Después de que esa chica de cabello negro me dijera eso, no sabía qué hacer ni como reaccionar. La chica notó de inmediato mi cara de preocupación y me dijo.
- ¿Estás bien? Quizá tienes personas que te esperan en tu dimensión, pero todavía no sabemos cómo regresar a las personas que vienen de otros mundos y épocas diferentes a su dimensión original. -
- No te preocupes. Ya no tengo a nadie que me espere en mi mundo. Mis padres y compañeros del ejército en donde estaba murieron asesinados en la guerra, así que prácticamente, estoy solo. -
- No lo sabía. Pues lamento lo de la pérdida de tus padres y compañeros, aunque ya sea tarde para eso. -
- Descuida. Y gracias por tus condolencias. Por cierto, olvidé presentarme. Me llamo Ouryuu. Mucho gusto. -
- Igualmente. Yo me llamo Noire. -
Después de darnos la mano, empezamos a caminar por el bosque.
- Y dime, ¿Qué hacías en un lugar como este sola? - le pregunté.
- Bueno, andaba en una misión que estaba anunciada en el gremio. La solicitud decía que un dogoo gigante estaba causando alboroto y además producía cientos de dogoos pequeños, y alguien tenía que detenerlo antes de que provoque una plaga. Por si no me entiendes, un dogoo es una masa gelatinosa azul con la cara y las orejas de un perro. A veces son de color naranja o rosa, dependiendo de la zona. -
- ¿No es aquella masa azul que está por allá? - preguntaba mientras señalaba a un ser con la misma descripción que dio Noire. Estaba a unos 450 o 500 metros aproximadamente de nuestra ubicación actual.
- Vaya. ¿Cómo puedes ver tan lejos con normalidad? Yo no lo había visto. -
- Mi vista está acostumbrada a ver a través de las armas que uso. Como soy francotirador, mis ojos se adaptaron al uso constante de la mira, por eso, puedo ver cosas a larga distancia. Y no es por presumir, pero si quieres puedo dispararle desde aquí, aunque espero que las balas atraviesen ese cuerpo gelatinoso y toquen un punto vital. -
- Muchas gracias por tu ayuda, aunque no es necesario. Como CPU de Lastation es mi deber proteger y ayudar a mis ciudadanos con sus necesidades y problemas. Por si no lo sabías, ésta nación se llama Lastation y yo soy una CPU, o lo que llamarían comúnmente, una diosa. -
- ¡¿En serio?! ¡Entonces discúlpeme por mi manera de hablar así! ¡No sabía eso! -
- No te preocupes. A mí nunca me ha gustado eso de las formalidades y cosas así. Puedes hablar conmigo normalmente y no pasa nada. Y sobre tu ayuda, no es que quisiera aprovecharme de eso o así, pero mi trabajo como CPU me mantiene ocupada, así que hagámoslo rápido. Intenta llamar su atención, o si es posible, acaba con él. La nariz es su punto débil, así que dispara ahí. -
- De acuerdo. -
Al disparar al dogoo, de un solo tiro logré matarlo con mi PGM Hecate, aunque no pensé que mis armas y municiones funcionen en este mundo, y eso que momentos antes había matado a un dragón. Los cristales que salieron del cuerpo del dogoo se dirigían a nosotros y Noire me dijo que cada vez que derrotas a un monstruo, los cristales que suelta se convierten en puntos de experiencia y que con esos puedes hacerte más fuerte. No sé por qué, pero su frase parecía sacada de los juegos de rol que jugaba antes de unirme a la Policía Internacional. Noire me felicitó por mi trabajo y me dijo.
- Buen trabajo. Aunque no es que no me guste que también obtengas puntos de experiencia, al fin y al cabo, tú fuiste quién lo mató en un solo turno, así que es justo. Además, yo también gané puntos de experiencia porque me uní contigo, así que está bien. Por cierto, hace rato dijiste que no tenías a nadie que te extrañe en tu mundo. Si quieres puedes quedarte aquí y trabajar para mí, aunque no es que quisiera aprovecharme de tu situacion. Respetaré tu decisión, cualquiera que sea. -
Noire tiene razón. Mi mundo estaba en guerra poco antes de aparecer aquí, y mis padres y compañeros están muertos, así que solamente me queda empezar desde cero, haciendo una nueva vida aquí, en Lastation, así que respondí.
