¡Saludos! Perdonen por tardarme tanto en sacar este capítulo, ciertamente la vida cotidiana hace cosas a la percepcion de uno del tiempo jaja.
¡Gracias por leer, espero que les guste! n_n
Capítulo 3- El destino de los indeseados
Link caminaba entre las callejuelas en ruinas de lo que hace solo unas consideró su hogar, su rostro mostraba perturbación, mientras que su caminar era errático y lento. En su mano sostenía temblorosamente aquella espada que encontró en aquella cueva bajo la subcolmena, manchada de sangre.
Cuando había salido de la cueva ocurrió lo que se esperaba, aquellos cuatro pandilleros que lo habían perseguido tras matar a uno de los suyos lo atacaron en la entrada de la cueva. Link no se inmutó, moviéndose con una velocidad que ni el mismo podía imaginar. Movió su cuerpo con gracia mientras bloqueaba una lluvia de balas solo con los movimientos de su espada y su cuerpo. Su mano izquierda brillaba con fuerza con el símbolo de los tres triángulos, sus ojos no parpadeaban y su mirada mostraba tal fiereza que intimidó a sus oponentes. La balacera se detuvo, todos los atacantes se quedaron sin balas, intimidados antes la proeza del joven rubio que tenían frente a ellos.
- Este niño…- Masculló el pandillero bigotudo de piel oscura.- ¡No es normal!- El hombre grande saco de su cintura un machete, arma cuerpo a cuerpo reservada para momentos como estos, donde la munición era escasa. Sus compañeros lo imitaron sacando machetes también.
Link frunció el ceño y sostuvo su espada con ambas manos, invitando a sus agresores a dar el primer paso. El de voz rasposa soltó un alarido y se precipitó contra el, tenía su machete en lo alto, dispuesto a clavárselo en la cara. Detrás de el fueron los otros, exceptuando el de piel oscura, quien dedujo que no sería tan sencillo y se quedo atrás. Link movió su brazo en conjunto con su cuerpo, dándose fuerzas para cortar de una acuchillada el brazo del primer pandillero, luego usando el impulso de dicho movimiento para cambiar la trayectoria de su brazo y propinarle un corte en el cuello, decapitándolo en el acto. No tuvo tiempo para pensar, pues inmediatamente se le abalanzaron los otros dos pandilleros, pero fue rápido y paró la acometida de uno y lo echo para atrás, justo a tiempo para esquivar un intento de estocada del otro, colocando su pie de tal manera que se caería por la inercia de su brusco y torpe movimiento. Luego, el que había sido echado hacia atrás se recuperó del empuje e intentó otro ataque, siendo recibido por un corte a la altura del intestino por parte de Link, causando que este caiga de rodillas al suelo. El rubio dio un giro y clavó la espada en espalda, traspasándole torso a la altura del corazón, para cuando terminó con su oponente recibió al otro que tumbó al piso, quien intentaba abalanzarse sobre el, Link lo esquivo echándose a un lado, dejando que el pandillero pase de largo para lanzar una cuchillada vertical en su espalda, mostrando de manera visceral su columna vertebral y obligándolo a caer al piso, donde conoció su fin.
Link volteó a ver al pandillero restante, mas no lo vio mas, parecía haber dejado la contienda cuando se dio cuenta que no era posible matar al rubio en ese estado. Link soltó un suspiro, su corazón palpitaba a mil y sintió un mareo cuando su mente volvía a calmarse, mareo que lo hizo arrodillarse cuando observó la escena que acababa de causar. Se vio la mano izquierda un segundo, el símbolo ya no brillaba y al igual que sus ropas estaba manchada de sangre, ahí fue cuando cayó en cuenta de lo que había pasado, había matado a esa gente de una manera brutal y el recuerdo de su fallecida amante lo hizo vomitar del asco. Sudó frio mientras respiraba con agitación, la adrenalina fue mucho para el y necesitaría tiempo para recuperarse, tanto por sus acciones como los sucesos que vivió.
Fue entonces que Link se levanto tras unos minutos, recordó a los jóvenes Otoh y Ucah que conoció anteriormente y pensó en buscarles, si tenía suerte podrían haber sobrevivido y hallado a otros supervivientes. Revisó antes de irse a los pandilleros, quitándoles las armas un poco de munición sobrante. Link no entendía como podía hacerlo con tal casualidad, no superaba el hecho de lo que había pasado, lo que se reflejó en su caminar, mientras que no soltaba la espada que usó para cometer tal carnicería.
Eventualmente Link llegó a su destino, su complejo residencial. La edificación de cinco pisos donde miles de obreros tenían vivienda y ocio ahora estaba en ruinas, las entradas estaban en su mayoría dañadas y desde afuera se podían ver secciones de la edificación que habían colapsado por la caída. Link caminó dudoso hacia su destruido hogar, cuestionando por un momento si pudieran haber supervivientes a la catástrofe. Luego de dar varias vueltas buscando una entrada funcional, Link entró a la edificación, tuvo que retirar a manos varios escombros en los pasillos para poder adentrarse más en su hogar, gritando ocasionalmente la pregunta de si había alguien más allí, no recibiendo respuesta en ningún momento. Eventualmente el rubio consiguió el pasillo que llegaba al área central, zona donde todos los servicios para los habitantes estaban concentrados, comedor, sala recreativa, enfermería, todo estaba concentrado en dicha zona, idónea para las celebraciones y escasos días libres otorgados por el gobernador y dueños de fábrica.
