36.- Baile de navidad
La euforia por haber "sobrevivido" a la primera prueba siguió gracias a que ciertos gemelos organizaron una "pequeña" fiesta en la sala común, donde sus compañeros lo felicitaron por el "excelente" desempeño y lo llevaban constantemente de aquí para allá, de conversación en conversación y de las cuales fue lo suficientemente "amable" para desatenderse de ellas, hasta que logro llegar a los dormitorios, ahí se encontró con el resto de sus amigos mientras los gemelos contenían a los alumnos que aun insistían en convivir con Harry.
—Yo... Gracias—.
—De nada, cararajada—Le dijo Draco.
—Aunque hemos podido reunirnos sin problemas estos días, necesitamos un lugar más acorde ¿Y Cedric? —.
—Al parecer no pudo desafanarse de su "guardia", mientras tanto, deberíamos pensar en una forma de organizar nuestras reuniones—Dijo Neville.
—Tengo una idea para comunicarnos y organizar las reuniones, pero necesito un par de días, pero necesitamos encontrar un lugar donde hacer las reuniones sin que nos molesten—Contesto Hermione.
—Creo que sé dónde podemos hacer las reuniones, pero necesitamos ayuda de un elfo domestico ¿Tu elfo no vino contigo Draco? —Dijo Theo.
—¿Dobby? ¿En qué nos podría ayudar Dobby? —Pregunto Draco.
—Hay una leyenda de una habitación que solo aparece cuando uno tiene necesidad, nadie sabe exactamente donde esta, pero muchos alumnos dicen que, si existe, si alguien puede decirnos donde esta es un elfo y como el tuyo ya nos conoce, es más fácil que él pueda localizarla—Contesto Theo.
—Me parece una buena idea, analicémosla mañana, deberíamos descansar, ha sido un día muy largo—Dijo Ron dando un sonoro bostezo.
—¡Hey! Que fue a mí al que me toco lidiar con el dragón—Dijo Harry haciendo un puchero.
—Si, pero a nosotros nos tocó lidiar contigo—Contesto Ginny enseñándole la lengua.
Sus amigos de Slytherin y las chicas salieron dejando a solas a Harry con Ron y Neville, los tres se dedicaron a escribir una carta a Dudley que aún no se había enterado del "problema" en que estaba metido su primo, y le dieron una versión muy editada de todo lo que había pasado. Harry detestaba ocultarle cosas a su primo, pero no deseaba que este se preocupara demasiado por él. Harry la enviaría al día siguiente.
—Vamos, Dobby dijo que era en el séptimo piso, frente al tapiz de Barnabás el chiflado—Dijo Draco apurando al resto de sus amigos.
—Ya vamos rubio. Deja que respiremos. Vas muy rápido—Dijo Harry jadeando ligeramente por el esfuerzo.
Harry y compañía se encontraban subiendo hacia el séptimo piso, Draco había enviado a Dobby a investigar sobre la esquiva sala y Dobby regreso en pocas horas con la ubicación, al parecer era un secreto a voces entre los elfos y todos ellos sabían de la sala y varios como "hacerla aparecer", así que Dobby llego con todas las instrucciones hacia su amito y él se encargó de hacérselo saber a Harry y los demás leones de su grupo de amigos en cuanto estuvieron en el comedor a la hora del desayuno y ellos se lo hicieron saber a Cedric. Decidieron ir a investigar la famosa sala a la hora de la comida, saliendo discretamente del comedor.
En cuanto llegaron, Draco empezó a pasear frente al tapiz de Barnabás murmurando algo que los demás no alcanzaban a oír, luego de que paso tres veces por el tapiz, una puerta apareció y Draco sonrió satisfecho.
—Damas, caballeros, ¡Bienvenidos a la sala de los menesteres! —Les dijo Draco al tiempo que abría la puerta.
