39.- Espera


—Mi señor, Potter ha superado la segunda prueba, tal como usted ordeno—.

—Bien, bien, mi fiel sirviente, todo está saliendo conforme a nuestros planes, ahora solo nos queda esperar. Mientras, necesito que ordeñes a Nagini para fortalecerme—.

—Sí mi señor—El hombre se levantó y salió de ahí.

Harry se despertó con un dolor en la cicatriz, que irradiaba hacia el resto de su cabeza. Era la segunda vez que tenía un sueño tan vivido, conocía esa voz, Voldemort. ¿Pero quién era el hombre que estaba con él? Le recordaba a alguien, pero no lograba ubicarlo, de algo si estaba seguro, era de nuevo el mismo hombre que viera en el bosque antes de que apareciera la marca tenebrosa en el mundial de quidditch. Luego de tomar un poco de poción para dormir sin sueños, volvió a la cama y se prometió a si mismo que al día siguiente le contaría a su papá sobre este sueño.

Al día siguiente, durante el desayuno, por fin supo a quién le recordaba el hombre de su sueño, era la viva imagen de Barty Crouch si este tuviera 20 años menos. En cuanto Severus dejo el comedor, Harry fue directo a las mazmorras para alcanzarlo.

—¡Papá! ¡Necesito hablar contigo! —.

—Calma Harry, sabes que siempre puedes hablar conmigo, no tienes que correr ¿Qué sucede? —.

—Yo... tuve otro sueño—.

Severus y Harry entraron a su despacho, Harry le contó todo su sueño, tratando de ser lo más descriptivo posible, luego le dijo sobre el parecido del hombre con Barty Crouch. Severus no interrumpió a Harry, pero en cuanto acabó, solo se levantó y encendió la red flu.

—Oficina del director. Harry, ven conmigo, quiero que Albus escuche sobre tus sueños con Voldemort—.

Harry entro luego de Severus a la chimenea y pronto estaban en el despacho del director.

—Mis muchachos, ¿Qué puedo hacer por ustedes? —Albus Dumbledore estaba alimentando a Fawkes en ese momento.

—Albus, Harry tuvo otro sueño—.

—¿En serio? Cuéntamelo Harry—.

—Verás abuelo, yo ya había tenido otro sueño... —.

Harry le contó a Dumbledore sobre el sueño anterior, el de la noche anterior y del parecido del hombre con Barty Crouch. Albus dejo que Harry hablara sin interrupciones y luego de que acabó, se quedó unos minutos callado.

—Harry, necesito hablar con Sirius, verás, Barty Crouch, tuvo un hijo, y este era un mortífago—.

—¿Y qué paso con él? —.

—Murió... o al menos eso pareció. Quisiera que Sirius pudiera decirme lo que recuerda de Barty Jr. ¿Severus, qué opinas de llamarlo? —.

—Si no queda otro remedio—.

Albus se acercó a su chimenea y luego de arrojar polvos flu grito "Casa de Sirius Black", y la cabeza de Sirius apareció entre las llamas.

—¡Albus! Mas te vale que sea importante, estaba durmiendo—.

—Se trata de Harry, Sirius, ¿Puedes venir por favor? —.

Albus se retiró para dejar que Sirius pasara y pronto estaba ahí frente a Harry.

—Hola cachorro, Severus, Albus—.

—Sirius, ¿Quisiéramos saber que recuerdas de Barty Crouch Jr.? —.

—¿Barty Jr.? Yo ya estaba en Azkaban cuando lo llevaron. Había oído que al parecer era un mortífago. Pero no había muchas pruebas excepto el testimonio de otro mortífago que había hecho un trato con el Wizengamot. Su padre solo le concedió un juicio, y luego lo envió directo a Azkaban. Vi cuando los Dementores lo condujeron, los vi a través de los barrotes de mi celda. Lo metieron en una cercana a la mía. No tendría más de diecinueve años. Al caer la noche gritaba llamando a su madre. Al cabo de unos días se calmó, sin embargo... Todos terminan calmándose... salvo cuando gritan en sueños—.

—...Murió un año después de entrar. El muchacho parecía bastante enfermo cuando llegó. Como Crouch era un importante miembro del Ministerio, él y su mujer pudieron visitarlo en el lecho de muerte. Fue la última vez que vi a Barty Crouch, casi llevando a rastras a su mujer cuando pasaron por delante de mí celda. Según parece, ella murió también poco después. De pena. Se consumió igual que el muchacho. Crouch no fue a buscar el cadáver de su hijo. Los propios Dementores lo enterraron junto a la fortaleza: yo los vi hacerlo—.

