¡Holas! Aquí les traigo el nuevo episodio de esta historia. Debo confesar que este capítulo en particular me costó bastante por cuestiones de tiempo, ya que tuve la dicha de poder trabajar en cuarentena. xD Agradezco cada una de sus lecturas y reseñas, son mi motivación para seguir con esta historia ^^
Ahora, sin más que agregar, ¡Empecemos!
Capitulo 7: Duelo y juramento
Un olor fuerte a alcohol isopropílico le inundaba levemente la nariz, así como un zumbido constante era lo que solía escuchar la mayor parte del tiempo. No podía ver nada, parecía que no tenía las energías para abrir los ojos y examinar su ambiente, y así había sido por bastante tiempo. Apenas tenía una recolección de lo que había pasado, pero igual no borraba la culpa que sentía.
Link había sido negligente y terco con respecto a su idea de proteger a todos; tanto, que los llevó a una situación de peligro de la cual no los podía sacar. Se maldijo por no ser tan fuerte como para poder cumplir la promesa de Moy, lamentó no ser lo suficientemente razonable para darse cuenta que su plan era muy arriesgado, pero mas que nada, se odiaba por haberle hecho daño a quienes estaban con el sin importar las circunstancias.
– El héroe no es él, parece que nos hemos equivocado – Una voz femenina habla desde la oscuridad, cuya voz era suave y tranquilizadora.
– ¡Es el, de eso estoy segura! – Responde otra voz femenina, esta es rasposa y aguda.
– ¿Y por qué es tan débil, si cuenta con tanto poder? – Replica una tercera voz femenina, gruesa y profunda, casi intimidante.
Las voces quedaron en el silencio, dejando a Link poco menos que confundido, ¿De que estaban hablando? Su predicamento fue interrumpido, mientras que una luz cegadora nace de la nada frente a Link, envolviendo de luz su alrededor mientras esta nacía como una supernova, la cual se iba mitigando hasta hacer aparecer la silueta de una doncella de largos cabellos dorados. El rubio no salía de su asombro, pues a las visiones inexplicables que delante de el aparecían, no se le iba en ningún momento la sensación de que ya había visto todo aquello antes, como un recuerdo que se había esfumado en su memoria.
Link miraba a la silueta con suma curiosidad, producto de la familiaridad que le inspiraba, podía incluso sentir su nombre desde la punta de su lengua, a la vez que sentía la marca en su mano arder e iluminarse. Finalmente, la luz se pudo disipar los suficiente como para poder identificar su rostro, pudiendo el joven reconocer a una joven de cabellos dorados, rasgos finos y ojos azules que penetraban su alma, hermosos como los zafiros más valiosos. Link sintió como su corazón daba un vuelco y su mente quedaba incapaz de generar pensamientos coherentes, ¿Quien era ella y por qué le causaba tales emociones?
– Despierta, Link… –
( . . . )
Sus ojos se abrieron de golpe, y en un movimiento reflejo inhaló aire y empujó su cuerpo hacia arriba, recostándose. Link se hallaba acostado en una cama de sábanas blancas, en una habitación compacta, donde apenas cabía la cama y unas máquinas que estaban a su lado. Su cabeza le dolía bastante, y un punzón en su brazo derecho le hizo darse cuenta de que tenía una aguja desde la cual se le suministraba suero, ¿Estaba acaso en un hospital? No tenía sentido, lo último que recordaba era el estar malherido sobre el asfalto, luego de su derrota antes los bandidos que los atacaron a el y a sus amigos al intentar salir de Ordon.
Sintió un apretón a la altura de su abdomen, tenía vendas a través de todo su torso, la brusquedad del movimiento le hizo olvidar, pues es en ese momento todo su cuerpo empezó a dolerle, haciéndole soltar un gemido de dolor casi por instinto. Un pitido le hizo prestar atención a las máquinas que tenía a su lado, al parecer lo estaban monitoreando.
