29.- Ovejas negras
Era la primera cena en la nueva casa de Sirius, Remus había sido confinado al pequeño calabozo, luego de tomar su poción, de modo que en el comedor solo estaban Draco y Sirius, conversando.
—Señor Black... —Empezó a decir Draco.
—Llámame Sirius o tío, como te sientas más cómodo Draco—.
—Bueno, Sirius, quisiera saber ¿Por qué yo? ¿Por qué nombrarme heredero? No estoy quejándome, solo que Harry es tu ahijado, es más lógico nombrarlo a él heredero—.
—¿Sabes porque soy su padrino Draco? Todos los miembros de la familia Black han estado en Slytherin, todos menos uno—.
—Tú—.
—Exacto. Fui a Gryffindor y eso hizo a mi madre rabiar con ganas, me deleitaba en su furia. Nunca estuve de acuerdo con los ideales de mi familia, con sus costumbres y sus manías. Ir a Gryffindor me dio la excusa perfecta para hacer de mi vida lo que yo quisiera, ser parte de una "familia ancestral y de noble cuna" es una carga muy pesada cuando uno solo quiere ser... uno—.
Draco asintió, sabiendo perfectamente a que se refería Sirius. Sirius continuo.
—En fin. Fui a Gryffindor y ahí conocí a mis mejores amigos, James, Remus y Peter, aunque este último es una rata traidora, en su tiempo, lo considere un hermano, tenía a Regulus, pero él estaba más "acorde" a los deseos de mi familia y me sentí abandonado, así que me concentre en mis amigos y con ellos encontré la familia y la libertad de ser simplemente yo, que no tuve en mi casa—.
—...Fui como quien dice, "la oveja negra". Por eso te he nombrado mi heredero. Ahora tú eres la oveja negra de los Malfoy. Eres el primer Malfoy en preferir renunciar a su apellido que ceder ante una orden del patriarca de la familia. Y me consta que Lucius, aunque a veces no estaba de acuerdo con tu abuelo, siempre obedecía las ordenes de Abraxas, pero tú pequeño dragón, rompiste siglos y siglos de obediencia ciega—.
—...Estoy tan orgulloso de ti en este momento. Y sobre Harry, no te preocupes, el hereda en segundo término, si te pasa algo a ti, él se convierte en el heredero de la casa Black, pero no lo necesita, el ya heredo el apellido Potter y todo lo que conlleva además de que por lo que dijo Severus, tiene una fortuna bastante considerable, aun si no hereda, estará bien—.
Draco estaba anonadado, nunca pensó que alguien podría estar orgulloso, así de orgulloso, de él. Su padre siempre había mostrado un "leve" asentimiento que era más un "podía haber sido peor" que un "estoy tan orgulloso de ti", tal como lo estaba diciendo Sirius, Draco estaba feliz de saber que alguien de su familia, si lo apreciaba.
—De acuerdo, haré como que te creo—.
—Aun tan Malfoy, pero descuida, unos meses más viviendo conmigo, Remus y Harry y tus modales saldrán por la ventana, bueno, solo aquellos que son innecesarios, al parecer, masticar antes de tragar, sigue siendo considerado de buena educación—.
Draco reía con las ocurrencias de Sirius, su cuarto le fascinaba, era vecino de Dudley y Harry, y ya habían hecho planes para ir a ver películas todas las tardes de esa semana, la vida en su nueva casa se veía muy bien en un futuro próximo. Draco sonrió, era un chico muy feliz.
—Pulgoso, tienes que ir con Ron a comprarle una nueva mascota—.
—¿Por qué yo? —.
—Porque lo dejaste sin rata, por eso. No me importa que fuera un animago, ese niño amaba a su rata y aunque sepa la verdad, eso no quita que ahora este sin mascota—.
—Pero podría solo darle el dinero y que compre la que quiera—.
