19.- Atando cabos
Ginny despertó en la enfermería. Todo se veía oscuro y solo había una luz al centro de esa oscuridad, el pequeño punto de luz, de pronto se ensancho y ahora era una luz blanca cegadora. Ginny parpadeo antes de que sus ojos notaran que estaba en una cama, mientras Harry y su hermano Ron dormían en un sillón colocado al lado de su cama. Ron roncaba como el expreso de Hogwarts mientras a Harry se le escurría un pequeño hilo de saliva. Ginny rió ante lo cómico que se veían ambos despatarrados cada uno en un lado del sillón.
No recordaba exactamente qué hacía ahí, busco entre sus recuerdos si podía encontrar algo que explicara por qué ahora estaba en cama y lo encontró, soltó un gemido que despertó a los dos niños que dormían y vieron como Ginny estallaba en llanto.
—¡Hermanita! Que gusto que despertaras. Tranquilízate, estas a salvo—Le decía Ron al tiempo que la abrazaba y trataba de calmarla.
Harry salió corriendo a buscar a Madame Pomfrey, a su tío, a su jefa de casa y al director. En pocos minutos todos estaban ya en la enfermería y Harry se acomodó al lado de Ginny pasando un brazo por su hombro, intentando reconfortarla.
—Señorita Weasley, ¿Cómo se siente? —Pregunto el director.
—Adolorida y cansada señor director, pero creo que bien—Contesto Ginny algo más tranquila luego de haber llorado en brazos de su hermano.
—Bien, entonces, ¿Podría decirnos lo que recuerda? —Continuo el director.
Ginny empezó a relatar que el diario estaba entre sus cosas para la escuela, no supo de donde vino, pensó en usarlo como cuaderno, pero cuando vio lo que hacía con la tinta, y que el diario le respondía; empezó a usarlo más, incluso se lo presto a algunas amigas para que lo vieran, pero después empezó a usarlo casi de manera exclusiva y empezó a tener lapsos de tiempo donde no recordaba que estaba haciendo, o a donde había ido, o porque estaba en algún lugar. Luego empezó a recordar pequeños destellos de estar escribiendo algo en la pared, de cargar a la gata de Filch y colgarla.
Les contó que empezó a resistirse, sentía como si una voz le ordenara que hacer y ella no tuviera control sobre su propio cuerpo. Y al final; solo recordó que esa voz, le ordeno dormir y ya no recordó nada hasta que vio a Harry junto a Severus y vio a un joven que no conocía, y luego al diario. Cuando el joven hablo, Ginny reconoció la voz que le ordenaba y simplemente lo hizo por instinto, ni siquiera vio lo que agarro, solo pensó en destruir el diario. Agarro el objeto que estaba junto a ella y atravesó el diario. Luego que vio que eso dañaba al joven, lo volvió a hacer y solo alcanzo a ver cuando el joven desaparecía y se desmayó.
Severus y Harry relataron lo que había pasado en la cámara; desde que oyeron cuando Tom mando al basilisco a matarlos, cuando cegaron al basilisco, la información que dio Tom a Harry sobre su "alias", como Harry decapito al basilisco, el frasco con lágrimas de fénix y cuando Harry vio que Ginny apuñalaba el diario con el colmillo de basilisco.
Dumbledore completo los hechos con lo que paso en la cueva después del derrumbe, entre Minerva, Ron y él, habían logrado abrir un boquete en el muro de piedras, y respecto a Lockhart, este sufrió un fuerte, muy fuerte hechizo desmemoriaste y ahora no recordaba nada, absolutamente nada de sí mismo. El mismo Lockhart estaba a un par de camas de Ginny. Luego le contó a Ginny que Severus la llevo en brazos y luego llamo a Fawkes, su fénix; para que los ayudara a salir de la cueva. Luego la trajeron a la enfermería y entre Albus y Severus se encargaron de desaparecer el cuerpo del basilisco (y ahora Severus tenía al basilisco en partes para sus pociones, incluyendo la cabeza) y Albus tuvo que inspeccionar el diario, ya que descubrió que se trataba de un artefacto de magia muy oscura.