En cuanto entraron, fueron recibidos por una sala con sillones mullidos, mesas de trabajo y un enorme pizarrón y otro de corcho, una chimenea proporcionaba calor a la sala mientras en una repisa había pergamino e instrumentos de escritura por montones.
—Draco esto es ¡perfecto! Dijo alegremente Hermione.
—Sí, aquí podemos organizarnos bien, solo faltan bocadillos y esto sería genial—Dijo Ron.
—Bueno, eso puedo resolverlo fácil, ¡Dobby! —Grito Draco.
Al instante apareció el elfo haciendo una reverencia.
—¿Me llamo amo Draco? ¿La sala ha sido lo que buscaba? —.
—La sala esta perfecta Dobby, solo queremos unos bocadillos y algo de beber—.
—Dobby les traerá comida enseguida—Y con un plop desapareció.
—Pensé que Dobby se quedaría con Sirius—Dijo Harry.
—No, al parecer cuando recupero el título de cabeza de la familia Black, también obtuvo plenos derechos sobre las propiedades y había un elfo en su vieja casa familiar, Kreacher. Remus insistió en llevárselo a Privet Drive y el elfo aún no se "acomoda", así que pensaron que Dobby viniera conmigo por si se me ofrecía algo, ahorita solo le he dicho que asee mi habitación, lave mi ropa y ayude en las cocinas, nada del otro mundo—.
—Bueno, pronto tendremos comida, ya tenemos el lugar, ahora solo falta una forma de comunicarnos de forma discreta—Dijo Neville.
—Tengo la solución a eso, observen estos galeones—Dijo Hermione mostrando varios galeones.
—Tengo varios de esos, gracias—Dijo Pansy.
—Muy graciosa Pansy. No, estos no son galeones ordinarios, si ven estos números se darán cuenta que se pueden mover con la varita dando una fecha y hora. Cuando la fecha y hora está fijada, las monedas se calientas, si siempre las traemos en la ropa, sabremos cuando es la reunión—Les explicaba Hermione.
—Así, si alguien nos vacía los bolsillos buscando algo sospechoso, solo encontrara un galeón ordinario. ¡Brillante! —Exclamo emocionado Theo.
—También pensé en cómo decir si podemos asistir o no, al reverso del galeón hay está X, si alguien no puede asistir, simplemente la oprime y en el tablero que voy a aparecer saldrá su nombre como "ausente", así sabremos quienes no pueden desafanarse de una clase u otra actividad—Continuo su explicación Hermione.
—Es una lástima, que ya no tengamos el mapa del merodeador—Dijo Fred.
—Pero nos aprendimos todos los pasajes hermano—Contesto George.
—¿Qué es ese mapa? —Pregunto Cedric que había estado callado todo el tiempo que habían estado ahí.
—Amo, aquí traigo sus bocadillos y jarras de jugo, ¿El amo necesita algo más? —Dobby apareció en ese momento con varias bandejas de bocadillos levitando y jarras de jugo frio.
—No Dobby, es todo por el momento, si necesito algo más te llamaré—Le dijo Draco y Dobby desapareció.
—Entonces, ¿Qué es ese mapa del merodeador? —Insistió Cedric.
—El año pasado, con lo de Sirius Black, papá se enteró de que existía un mapa que mostraba todos los pasadizos secretos del castillo y a sus habitantes, incluso los fantasmas y Peeves. El mapa lo habían hecho mi padre (James) y sus amigos, y el profesor supuso quien lo había decomisado y luego quien lo había "tomado prestado", y llego a los gemelos, así que el mapa ahora lo tiene papá—Le contesto Harry.
—Ojalá pudiéramos tenerlo, sería muy útil para escabullirnos en la noche—Dijo Blaise.
—Buena suerte con eso, aunque quizás podría convencerlo de que nos ayude en alguna reunión nocturna—Dijo Harry.
—Bueno, ya casi acaba la hora de la comida, debemos dejar esta reunión hasta aquí y comer los bocadillos antes de irnos—Dijo Draco mientras los demás hacían caso a su recomendación.
