11.- Fin de curso
Dentro de la habitación había un espejo de cuerpo entero con marco dorado. Al frente de este espejo había dos figuras, un adulto y un niño, el pequeño estaba siendo puesto enfrente del espejo mientras el adulto le gritaba que viera fijamente hacia el espejo. El pobre rubio estaba llorando y asustado.
—Suelta al niño Quirrell—Siseo peligrosamente Severus.
—Severus, un placer verte. Pero como veras estoy ocupado; así que lárgate—Quirrell ya no tartamudeaba.
—Dame al niño Quirrell—.
—Lo necesito aquí, lárgate Snape—.
Ambos adultos estaban con las varitas en alto y mirándose peligrosamente, Quirrell se separó de Draco, Harry y Hermione aprovecharon esa distracción. Se acercaron al rubio y le taparon la boca llevándoselo lo más lejos que podían de la línea de tiro. Neville abrazo a Draco que ahora sollozaba y Ron se puso enfrente de ellos con la varita en alto. Harry y Hermione trataban de abrir la puerta para salir, pero esta estaba cerrada.
—No lo intenten niños, la puerta se cierra hasta que alguien saque la piedra, así que si el rubio inútil no pudo, quizás deba usar a alguno de ustedes—Dijo Quirrell acercándose a Hermione.
—No te atrevas a tocarla—Dijo Ron poniéndose frente a ella.
—Entonces quizás deba usarte a ti—Y Quirrell lanzo un Crucio hacia Ron que este esquivo mientras empujaba a Hermione hacia abajo.
Quirrell tenía una mirada casi lunática. Severus lanzaba hechizos y maldiciones hacia Quirrell y este esquivaba todos y cada uno, los niños reaccionaron y empezaron a enviar todos los maleficios que conocían hacia Quirrell, Todos excepto Harry, que intentaba enviar Protegos hacia sus amigos y su tío. En un momento, se encontró frente al espejo que estaba mirando Quirrell cuando llegaron y Harry pensó que lo que más deseaba en ese momento era salir de ahí y destruir la piedra. Entonces vio que su imagen en el espejo le señalaba su bolsillo y cuando toco el bolsillo, Harry sintió el peso de algo ahí. Luego la imagen se difumino y vio a sus padres sonriéndole y su madre le guiño un ojo, ambos se fueron de la imagen. Harry entonces oyó un gemido de dolor y volteo rápidamente hacia su origen.
Su tío estaba tirado en el piso, con un corte en el brazo, Quirrell se acercaba hacia Severus y estaba por lanzar un maleficio que Harry conocía muy bien.
—Adiós Severus, Avada Ke... —Quirrell no alcanzo a decirlo.
Harry, olvidándose de su varita, actuó por puro instinto y se lanzó hacia él y lo tomo por la espalda, poniendo sus manos en el cuello de Quirrell, haciéndolo caer. En cuanto Harry toco a Quirrell sintió como si lo estuvieran electrocutando, su cuerpo entero dolía terriblemente, pero la piel de Quirrell se empezó a quemar donde Harry lo toco. Harry lo soltó un momento, y vio que donde su pulsera había tocado a Quirrell, este sangraba y la herida se abría aún más, así que todo paso en un suspiro, Harry se abalanzo sobre Quirrell y puso sus manos sobre su rostro. Su cabeza estaba por estallar. Aun así, se las arregló para darle una orden a sus amigos.
—Envíenle Diffindos a la espalda, ¡rápido! —.
Los 3 niños enviaron Diffindos hacia Quirrell y este cayo quemado, sangrante y herido. Harry puso su muñeca con la pulsera en las heridas y estas empezaron a sangrar más. En cuanto Quirrell se quedó quieto, Harry corrió a ver a su tío.
—Tío Sev, ¿Estás bien? —.
—He estado mejor Harry, en cuanto vaya con Poppy estaré bien—.
Todos estaban tan distraídos que no vieron cuando una figura oscura se levantó del cuerpo de Quirrell, y este mismo se ponía de pie. Malfoy que por fin salía de su estupor si los vio. Y en cuanto vio que Quirrell lanzaba un hechizo farfullando, Draco lanzo un Protego en dirección a Harry y su tío. Quirrell no se amedrento y la siniestra figura oscura intentaba abalanzarse sobre Harry también. Entonces lo oyeron. La maldición asesina.
—Avada Kedavra—.