—Señorita Weasley ¿No recuerda donde pudo haber encontrado el diario? —.
—No director, estaba simplemente entre mis cosas. Lo encontré cuando acomodaba mis libros para mi primera clase—.
Eso último que dijo Ginny; le recordó algo a Harry, una posibilidad, pero necesitaba algo más concreto para saber si sus sospechas eran ciertas.
—Bien, señorita Weasley, descanse. Sus padres ya no deben tardar... —Cuando dijo Dumbledore esto, Ginny gimió preocupada—No se preocupe señorita, usted no es culpable de nada, los síntomas que describió son de posesión, y control mental, una especie de imperius muy fuerte, usted no es responsable de ninguna acción ejecutada bajo ese estado—.
Eso pareció tranquilizar a Ginny, Madame Pomfrey les pido a todos que se fueran, excepto a Ron, al cual le permitió quedarse con su hermana. Dumbledore le pidió a Harry y Severus que lo acompañaran a su oficina antes de recibir a los señores Weasley. Apenas entraron al despacho, el director conjuro un servicio de té de menta y manzanilla junto a una bandeja de pastelitos de crema de limón. Severus miro a Dumbledore con una ceja levantada y la mirada de "¿En serio? ¿Más limón?".
—No me mires así Severus, tengo algunas manías como todos, y la mía es el limón. Siéntense, tenemos que hablar antes de que lleguen Molly y Arthur—.
Harry y Severus tomaron asiento en un par de sillones y cada uno agarro una taza de té, Harry si se atrevió a probar un pastelito bajo la mirada alegre de su casi-abuelo.
—Al menos Harry es más aventurero en la comida que tú Severus. Bien, quiero que me digan que opinan de estos sucesos—.
—Creo que fue el señor Malfoy, abuelo—Dijo Harry primero.
—¿Malfoy? ¿Por qué dices eso Harry? —Pregunto Severus rápidamente.
—¿Recuerdas la visita al callejón Diagon con Dudley? ¿Flourish y Blotts? —Severus se sonrojo inmediatamente ya que recordaba perfectamente cierto "evento" de esa visita.
Dumbledore observaba divertido el sonrojo de su maestro favorito.
—Severus ¿Podrías decirme que paso en Flourish y Blotts? —.
—Y-yo, como que le partí la cara a Lucius Malfoy hace algunos meses—Dijo Severus con la expresión de un niño que ha sido cachado en una travesura.
Dumbledore estaba a punto de reírse, pero logro controlarse en el último segundo.
—Bien, supongo que Lucius estuvo provocándote, pero eso no explica por qué Harry cree que Lucius Malfoy esté detrás del asunto del diario, Ryddle y el basilisco—.
—Eso es porque el señor Malfoy tomo los libros de Ginny y luego los regreso al caldero donde los traía cargando. No lo pensé en ese momento, pero entre los libros había uno con pastas negras, justo como el diario. Hasta que Ginny dijo que encontró el diario entre sus libros, hice la conexión con ese día—.
—Sin embargo, y aunque comparto tu teoría Harry, eso no puede probar que fue Lucius quien puso el diario ahí. En todo caso, hacer esa acusación sin pruebas tangibles no nos llevaría a ningún lado. Pero sus recuerdos de la cámara, nos servirán para exonerar de cualquier repercusión a Ginny Weasley por si Lucius decide pedir un juicio. No olvidemos que Lucius es parte del consejo escolar y tiene influencias—Contesto Severus.
—Estoy de acuerdo con ambos, creo a Lucius capaz de hacer algo así, tanto de poner un artefacto tan oscuro como este en manos de una niña, como de ser capaz de querer enjuiciarla. Sin embargo, el mismo diario es en sí nuestra arma más poderosa contra él. ¿Alguno de ustedes se imagina que puede ser este diario? ¿Un objeto capaz de traer a la vida un recuerdo enterrado entre sus páginas? —.
Severus se puso lívido, haciéndolo aún más pálido de lo que ya era, su cara reflejaba horror absoluto, y Harry lo miraba luego volteando hacia Albus, sin entender que podía ser tan terrible como para hacer que su tío sintiera verdadero temor.
