31.- Morsmordre
A la mañana siguiente y luego de desayunar, los chicos partieron a visitar las tiendas de campaña de sus amigos y los adultos se quedaron preparando todo para la noche. Apenas empezó a decaer la tarde, las familias empezaron a irse acercando hacia un claro donde a simple vista no se veía nada. No fue hasta que Harry y compañía se acercaron lo suficiente que notaron la barrera mágica que ocultaba el estadio, Severus le dio a Dudley un colgante y le dijo que podía atravesar la barrera, apenas todos atravesaron la barrera notaron el gigantesco estadio. Ninguno de los chicos pudo ocultar su sorpresa. En su entrada, ya los esperaba un grupo de magos.
—¡Arthur! ¡Severus! Bienvenidos, no conozco a sus amigos así que me presento, mi nombre es Kingsley Shacklebolt—Dijo un mago de piel oscura y sonrisa fácil.
—Y yo soy el ministro de magia, Cornelius Fudge, mucho gusto. Mi acompañante es el ministro de magia de Bulgaria, pero no le pidan que hable mucho, no conoce nuestro idioma y yo apenas se algunas frases básicas. Bienvenidos a la final—Se presentó un mago bajo con un sombrero en forma de hongo mientras señalaba con la mano extendida a un mago de ceño adusto.
El aludido saludo con un seco movimiento de mano, y veía hacia la cicatriz de Harry. Severus se adelantó y tomo la palabra.
—Gracias señor ministro, permítame presentarle al resto de nuestro grupo, el señor Sirius Black y Remus Lupin, profesor de DCAO en Hogwarts. Los jóvenes que nos acompañan, la señorita Hermione Granger, el señor Draco Black, el señor Theodore Nott, el señor Neville Longbottom, supongo que ya conoce a los hijos de Arthur, William, Charles, Percival, Frederick, George, Ronald y Ginevra, además de mi protegido Harry Potter y su primo Dudley—.
—¡Ahh, si!, el chico muggle, un placer conocerlo jovencito y un placer también conocerlos jovencitos. Señores Black y Lupin, bienvenidos. Señores, creo es hora de que subamos a nuestros asientos. Los niños por favor, en medio de la comitiva. Por seguridad—.
Severus le dio una indicación silenciosa a Harry de que hiciera caso y los demás chicos entendieron el intercambio no verbal, y se pusieron en medio de los adultos en una plataforma que rápidamente se elevó hasta llevarlos al punto más alto de una grada, en cuanto llegaron, vieron que era como una especie de sala, los asientos eran sillones mullidos con pequeñas mesas llenas de bebidas y bocadillos mientras había un grupo de elfos domésticos ya listos para atender cualquier orden.
—El palco diplomático, espero estén satisfechos con sus asientos jóvenes y señores. Adelante, pueden sentarse donde gusten—.
Los chicos no se hicieron del rogar y pronto se había posicionado hasta el frente del palco, siendo franqueados por Arthur y Remus, mientras Severus y Sirius se colocaron atrás de los chicos, Cornelius, el ministro de Bulgaria y Kingsley se sentaron hasta el fondo del palco y parecía que esperaban a más gente, luego de un rato llegaron, Ludo Bagman y Bartemius Crouch, a quienes ya habían conocido el día anterior, solo quedaba un asiento, pero nadie más apareció.
De pronto, Draco vio algo que lo puso más pálido de lo habitual, a dos palcos de donde estaban, estaban sus padres, su madre alcanzo a verlo y lo saludo discretamente mientras enviaba un pergamino hechizado hasta donde estaba Draco, su padre fingió no verlo y jamás volteo. Hermione y Ginny trataron de animarlo, ya que, aunque era un Slytherin, sus emociones esta vez lo delataron.
—Mi padre finge que no existo, ni siquiera debería afectarme—.
—Tranquilo Draco, tu padre solo está enfadado, algún día se le pasará—Insistía Ginny.
