Fuego en la piel

Bien entrada la noche, Loki se presentó obediente en la habitación.

Cubría su desnudez con una delgada bata que dejaba pasar el frio de la madrugada hasta su piel. Se quedó ahí, de pie, junto a la cama, como si esperase que alguien le diese su siguiente orden. Ese alguien estaba frente a él, acariciando su cuerpo con una lujuriosa mirada, colocando sus manos sobre los hombros para deslizar lentamente la bata y dejarlo desnudo. Apartó su pelo con la misma parsimonia y comenzó a besarle el cuello, ocasionando que el pelinegro emitiera un excitante gemido de placer, haciendo, con esto, que el rubio sonriera orgulloso.

Sus manos le acariciaban mientras besaba y lamia suavemente sus orejas, susurrándole con aquella voz profunda y cargada de deseo:

Eres mío Loki… me perteneces… hare contigo lo que me plazca y tú no opondrás resistencia. Al contrario, disfrutaras hasta la locura cada cosa que te haga y que te diga.

Pero el jötnar nunca había sido un ser dócil, así que intento ir en su contra y resistirse, solo para darse cuenta que, aunque lo deseara, le era imposible hacerlo. Aquel, que lo tenía rodeado entre sus fuertes brazos, era dueño de su voluntad.

Tienes una boca exquisita —le dijo él, acariciando lentamente sus labios con la punta de sus dedos—. Me he dado cuenta que tienes unos labios muy suaves. Dime ¿Alguna vez se la has chupado a alguien?

No —contestó automáticamente sin poderse contener.

Pues hoy es un buen día para intentarlo —sonrió su captor—. Hoy eres mi tispe personal y vas a mamarlo como el mejor Loki

No. —Esta vez ni siquiera intento retener la respuesta.

¿Por qué? ¿No te sientes capaz de hacerlo? O… Tienes miedo. —El otro parecía burlarse de él.

No.

¿Entonces? ¿Es que Balder no te lo ha pedido nunca?

No —le dijo temblando, pues aquel enorme rubio seguía lamiendo su cuello. Tenía una mano acariciando sus nalgas, mientras la otra pellizcaba sus tetillas.

Que desperdicio —rio contra su piel y su aliento lo erizó por completo—. Dime ¿Has follado con alguien más?

No, Balder es mi única pareja. —Aquellas palabras parecieron enfurecer a su atacante haciéndolo separarse bruscamente de él.

¡¿Balder te folla como yo?! —gritó mientras jalaba de su pelo para que lo viera a la cara, pero por más que Loki se esforzaba en reconocerlo, su identidad se la escapaba de la memoria como arena entre las manos.

No —gimió adolorido. —El jamás me lo ha hecho como tú.

Entonces digame din høyhet —le dijo volviendo a pegarse a su cuerpo, haciéndole sentir la dureza de su exitacion—. ¿Quieres que yo te folle?

Si —contestó con voz temblorosa, cerrando los ojos por la vergüenza de la revelación que acababa de hacer.

¿En verdad quieres que te folle este bárbaro primitivo? ¿Por qué? —preguntó divertido, hundiendo lentamente un dedo en su interior.

Porque me gustó mucho como lo hicimos la otra vez —soltó casi en un susurro.

Pues hoy vas a sentir lo que es ser verdaderamente follado y te sorprenderá lo mucho que disfrutaras de ser poseído por un verdadero Aesir. —Un escalofrío de placer recorrió su cuerpo de pies a cabeza al escucharle susurrar esas palabras en su oído—. Ahora arrodíllate y abre esa linda boquita para mí.

Loki despertó sobresaltado, completamente empapado en sudor y otros fluidos diversos. ¿Acaso todo se había tratado de un sueño? Pero había sido tan real que su cuerpo aun parecía retener el olor a sexo. ¿Cómo era eso posible? Las hormonas, producto de su celo, estaban actuando no solo en su cuerpo, si no que ahora se apropiaban de su mente haciéndolo sentir terriblemente excitado y deseoso del cuerpo de una pareja.

En temporadas como estas, antes de dormir, tenía que auto complacerse para calmar un poco el ansia que lo invadía al caer el sol; también servía pasar horas hundido en aguas heladas. Sin embargo, parecía que esto ya no era suficiente y su mente estaba en tal tención, que había creado en esos sueños un escape.

