Summary: Creyó que sería el final de todo, mas la vida le daría una segunda oportunidad. Tendría que evitar cometer los mismos errores, y con ello, enfocarse en cambiar el rumbo que llevaba la vida de cierta persona. Itahina.
Disclaimer: Los personajes de esta historia le pertenecen a Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro, su único fin es entretenerles.
Capítulo 9: Pájaro Enjaulado Pt. 1.
El sonido resultante de un choque entre el suelo y un cuerpo cubrió momentáneamente el ambiente del lugar, un gemido lastimero brotaba de los labios de la víctima como queja por el atentado. Si inspeccionabas de cerca se alcanzaba a notar cómo la piel pálida del rostro del pobre niño se tornaba rojiza, a simple vista se podía sentir lo doloroso que había sido el golpe. Seguramente dejaría marca en los próximos días, como un recordatorio de sus errores.
—Tu única obligación era protegerla—una voz grave se escuchó, denotando su evidente enojo. El pequeño joven se mantuvo en silencio, a sabiendas que al expresarse lo único que recibiría serían más de los mismos regaños.—El consejo está ansioso por sellarla, por obvias razones. Quien se supone que es su protector resultó ser incompetente en su deber.
El silencio rodeaba al prodigio Hyuga, tan pesado como la mirada que le dirigía su patriarca. Jamás pensó en las consecuencias que traería el haber dejado a su prima sola, tampoco imaginó que le pudiera suceder algo. Por un corto lapso, con su trato tan cortante y grosero, se olvidó de su lugar dentro del clan.
Por supuesto, él era un sucio ciervo del Bouke, la desdichada rama secundaria que solo servían como sirvientes, niñeras o escudos. Valían menos que el jarrón más barato que pudiera haber en la sala del Souke.
¿Cómo pudo atreverse a olvidar su destino?
Quiso reírse, la histeria deseando abrirse paso a través de su garganta. Ya no sabía siquiera qué sentimiento era el que albergaba en su ser, tantas emociones en conjuntas que sólo se desbordaban al no tener cabida en él. Anteriormente era fácil descifrarlo, vivió tantos años con la ira y dolor que podía distinguirlos al instante.
Pero ahora una nueva sensación se alojaba en su estómago, volviéndolo pesado y trayendo consigo amargura. Creyó que había entendido qué era la resignación, pero increíblemente aún guardaba esperanzas. Estaba claro que cualquier atisbo de luz comenzaba a desvanecerse.
Lo entendía ahora, siempre debió haber sido así.
—Conoces el castigo por desacatar una orden—Hiashi lucía impenetrable, sin una pizca de emoción en su voz o rasgos.—Espero no tener que volver a ultilizarlo.
Claro que conocía el castigo. ¿Cómo podría olvidar la sensación de que tu cabeza estuviera por estallar? Bastante difícil.
Percibió el movimiento de manos del patriarca Hyuga. Inconscientemente encogió su cuerpo ante el sello de tigre que le fue mostrado. El familiar efecto de restricción y presión en sus ojos comenzó, ahondando prontamente en un dolor ensordecedor que le impedía hacer uso de todos sus sentidos.
Si tuviera que explicar cómo se sentía, jamás encontraría palabras que le hicieran justicia alguna. Un golpe de Juuken no podría compararse ni estar a la altura, era más fácil tratar un golpe externo que intentar apaciguar un dolor que roía por todo su sistema de chakra, teniendo su cabeza como centro de descarga.
Sus fuerzas se escapaban, permitiendo que su cuerpo entrara en un estado de vulnerabilidad extrema. Los segundos eran eternos y sus gritos carecían de la importancia necesaria para que alguien deparara en ellos, nadie intentaría rescatarlo de aquella situación. Jamás se pondrían en riesgo de recibir la misma sanción que se le estaba siendo aplicada.
Cuando ya estaba por caer en la inconsciencia el dolor se detuvo. La fuerza brillaba por su ausencia, no podía mover ninguna extremidad de su cuerpo. Demasiado débil para hacer algún movimiento.—Ko volverá a ser el encargado de la salud y protección de Hinata, espero que reflexiones a partir de ahora.
Creyó ver la mirada del patriarca flaquear en un momento de incertidumbre, sin embargo supuso que eran obras de su imaginación. Estaba tan agotado que sus ojos todavía no le permitían apreciar imágenes nítidas, como siempre tendría que aguantar una media hora antes de recuperar su vista totalmente.