Comieron los bocadillos y tomaron el jugo, para irse hacia sus clases momentos después. Harry iba pensando en su horario y revisando que días tenía disponibles y los demás también, así podrían organizarse mejor.
Una prueba diferente fue la sorpresa que lo recibió una semana antes de las vacaciones de navidad, para empezar, no habría tales para los alumnos de cuarto en adelante. La razón es que habría un baile el día de navidad que al parecer era una tradición del torneo. La peor parte de esto es que Harry tenía que abrir el baile con los otros campeones y todos ellos debían traer pareja. Incluyéndolo a él.
Ese día estaba en el comedor hablando con Hermione, pidiéndole a la chica los pormenores de como su primo había pedido una cita con ella, la chica solo se limitó a decir que así de simple, solo le dijo "¿Quieres salir conmigo?" y ya. Eso no ayudaba a Harry. Ron fue más práctico y pidió ayuda a sus hermanos a cambio de una módica cantidad de galeones y ellos le dijeron que la hermana de Parvati, Padma, aun no conseguía pareja y tenía cierta debilidad por los pelirrojos. Así que Ron consiguió pareja ese mismo día, Draco invito a Pansy, Theo invito a una chica rubia de Gryffindor, Lavender, Neville invito a Parvati, los gemelos invitaron a Angelina Johnson y Alicia Spinnet, y Blaise dijo que el iría solo para consolar a algunas chicas. Harry pensó en pedírselo a Hermione, pero ella dijo que ya tenía pareja y luego fue con Ginny quien le dijo que ya la había invitado Cedric.
Harry pensó y pensó a quien invitar, ninguna chica le llamaba la atención y en general sus amigos principales eran casi todos hombres y las chicas ya tenían pareja y fuera de Gryffindor y Slytherin no tenía muchos amigos fuera de los equipos de quidditch, ¿Quidditch? Cho. Harry se reprendió mentalmente por no pensar en ella primero. Cho Chang era la buscadora de Ravenclaw, ella y Harry a veces coincidían y platicaban sobre quidditch y hasta donde sabia, ella no tenía pareja, así que se armó de valor y a la hora de la cena le pidió que fuera con él al baile, y por milagro (en opinión de Harry) Cho acepto ir con él.
El tiempo paso rápido, durante las pocas reuniones que pudieron hacer, no llegaron a ninguna resolución. Ya habían abierto el huevo, pero el sonido que salía de él era casi como el grito de una mandrágora, así que no sabían que podía ser eso. Con el baile encima y Draco insistiendo en darles clases de baile a los chicos, el tiempo casi no se sintió y ya había llegado el día del baile.
Esa mañana transcurrió como cualquier navidad, los alumnos recibieron sus regalos en sus salas comunes y el desayuno consistió en varios platos calientes para paliar el frío. Harry recibió una túnica de gala y un ramillete de flores de parte de su papá con una nota "Las flores son para tu pareja, recuerda tus modales, mocoso". Neville y Parvati, Ron y Padma, ya estaban listos, Hermione les dijo desde el dormitorio de chicas que los alcanzaría en el comedor, Ginny y Lavender estaba esperando a que Cedric y Theo fueran por ellas y todos quedaron de verse con el comedor, así que ahí llegarían Draco, Pansy y Blaise.
Harry fue por Cho hasta su sala común y le dio el ramillete que le había enviado su papá. Recordando sus clases de modales, Harry le ofreció su brazo y juntos fueron hasta el comedor. En cuanto llegaron, Harry vio que Crabbe y Goyle se unían a Blaise, al parecer irían como "solteros de cacería" y pronto llegaron Ginny y Hermione, lo cual hizo soltar varios gemidos de sorpresa al ver quien era su pareja, Viktor Krum la llevaba galantemente del brazo mientras varias chicas fulminaban con la mirada a Hermione y luego a Ginny por haberse atrevido a ir con Cedric. Harry presento a Cho con todos sus amigos y estaba terminando con eso cuando la profesora McGonagall llamo a todos los campeones para que abrieran el baile y Harry fue con Cedric y Krum a reunirse con Fleur que iba con Roger Davies de Ravenclaw.
