Summary: Creyó que sería el final de todo, mas la vida le daría una segunda oportunidad. Tendría que evitar cometer los mismos errores, y con ello, enfocarse en cambiar el rumbo que llevaba la vida de cierta persona. Itahina.

Disclaimer: Los personajes de esta historia le pertenecen a Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro, su único fin es entretenerles.


Capítulo 4: Sucesos.

Sasuke comía junto a ella, ambos sumidos en el silencio y con la mente llena de dudas. Escuchó fuertes pasos viniendo hacia donde se encontraban, alguien parecía molesto y no intentaba ocultarlo en lo más mínimo.— ¿Comerás, querido?—Preguntó Mikoto en cuanto vio a su esposo asomarse por la puerta, sabía que lo mejor era calmarlo antes de que su humor empeorara y arremetiera contra alguien.

El patriarca asintió, soltando un largo suspiro se sentó en el comedor mientras se cruzaba de brazos y analizaba a los dos infantes que allí se hallaban. Hinata continuaba con su labor de terminar lo que restaba en el plato, intentando ignorar en la medida de lo posible la mirada penetrante que Fugaku le regalaba. El ambiente era incómodo, muy distinto a la última vez que ella estuvo en ese sitio.— Sasuke, ¿cómo te fue hoy?—Habló por primera vez el líder del Clan, prestándole atención al menor de sus hijos.

Esto pareció emocionar a Sasuke, quien alegre dejó la comida de lado para comenzar con el relato sobre su día. El mayor asentía a todo lo dicho por su hijo, sin comentar nada, solo escuchando atentamente—… Y Hinata me ayudó a entrenar, realmente es muy buena—el patriarca había mantenido sus ojos cerrados hasta ese instante, mirando de nueva cuenta a la niña.—¡Incluso hizo cinco clones! Me sorprendió, fue un jutsu que recién nos estaban enseñando, uno muy difícil, y ella pudo dominarlo a la perfección—Sasuke sonreía, observando de reojo a la Hyuga.— Pero no será por mucho tiempo, porque yo la superaré.

—Los Uchiha somos un clan fuerte, debes hacer valer tu apellido—Sasuke asintió, estando totalmente de acuerdo con su padre. Aunque Hinata fuera más fuerte que él, la superaría y sería quien en el futuro la entrenara.

—Vaya, vaya, entonces Sasu-chan está entrenando con Hinata-chan—Mikoto traía consigo unos platos con comida, sirviéndolos frente a su marido.—¿Qué tal es Hinata-chan como sensei?

—Hm, es muy fuerte. No he podido asestarle un golpe, ni siquiera rozarla—Se quejó. La pequeña se mantenía callada, con un sonrojo creciente en sus pómulos.— Y nunca me ataca en serio, es molesto.

—Los Hyuga tienen un taijutsu letal y único—admitió el patriarca, cruzado de brazos con una expresión seria en su rostro.—Son peligrosos, pueden cerrar los puntos de chakra, y es difícil para un ninja fuera de ese clan abrirlos por su propia cuenta. Por el momento…—Su mirada se clavó en la niña. Sus ojos oscilaban entre el carmín y el azabache, denotando la amenaza en ellos sin necesidad de activar su dojutso.—Es mejor que su chakra no haga contacto contigo.

Hinata no apartó su vista de la del líder, no se sentía intimidada. Inconscientemente, las venas alrededor de sus ojos comenzaban a acentuarse y sus sentidos se agudizaban, la adrenalina actuando en todos los tejidos de su sistema con la única finalidad de mantenerse alerta ante cualquier posible ataque. Algo la impulsaba a estar a la defensiva como si fuese lo más sensato en esos instantes.

Sasuke era totalmente ignorante del estado en que estaban ambas personas, degustando la deliciosa comida de su madre había decidido dejar de lado el tema del entrenamiento. No le gustaba que su padre le recriminara no ser lo suficiente para superar a Hinata o a su hermano.