Escuchó pasos dirigirse a la salida del despacho del líder, solo quedando en compañía de su profundo dolor.
Mantuvo una mano cubriendo sus labios para intentar esconder los leves sollozos que pudieran escaparse. Había logrado escabullirse antes de ser percibida por alguno de los involucrados de lo que acababa de ver. Quizás la notaron y no dijeron nada, lo cual sinceramente, era aún más cruel.
Era la primera vez que podía observar de cerca la activación del sello, su tutora le había contado con cierto dejo de temor cómo era. Y si debía ser sincera consigo misma, las palabras se quedaban cortas ante el horroroso plano que provocaba el castigo que le era impuesto a la rama secundaria.
Su pequeño ser no concebía lo observado, y por más que le diera vueltas, su mente todavía inmadura no lograba entender el porqué someter a las personas bajo esa sanción. Su padre todavía no hablaba en profundidad de esos temas con ella, su abuelo había comenzado a asomar cuál era la posición dentro del clan de cierta parte de la familia pero jamás fue tan directo.
A pesar de todo, creía que aunque le explicaran no entendería. Su hermana, siempre tan dulce, no tocaba esos temas con ella ni mucho menos hacía mención de las sanciones que podían llegar a recibir los del Bouke. Preguntándose porqué nunca oyó alguna palabra acerca de ello, intentó acurrucarse aún más en la cama como consuelo hacia sí misma.
¿Ese era el destino de la rama secundaria? No sentía que fuera justo, estaba segura de que su hermana mayor jamás aprobaría atar a personas a la voluntad de alguien. Conociéndola, seguramente odiaría el simple hecho de ver un sello en el rostro de un familiar, no podría utilizar el sello y si lo hiciese no alcanzaba a imaginarse cuánta culpa cargaría.
No sabía qué opinar al respecto. Los recuerdos de los gritos de su primo se arraigaban en sus recuerdos, causándole mayor malestar a su joven ser.
Decidió que jamás sería capaz de emplear el Sello si se le diese la oportunidad, no le agradaba siquiera imaginarlo. Su hermana también estaría decepcionada si lo activaba en alguno de sus familiares.
Entre inocentes lágrimas, el cansancio aplacó sus recuerdos haciéndola caer en el mundo de los sueños
El silencio hacía acto de presencia dentro del hogar Uchiha. Totalmente impenetrable e indiferente a la incomodidad de algunos, rodeándolos con el único fin de mantener una falsa paz momentánea. Ella no tenía la más mínima idea de qué conllevó a que todos en el comedor se encerraran en sus pensamientos y no dejaran entrever cualquier cosa referente a lo que pasaba por sus mentes.
Incluso alguien tan animada como Mikoto Uchiha traía una apariencia apagada, totalmente sosegada por pensamientos que supuso no eran del todo felices. Había algo de lo que no se estaba enterando, y no tenía la más mínima idea de cómo preguntar.
Jugueteaba con la comida restante en su plato, inicialmente el hambre abrumó su vista y le impidió notar con claridad la pesadumbre que era visible en el cuerpo de cada uno de los integrantes del Clan Uchiha que ahora se hallaban en el lugar. Itachi no le dirigía la mirada, evadía el contacto visual con ella. Sasuke no paraba de ver su comida con el ceño fruncido, como si las zanahorias y las setas del curry fueran las culpables de todas las desgracias de su vida.
Quiso suspirar, sin embargo evitó hacerlo por temor a ser la causante de romper con la falsa calma. Decidió obligarse a terminar la comida que quedaba en su plato, sin nada mejor que hacer ante la actual situación en la que se hallaba.
A pesar de ya estar frío, el curry conservaba su delicioso sabor y aunque no tuviera hambre, esto la animaba a seguir comiendo. Lo hacía despacio, pensando qué hacer una vez no tuviera nada con qué ocuparse. El tiempo transcurría con demasiada lentitud, y por primera vez deseó estar en su casa si con eso evitaba la tensión que sentía actualmente.—La comida estuvo realmente deliciosa, muchísimas gracias—La repentina intervención del silencio casi provocó un salto en la pequeña Hyuga, tomada de imprevisto por la voz del mayor de los hermanos. ¿En qué momento terminó de comer? Si no se equivocaba, hasta no hace mucho el plato de él estaba repleto de comida.