La profesora McGonagall llamó al orden a los alumnos y hasta que todos se hubieron acomodado, la profesora les dijo a los campeones que entraran detrás de ella, una pareja tras otra. Lo hicieron así, y todos cuantos estaban en el Gran Comedor los aplaudieron mientras cruzaban la entrada y se dirigían a una amplia mesa redonda situada en un extremo del salón, donde se hallaban sentados los miembros del tribunal.
Habían recubierto los muros del Gran Comedor de escarcha con destellos de plata, y cientos de guirnaldas de muérdago y hiedra cruzaban el techo negro lleno de estrellas. En lugar de las habituales mesas de las casas había un centenar de mesas más pequeñas, alumbradas con farolillos, cada una con capacidad para unas doce personas. También habían conjurado cientos de hadas que daban una iluminación tornasolada a las paredes.
Dumbledore sonrió de contento cuando los campeones se acercaron a la mesa principal. La expresión de Karkarov, en cambio, recordaba más bien a la de un ave rapaz. Ludo Bagman, que aquella noche llevaba una túnica de color púrpura brillante con grandes estrellas amarillas, aplaudía con tanto entusiasmo como cualquiera de los alumnos. Y Madame Maxime, que había cambiado su habitual uniforme de satén negro por un vestido de seda suelto de color azul lavanda, aplaudía cortésmente. Y el señor Crouch se veía sinceramente aburrido del evento.
La profesora les indico que se sentara en la mesa y las cuatro parejas fueron tomando sus lugares. Harry no entendía cómo se serviría el banquete. No había comida en los brillantes platos de oro; sólo unas pequeñas minutas delante de cada uno de ellos. Harry cogió la suya como dudando, y miró a su alrededor. No había camareros. Observó que Dumbledore leía su menú con detenimiento y luego le decía muy claramente a su plato:
—¡Chuletas de cerdo! —.
Y las chuletas de cerdo aparecieron sobre él. Captando la idea, los restantes comensales también pidieron a sus respectivos platos lo que deseaban. Harry pidió su familiar y amado pastel de riñones mientras Cho imitaba a Dumbledore y pedía chuletas de cerdo, las conversaciones empezaron a llenar el gran comedor y Ginny estaba muy divertida con Cedric mientras Hermione parecía bastante cómoda con Viktor.
—Bueno, nosotrros tenemos también un castillo, no tan grrande como éste, ni tan conforrtable, me parrece. Sólo tiene cuatrro pisos, y las chimeneas se prrenden únicamente por motivos mágicos. Pero los terrenos del colegio son aún más amplios que los de aquí, aunque en invierrno apenas tenemos luz, así que no los disfrrutamos mucho. Perro en verrano volamos a diarrio, sobrre los lagos y las montañas—Le decía Viktor a Hermione
—¡Para, para, Viktor! No sigas dando más pistas, ¡o tu encantadora amiga sabrá exactamente dónde se encuentra el castillo! —Dijo Karkarov, con una risa en la que no participaban sus fríos ojos
Dumbledore sonrió, no sólo con la boca sino también con la mirada.
—Con todo ese secretismo, Igor, se podría pensar que no queréis visitas—.
—Bueno, Dumbledore, todos protegemos nuestros dominios privados, ¿Verdad? ¿No guardamos todos con celo los centros de saber en qué se aprende lo que nos ha sido confiado? ¿No tenemos motivos para estar orgullosos de ser los únicos conocedores de los secretos de nuestro colegio? ¿No tenemos motivos para protegerlos? —Dijo Karkarov, mostrando plenamente sus dientes.