Algo llamó la atención de Link, en un pasillo recto que daba a la entrada de la zona pudo ver luces de una linterna, lo que solo podía significar que habían supervivientes en el edificio. Link se apresuró mientras llamaba en voz alta a quien sea que se encuentre en el lugar, no fijándose que pasaba por unas escaleras que daban escondite a un individuo que lo atacó por detrás y de sorpresa con un fierro de acero. Link recibió el golpe en la cabeza, echándose hacia el frente aturdido, luego recibió otro golpe en la espalda, lo que lo hizo caer suelo. Tuvo un momento de lucidez, sin embargo, y para antes de recibir un tercer golpe se giro hacia su atacante elevo la espada, bloqueando su ataque pero obligado a forcejear contra su agresor, quien resolvió por lanzarse encima del rubio. Link tomó la espada desde la hoja y el mango para distribuir su fuerza, mientras intentaba negociar contra el atacante.
- ¡Espera, espera!- Masculló Link apretando los dientes, intentando reconocer a quien lo estaba atacando- ¡Detente, Otoh! -.
- ¿Eh, Link?- Dijo el joven deteniéndose. Link reconoció al joven que lo había emboscado y que había ayudado previamente entre las calles del sector Ordon. El joven se separó del rubio para dejar que se levante.
- ¡No tenías que atacarme!- Se quejó Link mientras se agarraba la cabeza, ciertamente fue un golpe doloroso.
- Lo siento, jaja, pero temía que fueras algún pandillero queriendo engañarnos- Dijo Otoh apenado- ¿Pudiste encontrar superviviente?-
Link recordó la muerte de Malon con pesar. Aún le afectaba, más se limitó a negar con la cabeza.
- Que lastima- Dijo Otoh, ignorante de lo que su nuevo amigo quería decir, más entendiendo que no tuvo suerte- Ven, algunos sobrevivieron y vinieron acá antes de nosotros-.
Los dos jóvenes se acercaron al área central, donde Link pudo ver a un grupo relativamente grande de personas, casi veinte mujeres y nueve niños, más pudo vislumbrar unos cinco hombres entre el grupo, pero todos estaban postrados sobre unas colchonetas improvisadas, Link asumió que estaban todos malheridos, entre ellos reconoció a dos: Uno era Ucah, el hermano de Otoh, mientras que el otro era alguien muy querido para el rubio.
- ¡Moy!- Gritó Link acercándose a su amigo y mentor, el hombre tenía serías heridas alrededor del torso, todas vendadas de manera rudimentaria.
- ¡Hmph!- Exclamó el hombre mayor cuando intentó mover su cabeza para observar a Link, ciertamente las heridas eran más graves de lo que parecían- Link… ¿Eres tú?- Logró decir Moy, su voz eran débil y tosca.
-¡Si, soy yo!- Dijo Link con una marcada alegría, agachándose para quedar a su nivel- Por Ganon, no sabes lo mucho que me alegra que estés bien-.
- No será por mucho, chico.- Dijo Moy dedicándole a su amigo una sonrisa compasiva- Estoy seguro que también tengo una hemorragia interna, sin el equipo adecuado no creo que lo logre. Veo que tienes una espada, ¿Te metiste a soldado y no me dijiste? Jajaja...- Rió hasta que fue forzado a toser, escupiendo un poco de sangre en el proceso.
- Solo tu eres capaz de bromas en una situación así- Dijo Link mientras su voz se quebraba, reconoció que sus heridas eran graves, mas no soportaba la idea de que aquel que hizo de su padre por años esté con los días contados- ¡No digas eso Moy! Te mejorarás, te lo...- Link dejó de hablar, pues Moy había quedado inconsciente.
Una de las mujeres, una que aparentaba unos 27 años, de cabellos oscuros y ojos cafés, se apresuró Moy y le tomó los signos, por la pericia con que lo hacía parecía que ella tenía entrenamiento en medicina. Link frunció el ceño y apretó los puños, preocupado por la suerte de su amigo, expectante del diagnóstico de la mujer que revisaba a su amigo.
- Está vivo, pero sus signos son inestables- Dijo la mujer mientras lo arropaba con una chaqueta para que pudiera descansar- Lo siento, no se cuanto le queda, pero me es imposible sanarlo sin el equipo correcto- agregó mientras agachaba la cabeza, apenada de no poder ser de ayuda.
- Lamento interrumpirte en este momento tan delicado, ¿Link es tu nombre, no?- Dijo otra mujer, una de cabellos negros y ojos verdes, de una edad aparente de 31 años- Pero tu amigo tiene razón, si no hacemos nada moriremos asesinados, de hambre o de enfermedad, necesitamos ir a un lugar más seguro-.
