02.- Los engranes empiezan a girar


—Diría que te has vuelto loco Snape—.

Severus parpadeo sorprendido, esperaba otra reacción—¿Por qué Petunia? Tu no quieres cuidarlo y yo sí, dime; ¿En dónde está lo loco de este asunto? —.

—¿Es que no te lo dijeron? ¿Los "de tu clase" no te avisaron nada? —.

—Petunia, déjate de juegos y ve directo al grano—.

—Bien, entonces será mejor que leas esto—Petunia fue directo hacia un mueble que estaba en el recibidor y trajo con ella una carta, una carta escrita en pergamino—Esto estaba junto al bebé. Léela, así sabrás porque no puedo darte la custodia, aun cuando nada me haría más feliz que dejar de cuidar al niño—.

La carta que le entrego Petunia a Severus estaba escrita con una pulcra caligrafía manuscrita, casi como florituras de varita... ¡Dumbledore! En cuanto vio la carta, Snape supo que era de Dumbledore. La leyó completa, varias veces, hasta que por fin encontró un vacío en la carta, una pequeña falla en el plan de Dumbledore para proteger al chico.

—Petunia querida, sirve un par de vasos del whiskey que te he dado, creo que tengo una solución que nos beneficiara a ambos—Petunia levanto una ceja para demostrar su incredulidad, pero hizo lo que le pidió Snape, regreso con un par de vasos con hielo y whiskey y le dio uno a su inesperado aliado—La protección de Harry se llama protección de sangre Petunia. Solo puede tenerla si está cerca de la "sangre" de quien dio la vida por él, en este caso sus padres, de la familia Potter no hay más descendientes vivos que el pequeño Harry, y tú y tu hijo son los últimos descendientes de la familia Evans, los parientes de sangre más cercanos de Lily. Pero hay una pequeña falla en el plan de Dumbledore, la protección de sangre no dice que tengas que vivir sola con el niño ni que este tenga que vivir bajo tu techo—.

—¿Qué estás diciendo Snape? Acabas de decir que debe vivir cerca de su "familia" más cercana... —.

—Exacto Petunia, cerca. La palabra clave es "cerca". Dime, ¿Qué vecino te disgusta más? ¿El del número 6 o el del numero 8? —.

—¿Mis vecinos de al lado? ¿Qué estás pensando Severus? —.

—Convertirme en tu vecino, por supuesto—.

—¿Para qué harías eso? —.

—"Cerca de su familia", la protección seguirá vigente mientras ustedes estén cerca, pero eso no implica que Harry deba vivir bajo el mismo techo que ustedes. La solución más obvia es que viva conmigo y ambos vivamos al lado de ustedes. ¿No lo crees? —.

—¿Y cómo harías para que alguno de mis vecinos te venda su casa? —.

—Tengo mis métodos—.

—¿Y qué ganaríamos nosotros? —.

Severus Snape sonrió, si algo conocía como la palma de su mano, era la codicia y ambición en las personas.

—¿Qué deseas Petunia? —.

—Dinero, pero no quiero que me des dinero, quiero que Vernon tenga mucho dinero. Quiero que nuestra familia tenga suficiente dinero para nunca preocuparnos por eso. Sé que puedes hacerlo Snape, sé que la "rareza" de mi hermana y la tuya pueden lograrlo—.

—Puedo hacerlo, sí. Pero yo también quiero algo a cambio Petunia—.

—Tendrías al niño contigo. ¿Qué más quieres? —.

—Necesito que finjas por mí Petunia, ¿No creerás que el viejo se dará por vencido fácilmente, verdad? Tratará de convencerte de que lo mejor para el niño es que permanezca contigo. Y ahí es donde necesito que finjas que al darme la custodia, lo estás haciendo por el bien del niño—.

—¿Y cómo planeas lograr eso? —.

