Summary: Creyó que sería el final de todo, mas la vida le daría una segunda oportunidad. Tendría que evitar cometer los mismos errores, y con ello, enfocarse en cambiar el rumbo que llevaba la vida de cierta persona. Itahina.

Disclaimer: Los personajes de esta historia le pertenecen a Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro, su único fin es entretenerles.


Capítulo 7: Sello.

Los rayos dorados del sol atravesaban sin vergüenza alguna las hojas de los altos árboles que la rodeaban, su luz iluminaba ciertas partes del suelo donde se hallaba, dejando un hermoso panorama en el verdoso pasto. En medio de aquel bello retrato se encontraba una niña de cortos cabellos azabaches, los cuales lucían un sutil reflejo azulado expuesto por la misma luz solar. El silencio era interrumpido únicamente por los animales de la zona, aves revoloteando o ardillas paseándose por los gruesos troncos de aquel basto bosque.

La pequeña contaba con unos ojos especiales, diferentes a cualquiera fuera de la aldea. Y en ese instante estaban en su mayor esplendor, con unas gruesas venas hinchadas alrededor de su mirada nacarada. En su frente podía apreciarse un ceño fruncido junto a su flequillo húmedo gracias a una leve capa de sudor como consecuencia de la actividad que llevaba a cabo. Sus manos se hallaban ocupadas con una pequeña ardilla, la misma despedía un aura azul mientras un sello comenzaba a apreciarse en ella.

La respiración de la Hyuga era un poco dificultosa, había estado practicando desde que se presentaba el alba en sus días libres. Hoy era uno de ellos. No tenía idea de cuántas veces falló al intentar realizar el sello maldito de su clan. Muchas de estas ocasiones terminaba con la vida de los animales sin querer, y esto le provocaba un enorme peso en su alma.

La primera vez que falló con una pobre ardilla que no merecía nada de lo que le hacía, sufrió de un gran trauma cuando la cabeza del animal estalló a raíz de haber implementado demasiado chakra. Dejándola con un retrato mental totalmente indeseado.

Ese día lloró a cántaros en la oscuridad de su habitación.

Había mejorado, al menos su control sobre el sello ya no dejaba muertos al instante a esos pobres seres. Sin embargo quedaban con parálisis hasta cierto nivel u otros problemas automotrices. Cada vez que fallaba la pesadumbre se arraigaba en su alma, sabía que no era justo lo que hacía, estaba siendo negligente.

No era quien para jugar con la vida de otro ser.

Y sin embargo… no tenía opción…

Tragó las lágrimas que comenzaban a amenazar por hacer acto de presencia, los recuerdos le taladraban la mente y ella desesperadamente los empujaba a un lado lo mejor que podía. Debía concentrarse, el sello requería de su absoluta atención y control, no podía permitirse fallar de nuevo, no iba a dejar que otra vida se fuera en vano.

De las palmas de sus manos brotaba chakra, ingresando a todo el sistema nervioso de la criatura y dejando una firma que daba a entender que ella ahora disponía enteramente de su ser. Los ojos del pequeño brillaron momentáneamente, y en pocos segundos una marca se manifestó en su frente.

El resplandor del sello abarcó al animal y a la niña, duró unos segundos antes de esfumarse por completo, sin dejar la más mínima evidencia de lo pactado hace unos segundos. Hinata abrió los ojos, el animal estaba completamente sano, o al menos eso parecía a simple vista.

Bajó al pequeño al suelo, ansiosa de ver si todo había salido bien y no le causó ningún daño innecesario al pobre. Su byakugan aún activo le indicaba que sus nervios y órganos se encontraban en buen estado, mas sabía que no debía confiarse.

Anteriormente la ardilla contaba con casi nada de chakra, y después del sello pudo ver que su propia energía cobraba vida en él. La marca era el centro de todo ese chakra, recorriendo cada canal de la ardilla como si quisiera afianzar que ahora su vida no era suya.

Era un trago agridulce, a duras penas logró completar el sellado y por suerte todo aparentaba haber salido bien. Si el hecho de que la ardilla hubiera huido a toda velocidad apenas la dejó en el suelo era algún indicativo de esto. Sin embargo, el solo imaginar que ahora era dueña de una vida significaba algo desagradable, no entendía cómo en su clan los del Souke se sentían orgullosos de poder decidir sobre el Bouke. Era un acto que para ella no tenía gloria ni honor.

Suspiró amargamente, ahora tendría que ver qué haría a continuación. Seguiría entrenando su taijutsu y Byakugan, pero debía buscar más técnicas. Sabía que existían las naturalezas del chakra, pero aún no tenía idea de cómo saber cuál era la suya, mucho menos cómo usar algún ninjutsu de la naturaleza de chakra a la que pueda pertenecer.

Se levantó, limpiando sus prendas de alguna suciedad que la tierra haya podido dejarle. El pergamino con el documento del sello se hallaba a su costado, afianzado y escondido debajo de su ropa. No permitiría que información tan importante cayera en las manos equivocadas, tendría que devolverlo sin que nadie se diese cuenta. Había sido difícil despistar a su primo para que no la siguiera a sus entrenamientos, por suerte muchas de estas veces alegaba que iría en busca de sus amigos, cosa que aparentaba ser razón suficiente para no acompañarla. Él los detestaba, aunque últimamente se callaba cada vez que Naruto se les acercaba, como si no quisiera reconocer su presencia. Maquinando especulaciones imaginó que Naruto en algún momento tuvo alguna conversación con el genio Hyuga, posiblemente el rubio tocó cierta fibra sensible en él y esto desencadenó en el frío silencio hacia él. Nada de esto fue comentado alguna vez por su amigo.

Caminó hacia la salida de aquella zona boscosa, tendría que darse un baño al llegar a casa. El sudor causaba que su ropa se adheriera como una segunda piel, una sensación bastante desagradable. Rezaba a los cielos por no encontrarse con su padre en el camino, pues podría cuestionarle acerca de su apariencia actual y ella no contaba con algún pretexto para despistarlo.

