27.- Peter
Las semanas continuaron en una cómoda rutina, entre clases y cartas con Flamel, Draco cada vez se sentía más cómodo con su nueva vida. Draco le había hecho caso y se había apuntado a Estudios Muggles y ya que se estaban acercando los exámenes tenía varias dudas sobre cosas que no tuvo tiempo de experimentar mientras estuvo en Privet Drive. Dudley le respondía varias de esas dudas cuando el tiempo lo permitía, y Harry le ayudaba en lo que podía. Aún faltaba bastante para los exámenes, pero Draco quería estar bien preparado. Y entre esto, las demás clases y el quidditch, el tiempo se fue volando y pronto, todo el castillo se enfrentó a una fecha difícil para muchos, San Valentín.
Como cada año, Dumbledore planeaba decorar el castillo con una sinfonía de rosa que hacía vomitar a más de uno, sobre todo a un profesor de Slytherin y sus dos pupilos. Aun así, los 3 se encontraron inmersos en la búsqueda de regalos para sus amigos y conocidos, Remus había estado sumido en una nube de ensoñación de la cual bajaba solamente para comer y dar sus clases. Toda esta algarabía llamaba poderosamente a los Dementores, pero Dumbledore había puesto varios encantamientos para impedir que se acercaran mucho al castillo y sus habitantes.
Al final de la semana y con el tiempo encima, Severus decidió pedir un permiso especial a Dumbledore y salir con sus pupilos a Hogsmeade para hacer unas compras de última hora, Remus estaba empeñado en acompañarlos y comprar varias cajas de ranas de chocolate y Shadow se les había pegado, haciendo honor a su nombre. Así que los 4 (más el perro) salieron ese sábado hacia Hogsmeade. Pasaron por Honeydukes donde Remus compro una cantidad impresionante de ranas de chocolate y un dulce para perros que habían lanzado recién, el cual Shadow recibió con gusto. Los chicos aprovecharon para comprar varias cajas y algunos cuantos, para su consumo personal, Severus solo compro algunas cajas para los profesores que sabía gustaban del dulce y espero a que fueran mejor a las Tres Escobas, ya que Madame Rosmerta había tenido la gentileza de comprarle las botellas que había pedido con antelación.
Remus se separó del grupo diciendo que quería ver la casa de los gritos mientras Shadow lo seguía, Severus le dio una mirada de asentimiento, ya que ambos habían quedado de revisar el pasaje que había ahí y ver si era posible que Sirius Black lo usara o estuviera oculto en la casa de los gritos. Severus llevo a los chicos a las Tres Escobas donde estuvieron un buen rato hasta que Remus se les unió y de ahí regresaron al castillo, cargados de sus compras y esperando el lunes pasara lo más pronto posible.
Draco y Harry agradecían que los chicos y chicas de su generación solo estuvieran interesados en ese momento de su vida en los dulces, las clases y el quidditch, habían visto verdaderos dramas de parte de los alumnos de grados mayores, Marcus Flint había conseguido una novia Hufflepuff a principios del año y aunque ya había comprado un regalo pero se paseaba por todos lados con una mirada consternada, como si su regalo pudiera no ser suficiente, Oliver Wood pasaba por una situación similar, excepto que el aún no conseguía el regalo perfecto y se decidió por organizar un picnic para ese día, le había pagado a los hermanos Creevey para ser sus ayudantes y organizar todo antes del descanso de la tarde. Y en general, así pasaba con los alumnos que ya tenían pareja. Por eso Draco y Harry agradecían a todos los magos, que sus amigos de su edad aun fueran solteros, y ellos mismos también.
Remus hablaba en voz baja durante la cena del domingo con Severus y lo puso al tanto de su investigación, le entrego una pequeña tarjeta con la caligrafía de Sirius donde se leía "Pronto", es fue todo lo que Remus encontró en la casa de los gritos. Severus supo que entonces el plan de Black se llevaría a cabo antes de lo previsto. Remus le conto que el pasaje había sido ensanchado con magia, por lo que dedujeron que Sirius había logrado conseguir una varita, y el hecho de que sabía eludir las protecciones del castillo y aun así no busco a Harry, les dio a ambos algo de confianza en que Sirius de hecho, estaba siendo sincero respecto a su inocencia.