Pero no fue pronunciada por Quirrell. Albus Dumbledore estaba detrás de Severus Snape que aún estaba en el suelo. Con una mirada gélida, y emanando un aura peligrosa, miro hacia el inerte cuerpo de Quirrell, ahora si muerto. Y dirigió su atención hacia la figura oscura, que en cuanto vio a Dumbledore, salió huyendo.
—Tom nunca ha sido bueno para las confrontaciones. ¿Estás bien Severus? —.
—Albus, Tú... pero tú nunca... Tú no... —.
—Lo sé mi muchacho, pero esta vez, fue necesario. Harry, ayúdame a poner de pie a Severus, y niños, ayuden al señor Malfoy, parece que aun esta algo débil—.
Dumbledore abrió la puerta y todos juntos abandonaron la sala del espejo para ir hacia la enfermería. Apenas pusieron un pie ahí, Madame Pomfrey los puso a cada uno en una cama, incluyendo a Neville que se negaba a soltar a Trevor y Madame Pomfrey tuvo que poner al sapo en un balde con poquita agua cerca de la cama de Neville. Luego les dio a todos, una poción sin sueños y ninguno supo más luego de eso.
Luego de haber dormido toda la noche, Harry se despertó un poco y se encontró a su tío hablando con su abuelo. La cara de Albus estaba en un rictus de dolor. Pero Harry decidió seguir con los ojos cerrados y escuchar la conversación.
—Albus, no te culpes, era él o nosotros. Intento matarnos y casi lo logra—.
—Lo sé mi muchacho, pero nunca en mi vida había arrebatado una vida, ni siquiera con Gell... Grindelwald. Pero no pude evitarlo... cuando vi que iba a matar a Harry, no pude... no quise... supe que no podía permitirle seguir viviendo. Y aunque no me arrepiento de lo que hice, me pesa en la consciencia—.
—¿Pudiste lanzar la maldición asesina por Harry? —.
—Digamos que sí, fue extraño, solo... no pensé en la vida de Quirrell, pensé en la de Harry. Y sentí furia, veía rojo, solo quería matarlo Severus. Amo a Harry, lo he visto crecer, sus travesuras, cuando cayó en el lago y se hizo amigo del calamar, cuando bautizo a Fluffy... todo eso paso por mi mente en cuanto vi a Quirrell acercarse a Harry y solo pensé "Estás muerto"—.
—Sí, entiendo el sentimiento... —.
—Severus, ese niño es mi nieto ahora, iría al infierno por protegerlo. ¡No se supone que un director tenga un alumno preferido! —.
—Pero tú lo acabas de decir Albus, tú lo viste crecer, no es como si hubiera llegado a los 11 como todos los demás niños. Así que no es exactamente tu alumno—.
—En eso tienes razón. Supongo que el ver que Harry está vivo y casi sin daño ayuda a no sentirme tan culpable—.
Harry aún seguía somnoliento y se volvió a sumir en un sueño profundo, un poco feliz por el hecho de que Albus lo considerara su nieto, después de todo, Harry lo veía como su abuelito con aroma a limón. Harry despertó un par de horas después, sobresaltado, ya que su mente seguía recordándole lo sucedido en la cámara del espejo.
—¡Tío! ¡Abuelo! —.
—Estamos aquí Harry, tranquilo—Dijo Albus calmadamente.
—¿Qué paso? ¡La piedra! ¡Estaba en mi bolsillo! ¿Y qué era ese espejo? —.
—Tranquilo Harry. Del espejo hablaremos luego. La piedra, bueno, ha sido destruida. Luego de lo que paso ayer, Nicolás estuvo de acuerdo conmigo que lo mejor era que la piedra fuera destruida, y él quiere hablar contigo si es posible—.
Harry volteo a ver a su tío y este le dio un asentimiento silencioso.
—De acuerdo. Hablaré con él—.
Dumbledore salió un momento y regreso con un hombre bastante más viejo que él, y eso era mucho decir. Sin embargo, este hombre tenía esa misma chispa juvenil en su mirada que Dumbledore. Harry intuyo que ambos compartían el mismo tipo de locura y genialidad, y que seguramente por eso eran amigos.
—¿Así que este es el joven que saco la piedra de tu espejo Albus? Valiente, leal y muy impulsivo. ¿Gryffindor, muchacho? —.
—Así es señor—.
—Mis felicitaciones muchacho, no muchos pueden vencer a un mago oscuro dos veces—.
—Tuve ayuda señor Flamel—.