Tras cierto tiempo meditando, Link llegó a la conclusión de que debía salir de allí, por lo que con sumo esfuerzo se retiró la aguja del suero y la banda del pulso, levantándose lentamente de su camilla. Las piernas las tenía entumecidas, ¿Cuanto tiempo llevaba ahí en coma? Masculló una grosería, mientras se apoyaba a lo que sea que tuviera al frente para caminar, yendo lentamente hacia la puerta.
– ¿Donde estoy? – Pensó para si mismo, desconcertado con respecto a su situación. No pasó mucho tiempo para que la culpa lo empezaba a carcomer, seguida de la preocupación por el paradero de sus amigos. No importaba donde estaba, debía averiguar su paradero.
Finalmente llegó a la puerta, la cual era metálica y con una consola electrónica a su lado, al intentar ingresar el comando que la abría, esta emitía un sonido de rechazo con una luz roja. La luz mostraba un teclado numérico, pidiendo una combinación de cuatro dígitos, seguramente para truncar su escape. Su predicamento fue resuelto al recordar las palabras de Otoh:
"Estás puertas tienen un error de diseño..."
Link entonces retiró con sumo cuidado los tornillos de la consola con los dedos, fue una tarea algo difícil, tomando en cuenta de que sus uñas habían sido cortadas también, más lo pudo lograr tras unos minutos. Respiro hondo al poner la mano sobre los cables, jalándolos hasta arrancarlos de sus puertos, causando que la puerta se mueva a un lado, abriéndose y dejándole en libertad.
No hubo tiempo para celebrar, pues debía moverse rápido antes de que los descubran. Apoyándose en la pared, Link empezó a cojear por unos pasillos fríos y metálicos. Avanzando unos cuantos pasos, Link escucha pisadas haciendo eco viniendo de una esquina más adelante, lo que hizo que le forzó pensar rápido.
– Debo ocultarme, ¿Pero donde? – Pensó, a lo que llegó a la conclusión de que debería regresar a su habitación, debía moverse rápido.
Más por una jugarreta cruel por parte de su suerte, Link fue invadido por un dolor penetrante que venía de sus pantorrillas, un calambre por sobre esforzar sus piernas entumecidas, lo que hizo que cayera al suelo precipitadamente. La caída fue aún peor, pues sus heridas le causaron un dolor insoportable, lo que le hizo soltar un gruñido sonoro.
– ¿Huh? – Exclamó la persona que venía hacia el, la cual apresuro el paso. Link sintió confusión al escucharla, sabía quien era la dueña de esa voz.
Antes de caer inconsciente, Link la vio acercarse con preocupación, observando a sus pies a la muchacha con la que había entablado amistad estos últimos días. Mientras sus visión se desvanecía, Link pudo detalla su cadera ancha y sus muslos anchos, pudiendo vislumbrar brevemente su preocupado rostro y su cabellos corto castaño.
– I-Ilia...- Pudo decir antes de caer finalmente.
( . . . )
– Link… – Escuchaba Link desde la inconsciencia – ¡Link! –.
Finalmente abrió los ojos, siendo cegado momentáneamente por una molesta luz que venía del techo, la calidez y suavidad alrededor de su torso y piernas le hicieron darse cuenta de que estaba de vuelta a la camilla, el intenso dolor de antes había sido mitigado. Mas lo que si pudo captar su atención, fue cuando miró a los lados para descubrir a cuatro individuos viéndolo: La primera que vio fue a Ilia, quien tenía ambas manos juntas y lo miraba con preocupación, seguido de un hombre barbudo de cabellos largos y oscuros, viéndolo con ojos verdes y fieros, portando una armadura; los últimos fueron una mujer de cabellos largos negros y ojos oscuros, así como un hombre rubio de ojos azules, ambos vestidos con ropajes nobles.
– Veo que ya despertó, joven Link – Dijo el rubio con una sonrisa ancha – Intenta no sobre esforzarte, estamos curando tus heridas con terapia de bacta, pero debes dejar que tu cuerpo se adapte a los tejidos nuevos –.
Link abrió los ojos levemente en sorpresa, el bacta era un líquido que regeneraba los tejidos a gran velocidad, un tratamiento costoso reservado a las clases altas, ¿Donde estaba y quiénes eran estas personas? Link se sentó sobre la cama con dificultad, posando su mirada indiscretamente en Ilia.