El lunes llego y con él, el odiado por muchos y amado por otros tantos, el rosado en todo su esplendor. Corazones por todos lados, al más puro estilo de Lockhart, al parecer, el amor por la cursilería era algo que el fallido profesor y el director tenían en común. La comida nuevamente fue hecha "para la ocasión" y los Gryffindor haciendo honor a su casa, fueron los primeros valientes en comer la rosada fuente de huevos coloreados y el tocino hecho corazones, los hotcakes de corazón y la leche color rosa (traída directo de un maravilloso invento muggle en polvo que Albus descubrió en su última visita al mundo muggle), te de rosas (que las chicas si apreciaron y un par de chicos), y un largo etcétera. Las demás casas esperaron a ver si los Gryffindor no caían muertos o se teñían de rosa, al ver que estaban enteros, los demás empezaron a comer con sigilo.
El día transcurrió entre evitar cartas hechizadas para recitar poemas y los confetis de corazoncitos que salían de repente por las puertas y ventanas del castillo. Draco y Harry se limitaron a dar sus regalos, igual que Severus que solo dejo los regalos de sus compañeros al lado de ellos durante el desayuno y luego de eso no se vio ni una hebra de su cabello en todo el día fuera del salón de clases o el comedor a la hora de las comidas. Luego de la cena, ya estaban los chicos enfilándose a su sala común cuando un grito resonó en todo el castillo. Harry se levantó rápidamente por que reconoció el grito perfectamente, era su amigo Ron.
Corrió y corrió, seguido de varios profesores que también habían oído el grito, antes de que Harry pudiera llegar a su torre, vio como Ron iba corriendo hacia los jardines y empezó a seguirlo gritándole que se detuviera. Ron empezó a correr menos rápido para que Harry lo alcanzará y cuando lo tuvo cerca le empezó a contar mientras ambos seguían corriendo
—No puedo Harry, ese maldito gato, ¡Se lleva a Scabbers! —.
—¿De qué hablas Ron? —.
—¡De Crookshanks! ¡Agarro a Scabbers y se lo llevo! ¡Shadow lo empezó a perseguir, pero temo que no llegue a tiempo! —.
Harry siguió a su amigo y noto que iban directo hacia el sauce boxeador, Crookshanks llevaba un bulto en el hocico, un bulto que era Scabbers presumiblemente, mientras era seguido por Shadow que le ladraba mientras el gato esquivaba con destreza los golpes del belicoso árbol, hasta llegar a una raíz nudosa y luego de saltar encima de un nudo especifico, el árbol se detuvo en seco y el gato entro en un agujero que había bajo la raíz, apenas hizo esto, Shadow también entro en el agujero y los chicos alcanzaron pronto el árbol. Pero no tan rápido como para poder seguir a los animales, ya que el árbol volvió a lanzar golpes a diestra y siniestra.
Dumbledore, Remus y Severus llegaron hasta el árbol y agarraron a los niños evitando una de las ramas que se dirigía hacia ellos.
—¡Immobulus! —Grito Dumbledore y el árbol quedo ralentizado.
—¿Se puede saber qué es lo que pensaban hacer ustedes dos? —Les dijo enojado Severus.
—¡El gato de Hermione se llevó a mi mascota! ¡Shadow lo está persiguiendo, pero puede no llegar a tiempo! —Gritaba Ron alterado.
—¡Tranquilízate Ron! Sabemos a dónde da ese agujero, es un pasaje, si nos movemos hasta las afueras del castillo, podemos aparecernos ahí directamente—Le decía Remus tratando de calmarlo.
—Sería mejor si nos movemos todos allá, ¿No creen? —Dijo de repente Dumbledore con un brillo en los ojos.
Todos asintieron y apenas estuvieron lejos de las barreras del castillo se aparecieron conjuntamente en la casa de los gritos, la casa estaba en penumbras, pero se notaba que por dentro no estaba tan devastada como el exterior hacia parecer, la casa de hecho parecía no haber sido nunca una pocilga. El gato de Hermione, Crookshanks, parecía estarlos esperando en la base de las escaleras. En cuanto lo vio Ron, quiso irse encima de él, pero Harry lo detuvo.
—No Ron, mira bien su pelaje, no tiene sangre en él—.
—¡Pudo haberse lamido y quitado la sangre! —.
