22.- Profesor Remus Lupin


Nicolas Flamel se paseaba por su casa con aquel libro de cuentos en la mano, había muchas cosas en esos cuentos. Por ejemplo, el cuento de los tres hermanos era su favorito desde niño, un cuento tan antiguo como el mismo, era impresionante lo que esas historias para niños guardaban a veces. Muchos hombres habían perdido su juventud, su tiempo e incluso su vida, buscando las llamadas "reliquias de la muerte", la capa de invisibilidad, la piedra de la resurrección y la varita de sauco. Mientras leía el cuento, pensaba en como era de caprichoso el destino a veces, gracias a ese adorable niño de ojos verdes, sabia la ubicación de la capa de invisibilidad, su amigo Albus estaba en posesión de la famosa varita, y solo quedaba perdida la piedra. Pero esas no eran las únicas reliquias buscadas en el mundo mágico.

Desde que aquel joven hubiera enfrentado a Voldemort hace dos años, la palabra que relucía en su dije que colgaba de su amuleto "especial", Storge, le tenía algo inquieto y creía por fin haber encontrado el porqué de su inquietud. Si este relato tenía tanto de verdad como el de los tres hermanos, Harry Potter o quien le hubiera enviado ese amuleto, estaba juntando una de las más poderosas reliquias alquímicas jamás creadas. Y de algo estaba seguro Nicolas de todo esto; quien sea que le envió la primera pieza, sabía perfectamente que solo alguien como Harry podría controlar esa magia.

Ahora solo le quedaba esperar y confiar en que se lograran juntar todas las piezas. Y, sobre todo, no poner sobre aviso a nadie, incluso en Hogwarts, las paredes tenían oídos y esto era algo que definitivamente entre menos gente supiera, mejor. El mismo Nicolás le explicaría a Harry cuando llegara el momento.


Draco y Harry iban camino un negocio con Shadow caminando alegremente a su lado, Severus y ellos habían ido al centro a comprar víveres y Draco insistió en llevar a Shadow a este negocio en particular.

—Explícame otra vez por qué quieres que Shadow entre a esta "cosa"—.

—Porque, cararajada; Shadow ya lleva un par de meses con nosotros y solo lo hemos bañado en el patio, y míralo, necesita algo de acicalamiento, anda, no perdamos más tiempo, te aseguro que le va a encantar—.

Entraron al negocio, "Estética Canina, especialistas en perros y gatos", a Harry le pareció algo frívolo una estética para perros, y Draco pensó que era una idea genial. La señorita que los recibió vio a Shadow con una mirada entre compasiva e interesada.

—Bienvenidos, ¿Les interesa contratar alguno de nuestros servicios para su amigo? —.

Draco hablo primero.

—Si señorita, nuestra mascota requiere acicalamiento intensivo, quizás un masaje y recorte de pelo, un pedicure estaría bien—.

—Tenemos un paquete completo que incluye además del masaje, baño, corte de pelo, pedicure, algo de comer y beber para su amigo. También lo perfumamos y podemos ponerle uno de estos collares a su elección—.

—Si, ese paquete estaría bien, póngale el collar verde con rojo ¿En cuánto tiempo estará listo? —.

—Sería una hora y media aproximadamente—.

—Bien, vendremos por él en dos horas, le dejo el pago por adelantado—.

Harry solo vio como el rubio sacaba un billete de 100 libras y le decía a la empleada que guardara el cambio. Ambos salieron de la estética para reunirse con Severus que estaba unos cuantos negocios atrás.

—Es mucho el costo Draco, además yo podía haberlo pagado, no era necesario que gastaras de tu dinero—.

—Oye, es tan perro mío como tuyo, déjame mimarlo un poco, además el dinero mágico equivale a mucho del muggle, si me decidiera a vivir en el mundo muggle, mi pequeña fortuna me duraría hasta mi vejez—.