– M-me… Me alegro que estés bien Link – Comienza a decir Ilia acercándose a Link, quien solo le dedica una mirada confusa.
– ¿Que fue lo que pasó, Ilia? – Pregunta Link.
– Luego de nuestro accidente… – Comenzaba Ilia, por su tono parecía que buscaba la selección correcta de palabras – Los que nos atacaron tomaron a quienes pudieron y nos trajeron aquí –.
– ¿A… quienes pudieron? – Los ojos de Link de abren con temor, no le gustaban la implicaciones del comentario de su compañera, quien solo agachó la mirada.
– No todos pudieron sobrevivir el accidente – Comenta el hombre de la armadura, su voz era dura y su ceño estaba fruncido, Link solo podía abrir los ojos de par en par, en negación.
– No… – Replica Link, agachando la cabeza, apretando las sabanas con las manos y apretando los dientes en frustración. Ilia se le acerca para reconfortarlo.
– Mayor Ashlan, le dije que fuera delicado – Comenta el noble rubio, Ashlan solo desvía la mirada.
– Como sea – Replica Ashlan, retirándose de la habitación.
– Escuche, joven Link- Comienza Ashlan – Debes tener preguntas, y te las responderé en su momento, pero si vine aquí fue para decirte que no tienes que preocuparte por tus compañeros, ellos están en buenas manos –.
– ¿Y por qué? – La amarga voz de Link y el nudo en su garganta, así como las lagrimas corriendo por su rostro no impresionaron al noble – ¿Por que nos salvó, que gana con esto? –
– Por ahora recupérate – Se limita a responder el noble – Ya hablaremos después. Y señorita Ilia –.
– Dígame, Lord Roth – Dice Ilia expectante.
– Cuide del joven Link, creo que él la va a necesitar – Dijo Lord Roth antes de salir del cuarto junto a su acompañante, sonrojando a Ilia por su comentario.
Link solo mantenía la cabeza gacha, mientras lágrimas amargas caían por sus mejillas. Se sentía como un fracaso, incapaz de cumplir siquiera la promesa que le hizo a su mejor amigo antes de morir. Ya tenía claro que había fallado y había causado daño, pero el saber de primera mano las consecuencias de sus actos le hizo solidificar esos pesos sobre alma. Para sorpresa de Link, este sintió que una cálida mano aprieta la suya.
El rubio eleva la cabeza asombrando, encontrándose con los ojos verdes de Ilia, que lo miraban buscando conciliación. La castaña eleva su mano para acariciar el rostro lloroso del joven, cuyas lágrimas fluyen con más intensidad ante el hecho, como si no mereciera su compasión, pero la joven insistió al darle un cálido abrazo, que Link finalmente respondió para desahogarse, quedándose ambos en dicha posición por un buen rato.
– ¿Donde estamos, Ilia? – Comienza a preguntar Link.
– En el sector Haphas, el dominio de Lord Roth – Responde Ilia, sin soltar al rubio.
– ¿Y los otros? – Se atreve a preguntar Link. Ilia toma toma aire con pesadez.
– Quedamos diez solamente, y parte de ellos quedaron en estado crítico – Decidió decir Ilia – Otoh ya despertó ayer, así como Telma y Rosa. Pero Ucah sigue en cama, los doctores dicen que el daño en sus piernas se agravó –.
– Entiendo – Sentencia Link, sin denotar emoción alguna, Ilia apretó su agarre.
– Yo desperté primero, se me dijo que podría quedarme aquí hasta que despertaras. Parece que quieren algo de ti – Comenta Ilia, no entendiendo exactamente el proceder de sus anfitriones.
– Yo si creo que tengo una idea – Replica Link, Ilia lo mira con confusión – No se que es, pero desde que caímos a la subcolmena y conseguí mi espada, algo raro despertó en mi –.
– ¿Despertó? – Pregunta Ilia con curiosidad.
– Es difícil de explicar – Comenta Link con una leve sonrisa.
– Lo siento, solo hago preguntas incomodas, ¿No? – Responde Ilia, bajando la cabeza apenada, Link ríe levemente.