—Pero apenas tardamos unos minutos, no se podría quitar la sangre tan rápido—.
Crookshanks les maulló y empezó a subir la escalera y espero a medio camino para ver si lo seguían. Al ver que los magos seguían en su lugar, les volvió a maullar.
—Creo que el gato quiere que lo sigamos—Dijo al fin Remus y todos empezaron a subir la escalera, con Severus al frente.
Al final de la escalera se veía una puerta abierta y al entrar se encendieron varias velas revelando a un mago sentado en un sillón mientras una rata se revolvía encerrada en una jaula plateada.
—Quejicus—.
—Black ¿O debería decir Shadow? —.
—¡Me descubriste! —.
—No fue difícil, ya que el lobo me comento de cierto mapa especial. Solo tuve que buscar bien—.
Severus saco en ese momento un pergamino que no parecía ser gran cosa, hasta que lo toco con su varita.
—¡Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas! —Dijo Severus y el mapa empezó a dibujar un perfecto mapa del castillo mientras pequeñas motas caminaban por el con el nombre de las mismas siguiéndolas.
—¡Lunático! ¿Le contaste sobre el mapa? —Le dijo Sirius entre divertido y enojado.
—¡Lo mencione! Pero pensé que estaba perdido, Filch dijo que lo robaron—Dijo al fin Remus.
—Lupin, si fue robado, pero sabía quién lo había hecho, aunque ambos eran buenos explorando el castillo, era imposible que conocieran todos los pasajes sin ayuda, en cuanto supe por tu boca lo que hacía el pergamino, supe quién lo tenía, estoy seguro de que los gemelos Weasley no lo extrañaran luego de haberlo memorizado tan bien. Viendo el mapa, vi a Black en él, siempre cerca de Harry o sus amigos, supe entonces porque preguntabas tanto sobre si la magia de Black había sido drenada. Todos ustedes eran animagos, excepto tú con tu problema peludo ¿Verdad? —Le dijo Severus con la mirada que ocupaba para sus alumnos.
-Y-yo... empezó Remus, pero Sirius no lo dejo continuar.
—Déjalo Rem, no importa, solo quiero acabar con esto así que... —Sirius saco una varita, haciendo que los demás se pusieran en guardia incluyendo a los chicos.
—Suelte a Scabbers—Le dijo Ron a Sirius con aplomo.
—No puedo hacer eso Ron, no sabes quién es. Aunque si Quejicus vio el mapa, ya sabe quién es la rata. ¿Quieres hacer los honores? —Le dijo Sirius a Severus.
—Será un honor para mí saco de pulgas—Le respondió Severus mientras iba directo hacia la rata que empezó a chillar descontroladamente.
—¡Dejen a mi rata en paz! —Ron iba directo a hechizar a Severus cuando Harry lo tomo de los brazos impidiéndole avanzar.
—¡Cálmate Ron! ¡Estoy seguro de que no le harán daño! —Le gritaba Harry.
Mientras, Severus ya estaba frente a la jaula, mirando con rencor al roedor que al ver al profesor se quedó quieta en un rincón de la jaula, temblando.
—Primero hay que evitar que huyas miserable ¡Petrificus Totalus! —Dijo Severus y la rata quedo tiesa.
Severus abrió la jaula y levito a la petrificada rata hasta donde todos la pudieran ver. Sirius Black se colocó atrás de Severus, pero sin dejar de ver ni un minuto a Scabbers. Crookshanks corrió hacia él y empezó a tallársele en las piernas, y Sirius cargo al gato, haciendo que este empezara a frotar su cara contra él y ronroneara.
—Así que ese era tu espía pulgoso—Le dijo Severus a Sirius.
—Es el gato más inteligente que he conocido, mi primer impulso fue tratar de matar a la rata, pero este gato me lo impidió, eso me dio tiempo de pensar en algo más útil y cuando decidí atraparla, entonces este gatito me ayudo. Entiende perfecto todo lo que le digo, incluso pensé que podía ser un animago, pero ya lo revisé y solo es un gato, aunque es mitad Kneazle—.
—Al menos es más inteligente que tú. Bueno, no perdamos más tiempo, es hora de que los merodeadores se reencuentren. ¡Revertum Ad Quod Es! —.
