Disclaimer: Lamentablemente, One Piece y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Eiichiro Oda.

Rated: M por violencia, lenguaje y leve contenido sexual.

Advertencia: Muerte de personajes.

Realmente he tomado el tiempo para publicar este nuevo capítulo xd la verdad es que pensé en publicar una vez al mes, para traer un capítulo largo, pero para esté me tomo algo de tiempo editar los detalles.

!Sin más gracias a los Favoritos y a los follows! Los invito a dejar un pequeño comentario respondiendo a las siguientes preguntas ¿Que tal les pareció? ¿algunas críticas constructivas?

Respondiendo Review :D

-Alessannd leto: ¡Gracias por seguir mi nueva historia mi más fiel seguidora! Me alegro que te haya gustado el principio. Cuando planeé esta historia debo admitir que lo primero que pensé fueron las muertes de los personajes, pensé en los Mugiwara, y debo decir de que aún esa duda de si seguirán vivos o muertos es una incógnita a la cual no responderé. En primera parte por que el final de está historia es algo que he decidido que los Fans elijan, y por otro lado por que quiero dejar eso completamente a la imaginación; y es por que eso que prefiero advertir que este Fanfic podrá tomar un rumbo hacia la muerte de personajes, y es mejor prepararse para ello xd

Ahora respondiendo a tus preguntas. 1. Sí, tanto Chopper, como Brook, y Bepo poseen sus apariencias como estamos acostumbrado a verlos en el anime u manga, y esos se debe a preferencia a mantenerlos tal y como son, ¡la verdad es que me cuesta verlos de otra forma! 2. Me encantó agregar un momento de la relación de Nami y Zoro y puedo decir que no te desesperances todavía, de hecho su relación es aún más profunda, podría describirla como platónica pero eso ya lo veras a medida de que avanza la historia. 3. Ambas, son muertos vivientes causados por un virus u plaga de la cual aún no diré su origen, perdón si no he dejado eso claro xd pero más adelante se entenderá mejor esa parte. ¡Disfruta el capítulo!


Capítulo II

-Tres semanas después la herida de Nami estaba por curarse del todo y ya era capaz de moverse libremente sin sentir un dolor profundo; Law no le permitió levantarse ni dejar la habitación durante los primeros días, más que para ir al baño. Sus compañeros se encargaron de responder a sus necesidades de alimento e hidratación, mientras que él se encargaba de chequear su estado y cambiar sus vendajes de ser necesario.

Las pocas conversaciones que tenían con ella era la única distracción que tenía durante esos días inmovilizada, una vez que se le permitió caminar, Nami comenzó a cambiar su humor rápidamente, mucho más luego de escuchar la noticia de que podía tomar un baño.

Cuando giró la llave de la ducha y sintió las gotas calientes caer en su cuerpo, casi grita de la emoción. ¿Hace cuánto tiempo no se daba un buen baño caliente? Franky había logrado mantener el agua en esa temperatura, pero al ser nueve personas las que compartían un mismo lugar hacia difícil que esta durara demasiado.

Sanji usualmente se bañaba con el agua fría para dejar que sus hermosas damas pudiera disfrutar de una ducha tibia, pero el resto a excepción de Zoro, amaban malgastar el agua y hacer una divertida batalla de agua en el baño.

Luffy se ganó unos cuantos golpes por eso.

Gimió mientras disfrutaba del agua descender por su piel, realmente sentía que volvía a recuperar su humanidad, sin embargo, aunque quisiese quedarse bajo la ducha todo el día, tuvo que apresurarse en su aseo. Law y los chicos aparte de ofrecerle comida y bebida, también la había cuidado todo ese tiempo y además también le daban la oportunidad de bañarse, sería algo descarado aprovecharse de su amabilidad de tal manera.

Cuando salió del baño encontró un cambió de ropa mientras las suyas se secaban. Unos simples blue jeans y una camisa manga larga negra fue con lo que se vistió, según lo que Sachi le había comentado, muchas de las pertenencias de los pacientes se habían quedado en el hospital así que gracias a eso tenían cambios de ropas y otras herramientas necesarias.

La camisa le quedaba holgada y los pantalones muy ajustados, pero era lo que había y no podía quejarse por ello aunque quisiera. Cuando estuvo lista salió de la habitación mientras se secaba el cabello húmedo y se dirigía a la sala de espera donde podía escuchar el sonido de sus voces a través de los pasillos.