—No, claro que no Black, quizás no te hayas dado cuenta, pero ese pelirrojo es uno de los mejores amigos de tu ahijado, así que, si quieres empezar a ganarte su confianza y la mía, deberías empezar por hacer un esfuerzo en conocer a las personas que integran su vida, ¡Y DEJA DE TRAGARTE TODO EL TOCINO! ¿QUÉ NO TE BASTO EL DE AYER? ¡REMUS! ¡HAS ALGO CON TU PERRO! —.
Remus, que había estado comiendo sus hotcakes, volteo a ver a Severus, luego a Sirius y en menos de un segundo, agarro su plato y salió corriendo de ahí. Severus estaba exasperándose, Sirius había devorado todo el plato de tocino que Severus había preparado para el desayuno de ese día, pero este ya había estado haciendo eso durante toda la semana. Remus había insistido en que para "estrechar lazos", debían pasar algún tiempo juntos a diario, el desayuno fue la elección, pero ese día en particular, Harry y Draco salieron temprano porque habría una matiné de verano con varias películas de animación de años pasados, así que los chicos invitaron a sus amigos de Hogwarts para que experimentaran el cine muggle, dejando a Sirius, Remus y Severus a solas en la cocina de su casa.
—...Valiente lobo te has conseguido saco de pulgas—.
—¡Ey! No te metas con Rem. Además, no sé de qué estás hablando—.
—Claro que lo sabes ¿Crees que no me di cuenta? Remus sabía perfectamente quien eras tu mucho antes de tu "gran revelación", el sábado antes tardo más de 2 horas en la casa de los gritos, y no está a más de 15 minutos a pie de Las Tres Escobas. Así que ¿Qué tanto pudo haber estado haciendo durante al menos una hora a hora y media? —.
Sirius palideció, no había contado con que Severus era una persona demasiado observadora, trago en seco.
—Y-yo... —.
—Ya dile Sirius, no va a descansar hasta saberlo—.
Remus había regresado al comedor con el plato en una mano y un pañuelo a manera de bandera blanca en la otra.
—Rem... ¿Estás seguro? —.
—Se imagina algo, así que mejor se lo contamos—.
Sirius suspiro y empezó a hablar.
—Yo... bueno... nosotros... somos pareja. Bueno, ya, lo dije. Remus y yo estamos juntos desde la escuela—.
—¡LO SABIA! Se lo había dicho a Lily, pero ella siempre decía "¿Cómo crees? Sirius es demasiado mujeriego y Remus es muy serio, no creo que estén juntos", pero yo lo sabía ¡LO SABIA! —.
—Bueno ya, ¿Feliz? Ya tienes tu respuesta Severus—.
—Ah no, falta información, ¿Qué paso en la casa de los gritos? —.
—Bueno... ¿En serio quieres detalles? —.
Severus entendió rápidamente a que se refería Sirius y enrojeció como un tomate.
—No, creo que no—Luego recordó algo—¿Qué significan las ranas de chocolate? —.
Ahora fue el turno de Sirius y Remus de sonrojarse. Severus volvió a hablar al entender el destino que tuvieron las ranas de chocolate.
—¡Oh Merlín!, Saben, olvídenlo, creo que no quiero saberlo, solo, bueno, pienso que deberían decírselo a Harry y Draco en algún momento, si los llegan a ver en alguna situación, sería bueno que supieran que ustedes son pareja—.
Ni Sirius ni Remus habían contemplado ese escenario, así que prometieron hablar con los chicos en la primera oportunidad que tuviesen. Severus suspiro y siguió friendo más tocino.
—Este no te lo vayas a comer pulgoso, yo aún no desayuno—.
