Summary: Creyó que sería el final de todo, mas la vida le daría una segunda oportunidad. Tendría que evitar cometer los mismos errores, y con ello, enfocarse en cambiar el rumbo que llevaba la vida de cierta persona. Itahina.

Disclaimer: Los personajes de esta historia le pertenecen a Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro, su único fin es entretenerles.


Capítulo 3: Información.

Ese día se levantó con pesadez, tendría que ir a la torre Hokage para hablar sobre asuntos importantes respecto al Clan Uchiha. Sabía que después de eso, su padre le exigiría contarle todo lo dicho en la reunión. Otra vez habría que mentirle, fingir estar de acuerdo con todas sus decisiones. Todo ese tema de ser doble agente era agotador para él, se sentía entre la espada y la pared.

Él se consideraba alguien pacífico, pero debido a las circunstancias actuales en las que se encontraba el mundo shinobi tuvo que tomar a temprana edad un arma en mano y defender su aldea. Maduró, siendo apenas un niño tuvo que entender el significado de la vida y las consecuencias detrás de las acciones tomadas. Ahora estaba tan metido en ese mundo de adultos que no podría salirse fácilmente, por más que quisiera. Por ello, se prometió a sí mismo que no permitiría que su hermano pasara por lo mismo, dejaría que Sasuke gozara de su infancia aunque este deseara ser un adulto.

Sin embargo, viendo el rumbo que tomaban las cosas dentro de su clan, la tarea de proteger la felicidad de su hermano se veía cada vez más obstruida. Temía que Sasuke guardara rencor hacia la aldea si oía las absurdas creencias de su padre. Secretamente mantenía la esperanza de que todo lo que él imaginaba que pasaría nunca sucediera. Deseaba fervientemente que su clan abandonara sus planes insensatos.

Suspiró, cargándose con todo su armamento y llevando puesto su uniforme Anbu dio marcha a la Torre Hokage. Era de mañana, por lo que al salir de su casa pudo apreciar a varios miembros de su clan haciendo diversas actividades en el distrito, todos le saludaban o reverenciaban cuando él pasaba cerca. En ese momento su hermano debía de estar en la academia, habían sido cuatro semanas desde su día de ingreso y se preguntaba cómo le estaría yendo.

Queriendo satisfacer sus dudas, decidió visitar la academia sin que ningún maestro se diese cuenta, aun le quedaba tiempo antes de la hora pactada de la reunión. Quería ver a Sasuke desenvolviéndose en un entorno distinto, sin presencia alguna de un familiar.

Llegó a la academia en el período en que los estudiantes salían a desayunar o jugar. Él se escondía en las ramas de uno de los tantos árboles que había en el patio. Redujo su chakra para poder pasar desapercibido, lográndolo con éxito.—¡Oi, teme! Se supone que Hina-chan debe jugar con ambos, ¡ella no es tuya!—Escuchó perfectamente la voz de un niño, le sonaba familiar. Al observarlo cayó en cuenta de que se trataba del hijo del cuarto Hokage, muchas veces lo había escuchado proclamándose el próximo Hokage. Le parecía un niño simpático, si su tiempo libre no escaseara ya le habría dirigido la palabra, como un intento de apoyo pues sabía el trato que tenía la aldea con él.

—¡Cállate, dobe!—Y ese era Sasuke. Descubrió entonces que los dos se conocían, y ambos se tenían apodos, unos bastante "afectuosos"—Hinata tiene que entrenarme, ¡ella es una genio!—El pequeño se había tomado muy en serio sus palabras cuando se refirió a las habilidades de la Hyuga. Sonrió, Sasuke creía totalmente en él.

—Bueno, sí. Ella dice palabras difíciles, como cuando algo no tiene… ¿Cómo dijo ella? C-corencia—Sasuke volteó los ojos.

—Coherencia—Le corrigió el Uchiha.— No son difíciles, solo eres tú y tu falta de inteligencia.

—¿¡Qué!?—El rubio agarró al otro del cuello.—¿Quieres pelea, teme?

—¿Siquiera sabes dar un golpe?—Sasuke alzó una ceja con incredulidad, su voz tenía un leve dejo de burla.

—¡Claro que sí! ¿Por quién me tomas? Ya verás, ¡mi victoria será aplastuda!—Le gritó con emoción, convencido totalmente de sus palabras.

—Es aplastante, animal.