Los encontró sentados cómodamente en los muebles mientras observaban un mapa sobre la mesa con atención, decidiendo cual sería el siguiente punto al cual irían en busca de provisiones.

— ¡Nami-san! ¿Qué tal el baño? —le preguntó un alegre Bepo en cuanto la vio entrar en la sala, Sachi y Penguin se voltearon a verla y Law no despegó su ceño fruncido de la hoja.

— ¿Qué están haciendo? —tomó asiento mientras exprimía la humedad de sus hebras en la toalla, para luego comenzar a desenredad los nudos que se le habían formado durante esos días.

Por otro lado, Law continuó analizando los posibles lugares a los cuales ir hasta que un suave olor cítrico lo saco de su ensañamiento, busco el producto de tal aroma y se encontró con Nami terminando de arreglarse el cabello.

—Estamos buscando lugares a los cuales ir por provisiones—le explicó Sachi a Nami. La vio inclinarse suavemente para obtener una mejor vista de los puntos marcados.

—Este de aquí ya lo hemos revisado, no había nada, es una pérdida de tiempo—señaló un punto en medio de la ciudad, haciendo que todos echaran un vistazo—. Sin embargo hemos planeado ir a estos dos puntos muchas veces, pero siempre decidíamos por ir a lugares más cercanos.

—Es bueno saber eso antes de que hayamos perdido el tiempo en ese lugar—comentó Sachi algo aliviado.

De la nada Nami recordó el mapa que mantenía en su bolso, en el cual estaban marcados todos los lugares los cuales había ido con sus amigos, se levantó rápidamente y corrió a la habitación que le había dado en busca del papel para luego volver y extender el plano sobre la mesa.

—Este es un mapa de la ciudad, en donde están marcados todos los lugares a los cuales hemos ido por provisiones, así como los lugares más seguros o con menos muertos rodando—explicó bajo la atenta mirada de los cuatro hombres, quienes miraron el mapa con cierta sorpresa.

—Es un mapa muy bueno—alagó Sachi luego de verlo más de cerca—. ¿De dónde lo sacaste?

—Yo lo hice—contesto Nami con una sonrisa presumida—. Siempre he tenido un talento para la cartografía.

—Con este mapa ahorraremos mucho tiempo en buscar provisiones—comentó Penguin entusiasmado.

El resto del tiempo lo dedicó a explicarles cómo funcionaba el mapa y como había logrado hacerlo, durante su tiempo de exploración había marcado los posibles locales o tiendas a las cuales era seguro ir, decidiéndose finalmente por una no muy lejos del hospital para ahorrar tiempo y que pudieran regresar ese mismo día por la tarde.

—Deberías partir cuanto antes—le dijo Sachi a Law y este asintió estando de acuerdo, levantándose de su asiento para arreglar las cosas antes de irse al día siguiente.

—Espera—lo detuvo Nami con una mueca de confusión. — ¿Iras solo a buscar provisiones?

—No intentes convérselo de no ir solo, no te escuchará—alzó las manos intentando detenerla para que no malgastara saliva en tratar de hacerlo cambiar de opinión.

— ¿Qué acasos quieres morir? —dijo incrédula. No podía creer que fuera de capaz de tomar aquella decisión y peor aún, que sus amigos lo permitieran; se sorprendía incluso del tiempo que había logrado sobrevivir con aquella misión suicida.

—Puedo hacerlo por mí mismo—estrechó los ojos en ella indicándole con la mirada que no continuase con el tema.

— ¿Qué acaso no escuchaste lo que dije antes? —Arqueó una ceja—. Éramos nueve personas, y aun así terminamos separándonos ¿Qué crees que pasará si vas solo? Es cuestión de tiempo de que mueras allá fuera.

— ¿Por qué siquiera te interesa Nami-ya? —se cruzó de brazos a la defensiva, la vena en su cuello se hinchaba con cada palabra que ella decía.

— ¡Eres imposible! —exclamó indignada—. Pero eso no importa, porque iré contigo.

— ¡¿Qué?! —fue el turno de Law para alterarse—. Olvídalo Nami-ya no estarás saliendo de este lugar.

—No tenemos ningún tipo de relación Law—se cruzó de brazos mientras levantaba el mentón para intentar ponerse a su altura—. No puedes prohibirme acompañarte.

Para incordio de Nami, su advertencia pareció causarle más gracia que molestia, que era realmente la reacción que ella estaba buscando en él.