Link miró fijamente a la mujer, expresando la furia de su impotencia por la situación de Moy, ¿Y que quería que hiciera si estaba tan perdido como ella? Esta lo miró de vuelta, intentando mantener una mirada firme ante la furia del joven rubio.
- Disculpen...- Dijó una muchacha con voz suave para aliviar la tensión, la muchacha era baja de estatura, de cabellos cortos castaño claro y de caderas anchas. Link y la otra mujer voltearon a verla- Trabajo en la sintetizadora de alimentos y desde hace unas semanas estamos preparando un cargamento de raciones militares-.
- ¡Entonces solo tendríamos que buscarla!- Saltó Otoh de su lugar, uniéndose a la conversación.
- ¿Quien sabe si sigan allí?- Objetó Link- No olviden que allá afuera hay bandidos saqueando los restos de Ordon-.
- No necesariamente- Lo refutó la joven- Guardábamos algunas raciones para vender al mercado negro, las ocultamos en un sitio muy seguro, si los guardias no las encontraban durante las inspecciones esos no lo harán-.
- Y me imagino que sabes donde están- Agregó la mujer mayor.
- Así es- Respondió la joven con una expresión de seguridad, luego miró a Link- También tenemos un equipo médico, el líder de fábrica era un obsesionado con la salud e higiene, si aún está ahí podríamos traerlo para tu amigo-.
Los ojos de Link se iluminaron, pues esto afirmaba que había una oportunidad. Su mano se sintió cálida una vez más, mientras sintió que el valor nuevamente nacía en el, como la llama de un fuego al que se la acababa de dar más combustible para quemar.
- Pues vamos- Dijo decidido mirando a la joven, quien se sonrojo al sentir la mirada fija del rubio sobre ella- Y gracias, eh...-.
- ¡I-Ilia!- Exclamó nerviosa- Mi nombre es Ilia-.
- Bien Ilia, hay que ir rápido- Respondio Link.
- ¡Yo también voy!- Dijo Otoh acercándose al dúo.
- Yo también…- Dijo un joven en el suelo, era Ucah, el hermano de Otoh, quien intentaba levantarse de su sitio de descanso.
- No, Ucah, es muy peligroso y estás malherido, es mejor que te quedes aquí- Dijo su hermano, quién se acercó y lo hizo acostarse una vez más, recibiendo protestas por parte de Ucah.
Link detalló a los hermanos más de cerca, eran gemelos, ambos de cabellos negros, complexión delgada y de baja estatura. Un nuevo detalle que notó, sin embargo, fue el que ambos tenían heterocromía, Otoh tenía su ojo derecho de color café y el izquierdo era azul claro, mientras que por su parte Ucah los tenía al contrario.
- ¡Hey Ucah!- Se acercó Link para calmarlo- Tu hermano tiene razón, además te necesitamos para que protejas a los otros mientras vamos para allá, ten toma- Dijo Link entregándole una de las armas de los bandidos que enfrentó, haciendo que el gemelo se calme, conforme con la propuesta.
- Yo también iré- Propuso la mujer mayor.
- No, ehmm...- Dijo Link, cayendo en cuenta que aún no le había preguntado el nombre.
- Telma- Dijo la mujer con un gesto de ironía y cruzando los brazos, adelantándose a la torpeza de Link.
- Gracias, pero también necesitamos alguien que proteja a los demás- Dijo Link, quien recibió entonces una gesto de ofensa por parte de Ucah- Alguien que al menos pueda caminar- Aclaró.
Telma suspiró, pues Link si había tocado un buen punto. No le gustaba su actitud, pero si reconoció que al menos valor y dirigencía no le faltaba, así que lo miró determinada y asintió extendiendo su mano, recibiendo un arma para su defensa.
- Bien, y para ustedes dos estas- Dijo Link dándoles a Ilia y a Otoh los rifles restantes.
- Ehm, nunca he disparado en mi vida- Dijo Ilia sosteniendo con dificultad el arma, agarrándola al revés.
- Yo tampoco, jeje- Rio Link, corrigiendo a la castaña, quien solo lo miró apenada y con la cara roja.- Solo aprieta este gatillo para disparar, y por Ganon asegurate que no estemos frente al cañón mientras lo hagas-.
- ¡E-esta bien!- Exclamó nerviosa la chica.
Y así partió el trío de las residencias, con Link a la cabeza y seguido de Ilia y Otoh. Link revisaba se aferró con fuerza a su espada, chequeando en cada esquina en caso de encontrarse con más bandidos. En un punto pidió a Ilia que le diera indicaciones, pues su puesto de trabajo estaba en un sitio diferente al habitual, fuera de la zona industrial y cerca de la zona militar. Ordon estaba en ruinas, muchas de las calles estaban derrumbadas, dando paso a sanjas de inmensa profundidad, mientras que otras estaban bloqueadas por edificios derrumbados, haciendo que la travesía se atrasara en la búsqueda de un camino.
A Link se le hizo extraña la falta de ruido, mas que nada por la falta de supervivientes, vivos o muertos, ya que no se hallaba cadáver alguno en las calles. El rubio determinó que ya los bandidos terminaron el saqueo, pero aún así no había muestra alguna de masacre mas allá de la ocasional mancha de sangre en la pared y suelo.