Podía recordar a detalle las sensaciones que su amante producía en su cuerpo, excitándolo de nueva cuenta. Al principio supuso seria Balder el protagonista de aquellos sueños húmedos, después de todo nunca había estado con nadie más, pero ahora no estaba tan seguro. Su amante imaginario era toda virilidad y lujuria, nada que ver con las prisas y el desagrado con que su consorte lo tomaba

Decidió no darle mayor importancia, al fin de cuentas solo habían sido un sueño más. Así que, obligando a su cabeza a pensar en otra cosa, se encamino al baño para iniciar su día.

Pasaba la esponja por su cuerpo cuando sintió un pequeño dolor al llegar al final de su columna. Podía sentir la entrada de su ano hinchada y demasiado sensible. Salió apresurado de la extravagante tina que había en su baño y se envolvió en una toalla mientras se dirigía rumbo al gran espejo que tenía el vestidor. Dejo que la toalla callera quedando completamente desnudo y revisó minuciosamente en busca de algún moretón. Pero no había nada. Su piel pálida se hallaba sin ninguna imperfección.

Exploró entonces su trasero y, salvo un pequeño enrojecimiento y una leve hinchazón en su entrada, estaba igual que siempre. Paso los dedos entre sus nalgas como una leve caricia pero, al llegar al esfínter, sintió un pequeño pinchazo de lo hipersensible que lo tenía.

"Seguramente esto también es producto del maldito celo" —se dijo sin darle mayor importancia.

Así que sin más, solicitó a sus damas que le buscaran ropa cómoda y holgada, de textiles suaves y frescos. Y una vez estuvo bellamente ataviado, se dirigió al encuentro de su cuñado para asistir a un día más de celebración.

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—¡Esta debe ser una jodida broma! —exclamó Loki, feliz ante el enorme lobo vargr plantado frente a él.

Fenrir se acercó receloso al jötnar mostrándole sus afilados dientes, parecía no poder reconocerlo con su apariencia de aesir. Sin embargo, luego de olfatearlo un poco, comprendió que se trataba de su antiguo amo y relajó la postura moviendo alegremente la cola. Comenzó a trotar en torno a él, aullando y alzándose en sus poderosas patas traseras para tratar de derribarlo, algo que no le costó demasiado al parecer.

—Hola amigo —Lo saludó el joven príncipe, tumbado sobre el heno del establo, con Fenrir cubriéndolo por completo. La pegajosa saliva de su áspera lengua limpiaba su rostro, mientras él hacía todo lo posible por hacer a un lado su enorme y peludo cuerpo.

—Veo que se recuerdan —dijo la alegre voz de un joven jötnar, de una estatura superior a la de Loki, con la piel azul y surcada con tatuajes, como todos los de su raza, pero con el cabello blanco que le llegaba hasta las pantorrillas.

—Helblindi —lo saludó su pequeño hermano aun bajo el lobo, quien parecía no tener intenciones de dejarlo respirar.

—Parece que te extrañó.

—Y yo a él, pero ¿Qué hace aquí?

—¿Acaso no lo sabes? Esta aquí para la cacería que se llevara a cabo al atardecer.

Era una antigua costumbre que, cada que había una boda de la realeza en cualquiera de los nueve reinos, los demás debían celebrar esa unión con un evento que representara las costumbres de dicho lugar. Así pues, en la boda de Loki con Balder, Asgard había hecho una celebración parecida a la que realizaron los Vanir la noche anterior; esto debido a que eran el país anfitrión. Al día siguiente, Jötunheim los deleito con una serie de deportes que solo podían llevarse a cabo en la nieve; por suerte se había casado en invierno. Posteriormente, uno a uno, los reinos fueron honrándolos con celebraciones que iban desde sorprendentes espectáculos de fuego, por parte de los Musphell, hasta lecturas del destino por parte de los Norns.

En esta ocasión no iba a ser la excepción. Siendo el novio originario de Jötunheim, era su turno de deleitar a los asistentes con algunas de las prácticas más representativas de su hogar y su hermano había elegido hacer un torneo de cacería.

—¿Van a competir lobos gigantes contra pequeños caballos? —Cuestionó Loki la equidad del evento—. ¿Qué cazaran, conejos? Fenrir se los tragara sin darse cuenta.

—Para eso han traído bestias de los nueve reinos. Además, cada quien cabalgara su propia montura. Los muspell trajeron unas salamandras que se encienden si las haces enojar.

—¿Y eso te parece justo?

—¡Por favor, Loki! No pensaras que un pony, como los que vienen con los enanos, podría soportarnos.

—Tal vez a él si —se aunó una tercer voz.