—¡Eso es horrible! Realmente no hubo pruebas de que lo fuera—Dijo Harry.

—Harry, tus sueños no son sueños, me temo que son visiones, ves lo que está viendo Voldemort, así que, si has visto a Barty Jr., hay dos cosas que no son lo que creíamos, primero que Barty Jr. no falleció en Azkaban, y segundo, que efectivamente es un mortífago, no un supuesto mortífago—Contesto Albus.

—Continuando. Barty Sr. Fue la persona que me envió a Azkaban sin juicio. Pero no fui yo el único, él era el encargado de impartir justicia de forma rápida y eficiente, lo cual dejo muy poco espacio para la piedad. Trabajo mucho para afianzar una posición en el ministerio, pero con lo de su hijo... de esa forma Crouch lo perdió todo justo cuando parecía que ya lo había alcanzado—.

—...Había sido un héroe, preparado para convertirse en ministro de Magia; y un instante más tarde su hijo había muerto, su mujer también, el nombre de su familia estaba deshonrado y, según he escuchado después de salir de la cárcel, su popularidad había caído en picado. Cuando el chico murió, a la gente empezó a darle pena y se preguntaron por qué un chico de tan buena familia se había descarriado de aquella manera—.

—...La respuesta que encontraron fue que su padre nunca se había preocupado mucho por él. Y por eso el cargo lo consiguió Cornelius Fudge, y a Crouch lo relegaron al Departamento de Cooperación Mágica Internacional. Ahora que ya les he contado lo que recuerdo ¿Pueden decirme que pasa con esos sueños o visiones? —.

Albus procedió a contarle a Sirius sobre los sueños de Harry y sus sospechas de que fueran una conexión con Voldemort. Sirius escuchaba todo en silencio, pero al contrario de Severus o Albus, el sí mostraba sus emociones en su rostro.

—¡Oh cachorro! No te preocupes, que tengas visiones con él no significa nada, ya verás que hallaremos la manera de evitar que entre en tu mente—.

—La hay, pero tendremos que esperar a que acabe el torneo Harry. Te enseñare oclumancia—Dijo Severus.

—Está bien, papá. Esperaremos. Abuelo, solo tengo un par de dudas, tu viste el juicio del hijo del señor Crouch, recuerdo que eres algo en el Wizengamot, ¿Cuál era su delito? —.

—Torturar a Alice y Frank Longbottom junto con los Lestrange. Mucho tiempo me preguntaba si aquel joven había sido capaz de hacer algo así, pero luego de tu visión, sé que al menos si era un mortífago, supongo que era perfectamente capaz de torturar, lo que no me explico es donde había estado oculto todo este tiempo y quien lo sacó de Azkaban—.

Luego de darle un abrazo más a Harry, Sirius regreso a Privet Drive y Severus y Harry salieron del despacho. Harry tenía muchas preguntas aun bullendo en su cabeza, pero sabía que nadie podía aun responderlas.


Ojoloco Moody era un ex-auror al que había que tenerle un ojo encima, no por que fuera malo, sino porque sus métodos distaban mucho de ser lo que se diría "normales", al igual que su ex-mortífago favorito, Severus Snape, Moody se movía en el área gris de la magia. Contrario a lo que todo mundo creyera, Moody era uno de los pocos que creyó en Snape cuando dijo que sería un espía para la Orden del Fénix. También fue uno de los "testigos anónimos" que presentaban cada cierto tiempo, su testimonio de que Severus Snape era un tutor competente, desde que Albus había aceptado darle la custodia de Harry, no había una sola semana en que Moody se diera "una vuelta" por Privet Drive para ver como crecía el niño. Luego limito sus visitas a las vacaciones.