—Además, tu madre sí que te ama, te acaba de enviar un pergamino diciendo que te extraña y que espera seas feliz. ¡Y enfrente de tu padre! —Le decía Hermione mientras le daba un abrazo para tranquilizarlo.
Ron y Harry que habían estado pendientes de la conversación, se anexaron.
—Ya rubio, habrá tiempo de sobra para hacerle entender a tu padre, ahorita deja que el quidditch invada tu mente—Le dijo Ron.
—Sí, mira, ahí hay un vendedor de recuerdos, ¡Compremos cosas! —Le señaló Harry, al tiempo que le hacía señas al vendedor y este arribo hasta el palco en su escoba.
Los chicos compraron todo lo que se les antojo, programas, omniculares (que eran una especie de binoculares mágicos), figuritas de los jugadores y las mascotas, banderines, sombreros, miniaturas de escobas, cortesía de Sirius y Severus, los adultos solo compraron omniculares. Por un momento, las preocupaciones del rubio pasaron a segundo plano.
—Según el programa, antes del partido habrá una exhibición de las mascotas de los equipos—Dijo Hermione a nadie en particular.
Justo después de que Hermione hablo, se anunció a las mascotas de Bulgaria, un grupo de "mujeres" salió hacia el medio del estadio, se movían ligeramente, casi flotando mientras sus rubias cabelleras parecían flotar etéreamente y un brillo las cubría discretamente, las "mujeres" empezaron a bailar. Los chicos las veían fascinados, mientras Ginny y Hermione solo las veían con cierto interés, los únicos inmunes de los adultos al parecer eran Severus y Remus, Sirius tenía cara de embobado mientras Kingsley se alisaba la ropa, los ministros se acomodaban sus sombreros, Bill, Charlie y Percy se revisaban el peinado y Arthur verificaba que su aliento estuviera fresco, incluso los señores Bagman y Crouch se veían algo sonrojados. Luego de que las "mujeres" terminaron su danza, los varones parecieron salir de su estupor.
—¿Qué paso? —Pregunto Harry.
—Son veelas—Dijeron Ginny y Hermione al unísono como si eso resolviera todo el enigma.
—¿Veelas? —Preguntó Dudley.
—Son criaturas mágicas Duds, como las sirenas—.
—¿También hay sirenas? —.
—Recuérdame que otro día pidamos permiso para que visites Hogwarts, estoy seguro de que a las criaturas del lago negro les gustaría conocerte primo—.
Justo un par de minutos después salieron las mascotas de Irlanda, un nutrido grupo de leprechauns salió volando por todas las gradas mientras una lluvia de galeones caía sobre los asistentes, los leprechauns se volvieron a reunir al centro del estadio formando un trébol de cuatro hojas antes de dispersarse y reunirse nuevamente en un lugar del estadio. Dudley guardaba sus monedas cuando Harry le dijo que no lo hiciera.
—...Es oro leprechaun, desaparecerá en un par de horas Duds, luego si quieres te doy un par de galeones para que los tengas como recuerdo—.
No paso mucho tiempo cuando Lugo Bagman anunció que era hora de que abriera el partido. Y bajo en la plataforma hasta el centro de las gradas y luego de aplicarse un Sonorus empezó la presentación.
—Damas y caballeros... ¡bienvenidos! ¡Bienvenidos a la cuadringentésima vigésima segunda edición de la Copa del Mundo de quidditch! Con ustedes la selección de Bulgaria. ¡Dimitrov! ¡Ivanova! ¡Zograf!, ¡Levski!, ¡Vulchanov!, ¡Volkov! yyyy... ¡Krum! —.
Uno a uno, fueron saliendo raudos a sus puestos los jugadores de Bulgaria, Ron estaba gritando eufórico cuando vio a Krum.
—¡Es Krum! ¡Oh Merlín! ¡Y lo estoy viendo! —.
Las chicas solo rodaron los ojos mientras los chicos brincaban de emoción.
—Y recibamos ahora con un cordial saludo ¡a la selección nacional de quidditch de Irlanda! ¡Connolly!, ¡Ryan!, ¡Troy!, ¡Mullet!, ¡Moran!, ¡Quigley! yyyy... ¡Lynch! —.