—N-no, es i-imposible, no puede haber llegado tan lejos ¡Sería una aberración! —Decía Severus mientras agitaba las manos de forma casi frenética.
—Temo Severus que es la única explicación lógica, un recuerdo no puede poseer la mente de una persona, pero "eso", sí que puede—.
—Abuelo, tío, ¿De qué están hablando? ¿Qué es el diario entonces? —.
—Harry, el diario es un artefacto muy oscuro, tan oscuro que solo ha habido otro mago capaz de crearlo, es tan aberrante que incluso los magos oscuros lo miran con terror. El diario Harry, es un horrocrux, un pedazo de alma atrapado en un objeto concreto. En este caso, un diario que contiene las memorias de Tom Ryddle, alias Lord Voldemort. Y si sumas ese pedazo de alma a la mente contenida en el diario, tenemos un vehículo perfecto para que Voldemort regresará, al menos su versión de 16 años. Antes de que las ansias de poder lo consumieran—Explico Dumbledore.
—Lo que no entiendo es por qué es tan aberrante, además de impedir que tu alma este intacta... —.
—Harry, para separar tu alma, para rasgarla; debes matar, no en defensa propia o por defender a alguien, sino con el único objetivo de desgarrar parte de ti. Ese acto en sí, es aberrante, pero guardar el resultado en un objeto, impide que mueras, literalmente, tu cuerpo puede desaparecer, pero tú seguirías viviendo. Eso es lo que lo hace tan aberrante, rompe todas las leyes naturales—Explico Albus.
—Por eso Voldemort aún sigue vivo, el día que me ataco, solo desapareció su cuerpo mortal—Contesto Harry empezando a entender por qué el diario era un artefacto muy oscuro.
—Así es. Esa es una de las posibles explicaciones—.
-Y entonces eso quiere decir que como ya fue destruido, ¿Ese pedazo del alma de Voldemort ya desapareció? —.
—Sí, eso quiere decir—.
Harry mordió el pastelito de limón mientras pensaba en toda la información que acababa de recibir. Severus mientras tanto, pensaba que, conociendo a su antiguo señor, era más que probable que ese diario no fuera su único horrocrux, pero en estos momentos no tenía pruebas de ello, tendría que esperar. Ambos terminaron su té y se despidieron de Albus, dejando que los señores Weasley entraran a ser informados sobre los eventos recientes y la salud de su hija.
Lucius Malfoy se presentó horas después en el despacho del director, preguntándose si su plan había tenido el éxito esperado, sonrió con suficiencia pensando en eso y tuvo que contener la alegría que amenazaba con escapar en sus facciones. Cuando entro al despacho de Dumbledore, Lucius tenía su perfecta mascara de desprecio que tan bien manejaba.
—Dumbledore—.
—Lucius. Adelante, siéntese. ¿Té? —.
—No gracias, señor director. Vayamos al grano, tengo una agenda muy apretada y su "invitación" me ha dejado muy poco tiempo disponible—.
—Bien, entonces solo quisiera su "opinión" al respecto sobre esto—Dijo Dumbledore acercando a Lucius el diario de Ryddle.
—¿Qué es esto Dumbledore? —.
—Esperaba tu pudieras esclarecerlo, sé que eres experto en artefactos de magia oscura y este, es uno muy oscuro Lucius. Este "diario" contenía un poderoso influjo mágico, capaz de traer a la vida un recuerdo atrapado en sus páginas. ¿Alguna vez habías oído sobre un artefacto así? ¿Lucius? —.
Lucius Malfoy trago en seco, nunca hubiera podido imaginar que el diario pudiera ser precisamente "eso". El diario se lo había entregado el mismísimo Señor Oscuro, diciéndole lo que, en teoría, hacía. Supuestamente, tenía un poderoso conjuro que "poseía" la mente de quien escribiera en él, forzándolo a seguir instrucciones que estaban escritas en dicho diario. Pero solo había un tipo de artefacto, capaz de traer a la vida un recuerdo como tal, pero requería algo que solo un mago, del que se tuviera conocimiento, había logrado hacer. Si ese diario era un horrocrux, ese pedazo del alma del Señor Oscuro, había sido permanentemente destruida. Y eso arrojaba una luz que hasta ahora no había visto Lucius, conociendo a su señor, este seguramente había hecho más horrocruxes. Y eso le dio una sensación antaño olvidada a Lucius, miedo.