Apenas termino el encantamiento, la rata ingrávida y petrificada se retorció sobre sí misma, bajo la mirada furiosa y preocupada de Ron, después de unos segundos, se le cayó el pelaje y empezó a crecer en tamaño, ante el horror de Ron que veía como su mascota empezaba a deformarse hasta que su cara se volvía más humana con cada instante, las patas antes pequeñas empezaron a volverse grandes y regordetas con las uñas crecidas, al igual que las piernas que antes no tenía. Cuando la transformación termino, en lugar de Scabbers estaba un hombre con una cara ratonil, algo regordete, que continuaba petrificado. Solo sus ojos daban testimonio del terror que sentía ante la mirada escrutiñadora de Severus y las miradas de odio que le dirigían Remus y Sirius, Dumbledore estaba impasible mientras Harry sostenía a Ron que parecía a punto de desmayarse.
—Albus, ¿Podrías poner una barrera a la casa por favor? Incluye el pasaje si eres tan amable—Dijo Severus rompiendo el silencio sepulcral que había invadido la habitación.
—Con gusto Severus—El tono de voz de Dumbledore denoto por fin lo que estaba sintiendo el mago, rabia en su estado más puro, mientras agitaba su varita lanzando un fuerte hechizo de contención en toda la casa.
Severus saco un frasco de su túnica con un líquido transparente que parecía agua y se la hizo beber al hombre que estaba aún petrificado y levitado.
—Veritaserum por si te preguntas que es lo que le di a beber Harry, es hora de saber algunas verdades. ¡Finite Incantatem! —.
El hombre cayo con un sonido sordo y antes de que se parara la varita de Severus volvió a lanzar un hechizo más que hizo que unas cuerdas amarraran fuertemente al hombre.
—¡Incarcerous! Listo, con eso debería bastar para estar seguros de que no escaparas Pettigrew—.
—¿¡Pettigrew!? ¿El que estaba muerto? —Pregunto Harry, ahora sorprendido.
—Ese mismo Harry, cuando Remus menciono el mapa, no solo aparecia Sirius en él sino el supuesto amigo muerto que lo enfrento, ¿Cómo podía ser eso? La única respuesta es que de alguna forma fingió su muerte e inculpo a Sirius. No me hace feliz decir que el pulgoso es inocente, pero es la verdad. Sabía que el jamás hubiera traicionado a James ni a Lily y menos a ti. Simplemente no tenía sentido—.
—...Así que mis sospechas siempre recayeron en Remus. Pero cuanto más lo analizaba menos sentido tenía, él también hubiera muerto antes que entregar a sus amigos al Señor Oscuro. Y con Pettigrew "muerto", no había a donde más aferrarse. Pero esto hace que todo cobre sentido, había un espía en la orden, y ese era Pettigrew, todos creían que yo era el doble espía—.
—Eso es cierto Quejicus, cuando Dumbledore dijo que serías espía para la orden no lo creí, pensaba que nos traicionarías, cuando dijiste que había un espía entre nosotros, pensé que eras tu diciendo veladamente que no habías renunciado a quien-tu-sabes, pero nunca pensé que sería uno de mis amigos. Esta "sucia" rata fue el traidor, y lo peor es que yo soy el culpable de que mis amigos hayan muerto—Dijo Sirius quebrándose su voz al final.
—Aunque me complace verte sufrir un poco, ¿Por qué dices que fue tu culpa Black? Acabamos de establecer de que Pettigrew fue quien los entrego—.
—Sí, pero yo fui quien convenció a James y Lily de que nombraran su guardián a Peter, pensé que era más seguro, ¿Quién sospecharía del "dulce" Peter? Todos esperaban que fuera yo el guardián, si era otra persona, solo irían tras de mí y estarían a salvo, al menos eso pensé—.
—Por mucho que me agrade verte regodearte en la miseria, aún tenemos preguntas que deben ser respondidas. Peter Pettigrew ¿Es tu nombre real? —.
El hombre que se encontraba tirado y atado respondió con voz monocorde.
—Sí, ese es mi nombre—.
—¿Eras el guardián del secreto de los Potter? —.
—Sí—.
—¿Por qué te nombraron guardián? —.
—Fue sugerencia de Sirius Black—.
—¿Black mato a los muggles hace 12 años? —.
—No—.
—¿Fuiste tú? —.
—Sí—.
—¿Por qué? —.