Eventualmente llegaron a la sintetizadora de alimentos, allí pudieron notar que la entrada estaba destruida, abierta por lo que suponieron sería una explosión. El trío se puso alerta, avanzando lentamente mientras cruzaban la cerca de entrada, llegando a una de las entradas de la fábrica, que parecía haber sido forzada para entrar. Link entró primero, seguido por Ilia y Otoh, la sala parecía ser un almacén de mercancías, cientos de contenedores se hallaban en la gran sala, todos abiertos y vacíos, restos de disparos y de manchas de sangre decoraban el paisaje, muchas de ellas eran recientes. Ilia tuvo que tragar saliva del asco y el espanto, mientras que Link y Otoh procuraban mantener la calma, así siguieron hasta el área de procesamiento, donde tras asegurarse que no hubiera nadie se dispusieron a descansar un momento.
- ¿Ahora a donde, Ilia?- Preguntó Link, refiriéndose a los que buscaban.
- Si, hay un compartimiento bajo la cinta transportadora, ahí guardamos todo- Dijo Ilia apresurándose hacía un sitio específico de la cinta, llamando a los jóvenes para que la ayuden a mover parte del pesado equipo industrial.
Les costó un poco la tarea, pues debían desarmar la cinta misma para poder tener acceso al escondite. Link cuestionó el método de ocultación por lo impráctico que era, a lo que Ilia contestó que solo guardaban los excedentes al final de la jornada, y que varios de los técnicos estaban en el negocio combinando sus revisiones con el embarco y desembarco de la mercancía. Eventualmente dieron con lo que buscaban, la manija para abrir una trampilla en el suelo, oculta entre las máquinas y casi imposible de detectar, Ilia la abrió y con pesadez la abrió, revelando lo que buscaban.
Decenas de contenedores, todos con latas de comida y raciones de campo dentro. Por la cantidad Link calculo que serían suficientes para que toda un edificio coma por un mes, de sobra para los casi treinta que formaban su grupo. Link señaló la problemática de llevar toda la comida a la residencia, mucho para ellos tres, a lo que Otoh propuso buscar un vehículo para transportarlos.
- Deberían haber vehículos en el garaje, creo que vale la pena revisar- Propuso Ilia.
- Si- Se limitó a responder Link en aprobación- ¿Donde está el equipo médico?-.
- Está en las oficinas, pero la puerta funciona para personal autorizado, no tengo acceso a esa zona- Dice la joven castaña.
- Si me llevas a la consola de la puerta creo que la puedo desactivar- Señala Otoh.
- ¿Tu puedes, como?- Pregunta con intriga Link.
- Yo y mi hermano somos aprendices de ingeniero, tengo al menos una idea de como funcionan estos equipos- Aclara Otoh rascandose la cabeza, intentando mantenerse humilde a pesar de sus habilidades.
- ¿No sería mi hermano y yo?- Corrigió Ilia.
- Dije que era bueno con sistemas, no lenguaje- Contestó Otoh antes de reír a carcajadas.
Link sonrió. Ilia los llevó entonces a la puerta, donde Otoh abrió de manera metódica la consola que controlaba el escáner, chequeó los contactos y, para sorpresa de Link e Ilia, los arrancó todos de un tirón, acción que hizo que la puerta se abriera de inmediato. Ilia echó una mirada de desconcierto al joven, haciendo algo tan simple logró lo que el nunca pensó lograr.
- ¿Como supiste que hacer?- Preguntó Ilia anonadada.
- Estás puertas suelen tener un error de diseño, el protocolo dice que cuando se corta la corriente estas deben sellarse, pero solo desde la fuente, porque si la cortas de tajo de sus contactos, se abren- Explicó Otoh dando una sonrisa de orgullo por su logro y pericia técnica.
- Vaya...- Se limitó a responder Ilia asombrada.
- Bueno, creo que yo puedo seguir a partir de aquí- Propuso Link.
- Si- Confirmo Ilia- Recuerda que el equipo es de emergencias, por lo que debe ser una mochila con la insignia médica-.
- Entendido, ustedes vayan al garaje y busquen algún vehículo que funciones- Dijo Link antes de adentrarse a las oficinas, la falta de objeciones le confirmaron que sus compañeros estaban de acuerdo.
Ilia y Otoh fueron entonces al garaje, guiado Ilia, Otoh asumió que la sintetizadora debía de contar con algún camión o vehículo de ruedas para llevar encargos al resto de la base militar de Ordon, por lo que debían de quedar alguno para el final de la jornada. El problema claro era el combustible, mas sabiendo que ya un grupo había saqueado la fábrica.
El dúo abrió la entrada del garaje, la cual crujió al moverla, la sala estaba oscura, más se podían vislumbrar dos camiones, propiedad de la fábrica. Otoh se apresuró al más cercano seguido de Ilia, dispuesto a revisar el tanque de combustible. Otoh intenta encender el motor, el cual comenzó a rugir sin arrancar, señal de que algo no iba bien con el vehículo, a lo que Otoh se dispuso a revisa el motor, abrió el capó y confirmó su duda, la manguera del combustible había sido cortada. Resignado decidió intentar con otro vehículo.
