía ganas de hablar de eso, ni siquiera tenía ganas de verlo el lunes, pero ya lo había leído y él estaba activo. Tranquila.
Kagami le respondió rapidamente —Yo bien. — salió de la aplicación, bloqueo su celular y lo mando al otro lado de la cama.
Casi dejo que me bese. Ante esto, el calor se apoderó nuevamente de su rostro. Aunque ya en la madrugada había llegado a la conclusión de que Luka quizás se sentía atraído por ella y eso la implicaba en un tipo de cuadro amoroso, había obviado un hecho muy importante. Ella no lo detuvo cuando fácilmente podía hacerlo.
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Boom. Ese fue el capítulo, díganme que opinan respecto a todo esto. Tenía que meter lo que Kagami sentía respecto a ese beso, pero pensé que la mejor forma de hacerlo, era después de lo que ocurrió con Onii Chan, porque es ahí cuando volvemos a ver a Kagami cómo un personaje más maduro respecto a sus emociones. Es normal que ella empiece a ver con otros ojos a Luka, si él se muestra cómo alguien más sincero y busca acercarse más a ella.
Spoiler: Lila cómo siempre va a hacer una cagada.
