51.- El fin de la paz


Al día siguiente, durante el desayuno, Nicolás llamo a Harry, ya que un pez del estanque donde estuvo el día anterior estaba comportándose de forma extraña. Cuando llego ahí, el pez salto hacia las manos de Harry y dejo algo parecido a una escama en su palma, de color azul intenso, un zafiro.

—¿Un zafiro? —.

—Creo, Harry, que ayer estabas buscando el conocimiento, aunque eso doliera. ¿Me equivoco? —.

—No, para nada, Nick—.

—Leí sobre tu teoría para las gemas en tus cartas y creo que tienes razón, así que si estas en lo correcto, ese Zafiro representa a Ravenclaw—.

—¿Cómo? —.

—Tu buscaste la verdad, aunque no fuera lo que querías o esperabas, aunque doliera, tu aprecias la verdad, y la inteligencia no puede ir de la mano con la mentira, la búsqueda del conocimiento siempre está plagada de la búsqueda de la verdad, así que, buscarla te dio la oportunidad de demostrar que tienes características de la casa de Ravenclaw. Y la gema de esa casa, ha aparecido para ti—.

Harry acerco sin miedo el zafiro hacia Katari y este se fundió con la pulsera, dándole una coloración única a las escamas del dibujado reptil, ahora la pulsera parecía haber sido coloreada con magia, las escamas parecían salirse del cuero.

—Solo faltaría un diamante—.

—Pero si todo es como en mi teoría Nick, el diamante me encontrara por sí mismo—.

—Entonces solo resta esperar. Supongo que hablaste con tu padre ¿No es así? —.

—Sí—.

—¿Lo perdonaras? —.

—Ya lo perdoné, no puedo odiarlo, pero lo que no le perdono aún es haberme mentido, se supone que nos tenemos confianza—.

—No lo juzgues tan a la ligera, le ha costado mucho trabajo entender muchas cosas, aceptar muchas cosas. Seguro sabes que él y tu padre James no se llevaban bien, de hecho, se odiaban. Él nunca pudo desquitarse con James, y luego estaba lo de tu madre y él, esa amistad, bueno... tu padre no ha tenido la vida más fácil, y a pesar de todo, hizo un buen trabajo criándote, dejando de lado su rivalidad con tu padre biológico. Eso cuenta mucho Harry—.

—Lo sé Nicolás, lo amo mucho, él es mi padre y lo seguirá siendo, pase lo que pase, pero espero que entienda que la confianza debe ser reciproca, yo confié en él, aun confió y espero lo mismo de él—.

—Lo entenderá. Ahora, ¿Qué tal si invitamos a tus amigos a pasar aquí la navidad? Creo que tu primo iba a irse de vacaciones con sus padres, así que Privet Drive no es opción este año, y creo que tu padrino y su pareja no conocen aun mi casa—.

—Me gustaría—.

—Pues no se diga más. ¡Vamos a enviar unas cuantas lechuzas! —.

Nicolás y Harry salieron del jardín del estanque hacia la lechucería de la casa, para enviar las cartas a los amigos de Harry. Nicolás había hablado previamente con Severus sobre el hecho de que celebraran Navidad en su casa ese año. Nicolás presentía que era una época de tranquilidad que difícilmente vivirían en el futuro inmediato y era mejor aprovecharla en ese momento.


Hermione recibía su invitación al día siguiente, de parte de Nicolás y Harry, agregando que podía traer a sus padres. Ron también la recibió ese día al igual que Neville, Sirius, Remus y Draco la recibirían dos días después, y un par de días antes de Navidad, ya todos los amigos de Harry habían sido invitados, incluyendo a los Slytherin de la mansión "Príncipe Negro".

Remus, Draco y Sirius llegaron un día antes de nochebuena y ayudaron a Nicolás, Perenelle y Severus para ampliar las habitaciones de la casa de Nicolás, que era tan grande o más que la mansión de los Slytherin, pero que tenía menos terreno verde, aun así, las salas de los jardines compensaban ese hecho.

Hagrid llegó en la tarde anterior a Nochebuena y venía cargando un enorme abeto para decorar en la sala principal. Los Slytherin ya estaban llegando y siendo acomodados en las habitaciones preparadas expresamente para ellos por Severus y Nicolás. La familia Weasley llego poco antes del anochecer, Neville y Hermione avisaron que llegarían temprano al día siguiente.