—Býleistr —saludó Helblindi.

—Hermano —le devolvió este el saludo con una inclinación de cabeza, luego se volvió hacia Loki con una sonrisa despectiva—. ¿Y tú, que? ¿Tan mal te cumple el asgardiano, como para intentar aparearte con tu lobo?

—¿Qué? —preguntó confundido. Luego se percató de que su gigante mascota estaba olisqueandole en la entrepierna—. Fenrir, quítate de encima. Helblindi, ayúdame —le pidió a su hermano.

—Aunque yo preferiría mil veces tener un sobrino con sangre de vargr, que del idiota que te toco por marido. Aunque claro, si los rumores son ciertos, no te quedaría más remedio que joder con un lobo si deseas alguna vez parir —dijo sarcástico.

—Býleistr, basta —lo reprendió el mayor, ayudando al pequeño farmor a desprenderse de su insistente mascota.

—Te advierto que no quiero verte con esa horrorosa apariencia el día de hoy —le advirtió el novio a Loki—. Esta es la celebración de Jötunheim y ningún Jötunn lucirá como un estúpido aesir, no importa que ahora te creas uno de ellos.

—¡Yo no me creo…! —pero Helblindi lo detuvo de continuar con su oración, sabía que Býleistr era muy testarudo y, de debatirle, jamás terminarían con la discusión.

—Pues entonces ya lo sabes —agregó riendo burlonamente de los cariños sexuales con los que el lobo pretendía llamar la atención de Loki- Como ves el vargr estaría muy contento de ocupar el lugar de tu… hubby — y luego de una fuerte y burlona carcajada, finalmente se fue.

—¡Por la gran diosa! ¿Cuándo dejara de atacarme cada que me ve? ¡No fue mi culpa enlazarme con un aesir!

—No debes tomarlo personal mi pequeño yngre bror, ya conoces como es Býleistr.

—¡Fenrir, basta! —le gritó el farmor tratando de alejar a la bestia, cuyas intenciones claramente eran montarlo.

—Me parece que alguien aqui está en celo —le celebró su hermano mayor. Loki simplemente gruñó empujando una vez más al lobo—. Bien, ya oíste al novio. Sera mejor que te alistes como es debido.

—¿Es necesario? —En verdad no le apetecía para nada ir de cacería.

—Creí que el más entusiasmado serias tú, amas cazar ¿Existe algún problema?

Existía. Pero por nada del mundo iba a decirle a su hermano, el clérigo, que tenía terriblemente dolorido el trasero producto de su jodido celo. Porque era eso ¿O no?

A menos, claro, que el semental que aparecía en sus sueños, de alguna manera hubiera podido salir de ellos para ensartarlo como lo había hecho la pasada noche. Porque de ser así, era completamente justificado el malestar con el que se había topado en la ducha. Pero no era así, tan solo había sido un estúpido, caliente y excitante sueño.

—¿Loki? —lo llamó su hermano, sacándolo de su monologo interno.

—No pasa nada, Helblindi. Ahí estaré —prometió en contra de sus deseos.

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La cacería estaba programada para el atardecer, de esta manera la delicada piel de los Jötunn no se vería afectada por los fuertes rayos del sol. Se podía decir que cada reino poseía sus ventajas respecto a los otros, así que nadie se quejó. Los elfos, eran agiles y veloces, podían ver en la noche como si fuese a medio día, mientras que los humanos poseían armas sofisticadas que podían alcanzar largas distancias. Los Jötunn eran excelentes cazando y, a pesar de tener una estatura por encima del más alto guerrero aesir, también podían ser muy sigilosos como los elfos. Los enanos eran los únicos que iban perdiendo.

Cuando Thor vio llegar a Loki en su apariencia real, montado a lomo de un gigantesco lobo negro, sencillamente se había quedado sin habla. Estaba casi semidesnudo, luciendo orgullosamente las marcas ancestrales que surcaban su deliciosa piel. Un taparrabos a base de piel era su única vestimenta, tan largo que le llegaba hasta los tobillos, los cuales estaban elegantemente adornados en oro.

Lucia mucho más sencillo que aquel día de sus esponsales, la primera vez que lo viera bajo esa exótica apariencia. Traía menos ornamentos de oro al tratarse, en esta ocasión, de una cacería. Sin embargo, Thor no podía quitarle los ojos de encima. Era la cosa más delicada y letal que había visto en su jodida vida y para su desgracia parecía que no era el único al que había impactado esa visión.

