06.- La selección
Severus y Harry aparecieron directamente en la plataforma 9 y 3/4, la locomotora de color rojo brillante ya estaba casi llena de los alumnos de Hogwarts. Severus observaba a Harry que se encontraba muy nervioso.
—Harry, no tienes que estar nervioso, iras con Ron y sus hermanos en el expreso—.
—Lo sé tío, pero ahora soy un alumno, ¿Y si no me toca una casa que me guste? Me gustaría ir a tu casa—.
—No importa dónde te toque, donde sea que estés, solo procura aprender mucho y hacer amigos, ¿De acuerdo? —.
—De acuerdo tío. ¿Y Hedwig? —
—Yo la llevaré conmigo al castillo, no te preocupes por ella—.
Severus no lo manifestaba, pero deseaba secretamente que Harry quedará en Slytherin.
Los alumnos se hacían a un lado en cuanto veían a Severus ir hacia su dirección, Harry a pesar de saber que su tío no era tan estricto (y mucho menos malvado) como los alumnos pensaban, no dejaba de asombrarse de lo fácil que se impresionaban con su tío, solo bastaba una mirada de Severus para que cualquiera de ellos tragara saliva y se pusiera a temblar. Algún día le pediría que le enseñara a hacer eso, parecía ser muy útil.
Al fin divisaron a una horda de pelirrojos y tanto Severus como Harry relajaron los músculos, ambos estaban algo nerviosos y tensos.
—Molly, esperábamos verlos por aquí—.
—Severus, Harry, de hecho, solo los esperábamos a ustedes, Fred, George; ayuden a Harry con su baúl—.
—¿Y Percy? —.
—Él está en el vagón de prefectos Harry, seguro lo veras en el tren—.
Los gemelos se llevaron el baúl y solo quedaron en el andén, la señora Weasley, Severus, Harry, Ginny y Ron. Luego de que los adultos se despidieran de los niños y de un abrazo a cada uno (bueno, Severus solo abrazo a Harry, a Ron solo le dio una palmadita) y ambos niños se subieron al tren, y los adultos y Ginny se fueron de la plataforma.
Harry y Ron se pusieron a buscar un asiento vacío, mientras iban buscándolo se toparon con un cubículo donde parecía haber lugares, había un niño rubio ahí, antes de preguntarle si podían sentarse con él, llego un par de corpulentos niños que los empujaron y entraron al cubículo. Ambos niños alcanzaron a oír el regaño del rubio hacia los otros niños.
—Par de inútiles, les dije claramente que quería ranas de chocolate, no sapos de menta. ¿Es que su diminuto cerebro no les alcanza ni para esa sencilla tarea? —.
Después de oír eso, tanto Harry como Ron continuaron su camino, no querían tener nada que ver con aquel rubio desagradable. Al final, lograron encontrar un cubículo vacío, luego de que los gemelos les dijeran que aún había un par casi al final del vagón donde estaban en ese momento. Los gemelos estaban muy ocupados viendo una tarántula que traía otro niño llamado Lee Jordán.
Ambos niños se sentaron y se pusieron a jugar un rato con el ajedrez mágico de Harry, luego de un rato paso una bruja con un carrito de golosinas, y ambos niños compraron una pequeña fortuna en golosinas.
—Ron, ¿De dónde sacaste el dinero? Ahorita que lo pienso, tu mamá menciono algo de que te dio unos sándwiches para ambos—.
—Ah eso, bueno, tu tío me dio a escondidas de mamá una bolsita con algunos galeones y sickles, dijo que no quería que pasara hambre en el tren, y ya sabes que mamá no está de acuerdo con que tu tío nos de muchas cosas—.
—No sé por qué, mi tío lo hace de corazón—.
—Ya sé. Pero mamá es así y yo no veo por qué no debería aceptar un regalo que me hacen desinteresadamente y más si es de un amigo de la familia—.
—Bueno, ¿Y qué hacemos con los sándwiches? —.
—De eso se encargará Scabbers, ¿Verdad Scabbers? —.
La rata de Ron llamada Scabbers, no parecía muy interesada en los sándwiches, de hecho; ni siquiera se movía, cualquiera podría pensar que la rata estaba muerta si no fuera por el casi imperceptible subir y bajar de sus costillas, que indicaba que al menos, el roedor estaba respirando.
—¿Se volvió a dormir Ron? —.
—Se volvió a dormir, es lo malo de tener hermanos Harry, heredas lo que desechan tus hermanos, Scabbers era de Percy, como él tiene su lechuza ahora, me dan a Scabbers a mí, y si vive lo suficiente y un día tengo una mascota nueva, Scabbers será de Ginny. Pobre Ginny, ella es quien va a llevarla peor en esto—.