Moody prácticamente había visto crecer a Harry, y al igual que casi todo mago que lo conocía, se había encariñado con él. Sabía las cosas que había hecho Severus, pero viendo el resultado ante sus ojos, estaba dispuesto a poner las manos al fuego por Severus, aunque Severus mismo fuera ignorante de este hecho. Moody había obtenido una pista de que un mortífago se iba a infiltrar a Hogwarts, uno muy cercano al "por ahora sin cuerpo" Señor Oscuro. Por eso cuando Moody oyó sobre el torneo, se ofreció a verificar la seguridad del lugar y del torneo en sí, sus alarmas se activaron cuando una poderosa magia oscura invadió la raya de edad de Dumbledore cuando el cáliz estaba exhibido. Sin embargo, fue tan rápido que cuando llegó, el perpetrador ya había desaparecido.

Para desgracia del ex-auror, la firma mágica del mago oscuro se confundía por la poción multijugos que seguramente tomaba y la poderosa magia de Dumbledore que embebía el cáliz. Así que, sin una pista, solo tenía un montón de sospechosos, y aunque su contacto en Asia, su mejor elemento externo y quien se encargaba de "pensar soluciones difíciles por él", había limitado el número de sospechosos, podía ser en realidad cualquiera, incluso alguien que fingiera ser él cuando estaba en alguna otra parte del castillo.

Luego de la última prueba en el lago, Moody decidió visitar por fin a Severus y decirle la verdad sobre los motivos que habían hecho que estuviera en esos momentos en Hogwarts y de paso, decirle la verdad sobre la vigilancia "externa" que había alrededor de Privet Drive.


Luego de la última prueba, había un ambiente más relajado entre las casas, Hufflepuff había hecho una tregua tácita con Gryffindor y Slytherin luego de que se supiera que Harry y Cedric estaban trabajando juntos, ninguno quería ser "el único campeón", solo querían salir vivos. Ravenclaw se sumó a la tregua, y la vida en el castillo regreso a la antigua tranquilidad que exhibía antes, casi.

Madame Maxime e Igor Karkarov, interpusieron una queja ante Barty Crouch, Ludo Bagman y Albus Dumbledore, diciendo que Hogwarts estaba haciendo trampa, desde el hecho de que tenía dos campeones por algún artilugio, hasta el hecho de que ambos campeones trabajaran en tándem. Dumbledore les recordó que, en ninguna parte de las reglas, se mencionaba alguna prohibición de que dos campeones trabajaran juntos como un equipo y que la razón de que hubiera dos campeones era porque efectivamente "alguien" había inscrito a Harry con magia oscura para confundir al cáliz y que Alastor Moody había comprobado ese hecho. Ante eso último, ninguno pudo objetar nada más.

Luego de algunos días, sin embargo, una nueva noticia sacudió el gran comedor a la hora del desayuno, Hermione Granger había reducido a cenizas un montón de revistas mientras decía algunas palabras obscenas dirigidas a la persona de Rita Skeeter. Harry y Ron se le acercaron, cautelosamente.

—¿Qué pasa Herms? —Pregunto Harry.

—¿Pasar? ¡Esto pasa! —Hermione le paso un ejemplar de Corazón de Bruja que aún no había quemado.

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«La pena secreta de Harry Potter»:

Tal vez sea diferente. Pero, aun así, es un muchacho que padece todos los sufrimientos típicos de la adolescencia, nos revela Rita Skeeter. Privado de amor desde la trágica pérdida de sus padres, a sus catorce años Harry Potter creía haber encontrado consuelo en Hogwarts en su novia, Hermione Granger, una muchacha hija de muggles. Poco sospechaba que no tardaría en sufrir otro golpe emocional en una vida cuajada de pérdidas.

La señorita Granger, una muchacha nada agraciada pero sí muy ambiciosa, parece sentir debilidad por los magos famosos, debilidad que ni siquiera Harry ha podido satisfacer por sí solo. Desde la llegada a Hogwarts de Viktor Krum, el buscador búlgaro y héroe de los últimos Mundiales de Quidditch, la señorita Granger ha jugado con los afectos de ambos muchachos. Krum, que está abiertamente enamorado de la taimada señorita Granger, la ha invitado ya a visitarlo en Bulgaria durante las vacaciones de verano, no sin antes declarar que jamás había sentido lo mismo por ninguna otra chica.

Sin embargo, podrían no ser los dudosos encantos naturales de la señorita Granger los que han conquistado el interés de estos pobres chicos.

«Es fea con ganas —nos declara una testigo anónima de cuarto curso—, pero es perfectamente capaz de preparar un filtro amoroso, porque es una sabelotodo. Supongo que así lo consigue.»