Mientras se encaminaba al distrito Hyuga, recordó que hacía un buen tiempo que no veía a Itachi y mucho más a Shisui. Se preguntaba qué estaría pasando en la casa de los Uchiha, su amigo también había estado decaído, y aquello estaba comenzando a preocuparla bastante. No quería entrometerse en algo que quizás Sasuke no deseaba expresar, pero tenía el presentimiento de que era algo muy importante. Cierta sensación rasgaba constantemente en su conciencia, diciéndole que tenía que averiguar más del tema, que no debía dejar a Sasuke solo.

Nerviosamente arregló sus cortos cabellos, había algo que se estaba perdiendo. Y le ponía los pelos de punta el no saber qué.


—Debiste avisarme que la hora acordada era un aproximado—el tono acusatorio que utilizaba delataba su descontento frente a la llegada tardía de su acompañante.

Un azabache de ojos rasgados se frotaba el cabello mientras reía nerviosamente. Había tardado una hora y media en llegar al sitio de la cita por estar distraído buscando dónde comer, para empeorar todo sabía que su primo andaba con los nervios a flor de piel. No era de menos, por supuesto. —Vamos, Tachi, no es para tanto.

Suspiró.— ¿Podrías por favor tomarte en serio todo este asunto?—no sabía si sorprenderse o resignarse. Shisui no cambiaba ni en el peor de los momentos.

Shisui soltó una corta risa ante el rostro cansado del menor.—Tachi, tachi—cantó, y sin realmente haber dicho algo todavía, Itachi ya sabía que vendría alguna tontería.— Hay muchas cosas que me tomo en serio, por ejemplo; me preocupa seriamente que mi dulce primo se convierta en un ser amargado que nunca consiga pareja o amigos.

Un leve temblor abarcó la ceja izquierda del más joven.— Además, si las chicas se enteran de que tengo un primo tan soso, ¡perderé popularidad en la aldea! Creerán que vengo de una familia de ermitaños amargados, ¿Puedes imaginarlo? Es algo terrible, de tan solo pensarlo me da repelús. Y para colmo de males, el pobre Sasu-chan va por el mismo camino de su hermano mayor. ¡Inaceptable! ¡Intolerable! ¡Inaudito! ¡Insostenible! ¡Inaguantable! ¡Y cualquier 'in-' que sirva para esta espantosa situación!—Itachi tan solo observaba el dramático monólogo que estaba montando su primo en pleno campo. Suerte que habían decidido ir a un área desolada ubicada en la frontera entre la nación del fuego y la nación del agua.

Llegar ahí no había sido tan difícil para él. Ser el jefe del escuadrón de Anbu le daba ciertas libertades. Tuvo que escoger una misión cercana a la zona -anteriormente cumplía muchas de estas en solitario- y una vez completada envió un cuervo con un mensaje cifrado a su primo. Sabía que Shisui estaba cerca, no se había alejado mucho de la nación del agua, según la última vez que le envió mensajes.

—… Imagina mí horror de tener a dos primos tan aburridos...—y continuaba, si no lo interrumpía este monólogo duraría más de lo debido.

—¿Conseguiste algo?—en seguida el rostro de Shisui se tornó serio en conjunto con sus labios, cerrandolos y dejando cualquier broma de lado. Sin decir nada activó su Kekkei Genkai, todo alrededor de ellos brilló durante un instante.

Una vez desapareció cualquier atisbo de chakra, desactivó su dojutsu. Ahora podían hablar tranquilamente.— Bueno, de hecho sí—decidió sentarse en una roca cercana a ellos.— Hay distintos rumores en Kirigakure respecto al actual Mizukage.

—¿Alguno que requiera de una investigación?—Sabía que el Mizukage era visto por las demás aldeas como un espartano, alguien a quien no le importaba en lo más mínimo la salud mental de los ninjas que producía en su aldea. Honestamente, su opinión al respecto no distaba mucho de la colectiva.

—Pienso que la mayoría de ellos necesitan de una—observó el pasto, sus brazos se cruzaron y frunció un poco el ceño. Algo muy raro ocurría en Kirigakure.—Pero el que más me llama la atención es uno que implica la llegada de alguien extraño. Tal parece que desde la aparición de ese sujeto, el Mizukage cambió totalmente.

Itachi contempló unos segundos el rostro serio de su primo, al mismo tiempo que su cabeza le entregaba miles de posibilidades. La probabilidad de que un Uchiha estuviera involucrado en este caso y el de Konoha aumentaba con creces. Un Sharingan bien empleado no sólo era capaz de controlar mediante Genjutsu a una bestia con cola, podría usarse en personas y animales.—Busqué en los registros de la policía de Konoha, no había ningún Uchiha fuera de la aldea el día del acontecimiento de Kushina Uzumaki. También investigué en los documentos de Konoha, la lista de ninjas que no están en la aldea debido al destierro no es tan larga. Es mucho más corta la que incluye a los Uchiha.

Shisui soltó un suspiro.— También existe la posibilidad de que alguien como Kakashi Hatake haya cometido aquella tragedia.

Itachi negó.—Los casos que existen en el historial con el que cuenta Anbu y el Clan Uchiha de Sharingan implantados también son escasos. Kakashi Hatake siendo el más cercano hasta la fecha.—Y sabían que era imposible que Kakashi perpretara aquel genocidio.—Pero la lista de muertes fuera de la aldea es extensa.

—¿Sugieres que algún Uchiha fingió su muerte?—preguntó, nunca había pensado en esa posibilidad. Y podía ser más viable que cualquier otra teoría, debido a que muchos Uchihas murieron en condiciones extrañas fuera de la aldea.

Itachi asintió.—Aunque algunas de ellas fueron sistemáticas, casos de muertes muy similares y en corto tiempo. Alrededor de seis muertes de algunos Uchiha fueron de esta manera en los últimos años.