Harry brincaba emocionado cuando salió el equipo de Irlanda.
—¿Qué te emociona tanto primo? —Le preguntó Dudley.
—Es que Sirius me regalo una saeta de fuego, tengo la misma escoba que ellos—.
—Y finalmente, desde Egipto, nuestro árbitro, el aclamado Presimago de la Asociación Internacional de Quidditch: ¡Hasán Mustafá! —.
Los equipos ya estaban en posición cuando el silbato del árbitro sonó.
—¡Comieeeenza el partido! Todos despegan en sus escobas y ¡Mullet tiene la quaffle! ¡Troy! ¡Moran! ¡Dimitrov! ¡Mullet de nuevo! ¡Troy! ¡Levski! ¡Moran! —Narraba Bagman mientras los chicos seguían el partido y los adultos comentaban mientras veían las jugadas y les echaban un ojo a los adolescentes.
Aquello era quidditch como nunca habían visto. La velocidad de los jugadores era increíble, los cazadores se arrojaban la quaffle unos a otros tan rápidamente que Bagman apenas tenía tiempo de decir los nombres. Harry tuvo que poner los omniculares en "lento" y al final se decidió al modo "jugada a jugada" y empezó a ver el juego a cámara lenta, mientras los letreros de color púrpura brillaban a través de las lentes y el griterío de la multitud le golpeaba los tímpanos.
Formación de ataque "cabeza de halcón", leyó en el instante en que los tres cazadores del equipo irlandés se juntaron, con Troy en el centro y ligeramente por delante de Mullet y Moran, para caer en picada sobre los búlgaros. "Finta de Porskov", indicó el letrero a continuación, cuando Troy hizo como que se lanzaba hacia arriba con la quaffle, apartando a la cazadora búlgara Ivanova y entregándole la quaffle a Moran. Uno de los golpeadores búlgaros, Volkov, pegó con su pequeño bate y con todas sus fuerzas a una bludger que pasaba cerca, lanzándola hacia Moran. Moran se apartó para evitar la bludger, y la quaffle se le cayó. Levski, elevándose desde abajo, la atrapó.
—...¡TROY MARCA! ¡Diez a cero a favor de Irlanda! —Gritó Bagman, y el estadio entero vibró entre vítores y aplausos.
—¿Qué? ¡Pero si Levski acaba de coger la quaffle! —Gritó Harry, mirando a un lado y a otro como loco a través de los omniculares.
—¡Harry, si no ves el partido a velocidad normal, te vas a perder un montón de jugadas! —Le gritó Hermione, que brincaba en su asiento moviendo los brazos en el aire mientras Troy daba una vuelta de honor al campo de juego.
El partido iba subiendo de intensidad, cada vez más rápido y más brutal. Volkov y Vulchanov, los golpeadores búlgaros, aporreaban las Bludgers con todas sus fuerzas para pegar con ellas a los cazadores del equipo de Irlanda, y les impedían hacer uso de algunos de sus mejores movimientos: dos veces se vieron forzados a dispersarse y luego, por fin, Ivanova logró romper su defensa, esquivar al guardián, Ryan, y marcar el primer gol del equipo de Bulgaria. Bulgaria volvía a estar en posesión de la quaffle.
—¡Dimitrov! ¡Levski! ¡Dimitrov! Ivanova... ¡eh! —Exclamo Bagman.
Todos en el estadio ahogaron un grito cuando los dos buscadores, Krum y Lynch, cayeron en picada por en medio de los cazadores, tan veloces como si se hubieran tirado de un avión sin paracaídas. Harry siguió su descenso con los omniculares, entrecerrando los ojos para tratar de ver dónde estaba la snitch...
—¡Se van a estrellar! —Gritó Ginny mientras Theo y Neville se cubrían los ojos.
Y así parecía... hasta que en el último segundo Viktor Krum frenó su descenso y se elevó con un movimiento de espiral. Lynch, sin embargo, si chocó contra el suelo con un golpe sordo que se oyó en todo el estadio.