Como es natural, los filtros amorosos están prohibidos en Hogwarts, y no cabe duda de que Albus Dumbledore estará interesado en investigar estas sospechas. Mientras tanto, las admiradoras de Harry Potter tendremos que conformarnos con esperar que la próxima vez le entregue su corazón a una candidata más digna de él.

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Ron que estaba leyendo por encima del hombro de Harry, estalló en carcajadas.

—¡Por Merlín Herms! No puedo creer que te importe lo que dice esta "mujer" de ti. ¿Qué más da si te vende como una "mujer fatal"?—.

—Eso no es lo que molesta Ron. Es como se enteró—.

—¿Cómo se enteró de que? —Pregunto Harry.

—De que Viktor me invito a visitarlo en verano, y que se me estaba declarando. Me parece un buen chico, pero ahorita mismo no se ni dónde estoy parada con tu primo. Así que le dije que no estaba interesada en nada más que su amistad y qué pensaría lo de ir a verlo en verano. Pero me lo dijo en secreto, nadie más lo sabía. Así que ¿Cómo se enteró esa "reportera"? Además de que por lo que sé, Dumbledore le tiene prohibida la entrada a Hogwarts desde el artículo anterior. Está haciendo algo ilegal, lo sé, y voy a averiguarlo—.

Ninguno de los chicos discutió con ella, ambos sabían que cuando a su amiga se le metía una idea, nada ni nadie le impediría lograr su objetivo. Así que la dejaron que siguiera reduciendo cuanta revista lograba convocar, y el resto de los alumnos prefirió no meterse con ella. Al igual que los profesores quienes jamás habían visto a la joven alterarse así. Severus tenía otras cosas en que pensar, como el hecho de que habían estado robando ingredientes de su despacho.

Los días que siguieron, un montón de Aulladores llego de forma habitual a Hermione quien solo se limitaba a echarles un hechizo de contención y luego los dejaba estallar, gracias al útil Muffliato que les había enseñado Severus en sus primeros entrenamientos, nadie además de ella, Harry y Ron se enteraron de lo que decían los Aulladores.

Las semanas continuaron y hubo una peculiar atmósfera "romántica", Blaise siguió saliendo con la chica que había ligado en el baile, y prometió presentarles un par de primas a Crabbe y Goyle, quienes se mostraron entusiasmados con la idea, la chica pensaba hacerles una broma y le escribió a unas primas que eran algo "rollizas". La broma le salió mal, ya que las chicas quedaron encantadas con Crabbe y Goyle y aún luego de enviarse fotografías, ambos seguían escribiéndose y haciendo planes de visitarse en el verano.

Ginny seguía saliendo con Cedric y Draco con Pansy, esas dos parejas varias veces salían juntos a Hogsmeade y a pasear por el lago, al parecer Ginny y Pansy se habían hecho buenas "compinches de chismes", Ron siguió saliendo con Padma Patil, Neville salió algunas veces más con Parvati, pero luego lo dejaron y siguieron como amigos, mientras que Theo no prospero con Lavender. Harry salía algunas veces con Cho, pero no sabía si estaban saliendo o no, pero como Cho tampoco estaba interesada en "aterrizar" la relación, Harry y ella estaban simplemente "a gusto" uno con el otro. Hermione, por otro lado, escribía casi a diario a Dudley, y le enviaba dulces y pequeñas cosas que luego le daban sus amigos para él. Al parecer, aun no sabía dónde estaba parada con él.

El tiempo siguió su curso y la noche en que les dirían en que consistiría la última prueba a los campeones, llegó. Aquella noche, a las ocho y media, Harry dejó a Ron y Hermione en la torre de Gryffindor para acudir a la cita. Al cruzar el vestíbulo se encontró con Cedric, que salía de la sala común de Hufflepuff.

—¿Qué crees que será? Fleur no para de hablar de túneles, cree que tendremos que encontrar un tesoro—Le dijo Cedric.

—Eso no estaría mal, siempre podríamos conseguir un escarbato y que él haga todo el trabajo—Contesto Harry.

Ambos chicos rieron y bajaron por la oscura explanada hasta el estadio de quidditch, entraron a través de una abertura en las gradas y salieron al terreno de juego.

—¿Qué han hecho? —Exclamó Cedric indignado, parándose de repente.

El campo de quidditch ya no era llano ni liso, parecía que alguien había levantado por todo él unos muros largos y bajos, que serpenteaban y se entrecruzaban en todos los sentidos.