La Nochebuena llegó y con ella, el pandemonio, la señora Weasley y Perenelle tenían a medio mundo en la cocina, así que Remus y Sirius estaban siendo ordenados por ambas mujeres en cuanto a pelar papas, cortar vegetales y demás al igual que el clan Weasley en pleno. A Severus, Hadiya, Hermione y sus padres los pusieron a hacer los postres y un par de pasteles e incluso a Moody y Albus los pusieron a hacer algo, a decorar toda la casa.

Hagrid estaba feliz dando de comer a los peces de los estanques y las lechuzas de Nicolás y un potrillo de Thestral que le habían regalado recientemente. A los jóvenes Slytherin les habían encomendado limpiar la casa y ayudar a colocar los regalos en el árbol, Nicolás y Harry estaban muy entretenidos decorando el enorme abeto que había traído Hagrid.

Como gran final de la decoración, Nicolás trajo una poción especial de su laboratorio y con ayuda de su varita la roció en el abeto, dando la ilusión de que nevaba sobre el árbol. Por las protecciones de Shangri-la, la casa de Nicolás vivía en una perpetua primavera. Así que para hacer nieve debía recurrir a otros medios.

En cuanto estuvo lista la decoración, fueron a avisarle a Perenelle quien ya estaba terminando la cena.

—Querida, ya está listo el árbol—.

—¿Las decoraciones? —.

—Terminamos—Fue la respuesta de Moody y Albus que habían entrado a dar su "informe".

—¿La casa...? —.

—Limpia de piso a techo Madame—Dijo Draco que había entrado para lo mismo que Albus y Moody, en nombre de todos los Slytherin que, en toda su vida, jamás habían trabajado tanto.

—Bien, vayan a poner las mesas en el jardín principal y nosotros llevaremos la comida—.

—Disculpe Madame, pero ¿Por qué no envía a los elfos domésticos a hacer eso? —Pregunto Draco.

—Porque querido Draco, nosotros les damos el día libre a los elfos en Nochebuena y Navidad, además, es bueno hacer eso como una familia ¿No te parece? —.

Eso removió recuerdos dolorosos en Draco, pero como buen Black y anteriormente Malfoy, no demostró ninguna emoción negativa y se limitó a contestar "por supuesto Madame", y nada más.

Nicolás, Harry, Draco, Moody y Albus, así como el resto de los Slytherin se movieron hacia el Jardín principal, y convocaron las mesas y empezaron a ponerlas según los requerimientos de Madame Flamel, así que una hora después, un pequeño ejército pelirrojo y los "dispuestos" ayudantes de Perenelle, traían la comida en sus manos y algunos de ellos levitándola.

Pronto, el jardín se convirtió en el escenario de una escena de familia multitudinaria, solo faltaban los profesores de Hogwarts, que tuvieron que quedarse en el castillo, por aquellos alumnos que se quedarían en el castillo por las fiestas. Pero eran tantas personas que la casa de los Flamel estaba a rebosar. Augusta y Neville llegaron poco después de empezada la cena y se sentaron junto a Albus y Nicolás.

La cena transcurrió en relativa "normalidad", normalidad según la vida de Harry, es decir que los gemelos usaron sus fuegos artificiales, y Draco, que ya se había quitado bastante de su actitud arrogante, había empezado una guerra de comida con sus compañeros de casa, a la que se sumaron gustosos los adultos, incluso Augusta y Albus, que para su edad tenían tremenda puntería, dándole de lleno en la cara a Severus quien respondió el fuego con un pudin. Hadiya hizo equipo con los gemelos y pronto eso se convirtió en una batalla campal.

Ya que todos se cansaron, con un simple movimiento de varita, Perenelle limpio todo el jardín y Molly Weasley se encargó de regañar a todos, pero fue un "regañito", y en minutos ya estaba comiendo un montón de pavos acompañados de vegetales y puré, que Perenelle tuvo el tino de no servir sino hasta el final de la cena, así como varios pasteles de los que había hecho Hadiya y Severus.

Luego de que todos comieron hasta hartarse, los Flamel instaron a todos a irse a dormir.

—Entre más pronto duerman, más pronto llegara Navidad—Les dijo Nicolás.

Los Slytherin jamás habían dormido tan bien y tan profundamente. Severus y Harry durmieron en la habitación que tenían el día de su "misión" y los demás fueron repartidos por toda la casa.