Por otro lado, Mikoto razonaba todo con cuidado. Sin entrometerse en la disputa silenciosa que se llevaba a cabo allí.

—Hinata-san, disculpe la espera—Itachi interrumpió el tenso ambiente. Dándose cuenta de lo que hacía, la Hyuga inmediatamente detuvo el proceso de activación de su dojutsu, sus músculos se relajaron y sintió el leve cansancio que solo el paso de la adrenalina podía dejar. Un suspiro involuntario brotó de sus labios, ¿qué planeaba hacer correspondiendo el desafío de un líder de Clan?—Creo que deberíamos llevarla a su hogar, se está haciendo tarde.

La pequeña asintió, levantándose agarró la mano que Itachi le ofrecía. Hizo una reverencia ante los Uchiha y se dispuso a emprender camino con el azabache a su lado.—¡Espera, Hinata! Yo los acompaño—Sasuke casi olvidaba haber dado su palabra de ir con ellos.

—Todavía no has terminado de contarme cómo te ha ido hoy—expresó el patriarca, en una discreta orden de que se no se moviera de su sitio, el menor la captó de inmediato y disculpándose con ellos a través de la mirada siguió consumiendo la cena.

Hinata le sonrió, dando a entender que no debía de preocuparse. En ocasiones, era bueno que la niña fuera tan silenciosa como él y no necesitaran de palabras para entenderse mutuamente.—Uchiha-san, gracias por todo—les agradeció al par de adultos, relajando su expresión les regaló una pequeña sonrisa.— Y-y Sasuke-kun es muy fuerte, no podría tocarle con mi Juuken. No quiero hacerlo, él es muy bueno, y aunque quisiera me sería imposible—dio una última reverencia, y se marchó junto a Itachi.

Las mejillas del pequeño Sasuke se tiñeron de un suave tono rosa mientras su mirada se mantenía en la Hyuga yéndose.


Su caminar era lento, sin ninguna prisa pues así podían disfrutar de la agradable brisa nocturna. La noche teñía con oscuridad sus siluetas, mas la luz lunar y otras provenientes de los postes impedían que sus cuerpos se sumergieran en la negrura absoluta. Los grillos daban inicio a su serenata y unido al canto de algún búho proporcionaban un toque de placidez que tan necesaria era para Itachi en esos instantes.

Escasos momentos atrás su paz interior se había visto amenazada en esfumarse, y lo más temible era que ese hecho comenzaba a volverse constante. Su paciencia, aunque basta, tenía límites y su padre parecía decidido a traspasarlos. Discusiones, una tras otra cobraban cuenta a su conciencia con el fin de provocarle indicios de repulsión hacia su propio Clan e ideales del mismo.

Su opinión y la del líder Uchiha distaban cada vez más entre sí, dando como resultado la desconfianza de éste último sobre su persona. Sabía que con cada debatida que hacía contra alguna ideología de su progenitor obtenía como premio su disconformidad, no quedaba mucho para que fuera tachado como una decepción y finalmente su puesto como heredero cediera ante Sasuke. Algo que quizá no le hubiera disgustado estando en otros términos.

Fijó su vista en la mano que tenía sostenida, la niña observaba el cielo mientras caminaban. Recordaba el susto que se llevó cuando notó una variación en el chakra de su padre, se apresuró en llegar al comedor para observar qué sucedía pues Fugaku se encontraba con un humor delicado para ese momento por haberle refutado una vez más. Temía que agrediera a la Hyuga, la ex heredera procedente de un Clan que no era del todo agradable según la opinión de su progenitor. Una niña que era inocente de cualquier dilema entre los dos.

Grande fue su sorpresa al ver que Hinata no estaba asustada ante la pronta activación del sharingan, y por el contrario se encontraba a poco de activar su propia técnica ocular. No pasaba por alto que la niña estaba canalizando su chakra en las extremidades de su cuerpo, probablemente preparándose para esquivar o contrarrestar un ataque. Era impresionante que ella pudiera distinguir la amenaza de su padre, un niño solo se hubiese intimidado por la firmeza de su mirada.