—Podríamos hacer a Scabbers más interesante, ya sabes, por si un día es de tu hermana—.
—¿Con el hechizo que nos enseñaron Fred y George? —.
—Si, ese. Intentémoslo, a la de tres. 1, 2 y... —.
—Disculpen, ¿Han visto un sapo? —Una niña de pelo castaño revuelto y que a Harry le recordaba un poco a la profesora McGonagall se encontraba en la entrada del cubículo—Oh, están haciendo magia, bien, quiero ver—.
Tanto Harry como Ron, rodaron los ojos y continuar el "hechizo".
—"Rayo de sol, margaritas, vuelvan amarilla a esta tonta ratita"—Dijeron ambos niños al unísono, moviendo sus varitas, pero no pasó nada.
—Creo que ese hechizo es falso—.
—No me digas—Le contesto Ron sarcástico.
—Y deberían irse poniendo el uniforme, ya casi vamos a llegar, acaba de decirlo el prefecto, de hecho, tú te pareces a él—.
—¿Será acaso porque son hermanos? —Contesto en el mismo tono que usaba a veces su tío, cuando alguien decía algo muy evidente.
—No tienen que ser tan groseros—.
—Ni tu tan mandona—.
La niña no contesto, se levantó con aire enfadado y volteo a verlos retadoramente.
—No soy mandona, "pecoso"; y para que lo sepas, mi nombre es Hermione Granger. Grábatelo—.
La niña se fue despotricando contra ellos y Harry y Ron continuaron comiéndose sus golosinas y de paso despertaron a Scabbers para que se comiera los sándwiches, los cuales, al parecer, si le gustaron porque se los zampo todos. Mientras, pensaron en la posibilidad de hacerle una broma a los gemelos, pero la descartaron rápidamente, era mejor no empezar esa guerra. La niña mandona tenía razón, ya casi llegaban, Percy paso a avisarles y ambos se pusieron el uniforme. El tren empezó a aminorar la marcha y Harry supo que estaban llegando a la estación de Hogsmeade. En cuanto bajaron, una voz atronadora llamaba a los de primer año.
—Los de primer año por aquí, todos vengan conmigo, ¡Hola Harry! ¿Qué tal el verano? No, no me digas, ya me contaras luego y este es... —.
—Él es Ron, Hagrid—.
—Ah ya se, debes ser un Weasley, buenos muchachos, tu hermano Charlie me caía muy bien, ¿Aun trabaja con dragones? —.
—Sí señor—.
—No me digas señor, llámame Hagrid. Bueno, vayan hacia el embarcadero, los veré en un momento, ¡Los de primer año, por aquí! —.
—Vamos Ron, esos deben ser los botes que me comento mi tío—.
Se sentaron en un bote y esperaron a que llegaran más niños, la niña mandona los vio y se siguió de largo, atrás de ella iba llegando un niño de cara regordeta con expresión triste y él si se sentó en su bote.
—Mi abuela me va a matar, perdí a Trevor—.
—¿Trevor? ¿Perdiste a tu hermano? —Pregunto Ron.
—No, Trevor es mi sapo, me lo acababan de regalar porque me aceptaron aquí, esa niña, Hermione; me estaba ayudando a buscarlo, pero no lo encontramos—.
—Bueno, no te preocupes, seguro ya aparecerá, ten, esto te animará—Le dijo Harry ofreciéndole la última rana de chocolate que le quedaba.
—Gracias, me llamo Neville, Neville Longbottom ¿Y ustedes? —.
—Yo soy Harry Potter y mi amigo es Ron Weasley—.
—¡HARRY POTTER! ¡Por Merlín! Eres famoso, eres el niño-que-vivió... —.
—Me se la historia de mi propia vida Neville, no la repitas—.
—Lo siento, es solo qué... mi abuela... se va a infartar cuando sepa que estoy en el mismo año que tú. ¡Y yo comiéndome tu rana de chocolate! Debería guardarla como recuerdo... —.
—No, en serio, cómetela, luego puedo darte otras, mi tío me da una luego de cenar, entonces si quieres más, puedo guardarte algunas—.
—¿Tu tío?, pensé que después de... tú sabes... que no tenías más parientes. Bueno, había oído que estabas con muggles o algo así—.
—Bueno, es que en realidad no es su tío-tío, es el profesor Severus Snape—Dijo Ron, que había estado observando toda la conversación.
—¡Severus Snape! Mi abuela dice que es un profesor muy estricto y terrible ¿Cómo puede ser tu tutor? —.