—¡Tiempo fuera! ¡Expertos medimagos tienen que salir al campo para examinar a Aidan Lynch! —Gritó Bagman
—¿Pero por qué lo hizo? —Pregunto Draco a nadie en particular.
—Es una jugada, se llama Amago de Wronski—Contesto Charlie.
Finalmente, Lynch se incorporó, en medio de los vítores de la afición del equipo de Irlanda, montó en la Saeta de Fuego y, dando una patada en la hierba, levantó el vuelo. Su recuperación pareció otorgar un nuevo empuje al equipo de Irlanda. En otros quince minutos trepidantes, Irlanda consiguió marcar diez veces más. Ganaban por ciento treinta puntos a diez, y los jugadores comenzaban a jugar de manera más sucia.
A partir de aquel instante el juego alcanzó nuevos niveles de ferocidad. Los golpeadores de ambos equipos jugaban sin compasión: Volkov y Vulchanov, en especial, no parecían preocuparse mucho si en vez de a las Bludgers golpeaban con los bates a los jugadores irlandeses. Dimitrov se lanzó hacia Moran, que estaba en posesión de la quaffle, y casi la derriba de la escoba.
Las mascotas de ambos equipos en un punto empezaron a pelearse y mientras el árbitro y los magos del ministerio trataban de separarlas, Lynch, el buscador de Irlanda, voló en picada por en medio de los equipos, esta vez no se trataba del amago de Wronski, Lynch había visto la snitch y Krum lo siguió.
—¡Van a estrellarse! —Gritó Hermione.
—¡Nada de eso! —Negó Ron.
—¡Lynch sí! —Gritó Neville.
Y acertó. Por segunda vez, Lynch chocó contra el suelo con una fuerza tremenda, y una horda de veelas furiosas empezó a darle patadas.
—La snitch, ¿Dónde está la snitch? —Gritó Dudley.
—¡Krum la tiene...! ¡Ha terminado! —Gritaba Harry.
Krum, se elevó suavemente en el aire, con el puño en alto y un destello de oro dentro de la mano. El tablero anunció "BULGARIA: 160; IRLANDA: 170" a la multitud, que no parecía haber comprendido lo ocurrido. Luego, despacio, como si acelerara un enorme Jumbo, un bramido se alzó entre la afición del equipo de Irlanda, y fue creciendo más y más hasta convertirse en gritos de alegría.
—¡IRLANDA HA GANADO! ¡KRUM HA COGIDO LA SNITCH, PERO IRLANDA HA GANADO! ¡Dios Santo, no creo que nadie se lo esperara! —Voceó Bagman.
—Ha estado magnífico, ¿Verdad chicos? —Dijo Severus dirigiéndose al grupo de adolescentes.
—Vueno, hemos luchado vrravamente—Dijo detrás de ellos una voz lúgubre. Era el ministro búlgaro de Magia.
—¡Usted habla inglés! ¡Y me ha tenido todo el día comunicándome casi por gestos! —Dijo Fudge, ofendido.
—Sí vueno, eso fue muy divertido—Dijo el ministro búlgaro, encogiéndose de hombros.
—¡Y mientras la selección irlandesa da una vuelta de honor al campo, escoltada por sus mascotas, llega a la tribuna principal la Copa del Mundo de quidditch! —Voceó Bagman.
Una cegadora luz blanca bañó mágicamente el palco en que se hallaban, para que todo el mundo pudiera ver el interior. Entornando los ojos y mirando hacia la entrada, pudieron distinguir a dos magos que llevaban, jadeando, una gran copa de oro que entregaron a Cornelius Fudge, el cual aún parecía muy contrariado por haberse pasado el día comunicándose por señas sin razón.
—Dediquemos un fuerte aplauso a los perdedores ¡la selección de Bulgaria! —Gritó Bagman.