—Llámame Nicolás, señor me hace sentir viejo. Debo decir joven que sus amigos y usted me sorprenden, vencieron las pruebas de sus profesores—.
—Bueno, mi tío... —.
—Su tío me dijo que él solo no hubiera podido con todas las pruebas, usted y sus amigos serán magos muy poderosos. Incluyendo al joven Malfoy si cambia su actitud, perdóname Harry, pero tu amigo Slytherin es toda una diva con esa actitud—.
Harry rio, pero no corrigió a Nicolás sobre su supuesta amistad con Malfoy.
—En fin, Harry, quería que supieras que la piedra ha sido destruida, y sí, eso significa que mi esposa y yo moriremos, respondiendo a la que seguramente era tu siguiente pregunta. Pero bueno, hemos vivido lo suficiente para saber que es momento de continuar Harry, así que no te sientas mal por eso, ¿De acuerdo? —.
—De acuerdo señ... Nicolás—.
—Así me gusta. ¡ah! Por cierto, esto te pertenece ahora—Le dijo Nicolás a Harry, extendiéndole un pequeño rubí en forma de ojo.
—Esto... ¿Qué es? —.
—Eso Harry, es la piedra filosofal original. La piedra empezó precisamente como una piedra, más concretamente, un rubí, este era conocido como "sangre de dragón". Es solo un simple rubí. Es lo que quedo de la piedra al ser destruida y quiero que lo conserves—.
En cuanto Harry lo tomo en sus manos, el rubí salto directo a su pulsera y se posiciono en un ojo del grabado de serpiente. Albus y Nicolás miraron atentamente esto y el director se acercó a observar la pulsera.
—Harry, ¿Esa pulsera? No es una pulsera ¿Verdad? —.
—No director, es... —Harry volteo a ver si sus amigos y Malfoy seguían dormidos. En cuanto vio que todos ellos seguían durmiendo, dio un golpe a la cola del grabado de serpiente en su pulsera—Es mi peluche favorito. Por favor, no le digan a nadie que aún lo conservo, se reirían si supieran que la llevo conmigo a todos lados. Es mi juguete favorito, la tengo desde que tengo memoria—.
—¿"La"?—.
—Si, director, yo le puse un nombre y todo y pues, es niña, se llama Katari—Harry dio otro golpe con su varita al peluche y volvió a convertirse en una pulsera.
—Muy bien, y ¿El dije? —.
—Me lo regalaron en navidad—.
—Storge... es una palabra inusual Albus—Dijo Nicolás luego de revisar el dije.
—Magia muy antigua Nicolás—.
—Albus, ¿El dije que es? —.
—Un valioso amuleto Severus, nada más que eso. No deben preocuparse, quien te dio el dije Harry, debe ser un mago muy poderoso y debe quererte mucho. Severus, Harry, los dejamos descansar, ya habrá tiempo para que charlemos—.
—Pero... —Iba a empezar Harry, pero Severus le hizo señas de que no era bueno insistir—De acuerdo director, Nicolás, un gusto conocerle aunque fuera en estas circunstancias.
—El gusto es mío joven Harry, y por el tiempo, no se preocupe, aun me queda bastante elixir de la inmortalidad y tendremos aun un poco de tiempo, podemos escribirnos vía lechuza para empezar jovencito—Dicho esto, le guiño un ojo a Harry y salió junto con Dumbledore de la enfermería.
—Tío, los dos son raros—.
—Y que lo digas Harry. Anda, duerme otro poco, si conozco algo de Hogwarts es que lo que paso en la cámara del espejo es un absoluto secreto, y, por ende, todo el castillo ya debe estarse enterando. Seguro al rato habrá alguna comitiva de Gryffindor esperando armar una fiesta en honor de ustedes—.
—Y quizás algún Slytherin tío—.
—Conozco a los de mi casa Harry, no somos de fiestas—.
Ambos volvieron a acurrucarse en sus camas y se quedaron dormidos hasta la tarde.
Poppy Pomfrey estaba al borde de un colapso nervioso. Una gran comitiva de Gryffindor de varios años y generaciones empezó a desfilar durante los siguientes días. Primero la profesora McGonagall que le envió a cada uno de sus pacientes una caja de galletas escocesas, y a sus alumnos un "Extraordinario" en un pergamino que decía "por un excelente trabajo en equipo".