—Simple, una vez que me mude, le escribirás al viejo y le dirás que viste a un vecino sospechoso, para hacerlo solo escribe un mensaje en el reverso de la carta que te dio. En cuanto el venga me vera y tratara de que me vaya, y tu estarás pendiente y le dirás que te sentirás más segura si yo estoy ahí. Aunque él te diga que te vayas, quédate cuando discutamos, no pasará nada, le diré que quiero la custodia y que estoy dispuesto a vivir cerca de ustedes para protegerlos también, y esa parte la cumpliré Petunia. No solo protegeré al niño, sino también a ustedes. Cuando el acepte que yo tenga la custodia, te pedirá que al menos visites seguido al niño y tú dirás que sí—.

—¿Tendré que visitarlos? —.

—No mucho, quizás solo una hora al día, tendrás que fingir cariño frente al niño. No puedo borrar los golpes que ustedes ya le dieron, pero su mente aun no formará recuerdos permanentes, así que, si finges quererlo, el pensará que lo quieres y el vejete tendrá que aceptar que es un buen arreglo el que hicimos tú y yo de "compartir" al niño—.

—Vernon, ¿Tiene que saberlo? —.

—Creo que sería conveniente, después de todo a él mismo le conviene este arreglo—.

—Dame un par de días para pensarlo—.

—Bien Petunia, solo una última cosa, no más golpes al niño y tienes que alimentarlo bien en lo que lo piensas. Si llego a ver un solo rasguño, o moretón, no responderé, ¿Estoy siendo claro? —.

—Como el cristal, Severus—.

—Te enviare una lechuza en dos días, en cuanto la veas, dale en la pata tu respuesta. Me voy—.

Petunia no hizo el intento de acompañarlo a la puerta, tenía muchas cosas que pensar. Y Severus supo que había puesto en marcha algo grande, aunque no sabía aun que tan grande ni que tanto iba a cambiar su vida con esta decisión. Envió la lechuza a casa de los Dursley 2 días después como había acordado y no tardo más que unas horas en regresar con la respuesta de Petunia, Severus no pudo menos que sonreír. "Trato hecho, el vecino que menos me agrada es el del número 6".

Ahora Severus tenía que poner a funcionar los engranajes.


Severus estuvo observando atentamente a los vecinos de Petunia por días, buscando la forma de que se sintieran impelidos a abandonar su casa y venderla rápidamente, pero parecían una familia muy feliz de vivir en Privet Drive, y se hubiera dado por vencido con ellos, hasta que vio al hermano del papá ir de visita. Llego en un coche que a todas luces decía "cuesto más de lo que vale tu casa", y la cara de amargura del padre le dijo todo lo que necesitaba saber, así que al día siguiente forzó al padre con un imperius a comprar un billete de lotería en la farmacia en donde compraba sus cigarros y luego coló un poco de Felix Felicis en su té de la tarde.

Su plan funciono de maravilla, el individuo no podía creer la suerte de haberle pegado al gordo, justo el día que compraba un billete de lotería por primera vez en su vida. Esa misma noche empezaron a empacar y llamaron a un servicio de bienes raíces al cual Severus acudió al día siguiente diciendo que quería comprar una casa.

Y sin más, la familia vecina de los Dursley, se fue. En menos de dos días. Y la casa ya había sido vendida a un excéntrico maestro de "química" de una escuela particular. Al menos es la versión que circulo entre los vecinos de Privet Drive, y Petunia Dursley, se "ofreció" a ir a visitar al "nuevo" vecino para investigarlo y así empezó la pantomima que había planeado con Severus Snape.


—¿PERO COMO SE TE OCURRE SEVERUS? ¿VIVIR CON LOS MUGGLES? ¿CON ESTOS MUGGLES PRECISAMENTE? ¿Y POR QUE? ¿POR EL NIÑO? NO ME DIGAS QUE AHORA TE IMPORTA EL NIÑO, ¡NO TE IMPORTO CUANDO LE DIJISTE A VOLDEMORT SOBRE LA PROFECÍA! —.

Albus Dumbledore, conocido como el mago más grande de los últimos tiempos, estaba gritándole a Severus Snape como quien le grita a su hijo por haber chocado el coche familiar, o en el caso de los magos, robar la escoba favorita de tu padre.