Alcanzaron a Severus en una cafetería donde lo estaba acompañando el profesor Lupin, desde aquella cena; el profesor había estado visitándolos periódicamente, Harry ya estaba enterado del porqué, Remus Lupin había sido amigo de su padre y madre durante la escuela, Severus le contaba muchas historias sobre su madre, pero casi ninguna de su padre, así que Remus estaba encantado de contarle todo lo que podía sobre su padre, aunque a veces, Harry notaba que a su tío Severus le daba un ligero tic cuando hablaban de sus "aventuras" en la escuela.

Estaban teniendo una charla amena sobre una vez que su padre tuvo el cabello verde gracias a que cierto Slytherin le había deslizado un poco de una poción en su jugo de calabaza en el desayuno. Esta vez no hubo el tic acostumbrado y Harry por fin supo porque su tío casi no quería hablar de su padre.

—¿No te llevabas bien con papá? —.

—Podría decirse Harry, teníamos una ligera "enemistad"; en esa época éramos unos niños, y ambos éramos inmaduros y tercos, quizás si nuestras circunstancias hubieran sido otras... pero bueno... no es algo que me guste recordar—.

—Créeme que fue una sorpresa para mí saber que tú eras quien cuidaba a Harry, Severus. Albus me dijo que fuiste tú quien peleo su custodia y que incluso le desobedeciste. Nunca lo hubiera creído de ti—Remus si noto el tic nervioso de Severus y la mirada de ligero odio dirigida hacia él.

—Profesor, entonces ¿Usted fue quien quiso cuidar a Harry? ¿Por qué? —Draco preguntaba intrigado, siempre pensó que después de que los padres de Harry fallecieran, de alguna forma quizás el nombre del profesor estaba como tutor de su amigo.

—Porque quería hacerlo Draco, tengo mis razones, pero aún no estoy listo para externarlas, y espero que comprendas eso Harry—Severus había adoptado ese rostro que Harry había visto pocas veces en su tío, dolor.

—Entiendo—.

Luego de eso, la tarde continuo sin ninguna mención de las razones de Severus para haber peleado por la custodia de Harry. Cuando ya llevaban poco menos de dos horas en el café, Severus pago la cuenta y todos se fueron a recoger a Shadow de su "cita". Cuando llegaron fueron recibidos por un perro irreconocible, su pelo negro estaba lustroso y su pelaje olía a menta, se veía muy feliz de verlos y les agitaba la cola vigorosamente.

—¿Un collar rojo y verde? —.

—Gryffindor y Slytherin, profesor—.

Remus se quedó un momento paralizado al ver al can, se veía casi como... pero eso era imposible, su antiguo compañero debía haber perdido esa habilidad luego de estar tanto tiempo junto a los Dementores. De todos modos, intento leer la mente del perro, y solo encontró pensamientos acerca de corretear a cierta ardilla que estaba en un árbol frente a la estética en ese momento. Remus se relajó, al parecer solo era un perro y decidió enviar sus sospechas hasta el rincón más recóndito de su mente.

—Así que este es Shadow, me lo imaginaba diferente—.

—Si, este saco de pulgas es Shadow, salvo a Harry y Draco de un grupo de bravucones, y como nadie lo reclamo, decidimos quedárnoslo—.

Shadow aun le gruñía a Remus, pero empezaba a sentirse algo más relajado luego de ver que Remus intentaba acariciarle la cabeza y pudo más los cariños del profesor de ojos color miel sobre su cabeza que su reticencia. Al final, Shadow también empezó a trotar al lado de Remus y la comitiva iba de regreso a Privet Drive.

Ya de vuelta en la casa, Remus era seguido ahora por el antes esquivo Shadow, no se le despegaba por ningún motivo. Remus había pasado de ser un total desconocido para Harry a una presencia regular en su vida gracias a las visitas cada vez más regulares que hacía, y con el inminente regreso a Hogwarts, estaba seguro de que podría conocerlo mejor. Después de todo, aún tenía muchas preguntas acerca de sus padres.