¿Qué hacía diferente a la niña? ¿Por qué podía ser tan perceptiva? La intriga comenzaba a quemarlo, la sensación de extrañeza era tan anormal para él que apenas pudo detectar de qué se trataba. Su clan la tachaba de inútil, un fracaso como ninja y una vergüenza para los Hyuga. Un heredero indigno. Sin embargo, todo lo apreciado por ahora no tenía una pizca de incompetencia y hasta entonces lograba sorprenderlo.

En ella se retrataba fácilmente una próxima líder.

Aunque quizá si le dijera eso, ella lo negaría. Hinata no parecía tener mucha confianza sobre sí misma, algo que consideraba innecesario dado lo visto.

—Itachi-san, ¿qu-qué es ser un ninja?—Hinata alzó la vista hacia él, atrapándolo viéndola. La niña se sonrojó por el descubrimiento e Itachi sonrió ante la pena de la pequeña.

—¿Por qué lo pregunta, Hinata-san?—Su curiosidad por la Hyuga creció exponencialmente al escucharla preguntarle algo tan complejo.— ¿Usted qué cree que significa?—Observó el cielo, comprendiendo porqué ella lo estaba viendo, era una hermosa noche estrellada.

—Al principio yo simplemente creía que ser un ninja era convertirse en alguien generoso y fuerte—Itachi volvió su mirada sobre ella. Hinata estaba siendo honesta, ella realmente creyó que con ser alguien así era suficiente.— Pero no creo que sea algo tan sencillo, cada quién tiene su opinión sobre ser un ninja.

—¿Y cuál es su pensamiento actual al respecto?—Indagó, quería saberlo. Algo le impulsaba a conocer más a la ex-heredera Hyuga.

—P-protección—ella lo miró fijamente. Él notó el gran parentesco de esos ojos con la luna, brillaban a pesar de la oscuridad que le envolvía, tan cristalinos y misteriosos, tan ingenuos a la par de conocedores. Sin percatarse se hallaba a sí mismo prendado a su mirada, intentando conocer sus pensamientos sin dar resultados.—Yo... Quiero proteger a mi hermana, y como mi hermana hay muchos niños inocentes que no necesitan conocer la violencia porque existimos los ninjas—Hinata hablaba fluidamente, su voz denotaba seguridad y su mirada perdida daba a entender que hablaba más para sí misma que para él, estaba vagando en sus pensamientos. Al salir de su ensimismamiento el nerviosismo se hizo paso a través de ella.— Qu-quiero decir… Pi-pienso que los ninjas existen para traer seguridad a sus aldeas y que sus próximas generaciones no conozcan los males que ellos vivieron.

Los ojos de Itachi estaban abiertos a la par, exteriorizando por primera vez sus emociones.— Hinata-san, usted es uno de esos niños.

—Itachi-san también—la pequeña le sonrió dulcemente.

El moreno devolvió la sonrisa inevitablemente.—Bueno, pienso igual que usted.

Entonces, él sintió que estaba hablando con una persona mayor y no con una simple niña.


Si le preguntaran a ella qué era lo que más le desagradaba en el mundo, hace un mes podría haber dicho que detestaba que sus padres la avergonzaran en público o que le trataran como una niña. Actualmente podía decir con fiel convicción que odiaba, detestaba, aborrecía verla con ellos, o siendo más específica; con él.

La envidia carcomía su pequeño cuerpo, no podía evitar odiarla sin conocerla. ¿Cómo podría alguien tan… Invisible, ser la única chica que Sasuke-kun admitiera a su lado? Era inconcebible.

Sus celos eran tales que estuvo tentada a cortarse el cabello. Los rumores decían que al Uchiha le gustaba el cabello largo, ¿por qué entonces sólo ella, quien apenas tenía cabello, podía estar a su lado? Creyó que era una razón válida para reclamarle al moreno que otra chica estuviera con él y no objetara.