– No, entiendo que estés curiosa – Dice Link, a Ilia se le ruborizan las mejillas – Solo dame un poco tiempo, aún no lidio con los recuerdos de aquel día –.
Ambos se quedaron un tiempo más allí, sin decirse ninguna palabra. A Link le comenzaba a agradar la presencia de la castaña, le reconfortaba ante las malas noticias, su presencia y afecto lo animaba, cosa que nunca sintió con ninguna otra chica que el hubiera conocido. También le llamó la atención el olor que desprendía, no sabiendo si era por algún jabón o si era su olor natural, pero este era dulce, y discretamente lo disfrutaba mientras estaban en esa posición.
Por su parte, Ilia no salía de su nerviosismo, tenía al rubio pegado a su pecho, su corazón latía a mil por hora en dicha posición. Los últimos habían sido muy duros para ellos, pero Ilia tenía la esperanza de que las cosas podrían mejorar para todos, pues al menos se tenían los unos a los otros. Luego recordó al rubio que ella estaba abrazando, mirándolo con compasión al darse cuente de que parecía cargar muchos demonios sobre si mismo, a la vez que su corazón parecía saltarle al sentirlo tan cerca y vulnerable, ¿Acaso está desarrollando sentimientos por el?
Ilia eventualmente se retiró para dejar a Link descansar, según el doctor tardaría 3 días en recuperarse. Link decidió acostarse pensativo, preguntándose que le depararía el destino a partir de ahora, y que querría el tal Lord Roth de el, ¿Sería acaso el poder de la marca que poseía? Era lo más lógico, puesto que no veía otra razón por la que un noble se interesara en él, hasta el punto en tratar sus heridas y llevarlo a sus dominios desde la subcolmena misma. Link ciertamente tenía un millón de preguntas en su cabeza, tantas que le costaría descansar hasta resolverlas.
( . . . )
– Muy bien, ahora mueve tu torso – Dice el doctor, dándole a Link las instrucciones de sus estiramientos. El rubio respondió girando su torso lentamente a los lados, comprobando que no quedaran dolores de sus pasadas heridas.
Han pasado cinco días desde que Link había despertado por primera vez en el hospital, y desde entonces este se ha concentrado en recuperarse, más por insistencia de Ilia que por otra cosa. Al principio le costaba caminar, luego el manipular objetos, luego el estirarse, pero conforme pasaban las horas, su cuerpo respondía de nuevo, hasta que para el quinto día el ya estaba recuperado.
Estaba en su habitación, realizando una última revisión por el doctor que le asignaron, acompañado por aquella castaña que lo había acompañado en su estadía allí. Link comenzaba a apreciarla, y en estos días tuvo tiempo de sobra para comenzar a conocerla un poco más, y eso lo preocupaba.
Su paz fue interrumpida, sin embargo, cuando Lord Roth y Ashlan entraron por la puerta de la habitación, seguido de una seña para que el doctor se retirara y los dejara solos. Link frunció el ceño ante su presencia, pues ellos no eran las personas que deseaba ver en ese momento, pues no le daban buena espina.
– Veo que ya te recuperaste, me alegro saberlo – Comenzó Lord Roth con una sonrisa, Link solo asintió desviando la mirada.
– ¿Se supone que ahora me dirán por que hacen lo que hacen? – Pregunta Link con fiereza, Ashlan intentó intervenir, mas Lord Roth lo detuvo con un ademán.
– Pues es muy simple, joven Link. Nosotros queremos tu ayuda – Replica Lord Roth, Link seguía confundido – Verás, una de mis pasiones más grandes es la historia y mitología antigua, en especial el viejo folklore, aquel de antes de la colmena –.
– ¿Y que tiene que ver eso conmigo? – Pregunta Link.
– Quizás tu no los sepas. Pero numerosas veces aparecen relatos de luchas entre fuerzas poderosas para cambiar el destino del mundo. Varían con respecto a la antigüedad, pero los patrones son los mismos: Nuestro señor Ganon, una princesa dorada, y un héroe con una espada – Al terminar su comentario Lord Roth, Link abrió los ojos con sorpresa, ¿Acaso el sabía de…?