—En realidad es muy agradable Neville... —Empezó Harry.
—Eso me consta—Termino Ron, reforzando lo que decía su amigo.
—Bueno, si ustedes lo dicen—.
La niña mandona, al final, regreso al bote donde estaban ellos y se sentó. Pero evito verlos y en general ignoro su presencia. Cuando todos los de primer año estuvieron en un bote, Hagrid hizo un movimiento con la mano y todos los botes se movieron siguiendo el suyo, luego de un rato, pudieron ver el castillo. Incluso Harry que había pasado parte de su infancia ahí, se maravilló ante la imponente presencia del castillo siendo iluminado desde adentro. Poco tiempo después, llegaron a una cueva que daba a otro embarcadero en el cual se apreciaban unas escaleras.
—Bajen con cuidado y suban formando una fila, vayan ordenadamente, ¿Alguien perdió un sapo por cierto? —Dijo Hagrid.
—¡Trevor! ¡Gracias señor! —Grito Neville yendo inmediatamente por su sapo.
—Llámame Hagrid y no vuelvas a perder de vista a tu sapo. Bien ¡Primer año, suban las escaleras! —.
Todos los niños iban nerviosos, incluso Harry, luego de su casa y la madriguera, Hogwarts era su lugar preferido en el mundo, y aunque ya sabía lo que esperar de la selección, tenía el deseo de quedar en la misma casa que su tío. Ron iba tan o más nervioso que él y Neville, bueno, estaba muy feliz de tener su sapo de vuelta como para poner atención a nada más. Incluso la niña mandona iba hablando sola y diciendo varios "¡Ay dios mío! ¿Y si me quedo en Slytherin? Eso sería lo peor", lo cual hizo que Harry se sintiera aún más repelido por la niña.
Al final de la escalera, llegaron a una enorme puerta donde estaba la profesora McGonagall esperándolos.
—Profesora, aquí están los niños—.
—Gracias Hagrid, me encargare desde aquí—.
Hagrid se fue y la profesora empezó el discurso que Harry ya había oído en otras ocasiones, pero esta era la primera vez que, en verdad, iba dirigido a él. Bueno a él y a los otros niños.
—Bienvenidos a Hogwarts, en unos momentos empezaremos la selección. Deben saber que Hogwarts está dividido en cuatro casas, Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin, cada una ha dado notables magos en cada generación. Mientras estudien aquí, su casa será su familia, estudiaran con los miembros de su casa y pasaran el tiempo libre en la sala común de su casa. Sus aciertos y logros, le ganaran puntos a su casa y sus faltas los restaran, al final del curso, la casa que gane más puntos se llevara la copa de las casas. Esperen aquí y pónganse presentables. En unos momentos los volveré a llamar—.
La profesora volvió a entrar al castillo y dejo a los niños arreglándose el uniforme, en lo que esperaban, varios fantasmas pasaron entre ellos, y varios saludaron a Harry. Lo que hizo que varios niños voltearan a verlo. Y uno de ellos se adelantó a todos y fue directo hacia él.
—¿Eres Harry Potter? ¿Ese Harry Potter? —Era el rubio desagradable del tren.
—Ese es mi nombre, no lo gastes—.
—Me agradas, deberíamos ser amigos—.
—¿Qué no te basta con esos dos? —.
—¿Ellos? Son Crabbe y Goyle. Pero tú y yo podríamos ser mejores amigos, soy Malfoy, Draco Malfoy—.
—Él ya tiene un mejor amigo, así que aléjate "princesita"—Dijo Ron que se había acercado a su amigo protectoramente.
—No necesito preguntar quién eres tú, ropa usada, pelirrojo, pecoso, debes ser un Weasley, uno de esos traidores a la sangre. Deberías alejarte de las malas compañías Potter—.
—Se perfectamente quienes son las malas compañías, muchas gracias—Y agarro a Ron del brazo y se alejaron de Draco Malfoy.
Malfoy estaba furioso, ¿Quién se creía Harry Potter para rechazarlo? Esas cavilaciones tuvieron que esperar porque en ese momento la profesora McGonagall volvió y los hizo pasar al Gran Comedor. Y ahí, al frente de la mesa de profesores se encontraba el sombrero seleccionador. Harry había visto esta escena varias veces, pero esta vez era su turno y le sudaban las manos de los nervios.
Uno a uno, fueron pasando los alumnos, Harry solo oía "Ravenclaw", "Slytherin", "Hufflepuff" y "Gryffindor", Hermione "la mandona" quedo en Gryffindor, Malfoy en Slytherin, y Harry maldijo por lo bajo, si quedaba en Slytherin tendría que ver a Draco casi todo el tiempo, pero eso no iba a detenerlo si lo seleccionaban ahí. Y finalmente lo oyó.