Loki como cazador era ágil, astuto y certero. La forma en que acechaba a su presa era casi seductora. Sorprendía verlo emplear algunas de las antiguas técnicas que advirtiera en batalla contra los de su raza, al tiempo que se valía de la magia para atraer a sus víctimas.

Al final, los elfos consiguieron la mayor cantidad de presas, pero los Jötunn fueron quienes se quedaron con las más grandes de ellas. Asgard tuvo un honroso tercer lugar, empatando con los humanos y los norns. Los muspell y los enanos quedaron de último.

Durante la noche, bajo la luz de las fogatas y cubiertos por un cielo salpicado de estrellas, los diferentes participantes rememoraban los mejores momentos de aquella entretenida tarde. Acompañados de fuerte vino, servido por los pajes que habían montado el campamento, se deleitaban con la carne asada de alguna de sus presas. Entonces los tambores sonaron y la danza comenzó alrededor del fuego, para disfrute de los espectadores.

Thor no prestaba atención en esta ocasión a los bailarines vanir. Sus ojos, certeros como los de un halcón, habían encontrado a Loki al otro lado del campamento. Pero no habían sido los únicos. Con una sonrisa traviesa, Karnilla había llegado hasta el rubio y se había dejado caer a un costado de él.

—Y…. ¿Cómo va la inseminación de su cuñado? - La pregunta desinhibida logró tensar por completo el cuerpo del príncipe, para deleite suyo.

—Bien, todo va bien —contestó de manera escueta, centrando su vista en otro lado que no fuera los ojos dorados de la hechicera, mientras daba un largo trago a su ánfora de licor.

—¿Qué sucede? ¿Acaso no te estas divirtiendo? ¡Vamos su alteza! Disfrute de los placeres de esta celebración. Por cierto, gran revuelo que causo su cuñado al presentarse como todo un príncipe jötnar. Su belleza dejo impactado a más de uno, incluso escuche que muchos han apostado sobre quien contribuirá a "ponerle los cuernos a su hermano", como dicen los de Manaheim. Yo por supuesto aposte por usted. —Thor se giró hacia la reina tan rápido, que poco falto para que se dislocara el cuello. Esto consiguió que ella se echara a reír—. Relájese —le palmeo el hombro—, solo estaba bromeando. Excepto en lo de la apuesta, eso sí es verdad.

—Eso no pasará —Thor fue tajante—. Nadie ocupara el lugar de mi hermano en su lecho

—Excepto usted, por supuesto —dijo con una sonrisa que incomodo notoriamente al rubio—. Dígame ¿Cómo le está yendo con la poción?

—¿Cómo quiere que me vaya? —se quejó—. La poción es perfecta, Loki no sospecha nada.

—¿Pero…? —Karnilla pudo intuir por el tono de su voz, que había algo que molestaba al príncipe.

—Pero… no me gusta follar con un mueble —espetó disgustado.

—¡Ah! ya veo —exclamó divertida.

—¿Qué es lo que le causa tanta gracia? —preguntó molesto.

—Su alteza, si usted quiere que su cuñado sea más… ¿Cómo podríamos llamarlo? ¿Participativo, tal vez? solo tiene que ordenárselo y asunto arreglado —le dijo entregándole un nuevo vial que había sacado de sus enaguas.

—¿Solo eso? ¿Así de simple?

—Así de simple —concluyó con una sonrisa, para luego levantarse y dirigirse hacia donde estaba su gente disfrutando con el espectáculo.

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Ya en la madrugada, Loki se presentó puntual a la cita. Y como las veces anteriores, Thor ya lo estaba esperando para cumplir con su deber.

Aquella labor se estaba haciendo cada vez más difícil. Era imposible no sentir, no desear más cada que ese cuerpo intentaba responderle. Se hallaba totalmente trastornado. Cada que el pelinegro abandonaba su habitación lo dejaba con ansias de más, de mucho más. No entendía como al estúpido de su hermano no le ocurría igual.

Sabía que estaba mal, que todo este lio en el que lo había metido su bendito padre, era únicamente con fines de inseminació no podía parar la lujuria que poco a poco se estaba desbordando en su interior, no podía controlar el deseo de oír gritar al consorte de su hermano, producto de un arrebato de éxtasis. Deseaba terriblemente follarlo en toda regla, oírlo gemir y pedir por más. No solo inseminar aquel culo por mero deber, si no follárselo hasta el delirio.