Claro que ella no sabía que la razón por la que a Sasuke le gustara el cabello largo era por su admiración hacia su hermano, y más que quererlo para una chica, deseaba tenerlo así.

Ese día la vio alegremente con su ídolo, dándole comida y riendo juntos. Cuando por fin estuvo sola, se hallaba cerca de intimidar a la Hyuga para que se alejara del moreno, pero su amiga le detuvo.— ¿Qué vas hacerle—-Le preguntó una niña de su misma edad, con cabello rubio hasta los hombros.

—Ino-chan…—Frunció el ceño.— ¿Acaso no detestas verla con Sasuke-kun?

La niña rodó los ojos.— Claro que lo hago.

—¡Entonces deberías ayudarme! Ella no debe estar con él, contigo a mi lado podremos-...

—No te ayudaré—la rubia frunció el ceño, cruzándose de brazos y mirándola acusadoramente. Silenciosamente se preguntaba desde cuándo su amiga había comenzado a albergar intenciones tan desagradables.

—¿Por qué?—Gruñó con exasperación. Ella realmente no comprendía a su amiga, ¿qué razón tenía para no ayudarle? Era un beneficio mutuo.

—¿En serio no lo has notado?—Ino arqueaba su ceja con total incredulidad. Sakura ladeó levemente la cabeza, mirándola sin comprender.— Sasuke-kun nunca sonríe.

—Lo sé. Es muy frío, pero eso lo hace más genial—Ino negó con la cabeza, absteniéndose a golpear su rostro con su mano en un molesto gesto.

—No. Pero desde que está a su lado sí lo hace—Sakura ladeó más su cabeza, sin entender absolutamente nada—¿No lo habías notado?—La mirada de la Haruno respondía un gran y claro "no".—Se ve feliz estando con ella.

—¡Por eso debemos hacer algo!—Exclamó.—¿No se supone que él te gusta?

La rubia le golpeó con el dedo índice la frente.— Tienes una frente muy grande pero poco cerebro, ¿no es raro?—Se cruzó de brazos, la de cabellos rosado iba a protestar, pero ella continuó hablando.— ¿Cómo planeas enamorar a Sasuke-kun con esa actitud? Entiendo porqué se aleja de ti—y antes de que Sakura pudiera reaccionar, Ino se fue, dejándola con las palabras en la boca.


Estaba sola en el salón de la academia, era el receso y lo aprovechó para divagar en las palabras de su amiga. Con un poco de meditación, supo a qué se refería Ino, pero se negaba aceptarlo. Pues desgraciadamente, ella no era tan madura como Ino, no podría ser feliz viendo a Sasuke-kun sonriendo con otra.

Deseaba que él sonriera, sí, pero a su lado.


Al salir de clases se encontró a su primo en la entrada esperándole, tenía el ceño levemente fruncido y los brazos cruzados. Sasuke, que estaba con ella, se posicionó sobreprotectoramente enfrente.—Yo puedo acompañar a Hinata, no necesitas venir a buscarla—su relación con el moreno se había vuelto muy estrecha al igual que con Naruto, ambos la sobreprotegían -a pesar de no ser necesario- y odiaban a su primo. Estuvieron presentes en varias ocasiones en las que su primo, por orden de su padre, le venía a buscar.

—No es necesario, Uchiha—el desprecio era palpable cuando Neji pronunció aquel apellido.— Es mi deber, puedes perderte y como siempre hacer cualquier tontería junto aquel irrelevante—señaló a Naruto.— Hinata-sama tiene una reunión con Hiashi-sama, así que apártate.

Sasuke chasqueó la lengua, molesto por tener que ceder ante aquel tipo tan despreciable.—Nos vemos, Hinata—se despidió dándose la vuelta para no verlo y lograr abstenerse a propinarle un golpe al Hyuga.— Vamos, dobe.