—Sí Dumbledore, ese diario podría ser un horrocrux, de ser así, el hecho de haber sido destruido, garantiza que ese pedazo de alma también lo fue. ¿Podría saber que recuerdo es el que trataba de salir? Esa información no me la ha dado señor director—.
—Ahh, Lucius, eso es lo interesante, el recuerdo pertenecía a un brillante alumno que conocí hace años, cuando la cámara de los secretos fue abierta, ¿Recuerdas ese caso? Hagrid fue acusado de haber sido el responsable de la muerte de una estudiante, bueno, no él, sino la criatura que Hagrid cuidaba. En fin, el alumno que entrego a Hagrid, Tom Ryddle, al parecer escribió este diario y capturo parte de sus memorias en él, además de un pedazo de su alma. Tenía 16 años en ese entonces, seguramente tú conoces a Ryddle por su alias, Lord Voldemort—.
Voldemort, el nombre de su señor, el verdadero nombre de su señor era Tom Ryddle. Eso no lo sabía ninguno de sus seguidores. Este asunto definitivamente estaba poniendo en un hilo su sanidad mental.
—Si el diario ha sido destruido, es porque alguien estaba en peligro, ¿No es así? Espero que esa persona esté bien—.
—No se preocupe Lucius, la señorita Weasley se pondrá bien—.
—¿Weasley? —.
—Sí, es curioso, pero ella no recuerda donde encontró el diario, dice que solo apareció entre sus cosas, y resolviendo tu siguiente duda, sí; al parecer fue poseída por el diario, pero no lo suficiente para controlarla por completo, ella fue quien destruyo el diario—.
—¿Ella? —.
—Sí, vera Lucius, el profesor Severus y Harry Potter, encontraron la entrada de la cámara, descubrieron que era el monstruo de la cámara, un basilisco, y pudieron matar al basilisco, un colmillo del basilisco había sido cortado durante la pelea y la señorita Weasley, luchando contra el control sobre su mente, logro estar lo suficientemente consciente como para tomar el colmillo y clavarlo en el diario. Como sabrá Lucius, el veneno de basilisco es una de las formas de destruir un horrocrux. Así que le debemos a la señorita Weasley, el haber destruido una parte del alma de Voldemort—.
—¿Hubo víctimas? —.
—¿Se refiere a que si hubo muertos? No, afortunadamente la criatura solo petrifico a algunos estudiantes, los cuales ya están siendo tratados en este momento con jugo de mandrágora—.
—Bien, si no me necesita para nada más, me retiro Dumbledore. Lucius deseaba salir de ahí lo más pronto posible—.
—De acuerdo, gracias por su ayuda Lucius, solo una cosa más antes de que se retire, su hijo recibirá el premio por servicios especiales a la escuela. Su ayuda fue invaluable para encontrar la cámara—.
—¿Mi hijo? —.
—Sí, al parecer estaba ayudando al profesor Severus a localizar la cámara, investigando en la biblioteca, él y varios alumnos de Gryffindor y Slytherin cooperaron con su tiempo para localizar la cámara. Y personalmente, me alegra ver que estas dos casas están limando asperezas por fin. ¿No lo cree así? —.
Lucius Malfoy perdió la máscara de desprecio y una mueca de asco y repulsión tomo su lugar, lo cual hizo sonreír a Dumbledore, que sabía que esa información no haría feliz para nada a Lucius. Sin embargo, fingió no darse cuenta y acompaño a Lucius a la salida.
Lucius sabía que esa pequeña información cambiaba las cosas, no podía perdonar esta falla de su hijo, pero no podía hacer nada en ese momento, esperaría a que su hijo estuviera en casa antes de tomar acción. No podía dejar que las cosas continuaran por el camino que estaban. Salió de los terrenos de Hogwarts rumbo a su mansión, tenía que hablar con su esposa sobre lo que debían hacer ahora.