—Mi señor había desaparecido y perdí todo. Pronto sabrían que fui quien traiciono a los Potter y a la orden y me enviarían a Azkaban, decidí huir, pero necesitaba una coartada, cuando Black me busco, decidí "convertirlo" a él en "asesino" y lance una maldición que mato a los muggles, me arranque un dedo como prueba de mi "muerte", me transforme en rata y hui de ahí. Alcance a ver cuándo los aurores apresaron a Black. Luego de un tiempo busque una familia donde asentarme—.
—¿Por qué los Weasley? —.
—Por accidente, iba en camino a casa de los Diggory cuando me encontró uno de los hijos mayores de los Weasley, me llevo a su casa y me bautizo como Scabbers, pase de hermano en hermano hasta que llegue a manos de Ronald. Su padre trabaja en el ministerio y eso me ayudaba a mantenerme informado—.
—¿Por qué nunca atacaste a la familia? —.
—¿Qué hubiera ganado con eso? No me era conveniente—.
—¿Por qué no atacaste a Harry? —.
—No era conveniente, tú eres su guardián, si le hubiera hecho algo me habrías matado—.
Todos estaban mirando el interrogatorio, expectantes, pero Harry se adelantó y le pregunto a Pettigrew mirándolo a los ojos.
—¿Por qué los traicionaste? Me dijeron que eran tus amigos ¿Por qué lo hiciste? —.
—Porque ninguno de ellos trato como su amigo jamás, ninguno de los merodeadores, James solo quería un admirador que le dijera a todo que sí, Sirius quería un aliado para sus bromas, Remus hacia lo que los otros dos decían y nunca me miro como algo más que un bulto en el espacio. Para ellos yo no existía si no era para servirles—.
—¿Por eso te convertiste en mortífago? —Continuo Harry.
—No, me convertí en mortífago por que el señor tenebroso me ofreció poder, ser alguien importante y no un simple "mago" anónimo de la masa—.
Harry no dijo más y Severus volvió a levantar su varita para lanzar un nuevo hechizo.
—¡Desmaius! Albus, lo mejor será que nos vayamos de vuelta al castillo, creo que debemos informar a los aurores—.
—Estoy de acuerdo Severus, Sirius, Remus, niños, vámonos—.
La comitiva volvió sobre sus pasos, Dumbledore finalizo el hechizo de barrera y salieron de la casa de los gritos, apareciéndose conjuntamente hasta la entrada de Hogwarts. Caminaron en silencio llevando a un desmayado Pettigrew levitando. En cuanto llegaron al despacho de Dumbledore, este llamo a los aurores. Los aurores llegaron casi de inmediato, luego de oír toda la historia, pusieron bajo custodia a Pettigrew y para sorpresa de todos, a Sirius.
—No le haremos nada, pero se escapó de Azkaban, hasta que lo declaren inocente deberá estar en una celda en el ministerio—Anuncio uno de los aurores.
—Si debe hacerse, al menos permitan que reciba visitas—Pidió Albus al auror.
—No se preocupe Dumbledore, esta vez tendrá un juicio justo, podrán visitarlo en un par de días si eso desean—.
—Gracias Kingsley, por cierto, Pettigrew es un animago sin registrar, convendría que le dieran algo que impidiera la transformación, quizás una poción, mientras tanto creo que un hechizo servirá—Dijo Dumbledore al tiempo que de su varita salía una luz roja, sin que este murmurara ni dijera una sola palabra.
—Gracias Albus, espero tenerles buenas noticias pronto—Dijo el auror y desapareció entre las llamas, seguido de su compañero que llevaba a Sirius.
Cuando los aurores se fueron, Ron seguía callado, evidentemente los acontecimientos lo habían sobrepasado y estaba en shock.
—Harry, lleva a tu amigo a la enfermería. Creo que está a punto de desmayarse o vomitar o algo—.
Harry no discutió con su tío, y ayudó a Ron a bajar la escalera del despacho y salir rumbo a la enfermería. El mismo tenía mucho que pensar esa noche. Mientras tanto, en el despacho de Dumbledore, los tres adultos estaban sosteniendo una charla acerca de cómo proceder ahora, y que es lo que pasaría en el futuro.
Nota al margen: Revertum Ad Quod Es. Nunca dijeron cuál era el hechizo para regresar a alguien a su forma humana, así que me invente este.