Era hora de volver a Hogwarts, Draco y Harry estaban colocando sus baúles en el portaequipaje mientras Shadow los miraba curioso, tenía su collar con su plaquita listo, Severus tuvo que pedir un permiso especial para Shadow con Dumbledore, ya que el perro se negaba a separarse de sus humanos. Así que el perro traía colgado además de su plaquita, una placa con el escudo de Hogwarts indicando que estaba autorizado para entrar en los terrenos del colegio.

Ron y Hermione estaban ligeramente peleados, Harry y Draco los habían encontrado en el callejón Diagon hace una semana cuando fueron a comprar las cosas para su siguiente año, Hermione acompaño a Ron a comprar un tónico para ratas, ya que Scabbers había estado sintiéndose mal, Hermione presentía que quizás eran los últimos días de Scabbers y Ron le decía que no dijera esas cosas... en resumidas cuentas, cuando Ron pago por el tónico, un gato se puso a perseguir a Scabbers y esta se fue a esconder, Hermione compro el gato, que se llamaba Crookshanks y desde ese día las peleas por las mascotas eran constantes. Así que Draco y Harry hicieron lo que cualquier buen amigo haría, se fueron al vagón más alejado de ellos.

Se sentaron en el último vagón donde para su sorpresa encontraron al profesor Lupin echándose una siesta, en cuanto lo vio, Shadow se acurruco a los pies del profesor y se quedó dormido en el piso. Cuando paso la bruja con el carrito de golosinas, compraron varias cosas y guardaron un par de ranas de chocolate para el profesor, sabían que eran sus favoritas porque se acabó las cajas que guardaba Severus en su casa. Un par de horas después, Ron y Hermione se les unieron en el vagón, luego de una pelea por las mascotas. Crabbe y Goyle esperaban afuera del vagón unos minutos después de que llegaron Neville y Theo, al parecer extrañaban un poco al rubio, ya que estaban acostumbrados a seguirlo.

—Ya pásense par de trolls—Les dijo Draco, con cierto deje de cariño. A lo cual, ambos respondieron sentándose en el cubículo mirando con avidez los dulces antes de que Harry les dijera que tomaran algo.

Marcus y Oliver pasaron a saludarlos y luego recibieron las visitas de los gemelos, todos los visitantes le decían a Draco cuanto lamentaban la decisión de su padre, el rumor de que el príncipe de Slytherin había sido sacado de la familia Malfoy se había regado como pólvora entre el alumnado, pero esto no pareció afectar su estatus dentro de Slytherin.

Todo parecía ir bien cuando el expreso se paró abruptamente; afuera el cielo se oscureció como noche cerrada y el frio del invierno parecía haber llegado todo de improviso, algo muy malo considerando que apenas estaban a final del verano.

Las luces del vagón se apagaron y por las ventanas se podía ver una figura con capucha, casi a manera de mortaja, recordaba a esas imágenes muggles de la muerte, excepto que esta no tenía una guadaña. La figura se acercó hasta ellos y se colocó en la puerta del cubículo. Harry alcanzo a oír un grito mientras sentía un frio que parecía provenir de sus huesos, parecía que la sangre se le había congelado y lo último que oyó antes de desvanecerse fue a una mujer gritando su nombre.

Había pasado, quizás unos minutos cuando Harry logro abrir los ojos, Hermione estaba dándole ligeros golpes con la mano en la cara para tratar de despertarlo.

—Ya me desperté Hermione, deja de golpear mi cara—.

—Lo siento Harry, es que no reaccionabas, te desmayaste—.

—¿Qué era esa cosa? —.

—Un Dementor, son los custodios de Azkaban, estaban buscando a Black—Contesto Lupin mientras repartía trozos de chocolate—Vamos, cómanlo, les ayudara—.