Los Flamel no podían estar más felices, su sueño siempre fue tener una gran familia, pero aun con toda la magia del mundo, no pudieron tener hijos y jamás quisieron adoptar por los peligros a los que se enfrentó el mundo después de que Nicolás descubriera la piedra filosofal. Ahora se replanteaban esa decisión, les hubiera gustado adoptar a todos esos niños que ahora dormían bajo su techo, pero sabían que la separación con sus padres era temporal.

Al menos tenían el consuelo de haberles dado una buena Nochebuena, ya que todos ellos, jamás habían estado tanto tiempo sin sus padres, y Harry, jamás habían tenido padres, excepto por Severus, pero, aun así, les faltaba una madre capaz de lidiar con esos dos.

Perenelle tenía una muy buena idea de quien estaba dispuesta a integrarse a ellos dos como familia, pero hasta que la chica no fuera sincera, jamás podría ser. Entendía que su secreto no fuera el más fácil de decir, su propio nacimiento había significado la muerte de sus padres, pero eso no fue su culpa, sino del montón de magos intolerantes que intentaron lo impensable con ella.

Nicolás le había contado la verdad sobre Hadiya a su mujer y ella aun no podía entender qué clase de maldición parecía haber sobre las personas como ella y Harry, ¿Por qué el destino los ponía tan duras pruebas?

Esa noche, antes de irse a dormir, Perenelle elevo una plegaria para que la joven fuera feliz, al lado de la persona que, sin proponérselo, había logrado entrar en su corazón. Primero por admiración y luego por ser tan... él.

Si, Perenelle estaba segura de que Severus y Hadiya harían una buena pareja y juntos, podrían ser los padres de Harry y darle una vida tranquila y feliz luego de que Voldemort desapareciera.


La mañana de Navidad fue recibida por un particularmente alegre grupo de adolescentes, todos en pijama, asaltando un pobre abeto decorado y pasándose regalo tras regalo. Severus estaba alegre de ver a sus serpientes comportarse como adolescentes normales. Y gran parte de eso fue gracias a Draco, Theo, Sirius y Remus, quienes periódicamente iban a la mansión para ver a los chicos y entre un trato más "Gryffindor" de parte de los últimos merodeadores y la constante exposición a "las maravillas muggles" del cine, libros y artilugios varios. La opinión de las serpientes hacia los muggles y los nacidos muggles estaba cambiando.

Eso trajo como consecuencia que muchos Slytherin se plantearan por primera vez, abandonar la educación recibida en casa, y no solo la referente a la pureza de sangre, sino a la de los modales y convencionalismos. Severus conocía bien esa "jaula de oro" en que vivían los sangrepura, y era un suplicio. Solo acepto entrar en ese juego de "títulos", por ellos, por sus pequeñas serpientes, y su sacrificio estaba siendo recompensado en esos momentos, por esas caras alegres con migas de galletas y papel de regalo destruido en segundos por ansiosas manos.

Un cálido beso en sus mejillas, saco a Severus de sus cavilaciones.

—Muérdago Severus, es la tradición—Le dijo Hadiya alejándose de él y lanzándose por sus regalos en el mar de Adolescentes.

Las mejillas del porcionista jamás se habían sentido tan sonrojadas y eso no paso por alto a cierto ojiverde que había visto todo mientras intentaba llegar a sus regalos en el árbol. Quizás era hora de que su padre consiguiera una novia, y él ya había elegido una chica por él.

Afortunadamente para Harry, Perenelle, Molly e inesperadamente Moody, estaban pensando exactamente lo mismo que él.


Lo malo de la vida, es que da muchas vueltas y no todas son buenas. Para año nuevo, hubo una noticia que hizo que el mundo mágico supiera que la guerra estaba por estallar en toda su potencia.

Acaba de pasar la fiesta de fin de año, y esta vez, la "pequeña tropa de amigos" de Harry celebro en la mansión, los Flamel no habían tenido la oportunidad de visitar la mansión "Príncipe Negro" y lo que vieron les gusto tanto, que se ofrecieron como donadores para la institución. Aunque en esos momentos las finanzas estaban bien, Sirius convenció a Severus de que aceptar a los Flamel sería bueno, ya que les daría más respaldo a ojos de la comunidad mágica. Después de todo, no cualquier institución tenía el apoyo del mejor alquimista en varios siglos.