—Haz lo que quieras—cedió para sorpresa de sus amigos—. Me iré mañana a las seis, si no estás lista me iré sin ti.

Nami consiguió su aprobación de ir con él a pesar de las advertencias que sus propios amigos le dijeron, pero supuso que era porque ellos no tenían ningún tipo de relación, y que ella en parte tenía razón en ese argumento. Sonrió con arrogancia mientras se iba a su habitación para preparar las cosas para su viaje al día siguiente.


-Tal y como Law había dicho el día anterior, a las seis en punto de la mañana ya estaban saliendo de las instalaciones del hospital; su puntualidad la hizo rodar los ojos una vez que salió de su habitación y lo encontró a punto de salir del lugar sin ella como le había advertido antes.

No bromeaba cuando dejó en claro que no esperaría ni un segundo más por ella, pero tampoco le dijo algo cuando la vio alcanzarlo en la puerta, solo la miró de arriba abajo y ni un saludo de buenos días le dio.

El resto de los chicos los despidieron en la puerta, deseándoles suerte y pidiéndoles que tuvieran muchísimo cuidado. Nami podía ver la angustia en sus rostros, por no saber si regresarían a salvo; no estaba segura de sí Law estaba consciente de ello, o si simplemente prefería ignorarlo.

La caminata hasta el lugar que habían acordado fue la más aburrida que había tenido en su vida, Law no había dicho una palabra desde que habían salido del hospital, y estaba comenzando a cansarse de permanecer en silencio todo ese tiempo. Había intentado entablar un tema de conversación pero siempre cortaba cada una de sus preguntas con respuestas cortas y secas, que hacían que finalmente se perdiera el hilo de la conversación.

Gruñó exasperada por tercera vez en el camino.

—Yo no te pedí que vinieras—Law habló a su lado, caminando a su mismo paso y con la mirada fija al frente. Por lo menos le había dicho algo nuevo luego de estar horas sin hablar.

—Dejarte venir solo no era una opción.

— ¿Por qué te importa? —quiso saber ahora mirándola mientras arqueaba su ceja derecha. Nami se detuvo para poder mirarlo a la cara.

—Olvídalo—dijo en un suspiro cansando, no queriendo un discusión ridícula sobre por qué decidió acompañarlo cuando era una razón obvia. A Law no pareció afectarle su decisión de parar el comienzo de una pelea mientras se adelantaba unos pasos por delante de ella para dar un vistazo antes de darle un gesto para que avanzara.

Luego de un rato de solo ver calles abandonadas y destrozadas, reconoció el centro comercial del cual habían hablado el día anterior, Nami había planeado junto con su grupo ir a ese lugar para abastecerse antes de abandonar la ciudad, pero era demasiado riesgoso al no saber si adentro había una gran cantidad de muertos vivientes esperándolos, así que habían decidido prepararse antes de atracar el lugar.

Lástima que nunca tuvieron la oportunidad debido a lo que pasó.

Pero Law por supuesto había decidió desde el principio ir allí con la razón de que estaba cansado de saquear tiendas pequeñas en las que solo encontraba algunas cosas, y eso si tenía suerte. Nadie fue capaz de negarle lo contrario, decidieron mejor hacerle caso y dejar que hiciera lo que él quisiera.

Law fue primero hasta la puerta para abrirla, y se sorprendió al encontrar que esta estaba cerrada por dentro. Nami lo apartó con la mano derecha y se agacho hasta estar a la altura de la cerradura; cogió un gancho de su cabello y se puso en marcha, girándolo hasta escuchar el suave click que indicaba que la puerta estaba abierta.

—Ya veo cómo fue que entraste al hospital—lo oyó decir cuando deslizo la puerta para ambos, Nami notó la mirada prejuiciosa de Law sobre ella, preguntándose como era que había aprendido a hacer eso.

—No me mires así—arrugó la nariz. Lo vio embozar una sonrisa torcida antes de apartarla para entrar primero que ella—. Que caballeroso—pensó.

No había signos de nada extraño, pero parecía que un grupo de personas había logrado refugiarse dentro durante un tiempo, las tiendas de acampar aún estaba instaladas y el humo de una pequeña fogata indicaba que podrían todavía encontrarse ahí con vida, o que desafortunadamente no había logrado sobrevivir.

Ambos se miraron por un instante antes de apretar la mano en las empuñaduras de sus armas por si algo ocurría y ninguno estaba preparado.