El gran comedor estaba vibrando de alegría, los petrificados estaban siendo recibidos en sus respectivas casas, Sir Nicholas alias Nick Casi Decapitado, estaba siendo recibido en la mesa de Gryffindor con vítores y aplausos, y los fantasmas de las demás casas le dedicaron unas pálidas sonrisas, recibiéndolo de vuelta. Los alumnos habían recibido el permiso de poder asistir en pijamas a la cena, lo cual fue recibido con alegría por todos. Aunque era muy extraño ver a los profesores con su ropa de dormir. Dumbledore usaba una pijama morada con estampado de limones, Minerva con su pijama de cuadros escoceses, Severus con una pijama de seda negra, como no podía ser de otra forma; y los demás profesores variaban en color, pero todos usaban pijamas de dos piezas, al parecer preferían la comodidad.
—Silencio jóvenes—Empezó Dumbledore—Primero, quiero agradecer a la profesora Sprout y al profesor Snape por hacer el jugo de mandrágora que despetrificó a las víctimas del basilisco—Se oyeron aplausos en el gran comedor—Segundo, debido a los acontecimientos recientes, todos los exámenes han sido cancelados, así que todos están aprobados—Aquí se oyeron exclamaciones de viva además de los aplausos, excepto de Hermione que parecía preferir seguir petrificada—Tercero, el profesor Lockhart sufrió un pequeño accidente con un hechizo desmemorizante y ya no podrá dar clases en el siguiente año debido a que tendrá una estadía en San Mungo de forma permanente—.
El gran comedor casi se cae por el atronador sonido de vivas y aplausos, además de que todos los maestros se unieron a la alegría de los alumnos, descontando a algunas alumnas que aún se resistían a creer que Lockhart no fuera nada más que un impostor—Y, por último, este año no habrá copa de las casas, creo que esta competencia de puntos que hemos estado llevando tantos años, nos ha dividido como escuela, y los eventos recientes, han demostrado que lo mejor para la escuela y para nosotros, es la cooperación y los lazos fraternales, así que, a partir de ahora, no existirá más la copa de las casas, pero si recibirán una copa cada casa, destacando los logros que hayan obtenido ese año. Sin más que decir, ¡Todos a comer! —.
La atención del gran comedor se dividía entre la sorpresa y la alegría, y en algunos la decepción; la copa de las casas había sido durante mucho tiempo el anhelado sueño de cada casa; pero muchos alumnos, entre ellos el trío dorado y cierto grupo de Slytherin, estaban de acuerdo en que esa "sana competencia" había hecho más daño que nada a Hogwarts como escuela. Lockhart veía a todos con cara de sorpresa excepto a Severus al cual le insistía en que aceptara una cita con él. Eso provocó risas en un alumno de cabello negro y ojos verdes que se agarraba el estómago de la risa. La cena transcurrió entre más risas y comida; continuando luego en las salas comunes donde los elfos domésticos llevaron bocadillos ligeros y bebidas, esa euforia duro varios días en el castillo. Finalmente, llego el fin de cursos y todos los alumnos subieron al expreso de Hogwarts y regresaron a sus casas.
Draco Malfoy estaba harto de su casa y de su familia. No esperaba el recibimiento que tuvo apenas cruzo el umbral de la mansión. Su madre estaba de acuerdo con su padre. Tenía prohibido volver a acercarse a Potter y estaban viendo la posibilidad de enviarlo a Durmstrang. Parte de la culpa era de Draco, había ocultado su amistad con Harry porque sabía que su padre no estaría de acuerdo, sobre todo después de la pelea en el callejón Diagon, pero no pensaba que eso fuera tan grave como para cambiarlo de escuela. Salió corriendo hasta su habitación y lloro toda la tarde, un elfo domestico le llevo la cena que él no toco. Se sentía miserable, no podía creer que su padre quisiera alejarlo de sus amigos y su escuela, justo ahora que era aceptado, justo ahora que su casa por fin estaba cambiando.
A la mañana siguiente, Draco seguía sin querer ver a sus padres, el mismo elfo que le llevo la cena le llevo el desayuno. El elfo veía a Draco con genuina preocupación.