No se animó a levantar la mirada, temiendo toparse nuevamente con su esquives. Esto no evitó que mirara los pies del Uchiha cuando se levantó y pasó por su lado. Tuvo el gran deseo de seguirlo, su interés por saber qué le sucedía casi ganando la batalla contra su sensatez. Ella sabía que si hacía lo que por un momento pretendía, no solo Itachi no le diría nada, también se cerraría al verse presionado.
Apretó la cuchara de madera en su mano, sentía la culpabilidad fluir. Quizás era su culpa que él no quisiera estar allí, teniendo en cuenta lo rápido que acabó el curry y cómo su mirada evitaba posarse ella. ¿Dijo algo malo? ¿Utilizó mal las palabras? ¿O quizás tuvo demasiada confianza al meterse en asuntos que no eran suyos? Intentó rememorar la conversación anterior, buscando algo que haya hecho mal.
No quería que el genio Uchiha la ignorara, no identificaba correctamente la sensación que aquello le provocaba, pero no se sentía bien. Frunció levemente el entrecejo, tratando de hacer a un lado el malestar y concentrarse en terminar la comida.—Vaya, parece que estaba deliciosa la comida—sonrió la matriarca al observar el plato de Itachi.—Si se encuentran llenos, pueden ir a tomar aire en el jardín mientras yo me deshago de esto—Señaló con su mirada los platos sucios.
—Está bien—contestó Sasuke, repentinamente animado. Levantando su plato y el de Hinata para llevarlo al fregadero.—Estuvo deliciosa la comida, Oka-san. Estaré con Hinata—agarró la mano de su amiga, incitándola a levantarse.—¡Vamos!—Arrastró sin el menor aviso a la niña.
Ambos niños fueron corriendo al patio, sin poder ver la mirada llena de melancolía que Mikoto le lanzaba a la antigua heredera.
Movía ágilmente su cuerpo, atravesando la mayor cantidad de edificios en el menor tiempo posible. Sentía el aire mover su larga cabellera azabache, la fresca brisa dispersaba un poco la sensación de ansiedad que llevaba aquejándole desde que vio a la pequeña en el comedor. Todavía su corazón latía con pesadumbre cuando recordaba todo lo que había acontecido hasta hace poco.
No podía verle la cara, la impotencia y la pena provocaban unas inmensas ganas de salir del sitio y buscar algo que hacer. Algo con qué ocupar su mente mientras se relajaba lo suficiente como para pensar con más detenimiento. Entretanto eso no sucediera, la culpabilidad no le dejaría tranquilo.
La agitación que ocasionaba el imaginar un sello en la frente de alguien que a sus ojos era inocente no lo abandonaba, una pequeña niña que incluso había salvado a su Clan ahora se vería retenida por un sello como si su vida tuviera el mismo valor que el de un objeto. Todo esto provocado por personas que debido al parentesco consanguíneo, se hacían llamar su familia.
Apretó sus puños. Tan bien controladas tenía las reacciones de su cuerpo que casi nadie podría notar la tensión que había en sus músculos o la rigidez en su mirada. Una calma aparente representaba una barrera que ocultaba el cúmulo de emociones que el joven Uchiha jamás dejaba entrever.
Ni siquiera lo notó hasta hace poco, él realmente apreciaba a la pequeña Hinata. Alguien tan similar a Sasuke en algunos aspectos, y diferente en otros. Quería protegerla, cuidar de la integridad y seguridad de aquellos que se convertirían en el futuro de Konoha.
Y sin embargo, no tenía poder. Las leyes le prohibían inmiscuirse en asuntos de otros clanes. La única persona que podría hacer algo y todavía tenía límites era aquel que se sentara en la torre del Hokage y comandara la aldea.
Las opciones eran escasas, sin conocer totalmente acerca de las tradiciones y normas de los Hyuga jamás podría imaginar algo que pudiera serle de ayuda. Debido a eso tenía que jugar con las pocas cartas que poseía en su manojo. Saber utilizarlas y encontrar el momento de hacer su jugada.
Inhalando fuertemente, se situó en el jardín de aquel complejo. La firma de su chakra era casi inexistente, no buscaba que otra persona que no fuera a quién había mandado a llamar pudiera localizarlo. No habrían muchas explicaciones que dar si alguien lograba verle, sobretodo porque nunca existió una verdadera relación entre ellos dos.