—Lo sé, será aplastuda. ¿Ves? Incluso tú lo reconoces, eres brillante, teme—Sasuke se soltó del agarre de Naruto. Cambiando de roles, ahora era él quien sostenía del cuello al rubio,

—Seré yo quien te demuestre cómo se golpea, dobe.

Itachi observaba todo con cierta diversión, su hermano sí que tenía una forma muy extraña de hacer amistades.

—No peleen, por favor—Hinata se acercó a ellos, se mantuvo al margen únicamente porque sabía que ambos se agradaban, aunque se comunicaran de una manera bastante especial.

—Pero Hina-chan, es él quien te quiere separar de mí—se quejó el Uzumaki mientras hacía un puchero.— Yo te conocí primero, ¡no es justo!

Hinata se rascó la mejilla, no sabiendo qué hacer. Se había hecho amiga de ambos. Después de aquel día en que visitó el distrito Uchiha, Sasuke estuvo buscándola todos los días a primera hora cuando llegaba a la academia, no se separaba de ella aun cuando su personalidad chocaba con la de Naruto. Sabía que ella era la única amiga que ambos tenían, Naruto por ser repudiado y Sasuke por su poca tolerancia hacia el resto del mundo. El problema residía en el hecho de que los dos eran posesivos con ella, provocando innumerables disputas entre ellos.—Ya que el dobe está haciendo tanto berrinche, entrénanos a ambos—el azabache prefería entrenar junto a un idiota que no hacerlo.

—Hina-chan, ¿podrías decirle que no me acose?—Naruto señaló con el índice a Sasuke, quien todavía le agarraba del cuello.

—S-Sasuke-kun, por favor ¿soltarías a Naruto-kun?—El Uchiha le obedeció inmediatamente, sin embargo mantenía una mirada de desagrado sobre el rubio.— Está bien, podemos entrenar los tres—se resignó, en realidad no le gustaba entrenar con Sasuke, temía herirlo. No obstante, su amigo solía pedirle que ella no se contuviera, cosa que -obviamente- ella desobedecía. Ahora Naruto se les unía, esperaba que el rubio no fuera imprudente con Sasuke presente. Cualquier cosa podría desatar su enfado.

—Vamos al otro patio, ¡Yay!—El rubio lucía despreocupadamente feliz, nunca había entrenado con alguien. Esa sería su primera vez con compañía.

Itachi estaba curioso, ¿entrenarlos? No podía evitar preguntarse qué les enseñaría. Su hermano era muy bueno en todo, y aunque no había practicado con él desde aquel día en que la Hyuga los visitó, lo había visto en ocasiones entrenando taijutsu sólo, su mejoría había sido notable. Ahora sabía el porqué.

Se dispuso a seguirlos, quería evaluar por cuenta propia el entrenamiento impartido por la Hyuga. Se sentía sumamente curioso, en momentos como estos ella representaba un complejo enigma para él.

Se transportó a la cima de uno de los edificios que daba al patio trasero, donde los pudo apreciar desde un mejor ángulo. Cuando llegó Hinata había activado su Byakugan, ya estando en la postura del puño suave, clásica en un combate Hyuga.— Ambos, golpéenme.

—¿Eh? ¿Qué?—Naruto miraba a Sasuke y luego a Hinata, intentando encontrar una mejor explicación. La niña parecía ser alguien delicado, una persona a quien quisiera proteger, o esa era la sensación que le daba. Él jamás podría golpearla.

Por su parte, el moreno ya se dirigía corriendo a ella. Naruto aun no reaccionaba, demasiado impactado para cualquier movimiento.

El Uchiha quiso darle una patada con dirección a su rostro, a pesar de la velocidad ella lo esquivó con facilidad. Sosteniéndole la pierna, lo hizo a un lado, causando que el azabache se desequilibrara. La Hyuga no tomó esa apertura para atacarlo, en cambio hizo distancia, preparada para el próximo combo de ataques.

Sasuke intentó en innumerables ocasiones golpearla, siendo todos y cada uno de sus golpes fallidos. Ninguno fue devuelto. Cuando creyó que ella había bajado la guardia por darle una mirada rápida a Naruto, impulsó su puño al rostro de ella con intención de por fin asestarle, no esperaba que esta le sorprendiera con rapidez agarrándole del brazo, ella situó su mano en el pecho del azabache y lo utilizó como base para levantarlo y tumbarlo hacia atrás.