Sin embargo, sabía que esos pensamientos estaban mal, su madre jamás aceptaría ese comportamiento si se llegara a enterar. Loki era su cuñado y su conciencia le gritaba que parara, que ya le había hecho mucho daño al chico metiéndose a escondidas en su lecho sin que el jötnar tuviera elección.

Karnilla le había dado la opción, tenía el poder de hacer con él lo que se le antojara y, aunque estaba seguro que el permitirse eso que tanto deseaba no era la mejor decisión, su cuerpo se lo estaba pidiendo a gritos.

Todos estos pensamientos se aglutinaban en su cabeza mientras observaba como Loki se desnudaba frente a él, acostándose luego en la gran cama, a la espera de recibirlo en su interior. Thor se acomodó entre sus piernas, adentrándose lentamente en aquel cuerpo que lo estaba volviendo loco de deseo.

Quería tocarlo, chuparlo, morderlo, saborearlo, marcar esa tierna piel como suya. Porque a pesar de lo que dijeran, Loki le pertenecía, aun a costa de su hermano.

Podía sentir como el cuerpo del pelinegro respondía aun sin ordenárselo, como ese caliente culo se contraía más y más con cada arremetida y… y simplemente ya no pudo más. Sin ser consiente del todo se acercó a su oído embriagándose con el adictivo aroma de su cabello.

—Loki —le dijo en un sensual susurro—. Esto es un sueño, así que puedes participar con moderación de lo que estamos haciendo, si es que lo deseas.

El chico pestañeo un par de veces, como asimilando las palabras dichas por el rubio. Respondió colocando sus manos alrededor de la fuerte espalda de Thor, rasguñándola casi con desespero; para luego bajar a sus nalgas, tomándolas posesivamente, incitándolo a empujar más profundo en su interior.

Un concierto de gemidos endulzaba el oído de Thor, exorbitando su excitación e alentándolo a acelerar sus penetraciones. Salía casi por completo de Loki, para luego arremeter con fuerza hasta el fondo; sintiendo por la forma de gritar del jötnar, que lo estaba partiendo por la mitad.

La traviesa lengua del jötnar se apoderó de su oreja, vagando con caricias húmedas por su mandíbula y su cuello haciéndolo estremecer. Sus deliciosos labios le prodigaban pequeñas succiones mientras sus caricias no dejaban de recorrer suavemente su espalda, como si quisieran abarcarlo todo sin que sus manos fuesen suficientes.

Las fuertes contracciones en su miembro, el delirante gemido que escapó de su garganta y la tibia humedad entre sus cuerpos, le indicaron que el pelinegro se había corrido.

Pasaron un par de minutos en los que Loki recuperaba el aliento. Luego tomó al rubio con una fuerza imprevista, volteándolo violentamente, encaramándose de golpe sobre él y empalándose de un solo empellón que lo hizo gemir.

Se quedó un momento estático, dejándose invadir por el éxtasis, disfrutando del placer que sentía al hallarse invadido por el miembro de su amante. Luego comenzó a montarlo, con la elegancia en que lo había hecho con su lobo aquella tarde. Empezó moviendose despacio, de manera cadenciosa, haciendo movimientos de arriba abajo y de atrás a delante.

Thor veía extasiado como iba incrementando más y más sus contoneos, acompañándolos con intensas contracciones de su esfínter, llevando al rubio hasta el delirio. Su cabalgata se hizo más intensa. Agitaba su cadera de una forma tortuosa, con un ritmo constante, fuerte e impetuoso, haciéndolo arder de lujuria.

¡Por Tyr! ¡Qué manera de mover esas caderas! Jamás había experimentado algo así. Podía sentir como cada centímetro de su miembro era aprisionado y exprimido por el calor y la estrechez de su amante, haciéndolo experimentar un placer inigualable que estaba enloqueciéndolo.

Las arremetidas se hicieron más violentas. Su respiración se sincronizo volviéndose más agitada. La piel de ambos se hallaba bañada en sudor. Estaban calientes, su cuerpo entero ardía en las llamas de la pasión. Las contracciones en su miembro le indicaron que su amante estaba a punto de venirse nuevamente. Aferró sus caderas y se ancló a ellas para clavarse hasta lo más profundo de él.

Loki se arqueó hacia atrás soltando un agónico alarido, justo en el momento preciso que el pene de Thor daba certeramente contra su próstata. Clavó las uñas en el pecho del rubio mientras se corría abundantemente, arrastrándolo hacia aquel intenso clímax que lo hacía vibrar, consiguiendo que el aesir se derramara una vez más en su interior.