—¡No te atrevas hacerle algo a Hina-chan o te la verás con el teme, de veras!—El rubio amenazó con el puño alzado, queriendo dar a conocer la seriedad de sus palabras. Con un bufido siguió al Uchiha, antes despidiéndose de Hinata con una sonrisa.

La pequeña sonrió y asintió a pesar de no ser vista por sus amigos. Neji empezó a caminar sin siquiera esperarla, ella tuvo que apresurar el paso al darse cuenta que su primo ya le llevaba tres metros de distancia.— ¿Cómo le ha ido, nii-san?—Quiso comenzar una conversación, siempre lo hacía desde que él empezó a ir a buscarla a pesar de nunca recibir una contestación.

—No es de su incumbencia—para su sorpresa, Neji respondió.

—Pe-pero me interesa—repuso, quería llevarse mejor con él.

Neji detuvo su andar y la miró con una ceja alzada, su molestia se notaba de lejos.—¿La ex heredera de la rama principal Hyuga se preocupa por mí? Qué honor—era la primera vez que Neji le tuteaba, aunque él hablara con sarcasmo ella no podía evitar alegrarse por la confianza que estaba tomándose.

—Lo hago, aunque me odies—respondió suavemente, ella estaba al tanto del desprecio y la rabia que Neji le profesaba. Aún así ella lo amaba incondicionalmente.— No necesito que correspondas mis sentimientos…—Le observó, su primo cargaba un semblante serio en su rostro y su mirada fija en ella, con una intensidad que intentaba calcular cuánta verdad había en sus palabras.— Sólo quiero que seas feliz, aunque eso sea difícil mientras solo pienses mediante tu rencor y no con tu corazón.

—¿Corazón? Qué estupidez—el castaño se burló, siguiendo su camino hacia la mansión principal. ¿De qué servía tener corazón si su destino solo mostraba estar lleno de personas que carecian de uno?— Ya estamos llegando, por favor absténgase a decir sandeces.

La ex heredera suspiró, sabía que cambiar a Neji no sería tan sencillo, ella no era el Naruto de ese entonces.

Llegaron al distrito en poco tiempo, los miembros de la casa secundaria que se encontraban haciendo deberes del hogar la saludaron respetuosamente. Ella les correspondió con la misma devoción y con prisas se dirigió hacia el salón de entrenamientos, donde seguramente estaban su padre y hermana.

Dio dos toques leves a la puerta y esperó la contestación proveniente del otro lado.—Pasa.

Sin darse a esperar se adentró al sitio, observando cautelosamente a su padre.—¿Me llamaba, oto-sama?—Hanabi estaba en el suelo, sudando y jadeante por el reciente entrenamiento.

—Hinata, hoy el Hokage me solicitó una reunión con él y tu maestro—comenzó hablar, sin verle. Hiashi mantenía su vista posada en su hija menor.— Querían hablarme sobre ti.

La azabache tragó duro, intentando enumerar todos los errores que quizás cometió.— Dijeron que querían sacarte de la academia.

Hinata abrió los ojos con sorpresa, por primera vez el terror empezó a circular a través de sus venas. Su imagen se convirtió en la de una niña aterrada, la que debió ser si no hubiera recordado su vida pasada.— Y-yo…—sus manos temblaban y un sudor frío iniciaba su recorrido a partir de su nuca hasta el cuello.— ¿Hi-hice al-algo malo?

El patriarca la escudriñó con su penetrante mirada. Molesto por el nerviosismo de mayor de sus hijas.— Me informaron de tus avances, sin embargo; estoy dudando de ellos. Dijeron que eras la mejor estudiante entre todos en la academia, y me propusieron la idea de ascenderte al rango de genin. Te asignarían un jounin para ponerte a prueba—explicó —No estuve de acuerdo, como Hyuga seré yo quien te evalúe, si no eres digna de mi reconocimiento volverás a la academia.

El cuerpo de la antigua heredera se estremeció levemente al imaginar la idea de un enfrentamiento con su padre.—Será la próxima semana, puedes irte.