Harry y Draco habían invitado a sus amigos a la matiné, ahora estaban su restaurante de hamburguesas favorito, Theo y Marcus estaban discutiendo si los muggles habían aprendido a hacer magia o no, ya que pensaban que las películas debían ser obra de algún hechizo desconocido, Neville que ya había visto películas con ellos el verano pasado, solo estaba comentado con Hermione y Dudley algunas escenas de las películas. Ron estaba maravillado de todo lo que había en el menú y pidió uno de cada cosa, luego de que Harry y Draco aseguraran que ellos pagarían la cuenta. Los gemelos estaban observando con detenimiento una tienda de "artículos de magia y bromas", y querían ir a visitarla en cuanto pudieran. Ginny solo los miraba reprobadoramente mientras comía sus papitas y Oliver Wood estaba coqueteando con unas chicas que le comentaban "lo adorable de que estuviera como cuidador de un grupo de niños", a lo cual Oliver no las saco de su error. Draco y Harry solo miraban divertidos a sus amigos mientras se concentraban en acabar sus hamburguesas.
Hermione fue la que empezó la pregunta que todos se morían por hacer.
—Draco, ¿Qué han dicho tus padres de tu decisión? —.
Todas las conversaciones pararon y las miradas se concentraron en Draco, este ya esperaba esa pregunta, así que no se inmuto ni molesto.
—Mi madre me escribió diciendo que estaba de acuerdo y que había actuado "sensatamente" y que esperaba que me comportara como se espera del "noble heredero de la ancestral casa de los Black", viniendo de ella, es casi un "te amo mucho y cuídate". Mi padre le envió un aullador a Sirius diciéndole que él no es nadie para interponerse en el castigo que me ha impuesto mi familia—.
—¿Castigo? —Pregunto Hermione.
—Herms, mi familia tiene una regla que es casi un mandato divino, el patriarca nunca se equivoca y su palabra es la ley dentro de la familia. Así que si él me ordena saltar en un pie mientras sostengo un gato en la cabeza y visto un traje de elfo doméstico, debo hacerlo. O mejor dicho "debía hacerlo", cuando me negué a ir a Durmstrang y dejar de ser amigo de Harry, rompí esa "tradición", demostré con esa sola acción, que el patriarca de la familia no tenía el control absoluto, por eso es por lo que me repudiaron—.
—...La idea era dejarme solo y a merced de la vida misma, que estuviera desamparado y que me pusieran en un orfanato o que me dieran un tutor terrible, pero Severus tomo mi tutela temporal rápidamente y luego Sirius tomo la permanente. Al declararme su heredero, mi apellido pasa a ser Black y rompe mis lazos con mi familia de sangre. Así, no solo he desafiado a mi padre, sino a toda la familia Malfoy. Soy un paria de mi familia, pero un paria con un apellido, posición y fortuna, equiparable a la de ellos. Así que vencí a mi padre en su propio juego. Él no está muy feliz, como podrás comprender—.
—¡Pero eso es horrible! ¿Cómo puede ser que te rechacen y encima solo por manifestar tus deseos? —Insistió Hermione.
—Es un asunto de familias sangrepura adineradas, tú y Harry no tienen ese problema, los Weasley tampoco, Theo puede entenderlo, Marcus, Neville y Oliver pueden entenderlo solo un poco. En familias como la mía, los matrimonios se arreglan sin pedirte opinión, eligen tu trabajo, y hasta cuantos hijos tendrás, tus padres planean tu vida, y siempre pensando en cómo aumentar el poder, posición o fortuna de tu familia—.
—...Tu eres un instrumento. Y te entrenan para comportarte de determinada forma y pensar también de determinada forma. Ir contra eso es señal de que tu "no sirves" y te desechan, pregúntale a Sirius, él paso por lo mismo. Fue el primero de su familia en ir a Gryffindor. ¿Sabes porque termino ahí? —.
Harry estaba expectante, eso le interesaba muchísimo, sabía que los Black habían ido todos a Slytherin, pero no Sirius y se preguntaba el porqué, bueno, Draco tenía la respuesta. Él no había querido verse muy agresivo preguntándoselo a Sirius. Draco continuo.