—¡Ah, yo nunca pensaría que conozco todos los secretos de Hogwarts, Igor! Esta misma mañana, por ejemplo, me equivoqué al ir a los baños y me encontré en una sala de bellas proporciones que no había visto nunca y que contenía una magnífica colección de orinales. Cuando volví para contemplarla más detenidamente, la sala había desaparecido. Pero tengo que estar atento a ver si la vuelvo a ver: tal vez sólo sea accesible a las cinco y media de la mañana, o aparezca cuando la luna está en cuarto creciente o menguante, o cuando el que pasa por allí tiene la vejiga excepcionalmente llena—Contestó Dumbledore en tono amistoso
Harry casi escupió su bebida al oír esto, y pensó inmediatamente en la sala de los menesteres, luego de que Draco les explico que la sala, cambiaba según lo que uno pidiera al pasar por enfrente del tapiz de Barnabás el chiflado. Hermione, Ginny y Cedric pensaron lo mismo porque inmediatamente empezaron a preguntarle cosas a Viktor y Karkarov sobre el tipo de clases que se daban en Durmstrang.
Mientras tanto, Fleur Delacour criticaba la decoración de Hogwarts hablando con Roger Davies.
—Esto no es nada. En Navidad, en el palacio de Beauxbatons tenemos escultugas de hielo en todo el salón comedog. Pog supuesto, no se deguiten: son como enogmes estatuas de diamante, bgillando pog todos lados. Y la comida es sencillamente sobegbia. Y tenemos cogos de ninfas de madega que nos cantan seguenatas mientgas comemos. En los salones no hay ni una de estas feas agmadugas, y si entgaga en Beauxbatons un poltergeist lo expulsaguíamos de inmediato—Decía, echando una despectiva mirada a los centelleantes muros del Gran Comedor y dando un golpe en la mesa con la mano.
Roger Davies la miraba con expresión pasmada, y no acertaba a apuntar con el tenedor cuando pretendía metérselo en la boca. Harry tenía la impresión de que Davies estaba demasiado ocupado mirando a Fleur para enterarse de lo que ella decía.
Harry echó una mirada al Gran Comedor. Hagrid se hallaba sentado a una de las otras mesas de profesores. Había vuelto a ponerse el horrible traje peludo de color marrón y miraba a la mesa en que Harry se encontraba. Harry lo vio saludar con la mano, y que Madame Maxime, con sus cuentas de ópalo que brillaban a la luz de las velas, le devolvía el saludo.
Hermione le enseñaba a Krum a pronunciar bien su nombre. Él seguía diciendo «Ez-miope».
—Her... mi... o... ne—Decía ella, despacio y claro.
—Herr... mio... ne—.
—Se acerca bastante—Aprobó ella, mirando a Harry y sonriendo.
Cuando se acabó la cena, Dumbledore se levantó y pidió a los alumnos que hicieran lo mismo. Entonces, a un movimiento suyo de varita, las mesas se retiraron y alinearon junto a los muros, dejando el suelo despejado, y luego hizo aparecer por encantamiento a lo largo del muro derecho un tablado. Sobre él aparecieron una batería, varias guitarras, un laúd, un violonchelo y algunas gaitas.
Las Brujas de Macbeth subieron al escenario entre aplausos entusiastas. Eran todos melenudas, e iban vestidos muy modernos, con túnicas negras llenas de desgarrones y aberturas. Agarraron sus instrumentos, y Harry, que los miraba con tanto interés que no advertía lo que se avecinaba, comprendió de repente que las luces se habían apagado y que los campeones y sus parejas estaban de pie.
La música empezó y Harry recordó las clases del rubio y repetía mentalmente "un-dos-tres, un-dos-tres" mientras Cho solo reía de como Harry murmuraba y se ponía nervioso. Hermione y Viktor se movían con más gracia que ellos y Cedric llevaba a una sonriente Ginny como si se tratase de una princesa, Fleur a pesar de no mostrar emociones se movía con gracia mientras Roger Davies trataba inútilmente de seguirle el paso. Después de unos instantes, más parejas se unieron y las cuatro parejas dejaron de ser el centro de atención.