El crujir de unas hojas cercanas hizo que apartara vista de las ramas que sin darse cuenta había estado observando, sin realmente ver.—Disculpe la demora, Uchiha-san—la suave voz del hombre que vino se escuchó. Bajó de las alturas del árbol en el que se hallaba.
Sonrió suavemente.—Llegué hace poco—un sutil asentimiento marcó el respeto que sentía hacia el caballero que tenía en frente.—Ko-san.
Los ojos nacarados le observaron con curiosidad.—Realmente agradezco que hayan podido cuidar de Hinata-sama mientras se calman las cosas por aquí—Observó seriamente al Uchiha.—No ha sido fácil.
Ambos sopesaron el peso de aquellas últimas palabras por unos momentos. Conocían el tema en cuestión, y efectivamente, no era algo sencillo de solucionar.—Aun así, temo sonar grosero preguntando y pido disculpas de antemano, ¿Qué ha provocado que alguien como Uchiha-san se interese en los temas del Clan Hyuga?—Hubo un leve tinte de advertencia en la voz de Ko, como si necesitara cerciorarse de algo.
—Lo mismo que a usted le ha motivado a venir, Ko-san—Su rostro y voz neutral no dieron espacios a dudas. Las palabras, aunque pocas, fueron suficientes para calmar las sospechas del Hyuga.
—Hinata-sama…—susurró. Un suave suspiro escapó de sus labios.—Debo admitir que me sorprendió recibir su mensaje, no lo podía creer hasta que identifiqué la firma que dejó en el cuervo.
—Perdóneme, ha sido algo imprevisto—la sinceridad se escapó en su tono de voz.—Sin embargo, espero poder trabajar con Ko-san.
Asintió.—Es bueno saber que no soy el único que aprecia a Hinata-sama—sonrió el Hyuga.
El Uchiha no mostró ninguna mueca o gesto que dejara vislumbrar lo que transcurría por su mente. Sin corresponder o negar lo dicho, contestó—Sígame, por favor—volteó dirigiéndose a un mejor sitio donde conversar.
Ko le siguió el paso al genio Uchiha, mientras avanzaban recordó que había muchas cosas que se escuchaban por toda la aldea acerca del joven que ahora dirigía el camino. Entre las más destacadas era su increíble destreza en el campo de batalla, y aunque él no se consideraba a sí mismo alguien débil, sabía identificar cuando alguien más capacitado estaba frente a sus ojos. No pudo negar el rumor, la agileza del Uchiha estaba marcada en cada uno de sus movimientos.
Los pies del prodigio adolescente eran tan ligeros que era imposible escuchar sus pasos o saltos. La marca de chakra que anteriormente sintió cuando estaba en las cercanías del jardín era ahora inexistente, si no lo tuviera enfrente y no viera por su propia cuenta el cuerpo moviéndose entre toda la vegetación, jamás podría decir que alguien aparte de sí mismo estaba allí.
Recordó su rostro, imprevisto de emociones, su voz totalmente impasible. Itachi Uchiha no dejaba que vieras algo en él que él mismo no quisiera mostrar de antemano. Entendió porqué Fugaku Uchiha se jactaba tanto de su heredero. Cada cosa en él gritaba que no lo tomaras a la ligera.
Si no hubiera visto la expresión tan suave que se le escapaba cuando venía a dejar a Hinata-sama, o cuando estaba con su pequeño hermano. Pensaría que el joven Uchiha había sido marcado sin retorno por los Anbu. Conocía cómo era la organización, y nadie salía de ella impune.
Se escuchaba el ligero sonido que era ocasionado por el desliz del agua a través de las rocas, llegaron a un pequeño arroyo. El sitio era tranquilo y bastante silencioso, entendió la decisión de venir aquí. Nadie podría interrumpirles.—Llegamos—Esuchó el anuncio del menor. Se sorprendió la observar el Sharingan activado, casi se pone en posición del Juuken hasta que notó que el Uchiha no se movía y tampoco le observaba.
Itachi miraba el entorno detenidamente, entonces Ko lo notó. Una barrera invisible formándose entre ellos, aislándolos del resto del mundo. El sonido ambiental del bosque se dejó de escuchar, supo que lo mismo sucedía desde afuera. Nadie escucharía lo que tuvieran que decir.
Sonrió, definitivamente aquel adolescente no podía ser tomado a la ligera.