—...Fue a Gryffindor porque se lo pidió al sombrero. Bueno, no lo pidió así como "ponme en Gryffindor", según Sirius el sombrero le pregunto porque no quería ir a Slytherin, y Sirius le dijo "Porque mi madre quiere que vaya ahí, ¡Y no pienso darle gusto a la vieja arpía!", el sombrero se rió y le dijo "Tienes valor, y creo que Gryffindor hará que a tu madre le dé un ataque al corazón", el sombrero grito Gryffindor—.
—...Fue directo hasta la mesa de su casa donde todos lo veían mal, excepto Remus, él le dio la bienvenida, aun así le hicieron muchas bromas pesadas, pero él aguanto todas y luego de algunas semanas, el padre de Harry decidió darle una oportunidad y se volvieron los mejores amigos, y desde ahí, fue considerado un Gryffindor más—.
Harry se sentía abrumado, Sirius había aguantado un muy mal recibimiento y luego se había vuelto inseparable de su padre, el resto de sus amigos miraba con creciente orgullo a Draco. Oliver le palmeo la espalda amistosamente.
—Quien diría que había algo de Gryffindor en ti, ¿No se habrá equivocado el sombrero al seleccionarte? —.
—No lo creo Oliver, además luzco genial en verde—.
Todos rieron de buena gana y decidieron ir a los videojuegos, animados por Dudley, ya que estaba ansioso por mostrarle algo en lo que él se había vuelto experto, los juegos de tiro al blanco. Los gemelos decidieron visitar la tienda de magia, ya que quedaba enfrente de los videojuegos, no había mucho problema. Harry y Draco pagaron y todos salieron de ahí.
De vuelta en Privet Drive, casi todos fueron regresando a sus casas por Flu, Hermione se quedó en casa de Harry un rato en lo que llegaban sus padres por ella, Draco insistió mucho en que fuera a conocer su casa y al final, fueron todos a conocer su casa, Dudley le dijo que su cuarto estaba genial, Hermione estaba embobada admirando la biblioteca de Sirius, había traído la biblioteca de su cámara hasta su casa, y puso un hechizo extensor en ella para que cupieran todos los libros, Harry admiraba la sala, Sirius había llenado las paredes con fotos de sus padres, Remus y de él cuando era un bebé. Draco lo dejo un momento a solas ahí.
Sirius llego cuando Harry estaba viendo una foto donde estaban él y Sirius, Sirius lo estaba montando en una pequeña escoba de juguete y Harry movía sus manitas con alegría. Harry no noto cuando Sirius ya estaba a su lado.
—Ese día fue grandioso, compre esa escoba para ti, a tu madre casi le da un infarto, pero James la convenció de dejarte probar, estuviste horas en el jardín volando apenas encima del pasto, cada que pasabas junto al gato, este trataba de agarrarte tus piecitos—.
—No recuerdo nada de ellos, el tío Sev me ha contado muchas cosas de mi madre, y algunas de mi padre, siempre me dice que ambos fueron muy valientes y que me amaban mucho, pero me frustra que todos parezcan tener recuerdos de ellos, pero yo no—.
—Creo que tengo algo que podría ayudarte, ven conmigo—.
Sirius lo llevo hasta la biblioteca y toco con su varita un gabinete que estaba cerrado, de ahí salió flotando una especie de vasija, a falta de una mejor palabra, llena de algo a mitad de camino entre un gas y un líquido.
—Esto es un pensadero Harry, en el puedo ver mis recuerdos, o los de quien sea que los deposite ahí, para verlos, tu solo tienes que poner tu cara en él—.
—¿Cómo pones un recuerdo? —.
—Te mostraré—.
Sirius puso su varita en su sien y la separo de su cabeza, la varita parecía estar sacando de la cabeza de Sirius, una hebra luminosa de color azul, esta quedo colgando de la varita y Sirius la deposito en el pensadero.
—...Ahora para ver el recuerdo, solo debemos poner nuestra cara en él, ven, te acompañare en este recuerdo Harry. Es cuando tu padre se convirtió en mi amigo—.