Luego los padres del joven Weasley, que primero pusieron rojo a su hijo entre tantos mimos, para luego llenar de cariños a cada niño, incluyendo al joven Malfoy que se quedó estático, como si lo que paso hubiera sido una tortura, solo sus mejillas coloradas, daban cuenta de que en realidad le gusto que alguien fuera tierno con él.
Luego el resto de los hermanos del joven Weasley, incluyendo a los gemelos y su idea de un regalo de "mejórate pronto", ¡un retrete!, Madame Pomfrey lo confisco inmediatamente, pero en cambio, los miembros menores del clan Weasley enviaron montones de dulces hasta los pacientes. Y de alguna forma, Whiskey de Fuego a Severus Snape, que el recibió gustoso para disgusto de Madame Pomfrey.
De ahí en más, casi todo el alumnado de Gryffindor visito al menos una vez a los niños y su respeto por el jefe de la casa Slytherin crecía cuando los niños relataban el papel de Severus en la destrucción de la piedra y la derrota de Quirrell. Afortunadamente ninguno de los niños menciono a Voldemort, incluso Pomfrey sabía que esa parte era mejor omitirla, por ahora al menos. Y contrario a lo que pensaba Severus, también algunos Slytherin fueron a presentar sus respetos al grupo y a su jefe de casa, solo eso, pero viniendo de Slytherin, Severus sabía que era mucho más valioso que nada.
La última visita, justo antes del fin de cursos. El director se presentó con el resto del profesorado y hablaron una vez más con los niños y Severus. Pidieron todos los detalles, incluso aquellos que consideraban mínimos. Al final, Albus Dumbledore quedo intrigado por dos cosas, una, que Harry tuviera ese poderoso amuleto de serpiente en sus manos, y la otra, que los niños estuvieran tan bien preparados para una batalla real. Dumbledore sabia de los entrenamientos que tenía con Harry, pero ignoraba que hubiera extendido esos entrenamientos hasta los amigos de su "sobrino".
Llegada la noche, Madame Pomfrey dejo ir a sus pacientes y todos se dirigieron hacia el banquete de fin de cursos.
—Rubio... yo... esto... ¡Gracias! —Soltó Harry de repente.
—¿De qué? —Pregunto Malfoy.
—Por lanzar ese Protego, nos salvaste la vida. A mí y al profesor Snape—.
—Si... bueno... solo trataba de salvar al jefe de mi casa, no te sientas tan especial cararajada—Malfoy profirió ese último insulto, y solo sus mejillas delataron que en verdad deseaba salvar a ambos.
—De todos modos, gracias princesita—.
—Cállense los dos... estamos por atravesar el infierno—Dijo ominosamente Snape.
Abrió las puertas del Gran Comedor y en cuanto pusieron un pie ahí, el grupo fue asediado por cada miembro del alumnado y todas las mesas se disputaban a los niños para que se sentarán con ellos. Al final, cada niño fue a sentarse con su casa, luego de prometer que les contarían todo a los demás alumnos, en otro momento. Mientras, el profesor Snape sufría lo propio entre los profesores que lo felicitaban por su hazaña, y los suspiros de algunas alumnas y alumnos que ya no veían tan "temible" al profesor. El resto del banquete transcurrió en relativa paz. Excepto por qué Dumbledore, por primera vez, luego de dar algunos puntos adicionales, dejo las casas de Gryffindor y Slytherin empatadas en el conteo de puntos, haciendo que la copa de las casas, ese año fuera de ambas.
Al día siguiente, todos los alumnos estaban ya listos con sus baúles, y las notas donde se les prohibía hacer magia en verano. También les enviaron sus calificaciones, Hermione saco "Extraordinario" en todo, Harry recibió un Extraordinario en DCAO, un "Supera las expectativas" en transformaciones, encantamiento y pociones, y en lo demás, aceptable. Ron solo tuvo un "Extraordinario" y fue para su sorpresa en pociones, un "Supera las expectativas" en transformaciones y el resto de sus calificaciones era Aceptable. Neville recibió "Extraordinario" en DCAO, Herbología y Encantamientos, "Supera las expectativas" en transformaciones y aceptable en todo lo demás, incluso pociones. Y Trevor recibió una caja con muchas jugosas moscas, cortesía del profesor Snape.
Los niños estaban en el tren cuando localizaron a Draco. Y este no sabía si saludarlos o no. Aún seguía avergonzado de haber sido salvado por un grupo de alumnos de Gryffindor. Y más cuando fue su propia idiotez la que lo metió en problemas en primer lugar.
—No te escondas rubio—Dijo animadamente Ron.