El azabache no pudo evitar la caída, estrellándose contra el suelo. Era consciente de que Hinata no empleaba toda su fuerza contra él y eso le desquiciaba, si ni siquiera podía con ese "bajo" nivel de combate, ¿cómo podría hacerle frente en una batalla real? Saber que alguien de su misma edad era mejor que él le causaba impotencia a la par de respeto hacia esa persona. No le molestaba hacerse cercano a alguien como Hinata, era recatada, fuerte e inteligente, muy diferente a…

—¡Maldición, dobe! ¿Piensas quedarte viendo?—La vena de su cien comenzaba a hincharse de molestia cuando vio al otro observarles con la boca abierta. El rubio era capaz de sacarle de quicio sin siquiera soltar palabra alguna, creía sinceramente que esa era la única habilidad de Naruto.

—Rápido…—Fue la única respuesta que el Uzumaki pudo dar.— ¡Eso fue muy rápido! Y tú teme—El rubio le señaló.— Con tu fea cara de amargado parecías realmente un monstruo cuando no podías atacar, ¡un monstruo muy gruñón!

Sasuke apretó los puños, con la clara intención de acabar con las pocas neuronas que residían en Naruto. Mas cuando dio un paso para cumplir su objetivo, Hinata se acercó a él, observándole con preocupación plasmada en sus facciones, conocía lo suficiente a la Hyuga para saber por medio de su mirada que ella no deseaba que ellos pelearan. Así que optó por tranquilizarse y soltó un gran suspiro.— Sólo sabes decir estupideces, idiota.

El anuncio de regreso a clases se hizo presente, los tres tuvieron que regresar al salón y posponer el entrenamiento.

De igual forma, el líder de escuadrón de Anbu tuvo que emprender nuevamente su camino hacia la Torre Hokage. Las imágenes recientemente vistas se repetían una y otra vez en su cabeza. Dejó la academia con una sola pregunta en mente:

¿Por qué Hinata Hyuga había sido destituida de su puesto como heredera?


—¡Hinata-sama!—Ko le esperaba a la hora de su salida de la academia. El Hyuga le sacudía la mano mientras mostraba una tranquila sonrisa, estaba sentado en uno de los bancos.

Hinata le sonrió de vuelta, caminando hacia él.— ¿Cómo le fue?—Preguntó el mayor cuando estuvo junto a él. El cuidador se levantó y le extendió la mano, ella la sujetó. Ambos arrancaron camino hacia el distrito Hyuga.

—Bien, me enseñaron el kage bunshin no jutsu.

—¿Lo dominó? No es un jutsu muy fácil, si desea puedo ayudarla—preguntó, su mirada expresada comprensión y dulzura. A su cuidador no le importaba si ella era o no la heredera, él juró seguir a su servicio. Eso era porque a los ojos del Hyuga, ella seguía siendo su valiosa maestra, quien representaba la abolición de las normativas entre el Souke y Bouke. Él creía que la única capaz de cambiar al Clan Hyuga era ella, era una persona madura a pesar de su edad, trataba a todos por igual, sin distinción alguna. Su trato era amable, y solía ayudar a los miembros del Bouke en sus tareas como sirvientes.

No era el único que le guardaba un cariño especial a Hinata, podía decir que todo el Bouke -con algunas excepciones- lo hacía. Era una lástima que no fuese el mismo caso con el Souke, quienes la despreciaban e infravaloraban.

La pequeña negó.— Entendí muy bien todo—contestó. No podía decirle que ya conocía ese jutsu.— El profesor Iruka me felicitó, dijo que había sido la que más clones logró hacer.

—¿En serio? La felicito, Hinata-sama—Ko sonrió.—¿Cuántos logró hacer?

—Cinco—su cuidador se detuvo, ella lo miró, preguntándose qué había sucedido.

Su cuidador se agachó frente a ella—¿Eso es cierto, Hinata-sama?—Su mirada era ilegible. ¿Ella quizás debió mentirle? Ya era tarde, simplemente asintió.

Ko se levantó de forma precipitada, le agarró de la mano y caminó más rápido de lo usual. ¿Qué sucedía? Ella no comprendía el comportamiento de su cuidador, pero eligió omitirlo. Continuaron en silencio su recorrido hacia la mansión Hyuga, llegando más pronto que días anteriores.

Hinata prefirió ir a cambiarse, separándose de su cuidador. Ko por su parte se perdió en los pasillos de la mansión Hyuga.