Harry puso su rostro en el pensadero y sintió como si cayera en un pozo, cuando dejo de girar, se encontró al lado de Sirius, mientras veía como una joven versión del mismo, discutía con un joven que era una calca de él mismo. Su padre le estaba gritando a Sirius de adolescente.
—Y una serpiente rastrera, eso es lo que eres—.
—Mira quien lo dice, "cachorro de león"... pareces un gato callejero—.
—Y tu una serpiente de jardín—.
—¡Oh no! ¡Tus malos insultos me están matando! —.
—Deberías irte a Slytherin, no eres un Gryffindor, maldito cobarde—.
—¿Cobarde? ¿COBARDE?, ¡No te atrevas a llamarme cobarde! ¿Sabes lo que es enfrentarte a 20 aulladores por día solo por negarte a salirte de la escuela porque tu madre es una loca controladora? ¿Lo sabes? ¿Sabes lo que es aguantar que te avienten bombas fétidas, te escondan tus cosas y te pongan huevos podridos en tu comida solo porque quisiste entrar en cualquier casa menos Slytherin? ¡No me llames cobarde! ¡Tu! ¡Moco de troll! —.
James Potter estaba anormalmente callado luego de la explosión de Sirius. Se acerco lentamente a Sirius y le tendió la mano.
—He oído muchas historias terribles sobre los Black, por eso pensé que tú eras igual, pero vaya, amigo, ¿20 aulladores? Mi madre solo me ha mandado esa cantidad en toda mi vida, no en un día. Si que eres valiente por enfrentar a tu madre así. ¿Qué tal si empezamos de nuevo? Hola, me llamo James, James Potter ¿Y tú? —.
—Sirius... Sirius Black—Dijo el joven Sirius aceptando la mano de su nuevo amigo.
Harry y Sirius salieron del recuerdo, Harry estaba sopesando el valor de ese recuerdo, no era suyo, pero de alguna forma, por fin tenía un recuerdo de su padre. Agradeció con la mirada a Sirius y ambos fueron a reunirse con el resto de los chicos. Hermione, Dudley y Draco estaba en la sala, mientras Dobby les ofrecía una bandeja con galletas y una jarra de leche.
—Hermione, tus padres acaban de llegar por ti, venía a avisarte, pero quería enseñarle a Harry algo en la biblioteca—.
—¡Uy! Debo irme, gracias por las galletas Dobby. Gracias señor Black—.
—Llámame Sirius—Alcanzo a gritarle Sirius antes de que saliera de su casa rumbo a la de Harry para ver a sus padres—¿Bueno, que estaban haciendo antes de que llegará? —Le dijo Sirius al resto de los chicos.
—Les mostraba la casa y mi cuarto Sirius—Dijo Draco rápidamente.
—Vaya, ¿Y qué les ha parecido? —.
—Dudley adora mi cuarto, y Herms ama la biblioteca—.
—Bueno, ¿Qué les parece si pedimos pizza y luego les muestro el salón de juegos? —.
Los chicos dieron su visto bueno a la idea.
—Repíteme porque voy a hacer esto Rem—.
—Porque fue idea de Severus, y tu dijiste que sí—.
—¿Y porque vienes tú? —.
—Para ver como lidias con esto—.
—Te gusta verme sufrir—.
—Un poco, sí—.
Remus y Sirius se detuvieron en la puerta de la madriguera, Sirius toco y fue recibido por Molly Weasley.
—Remus, Sirius pasen, ¿A qué debemos su visita? —.
—Molly, tanto tiempo sin verte. ¿Estará tu hijo Ron? —.
—¿Ron? ¿Para qué lo buscas? —.
—¡Oh bueno! Como ya no estoy siendo buscado por la ley, pensé que podía empezar mi serie de homicidios con tu hijo—.
Molly palideció y entonces Sirius estallo en carcajadas siendo mirado con reproche por Remus.
—No le hagas mucho caso a Sirius, Molly. Aún no termina de disculpar a sus amigos por no creer en su palabra de que era inocente. ¿Podrías traer a Ron? Te juro que es algo totalmente inofensivo—.