Caminaron en completo silencio cuando Nami sintió como su cuerpo era empujado contra una pared cercana y como su boca era cubierta por una enorme mano, reacciono inmediatamente con golpes en el pecho para que la soltara, recibiendo una mirada enfurecida indicándole que hiciera silencio.

Iba a replicar nuevamente hasta que escuchó los leves gruñidos al final del pasillo, su cuerpo inmediatamente se relajó y permaneció en silencio esperando a que el pequeño grupo de muertos se perdiera por los corredores.

A pesar de que ellos podían encargarse de ellos fácilmente, lo más sensato era evitarlos para conservar energías y evitar llamar la atención de otros caminantes que podrían encontrarse cerca de ellos.

No supo cuánto tiempo estuvieron en esa posición, pero Nami comenzaba a sentirse incomoda al sentir su otra mano sujetando sus caderas para mantenerla en la misma posición, pero a Law no parecía molestarle en lo absoluto, ya que una vez que los gruñidos se volvieron cada vez menos audibles, él se separó para inspeccionar antes de continuar su camino.

—Continuemos—le avisó con una inclinación de cabeza para que lo siguiera.

Encontraron una pequeña farmacia en el segundo piso que parecía tener varias cosas que Law necesitaba, así que ambos aprovecharon de tomar todo lo que pudiera lo más silencioso que pudieran y una vez que terminaron allí fueran a otro tienda.

Estuvieron un rato correteando de tienda en tienda, pasillo por pasillo y de piso en piso en busca de cosas necesarias; Nami aprovecho de tomar cambios de ropa mientras Law tomaba un par de camisas para él y para los chicos, aprovechando el espacio que aún tenían en sus bolsos para tener cambios de ropa en el futuro.

En cuanto nada más entró en sus mochilas, ambos decidieron que era hora de regresar al hospital, de todas formas planeaban volver al día siguiente. Regresar cuando el cielo estaba oscuro y ninguna luz iluminaba su camino no era exactamente una sabia decisión.

Mientras tomaban el mismo camino que anteriormente había usado, Nami sintió una brisa fresca pasar de repente entre ellos; involuntariamente metió ambas manos en los bolsillos del pantalón en un intento de calentar su helada piel. En silencio rezaba que los chicos se encontraran bien.

Deseaba encontrarlos pronto.


-El humeante calor del té de Jamaica apareció cuando terminó de llenar la taza con el caliente líquido, no era un sabor que realmente le agradara, pero no se encontró con más opción que tomarlo para calmar su ansiedad. Brook llevó sus ojos hacia el otro hombre a unos metros de él, quien trabaja arduamente en reparar cada uno de los daños que el Sunny había sufrido anteriormente, la camioneta había quedado completamente destrozada y tanto Brook como Franky sabían que reparar tales daños tomaría mucho tiempo el cual lamentablemente no poseían.

Le llevó una botella de cola para que se refrescara un poco con aquel pensamiento en mente.

—Aquí tienes Franky-san.

—Gracias Bro—le agradeció antes de dar grandes tragos a la fría bebida, aliviando así su sedienta garganta.

— ¿Cuánto tiempo crees que te tome repararlo? —quiso saber, tomando asiento en la silla más cercana.

—Un par de días…—suspiro agotado y no muy convencido con su respuesta—. Pero tomando en cuenta el tiempo que nos tomó traerlo hasta aquí, no debería tardarme demasiado.

—Espero que todos los demás se encuentren bien—dio un sorbido a su té—. No puedo evitar preocuparme por ellos Yohohoho.

—Seguro que están súper bien—dijo levantando su pulgar derecho hacia arriba—. Aunque se han tardado demasiado en llegar, espero que no hayan tenido ningún problema.

—Aunque conociendo a Luffy-san es probable que ya haya causado más de uno Yohohoho—Brook rió con su extraña risa, contagiando al otro hombre rápidamente.

—Tienes razón—tarareó en respuesta para luego tomar el martillo del suelo y seguir con su trabajo.


-Cuando volvieron al hospital, apenas se notaba en el cielo rayos de colores naranjas y rojos, indicando el inicio del atardecer; tuvieron suerte de que no hubiera sido un problema regresar ni tampoco al momento de ir hacia el centro comercial.