Hinata realizó una reverencia y emprendió marcha a su habitación, no le había regalado atención a Hanabi pues se hallaba aun en un trance de reconocimiento. Trataba con esmero concebir la idea de luchar contra su padre, no creía posible obtener una victoria como resultado de ello.

Se acostó en su mullida cama, quería espabilarse y analizar con serenidad todos los sucesos que diferían de sus recuerdos. Estaba consciente que ser promovida a genin sin hacer un examen académico o siquiera terminar todos los grados de enseñanza en la academia era algo que no sucedió en el pasado, por lo menos en el caso de ella.

¿Qué cambiaría en la historia al volverse oficialmente un ninja? Recordaba que al volverse genin su vida dio un giro, las cosas no eran tan sencillas y su existencia fue peligrando conforme fueran ascendiendo los rangos de las misiones. Mas la libertad era mayor, se le concedían salidas fuera de la aldea y el paso a ciertas zonas de la torre Hokage que antes eran prohibidas, misiones con gente nueva y expediciones de reconocimiento.

En conclusión, todo llevaba a un mismo fin: Información.

Entonces se planteó el objetivo de obtener más información acerca de todo. Ahora hacerse fuerte no era su único plan. Debía obtener la aceptación de su padre y así comprender cómo proseguir.

Tenía en mente cierto tema que estaba intrigándole desde hacía tiempo, y era el Clan Uchiha. Últimamente cuando veía a Itachi en las calles, éste se veía un poco afligido y muy distraído, varias veces notó que estuvo a punto de chocar con las personas, perdido en sus pensamientos. Ella era buena observadora, esa era la razón por la que podía darse cuenta de su estado y comenzaba a preocuparle.

No pasaba por desapercibido lo que oyó aquella vez en el hogar Uchiha, y aún menos al notar a Itachi más distante de lo que ya era. En ocasiones intentaba iniciar una conversación con él, pero sus respuestas eran cortas y su presencia duraba poco junto a ella, el chico solía excusarse diciendo que tenía muchas cosas que hacer.

Aunque ella creía que más que hacer, Itachi tenía mucho que pensar. Y la sutil pero torpe actitud del mayor solo confirmaba su teoría.

Algo sucedía con ese Clan, y por lo que sabía tenía que ver con la aldea. ¿Qué ocurría entre los Uchiha y el Tercer Hokage, o quizá, con el concejo de Konoha? No hallaba respuesta por más que divagara en el tema, sentía que olvidaba algo importante y eso le preocupaba mucho más.

Lagunas mentales; aquellas que figuraban probablemente su peor enemigo en aquella misión de cambiar para bien el rumbo de la historia.

Suspiró, revolviéndose en su lecho. Quería encontrar una respuesta a todas sus silenciosas preguntas, pero nadie era capaz de proporcionárselas. Tendría que apañárselas para lograr su cometido.

Entre tantos pensamientos problemáticos, cayó en un profundo sueño. Sin notar que después de una hora su pequeña hermana había entrado emocionada a su habitación y colado a su cama, durmiéndose abrazada a ella.


—¡Tachi! Sé que estás en un serio aprieto, pero hay cosas más importantes en estos momentos—Shisui exclamaba, caminando al lado de su primo por las calles de Kohona y llegando al bosque donde ellos entrenaban. El mayor había regresado hace poco de misión y decidió dar un paseo con Itachi para poder hablar e informarse sobre temas importantes.

El azabache alzó una ceja.— ¿Qué es más importante que el Clan y Konoha?

—¡Tu soled-!—fue cortado por la mano de Itachi sobre su boca y una grave mirada del menor. Shisui se calló, y tomó una postura seria.

El futuro líder Uchiha suspiró, apartando su mano de Shisui.—No sé qué haré contigo—negó, suspirando nuevamente.