—Suena más como un atentado hacia el clan. O quizás una rebelión planificada—se rascó la parte posterior de la cabeza. Había algo que no encajaba del todo.—¿Hay alguna muerte o desaparición cercana a los hechos de la tragedia del matrimonio Uzumaki?

—Obito Uchiha es la más cercana, nunca se pudo localizar el cuerpo.—Shisui suspiró, conocía a Obito cuando aún estaba en la aldea, el chico siempre soñó con ser Hokage. Él tan solo era un niño cuando informaron su muerte.— Es posible que esté vivo y haya sido él quien planificó todo. O alguien se hizo de su cuerpo y lo está utilizando por su Sharingan.—Sólo conocían a alguien lo suficiente capaz para utilizar correctamente el cuerpo de un difunto. Y ese era uno de los tres legendarios Sanin. Quien casualmente era integrante de la asociación criminal Akatsuki.—También escuché cierto rumor que circulaba por las fronteras de Amegakure cuando estuve con el escuadrón Anbu.

—Déjame adivinar, tiene que ver con Madara Uchiha—Itachi lo observó en silencio, otorgándole la razón. En sus ojos podía apreciarse la curiosidad.—También escuché algo acerca de ello en las zonas aledañas a Kirigakure. Suena ser el boom del momento.

El rumor se había esparcido por varias aldeas.—Tal parece que está vivo, y tiene que ver con Akatsuki. Algunos incluso dicen que es un miembro activo.

—¿Pero cómo habría vivido tanto tiempo? Suponiendo que sobrevivió al enfrentamiento con el primer Hokage—si realmente estaba vivo, y era quien comandaba Akatsuki, sus problemas eran mucho mayores a lo que pensaban inicialmente. Uno de los Uchiha más influyentes que tuvo el Clan en sus comienzos, aliado con la organización que se abría paso a ser el principal enemigo de cualquier aldea que se hallara en la nación del fuego.

No había que ser muy inteligente para deducir que no era una buena combinación.

—No lo sé, pero si tiene a Orochimaru entre sus líneas, pienso que no sería tan extraño.—era de conocimiento común la gran cantidad de jutsus prohibidos que empleaba el desterrado Sanin.

—O quizás...—llevó su mano a su barbilla—También puede que alguien utilice su nombre. Necesitamos saber cuánto tiempo tiene Madara Uchiha en la organización…

El menor de los Uchiha se mantuvo callado, sopesando cada probabilidad existente. Si fuese Madara quien planificó el atentado hacia Konoha tendría cierto sentido, el Clan le había dado la espalda cuando planeó una rebelión contra el primer Hokage. Sus razones para implicar al Clan, y a la vez causar un daño a la aldea eran más que suficientes para convertirlo en un sospechoso. Pero si en caso contrario fuera alguien que esté utilizando su nombre...—¿Alguna idea de qué podría estar pasando?

Shisui asintió.—Pero primero tenemos que buscar más información. Me encargaré de localizar el cuerpo de Obito Uchiha o cualquier información referente, por favor Tachi. Investiga lo que puedas sobre Madara Uchiha.—Dos Uchiha han surgido en conjunto con diferentes teorías, ¿Tendrían alguna conexión? ¿O simplemente era mera casualidad del destino?

Bueno, Shisui no se consideraba a sí mismo un fiel creyente del destino.

El menor suspiró.—Temo que el tiempo no sea suficiente. Mí padre ha estado mucho más denso que antes, ha dejado de darme información sobre el golpe de estado. Además, he encontrado a Danzo buscándote, sabe lo que planeamos y seguramente quiera detenerte.

Shisui carcajeó, agitando la mano despreocupadamente.—Ese vejestorio le tiene un odio increíble a los Uchiha, quizás una de nuestras abuelas lo rechazó en el pasado y esté resentido desde entonces.

Itachi decidió ignorar ese comentario.—De cualquier manera debes tener cuidado. Pronto los Uchiha harán su movida, y con ellos Danzo también lo hará. Debemos regresar a Konoha y desearía que no te confiaras.

—Tachi, tranquilo. Si se enfrenta a mí lo enviaré a un ancianato, me encargaré de la jubilación que debió haber tenido hace ciento veinte años.—Sonrió enormemente. Itachi admiraba el humor que podía tener su primo en estas situaciones.

Suspiró con cansancio acumulado. Él simplemente no podía dejar de pensar en qué harían si todo fracasaba.—Yo no me confiaría tanto si fuera tú...

La vida daba muchas vueltas, y temía que en una de ellas sus planes se vieran frustrados.


En la particular mañana de ese día se levantó con el ceño fruncido, como si estuviese tatuado en su frente, mientras que de su boca salían refunfuños inconscientemente. Con la leve capa de sudor mañanero, procedió a darse una ducha y aliviar su necesidad de aseo matutino. Cuando su piel hizo contacto con las gotas, el agua caliente logró apaciguar momentáneamente sus acosadores pensamientos, quienes se escondieron en las profundidades de la quietud para luego regresar con su tormento. Aunque intentara pensar que todo es una simple conjetura de un mal presagio, la perspicacia que residía en él le impedía permanecer tranquilamente con la idea de que todo estaba bien.

Y es que, aunque no hicieran comentario alguno, todos sospechaban que algo le sucedía, cosa que sólo le molestaba aún más. Porque sí, estaba molesto con ellos y sólo esperaba que mostraran interés en saber qué pasaba por su infantil mente. Desgraciadamente, atribuyeron su estado de ánimo a problemas menores en la academia.

No imaginó la poca relevancia que le darían a su estado de ánimo.

El único que mostró indicios de querer saber qué le pasaba fue Itachi, quien no pudo interrogarle porque casi al instante recibió un llamado del Hokage. La frustración crecía conforme pasaban los días, ya era el cuarto desde que escuchó la conversación que desencadenó su disgusto.

Sentía que era dejado de lado, más de lo habitual.