Nami se impresionó con la agilidad que tuvo Law a la hora de actuar, evitando asi tener que gastar balas o energías en deshacerse de los muertos, cuando iba con su equipo casi siempre alguien terminaba haciendo tanto ruido que todos los muertos de las calles cercanas terminaban llegando a donde estaban, casi siempre por culpa de Luffy.

Al llegar lo primero que notó fueron las caras largas de Shachi, Bepo y Penguin esperando en la puerta por su regreso, y de cómo sus ojos se iluminaron al reconocerlos a la distancia. Su preocupación era extremadamente notoria, y casi sintió lastima de que ellos tuvieran que pasar por esa situación, pero de alguna forma entendía que Law lo hacía para que ellos se mantuvieran a salvo.

Esa misma noche hicieron una pequeña fogata afuera del edificio, para mantenerlos calientes en aquella noche fría, Nami se unió a ellos antes de cambiarse a una ropa más abrigada y cómoda para luego ir a dormir.

Bepo abrió la bolsa de malvadisco que Nami había traído del centro comercial, para colocarlos en un palillo y asarlos en el fuego mientras hablaban de cualquier cosa. Shachi llevaba varias horas intentando tocar una melodía en la guitarra sin que esta sonara desafinada y Penguin realmente no estaba haciendo nada más que burlarse de los intentos de Shachi por aprender a tocar. Nami se sentó a su lado y le sonrió esperando a que tocara algo que animara el ambiente, a pocos pasos Law estaba recostado sobre el suelo pretendiendo dormir.

— ¿De dónde la sacaste? —le preguntó la mujer arqueando una ceja con curiosidad.

—La encontré en las pertenencias de algún paciente, esperaba poder tocar aunque sea unos acordes, pero realmente es poco lo que sé.

—Es una pérdida de tiempo—rió Penguin—. Pero esta enfuscado en hacerlo aunque eso no sirva de nada.

— ¡La música es importante aunque el mundo se esté yendo a la mierda!

—Tienes razón—lo apoyó Nami—. Déjame verla.

— ¿Sabes tocar? —le preguntó curioso mientras le entregaba el instrumento para que pudiera verlo. Nami acaricio la madera con delicadeza antes de contestar su pregunta.

—Un amigo me enseño un par de canciones, pero nada más que eso.

—Deberías tocar algo para nosotros Nami-san—sugirió Bepo desde el otro lado de la fogata, siendo apoyado por los demás inmediatamente que se emocionaron rápidamente con la idea.

—Hace mucho que no lo hago—elevó las comisuras de su boca en una pequeña sonrisa—. Es mejor que no lo haga.

— ¡Que lo haga! —comenzaron a corear en unísono para animar a la mujer, Nami se negó varias veces hasta que fue demasiada su insistencia y decidió hacerles caso.

Nami se sintió rápidamente nerviosa, y se secó las manos sudorosas con su pantalón, antes de tomar el instrumento y colocar sus yemas sobre las cuerdas, intentando recordarse las posiciones de los dedos como se lo había explicado Brook aquella vez hace mucho tiempo.

Le costó agarrar el ritmo luego de un par de intentos, siendo animada por los chicos a que no se rindiera; finalmente logro tocar el sonido que quería y comenzó a mover los dedos en un ritmo lento, dando así al inicio de la canción.

— I've been reading books of old, the legends and the myths—empezó a cantar despacio y poco audible—. Achilles and his gold, Hercules and his gifts, Spiderman's control and Batman with his fists. And clearly I don't see myself upon that list

Rápidamente los chicos reconocieron la canción y se animaron a cantarla con ella. Nami agradeció que la acompañaran, ya que le daba vergüenza que en cualquier momento desafinara horriblemente y que los chicos se burlaran de ella. Nami nunca había sido un as para la música, le costaba aprender las notas y su voz era lograba apenas ser pasable y armoniosa.

—She said: Where'd you wanna go? How much you wanna risk? I'm not looking for somebody with some superhuman gifts. Some superhero, some fairytale bliss

Just something I can turn to, somebody I can kiss, I want something just like this— Cantó Nami con ahora más confianza, sin detenerse y dejando que la canción siguiera su ritmo.

—Do, do, do, do, do, do—dijeron los chicos, sacándole una sonrisa a Nami por sus payasadas.

—Oh, I want something just like this

Los chicos aplaudieron cuando Nami terminó de tocar, haciéndole bulla y adulándola, haciendo que a Nami se sonrojara rápidamente por la vergüenza.