Mientras daba vueltas con Cho, Harry dio una mirada rápida a los demás asistentes, alcanzo a ver a Severus recargado en una columna, en una elegante túnica, negra por supuesto, con cara de aburrido, más allá alcanzo a ver a Moody que intentaba sacar a bailar a una reticente Madame Hooch y siendo sacado a bailar finalmente por la profesora Trelawney. Hagrid estaba "bailando" con Madame Maxime y Dumbledore con McGonagall.
En cuanto acabó la pieza, Cho sugirió ir por bebidas y Harry gustoso dejo la pista, Cedric y Ginny ahora estaban sentados junto a Draco y Pansy, hablando de quien sabe qué cosas, pero riéndose de lo que decían, Blaise había conseguido platicar con una chica morena de Beauxbatons mientras Crabbe y Goyle tenían una relación apasionada con una charola de bocadillos. Theo bailaba aun con Lavender mientras Ron charlaba con Padma. Cho estaba hablando de algo que había descubierto recientemente en unas vacaciones, el soccer.
En general estaba pasando un buen rato, pero noto algo raro, el profesor Karkarov seguía de cerca a su tío y este salía hacia uno de los jardines, y Harry ya estaba pensando en cómo desafanarse un momento de Cho cuando Cedric pidió bailar un par de piezas con ella, ya que Ginny se sintió "muy cansada" y le pidió a Harry si podía acompañarla un rato a tomar aire fresco. Harry agradeció mentalmente a Cedric y llevo a Ginny a "tomar aire".
Apenas se vieron lejos del comedor, Harry y Ginny se acercaron discretamente a las dos figuras.
—No me involucres, Igor—.
—¿Es que no has visto la marca? ¡No puedes negar lo que está pasando, Severus! Ha empezado a ser cada vez más evidente durante los últimos meses, y estoy preocupado de verdad, no lo puedo negar... —.
—Karkarov, estas atrasado de noticias, yo hace años que no llevo la marca—.
—¡Mientes! ¡Nadie que la tenga ha podido borrarla! —.
—Entonces dime, ¿Por qué mi brazo esta impoluto? —.
Harry vio que Severus se arremangaba la túnica y le mostraba sus brazos al profesor Karkarov.
—¡Merlín! ¿Cómo? No es posible ¡No es posible! ¡No sin un mago más fuerte que el Señor Oscuro! —.
—Es que es más fuerte que el Señor Oscuro Karkarov—.
—¡Dile que me proteja! ¡Haré lo que pida! —.
—No hay nada tuyo que le puedas ofrecer. Sería mejor que huyeras si el Señor Oscuro regresa, yo no puedo protegerte, he prometido cuidar al mago que me libero de la marca tenebrosa y lo haré—.
—¡Severus! ¿Quién es él? ¡Dímelo! —.
—Ya deberías saberlo, ha estado aquí en Hogwarts todo el tiempo—.
—¡No puede ser! —.
Severus dejo a Karkarov con la cara de sorpresa y los chicos se ocultaron hasta que el pocionista se fue de ahí. Ya iban de regreso cuando alcanzaron a escuchar otro par de voces. Hagrid y Madame Maxime estaban paseando por los rosales.
—Lo supe en cuanto te vi—Decía Hagrid.
—¿Qué es lo que supiste, Hagguid? —Le preguntó Madame Maxime.
Harry que pensó que escucharía un derrame de miel, centró su atención en un escarabajo que pasaba por ahí pero no conseguía ponerle suficiente atención.
—Supe... supe que eras como yo... ¿Fue tu madre o tu padre? —.
—Eh... no entiendo lo que quiegues decig, Hagrid—.