Y, subiendo por la escalera, llegaron hasta la tribuna los siete derrotados jugadores búlgaros. Abajo, la multitud aplaudía con aprecio. Uno a uno, los búlgaros desfilaron entre las butacas de la tribuna, y Bagman los fue nombrando mientras estrechaban la mano de su ministro y luego la de Fudge. Krum, que estaba en último lugar, todavía agarraba la snitch y solo alzo los ojos cuando vio al grupo de adolescentes y les dedico una leve sonrisa que puso las mejillas de Hermione y Ginny con un ligero sonrojo.
A continuación, subió el equipo de Irlanda. Moran y Connolly llevaban a Aidan Lynch. El segundo golpe parecía haberlo aturdido, y tenía los ojos desenfocados. Pero sonrió muy contento cuando Troy y Quigley levantaron la Copa en el aire y la multitud expresó estruendosamente su aprobación. Al final, cuando la selección irlandesa bajó de la tribuna para dar otra vuelta de honor sobre las escobas (Aidan Lynch montado detrás de Connolly, agarrándose con fuerza a su cintura y todavía sonriendo como aturdido), Bagman se apuntó con la varita a la garganta y susurró ¡Quietus!
—Se hablará de esto durante años. Ha sido un giro verdaderamente inesperado. Es una pena que no haya durado más... —Decía algo compungido y con la voz ronca, Bagman.
—¿Les ha gustado el partido chicos? —Pregunto Sirius.
—¿Bromeas padrino? ¡Ha sido genial! ¡Por Merlín! ¡No puedo esperar para la siguiente copa! —Decía Harry brincando de la emoción.
—Pues tendrás que hacerlo Harry, ¿Qué te ha parecido a ti Dudley? —Dijo Severus.
—No creo que pueda dormir esta noche, no creo que pueda dormir siquiera esta semana tío, ¡Esto fue sensacional! —Decía Dudley agitando con entusiasmo sus brazos.
—Bueno, bueno, me alegra escuchar eso jovencitos. Señores Black, Lupin y Snape, me despido, Arthur, te veré en el trabajo. Buenas noches jóvenes—Dijo el ministro.
—Ha sido un placer conocerrlos señorres, jóvenes—Se despidió el ministro búlgaro, mientras se reunía con Fudge, Bagman y Crouch, y se retiraban.
—Hasta luego Severus, Sirius, Remus, un placer conocerlos. Arthur, te veo en el trabajo—Se despidió Kingsley que hasta el momento no había dicho casi nada.
—Bueno, es hora de que nos vayamos, chicos, al medio otra vez—Les dijo Lupin al resto de la comitiva y todos se colocaban en la plataforma.
Una vez de vuelta en las tiendas de campaña, los chicos no podían estar tranquilos, Severus tuvo que darles una cucharada de poción calmante a cada uno para que al menos pudieran cenar tranquilos y luego de haber comentado el partido y tener una opípara cena, los chicos por fin pudieron irse a dormir, y los adultos agradecieron a todos los magos, por el genio que inventó la poción calmante.
Todos los chicos y los adultos se encontraban cómodamente dormidos cuando un grito despertó a Severus, salió a ver qué pasaba y se le heló la sangre, con la varita se cambió rápidamente y fue a despertar a los demás adultos, y estos lo imitaron.
—Hay que despertar a los chicos y ponerlos a salvo, díganles que lleven sus varitas y recuerden sus clases de defensa—Les dijo Severus antes de adentrarse en su tienda para despertar a Harry y compañía.
Harry y Bill se despertaron en seguida que los levantó Severus, se cambiaron rápidamente y tomaron sus varitas, Bill le lanzó un Aguamenti a Ron y este luego de que le dijeron que estaba pasando algo afuera, también se cambió y agarro su varita. Severus levantó a Dudley y lo cambio con su varita antes de darle un frasco con un líquido negro y darle un par de pases con la varita al colgante que le había dado antes de entrar por la barrera al estadio.