La noticia que sacudió la paz que habían disfrutado esas vacaciones, llego en forma de noticia, más específicamente "El Profeta" de ese día. Había habido una fuga masiva en Azkaban, donde huyeron varios mortífagos, entre ellos, Bellatrix Lestrange, Barty Crouch Jr. y Peter Pettigrew.

Según Sirius, solo debían preocuparse de la loca prima Bellatrix, ya que gracias a Severus y ciertas pociones que se les suministraron a Pettigrew y Crouch Jr. Era imposible que pudieran usar magia contra ellos, pero Bellatrix era más peligrosa, no solo en su magia, sino que era de los pocos mortífagos que no le temían a usar las manos para la tortura, de hecho, disfrutaba con la sangre en su piel.

Draco tembló un poco al oír eso sobre su tía y por casi centésima vez esas vacaciones, se preguntó como debían estar pasándola sus padres, incluso Lucius a pesar de todo.

Las pociones que mencionaba Sirius eran una invención de Severus, una poción restrictora de magia tan potente que apenas mantenía un nivel de magia suficiente para no ser considerado Squib, el efecto de la poción era de casi un año luego de ser suministrada periódicamente por un par de meses. Otra poción era para hacer muy doloroso el uso de la magia, cualquier uso por mínimo que fuera, haría que la maldición cruciatus fuera un juego de niños al lado del dolor que podía provocar. La última y esta fue usada en ambos mortífagos como protección, era una que hacía que la transformación animagia requiriera meses de soldar huesos una vez reconvertido en humano, así, si Peter se transformaba en rata, cuando volviera a su forma humana, enfrentaría meses de recuperación física.

Severus creo esas pociones "Por si acaso", cuando Harry tenía 3 años. Un día Severus se levantó con el pensamiento de que había más de una forma de burlar barreras mágicas. Aun no averiguaba como hacer un escudo para repeler animagos, pero sabía que, si atrapaba a un intruso, haría que se arrepintiera de convertirse en animal. Las otras dos pociones fueron creadas por situaciones similares. Una precaución adicional como él solía llamarles.

Y ahora había que sumarle a sus preocupaciones la loca Bellatrix, la seguidora más leal de su antiguo amo.

Ante la incertidumbre, Severus y Sirius decidieron reforzar las protecciones de la mansión y Privet Drive, Albus sugirió hacer lo mismo con Hogwarts y cerrar los accesos "ocultos" del castillo, luego de la incursión de Sirius y cierto mapa, Albus ahora estaba enterado de todos los pasadizos secretos de la escuela. Al menos los que averiguaron los merodeadores.

De parte de Moody, la sugerencia es que la clase de los sábados en Hogwarts, la de defensa, fuera obligatoria para todos los alumnos, sugerencia que fue apoyada por Hadiya.

Albus convocó una reunión de la Orden del Fénix apenas hubo tiempo, hicieron recuento de los horrocruxes eliminados y ya solo quedaban dos que faltaban, la diadema de Rowena Ravenclaw y la serpiente del Lord.


Mientras sucedía eso en la mansión "Príncipe Negro", en la mansión Malfoy, había un reencuentro familiar, un desagradable encuentro familiar.

—Cissy querida—.

—Bella—.

El abrazo que dio Narcissa a su hermana mayor fue el más incómodo de su vida. Bellatrix era un ejemplo de hermana... de lo que no debe ser una. Y su comportamiento obsesivo hacia el Lord, más propio de un vasallo que de un noble. No, definitivamente Narcissa no está feliz de ver a su hermana. Incluso su otra hermana Andrómeda con su sangresucia, merecía más respeto por parte de Narcissa que la criatura que la estaba "abrazando" en ese momento.

Pero aun con el desprecio y asco que le producía su hermana, Narcissa Malfoy hizo gala en todo momento de la educación que se suponía, debía tener por su título y estatus.

—Mi "querida" hermana, pasa, estás en tu casa—.

Detrás de Bellatrix, venían dos individuos que en otras circunstancias nunca hubieran pisado la mansión Malfoy, Barty Crouch Jr. y Peter Pettigrew. Por órdenes del Lord, Lucius se veía obligado a darles asilo en lo que la noticia de su escape de Azkaban pasaba del "interés público".