La impotencia corría libremente por su sistema, el enojo había abierto aquella inminente puerta que resguardaba con seguro todos los malos sentimientos existentes desde poco antes de ingresar a la academia.

Él también era parte de la familia, uno de los dos hijos del patriarca de los Uchiha. De igual forma era importante, ¿No?

Salió tarde del baño, usualmente tenía que apresurar su aseo debido a que su hermano lo utilizaría. Al no estar, tenía a toda su disposición el agua caliente. La toalla cubría todo su cuerpo, contaba con varios rasguños repartidos por todas partes, hechos por él mismo al intentar esquivar los ataques de su amiga.

Había mejorado mucho sus reflejos gracias a esos entrenamientos, estaba muy feliz por esa parte, aunque no fuera suficiente para su padre... Nunca lo era.

Nunca obtendría su consideración por más que se esforzara, porque todo lo que lograba, Itachi lo hizo con menos edad y diez veces mejor.

Con una sombra tan grande, ¿cómo podría llegar a la luz?

El aire se escapó de sus labios en un frustrado suspiro. Después de vestirse e intentar peinarse, bajó las escaleras para ir a desayunar. Antes de llegar al sitio, escuchó las voces de sus padres, y al estar en la mesa todo se sumió en un desalentador silencio. Estaban hablando de él, era fácil de descifrar por la constante mirada de su padre.

—Sasu-chan, ¿cómo dormiste? —su madre servía sus onigiris favoritos en un intento de mejorar el ambiente, aunque esto hacía poco por contentarlo.

—Bien— el tono cortante de su voz dio paso a una incómoda tensión. El menor de ambos hermanos solía ser el más cariñoso con su madre, era raro verlo molesto con ella y aún más actuar fríamente.

Cuando Mikoto salió de su asombro, continuó sirviendo la mesa en silencio. No sabía qué hacer, ni siquiera Itachi en todo este tiempo le quitó el habla como lo había hecho Sasuke en un segundo. No esperaba esa actitud de su parte, y no saber exactamente cuál era la causa le ponía los vellos de punta.

— ¿Sucedió algo en las clases? —Sasuke miró de soslayo a su padre, frunció levemente el ceño. ¿Todavía pensaban que era por la academia? Siempre iba bien, sus notas eran intachables y nadie se metía en su camino… Claro, esto lo sabrían sus padres si tan solo le regalaran un poco más que minutos diarios de su atención.

— No. —y con lo mismo comenzó a comer, no esperó a que los demás presentes levantaran sus palillos. Quería irse lo más rápido posible, algo inusual. Siempre disfrutaba más de las mañanas y las noches que del resto del día, eran los únicos momentos en los que su familia frecuentemente estaba completa. Ahora su expresión sólo exhibía la molestia e incomodidad que le generaba estar más tiempo del deseado en casa.

Tras comer y despedirse sin muchas palabras, se encaminó a la academia. En las calles todavía se sentía el leve rocío y frescor de la mañana, las diminutas gotas se apegaban a él en un suave consuelo. El aire limpio en conjunto con el silencio pacífico de las desoladas aceras, le otorgaban la tranquilidad que nunca creyó que pudiera carecer hasta hace pocos días. No aguantaba más el ambiente en su casa ni la falta de real interés de parte de sus progenitores.

Con la salida tan pronta de su hogar, llegaría más temprano a la academia. Actualmente podía decir que lo único que lograba animarlo un poco era saber que vería a Hinata y a Naruto, las dos personas que a pesar de su desconocimiento en cuanto a lo que sucedía en su hogar, fungían como pilares en su estado emocional. Sobretodo sabía que su amiga lograría despejar su mente al momento de entrenar, era algo que estaba esperando con más ansías de lo usual.

Itachi salió a una misión fuera de Konoha poco después de que oyera la conversación de sus padres, estaba esperando ansiosamente que llegara pues era el único que siempre mostró interés en él. A pesar de que su madre nunca lo trató mal, siempre entregando amor a ambos hijos, tampoco se inmiscuyó mucho en la relación que el menor tenía con su progenitor.

A diferencia de su hermano, quien siempre intentó que Fugaku lo reconociera o que no fuera tan duro con el menor de sus hijos. Él continuamente estaba atento hacia su persona y era el único que se percataba de cualquier pequeñez que pudiera incomodarle.

Tan solo por eso sentía más confianza en su hermano que en sus propios progenitores. Y aunque fuese así, esto no evitaba que se encontrara tan confundido frente a la situación que estaba sucediendo en su hogar. Quería estar al tanto de lo que sucedía, sabía que su hermano no estaría en contra de sus padres si no hubiera una buena razón de por medio.

Suspiró, había más dudas que respuestas. Aún desconocía qué era un golpe de estado, y qué sucedería si su clan lo llevara a cabo. Tampoco podía cuestionarle a sus padres, ni mucho menos preguntarle a Iruka-sensei para saber más del tema. Internamente algo le decía que no era un tema que pudiera tocar con cualquiera, así que se reservaba sus dudas mientras hallaba una manera de dispersarlas.

Sus pasos finalmente lograron su propósito principal desde que salió del recinto de los Uchiha, se hallaba una vez más frente a la entrada de la academia. Aún no habían alumnos que se vieran a simple vista, casi todos llegaban a la hora exacta o un par de minutos antes.

Esto por supuesto, no aplicaba a cierto rubio. Quien creía que la entrada a clases empezaba a cualquier hora que decidiese ir.

Una muy sutil sonrisa abarcó sus gestos al recordar cómo hace poco lo habían dejado cargando dos baldes de agua fuera del salón como castigo por llegar tarde. A pesar de ser un idiota, no era un idiota intolerable como el resto de su clase. Así que hasta cierto punto lo esperaba cada día junto a Hinata.