– Por lo que he visto, tu eres el héroe de la espada, joven Link. Por eso necesito tu ayuda – Comenta Lord Roth, extendiendo su mano para que Link la tomará, el último solo ignoró el gesto y desvió la mirada.
– ¿Yo un héroe? – Dice Link, su sonrisa pequeña era una de ironía – Vaya estupidez. Lo siento, Lord Roth, pero yo soy solo un fundidor, no un héroe de la espada –.
– Hay muchas ventajas de trabajar con nosotros, ¿Sabes? – Insiste Lord Roth – Le garantizaríamos a tus compañeros la seguridad y bienestar en Haphas –.
– No soy un héroe, lo siento, no tengo nada que ofrecerle, ni siquiera se usar una espada – Responde Link, cada vez más desanimado. Para su sorpresa, Ashlan soltó una ruidosa carcajada.
– ¡Eres una cosa chico! – Comenta Ashlan, pasando a sacar una pistola de su cintura y apuntar directamente a Ilia – Pero esta es cuestión de nuestros intereses, Lord Roth quería usar una ruta, yo usaré otra –.
Link frunció el ceño, tal parecen que lo empujaron a una esquina. Miró a Ilia, quien estaba quita en su lugar, nerviosa e inmóvil, viendo a Link suplicante, esperando su acción.
– Ya les dije… – Comenta Link, en total frustración – Yo ni se usar una espada –.
– Mentiras – Replica Ashlan – Te vi defenderte por ti mismo sobre ese camión, cuando tu… – La expresión de Ashlan se endureció en una de ira.
– ¡Te juro que no se como lo hice! – Grita Link, diciendo la verdad.
– ¡Excusas! – Ashlan estaba a punto de jalar el gatillo, pero Lord Roth lo detuvo con un gesto.
– El joven Link puede que tenga un punto, mayor – La expresión de un de Lord Roith había pasado a una de seriedad, mirando fijamente a Link – No debe de controlar su poder todavía –.
– ¿Y que sugiere que se haga? – Cuestiona Ashlan al noble.
– Pues digo que hay que experimentar, para conseguir la fuente de su poder, y creo que se como – La sonrisa había regresado al rostro de Lord Roth, una un tanto desafiante, Ashlan y Link lo miraron expectantes – ¡Un duelo! –.
– ¿Duelo? – Responde Ilia confundida.
– El mayor Ashlan y el joven Link se batirán a duelo, si el mayor gana, el joven Link estará obligado a colaborar con nosotros, pero si este último gana, el y sus compañeros podrán quedarse si gustan, sin ningún compromiso – Explica Lord Roth, una sonrisa de satisfacción se dibuja en el rostro del guerrero, pues tenía cuentas pendientes con el joven rubio.
– Me parece bien – Ashlan confirma.
– No entiendo… – Dice repentinamente Link con la cabeza gacha, apretando los puños sobre las sábanas de su cama – ¿Por qué insisten tanto en que los ayude? –.
– Joven Link, la vida del obrero puede ser simple y sencilla. Pero para los nobles es diferente, pues en nuestra relativa comodidad, debemos lidiar con el hecho de que este mundo es artificial, tanto en esta prisión de concreto como en lo que cuenta como la verdad – Responde Lord Roth, Ashlan gira los ojos, pues sabía que iba a expresar su opinión, otra vez – La historia oficial de Hyrule está llena de hoyos y cuestiones inexplicables que la iglesia se niega a reconocer. La leyenda que te estoy contando está contada en numerosos hallazgos arqueológicos, pero la iglesia niega la veracidad de dichos restos, a pesar de que su antigüedad y veracidad son incuestionables. ¡Por eso quiero descubrir la verdad, y el primer paso será el descubrir el paradero de la espada que destruye al mal, aquella forjada por los dioses antiguos! –.
Link miró al noble incrédulo, ¿Que clase de idiotez estaba contando ese noble? Sus pensamientos se detuvieron de inmediato al escuchar lo último, ¿Dioses antiguos? ¿No será que…?