—Ese colgante te permite "parecer" un mago ante las barreras mágicas y tiene mi firma mágica, lo que he hecho con él es convertirlo en un traslador, si estas en peligro solo oprímelo y di "casa", te llevará hasta nuestra casa y de ahí puedes ir a la tuya. Solo úsalo si estas en peligro, el frasco es una poción confundidora, si no puedes huir, aviéntala al suelo y corre, el humo que genera confundirá a quienes estén en el radio de acción del humo. ¿Me has entendido Dudley? —.
—Sí tío—.
—Bien, no te separes de Harry, Ron y Bill. Bill, vayan hasta la colina que pasamos cuando nos recibió el muggle y de ahí aparécete en la madriguera, tu padre ya fue informado, Harry, Ron, no teman usar sus varitas, el estatuto permite la magia en casos de verdadero peligro y este es uno—.
—¿Qué está pasando tío? —Pregunto Harry.
—Mortífagos Harry—.
Mientras Severus, Sirius, Remus y Arthur se dirigían a contener al grupo de mortífagos que estaban incendiando las tiendas de campaña, Harry y los chicos, eran guiados por Bill, Charlie y Percy hacia la colina donde habían aparecido cuando llegaron en el traslador. Y hubieran continuado bien si no fuera porque a lo lejos vieron un grupo de magos cubiertos con túnicas negras y máscaras que asemejaban una calavera, levitando al muggle que los recibió, una mujer que seguramente era su esposa y dos niños que con toda probabilidad eran sus hijos.
Estos magos estaban siendo rodeados por otro grupo de magos que lanzaban hechizos de desarme y cuando rompieron el grupo, los magos oscuros se dispersaron y dos de ellos iban directo hacia el grupo de Harry.
—¡Corran chicos! Bill y yo los detendremos el tiempo suficiente, ¡Llévatelos Percy! —Gritaba Charlie a su hermano.
Los chicos corrieron hacia la colina mientras Percy lanzaba hechizos escudo impidiendo que les dieran las maldiciones, de la nada, una luz dio a Draco y este cayó tieso, un mortífago iba hacia el con la varita en ristre cuando otra voz gritó "Expelliarmus", la varita del mago salió volando y un joven que aparentaba casi de la edad de Percy iba hacia él, el mortífago corrió hacia su varita y desapareció cuando Percy se unió al joven. Liberaron a Draco del encantamiento y lo levantaron rápido mientras eran perseguidos por más mortífagos, uno de ellos había visto la cicatriz de Harry y ahora iban por ellos.
Entre los dos muchachos mayores varios de los chicos iban repeliendo los hechizos, cuando llegaron a la colina. Empezaban a verse más magos dirigiéndose hacia ellos, cuando Dudley tuvo una idea.
—¡Percy! ¡Has más larga la cadena del colgante! —.
—¿Por qué? —.
—Es un traslador, ¡Hazlo para que salgamos de aquí! —.
Percy lanzó un hechizo a la cadena y esta se hizo muy larga, lo suficiente como para que todos pudieran sujetarse de ella.
—Harry, ayúdame a ponerla alrededor de todos—Dijo Dudley.
Harry y Dudley rodearon con la cadena a todo el grupo, incluyendo al joven que había salido a defender a Draco y luego Dudley dio otra instrucción mientras Percy y ese otro chico, repelían los hechizos que les lanzaban.
—En cuanto les diga, no respiren, llegaremos a la casa de Harry y ahí estaremos a salvo. ¿Han entendido? —.
Los chicos asintieron y Percy y el otro chico también.
—Agárrense fuerte de la cadena ¡Ahora! —Gritó Dudley antes de lanzar el frasco con la poción hacia el mago oscuro más próximo.
Una nube de color negro se extendió rápidamente y Dudley presiono fuertemente el colgante mientras decía ¡Casa! Antes de desaparecer, Harry alcanzo a ver un mago que estaba en el lindero del bosque con la varita en alto mientras gritaba "¡Morsmordre!"