Esos dos construyeron su propio lugar en la vida de Sasuke, sin permiso de nadie abrieron un hueco en su duro corazón y se posicionaron en el mismo para quizás nunca irse. Si bien jamás permitió que nadie formara un lazo muy fuerte con él, tampoco le molestaba el tipo de relación que ahora tenía con ambos niños. Incluso podía sentirse feliz de tenerlos, eran con los únicos que contaba en estos momentos.

Se sentó en las frías maderas de una banca, aspirando el silencio y la paz que se sentía en la soledad del patio. Miró al cielo y alcanzó a notar que pronto el sol estaría en cierta posición que le permitiría a sus rayos caer libremente por toda la academia, y con ello la vida diurna de la aldea daría pie a un nuevo día de diversas actividades.

Se sacudió el cabello, todavía no le decía a sus amigos porqué andaba con ese estado anímico últimamente. No creía que entendieran, eran unos niños al igual que él, y si él mismo no entendía los asuntos de su clan, mucho menos ellos. Hinata y Naruto habían estado preguntándole acerca de qué sucedía por su mente, no prestaba atención a las clases y hablaba mucho menos de lo usual, lo cual se traducía en nada. Esto alarmó a ambos niños, quizás no eran cambios perceptibles para el resto de los estudiantes en la academia, pero ellos lo conocían lo suficiente para saber que algo no andaba bien. Y vaya que tenían razón.

Chasqueo la lengua, la frustración volviendo a aparecer sin previo aviso en su sistema. Quizás debía hacerse la idea de que ésta sería su fiel compañera a partir de ahora.

Tan concentrado estaba en sus pensamientos, que no oyó los sutiles pasos que poco a poco se abrían camino hasta él.—Sasuke-kun, buenos días. —y ahí estaba uno de esos dos niños que compartían tanto tiempo a su lado tanto en la academia como fuera de ella.

—Hinata —asintió a modo de saludo. No se hallaba con muchas ganas de iniciar una conversación. Y probablemente ella también lo notó, puesto que pudo notar el leve fruncimiento de sus labios junto a la preocupación brillando en sus ojos aperlados.

—H-has llegado más temprano —intentaba iniciar una conversación, aún contaba con la esperanza de que su amigo le explicara qué lo estaba aquejando.

—Hm, no pude dormir muy bien —mintió.

Hinata lo observó por un momento, su mirada era bastante intensa y se sintió intimidado. No olvidaba que ella tenía en sus ojos un dojutsu igual de fuerte que el de su clan, sin embargo mantuvo su máscara de indiferencia.— Sa-sasuke-kun, hay cosas que no podemos hacer solos —le devolvió la mirada a su amiga, sin saber a qué venía lo dicho.— Sé que algo te ha estado molestando, entiendo… Entiendo que no quieras contarnos qué sucede, p-pero espero que sepas que cuentas con nosotros. A veces el problema se hace más llevadero cuando sabes que cuentas con personas que te aprecian.—por la forma en que lo dijo, entendió que era algo que ella quiso decirle durante estos días.

Bajó el rostro, Hinata era alguien que no hablaba mucho y era fácil ponerla nerviosa. Pero a pesar de su timidez e ingenuidad, siempre sabía qué decir. En esas ocasiones parecía alguien mayor que él, lo cual lo ponía de los nervios a la par que le generaba confianza. Ella era la anterior heredera del clan Hyuga, un clan que; según palabras dichas por sus propios padres, tenía un sistema que dentro de sí era incluso más estricto que el Uchiha. Quizás podía desahogarse con ella, sería la única que podría entenderle… Pero, ¿Y si lo que decía pudiera traer repercusiones hacia su propio Clan?

Se mordió el labio inferior, sin saber qué hacer.— Yo… Solo estoy confundido— Aun manteniendo la mirada baja, agarró una pequeña hoja que había caído en la banca, jugando con ella— Mis padres han estado discutiendo con nii-san…

Los ojos de Hinata se abrieron levemente con sorpresa, recordando una conversación que había escuchado sin querer en la casa de los líderes Uchiha tiempo atrás.— Sé que nii-san no discutiría con ellos si no tuviera una buena razón, a él nunca le han gustado los problemas… Pero la forma en que mi padre le habló era como si nii-san estuviera cometiendo un gran error.

Volvió a enfocar su mirada en la de su amiga, notando que efectivamente le estaba prestando atención. No supo el porqué, pero saber que ella estaba atenta a lo que decía le traía una sensación de comodidad que no sentía en casa. Si tan solo sus padres hicieran lo mismo que ella...— Ellos siempre han estado orgullosos de él, mi padre en cada reunión del Clan lucía todas las cualidades de nii-san. Por eso oírlo de esa forma, fue… Extraño.—tragó un poco de saliva que tenía acumulada.— Es como si estuvieran decepcionados de él.

—Sasuke-kun, ¿tú qué piensas acerca de Itachi-san? ¿También estás decepcionado?

La voz suave y dulce de su amiga le incitaba a continuar hablando. Sin pensarlo mucho comenzó a plasmar sus sentimientos en palabras— Yo… Yo creo en nii-san, mi padre jamás ha estado atento a mí, siempre nos comparaba y jamás le parecía suficiente lo que yo hiciera.—Inhaló, aclarando un poco más sus pensamientos.—En cambio Itachi nii-san siempre ha estado conmigo, a pesar de estar ocupado, saca tiempo para poder estar a mí lado.—hubo un largo silencio en el que ninguno de los dos habló. Sasuke empezó a ver el cielo, pronto llegarían los demás niños.— Siento que conozco más a nii-san que a mis propios padres.

Hinata sonrió dulcemente, situando tímidamente su mano sobre la de Sasuke.— Itachi-san siempre velará por lo mejor para ti, Sasuke-kun. Porque ese es el deber de los hermanos mayores —su amigo volteó a verla, y sonrió de igual forma.— S-si crees en Itachi-san, muéstrale que estás ahí para él y que puede contar contigo.

Un puchero se formó en los labios de Sasuke.— El problema no es nii-san, mis padres han estado hablando de temas que no entiendo. Y ni siquiera planean decirme acerca de estos. Piensan que soy demasiado tonto para entenderles.