- ¿Que ocurre?- Pregunta Ilia sin entender lo que pasaba.
- La manguera de combustible fue cortada, revisaré el otro- Dijo Otoh antes de subirse al otro vehículo.
En el momento en que Otoh se subió al camión, fue ahí que Ilia lo percibió en el rabillo de su ojo, una sombra que se movía en la oscuridad. Con temor elevó su arma y caminó lento para ver que era. Por su parte Otoh decidió revisar el motor primero, observando que todo estaba en orden, contento e ignorante de las acciones de su compañera. Se subió al camión y lo encendió, escuchándose el rugir del motor al encenderlo.
- ¡Si, funciona!- Exclama Otoh- Muy bien, solo hay que esperar por Link y cargar la comida y… ¿Ilia?- Se detuvo y llamó al notar que su compañera no estaba.
Otoh se bajó y el vehículo y observó sus alrededores, no encontrando a Ilia por ninguna parte. Intentó llamarla, más no recibió respuesta alguna hasta que percibió algo moverse por el rabillo de su ojo.
- Ilia, esto no es gracioso, ¿Donde estás estás?- Dijo Otoh, sintiendo como el terror nacía en el.
El joven dio unos pasos hacía atrás mientras tomaba su arma y se aferraba a ella, intentó buscar a Ilia, más a su temor no la consiguió. De repente algo se movió a su izquierda, por lo que su instinto le hizo disparar en dicha dirección, escuchando un chillido en respuesta. Al acercarse pudo ver el cadáver de una rata, asesinada brutalmente en suelo. Otoh suspiró en alivio de que no sea otra cosa, a lo que escuchó pasos detrás de el.
- Ilia, ¿Eres tu?- Dijo cuando volteó, más no pudo determinar lo que vio, pues un golpe directo en su frente lo hizo caer inconsciente.
Link recorría los pasillos de las oficinas, según Ilia el equipo era del líder de fábrica, por lo que buscó en la oficina más grande que pudiera conseguir. Las oficinas eran un desastre, escombros estaban repartidos en el suelo, varios de los muros habían sido derrumbados por la caída, restos de los cogitadores que usaban los empleados decoraban la sección, un escenario digno de la tragedia que vivió Ordon. Link buscó minuciosamente, hasta que algo le hizo llamar la atención, entre el polvo del piso distinguió pisadas que iban a un pasillo largo, hasta la puerta del final.
El rubio se aferró a la espada, temeroso por quien pudiera estar allí con el. Se dispuso a caminar un paso a la vez, lentamente, su respiración se hacía cada vez mas profunda mientras sudaba de nervios. Por su mente pasaron los cuatro bandidos que asesino, nunca se había visto capaz de hacerlo con tal eficacia, todo mientras su sudor se sentía frio del miedo que comenzó a sentir. Pensó en sus caras, en sus rostros horribles de depravación perturbados por el horror de su brutalidad, también pensó en Malon, quien fue asesinada de la misma forma. En la cabeza de Link el pánico comenzaba a formarse, no quería matar, más tampoco quería morir, era una dicotomía que lo volvía loco, perturbando su mente, haciendo que cada paso silencioso que daba se sienta como un retumbe en su corazón. También se preguntó por lo que tenía en las manos, lo relacionó con su espada, más no podía entender lo que era ni lo que hacía, pero lo llenó de terror, porque su mente lo asoció a ese lado despiadado que lo llevaba a matar, a sufrir mientras hacía sufrir a otros, "los tres triángulos de la muerte", pensó en bautizarlos, algo que estaba ya en el y prometía causarle mucho daño.
Eventualmente llegó a la entrada de la habitación, Link tragó saliva una última vez antes de asomar ligeramente su cabeza por la puerta semi-abierta, siendo ahí cuando lo vio. Era un hombre, no estaba vestido de la misma forma que los bandidos, sino que usaba harapos, como alguien sumido en la más profunda pobreza, tenía una barba irregular y sucia que crecía en su cara y piel café cubierta en una capa de mugre, grasa y polvo. Detallando en su escondite Link vio que el hombre estaba jugando con algo, y asomando un poco más su cabeza vio para su pesar que era: Era una mochila blanca que sobresalía de un compartimiento en la pared, con un símbolo de dos serpientes entrelazadas a una vara con alas de ángel naciendo a los lados, era el equipo médico.
Link apretó sus manos a su espada, era obvio que aquel hombre lo quería, y eso no podía permitirlo. Pero algo lo hizo vacilar, ¿Realmente debía matarlo con tal de llevarse lo que buscaba? Era para su amigo, quien ciertamente moriría de no llevarle tan preciado objeto. Link se estremeció ante el pensamiento, pero en su mente apareció el rostro de terror de Malon al morir, lo atroz de perecer en este sitio olvidado por el resto del mundo. La lágrimas salieron de a poco, luego sin control, y ciertamente no se detuvieron cuando Link salió a toda velocidad de su escondite soltando un alarido, espantando al hombre dentro de la habitación.