Sintió un poco de tranquilidad sabiendo que Hinata-sama tenía a alguien como el Uchiha de su lado.—Ko-san, lo llamé porque necesito información—Itachi a pesar de que nunca desactivó su Sharingan, no habían amenazas en su mirada. Aunque eso no le restaba la seriedad a sus facciones.—No deseo que me cuente los secretos más recónditos de los Hyuga. No obstante, me es de interés todos los detalles acerca de la política y normativas del Clan—señaló su propia frente despejada.—Todas aquellas que envuelvan el sello que parte de su clan llevan en la frente. A pesar de que usted es un cuidador, sigue siendo del Souke, estoy seguro que tiene o podría obtener más información.
Ko asintió.—Tengo derecho a conocer ciertos detalles de los cuales el Bouke es sometido a la ignorancia.
Itachi le miró intensamente durante unos instantes.—Lo que realmente quiero saber son todas las debilidades de los Hyuga. Y usted es la persona indicada para ayudarme.
Los cálidos tonos del atardecer teñían todo a su paso, la cálida escena del sol en sus últimos minutos de presencia era vista por toda la villa. Hinata no podía evitar quedarse prendada mirando los diversos colores que podían presenciarse en el cielo durante esos instantes del día. Acompañada con el menor de los Uchiha, ambos yacían descansando después de un día donde Sasuke no paró de entrenar mientras ella lo observaba y corregía sus errores desde lejos.
Sentados en la orilla de la casa que daba hacia el patio, observaban en silencio la inmensidad del cielo mientras comían algunas frutas picadas que había dejado Mikoto momentos atrás. Sasuke se aseguró durante el día de no dejar un tiempo libre después del almuerzo, realmente no sabía si él lo estaba haciendo porque sinceramente quería entrenar o quizás porque vio el decaimiento en ella. No lo sabía, pero de todas formas estaba feliz de ocupar su mente en cualquier otro asunto.
Miró de reojo al Uchiha, él últimamente mostraba una mejoría bastante marcada a cómo era antes. Aunque Sasuke siempre fue muy bueno para su edad, siendo el que mejores calificaciones estuvo sacando en los últimos días en la academia. Honestamente esperaba que Fugaku Uchiha notara los esfuerzos de su amigo. Ella mejor que nadie comprendía lo que era no estar a la altura de las expectativas de alguien más, y de verdad deseaba que Sasuke dejara de pasar por aquello.
—Hinata—la voz de Sasuke la sacó de sus cavilaciones.—¿Qué haces cuando alguien que aprecias está atravesando una situación difícil, pero no puedes intervenir o hacer algo?—Una pregunta bastante específica.
Ella notó que la mirada de su amigo se centraba únicamente en el cielo, en ningún momento hicieron contacto visual. Quiso saber a quién se refería el Uchiha pero sintió que era mejor no saberlo. Ambos hermanos eran más similares de lo que ellos pensaban, y no pudo evitar preguntarse si tenían conocimiento de ello.
Entendía la impotencia que daba el quedarse de manos cruzadas ante una situación que no podía cambiarse, o que al menos no estaba en sus manos que sucediera. Ella se sentía así con muchas situaciones del pasado e incluso presente, en esas ocasiones la posibilidad de hacer algo se escapaba tan lejos del alcance de sus manos que no había remedio alguno.
Pero incluso en una circunstancia donde el control no depende de ti, ¿Qué es lo mejor que puedes hacer?
Hace tiempo esa pregunta la estuvo atormentando.—Si no hay nada que hacer en ese instante, quizás sea mejor simplemente estar allí.
Sasuke la miró, su ceño fruncido mientras esperaba una mejor respuesta.—E-es decir, ya estás haciendo algo cuando te mantienes al lado de esa persona—ella le sonrió cálidamente.—Confiar en las fortalezas de la persona que aprecias, m-mostrarle que puede contar contigo, y no alejarte también es ayudar, Sasuke-kun.
El silencio los rodeó unos instantes, ambos inmersos en sus propios pensamientos. Ella solo estaba hablando de acuerdo a su experiencia con Hanabi, desde que decidió que su hermana menor se convirtiera en la líder del Clan Hyuga. La controversia aplacó su mente en ese entonces dado que los consejeros del Clan eran realmente hábiles en destrozar la mente de quién fuera el próximo heredero, moldeándolo a sus ideales y convirtiéndolo en lo que a su modo de ver era ser un líder perfecto.
