El bohemio alcohólico (parte uno).

Al año de vivir en el distrito doce del Panem, Hermione sintió una aprensión de impotencia al ver como cada año, eran sacrificados veinticuatro niños. Dos por cada distrito. ¿Qué clase de dictador hace eso? ese día se prometió que ayudaría al distrito doce en aportar más medicinas y ayuda a quien más lo necesita.

Estaba en el quemador, había acompañado a Everdeen a hacer la transacción de un venado que habían cazado. Ella comerciando con los peces que pescó, y la recolección de vegetales. Con el dinero obtenido, compraría una tetera de cobre, y unas latas para hacer su alambique casero. Bueno obtendría ayuda del herrero. Cuando llegó donde estaba el herrero, el señor le recomendó comprarle una de esas cosas a la licorera del quemador. Cuando da con el puesto se encuentra con un hombre en la edad de su tío Hawthorne.

Era el único vencedor del distrito, que se la pasaba alcoholizado la mayor parte del tiempo. Tenía el pelo rizado y castaño, los ojos grises y feroces. Hermione lo vio de pies a cabeza, después soltó un bufido de desaprobación. Se acercó a la dueña del puesto, evitando hacer más contacto con aquel hombre.

—disculpe, ¿usted es Ripper? —preguntó cortésmente. Escuchó como el señor soltó una carcajada. La señora blanca asintió, mientras veía de refilón al vencedor.

—sí, soy yo. ¿Qué se te ofrece? —le dio una sonrisa tensa, Hermione no sabía definir esa mueca.

—Ah, —trastabilló— ahm, el herrero me envió hasta acá, me dice que usted tiene muchos destiladores, y yo quisiera comprarle unos —respondió con toda seriedad. El vencedor que aun todavía no se iba se quedó observándola para después partir en risas.

— ¿Qué te vas involucrar en el comercio ilegal de alcohol? —preguntó sarcástico.

Hermione quería responderle de la misma manera, pero se mordió la lengua, al saber que era mala educación responderles a los mayores. Ya a pesar que ella era mayor que él, su cuerpo decía lo contrario.

—no señor. —contestó con pasividad y un leve aire de inocencia.

—cariño no es necesario que me respondas de ese modo, contéstame con el temperamento con el que juzgaste al momento de verme —dijo en un tono calculador. Hermione respiró profundo y se mordió de nuevo la lengua. Evitaría en caer en provocaciones absurdas a pesar que era su culpa.

— ¿sabe tu tío o el señor Everdeen que estas acá? —preguntó Ripper.

Hermione asintió. Se sintió muy incómoda al ver que estaba en puntillas tratando de parecer una adulta.

—sí, necesito los alambiques para destilar algunas plantas medicinales

—oh, es para eso. Bueno, ¿Cuántos quieres?

—tres señoras, —contestó rápidamente.

Vio de refilón como el vencedor la observaba con más intriga. Hermione lo ignoró por completo.

—Pasa por mi casa en la tarde —dijo Ripper.

Hermione asintió, se despidió de la señora para después ir hacia donde estaba Everdeen.

En el puesto de licorería, aun se encontraba Haymitch, observando por donde se iba aquella niña. Ripper lo observaba de refilón.

— ¿entonces es cierto? —preguntó sin despegar la vista de la chiquilla que veía con cierta adoración a un cazador furtivo.

— ¿de qué hablas Abernathy?

—de la chiquilla que estuvo aquí.

—hay muchas cosas que se dicen pero nada en concreto.

—he escuchado que es la sobrina de un minero, pero esa mocosa no tiene aspecto de ser de este distrito. No tiene el aspecto de zona comercial, no tiene los ojos azules, ni el pelo rubio. Ni menos de la Veta, no tiene la piel olivácea como la nuestra, ni los ojos grises.

—he escuchado que su madre era de la zona comercial, y su padre de la Veta. Por eso solo tiene el pelo entre castaño-dorado, y la piel blanca.

—Por supuesto —comentó sardónicamente. Sacó tres monedas, las puso en el estante y salió del lugar.

Había algo extraño en esa chiquilla, él no lo creía, pero ahora que la había visto de cerca, empezaba a tener dudas. Todos los de la Veta, decían que era un Muto enviado del capitolio. El no entendía el porqué de estas especulaciones, hasta que ahora lo comprobó.

Esa chiquilla en sus ojos había cierta inteligencia, había cierta perversidad, el comportamiento no era de una niña de cinco años, era de un adulto. ¿Será cierto que es Muto? ¿El distrito doce estaba siendo vigilado por el capitolio más profundamente? Por si las dudas, evitaría toparse con ella y seguir en su libertad alcohólica.