- ¿¡Que demonios!?- Exclamo el pobre hombre justo antes de recibir un tajo en el pecho, que lo hizo echarse para atrás- ¡Argh!- Exclamó ante el dolor del corte, pues si bien no moriría en el acto, la herida era muy profunda.
Link no le dio tiempo a descansar pues seguido de su primer ataque le enterró fuerza su hoja en su cuello. Lo empujó contra la pared, donde del corte empezó a salir sangre a chorros, soltando débiles gemidos mientras la sangría salía y la vida se le iba, todo mientras Link sollozaba sin poder detenerse, no podía dejarle vivir, no si su amigo moriría de hacerlo. Finalmente el pobre hombre cayó al suelo, con los ojos abiertos y sin vida, su expresión era de completo horror mientras que a su alrededor se formaba un charco de sangre.
El rubio no pudo más, sus manos estaban sucias y era consciente de ello, se maldijo con todas fuerzas mientras caía al suelo de espaldas, incapaz siquiera de mantenerse en pie. Se llevó las manos al rostro, donde lloró desconsoladamente, arrepintiéndose de inmediato de la atrocidad que acometió: Había matado a un hombre. Intentó justificarse, pues era eso o su amigo, más se rebatió el mismo, pues no había tomado otra alternativa, pudo haber negociado, pudo haberlo distraído, todo menos matarlo sin piedad. Se cuestionó que Moy pudiera mirarlo a la cara si se enterara lo que acababa de hacer.
Link eventualmente se levantó como pudo, tomó el equipo medico y se lo subió a la espalda como a una mochila. Sus ojos estaban rojos, ya no podía soltar más lágrimas, fue allí mismo que aceptó lo que le deparaba, tenía que vivir el resto de sus día como un asesino.
Cuando regresó a puerta que Otoh abrió notó que el ambiente estaba muy silencioso, no escuchaba a sus compañeros y eso lo preocupó. Se dirigió al garaje, no sabía donde estaba y por ello se tardó un poco explorando. Al llegar a la puerta de lo que asumió sería su destino, la presencia de una escena que prefería no haber visto. Eran Ilia y Otoh atados, siendo montados en un camión por un hombre, un tanto diferente al que había matado, pues este usaba un traje con coraza y guanteletes, era fornido y de cabellos pelirrojos, armado con un rifle que cargaba en la espalda y una pistola colocada en una funda a su cintura. Link inmediatamente temió por sus amigos, no permitiría que ellos corrieran riesgo de ser asesinados por aquella persona o algo peor. En ese momento su raciocinio volvió a nublarse y su mano comenzó a arder mientras que tomaba su espada y embestía contra el sujeto.
- ¡Link, no!- Gritó Ilia al ver a su amigo embestir contra el hombre, quien no inmutó al momento.
- ¡Te tengo!- Gritó el hombre al ver al rubio correr a su dirección
El hombre sacó de su cintura un aparato y apretó un botón de este, detonando una explosión en la entrada del garaje que hizo que Link fuera disparado hacia el frente, soltando su espada en el proceso. El hombre aprovechó que su presa estaba en el suelo vulnerable y desenfundó su pistola para acabar con ella. Otoh aprovechó su distracción, se levantó a pesar de estar atado y saltó contra él, llevándolo también al suelo y haciendo que suelte también su arma.
En ese instante Link se levantó rápidamente y corrió hacia el, embistiéndolo antes de que pudiera incorporarse, el sujeto si espero el ataque y lo recibió firme, comenzando a forcejear contra el iracundo Link. En dicho caos Ilia se bajo del camión y se arrastró hacía afuera. Por su parte, Otoh intento tomar el arma de su apresador, mas este recibió una patada por parte de este, quien había tumbado a Link una vez más y se disponía tomar su arma y recuperar el control de la situación, pero Link lo volvió a embestir de sorpresa, momento en que el pie del hombre tocó la pistola y la empujo lejos. Link y el sujeto forcejearon un poco más, mas el hombre los supero, realizándole una llave que lo dejó inmóvil y vulnerable a ser estrangulado, cosa que ocurrió, pues el hombre lo comenzó a ahorcar a pesar de no poder poner resistencia.
Link pensó que en ese momento iba a morir, más sucedió algo inesperado, un disparo se oyó y el hombre aflojó su agarré. Link cayó al suelo, capaz solamente de respirar desesperadamente mientras escuchaba otro disparo, y otro, y otro. El hombre cayó al suelo, más los disparos siguieron hasta que el cargador se vació, fue ahí que Link pudo recuperar la consciencia y observó quien había disparado: Era Ilia.
Joven estaba arrodillada con la pistola entre sus manos, apretando el gatillo a pesar de no tener munición y con la respiración agitada. Se había liberado de las ataduras con la espada de Link, aprovechó que tenía la pistola cerca de ella, la tomó y disparó sin vacilar. Link se le acercó lentamente mientras la joven aún apretaba el gatillo una y otra vez, con toda la calma que pudo conseguir se la retiro suavemente de las manos, lo que hizo que los ojos de la chica empezaran a parpadear y sus labios temblaran, seguido de lágrimas que dieron paso al llanto, pues la joven se dio cuenta finalmente de lo que hizo.