Molly se sonrojo ante lo que dijo Remus, era verdad que ella aun no confiaba totalmente de nuevo en Sirius, había creído por mucho tiempo que era un asesino y luego se sintió culpable de haber dudado de él. Volteo y fue a llamar a Ron, el cual llego poco después hasta la sala donde estaban Sirius y Remus.
—Profesor Lupin, señor Black ¿Qué se les ofrece? —.
—Remus estará bien Ron, fuera de Hogwarts no soy tu profesor—.
—Y Sirius está bien para mí, señor me hace sentir viejo, bueno, a lo que venimos, ¿Qué opinas de tener una mascota? —.
—Bueno, mi mamá no creo que quiera otro animago en la casa Sirius—.
—No yo. Además, si viviera aquí no podría robarle comida a Severus. No. Me refiero a que quiero compensarte que perdieras tu "rata", me gustaría que nos acompañaras al callejón Diagon a comprarte otra mascota—.
—¿De verdad? ¡Me encantaría! Siempre quise tener una mascota, una que no fuera heredada quiero decir. Déjenme avisarle a mi mamá—.
Un rato después, Remus, Sirius y Ron estaban en la tienda de mascotas del callejón Diagon.
—¿Qué opinas de una lechuza? —Dijo Remus.
—¿U otra rata? —Pregunto Sirius.
—No, se lo que quiero. Señorita ¿Tiene un gato como Crookshanks? Mi amiga compro ese gato hace un año aquí, ¿Tendrá otro parecido? —.
Una media hora después, Ron iba cargando un gato jaspeado, con orejas largas como lince y una cola que asemejaba la de un león. Sirius y Remus estaban asombrados de la elección del pelirrojo y mientras comían un helado antes de regresar a la madriguera le preguntaron el porqué de su elección.
—...Por Sirius. Dijo que el gato de Hermione era el más listo que había conocido. Hermione investigo a Crookshanks, luego de que le conté que Sirius había descubierto que era mitad Kneazle, resulta que los Kneazles no pueden ser vendidos, están clasificados como XXX, pero las cruzas están clasificadas como XX. Resulta que todas las cruzas son gatos muy inteligentes, leales, detectan a las personas sospechas o peligrosas y son capaces de guiar a su dueño a casa. Además, mírenlo, parece un pequeño gato salvaje, es perfecto para mí—.
—Pero algunos son agresivos—Dijo Remus.
—Solo si no les agrada un mago, pero vean, a este pequeño le agrado mucho—.
El gatito ronroneo feliz en los brazos de Ron, dándole la razón al pelirrojo.
—¿Y por qué no otra rata? ¿O una lechuza? ¿O un Puffskein? Esos son imanes para atraer chicas—Pregunto Sirius.
—Una rata me recordaría a Scabbers y prefiero olvidarla, y Ginny se enteró, ya que oyó una conversación entre Harry y Hermione, que Harry me piensa regalar una lechuza antes de entrar a la escuela. Ya saben, para "reponer" mi mascota—.
—¿Entonces aceptaste que te compráramos una mascota sabiendo que ibas a tener otra? —Pregunto Sirius sorprendido.
—No, acepte que me compraran una mascota que yo elegiría, en vez de una lechuza que TODA mi familia pediría usar, esa lechuza sería útil, pero todos mis hermanos e incluso mis padres, de seguro pedirían que se las prestara con frecuencia, y no sería mi mascota solamente, quería un animal que fuera solo mío. Por eso escogí a este gatito—.
—Entiendo. ¿Y cómo lo llamaras? —Pregunto Remus.
—Dante, Hermione está leyendo un libro de ese autor muggle, y me gusto el nombre. ¿Te gusta tu nombre, Dante? —.
El gatito ronroneo en señal de aprobación y tanto Sirius como Remus, entendieron que es lo que quería decir el pelirrojo. Pagaron los helados y regresaron a la madriguera con Dante acurrucado en los brazos de Ron.