Los chicos cayeron todos al mismo tiempo en la sala de Harry y se levantaron jadeando. Luego de haber estado en tanto peligro, era un shock de pronto estar en una sala iluminada por la luz de las farolas de la calle. Harry se levantó primero y prendió las luces. Esto tuvo el efecto inmediato de calmar a la comitiva, Harry ofreció inmediatamente hacer té, y fue a la cocina, seguido de Percy, Dudley y Draco. Pronto todos tenían una taza de té de menta en sus manos y Harry puso un plato grande lleno de galletas al centro de la sala. El chico desconocido fue el primero en hablar.
—¿De verdad eran lo que creo que eran esos magos? —.
—Según mi tío sí—Contestó Harry.
—¿Qué eran primo? —.
—Mortífagos Dudley, ¿Recuerdas lo que te dije del mago oscuro que mato a mis padres? Los mortífagos eran sus seguidores—.
—¿Pero por qué salir ahora? —Pregunto Hermione.
—Quizás porque éramos muchos magos, debió ser como un canto de sirenas para ellos. Un lugar donde "recordar viejos tiempos"—Contestó Percy dando un sorbo a su té.
—¿Creen que debamos irnos a casa por flu? —Preguntó Neville.
—No creo, es mejor esperar aquí a que venga Sirius, Severus, Remus o Arthur; si llegan de improviso a sus casas, cundirá el pánico y eso podría ser peor que lo que vimos en el campamento—Dijo Draco.
—Tranquilos, aquí estaremos a salvo, mi tío dice que hay una protección de sangre en esta casa y las que están a su lado, y cuando Sirius "adoptó" a Draco, puso otras más, hechizos de la familia Black, muy poderosos—Les dijo Harry tratando de calmar a los demás.
Luego de un rato, los gemelos empezaron a hablar otra vez, habían estado especialmente callados durante todo el tiempo del ataque y luego al llegar a la casa de Harry.
—Por cierto... —Comenzó George.
—No tuvimos tiempo de agradecer... —Siguió Fred.
—Tu ayuda, ¡Oh noble caballero! —Termino George.
—¡Cierto! Muchas gracias por ayudarme—Dijo Draco dirigiéndose al joven que todos desconocían.
—No hay de que, me llamo Cedric, Cedric Diggory—Dijo Cedric.
—Mucho gusto Cedric, cualquiera que salve el trasero de la princesa rubia merece ser amigo nuestro, me llamo Ron, Ron Weasley—.
—Theo Nott—.
—Neville Longbottom—.
—Yo soy Gred y él es Feorge, somos Weasley—.
—Percy Weasley, muchas gracias por tu ayuda—.
—Ginny Weasley—.
—Un placer hermosa señorita—Dijo Cedric haciendo ruborizar a Ginny.
—Hermione Granger—.
—Harry Potter—.
—Dudley Dursley—.
—No te he visto en Hogwarts—.
—Es que soy muggle. Soy el primo de Harry—.
—Vaya, pues ofreciste una buena pelea. Pensaste rápido una salida. Muchas Gracias—Le dijo Cedric.
—Draco Black, antes Malfoy. Gracias por ayudarme, el maldito de mi padre me dio directo en el costado—.
—¿Tu padre? —Preguntaron todos al unísono.
—No sé porque les sorprende, reconocería esa voz donde sea. Y nada me haría más feliz que presentarlo ante la justicia, pero no tengo manera de comprobarlo—.
—¿Tu padre es un mortífago? ¿Por qué nunca me dijiste? —Pregunto Harry.
—No es algo de lo que deba estar orgulloso Harry, ¿No crees? —Le contestó Draco.
—Bueno, no es momento de sacar la historia familiar a la luz, lo mejor será que durmamos todos aquí en la sala, y esperemos a que venga algún adulto—Dijo Hermione y todos asintieron.
Percy transformo varios cojines en sacos de dormir y Harry y Dudley trajeron mantas y almohadas para todos, pronto todos los chicos estaban cómodamente acomodados y se durmieron luego de que Harry les dio una cucharada de poción para dormir sin sueños del gabinete personal de Severus y se tomó una el mismo antes de deslizarse dentro de uno de los sacos.
La mañana llego mientras cuatro adultos y dos jóvenes pelirrojos salían de la chimenea.