—Profesor, ¿El chocolate para qué es? —Pregunto Draco.

—Ayudará a que se recuperen de los efectos del Dementor—.

—Hermione, Ron, ayúdenme entonces, Harry y yo compramos varias ranas de chocolate, dénselas a los cubículos de al lado, seguro fueron afectados por esa criatura también—.

Shadow se acercó con una caja en el hocico y se la dio a Hermione.

—Su perro es muy listo—.

Shadow le brindo a Hermione un ladrido que parecía de suficiencia, para luego irse junto a Harry mientras ponía su cabeza en las rodillas del chico, brindándole su mudo apoyo.

En cuanto llegaron al andén ya estaba Dumbledore, Madame Pomfrey y el profesorado en pleno, esperándolos, los profesores llamaban a sus casas para que se organizaran, Hagrid llamaba a los de primer año, mientras los jefes de casa repartían pedazos de chocolate y los iban ubicando en los carruajes para llegar al castillo. Severus estaba bastante furioso, a los ojos inexpertos podría parecer frío e impasible como siempre, pero para cierto grupo de Gryffindor y Slytherin era evidente que estaba hirviéndole la sangre de furia, y la siempre vivaz mirada de Dumbledore estaba teñida de una frialdad hasta entonces desconocida por los alumnos, eso parecía repetirse en el profesorado, pequeños destellos de furia, rabia, miradas que decían más que nada, incluso la siempre tranquila profesora Sprout se veía indignada mientras les daba chocolate a sus alumnos.

Cuando tocó el turno de Harry y compañía de subir a su carruaje, Shadow insistió en sentarse junto a él. Mientras el carruaje los llevaba a Hogwarts, Harry les pregunto a sus amigos sobre lo que había pasado mientras estaba inconsciente. Hermione empezó a explicarle rápidamente.

—El profesor Lupin le dijo al Dementor "Ninguno de nosotros esconde a Sirius Black bajo la capa. Vete". Incluso Shadow empezó a gruñirle, pero la criatura no se iba, así que el profesor algo extraño con su varita... —.

—Sí compañero; era algo como un humo blanco, pero parece que a la cosa esa no le gustaba y se empezó a retirar—.

—¿Y quién gritaba? —.

—Harry... nadie gritaba—.

—Hermione, oí un grito, alguien gritaba mi nombre—.

—En serio Harry, nadie estaba gritando, pero si había algo raro en el ambiente, sentí mucho frío y luego era como si... como si... —.

—Era como si no pudiera volver a ser feliz. Así se sentía el ambiente cuando estaba la criatura esa—Termino Ron.

—¿En serio nadie estaba gritando? —.

—Nadie Harry—Harry se quedó callado luego de que Ron confirmo eso.

Ya en el gran comedor y luego de la selección donde se enteró que su "fan N° 1", Colin Creevey, tenía un hermano, Denis; y este también quedo en Gryffindor, el director por fin dio el discurso que marcaba que pronto estarían en sus cómodas camas.

—Bienvenidos a Hogwarts un año más, estoy seguro de que todos ya están desesperados por dormir, así que seré breve, tenemos dos nombramientos este año, el profesor Remus Lupin que impartirá DCAO, y Rubeus Hagrid que desde este año dará la clase de "Cuidado de Criaturas Mágicas". Pasando a un tópico más serio, este año Hogwarts albergara algunos de los custodios de Azkaban—Dijo esto como escupiendo veneno gracias a la fuga de Sirius Black—Mientras estén aquí, les conminó a no darles motivos para que los agredan, no está en la naturaleza del Dementor reconocer inocentes de culpables, así que no les den motivo para acercarse a ustedes. Y sin más; todos a dormir ¡Hop, hop! —.

Harry iba con Ron y Hermione camino a su sala común, con Shadow siguiéndolos; cuando fueron interceptados por McGonagall y Snape.