Lucius se vio imposibilitado a negarse. Además, no podía darle motivos al Lord para dudar de su lealtad, no cuando había tanto en juego para su familia, y Narcissa lo sabía, por eso aguantó estoicamente el ver a su loca hermana.

Esa noche, lo habían citado y tuvo que darle a su esposa y a su cuñada, la noticia de que tenía un compromiso ineludible en el ministerio. Una misión del Lord, lo cual era verdad a medias, había conseguido la información que Umbridge no pudo conseguir, pero el Lord no debía enterarse como la obtuvo.

Lucius Malfoy partió esa noche hacia un punto en el callejón Knockturn y pronto, vio la figura que estaba esperando. El encapuchado solo le extendió la mano y juntos aparecieron en un claro de un bosque. El encapuchado guió a Lucius a través de los arboles hasta que diviso una cabaña y el extraño le insto a entrar.

Dentro de la cabaña, ya estaban las personas que Lucius esperaba ver.

—Augusta, un placer—.

—Lucius—.

—Siéntate Lucius, tenemos asuntos que tratar—.

Lucius se sentó y vio cuando la capucha del hombre fue quitada y revelo la cara de Severus Prince, antes Snape, su antiguo compañero de armas y su mejor oportunidad de salvar a su hijo.

—...Asumo que el Lord te ha pedido que "consigas la información especial" que Umbridge no pudo obtener. Así que aquí tienes, es la esfera que estaba en la sala de profecías—.

Severus le lanzo una esfera parecida a los globos de nieve, pero rellena de niebla.

—¿Cómo la obtuviste? —.

—Gracias a mi poción multijugos mejorada, por una hora eres "literalmente" otra persona, incluso en la firma mágica. Le pedí a Albus que me acompañara a recuperar la profecía. Tú puedes decirle al Lord que cuando peleamos hace unos años en Flourish y Blotts, alcanzaste a obtener un cabello de Harry y sabías sobre mis pociones modificadas ya que te consulte por ellas algunas veces, y tenías una botella de muestra—.

—Brillante—.

—Dime algo que no sepa—.

—Caballeros, dejen de halagarse y pasemos a lo que importa, nuestros niños están en peligro, más que nunca, ¿Cómo los protegeremos? —.

—Asumo que sabes sobre mi secreto Augusta—.

—Así es Lucius, te sigo considerando una cucaracha inmunda, pero sé que amas a tu hijo, si no, nunca hubieras hecho lo que hiciste y sigues haciendo. ¿Narcissa sabe dónde estás? —.

—Si, pero ahora tenemos de "invitados" a la loca de mi cuñada, una rata y un junior sin oficio ni beneficio—.

—La rata y el junior no te darán problemas en un año, las pociones que los obligaron a tomarse en Azkaban, fueron de mi creación, pero sobre Bellatrix no puedo ayudarte, ahí si te las arreglas solo—Le dijo Severus.

—Lo sé, ¿Draco como esta? —.

—Bien Lucius, Sirius no lo hace tan mal como figura paterna y está siendo un joven feliz, te alegrara saber que tiene un noviazgo con un agradable joven sangrepura. Uno de los campeones del torneo de los tres magos. Cedric Diggory—.

—Una buena elección, aunque Amos no debe estar nada feliz, el hombre solo sueña con subir su estatus a través de los triunfos de su hijo—.

—Igual que tú—.

—Sí, pero... ahora solo deseo que Draco sea feliz y sobreviva a esto—.

—Por eso estamos todos aquí, tengo que decirles que el Lord creo varios horrocruxes, por desgracia. Aunque para fortuna nuestra, ya han sido eliminados varios y solo restan dos—.

—¿Cuáles serían? —Pregunto Augusta.

—La diadema de Rowena Ravenclaw, y la serpiente del Lord—.

—Creo que podría pensar en formas de matar a la serpiente, pero no sé cómo rastrear la diadema—.

—Con la serpiente me conformo Lucius—.

El resto de la reunión la pasaron ideando formas de rastrear la diadema, pero no llegaron a ninguna conclusión, Lucius partió de la cabaña, pensando en que al menos, su hijo estaba a salvo al lado del niño-que-vivió y su padre adoptivo.

Si todo salía bien, Draco volvería con ellos y todo este asunto de la guerra, pasaría a ser un mal sueño. Rezaba a todos los magos porque así fuera y el Lord nunca se enterará del secreto de su hijo.