— ¿En dónde aprendiste a cantar y a tocar asi? —quiso saber Penguin, relajando su rostro entre ambas manos.

—Antes trabajaba en un club para poder pagar la universidad—explicó Nami con una mueca—. Aunque yo solo era de apoyo, mi amigo Brook era la estrella del show—rio Nami al recordar aquellos viejos tiempos.

Law los escuchó parlotear durante horas sobre sus experiencias y vidas pasadas, como si la situación actual no hubiese pasado nunca. Cuando finalmente se durmieron, por fin encontró paz en aquella noche fría, se levantó para ver el fuego en sus últimos minutos de vida y se aseguró de que todos tuvieran una manta antes de irse a acostar nuevamente; estaba a punto de quedarse profundamente dormido cuando escucho un vidrio quebrándose adentro del hospital.

Sus ojos eran tan pesados que volvieron a cerrarse, tratando de ignorar el ruido proveniente de adentro convenciéndose de que no era nada importante, pero luego de que más ruidos extraños se escucharan, Law finalmente recupero las fuerzas para finalmente levantarse e ir a investigar que estaba pasando.

No quiso despertar a los demas si se trataba de algo que no valía la pena, así que tomó su Nodachi entre sus manos y se adentró a las instalaciones para echar un vistazo, para asegurarse de que todo andaba en orden. Cuando se aproximó a la sala de emergencias, sus ojos se abrieron al escuchar los gemidos cercanos de monstruos cada vez más cerca.

Sin perder tiempo, Law regreso sobre sus pasos y fue a despertar al resto para eliminar a todos los muertos que deambulaban ahora por la zona del edificio en donde se habían mantenido todo ese tiempo.

Cuando la infección comenzó, el hospital se llenó más que de costumbre, los casos por enfermedad habían aumentado drásticamente y por largos periodos de tiempo comenzaron a tener dificultades por la falta de personal y suministros al no poder controlar la infección.

Pocas semanas después los pacientes comenzaron a morir; niños, adultos, ancianos, aquel virus no se paraba ante cualquier edad ni género y al poco tiempo el número de muertos comenzó a llamar la atención de la población. El problema fue que nunca quedaron completamente muertos.

Law y el resto de los doctores y enfermeras intentaron evitar que las personas infectadas que habían muerto lograron enfermar al resto de los pacientes, pero su cantidad aumentaba con rapidez y fue difícil mantenerlos a raya. Lograron encerrar a la mayoría de ellos en el ala oeste del edificio, en donde el primer infectado había estado por primera vez.

Al final solo quedaron Shachi, Bepo, Penguin y Law, el resto del personal había muerto o había preferido escapar del lugar, en cuanto a los que se quedaron, muchos no lograron sobrevivir por mucho tiempo.

Mientras sacudía los hombros de sus hombres, Law intento no recordar el suceso de hace varias semanas, cuando había perdido a otro miembro de su equipo y un amigo por bastante tiempo; no quería tener que revivir aquel suceso otra vez.

Law hizo un esfuerzo por despertar a Shachi una vez que Penguin finalmente lo había hecho. El pelirrojo solía tener el sueño bastante profundo y costaba un poco más despertarlo en situaciones de emergencia.

—Sí que eres traviesa muñeca —ronroneó Shachi entre sueños. Law se hubiese burlado de él si no fuera por la situación de emergencia.

Estaba a punto de golpearlo para que despertara cuando Nami lo aparto para echarle un chorro de agua de una botella que tenía, había logrado despertar entre todo el ruido y alboroto.

—¡Ah! ¡¿Qué demonios!?—Chilló agudamente una vez que el agua fría cayó sobre sus mejillas y recorrió hacia su pecho y espalda —. ¿¡Que no podían despertarme como personas normales!?

— ¡Llevamos horas intentando hacerlo! —contraatacó Penguin, echándole una mano para ayudarlo a levantarse del suelo luego de haberse caído por la sorpresa.

— ¿Qué es lo que pasa? —quiso saber Nami ahora dirigiéndose a Law, quien no había dejado de ver el edificio.

—Los infectados de lado oeste lograron pasar de alguna forma—dijo con la mano en la barbilla, rápidamente todos abrieron los ojos con sorpresa y dirigieron su mirada al edificio.

— ¿Cómo es que lograron…?—intentó articular Bepo desde la parte de atrás, incapaz de comprender que había pasado durante la noche.