—Eso debería decir yo—reclamó el mayor, cruzándose de brazos y regalándole una mirada severa a su joven primo.—Te lo he dicho muchas veces cuando hablamos de este tema, déjamelo a mí. Sigue fingiendo, tú serás la ilusión y yo la realidad en esto. Obviamente dudarán de ti por ser quien tiene relación con Konoha, pero seré yo quien lleve a cabo el plan—sonrió, señalándose con el pulgar.— ¿O acaso dudas de tu mayor? Eso definitivamente me lastima.

El menor hizo una mueca.— Me preocupa Danzo, últimamente no sólo tiene la mira puesta en mí, sino también en ti Shisui.

Shisui sujetó su barbilla, alzando su mirada a los árboles y analizando las palabras de quien consideraba un hermano menor.—Tienes razón, él será una molestia en el culo. Pero no es algo de lo que no pueda encargarme.

—Yo no estaría seguro, supuestamente él se ha encargado de obtener cuerpos de ninjas que perecieron en misiones. Es algo extraño, no creo que sea pertinente subestimarlo.

—Y no lo hago, Tachi. Pero antes de que él haga cualquier movimiento yo llevaré a cabo nuestro plan, pronto mis ojos estarán listos, sólo resta esperar.

Itachi ladeó su cabeza, soltando un leve suspiro.— Temo que esa "corta espera" sea demasiado tarde.

Shisui palmeó fuertemente su espalda.—¡Hombre! No seas tan pesimista,

—No lo soy, me baso en la realidad de los hechos.

—Claro, claro. Sigue así y nunca tendrás novia—el mayor negaba con la cabeza.

—No tengo tiempo para cosas como esa.

Lo que no sabía el genio, era que Shisui realmente estaba preocupado porque Itachi dejara de pensar como una persona y se volviera un arma, no quería que su primo olvidara cómo ser una persona normal. Deseaba que se interesara más en sí mismo y temía que si las cosas seguían de ese modo no habría retorno para el estado mental de su primo, convirtiéndose en alguien frío y calculador, en vez de ser un joven con sueños y necesidades. Tan sólo tenía trece años.

Esta vez, fue el turno de salida para el suspiro de Shisui.— No dirás lo mismo cuando llegue la chica que te mueva el piso—"si tan solo llegara a existir esa celestial persona" pensó el mayor.

—Por el momento, no es algo que deba interesarme.

Shisui detuvo su andar y miró seriamente a su primo.—Itachi…

—¿Qué?

—… ¿Eres gay?

En ese instante Shisui supo lo terrible que era traspasar los límites de la inmensa paciecia de Itachi.


Notas de autor: Ok, capítulo un poco corto. Ya terminé clases, pero tengo que hacer servicio comunitario. Culminé con todas las evaluaciones (eran como tres diarias durante varias semanas, casi muero -aún dudo de mi existencia-). Tuve que corregir varios errores en este capítulo, no lo he comentado antes, pero mi nivel de dislexia es espléndidamente molesto.

Estoy escribiendo el próximo capítulo, las cosas comienzan a moverse. ¿Qué sucederá? Esto probablemente so ponga muy interesante.

Y en referencia a los pensamientos de Sakura, siempre he pensado que Ino (detrás de toda esa apariencia de supuesta superficialidad) es un personaje maduro, lo demostró en varias ocasiones como al aceptar a Sakura cuando recibía bullying o enamorarse de alguien como Sai. Sakura, sin embargo; para esa edad -y en estos momentos- carece de desarrollo, por ende su madurez es un poco pobre. Esperemos que mejore como personaje :)

Quiero agradecerles a las personitas que me dejaron su review, les dedico este cap. Mi amor sincero para ustedes y para quienes ponen esta historia entre sus favoritos. Los amos (Y no se lo digo a todo el mundo *inserte meme de padrinos mágicos*)

Nos leemos en el siguiente capítulo, ¡Hasta entonces!

PD: Visto lo sucedido con mi mención y sus complejas evaluaciones, me he planteado seriamente la idea de vender avón.