—PRECISAMENTE ALBUS, POR ESO, POR QUE LA CULPA NO ME DEJA ES QUE NO PUEDO ALEJARME DEL NIÑO, LO PROTEGERÉ MEJOR SI ESTOY CERCA DE ÉL Y, ADEMÁS, QUIERO QUE EL NIÑO VIVA CONMIGO, LO PROMETÍ ¿RECUERDAS? ¡PROMETÍ QUE TE AYUDARÍA A CUIDARLO! —.

Luego de eso, Albus se apretó el puente de la nariz en un gesto de frustración pura.

—Y recuerdo también que pediste que nadie se enterara, Severus—.

—Lo sé Albus, pero no puedo, simplemente mi conciencia, si quieres llámalo así, no me deja estar tranquilo si no estoy cerca del niño. Además no estoy pidiendo la custodia solo porque si, ¿Has pensado como va a vivir el niño sin un ambiente mágico? ¿Las carencias en su educación con que va a crecer? Y tu plan tiene fallas, ¿No encontré a Petunia y por ende a Harry, a pesar de tus excelentes barreras mágicas y el hechizo fidelio? —.

Albus Dumbledore resoplo, sabiendo que ese fue un error enorme en sus planes—Eso no te lo discuto, fue un descuido de mi parte—.

—Si me permiten, creo que Snape tiene razón—Dijo Petunia que estaba en la puerta, "escuchando" toda la conversación. Albus entro tan intempestivamente que se había "olvidado" de insonorizar la casa, al menos eso creyó—Me sentiría más segura sabiendo que uno de "su clase" estaría cerca del niño—.

—¿De dónde conoces a Snape querida? —El detalle de que Petunia Dursley había llamado a Snape por su nombre, no le pasó inadvertido a Dumbledore.

—Fuimos vecinos… esa nariz y ese pelo… lo reconocería donde fuera, señor—.

—¿En serio te sentirías más segura si él se queda cerca? —.

—Sí, y creo que también tiene razón sobre lo otro. El niño crecería mejor con él, nunca entendí el mundo de mi hermana. Además no estaría lejos de nosotros, estaría apenas al lado. Si Snape necesitara ayuda con el niño, estaríamos a un grito de distancia—.

Snape tenía que aceptar que Petunia Dursley era una excelente actriz, incluso él que sabía que todo era actuación, por un momento creyó que estaba hablando con sinceridad.

—Petunia, déjanos solos un momento. Quisiera hablar esto con Severus—.

Petunia salió dejando solos a los dos hombres.

—...Severus, ¿Sabes que esto cambia las cosas verdad?

—Sé que cambia las cosas Albus, pero estoy seguro de que no te refieres a eso. Así que escúpelo—.

—Te daré la custodia mágica de Harry, y Petunia debe cederte la custodia muggle del niño, pero con una condición—.

—Dila—.

—Debes dejar que haga un hechizo vinculante entre los dos… entre tú y Harry—.

—¿No confías en que cuide al niño? —.

—Confió en que lo cuidaras, en lo que no confió es en mis propias defensas. Como bien dijiste, fue relativamente fácil para ti, encontrarlos. Si tú puedes, ¿Cuántos más podrán? —.

—Bien, si eso te tranquiliza, haré el dichoso hechizo vinculante—.

—De acuerdo, vamos a casa de Petunia para hacerlo—.

Ambos hombres salieron de la casa de Severus y se dirigieron a la casa de Petunia, cruzaron el jardín, ya que ambas casas tenían una puerta de acceso compartida en la cerca del jardín, así que incluso eso jugaba a su favor para convencer a Dumbledore de que esta era una buena idea. En cuanto llegaron a casa de Petunia, esta los recibió con el ceño algo fruncido, pero parecía más bien "preocupada" por la discusión.

—...Tranquila Petunia—Dijo Dumbledore—Hemos llegado a un acuerdo que espero, beneficie a todos. ¿Podemos pasar? —.

Petunia solo se quitó de la puerta y los dos hombres entraron, se sentaron a la sala y Dumbledore convoco un servicio de té para los tres, y puso una pequeña "distracción mágica" en el corral donde jugaban los dos niños.