—Ven, siéntate con nosotros—Dijo Hermione jalando a Malfoy hacia su cubículo en el tren.
Neville estaba sentado con Trevor en sus piernas mientras el sapo se deleitaba con sus moscas, Scabbers comía dulces como si no hubiera un mañana, les habían enviado tantos a los niños que tuvieron que regalar algunos a sus compañeros y el resto estaba siendo engullido por la rata de Ron. Harry estaba enseñándole a Hermione como jugar Snap Explosivo. Harry levanto la vista y le sonrió al rubio.
—Hola princesa, ¿Por qué no te habías dignado a visitarnos? —Le dijo Harry.
—Cállate cararajada. No vine porque no soy su amigo, ¿Recuerdas? —.
—Eres muy rencoroso rubio—Dijo Ron—No quisimos ser tus amigos a principios del año, porque te vimos tratar mal a tus amigos, les gritaste cosas muy feas y eso no nos agrada Rubio, ni a Harry ni a mí—.
—¿Amigos? No tengo amigos, ¿A quiénes te refieres? —.
—A esos que parecen gorilas, pero con menos cerebro—Dijo Harry.
—¿Crabbe y Goyle? Bueno, ellos no son exactamente mis amigos. ¿Fue por eso? —.
—En parte, pero luego tu presentación antes del banquete... bueno. No fue exactamente la mejor forma de iniciar conversación. Digo, ¿Quién pregunta primero si eres quien dices ser y luego se presenta por su apellido, como si eso fuera relevante? —.
—Así he sido educado, mi familia... mi padre... bueno... él me dijo que sería buena idea hacerme amigo de Harry Potter, ya saben, por todo ese asunto del niño-que-vivió, y luego sentirme rechazado, no ayudo, y me enoje mucho—.
—¿Por eso la campaña contra mi tío? —Pregunto Harry.
—En parte, es que insisto, mi padre me ha educado así, a creer en la rivalidad entre Gryffindor y Slytherin. Y ver que tu tutor era un Slytherin, y no solo un Slytherin, sino el jefe de ellos, fue... demasiado—.
—Perdóname que te lo diga Malfoy, pero eres un idiota—Dijo Neville sin soltar a Trevor—¿Por qué le haces caso a tu padre y sus ideas? ¿No piensas por ti mismo? Diría que la primera cosa que has pensado por ti mismo ha sido hacerte amigo de Trevor. Cuando te encontré estabas buscando donde guardar a Trevor y Trevor no se deja agarrar por nadie en quien no confié. No soy un genio, pero sí sé que mi sapo no hubiera dejado que lo tocaras si no fueras de su confianza. Así que siéntate, come un dulce y deja de ser una diva—.
Los cuatro niños voltearon a ver a Neville, quien normalmente era callado y tímido, esta nueva actitud era desconocida, incluso para Neville, que estaba empezando a disfrutar de decir las cosas, tal cual las pensaba. Casi morir, ponía las cosas en perspectiva. Eso y que su abuela le escribió diciéndole lo orgullosa que estaba de su rol en la destrucción de la piedra.
El resto del trayecto Malfoy empezó a sentirse más cómodo entre los leones, eran amables con él y le respondían a sus mordaces comentarios. En sus pensamientos, Malfoy pensó en que el jefe de su casa, había contagiado a los Gryffindor de la astucia y determinación de Slytherin y que esa combinación era explosiva y bastante agradable para él.
Al llegar a la estación, todos quedaron de acuerdo en escribirse vía lechuza y se despidieron entre abrazos y en el caso de Malfoy, un golpecito en el hombro, y para su "horror" un beso en la mejilla de parte de Hermione, que a todos les dio su besito, poniendo a cada niño, tan rojo como el cabello Weasley.
Severus Snape ya esperaba a Harry en la estación y en cuanto este estuvo junto a él, los apareció a ambos en la sala de su casa. Su primo ya estaba ahí esperándolo con una pancarta y un pastel.
—¡Primo! —.
Corrió Dudley gritando y en cuanto llego hasta su primo lo abrazo tan fuerte que ambos cayeron al piso. El pastel fue levitado a tiempo por Severus y luego de que los primos se pusieron al día de sus respectivas escuelas y comieron un par de rebanadas de pastel, Dudley se fue a su casa quedando de acuerdo con Harry para jugar al día siguiente.
Luego de un baño, Harry y Severus se fueron a dormir, había sido un agotador primer año para ambos.