Solo Link pudo entender lo que ella sentía, así que la abrazó con fuerza, Ilia le correspondió y se desahogó todo lo que pudo.
Luego de un rato recuperaron como pudieron la calma, Ilia intentaba no pensar en lo sucedido mientras que Otoh le contaba a Link lo que había ocurrido: El hombre era un bandido de otra facción que venía saquear lo que los otros no habían encontrado y habían dejado, al parecer los había escuchado entrar y prefirió tenderles una trampa para acabar con ellos, siendo Otoh e Ilia sus víctimas. Afortunadamente no les había pasado nada, cosa que Link agradeció.
Así, Link y Otoh dejaron a Ilia en el camión para que descansara, la experiencia había sido muy fuerte para ella y los dos jóvenes llegaron a la conclusión sería mejor dejarla sola por el momento. Buscaron todas la raciones y las dejaron a la parte de atrás, con Otoh a su cuidado mientras Link conducía, en sí ninguno de ellos sabía manejar, pero Link había visto a Moy hacerlo una vez e intentó imitarlo, su éxito podría decirse que fue parcial.
El camino de regreso fue largo, incómodo y silencioso, ninguno de los jóvenes quería recordar lo que pasaba. Otoh notaba la incomodidad de Link e Ilia e intentaba no empeorar las cosas quedándose callado, Ilia solo miraba al suelo con una mirada vacía, acurrucada al asiento del copiloto, mientras que Link conducía absorto en sus pensamientos, buscando la ruta más estable de regreso a las residencias.
Cuando finalmente llegaron a las residencias el ambiente seguía siendo tenso, nadie se dirigía una palabra mientras descargaban los alimentos, y así hubiera seguido si no fuera porque la mujer que atendía a los heridos salió llamando a Link, diciéndole que Moy estaba en un estado crítico. Link se apresuró corriendo a ver a su amigo con el equipo médico a sus espaldas.
- ¡Moy!- Grito Link al entrar al área común.
- Link...- Respondió el hombre mayor con voz débil.
- Ya lo tengo, amigo, llegó la ayuda- Dijo bajándose el equipo médico de la espalda.
- No, Link, ya es tarde...- Respondió Moy con voz débil, viendo al techo sin mirar algo en específico.
- ¿¡Como puedes decir eso, Moy!?- Grita Link al borde de las lágrimas- ¿¡Acaso quieres morir?!-.
- Fallé, Link- Se limitó a responder Moy, esta vez viendo a Link directamente a los ojos- Juli y el bebé no lo lograron-.
Al escucharlo Link abrió los ojos ante la sorpresa. Juli era la esposa de Moy desde hace años y era como una madre para Link, ciertamente escuchar de su muerte y la de su bebé fue como la puñalada que terminó de romperlo, Link cayó en el llanto y la desesperación. Moy solo pudo verlo con pesar, pues estaba por dejarlo en un mundo cruel más allá de su imaginación.
- Link, por favor, defiende a esta gente- Comenzó a decir Moy- Deben existir asentamientos en algún lugar, allí hallarán la paz-.
- Moy… Por favor, no...- Pudo decir Link entre lágrimas.
- Adiós...- Dijo Moy antes de apagar los ojos, no los volvería a abrir.
Link lloró desconsoladamente, ya no le quedaba nada, su mundo se derrumbó y ya no le quedaba nada ni nadie, solo un mundo cruel donde debía matar o morir, sufrir mientras hacía sufrir.
- ¿Como pudiste?- Solo pudo decir Link, su ira crecía mientras las lágrimas aún salían- ¿Como pudiste, tras todo lo que pasé?-.
La sangré cayó al suelo tras el golpe, sus ojos estaban nublados y ya no podía mantenerse de pié, por lo que dos hombres lo estaban sosteniendo de los brazos, frente a él había una mujer fornida, de nariz pronunciada y piel café, ella era quien los había golpeado, mientras que detrás de la mujer había un hombre sentado en un trono, sus ropas eran opulentas y su rostro estaba maquillado hasta el punto de que su piel era blanca y sus labios y ojos eran púrpuras.
- Me siento ofendido Ragnas- Dijo el hombre en el trono- ¿Como osas en traicionar a la familia?-.
El hombre hablaba al pandillero de piel negra y bigote pronunciado, quien había atacado a Link y a Malon hace tan solo unas horas, retirándose cuando Link reapareció de la cueva espada en mano. Su nombre era Ragnas, quien escapó a los cuarteles de su pandilla para comentar lo que había vivido a Padre, líder y padre de la Familia, su banda.
- Pero Padre…- Dijo por lo bajo con un hilo se saliva y sangre naciendo de su boca.
- ¿¡Y ahora me contradices!?- Responde Padre con ira, dando una seña a la mujer de piel café, su segunda al mando, Madre, para que lo vuelva a golpear.
- Ragnas, Ragnas- Comienza a decir Padre calmándose una vez más- Recuerda que somos una familia, Ragnas. Nuestro trabajo es tomar lo que arriba no se desea y usarlo nosotros para que no se pierda, siempre unidos, nunca desleales uno con los otros, ¿Y vienes ahora dejando a tus hermanos a la muerte porque viste a un chico con una mano de oro?-.