—...Petunia, ¿Estarías dispuesta a ceder la custodia de Harry? ¿Por su bien? —.

Petunia fingió que lo pensaba por un buen rato, algo que debía aplaudirle Severus, de verdad que era una magnifica actriz.

—Si es por el bien del niño, de acuerdo. Pero quiero poder visitar a mi sobrino cada que yo quiera—.

—Estoy seguro de que Severus no se opondría, ¿Verdad mi muchacho? —.

—No veo por qué no—.

Albus sonrió de forma misteriosa.

—Bien. Como sabrás querida, la protección de sangre actuara mientras Harry este cerca de ustedes, supongo que "cerca" es un término muy relativo y el que viva cerca de ustedes, aunque no bajo el mismo techo, debería bastar. Sin embargo, quisiera añadir una protección más, por si acaso. ¿Me dejas cargar a Harry un momento? —.

—Claro—Albus fue hasta el corral y levanto al pequeño en sus brazos, el cual le dio un jalón a su barba y luego del ligero gemido de dolor del mago, el pequeño se empezó a reír—Vaya, es todo un pilluelo. Severus, ven aquí por favor y saca tu varita—.

Severus Snape se acercó al mago y al pequeño, con la varita en la mano—Bien, este encantamiento es un hechizo de lealtad, juraras tu lealtad a Harry Potter, así el pequeño será tu responsabilidad de forma mágica, hasta que el mismo decida liberarte de ese juramento. Y si me lo permites decir, es mejor que nunca se entere de que has hecho ese juramento. Solo debes acercar tu varita al niño, dar un juramento que salga de tu corazón y luego llevar la varita a tu corazón—.

—Eso es todo—.

—Eso es todo—.

—Bien, entonces... Yo, Severus Snape, juro lealtad a Harry Potter. Juro cuidarte, protegerte y ayudarte en todo lo que pueda, y juro que daré mi vida por la tuya si es necesario—.

Y dicho esto, una luz azulada brillo en la varita. Albus supo que algo no era normal y antes de que Albus lo detuviera, Severus llevo la varita hasta su corazón donde el destello azul le dio de lleno y lo rodeo por completo, dejándolo momentáneamente aturdido. Y luego se desplomo.

Severus sintió un chorro de agua fría dándole en la cara y Severus despertó enojado—¿Quién me echo agua? ¿Por qué estoy en el suelo? —.

—¡Por Merlín Severus! ¿Qué has hecho? ¿Qué hemos hecho? —.

Albus Dumbledore estaba asustado cargando a un dormido Harry. Albus solo esperaba un juramento de "protección", no supo porque Severus hizo ese otro juramento y desconocía la razón de lo demás que había pasado.

—¿A qué te refieres Albus? —.

—Ve tu brazo Severus, sabes cuál—.

Severus se levantó la manga y lo vio, la marca tenebrosa ya no estaba—¿Qué significa Albus?

—Vete en un espejo Severus, ve lo que hay en donde apuntaste la varita—.

Fue hacia el baño y se abrió la camisa, a la altura de pecho, en donde apunto, había un tatuaje de una serpiente protegiendo un cachorro de león. Severus sudó frío. Sabía perfectamente lo que significaba eso. Ahora no solo era el protector de Harry, había enlazado su magia a la del pequeño y él estaba unido al niño hasta que alguno de los dos muriera o el pequeño lo liberara de su juramento. Y por desgracia para Severus, Albus tenía razón en que el niño no debía saber sobre ese juramento, al menos hasta que Voldemort fuera permanentemente vencido.

—No importa Albus—Dijo en cuanto salió del baño—Incluso es mejor, estará más seguro así—.

Albus no le dijo que borrar la marca tenebrosa era imposible, el hechizo no debió haber hecho eso, solo debía crear una pequeña marca en el pecho, apenas una mancha que a la distancia no se distinguiría. Que el hechizo hiciera eso, era algo que jamás, en toda la historia de la magia, había pasado. Y por lo que podía intuir, eso quería decir que el pequeño Harry Potter iba a ser un mago muy poderoso, y que Severus Snape también lo era. Solo dos magias así de grandes, podrían haber borrado la marca tenebrosa y haber creado una nueva marca, aunque esta no fuera hecha con el mismo fin que la anterior.