—En mi caso fue mi madre. Fue una de las últimas de Gran Bretaña. Naturalmente, no la recuerdo muy bien... Me abandonó, ya ves. Cuando yo tenía unos tres años. No era lo que se dice del tipo maternal. Bueno, lo llevan en su naturaleza, ¿No? No sé qué fue de ella... Tal vez haya muerto—Explicó Hagrid en voz baja
Madame Maxime no decía nada. Y Harry, a pesar de sí mismo, apartó los ojos del escarabajo y echó un vistazo por encima, escuchando... Nunca había oído a Hagrid hablar de su infancia.
—A mi padre se le partió el corazón cuando ella se fue. Mi padre era muy pequeño. Con seis años yo ya podía levantarlo y ponerlo encima del aparador si me enfadaba. Solía hacerlo reír... Mi padre me crió... pero murió, claro, justo después de que yo vine al colegio. Entonces, me las tuve que apañar por mí mismo. Aunque Dumbledore fue una gran ayuda: fue muy bueno conmigo... Bueno... en fin... basta de hablar de mí. ¿Y tú? ¿De qué parte te viene? —La voz de Hagrid era profunda, y cargada de emoción a cada palabra.
Pero Madame Maxime acababa de ponerse repentinamente en pie.
—Hace demasiado fguío. Me paguece que voy a entgag—Dijo, pero el tiempo no era tan frío como su voz
—¡No, no te vayas! ¡Yo no... nunca había conocido a otro! —.
—¿Otgo qué, exactamente? —Preguntó Madame Maxime, con un tono gélido.
—¡Otro semigigante, por supuesto! —Repuso Hagrid.
—¡Cómo te atgueves! ¡Jamás en mi vida me han insultado así! ¿Semigigante? Moi? Yo... ¡yo soy de esqueleto grande! —Gritó Madame Maxime.
Se marchó furiosa. A medida que pasaba, apartando enojada los arbustos, se levantaban en el aire enjambres de hadas multicolores. Hagrid permaneció sentado en el banco, mirándola. Estaba demasiado oscuro para ver su expresión. Luego, aproximadamente un minuto después, se levantó y se fue a grandes zancadas, no de regreso al castillo sino atravesando los oscuros terrenos de camino a su cabaña.
—Vayámonos Harry, creo que acaba de arruinar su cita—Dijo Ginny sacando a Harry de su escondite.
Iban de regreso al baile, cada uno en sus cavilaciones. Finalmente, Ginny saco el valor Gryffindor y le pregunto a Harry.
—¿Sabes por qué se enojó Madame Maxime? ¿Verdad? —.
—No Ginny, estoy perdido—.
—Harry, mi padre es lo que se diría un "progresista", ha educado a cada uno de mis hermanos y a mí para aceptar a todas las criaturas como iguales, pero no toda la comunidad mágica lo es. Seguro el tío Sev te explico sobre los gigantes, ¿Pero te explico sobre los "híbridos"?—.
—No—.
—Bueno, a veces los gigantes tienen bebes con magos y estos bebes heredan parte de la estatura y fuerza de su padre o madre gigante, además de la magia de su padre o madre mágico. Pero el ministerio considera peligrosos a los híbridos, porque los gigantes en si son violentos y gustan de matar por el placer de hacerlo—.
—Así que básicamente, si alguien es un semigigante tiene que vivir su vida escondiéndolo y fingiendo que tiene "huesos grandes" o que se tomó un caldero de crecehuesos—.
—Exactamente—.
—No sé a quién piensa Maxime que engaña. Si Hagrid es un semigigante, ella desde luego también lo es. Esqueleto grande... Sólo los dinosaurios tienen un esqueleto mayor que el de ella—.
Harry y Ginny decidieron posponer los dos descubrimientos que acababan de hacer y regresaron con sus parejas, Cedric y Cho estaban ahora con Draco, Pansy, Hermione, Viktor, Ron y Padma, y ellos dos se les unieron, el resto de la noche paso sin más sobresaltos. Hasta que Harry regreso al dormitorio, ahí sobre su cama, estaba una caja, una caja que ya había visto dos veces antes, un tercer dije estaba dentro, en el pequeño semiarco decía "Eros".