—Sasuke-kun no es tonto, es normal no saber de muchos temas.—Hinata se encogió de hombros suavemente.— Ha-hay temas que yo tampoco sé. Pero siempre habrá cosas que desconozcamos, el mundo es muy grande.

—Si, bueno—negó con la cabeza repetidas veces.— Ellos no piensan así, ¿Qué tan difícil es decirme qué es un golpe de estado? Si se tomaran las molestias de explicarme, yo también podría ayudar a solucionar los problemas entre mis padre y nii-san.

La Hyuga lo observó con curiosidad, sin realmente enterarse de mucho. Hasta que un repentino y doloroso pensamiento llegó a su mente.

"—… Traicionó a su Clan y a la aldea...—

— Parece que no eran tan honorables como querían hacerse ver ante los demás clanes...—

—… Los Uchiha aclamaron a un genio que los llevó a su propia destrucción, qué patético—"

Se llevó una mano a la cabeza, intentando aliviar el dolor, sentía cómo palpitaba por los breves recuerdos que llegaron. No entendía mucho sobre qué hablaban, mas sabía que algo no muy bueno se estaba por avecinar.

Y tenía que ver con el Clan Uchiha...


Había transcurrido un día desde que habló con Sasuke, lo notó un poco más animado en clases. Emocionado le había contado que hoy llegaba su hermano de una misión, el pequeño respiraba aliviado porque la presencia de su hermano aligeraría un poco el ambiente que había en su casa.

Hinata no dejaba de darle vueltas a los breves recuerdos que le invadieron cuando hablaba con el menor de los hermanos Uchiha. Eran muy difusos, pero sabía que algo sucedería con el Clan de su amigo, había una sensación extraña recorriendo su piel y adentrándose en sus sentidos. Dejándola en un estado de alerta y con una pesadez en el estómago.

Inhaló el aroma proveniente de las plantas que se encontraban en el jardín Hyuga, quería despejar su mente. Su primo había estado acechándola desde que llegó, cuidándola con disgusto desde la distancia. Esto no hacía más que estresarla, hoy en particular no lograba alejarse de su primo, lo cual no sería precisamente malo si no fuera porque realmente el presentimiento de que algo estaba por suceder le nublaba la mente de cualquier otro pensamiento. La inquietud se hacía cargo de su ser, y la única forma en la que podía detenerla era satisfacer su incesante necesidad de averiguar más sobre el tema.

Pero su primo no se apartaba de su vigilia.

Jugó con una de las hojas de un pequeño brote, acariciándolas en un intento de consuelo hacia su propia incomodidad.– Neji nii-san, sé que está ahí.—sin dejar de ver el brote, escuchó los pasos de su primo acercándose.

—Hiashi-sama me ha pedido que la acompañe—dijo más como una queja que como deseo de aclarar las dudas de su prima.

—¿I-incluso en casa?—Le parecía extraño tanta seguridad dentro del propio complejo.

—No crea que me place estar siguiéndola—el tono de descontento era bastante obvio.

Pronto atardecería, y realmente tener a Neji todo el día detrás de ella en cada paso que daba por el complejo Hyuga comenzaba a inquietarla.—N-no creo que sea necesario que cumpla con su deber dentro del complejo.

—¿Me está ordenando que me aleje?—Curiosamente Neji sonaba con más esperanzas que con molestia. La antigua heredera dejó de mirar el brote, para posar su mirada nerviosa en su primo.

—N-no te estoy echando, Neji nii-san. Pero desearía tener un momento a solas, e-estoy segura de que también se aburrirá viéndome hacer nada.

Sin realmente escucharla le dio la espalda.—Si usted lo desea, son órdenes.

Y sin más, se fue. Hinata observó la espalda de su primo perpleja, su primo nunca fue complaciente con ella y si podía hacerla sentir incómoda entonces no desperdiciaría esa oportunidad. Neji últimamente actuaba extraño, su paciencia cuando estaba en su presencia parecía ser más nula de lo que solía ser, y el odio que se arremolinaba en sus ojos aparentaba estar en aumento. Eran tan palpables esos sentimientos de rencor, que cada vez que la veía no podía evitar sentir un fuerte nudo en su garganta.

¿Hizo algo en estos días para que el genio Hyuga la despreciara más de lo que hacía? No recordaba haber hecho algo en su contra.

Suspiró, el tema de las ramas familiares del Clan Hyuga, los Uchiha, el futuro. Todo la hacía sentir cada vez más incompetente porque sabía que habían cosas que no podría mejorar ni hacer en estos momentos.

Caminó hasta la salida del jardín. Había una entrada y una salida, la primera conectaba con la mansión y la segunda daba paso a un campo libre. El complejo Hyuga no contaba con grandes jardines, la filosofía del clan residía en ver la belleza de lo necesario y no creer en la simple gracia de lo material.

El complejo Hyuga era grande, más que el resto de los clanes. Pero no lo era por querer lucir las riquezas del Clan, simplemente según la creencia era necesario hacer un margen de separación entre los del Souke y los del Bouke. La belleza real del barrio Hyuga estaba en las edificaciones, que aunque eran simples o tradicionales, fueron creadas con los mejores materiales para una mayor durabilidad.

Este idealismo no sólo era aplicable en la estructura de la casa. Al momento de combatir, los Hyuga no contaban con un estilo muy llamativo. Su manera de pelear no era tan vistoso como lo podría ser entre uno de tantos, el del Clan Inuzuka. Los Hyuga siempre empleaban los movimientos estrictamente necesarios, exactos, sin desechar energía ni desaprovechar cualquier oportunidad de infligir daño a su enemigo. No por ello perdían la elegancia, el estilo del Juuken era de los métodos con más finura que podían haber en el taijutsu.