Ella quería proteger a Hanabi de ello, no deseaba ver a su hermana con todos los hematomas de entrenamientos que ella misma sufrió cuando era la sucesora de su padre. Un puesto tan importante conllevaba un trabajo inmenso, y a veces el costo de esto era demasiado. Si eres débil de mente, el cargo de líder te tragará cuando menos te des cuenta.
Pero, también sabía que ese sentimiento solo venía de su parte. Hanabi era diferente a ella, tenía fortalezas y habilidades lo suficientemente buenas para ejercer el puesto. También confiaba en los valores y principios de ella. Entonces decidió hacerse a un lado, su hermana podría brillar aún más cuando estuviera frente a la adversidad que si ella la arrimara detrás de su ala protectora.—Cuando quieres a alguien, no solo lo proteges. También lo impulsas a crecer, Sasuke-kun.
La cabeza del niño cabeceó de un lado a otro, no totalmente de acuerdo con lo dicho por su amiga.—Si, pero ¿Y si se escapa de las manos de esa persona el poder hacer algo?
—Entonces quizás era algo que estaba destinado a pasar—ella estaba muy consciente de que no todo era bueno, y que habían obstáculos con los que no podrías evitar tropezar.—Lo importante es levantarte de nuevo, aunque la caída sea fuerte.
Sasuke se enfurruñó, sabía que su amiga tenía un poco de razón. Sin embargo no aceptaba que las escorias de los Hyuga utilizaran métodos tan viles como un sellado en sus propios familiares. Pensaba que si él fuera lo suficientemente fuerte e influyente, nadie podría ponerle un dedo a sus amigos o familiares.
Definitivamente, tendría que seguir entrenando.
—Hinata-chan—Ambos niños saltaron, casi botando el envase con las frutas en el proceso. Cuando se voltearon, vieron que la matriarca Uchiha estaba acompañada.—Te han venido a buscar—sonrió.
Detrás de Mikoto, se hallaba un joven de cabello castaño, quién hizo una reverencia al instante de ver a Hinata.—Hinata-sama.
Ko venía con una leve sonrisa, saludando a la niña que estaba bajo su cuidado.—Es hora de ir a casa, Hinata-sama—Sasuke se levantó en menos de un segundo, poniéndose en frente de su amiga de manera protectora. Miró al Hyuga con toda la fiereza que podría cargar la mirada de un niño de ocho años.
Mikoto intervino al instante, colocando suavemente su mano en el hombro del menor de sus hijos.—Ko-san es una buena persona, Sasu-chan—habló calmadamente.
Sasuke muy poco convencido se apartó, dejándole el camino libre a Hinata. A pesar de esto, no alejó su mirada aún severa del Hyuga.
Ko le sonrió amablemente al amigo de la pequeña a su cargo. Intentando transmitirle que no era enemigo de sus buenas intenciones con la ex heredera Hyuga. Le tendió la mano a la niña, quién había estado observando todo con extrañeza.
Cuando Hinata aceptó la mano tendida, miró a la matriarca y a su amigo.—Muchísimas gracias por cuidar de mí, Mikoto-san, Sasuke-kun—Hizo una reverencia llena de gratitud. Buscó algún indicio de Itachi por los alrededores, pero desafortunadamente no lo encontró. Pensó que quizás podría haber llegado en conjunto con Ko, quería al menos poder agradecerle.
Sin más, ambos Hyuga salieron de la casa de los Uchiha. Sin notar que en los alrededores, habían dos siluetas expectantes a su salida.—Jamás pensé que los Hyuga fueran tan crueles como para intentar sellar a una niña—comentó uno de ellos.—¿Tú qué opinas, Tachi?
—Mucha gente con poder necesita reafirmar su posición pisando a otros en el proceso—el Uchiha miró a su primo.—Es indiferente de qué clan o aldea provenga.
Shisui agitó despreocupadamente sus manos.—Bueno, tienes razón. Sin embargo, pensé que querrías decirle algo a Hinata-chan antes de ir a donde el Tercero.
Itachi aún observaba por donde se habían ido el dúo Hyuga.—Pronto será la hora acordada con Hokage-sama, vamos—ignoró totalmente la pregunta de Shisui. Encaminando sus pasos a la torre principal de Konoha.
—¿Por qué tienes que hacerte el genial ignorándome?—protestó Shisui mientras seguía a su primo, alzando su puño en desacuerdo.
La noche arrasó con su oscuridad a la aldea, sin tener el menor de los miramientos. El silencio indicaba las altas horas de la madrugada, no había vida común en las calles en ese horario del día.