Un suave golpeteó interrumpió su entrenamiento, con una seña le hizo saber a su hija que debía detenerse. Hanabi asintió, limpiándose el sudor de su frente mientras se sentaba en el suelo.—Pasa.

—Hiashi-sama, ¿podría robarle unos minutos de su valioso tiempo?—Ko traía la cabeza gacha, en clara señal de respeto hacia su líder.

—¿Planean regresar a Hinata de la academia?—Preguntó, sin siquiera poner sus ojos en el miembro del Bouke.

—¡Todo lo contrario!—Habló impulsivamente, dándose cuenta de su error al alzar la voz. Hizo una reverencia.— Discúlpeme, pero Hinata-sama ha logrado sobrepasar las expectativas de sus maestros.

—Es su deber no dejar mal al Clan—tenía los brazos cruzados, dignándose por fin a posar su vista sobre el cuidador.— ¿Qué hizo?

—Logró realizar el Kage Bunshin no Jutsu a la primera explicación. No sólo eso, consiguió hacer cinco—su voz expresaba el orgullo latente que sentía hacia su protegida. Hanabi escuchaba todo con interés, aunque intentaba aparentar no estarlo.

Hiashi se mostraba impasible.— Bien—volvió su atención hacia Hanabi.— Continuemos.

—¿Sólo dirá eso?—Preguntó, su mirada se mantenía baja. Empuñó sus manos con fuerza. Veía el trato de Hiashi hacia la mayor de sus hijas como injusta.

—No veo qué más podría decir—se posicionó de nueva cuenta con el puño suave.—Puedes retirarte.

Ko hizo una reverencia—Con su permiso.

Salió con el ceño fruncido y las manos aun convertidas en fuertes puños hechos con impotencia.


Era demasiado tarde para retractarse, ya estaba allí. Si la descubrían no sabía qué le harían, pero tenía que arriesgarse. Los documentos mejor guardados de su Clan se hallaban en ese lugar, solo el líder Hyuga tenía permitido leer esa información. Ella debía de tener cuidado.

Con su Byakugan activado y su chakra al mínimo logró pasar inadvertida ante la vigilancia del consejo. Era una vieja biblioteca situada en lo más recóndito de la mansión, dentro de un sótano, obviamente el pasillo que conducía al lugar estaba prohibido. El camino tenía varias trampas que apenas logró captar, estaban bien escondidas y eran pequeñas, se notaba que quien las puso tenía muy desarrollado su Byakugan.

Todo estaba polvoriento. Tal parecía que nadie estuvo allí en mucho tiempo. Agarró el pañuelo que traía en su bolsillo y lo utilizó para cubrir su nariz atándolo tras su cabeza, sería malo estornudar en momentos como ese.

Buscó entre los anaqueles los pergaminos más antiguos, necesitaba encontrar el inicio de su Clan para poder resolver algunas de sus dudas. Con ello quizás sabría cómo actuar para evitar lo que aparecía en su sueño.

Encontró un pergamino bastante deteriorado. Antes de abrirlo notó que tenía un extraño sello, nunca lo había visto en su vida. Intentó hacer memoria entre sus recuerdos, pero nada aparecía. Lo rozó con sus dedos, y al hacer contacto con el sello este comenzó a desvanecerse. Extrañada, abrió el documento, la información empezó aparecer.

Probablemente era un sello que sólo se desactivaba ante la presencia de un sucesor del líder Hyuga. Agradeció internamente provenir de su padre, las cosas eran más fáciles de esa manera.

Comenzó a leer, todo se remontaba a la diosa Kaguya… Kaguya… Ella había escuchado ese nombre, tenía una imagen borrosa de un señor nombrándola en una conversación. Dicha diosa fue el primer usuario en poseer el Byakugan, uno de sus dos hijos heredó el dojutsu, Hamura Otsutsuki.

En ese momento lo recordó, quien le habló sobre Kaguya fue el mismo Hamura. Aunque no tenía más recuerdos de esa conversación, sólo lo poco que él le había platicado respecto a su madre.

Hamura fue el ancestro del Clan Hyuga, quienes representaron su linaje en la tierra mientras él yacía en la luna. Existía otra forma del Byakugan, el Tenseigan, cuyo despertar se lograba si unías el chakra de un Otsutsuki -miembros del clan de Hamura situado en la luna- y el Byakugan de un Hyuga, un poderoso Dojutsu comparable con el legendario Rinnegan. La rama principal de los Hyuga eran los descendientes directos de Hamura, mientras la rama secundaria representaba a los familiares más lejanos.