- De acuerdo. Trabajaré para ti en todo lo que pueda. Haré mi mejor esfuerzo, empezando de cero en este mundo. -
- Muy bien. Cuento contigo de ahora en adelante. Ahora, solo falta que alguien me ayude a administrar mi agenda con todas las actividades que tengo que hacer en la Basílica, como un asistente o algo así. -
- Si quieres yo me encargo. Antes de entrar a la Policía Internacional, estaba haciendo mis prácticas profesionales en el Ayuntamiento como auxiliar administrativo por parte de la escuela, así que sé algunas cosas sobre administrar una agenda y otras cosas de oficina. -
- ¿En serio? Muy bien. Entonces quedas contratado como mi custodio y asistente personal. Cuento contigo. -
Noire y yo nos dimos la mano, a modo de firma de contrato. Acto seguido, salimos del bosque y nos dirigimos a lo que parecía ser la capital de Lastation, ya que era una ciudad muy grande. Mientras recorríamos la avenida principal, me dijo.
- Te doy la bienvenida a Lastation. La nación de la realeza negra. Espero que disfrutes tu estadía. -
- Me gusta la ciudad. Se ve muy futurista, como las que salen en películas y cómics de ciencia ficción. -
- Que bueno que disfrutes el recorrido. Ahora, te mostraré algunos edificios importantes y después pasaremos al gremio a dejar el reporte de la misión terminada. -
- De acuerdo. -
Mientras Noire me llevaba a dar un tour por la ciudad, me preguntaba cosas sobre mí y lo que me gusta. -
- ...y el cosplay. De hecho, una de mis aficiones es la costura y a veces hacía cosplays para vender y sacar algo de dinero para mi familia. -
- ¡¿Te gusta el cosplay?! Digo... Qué bien que hacías eso por tu familia. Es decir, es un oficio noble y honrado. Pero no sabía eso. Aún así, ¿Te gusta usarlos o solo lo hacías por negocio? -
- Lo hacía por ambas cosas. Me gusta el cosplay y los usaba pero tenía que venderlos por mi situacion económica. -
- Ya veo. Y perdón por hacerte recordar esa parte de tu pasado. -
- Descuida. Así está bien, para que me conozcas mejor. Bueno, dejemos de hablar de cosas tristes y disfrutemos del recorrido. -
Más tarde, después de que Noire me mostró unos cuantos edificios y centros turísticos más, pasamos al gremio, en donde la chica entregó su reporte, mientras yo la esperaba en recepción. Como le atendieron rápido, salimos casi de inmediato. Al salir, Noire me dijo.
- Bien, ahora que tenemos un poco de tiempo libre, vamos a ir a un sitio antes de regresar a la Basílica. Ven, es por aquí. -
Noire me llevó a una especie de cafetería, y atrás de ésta había una enorme fábrica. Yo me distraje porque me quedé viendo con asombro la gran estructura industrial, pero volví en mí cuando Noire me llamó para que pase con ella a la cafetería. Cuando entramos, una chica de cabello azul marino nos recibió.
- Bienvenida Lady Black Heart. ¿En qué puedo ayudarles? -
- Hola Chian. Cuánto tiempo sin verte. Verás, necesito que me ayudes a mejorar unas armas para él, ya que trabajará para mí de ahora en adelante. -
La chica se me quedó viendo de pies a cabeza y preguntó.
- Está bien. ¿Qué tipo de armas quieres para tu novio? -
Yo me puse rojo de la impresión, pero Noire estaba más colorada que una manzana madura
- ¡Él solamente trabaja para mí porque viene de otra dimensión y yo quería ayudarlo! ¡No es mi novio!... -
Antes de que la situacion empeore, tuve que intervenir.
- Mucho gusto. Soy el nuevo custodio de Noire, y también su nuevo amigo. Mi nombre es Ouryuu. -
Después de aclarar el malentendido, Noire le pidió a Chian que mejore todas las armas que llevaba conmigo, para así tener balas ilimitadas y poder dañar a cualquier tipo de monstruo que habita en este mundo. Yo quería pagarle a la herrera por su servicio, pero Noire me dijo que no me preocupara, y que ella iba a pagar por hoy. Además, me dijo que, si quería usar mi dinero, tenía que cambiarlo en un banco interdimensional que abrieron hace poco. Me dijo que sólo había dos sucursales, una aquí y otra en una nación llamada Leanbox. Chian aceptó mejorar mis armas, y como agradecimiento nos quedamos a comer ahí, aparte de que ya teníamos un poco de hambre. Más tarde, salimos de esa cafetería y nos dirigimos a la Basílica. Me sentía más ligero al no tener mis armas y municiones, pero durante el camino empecé a sentirme un poco mal, ya que me dió un leve mareo. No le dí importancia y seguimos avanzando hasta llegar a la Basílica.