– Herejes… – Dice Ilia con temor – ¡Son herejes al diós Ganon! – Lord Roth solo soltó una sonora carcajada –.
– Por el contrario, señorita Ilia, somos buscadores de la verdad, y lo cierto es que hay muchos hoyos en la fe a este supuesto dios – La sonrisa de Lord Roth era una arrogante, las caras de Link e Ilia una de sorpresa y pánico – Lo entenderán un día, se los aseguro –.
Link e Ilia se miraron el uno al otro, realmente la situación se les escapaba de las manos. Estás personas eran herejes, criminales a los ojos de la inquisición. Link suspiró, pues sabía que incluso si eran liberados, estos serían merecedores de ejecución de tan solo hablar con ellos. Luego pensó en sus palabras, Link nunca había cuestionado la fé con la que fue criado, la seguía por miedo a represalias y nada más, pero si era falsa o no le daba igual, la vida la tomaría de la misma manera, así que levantó el rostro y miró a Lord Roth con determinación, con su mano brillando por el impulso que estaba recibiendo.
– ¿Dejará a mi gente ir si gano, verdad? – Dijo Link, Lord Roth asintió con una mirada desafiante – Entonces, acepto su desafió –.
( . . . )
A Link se le había provisto de una armadura, similar a la usada por los hombres que los atacaron, esta coraza consistía en un pechero y hombreras de ceramita, un compuesto cerámico capaz de resistir impactos de balas y disminuir la energía cinética de estás, mitigando el impacto. Adicional a ello, Link contaba con placas de kevlar elástico ajustado a su torso inferior, dotándole de protección a la vez que movilidad, además de brazales, una copa para su entrepierna, botas y rodilleras de ceramita para complementar; bajo toda aquella protección, Link decidió cargar su overol ordoniano de color verde. Al costado de su cintura, el rubio cargaba su espada en una funda.
Actualmente el se encontraba en la sala del trono de Lord Roth, allí el noble tomaba audiencias de sus siervos, mas a petición suya, está fue condicionada para un duelo. La sala era enorme y forma rectangular, con vitrales arriba de colores relatando escenas críticas de la historia de Hyrule, que reflejaban su luz sobre el limpio suelo de mármol. Al extremo de la sala estaba sentado Lord Roth, sentado sobre su trono junto a Ilia a su derecha, quien había sido atada por una cadena que llegaba a las manos del noble como prueba de que era su rehén, asegurando que el rubio no haría nada estúpido. A la izquierda de Lord Roth se hallaba Ashlan, vestido en su armadura de combate, similar en gran medida a la de Link, pero el guerrero cargaba una pistola en su cadera, siempre a la mano.
Al tope de la sala se hallaban los cortesanos del noble, quienes lo ayudaban en la administración de su dominio y habían recibido las noticias de un duelo, acudiendo en busca de un buen entretenimiento . Era bien sabido que cada sector se dirigía como su propia nación casi independiente, sujeta únicamente a los impuestos del estado mayor de la colmena, la monarquía. En el caso de Lord Roth, este regentaba el sector Haphas dirigiendo una asamblea, la cual votaba en los asuntos concernientes al sector, básicamente una mini-monarquía constitucional.
Link dio un paso al frente desde la entrada, acercándose más y más al noble al son de los murmullos chismosos de los cortesanos arriba suyo, muchos despectivos, otros de ánimo. Para Link sus comentarios le valían igual, el estaba para liberarse y a sus amigos de aquella locura en la que querían meterlo.
– Procure que saque su poder a toda costa, mayor – Murmuró Lord Roth a su subordinado, viendo como el rubio se acercaba lentamente
– Mis disculpas mi señor, pero no pienso contenerme en ningún momento – Responde con seriedad Ashlan.
– Tampoco le pedí hacerlo – Dice el noble con una sonrisa – Solo quiero estudiarlo un poco, haga lo que haga falta, por favor –.
– Veré que puedo hacer – Finalizó Ashlan dando un paso al frente, quedando junto a Link frente a su señor.