Cerró el pergamino. Había confirmado que su sueño había sido totalmente real, fue su vida en un posible pasado y quien se había encargado de darle otra oportunidad había sido su ancestro… ¿Pero por qué? Sabía que Kaguya podría significar un gran problema, sin embargo ella era una simple humana.

Dejar el destino del multiverso en manos de una "niña" resultaba algo incomprensible.

Suspiró, y continuó buscando entre los documento. Ya conocía la mayoría de las técnicas más poderosas de su Clan, tendría que volverse más fuerte y para ello debía aprender aquellas que todavía no manejaba, todo a escondidas de su padre y el consejo. Escogió comenzar con aquel que le provocaba sentimientos encontrados, el sello maldito. Acomodó todo y agarrando el pergamino que contenía información sobre dicha técnica, salió de la biblioteca, teniendo cuidado con las trampas.

El sello maldito podía inhabilitar el Byakugan cuando el usuario hubiese muerto, pero era peligroso. Al ser activado por quien lo otorgó, las células cerebrales eran destruidas, en poco tiempo la persona con el sello podía morir si se mantenía en ese estado. Con ello, también obtendría el control sobre quien esté sellado. Sería muy útil contra enemigos.

Era un jutsu de alto nivel y gran dificultad, el único que debía aprender dicha técnica era el líder del Clan Hyuga. Ahora tendría cuidado de no ser atrapada por ningún otro miembro del Clan cuando estuviese aprendiéndolo.

Al llegar a su habitación se permitió expulsar todo el aire que estuvo conteniendo. Guardó el documento dentro de un pergamino para después colocarlo junto a otros básicos. Nadie solía entrar a su habitación, pero tenía que ser precavida.

Se acostó sobre su cama, observando el techo, ¿qué debía hacer después de volverse más fuerte? ¿Seguir entrenando? Suspiró, cambiar la historia no sería tan fácil.

Se sentó, tal vez debería plantearse la idea de aprender jutsus fuera del Clan. Los Hyuga usualmente se basaban en el taijutsu a la hora de luchar, no aprendían técnicas ajenas al Clan. Descubrir cuál era la naturaleza de su chakra era el primer paso para poder usar una gran variedad de ninjutsu, después de haber controlado la técnica del sello podría comenzar con dicha arte ninja.

Ser más fuerte, esa era su meta a corto plazo.

Se levantó de la cama, quería dar un paseo y aprovechar para comprar unos rollos de canela. Salió de la habitación, al andar por los pasillos se encontró con su padre y Hanabi caminando en dirección contraria a la suya. Hiashi le observaba al igual que su hermana, y cuando pasó al lado de ellos, le hizo una pequeña reverencia para después seguir, pero la voz de su padre le detuvo.—Hinata.

—¿Sí, padre?—Ella le miró, era extraño que él le hablara cuando tenían encuentros en los pasillos.

—¿Cómo te va en la academia?—Preguntó. Hinata intentó reprimir la sorpresa que comenzaba a expresarse en sus facciones. Su progenitor no solía mostrar interés en lo que a su vida respectara.

—Bien, he acatado todas las instrucciones del maestro y he recibido elogios de su parte—Hiashi asintió, dándose la vuelta.

—Neji te está buscando, a partir de ahora él será quien te proteja y cuide. Es hora de que se acostumbren a la presencia del otro—Hinata asintió, y al igual que su padre continuó con su camino. Sonriéndole a Hanabi antes de irse.

Llegó a la salida, sabía que su primo la encontraría, no era necesario buscarlo. Internamente se preguntaba qué podría hacer para llevarse bien con Neji, sabía que él la odiaba por el tema de la división entre casas. Antes, Naruto fue quien pudo cambiar su forma de pensar, ¿ella podía hacerlo? No perdía nada con intentar relacionarse con él.

Al poner un pie afuera, Neji la encontró.— Hinata-sama, ¿va algún sitio?—Su voz, a pesar de sonar respetuosa, era tosca y antipática. Hinata volteó su rostro para poder verlo, al hacerlo asintió y continuó con su objetivo de dar un paseo.

Sin decir nada, Neji se ubicó a su lado mientras ella caminaba. Le regaló una mirada inquisitiva, esperando una explicación.— La acompañaré—respondió él sin mirarle. Hinata decidió hacer como si su primo no estuviera a su lado, intentar relacionarse con él en ese instante sería un error. No se habían comunicado desde hacía mucho, dudaba que Neji deseara comenzar una conversación.