—Necesito hablar con usted señorita Granger—.

—Y yo necesito hablar con usted señor Potter—.

Ron se fue a la sala común mientras Hermione seguía a la profesora hacia su despacho y Harry era llevado hacia las mazmorras seguido por el perro. En cuanto llegaron al despacho, Severus dejo su pose de profesor.

—Harry, ¿Estás bien? Me dijo Lupin que te desmayaste en el tren—.

—Si tío, parece que fue por el Dementor, pero Remus nos dio a todos un poco de chocolate, antes de que llegáramos al andén. Así que estoy bien, me siento bien.

—Bueno, al menos déjame checarte para quedarme tranquilo—.

Con algunos hechizos de diagnóstico, Severus empezó a relajarse. Y Harry decidió contarle algo más.

—Tío, antes de desmayarme, oí un grito, decían mi nombre, creo que era un grito de mujer—.

—¿Y qué decía quien gritaba? —.

—A Harry no—El tic nervioso de Severus no pasó desapercibido por Harry—¿Qué paso tío? ¿Por qué te pones así? —.

—No es nada Harry, solo sigo preocupado por los Dementores, promete que te mantendrás lejos de ellos—.

—Bueno, ¿Puede Shadow dormir conmigo hoy? —.

—Está bien, pero mañana no te quejes de que te pego las pulgas—.

Shadow le gruño levemente a Severus y acompaño a Harry y al "saco de pulgas" hasta la entrada de la sala común de Gryffindor. Apenas cruzaron Harry y el perro el retrato. Severus se fue directo al despacho de Lupin.


Ya en su cuarto en la torre, Harry se puso su pijama y se acomodó en su cama con Shadow al lado, estaba agotado y no tardó mucho en dormirse acurrucado por su amigo peludo. En cuanto la respiración de Harry se acompaso, Shadow se fue bajando de la cama, todo lo lentamente que pudo, reviso rápidamente el cuarto y empezó a buscar algo afanosamente en cada cama, hasta que la vio dormida en la almohada del compañero de aventuras de Harry, Scabbers.

Dormía con la misma respiración acompasada que el resto, Shadow iba directo hacia ella cuando una bola de pelos color naranja se puso entre él y la rata. Crookshanks lo miro largamente y el perro no necesito traducción, aún no era el momento de divertirse con la rata. El gato lo miro irse de nuevo a la cama de Harry y acurrucarse a su lado. Crookshanks se fue por la ventana, no sin antes mirar de nueva cuenta a Shadow, transmitiéndole silenciosamente que tuviera paciencia. Los dos animales de compañía, sabían que había algo raro con esa rata y era mejor esperar.


—¿Estás seguro de que Black no puede entrar a Hogwarts? —.

—Seguro, seguro... no. Pero paso 12 años en Azkaban, todo rastro de magia que pudiera tener, debió ser eliminado por la constante exposición a los Dementores, eso elimina el uso de magia para entrar al castillo, pero no descarto que pueda entrar por otros medios—.

—¿Cómo cierto túnel bajo el sauce boxeador? —.

—Por ejemplo, pero aun cuando pudiera usar ese túnel, ¿Cómo traspasaría las barreras del castillo y a los Dementores apostados a las entradas? —.

—En eso tienes un punto. Los Dementores son una pesadilla viviente. Por cierto, Harry menciono algo sobre el encuentro con el Dementor en el tren, dice que escucho un grito de mujer cuando el Dementor estuvo cerca de él. La mujer decía "A Harry no"—.

—¿Crees qué?... —.

—Podría ser, tenía un año apenas cuando sucedió. Quizás si guardo un recuerdo de esa noche y los Dementores lo activan—.

—Eso es malo, esas criaturas sacan a flote tus peores recuerdos y ese recuerdo es especialmente malo—.

—Creo que necesitaremos mucho chocolate este año Lupin, tengo ese presentimiento—.