- Padre...- Intentó decir entre los golpes de Madre- Yo lo vi matarlos… Quería avisarte… Para defender a la familia...-.
- ¿Defender a la familia? JAJAJAJA- Comenzó a reír Padre a carcajadas- Te equivocas, Ragnas. Lo correcto era morir con tus hermanos, siempre unido a la familia...-.
- Pero Padre...- Intento decir Ragnas.
- ¡Ya basta de contradecirme!- Gritó iracundo padre, su rostro parecía rojo a pecar del maquillaje.
- Aww, como lo siento, Ragnas- Dijo tranquilamente Padre, acercándose al bandido y tomando su rostro entre sus manos- Es mi culpa Ragnas, fallé en criarte y por eso te perdiste- Agregó comenzando a lagrimear.
- Padre, ¿Debería intervenir?- Propuso Madre, Padre hizo un gesto de aprobación mientras se limpiaba las lágrimas- Un castigo que sea ejemplo a tus hermanos, para ello haremos carrera-.
-¿¡Qué!?- Exclamó Ragnas en absoluto espanto- ¡Por favor Madre, todo menos carrera, por favor!-.
- No me contradigas a mi también Ragnas- Dice Madre indiferente- Es por el bien de la familia-.
- ¡No! ¡NOOOO!- Gritó Ragnas antes de Madre halara una palanca de la pared, lo que abrió una trampilla por la que el hombre cayó.
Así, Ragnas cayó por un tobogán a una zona fuera del cuartel de la Familia. Ragnas cayó de espaldas, desconcertado y temeroso por lo que iba a potencialmente a sufrir. Escuchó gruñidos a sus espaldas, cosa que le heló la sangre y sintiera horror, luego volteó lentamente, viendo los que había provocado el ruido, eran un grupo de servitores, esclavos humanos robotizados y lobotomizados que servían solo para seguir órdenes. Estos servitores en específico eran usados para la caza, por lo que sus cuerpos parecían caninos, pero con cabezas humanas y un ojo biónico para mejorar su capacidad de rastreo.
Ragnas comenzó a correr inmediatamente, pues por regla de la carrera tenía un minuto para correr antes de que los servitores lo cazaran, si pasaba un día sin ser alcanzado podría volver, pero si lo alcanzaban se convertiría también servitor, porque solo así se garantizaba su utilidad a la familia.
Ragnas corrió lo más que pudo, podía escuchar los gritos de otros bandidos que observaban el espectáculo a la distancia, forma de entretenimiento predilecta para la banda. Se introdujo en una red de edificios en ruinas, donde tenía la esperanza de que al menos los atrasaría, una clara equivocación, porque no importaba a donde fuera, sentía sus pisadas a sus espaldas. Corrió hasta llegar a un rio de deshechos, donde fluía los líquidos tóxicos de los sectores de arriba en la colmena, allí Ragnas supo que estaba perdido, pues sumergirse en dichos compuestos era equivalente a lanzarse desnudo en una piscina de ácido, debía explorar rápidamente sus opciones.
Vio entonces una oportunidad, un puente derrumbado a uno cuantos metros de él que podría usar para cruzar el rio, por lo que se apresuró sintiendo a los servitores pisándole los talones aún más de cerca. Al llegar al puente, noto que si bien había un paso, había un tramo donde solo tenía escombros para sostenerse sin caer en la cloaca tóxica, pero debía intentarlo. Saltó entonces una piedra a otra con suma torpeza, pues no era una persona conocida por su destreza, torpeza que aprovechó un servitor para atacarle en la pierna al momento de cruzar la última piedra antes de llegar al otro lado del rio, lo que hizo que el bandido cayera sobre sus espaldas y con la pierna muy mal herida. Sin embargo tuvo el pequeño el alivio de que el servitor en su acometida no pudiera conseguir una superficie firme y cayó sobre el liquido tóxico, siendo llevado por la corriente. El alivió fue corto, sin embargo, pues tras de el habían por lo menos otros cinco, más ágiles y más cuidadosos contra una presa que ya no podía huir de ellos, Ragnas vio su final.
Mas no fue así, porque en el momento en que los depredadores saltaron hacia su objetivo se oyó una gran explosión rio arriba que provocó una gran ola, ola que se llevó a todos los servitores consigo y dio tiempo a Ragnas para refugiarse, quien aún no salía de su asombro. Fue cuando estuvo seguro que los había perdido que Ragnas intentó explicar lo que había pasado y que le había salvado. Fue entonces que vio rio arriba, donde vio una luz durada proyectada hacia el cielo, desvaneciéndose poco a poco.
Y fue así como Ragnas el bandido se acercó hasta el cauce del rio, una piscina tóxica nacida de una tubería que iba hacía las grandes alturas de la colmena, y vio en la orilla a una muchacha rubia, de ropas del porte de la nobleza mas alta y con un colgante azul que brillaba tenuemente en su cuello.
Continuará…
Próximo capítulo: La princesa y la bestia