Llegó a un puesto donde vendían varios aperitivos, entre ellos rollos de canela. Compró dos combos. Ofreciéndole uno a Neji, quien negó con la cabeza.—No quiero—Ella asintió, quedándose con los rollos extra. Sabía que el moreno no querría nada que viniera de su parte, aun así quiso intentarlo.

—Hinata—le habló una voz familiar, al atender el llamado se encontró con Sasuke e Itachi.—¿Qué haces aquí? —Preguntó el menor de los hermanos Uchiha.

—Buenas tardes, Sasuke-kun, Itachi-san—los saludó con una pequeña reverencia.— Vine a comprar unos rollos de canela—Notó a Neji observando todo atentamente, estando en una postura defensiva. Eran miembros de un clan que guardaba cierta riña con el suyo.—Él es mi primo. Neji nii-san, ellos son Sasuke-kun e Itachi-san—Los tres asintieron en reconocimiento.

—Nosotros vinimos a comprar algunos dango para nii-san—dijo Sasuke, sin separar su vista de Neji. Itachi observaba todo en silencio, analizando la conducta de quien conocía como el genio Hyuga.— ¿Hinata, quieres venir con nosotros? Kaa-san ha querido verte desde hace tiempo.

Antes de que la Hyuga hablara, Neji se adelantó.— Hinata-sama no irá a ningún lado—respondió con firmeza, mirando desafiante a Sasuke.

El menor de los Uchiha se cruzó de brazos, frunciendo el ceño.— ¿No irá sólo porque tú lo dices? ¿Quién eres?— Cuando observó que el primo de Hinata iba a contestar, se apresuró en volver hablar.— Ya sé que eres su primo, pero me refería a que si serlo te daba derecho de mandar sobre ella. ¡Hinata irá! Quieras o no, y no puedes hacer nada—antes de que cualquiera de los dos Hyuga reaccionara, la niña ya era llevada de la mano por Sasuke.

Itachi se quedó en el lugar, recibiendo su orden de Dango.— Hinata-san estará bien—respondió, Neji le prestó atención. Intentando identificar alguna mentira en sus palabras.— Sasuke no es mala persona, si Hiashi-san pregunta dile que ella está conmigo—entregó el dinero correspondiente a su pedido.—Llevaré a Hinata-san devuelta a su casa cuando termine de jugar con Sasuke, hasta luego—Hizo una pequeña reverencia y se marchó para poder alcanzar a ambos niños.

—¡Tu primo es molesto!—Escuchó a su pequeño hermano quejarse, todavía llevaba de la mano a Hinata.— No me agrada.

—Neji-san parece alguien especial—él no encontraba otro término que usar para referirse al Hyuga.— Quizás no sea mala persona—Se dirigían al distrito Uchiha mientras Hinata y él comían sus respectivos dulces. No podía evitar deparar en la relación de ambos primos, detrás de la máscara de frialdad que traía el genio Hyuga, podía verse un gran odio y dolor. Esos sentimientos podían no hacerlo una mala persona, pero no terminaba de comprender la forma tan dura en que este trataba a la pequeña que iba con ellos.

—Como sea—Sasuke chasqueó la lengua, queriendo dejar el tema de lado.— Kaa-san estará feliz de verte, Hinata. Estuvo insistiéndome en que te llevara otra vez.

—A mí también me lo pedía, parece que usted le agradó Hinata-san—la pequeña se sonrojó suavemente.

—Mikoto-san es alguien muy amable—sonrió. Ambos Uchiha estaban de acuerdo en lo dicho.

Llegaron al distrito Uchiha, la matriarca recibió felizmente la visita de la niña.— Qué agradable sorpresa, Hinata-chan—Mikoto sonrió alegremente. Itachi podía percibir las inmensas ganas de su madre por tener una hija, con Hinata visitándoles esa posibilidad se cumplía sin tener que estar embarazada.

La matriarca Uchiha no desaprovechaba el tiempo con la pequeña, y más temprano que tarde se encontraba enseñándole varias de las costumbres que tenía el Clan, las comidas favoritas de sus dos hijos, fotografías familiares e incluso le hablaba sobre las travesuras que sus hijos hicieron alguna vez. Hinata sólo escuchaba atentamente, algunas veces riendo ante la mención de un hecho vergonzoso para ambos varones presentes.