– ¡Este será el duelo entre el Mayor Ashlan de la guardia de Haphas y Link de Ordon! – Anuncia Lord Roth, quien actuaría de referí – Las reglas son simples, aquel que logre que su rival sea incapaz de seguir peleando, gana. No se permite el uso de armas de fuego sobre su rival, más se permite cualquier otro elemento con el que se cuente –.
– ¡No me importa si tienes sangre de héroe o lo que sea, tu y los tuyos mataron a varios de mis hombres! – Grita con fiereza el mayor desenfundando su espada– Aquí saldaremos cuentas, prepárate –.
– ¡L-lo mismo digo! – Responde Link con nerviosismo, sosteniendo su espada frente a el.
– ¡Comiencen! – Anuncia Lord Roth.
De inmediato Link levanto su espada y arremetió contra Ashlan, quien con un sencillo movimiento se hizo un lado antes de que el rubio llegara a el, esquivándolo y dándole una zancadilla, tumbando a Link al piso. El joven, en respuesta, se levantó con furia e intentó un rápido corte contra su oponente, quien colocó su espada frente a el y repelió el torpe ataque sin dificultad, volviendo a echar a Link hacia atrás.
– No tienes ni técnica – Dice Ashlan con desdén – ¿Que pasó con ese guerrero que mató a mis hombres? –.
Link intentó una estocada, siendo esquivada nuevamente por Ashlan, quien dio una rápida cuchillada, la cual fue apenas esquivada por el rubio. Ashlan comenzó entonces a realizar cortes certeros mientras avanzaba, desestabilizando a Link cada vez más, quien solo podía poner su espada al frente para intentar parar en vano los impactos de su enemigo. Para todos los presentes era obvio que mayor solo estaba jugando con el rubio.
– Sabes que puedes más, ¡Anda suéltalo! – Decía Ashlan cada vez más impaciente, hasta el reconocía que quería ver esa versión fuerte del rubio.
Link respiraba con dificultad, ¿Por que su poder no aparecía? Miró a su oponente con furia y frustración, para el era casi imposible vencerlo, mas debía intentarlo, debía ser valiente. Pero sorpresivamente sus piernas piernas comenzaban a temblar mientras su agarre a su espada se aflojaba, era una de las pocas veces que Link sentía miedo, mucho miedo. El rubio bajó la cabeza al borde del colapso, estaba agotado y apenas había empezado el encuentro, ¿Acaso tuvo una oportunidad para empezar? El rubio apretó los dientes, mientras poco a poco tiraba la toalla.
– Y-yo me rin… –.
– ¡Y una mierda! – Interrumpe Ashlan lanzando varios ataques, sometiendo nuevamente a Link a una gran presión mientras chocaban sus espadas, su furia era mucha – ¡Mis hombres no murieron ante un cobarde, suelta tu fuerza, suéltala! –.
Link apenas podía ponerse de pie, su fuerza se había agotado, apenas podía aguantar el peso de arma sobre sus manos. Ashlan lo miraba con desprecio, frustrado de no poder enfrentarse a aquella bestia dorada. Luego miró a Lord Roth con decepción, preguntándose desde sus adentros que había visto su señor en un joven tan patético, más su vista se fijó en su rehén, quien solo veía con preocupación al rubio, cosa que le dio una idea.
– Si no lo puedes sacar por ti mismo… ¡Pues toma esto! – Dice Ashlan desenfundando su pistola.
– Mayor Ashlan, no puede usar armas de fuego – Dice Lord Roth con sorpresa.
– Permítame corregirlo, mi señor – Dice Ashlan con una media sonrisa – Pero lo que tengo permitido es usarlo contra él – Declara Ashlan antes de disparar dos veces a Ilia en los hombros.
– Kyaaa – Grita Ilia de dolor cayendo al suelo.
Link vio la escena con los ojos abiertos como platos, sorprendido a más no poder , viendo como su amiga cae al piso, derramando sangre. En ese momento la furia entró y nublo la mente del rubio, quien con una fuerza nacida de quién sabe donde apretó su espada con su mano izquierda, la cual brilló con una intensidad increíble. Ashlan no tuvo tiempo de emocionarse por su logro, pues el rubio ya se lanzaba al ataque con gran velocidad, lanzando ataques precisos y muy poderosos que pusieron en aprietos al mayor.