—Bien, eso es todo, ahora eres el tutor mágico de Harry y Petunia se encargará de darte la custodia muggle. Vendré a verlos de vez en cuando y espero que el pequeño pueda vernos en Hogwarts cuando des clases, estoy seguro de que a los demás profesores les encantara verlo. Buenas tardes, Severus, Petunia—.

Y Albus desapareció en el jardín.

—¿Estás bien Snape? —.

—Si Petunia, solo… no esperaba que fuera tan fuerte. Ten—Le dio un frasco grande de una poción de color dorado a Petunia—Dale esto en su comida a Vernon antes de que tenga una reunión importante y todo lo que quiera que salga bien ese día, sucederá. Pero no la uses mucho, puede afectarle si la usas demasiado regularmente—.

Petunia vio el trabajo que le costaba a Snape mantenerse en pie—Te ayudo a llegar a tu casa—.

Petunia llevo a Severus hasta su casa, sin decir palabra en el camino. Ella no tenía magia como su hermana y su ahora vecino, pero si se dio cuenta de que eso que hicieron, ese "hechizo", no salió como debía, sabía que Severus había prometido algo más grande a su sobrino. Le había ofrecido su vida entera y el hechizo acepto la oferta. Ahora Severus era el verdadero guardián de su sobrino. Y aunque no le caía bien ni Severus ni su sobrino, supo apreciar el valor de lo que acaba de hacer su nuevo vecino.


Luego de un par de semanas, Severus había terminado de adecuar la casa para un niño, protecciones en las escaleras, en los enchufes, incluso compro un corralito igual al de la casa de Petunia, para que Harry no resintiera el cambio de casa. Había decorado la habitación del pequeño como sabía que Lily hubiera querido, la pinto de color azul cielo y los muebles eran de color blanco, incluso fue hasta la casa del valle de Godric y "recupero" el armario de juguetes de ahí, y lo reparo para usarlo en la habitación. Quería que Harry al menos tuviera una parte de su anterior vida.

Había pasado la mañana entera preparando comida para ambos, la cual puso en varios recipientes de plástico, los cuales tuvo que aprender a usar, incluyendo todos los artefactos muggles, con la inesperada ayuda de Petunia. Ella le explico cómo usar cosas como la estufa, el refrigerador, la televisión, etcétera. Severus tuvo a bien el morderse la lengua cuando quería soltar un comentario mordaz, después de todo, el ayudarle a él no estaba en su acuerdo y, aun así, ella lo hacía.

Ese día era el día. Harry se mudaría permanentemente a su casa. En cuanto sonó el timbre en la noche fue casi corriendo a abrir y se encontró a Petunia cargando al pequeño Harry y una bolsa con las escasas pertenencias del pequeño.

—Aquí está el niño y los papeles de la custodia, ¿Cuándo tengo que visitarlo para seguir con esta farsa? —.

—En la tarde, todos los días, a la hora del té. Podemos fingir ser civilizados si no hablamos mucho por estar comiendo, ¿No crees? —.

—Estoy de acuerdo. Adiós—.

Y Severus puso a Harry en su habitación, lo acomodo en su cuna y el pequeño se quedó dormido, abrazando su peluche de serpiente, al parecer, era su único peluche. Luego le compraría más al pequeño Potter. Se fue dejando al pequeño tapado y dormido, y se dirigió a su habitación a darse un baño y dormir, muy en el fondo, sabía que esto apenas estaba comenzando y que cuidar a este niño, iba a ser como criar a un hipogrifo o un dragón.

No sabía cuan equivocado estaba, iba a ser aun peor.


Nota al margen: Si estás buscando Lemon, este no es tu fic. Tengo otros en mi perfil que si tienen Lemon, pasa a verlos si gustas. Si nunca has leído un Severitus, te explico, se trata de fics donde Severus se convierte en la figura paterna de Harry, ya sea porque es el padre biológico, o se convierte en su tutor, guardián o "tío" de alguna forma.