Tanto Itachi como Sasuke se sentían desplazados de aquella reunión. Aunque solo uno estaba molesto por ello. Sasuke quería participar, pero no en una conversación cuyo tema central era la vez que huyó de Itachi después de bañarse, con el fin de jugar a las atrapadas con su hermano. Esa conmovedora historia terminaba en donde la toalla de su cintura caía y su desnudez era convertida en un espectáculo para todos los miembros de clan Uchiha.

El mayor de los hermanos mantenía una sonrisa tranquila, era feliz viendo la alegría que desprendían ambas féminas cuando hablaban. A contrario de Sasuke, a él no le molestaba que su madre le contara anécdotas vergonzosas a Hinata si con ello podía seguir oyéndolas reír. Estuvo tentado a activar el Sharingan para grabar la imagen de la pequeña y su madre sonriendo, se sentía completo cuando estaba en compañía con esas tres personas pues desprendían la paz que él tanto anhelaba.

Mas esa serenidad se desvaneció cuando escuchó los pasos de su padre desde la entrada, sabía qué vendría ahora y no podía evitar fruncir el entrecejo. Suspiró silenciosamente, comenzaba a sentir de nueva cuenta aquel remordimiento que tan seguido invadía su mente. Ese que le gritaba "traidor" cada vez que hablaba con el patriarca sobre temas de Konoha y el Clan.

Sintió una pequeña y suave mano posarse sobre la suya, elevó su mirada para darse cuenta que era Hinata quien le sujetaba. Sasuke y Mikoto estaban distraídos discutiendo, probablemente el menor se hubiese cansado de que hablaran sobre su desnudez frente a la niña, exponiendo su queja. La pequeña le observaba fijamente, sin alejarse de él. Curiosamente, el remordimiento de conciencia se había disipado con ella al lado suyo.—¿Hinata-san?—Ella no decía nada, solo sonrió.

—Itachi-san, u-usted… Usted se ve mejor con una sonrisa—después de decirlo la niña alejó su mano y se sentó recto, con un creciente sonrojo surcando sus mejillas. El mayor le sonrió, agradeciendo internamente la distracción de la pequeña. Ella se encargó de alejar aquellos pensamientos dañinos, probablemente se había percatado de que él no se encontraba bien y quiso hacer algo aunque su timidez le causara estragos.

"El Byakugan son los ojos que todo lo ven, nada se escapa de ellos"— Escuchó alguna vez, y honestamente comenzaba a creer que era cierto.

—Itachi—El moreno volteó su cabeza para observar a su padre. Los otros dos Uchiha habían detenido sus argumentos al escucharlo. Sasuke saltó emocionado, saludando a su progenitor.—A mí despacho—Fugaku como siempre lucía impasible, ignoró al menor de sus hijos para proseguir con su camino.

Imperceptiblemente, el genio Uchiha bajó su cabeza con pesadumbre. Esa situación comenzaba a sobrellevarle. Suspiró, esta vez siendo lo suficientemente audible para ser escuchado por todas las personas que se hallaban en el sitio.

Sasuke tenía la mirada perdida en la pared, quizás intentando no ser afectado por la esquives de su padre. Tan perdido se encontraba que no notó cuando el mayor de los hermanos se situó enfrente de él y le golpeó con los dedos en su frente.— ¿Hoy me acompañarás a llevar a Hinata-san?—Le preguntó Itachi. Con un puchero en su boca Sasuke se acarició la frente mientras asentía. El otro sonrió levemente, caminando hasta donde su padre le había solicitado.

Mikoto tenía una expresión preocupada en su rostro cuando veía a su hijo irse, aunque hacía un gran intento por esconderlo.

Y todo sucedía ante la atenta mirada de Hinata.

—Dentro de poco estará lista la cena. Sasu-chan, lleva a Hinata-chan hasta el baño para que limpie sus manos, luego irás tú—el niño asintió e hizo un movimiento con la cabeza para que la Hyuga le siguiera, esta comprendió al instante.

El baño estaba situado al final de un largo pasillo que conducía a varias habitaciones.— Cuando salgas, ve por el mismo camino. Yo ayudaré a poner la mesa mientras tú ocupas el baño—Ella asintió y se adentró en el sitio, con sus dedos peinó un poco su cabello. Lavó sus manos, recordando como ella tocó a Itachi. Realmente se había preocupado por él, tenía una expresión de angustia cuando el patriarca llegó y a pesar de que los demás no lo notasen, ella podía leer la desazón que abarcó los gestos del genio Uchiha.