Por lo mismo, si bien no contaban con jardines enormemente llamativos y con las flores más costosas del mercado, sí podían decir que poseían un terreno lleno de naturaleza rodeándolos en la parte trasera del complejo en un intento de mezclar la simpleza de la belleza que existe en la naturaleza con el encanto sencillo de la edificación del Clan.

Cualquier otro Clan dentro de Konoha podría pensar que el ego de los Hyuga era demasiado alto al dejar una apertura tan accesible a su complejo, era algo incomprensible para los demás. No obstante, ella sabía que a pesar de que pareciera fácil entrar y atentar contra el Clan, no hubo nadie en la historia que al intentarlo aun contara con su vida al salir.

Como fue el caso de sus secuestradores años atrás.

Sin embargo, en estos momentos la distribución del recinto la ayudaba bastante. Echó un vistazo a su alrededor con su Byakugan, disminuyendo la presión de su chakra al máximo para no ser advertida por algún otro miembro del Clan. Cuando todo estuvo asegurado, decidió ceder a sus instintos y salir del terreno Hyuga desde la parte trasera del mismo.

Anduvo con cuidado por las calles, dando un vistazo a toda la zona por si se encontraba con algún Hyuga. Creyó no ver ninguno cuando casi camina frente a Ko, quien pasaba por las veredas con las manos ocupadas en las compras de lo que supuso sería la cena de ese día. Pensó que quizás la habría visto cuando lo evitó escondiéndose detrás de un puesto de verduras en una tienda cercana. Por suerte no fue el caso y logró respirar con tranquilidad. Ya pronto sería el anochecer y sabía que a esa hora todos los del Bouke preparaban la cena. No habría ningún otro miembro fuera de casa a partir de ahora.

Sus pasos se dirigían al complejo Uchiha, tenía la idea de visitarlos con la excusa de ver a su amigo. Sentía vergüenza de utilizar a su compañero como excusa, pero su inquietud ganaba la batalla.

Mientras seguía su camino no pudo evitar preguntarse porqué el distrito del Clan Uchiha se situaba en una zona tan alejada de la aldea, era el clan que más lejos se encontraba. Tenían bastantes terrenos aledaños a las casas, y un pequeño bosque no muy lejos del sitio.

Si los Uchiha se encargaban de la policía militar de Konoha, ¿No deberían estar en un sitio más céntrico dentro de la aldea? Si lo pensaba mejor, la mayoría de los delitos que se producían eran en las áreas con más tránsito en Konoha. Pero supuso que eran gustos personales dentro del Clan, ciertamente era más pacífico si no contabas con muchos vecinos que pudiesen molestar.

Cuando aún se hallaba metida en sus pensamientos, se dio cuenta de un desliz de chakra repentinamente fuerte. Alarmada volteó a ver hacia la dirección de la que provenía la potente presencia, era totalmente extraña la forma en la que el chakra fue soltado puesto que no debería siquiera existir una alteración de ese tipo en el área. Sin siquiera detenerse un segundo en pensarlo, se dirigió con prisas al lugar.


La luz solar en tonos naranjas iluminaba todo el campo, incluyendo a dos siluetas que se podían observar desde lejos. Ambos lucían exhaustos, con armas a la mano y en posición defensiva esperando que el otro decidiera atacar, ninguno dejaba espacios abiertos y solo observaban detenidamente al otro en espera de algún movimiento.

—Haces justicia a tu reputación como el más fuerte de los Uchihas—habló uno de ellos, con cierta diversión en su voz.—Un desperdicio que quieras salvar a tu clan con una técnica tan poderosa como la que planeas usar.

Los ojos carmín brillaban con furia—Todo este tiempo... Todo ha sido parte de tu plan, Danzo—la ira recorría su sistema como principal gasolina de lucha, no obstante su rostro no reflejaba ninguna emoción. La intensa intención asesina rodeaba al joven prodigio como una segunda piel.

Danzo lo miró con cierta burla—Puedes detener a los Uchiha una vez, ¿Pero puedes asegurarte de que no haya una segunda? Por naturaleza, todos los de tu clan han sido y serán una discordia a dónde sea que vayan. Sería mejor que simplemente desaparecieran de la aldea, por el bien de la misma.

Shisui apretó la mandíbula, sus dientes siendo presionados entre sí mientras gruñía—No quieras hacerte pasar como alguien devoto a la aldea, puedes engañar a quien quieras.—su Sharingan brilló—No es necesario ser un usuario del Byakugan para poder notar que lo único que buscas es poder. Tu prioridad nunca fue la aldea, sino tu puesto dentro de ella.

Danzo solamente lo observó con superioridad, sin previo aviso liberó uno de los tantos vendajes que poseía. Sharingan contra Sharingan se enfrentaron.

Los ojos de Shisui se abrieron desmesuradamente, fue tomado totalmente por sorpresa y cayó en un genjutsu durante unos cortos instantes, cuando pudo salir de él ya era demasiado tarde. Danzo estaba en frente con la mano extendida, una muy corta distancia los separaba y con el correr del tiempo ésta desaparecía.

Todo pasó en cámara lenta para él, sintió un terrible dolor en donde debería estar uno de sus ojos. El miedo recorrió todo su sistema cuando cayó en cuenta de lo que sucedía, uno de sus Sharingan le fue arrebatado. No tuvo oportunidad de defenderse.

Sujetó fuertemente el sitio donde debería haber estado su ojo derecho, un quejido de dolor se escapó de sus labios. Tenía que huir antes de que fuera demasiado tarde, debía buscar a Itachi lo más pronto posible y advertirle sobre Danzo. Rápidamente sus planes se habían ido abajo con una simple movida de aquel sujeto.

Sintió el derrumbe de todo el futuro del Clan, su visión se vio obstruida por la desesperación de entender que él ya no podría ayudar. No debería siquiera continuar viviendo, por el bienestar de la aldea. No pensó que el saberse inútil supondría en un sabor tan amargo a su paladar.

Dentro de tanto dolor quiso reír por un instante, Itachi lo mataría por no tomar en serio su advertencia.