—Potter, Harry—.
Harry camino hacia el taburete y pusieron el sombrero sobre su cabeza.
—Hola señor Potter, interesante mente la que tiene usted. ¿Dónde debo ponerte? Tienes valor, una mente privilegiada pero no por ser el más listo joven sino astuto, ambicioso, tenaz, ¡vaya que sí! Has aprendido del mejor, y tienes un interés insaciable de saber más, de conocer, de resolver los enigmas, ¡Podrías ser un perfecto Slytherin! Pero tu corazón es el de un León. Y tu corazón es más grande que tu mente, así que... ¡Gryffindor! —.
Lo único que se oyó en el Gran Comedor fue la casa de Harry, la conversación con el sombrero solo la oyó él; así que algo cabizbajo fue a unirse a la mesa de los leones, donde un sonriente Percy, Neville (que también lo habían puesto en Gryffindor) y los gemelos lo esperaban. Volteo brevemente a la mesa de los profesores y vio como Severus soltaba un pequeño suspiro que estrujo el corazón de Harry. Ahora sabía que su tío también esperaba que quedara en Slytherin.
Ron quedo también en Gryffindor, lo cual lo animo un poco, este se sentó al lado de Harry y empezaron a comer, Harry pensó que luego hablaría con su tío, y si no, siempre podía enviarle un mensaje con Percy. Y con ese pensamiento se animó un poco más. Luego del postre el director se paró y dio el discurso de bienvenida.
—Ya habiendo comido y bebido, solo un par de mensajes, a los de primer año y algunos de cursos superiores, se les informa que el bosque prohibido esta, como dice su nombre, prohibido. La lista de productos prohibidos en la escuela ha sido actualizada y puede consultarse en la oficina del señor Filch. Y, por último, el corredor del tercer piso está prohibido para todo aquel que no quiera sufrir una muerte temprana. Ahora, todos a dormir, Hop, hop—.
—Esta bromeando ¿Verdad Harry? —.
—No, el abuelo Dumbledore no suele hacer bromas con eso—.
—Pues tu abuelo esta medio loquito Harry—.
—Un poco sí—.
—Primer año, por aquí—Dijo Percy, llamándolos hacia las escaleras.
Harry siguió a sus compañeros hasta el retrato de una dama "entrada en carnes", que preguntaba "¿Contraseña?".
—Fortuna Major—Dijo Percy.
El retrato se abrió y revelo un pequeño pasillo que daba a una sala común redonda, debían estar en una torre, pensó Harry.
—De este lado están las habitaciones de los niños, acá las de las niñas. Su equipaje ya está enfrente de sus camas, ahora, todos a dormir; mañana es el primer día de clases. Y diciendo esto, Percy se retiró—.
Harry y sus demás compañeros subieron inmediatamente, y vieron 5 camas adoseladas, los otros dos niños que habían quedado en Gryffindor se llamaban Seamus Finnigan y Dean Thomas, luego de las presentaciones y un par de juegos de ajedrez, se dispusieron a dormir. Harry ya estaba en pijama cuando Percy lo llamo.
—Harry, te buscan en la entrada, es tu tío—.
—Voy, gracias Percy—.
Bajo hasta la entrada y ahí, efectivamente estaba Severus Snape.
—Pensé que ya estarías dormido Harry—.
—Apenas iba a dormir tío—.
—Toma, ¿No creíste que se me olvidaría, verdad? —.
—¡La rana de chocolate! ¡Gracias tío! —.
—¿Estas triste, verdad? —.
—Un poco, sí. Quería estar en tu casa tío. Pero... —.
—El sombrero te dijo que debías estar en Gryffindor—.
—Sí, ¿Cómo supiste?-.
—Albus me llamo hace un rato, el sombrero quería hablar conmigo, y explicarme el porqué de su decisión—.
—Entonces, ¿Qué piensas tío? —.
—Que serás un excelente león, además me hubiera sido muy difícil ser imparcial con mi propio "sobrino" si estabas en mi casa, ¿No crees?, así será más sencillo para ambos. Así que no te confíes Harry, que sea tu tío no te exime de dar tu mejor esfuerzo en mis clases. Ahora, a dormir niño. Nos vemos mañana—.
—Hasta mañana tío—.
Harry se fue a dormir, pensando en lo que acaba de decirle su tío, y lo último que pensó fue que quizás, ser un león no era tan malo, al menos estaba con su amigo Ron y sus hermanos.