Nació en un Clan de pocas palabras, cuyos sentimientos no eran expresados abiertamente y se tenía que poner esfuerzo para poder apreciar las emociones de los miembros. Itachi por algún motivo le recordó a su tío, la mirada de él se asemejaba mucho a la de Hizashi cuando veía a su padre.

Sentimientos encontrados; amor, dolor, anhelos, disputas, desacuerdo, obediencia. Paz.

Ella pudo notar todos ellos en el padre de Neji, aunque éste no lo manifestara, ella podía verlos y entenderlos, esa había sido una de las razones por las que nunca pudo guardarle rencor a él o a su hijo. Y todo lo que ella observó en su tío, podía verlo reflejado en Itachi. Sobretodo, temía que el destino le guardara el mismo final al Uchiha.

Suspiró, sacudió sus manos y dispuso una toalla para secárselas. Salió del baño y se encaminó hacia la cocina, pero el sonido de un golpe la detuvo.— ¡Eres el lazo que nos une a Konoha!—Dio un pequeño salto en su lugar, esa había sido la voz de Fugaku Uchiha. Sonaba enojado.— Recuerda que eres un Uchiha, y tu deber está con el Clan.

Disminuyó su flujo de chakra a un nivel muy bajo, algo le decía que debía oír un poco más. Se acercó un poco a una de las puertas, aquella de la que pertenecía a una habitación donde parecían provenir las voces. Activó su línea sucesora, observando al patriarca con el puño cerrado sobre el tatami y Itachi confrontándolo con una mirada fija.—¿Ellos te lavaron el cerebro? ¡Dime! ¿¡Cómo puedes pensar en Konoha antes que en tu familia!?

Tragó grueso, debía irse antes de que le atraparan oyendo algo que -por lo visto- era importante y privado. Desactivó su Byakugan y se fue a la cocina, al llegar la mesa ya estaba servida y Mikoto Uchiha sentada, esperándola con una sonrisa forzada, la matriarca estaba preocupada. Sasuke le pasó por al lado para poder ir al baño y la mujer le ofreció comer desde ahora, alegando que quizás los dos hombres se tardarían.

Comió en silencio, incómoda ante lo que acababa de escuchar. ¿A Itachi le lavaron el cerebro por estar con Konoha? No comprendía, se suponía que eran ninjas de Konohagakure y por obvias razones estarían del lado de su aldea. Algo no encajaba.

Tragó la comida que tenía en la boca. Se había sentido intimidada ante el tono de Fugaku pero a la vez intrigada. Inconscientemente se hizo la misma pregunta, ¿ella podría poner a su clan sobre la aldea? ¿Qué era más importante? ¿Su aldea o su familia? ¿Qué era ser ninja?

No lo sabía.

No tenía respuesta.

No sabía absolutamente nada.


Notas de autor: Bueno, hubo bastante información xd.

Tanto Hinata como Itachi se encuentran en un estado donde no saben qué hacer, aunque sus posiciones sean distintas. ¿Esto los unirá?

Datos curiosos:

-Investigando me di cuenta de que Hinata dominaba la mayoría de los jutsus de su Clan, su Byakugan es el que mayor alcance tiene y su manejo de charka es casi perfecto. Una lástima que en la serie no haya aprovechado su potencia como personaje. Por lo mismo, me costó encontrar algo que ella no supiera.

-Nunca he visto a alguien del Clan Hyuga utilizar otras técnicas aparte del Juuken, se basan únicamente en el taijutsu. Honestamente, siempre he pensado que los Hyuga serían buenos ninja médicos, quizás… Bueno, quién sabe. Puede que utilice esto para el fic en un futuro.

-Si bien Hinata tiene sus recuerdos pasados, no recuerda del todo lo que ocurrió con personas o clanes ajenos a ella o su entorno. Cuando era niña, estaba muy concentrada en ser mejor para cumplir las exigencias de su padre, tanto que no le dio la suficiente importancia al exterior de su zona de "confort". Por lo cual, presenta lagunas mentales, será más difícil para ella recordar cosas como la masacre Uchiha, temas relacionados con Sasuke o incluso akatsuki. Las imágenes de la guerra son las que más resuenan en su memoria, después de todo fueron sus últimos momentos en vida.

Veamos cómo les irá.

Gracias a quienes dejan comentarios. Siempre me alegran mucho .

Hasta luego, nos leemos.