Tan concentrado estuvo por unos cortos instantes en lo que recién había sucedido y en el próximo movimiento que debía hacer que nunca advirtió cómo el cuerpo de Danzo empezaba a resplandecer en un aura azul. Un grito desgarrador salió de la garganta del consejero de Konoha.

Shisui observó todo pasmado, sangre recorriendo su mano a causa del daño infligido. No supo cómo reaccionar ni qué hacer, ¿Qué estaba sucediendo? Sólo podía quedarse quieto en estado de shock.

Notó que un sello comenzaba a crearse con demasiada velocidad en la frente de Shimura, brillando en un verde vivo. Creyó que al aparecer dicho sello todo se detendría, más los gritos del consejero nunca se calmaron y por el contrario se hicieron aún más fuertes. El único ojo visible de Danzo dio vuelta atrás, dejando solo la parte blanca de la esclerótica al aire.

Sin mayor preámbulo, el cuerpo de Danzo cayó como peso muerto al suelo. El sello resplandecía en la frente, este se mantuvo unos segundos antes de desaparecer sin dejar rastros.

Más atrás del cuerpo de Danzo, pudo apreciar a una pequeña niña bastante conocida que temblaba sin control alguno, un rostro de genuino horror pintado en sus facciones, las abundantes lágrimas hacían un recorrido por sus mejillas, manchándolas con desesperación. Tenía sus manos formando el sello del tigre, y logró notar cómo las piernas de ella también temblaban fuertemente, casi inestables como para poder mantenerla de pie.—… Hinata-chan…

Antes de poder formular cualquier otra palabra y cuestionarla, las piernas de la niña cedieron ante la debilidad del uso sin medida de Chakra y el trauma ocasionado, provocando un inevitable desmayo en conjunto con su posterior caída al suelo.

Iba a correr hacia ella cuando varios Anbus de raíz aparecieron repentinamente.—¡Danzo-sama!—todos ellos rodearon el cuerpo del consejero, sin mirar a nadie más.

Su mente comenzó a trabajar rápidamente y a dirigir su cuerpo sin su permiso, sacó algunos kunai y aún con un solo Sharingan brillando peligrosamente se dirigió a sus nuevos contrincantes.

Tal parecía que ninguno de ellos se acordó de su presencia ni se percató de su aproximación, era la única explicación que tenía para el montón de sangre que ahora manchaba sus manos y los cuerpos inertes que tenía a su lado.

O quizás su furia contenida fue desatada sin la menor de las ataduras.

Ni siquiera alcanzó a escuchar los gritos desesperados que estaba seguro que habrían soltado.

Oídos sordos al sufrimiento de quienes no merecían su atención.

En sus manos se hallaba el ojo que le faltaba, más su mirada estaba fija en la pequeña Hyuga que había salvado no sólo su vida, también la de todo su Clan.

Era la primera vez que los Uchiha le tendrían que deber algo al Clan Hyuga, o al menos a su pequeña ex heredera.


Notas finales: Bueno… ¿Cómo empiezo esto? Quizás sea bueno decir ¿Lo siento? Tardé cuatro años en actualizar esta historia. Honestamente tampoco tenía planes de hacerlo hasta no hace mucho.

No sólo perdí la inspiración, estuve estresada durante mucho tiempo. Y no quise saber nada de esta historia en estos años, me sentía mal cuando me acordaba de que dejé sin más a la gente que le gustaba este fic.

Hace un mes revisé los reviews por casualidad, y me dí cuenta que aún cuando tanto tiempo ha pasado desde la última actualización, seguía existiendo gente que no se olvidaba de esta historia. Eso me inspiró muchísimo a seguir adelante, les agradezco la muestra de apoyo, sin ella seguramente habría pasado página y nunca hubiese continuado con la historia.

Jamás tuve la intención de entrar en hiatus, incluso tenía un cuaderno donde anoté todo lo que quería meter en esta historia y todo lo que vendría en este capítulo también. Desgraciadamente, ese cuaderno lo perdí y no ayudó mucho con mi estado anímico de entonces.

Quizás sea mucho pedir, pero desearía seguir recibiendo el apoyo de ustedes. No tengo computadora, he salido de mí país y ahora empecé desde cero. Así que perdón si ven alguna falla en cuanto a la gramática o la ortografía, todo ha sido escrito en mi celular.

Como forma de agradecimiento, también puedo decir que este es uno de los capítulos más largos que he escrito para Correct It. Sé que no compensa los años que han esperado, pero espero que les haya gustado.

Por último, y si llegaste hasta aquí, desearía saber ¿Qué te pareció el capítulo? Sería muy feliz al saber tu opinión. Todo lo que escribí tiene bastante información, al principio no sabía si añadir o no lo de Danzo en este capítulo, pero como decidí hacerlo más largo lo dejé para este.

Shisui e Itachi son personas muy inteligentes, pero siguen siendo humanos, y sobretodo jóvenes. Shisui es fuerte, pero muy confiado, esa confianza casi le cuesta un ojo. Me gusta escribir acerca de él, se me hace un personaje interesante.

Han salido a la luz dos nombres importantes como Obito y Madara, por más inteligente que sean Shisui e Itachi, ¿podrán dar en el blanco y saber qué realmente sucedió con el caso de Kushina? Quién sabe.

Ah, y la pequeña Hinata aprendió una técnica nueva, aunque estoy muy segura de que ahora debe estar más que arrepentida de hacerlo :)

Bueno, tardé un infierno recuperando mi cuenta de fanfiction porque no me acordaba de la contraseña. La anotaré ahora que tengo de vuelta mí perfil. Todavía no me acostumbro a la app de Fanfiction, se me hace más complicada de usar.

También he empezado a subir el fanfic a Wattpad, así que si lo ven por ahí no se alarmen, soy yo xd.

Bueno, sin más que añadir. Espero no haberlos aburrido y que hayan disfrutado del capítulo.

¡Nos leemos!