—Amo Draco ¿Se encuentra bien? —.
—No Dobby, mi padre quiere enviarme lejos, no quiere que siga siendo amigo de Harry Potter—Al decir el nombre Harry Potter, Dobby empezó a golpearse la cabeza en la pata de la cama.
—¡Dobby malo! ¡Dobby malo! ¡Dobby debió cuidar mejor a Harry Potter! —Esa frase alertó a Draco sobre algo.
—¿Qué acabas de decir Dobby? ¿Cuidar a Harry? —Draco abrió los ojos como platos—¡Tú eras el elfo que atacó a Harry! —.
—No, no amo. Dobby quería cuidar a Harry Potter, Dobby vio cuando su padre se llevó ese libro negro, ese libro era malo, Dobby podía oír susurros desde ese libro. Y oí cuando el amo dijo que sería el fin de Harry Potter, su tío y la comadreja. No sé quién era el tío del señor Harry, ni la comadreja, pero Dobby sintió que debía proteger a Harry Potter—Apenas dijo esto, Dobby siguió golpeándose la cabeza con la pata de la cama.
—Dobby, ¡Te prohíbo que te sigas golpeando! Déjame pensar—.
Draco pensó rápidamente, si su padre sabía que era el diario que le comento Harry, quería decir que él había planeado todo, debió planearlo desde antes de la pelea en el callejón, y eso quería decir que sabía de antemano que Harry, Severus y el señor Weasley estarían ahí. Sabía que su padre tenía amigos en el ministerio, así que, de seguro, ahí fue donde consiguió la información. Y ahora, ese hombre pensaba alejarlo de Hogwarts. Eso no significaba nada bueno, de eso estaba seguro. En menos de un segundo, tomo una decisión. Agarro su baúl, sus juguetes favoritos, las cosas de la escuela, su varita, se vistió con ropa muggle que le había regalado Dudley el verano pasado y le dio un calcetín a Dobby.
—Dobby, deja de golpearte y escúchame, te doy este calcetín para liberarte, si mi padre se entera de que ayudaste a Harry se desquitara contigo, no quiero que estés en la casa, por eso te estoy liberando, ¿Me entiendes? —Dobby tomo el calcetín como si hubiera recibido el regalo más maravilloso del mundo.
—¿El amo le da a Dobby un calcetín? ¿Por ayudar al joven Harry? —.
—Sí Dobby, te doy el calcetín por ayudar a mi amigo, ahora me tengo que ir, iré a casa de Harry, cierra la red flu en cuanto me vaya y luego, vete de la casa. Por favor—.
—¿Dobby puede ir con usted? —.
—Pero eres libre ahora Dobby, ¿No quieres otros amos? —.
—Dobby quiere cuidar del amo Draco y de Harry Potter, Dobby cuidara de usted—.
—Si eso deseas, está bien. Pero cierra la red flu apenas me vaya, aparécete en el número 6 de Privet Drive en Surrey. Ahí es la casa de Harry, ¿Entendido? —.
—Sí amo Draco—Draco tomo la caja con polvos flu, su baúl y agarrando un puñado dijo su destino en la chimenea.
—Casa de Harry Potter—.
Entro en cuanto las llamas se volvieron verdes y aterrizo rodando en la sala de Harry. Momentos después Dobby apareció junto a él y le ayudo a ponerse de pie. Draco camino hacia la cocina y ahí estaba Severus Snape y Harry Potter comiendo hotcakes con tocino como el verano pasado. Toco a la puerta de la cocina para llamar su atención.
Harry volteo al oír el ruido y se encontró con un Draco totalmente alterado y un elfo domestico que veía a Harry con algo de miedo.
—¿Draco? —.
—Joven Malfoy ¿Qué hace usted aquí? —.
—Y-yo... escape de mi casa—.
—Siéntese joven Malfoy, le serviré algo de té y puede servirse si gusta—Dijo Severus señalando la fuente con hotcakes.
—G-gracias—.
Severus le sirvió un té de Manzanilla y Draco empezó a relatar lo que había pasado en su casa desde el día anterior.