—Harry, despierta—Dijo suavemente Severus mientras movía a Harry.
—¿Tío? —.
—Si soy yo Harry. ¿Están todos bien? —.
—Sí tío, solo fue el susto—.
Harry se levantó y vio que sus amigos y su nuevo amigo eran despertados mientras Remus empezaba a preparar algo de comer en la cocina. Pronto, todos los chicos estaban comiendo huevos con salchichas, pan tostado, té y jugo, mientras los adultos tomaban café muy cargado. Había sido una noche larga. Luego de que terminaron, Harry le contó a Severus todo lo que había pasado hasta que llegaron a la casa, presento a Cedric y luego Severus empezó a relatar lo sucedido en el campamento.
Luego de que oyó el grito, vio al grupo de mortífagos levitando a la familia del muggle que los recibió, fue rápido a despertar a Arthur, Sirius y Remus y les dijo que despertaran al resto y pusieran a salvo a los chicos. El plan original era que entre Bill, Charlie y Percy que eran los mayores, se aparecieran todos en la madriguera, pero no contaban con que algún mortífago reconociera a Harry en la oscuridad y fueran tras él.
Perdieron a su grupo de vista y luego se vieron rodeados por varios mortífagos que evidentemente trataban de distraerlos para que no acudieran en ayuda de Harry y compañía, cuando se oyó el grito de "Morsmordre" y una calavera colosal con ojos esmeralda y una serpiente por lengua, se dibujó en el cielo nocturno. Eso hizo que los mortífagos se dispersaran y la gente entrara en pánico, aplastando varias tiendas en su camino y algunos magos que cayeron al suelo.
—Afortunadamente, no hubo más que magulladuras y algunos huesos rotos, pero ninguna perdida que lamentar, les borraron la memoria a los muggles y los aurores limpiaron rápidamente el lugar—Dijo Severus concluyendo el relato.
—¿Qué era esa calavera? —Pregunto Harry.
—La marca tenebrosa—Dijo Severus, haciendo que todos, excepto Harry y Dudley soltaran el aire por la sorpresa y el horror.
—¿La marca tenebrosa? —Pregunto Harry y Dudley al unísono.
—Harry, conoces la historia de Voldemort, pero no sabes todos los detalles. La marca tenebrosa era como "firmaba" sus asesinatos Voldemort y sus seguidores, verla encima de tu casa, solo significaba una cosa—.
—¡Por eso la gente entro en pánico! —Dijo Dudley.
—Así es Dudley—Contestó Severus.
—¡Es horrible! —Dijo Harry, entendiendo la gravedad del asunto.
—Bueno, lo mejor será que los llevemos en persona a sus casas, sus padres estarán muy preocupados—Dijo Remus y todos se pusieron en camino hacia la chimenea.
Remus acompaño a Neville, mientras Sirius llevo a Theo, Severus acompaño a Cedric, no sin antes agradecerle profusamente por ayudar a su familia, Arthur se fue con todos sus hijos y solo quedaron Harry, Draco, Dudley y Hermione. Severus fue el primero en volver y dijo que llevaría a Hermione a su casa.
—Quédense aquí hasta que yo vuelva chicos—Les dijo Severus a los chicos, quienes se quedaron en la sala viendo una película para pasar el rato.
Luego de unas horas, Severus regreso y Sirius y Remus también, Draco se fue con ellos y solo quedaron Dudley y Harry.
—Dudley, es mejor que tu mamá no sepa nada de esto. Creo que podría preocuparse demasiado—Le dijo Severus.
—Ya lo había pensado tío, podría prohibirme ir de nuevo al mundo mágico—.
—Bien, no quiero que pienses que mentir está bien, pero este es un asunto difícil. Vamos, te llevaré a casa—.
Luego de darle su equipaje y cambiar a Dudley con su varita, Severus llevo a Dudley con Petunia y de vuelta en casa, tanto él como Harry, se fueron a su respectivo cuarto y se durmieron el resto del día y toda la noche.