Dentro de Konoha, en el cuarto de la casa de uno de los clanes más influyentes estaban dos hermanos conversando a expensas del resto de sus familiares.—¿Le avisaste a Oka-san que te irías, nii-san?—El pequeño pregunto en medio de susurros.
El mayor de los dos asintió.—Dejé una carta en la mesa explicando que me iba de misión—Sasuke hizo un mohín, cruzándose de brazos.
El niño observó a su hermano con cierto enojo.—Si te ibas a ir, ¿por qué me llamaste?
Itachi sonrió, llamándolo con su mano. Sasuke se levantó lentamente de la cama, intentando evitar mostrarse demasiado emocionado ante la idea de su hermano contándole un secreto. Mas no pudo contenerse al último momento, acercándose con más rapidez solo para toparse con un par de dedos golpeando su frente.—¡Es injusto que hagas esto todo el tiempo, nii-san!—se quejó, mientras acariciaba su frente.
El mayor soltó una suave risa.—No lo haría si no cayeras tantas veces—En momentos como estos, Itachi podía olvidarse de sus responsabilidades por unos escasos instantes. Sin embargo, había venido por una razón específica.—Sasuke—El tono de voz cambió, provocando que el puchero del menor desapareciera y le prestara atención.—¿Qué querías decirme antes?—Sasuke se sobresaltó, con todo el tema de Hinata había postergado las dudas que tenía respecto al Clan y su hermano.
Adoptando una postura más seria, Sasuke se atrevió a expresar sus incomodidades.—Nii-san, ¿Qué estaba pasando entre mis padres y tú?—Buscó en el rostro de su hermano pero no encontró ninguna respuesta, siendo tan ilegible como siempre.—Escuché conversaciones que tuvieron hace no mucho. Nii-san, dime la verdad—se movió con incomodidad.—A pesar de la forma en que Oto-san te habló, yo sigo creyendo en ti.
Itachi no lo demostró, pero se sentía un poco asombrado. Recordó la conversación que tuvo con la antigua heredera Hyuga hace no mucho y sonrió, finalmente entendió a qué se estaba refiriendo ella.—De acuerdo, si es lo que quieres entonces permíteme explicarte—activó su Sharingan, brillando con determinación.—Pero verás la respuesta a través de mis propios ojos—Eso fue lo último que Sauke escuchó antes de caer en los recuerdos de su hermano.
Notas de autor: Bueno, tardé un poco en actualizar porque sucedieron muchas cosas. Entre ellas me contagié, por estas fechas es fácil saber de qué. La fiebre y demás aplacaron mí estado de ánimo, así que no escribía. También sucedieron otras situaciones y bueno, total que el capítulo se retrasó (estaba escrito hasta la mitad).
Supongo que ya puede ser un poco obvio, pero el arca de la masacre Uchiha finaliza pronto (Específicamente en la próxima parte de este capítulo). Me ha gustado mucho escribir sobre ella :), evitar la masacre es el deseo de todos y espero que también hayan disfrutado de mi forma de modificar esa parte de la historia de Naruto.
Bueno, hablando de otras cosas, me duele ver a Neji como está, desgraciadamente no puedo parar su dolor :(. Ni yo, ni Hinata, así que habrá que esperar. Solo existe un sol capaz de cambiar el rumbo de la vida de Neji . Así que les pido paciencia.
Itachi comenzó a moverse, ¿Qué les habrá dicho el Hokage? Y ¿Qué le habrá dicho Ko? . Nadie sabe :), nadie sabe, hasta yo quiero saber pero no sé.
Usualmente no leo los comentarios hasta que ya terminé el capítulo o ya lo voy a subir, pero en este caso lo hice antes. Me reí mucho y los disfruté, no importa si son largos o cortos, me animaron bastante. ¡Muchas gracias! Espero poder seguir leyéndolos :').
Por cierto, llegamos a las mil lecturas en Wattpad :D muchas gracias por leer mí historia.
Ah, últimamente tengo una obsesión muy fuerte con los Manhwas románticos. No sé qué hacer, ahora sufro porque la mayoría está sin finalizar y tengo que esperar.
Muchas gracias por todo, espero que hayan disfrutado del capítulo (aunque sea un poco corto). Díganme qué les pareció. Que tengan un buen día, hasta el próximo capítulo.
Nos leemos.