Lord Roth miraba la escena fascinado, analizando las reacciones y el cambio súbito en las acciones del rubio. Miró a la chica herida a su lado, la cual gemía de dolor, al borde de la inconsciencia mientras perdía sangre, pensando en el gatillo, ¿Era acaso el tener seres queridos en peligro? ¿Era acaso un sentido fuerte de heroísmo? Muchas preguntas se formaban en su cabeza, pero debía calmarse para evitar que la situación se salga de las manos, por lo que rápidamente llamó un médico para que atiendan a la joven, posando su atención al duelo que se seguía llevando a cabo.
Ashlan estaba intentando parar las arremetidas del joven, manteniendo su postura lo más que podía, pero era como si el rubio de repente pudiera leer todas sus intenciones, pues cada movimiento era respondido por un contraataque que lo forzaba a esquivar y alejarse.
– Es como una bestia salvaje – Pensaba Ashlan para sus adentros, pero eso le gustaba, era el tipo de oponentes que le gustaba vencer.
Ashlan entonces bajó la guardia adrede, sosteniendo su espada con su mano derecha, movimiento que fue aprovechado por Link, quien lanzó un corte lateral que fue recibido por el mayor, que tuvo que elevar el brazo por inercia ante la cuchillada fuerte del rubio, quien elevó su espada para realizar un corte vertical desde arriba y acabar con su oponente.
– ¡Te tengo! – Pensó el mayor con satisfacción, empleando su mano libre para propinar un fuerte puñetazo al estómago del rubio.
– ¡Guuh! – Exclamó el rubio con sorpresa, perdiendo mucho aire por el golpe, su mano dejó brillar a la par que soltaba su espada.
Ashlan no dio descanso al joven, golpeándolo con un fuerte gancho a su mandíbula, echándolo hacia atrás. Anshal dio entonces otro golpe, y otro, y otro; estaba castigando sin descanso a Link, tanto por la muerte de sus hombres como por lo patético que se le hacía.
– ¡Ashlan basta! – Gritó Lord Roth con furia, Anshal se detuvo antes de dar un golpe final – Tu oponente ya está vencido, póstralo ante mí –.
– ¡Tch! – Chasqueo molesto el mayor, obedeciendo a su señor a regañadientes jalando del pelo a Link hasta que este quedó de rodillas frente al trono de Lord Roth, su rostro estaba lleno de moretones, a la vez que sangre salía de sus labios y nariz.
– Ya perdió el encuentro, joven Link – Comenzó a decir el noble con seriedad – Ya sabe cual es nuestro acuerdo, pero para que le quede más que claro, lo jurarás ante mí –.
– Joven Link de Ordon, ¿Jura lealtad absoluta ante mi persona, regente y gobernador del sector de Haphas, cumpliendo mi voluntad al pie de la letra a cambio de la protección y la vida de sus compañeros? – Dijo Lord Roth con severidad – ¡Responda! – Link miraba al suelo derrotado, no tenía alternativas.
– L-lo, lo juro… – Terminó de decir Link, Ashlan le soltó finalmente el cabello, dejando al joven rubio caer inconsciente al fin.
– Vaya espectáculo – Comienza a decir Lord Roth al ver toda la escena que se montó en su salón – Le tengo una orden más, mayor, aunque no creo que le guste –.
– ¿Cual sería, mi señor? – Responde Ashlan confundido.
– Lo entrenarás, lo harás fuerte, o lo más cercano que pueda llegar hacerlo, hasta que entendamos de donde viene su poder – Ante la orden, Ashlan no pudo suspirar en frustración.
– Lo haré – Replica Ashlan con suma molestia – Pero me absuelvo de la responsabilidad si el no la cuenta después – Lord Roth asintió en acuerdo.
– Ya verá, mi viejo amigo – Concluyé Lord Roth con una sonrisa – Vamos a recrear esa vieja leyenda… –
Continuará…
Próximo Capítulo: Ginza