—Ya lo averiguaremos luego—lo cortó rápidamente, avanzando unos pasos antes de detenerse y voltear hacia su dirección—. Lo importante ahora es eliminarlos.

En cuanto entraron al lugar se dieron cuenta que aunque fuera más personas, no tendrían oportunidad para matarlos a todos, su cantidad era el doble o quizás el triple de la suya, y era demasiado riesgoso si quiera intentarlo.

—Tenemos que irnos—sugirió Nami rápidamente, pensando rápidamente en un plan efectivo para sacarlos a todos de allí con vida.

Ninguno parecía querer hacerlo y Nami lo entendía perfectamente, pero tampoco tenían una mejor idea que hacía que no fuera necesario irse.

— ¿Cuál es el plan Nami-san? —Penguin preguntó por todos.

—Tu y yo iremos a buscar nuestras cosas—dijo Nami señalando a Bepo—. Todos los demás despejen la salida, que ninguno logré llegar o nos quedaremos atrapados.

Nami no sabía si había sido por la adrenalina del momento o que en verdad era un buen plan, pero nadie contradijo sus palabras, incluso Law no fue capaz de decir ni una sola palabra antes de separarse; pero rápidamente disperso esos pensamientos en su mente y se concentró en recoger todas las cosas en el menor tiempo posible. Bepo fue tras de ella, imitándola e intentando moverse lo más rápido que podía.

Nami dejo trabajando a Bepo mientras se encargaba de encontrar la forma de causar un incendio, y que ninguna de las criaturas pudiera perseguirlos una vez que su salida estuviera completamente garantizada.

En cuanto se aseguraron de tener todas las cosas, fueron a encontrarse con el otro grupo, el cual estaba comenzando a tener problemas para mantenerse a raya con los muertos vivientes.

— ¡Son demasiados! —gritó Shachi en voz alta, apartando a uno de ellos que había comenzado a acercarse demasiado—. ¡Debemos salir de aquí ahora!

—Tengo una idea—Nami rápidamente dijo, buscando en la otra habitación en busca de desfibrilador que había visto de reojo, se aseguró de que tuviera baterías y lo sacudió rápidamente antes de pegarlo a una pila de hojas en una repisa cercana, casi inmediatamente el papel comenzó a arder, pero la llama no era lo suficientemente grande como para que se extendiera rápidamente y antes de que pudiera pensar en algo más, observo a Law tomar cualquier cosa inflamable que encontrara para incrementar el fuego.

Una vez que fue lo suficiente como para que la llama por si sola tomara lugar entonces, decidieron salir por la puerta trasera. Law se quedó de último, asegurándose de que todos salieran primero que él, pero antes de que pudiera salir fue alcanzado por la mano putrefacta que salió desde una de las habitaciones, Nami se dio cuenta lo suficientemente rápido como para devolverse por sus pasos y ayudarlo.

Lo encontró luchando en el piso cuando llego, y por instinto se lo quitó de encima para empujarlo y poder liberarlo, el cuerpo putrefacto choco contra una silla y cayó al suelo, gimiendo y gruñendo antes de intentar arrastrarse por el suelo.

Nami desenvaino la Wadō Ichimonji antes de cortar la cabeza y mandarla a volar contra la pared, la sangre marrón salpico por toda la habitación, llegando a manchar parte de su mejilla, cuello y parte de su camiseta. Rápidamente le dieron ganas de vomitar, pero Law no le dio tiempo de tomar un respiro antes de tomarla por el brazo y arrastrarla hacia la salida.

Una vez que ambos salieron, Shachi y Penguin se encargaron de cerrarla puerta lo suficientemente fuerte como para que no pudieran salir y esperaron. Todos se quedaron en sus puestos viendo como el hospital en el que trabajaron por años era ahora arrasado por las llamas. Nami podía entender de alguna forma que el lugar tenía algún valor sentimental para todos, y ahora les era difícil darle la espalda y seguir como si nada.

—Debemos irnos antes de que atraiga a más de ellos—le susurro Nami a Law tomándolo del brazo. Pareció reaccionar con su toque, y se volteó hacia ella para darle un gesto afirmativo; Nami espero hasta que ellos estuvieran preparados para seguir, dándole una última mirada.

Ahora con la vista al frente, la oscuridad de la noche comenzó a rodearlos y Nami se preguntó en silencio que les depararía de ahora en adelante.


Capítulo actualizado el 24 de julio de 2020.