—¡Son setos! —Dijo Harry, inclinándose para examinar el que tenía más cerca.

—¡Eh, hola! —Los saludó una voz muy alegre.

Ludo Bagman estaba con Krum y Fleur en el centro del terreno de juego. Harry y Cedric se les acercaron franqueando los setos. Fleur sonrió a Harry; su actitud hacia él había cambiado por completo desde que había rescatado a su hermana del lago.

—Bueno, ¿Qué les parece? Están creciendo bien, ¿No? Dentro de un mes Hagrid habrá conseguido que alcancen los seis metros. No se preocupen, ¡en cuanto la prueba finalice su campo de quidditch volverá a estar como siempre! Bien, supongo que ya habrán adivinado en qué consiste la prueba, ¿No? —Preguntó Bagman contento.

Pasó un momento sin que nadie hablara. Luego dijo Krum:

—Un laberrinto—.

—¡Eso es! Un laberinto. La tercera prueba es así de sencilla: la Copa de los tres magos estará en el centro del laberinto. El primero en llegar a ella recibirá la máxima puntuación—Corroboró Bagman

—¿Simplemente tenemos que guecogueg el labeguinto? —Preguntó Fleur.

—Sí, pero habrá obstáculos. Hagrid está preparando unos cuantos animales... y tendrán que romper algunos embrujos... Ese tipo de cosas. Bueno, los campeones que van delante en puntuación saldrán los primeros. Luego entrará el señor Krum... y al final la señorita Delacour. Pero todos tienen posibilidades de ganar: eso dependerá de lo bien que superen los obstáculos. Parece divertido, ¿Verdad? —Dijo Bagman con entusiasmo.

Harry, que conocía de sobra el tipo de animales que Hagrid buscaría para una ocasión como aquélla, pensó que no resultaría precisamente divertido. Sin embargo, como los otros campeones, asintió por cortesía.

—Muy bien. Si no tienen ninguna pregunta, volveremos al castillo. Está empezando a hacer frío... —.

Krum alcanzó a Harry cuando salían del laberinto.

—¿Podrríamos hablarr? —.

—Sí, claro—.

—¿Te imporrta si caminamos juntos? —.

—No—.

—¿Podrríamos irr a un lugarr privado? No quierro que nadie nos oiga—.

—Seguro—.

Caminaron cerca del bosque hasta que llegaron a un paraje tranquilo, a escasa distancia del potrero de los caballos de Beauxbatons, Krum se detuvo bajo los árboles y se volvió hacia Harry.

—Quisierra saberr, si hay algo entrre tú y Herr... mío... ne—Dijo, mirándolo con el entrecejo fruncido

Harry, a quien la exagerada reserva de Krum le había hecho creer que hablaría de algo mucho más grave, lo miró asombrado.

—Nada. Somos amigos. No es mi novia y nunca lo ha sido. Todo se lo ha inventado esa Skeeter—Krum seguía mirándolo con el ceño fruncido.

—Herr... mío... ne habla mucho de ti—.

—Sí, porque somos amigos—.

No acababa de creer que estuviera manteniendo aquella conversación con Viktor Krum, el famoso jugador internacional de quidditch. Era como si Krum, con sus dieciocho años, lo considerara a él, a Harry, un igual... un verdadero rival... y se acordó de su primo.

—...Mira, Hermione ahorita está algo, confundida, salió con mi primo el verano pasado y ellos parecían haber empezado algo, pero él está en otra escuela y ella aquí y es difícil eso de solo escribirse—.

—¿Ellos no son parreja? —.

—Digamos que sí, pero uno nunca sabe, quizás no estén juntos mucho tiempo, quizás sí. Tu solo se su amigo y si algo se debe dar, se dará—.

—Erres distinto a como imagine—.

—Sí, bueno. He pasado demasiado tiempo con los adultos, debería volver a comer chocolate y cerveza de mantequilla y sacarme los mocos solo para molestar a las chicas y sentirme un chico de 14 años. ¿Te gustaría una cerveza de mantequilla? Tenemos montones de ellas en la sala común—.

—Si, me gustarría—.

Ambos chicos subieron hasta la torre de Gryffindor y Krum fue recibido por bastantes muestras de cariño por parte de sus fans, además de muchos presentes en forma de cervezas de mantequilla y ranas de chocolate.