Las industrias Tomoe, una empresa muy cocidiada en Japón en la cual trabajabamos juntos Seiya y yo desde hace un año, nos escapabamos juntos en nuestro tiempo libre, íbamos al archivo de la oficina principal, ya que yo era la encargada de ese lugar.
El comenzaba a seducirme tocando mis piernas y besando mi cuello y yo estaba desesperada por saber si en menos de un momento me haría suya, como podíamos nos desasiamos de nuestra ropa para más comodidad, el me besa apasionadamente mientras que me atrapa en una pared.
-Creo Señor Kou, que nos descubrirán si no me suelta ahora.- Dije pícaramente
- verdad Señorita Tsukino? Porque ansiaba estar así contigo.- susurro en mi oído.
Cada palabra me excitaba, me subió a sus piernas y lo atrapé con ellas pues ya estaba dentro de mi, evitar gemir de placer en un momento así en la oficina fue algo muy especial sobre todo si el me besaba para ahogarlo mientras me embestia cada vez más rápido.
Fueron tantos los momentos en ese lugar que nadie se dio cuenta, hasta que recibimos la noticia de que el Señor Tomoe había fallecido, fue muy fuerte para nosotros pues lo apreciabamos por dejarnos trabajar juntos.
En esos días se leyó el testamento de aquel hombre sin saber que lo que ocurriría me cambiaría la vida.
Estándo en casa por un terrible malestar estomacal vomitando mucho tome la prueba que Seiya había comprado con anterioridad y no podía creer que estuviéramos esperando nuestro primer hijo.
Seiya me llamo y me pidió que fuera a la playa para que le dijera si seriamos padres o no, dijo que tenía otra noticia más.
Así fui rápido hasta ese lugar que era especial para nosotros, pues nos conocimos allí.
Sonrió al verme abrazándome.
-Dime que si por favor Serena.-Susurro en mi oído.
Le mostré la prueba y se alegró que comenzó a darme vueltas de felicidad, creo que esa fue la última vez que lo vi feliz junto a mi.
-Que noticias debes darme mi amor.
-Serena, tú sabes que el señor Tomoe era mi jefe.
-Si, era un gran hombre.
-Hace unas horas leyeron el testamento dejando todo a su hija.
-Ya era hora de que esa niña tomará sus riendas con 20 años.
-Pero, ella me pidió que fuera su presidente.
-Que? Tu de presidente de esa empresa.
-Sabia que dirías eso, todos me dijeron que está enferma y que no puede.
-Seiya, tu sueño es ser compositor, no quiero que lo olvides amor.
-Pero Bombón será una gran oportunidad, además podemos tener nuestros momentos juntos sin que nadie nos moleste cuando seas mi asistente, ganaremos bien los dos.
-Creo que suena tentador, ya cambiaremos de sitio, paso de ser amante de asistente del presidente a su presidente.
Seiya me besó tan cariñoso sin pensar que esto acarrearía problemas.
Seiya me nombró asistente como lo acordamos, cuando me llamaba a su oficina pasábamos días inolvidables, era fascinante.
Pero un día recibí mi carta de despido por estar embarazada.
-Seiya, dime qué es esto?
Seiya tomo la carta y me dijo que el no había enviado nada.
-Creo que la señorita Tomoe lo hizo.
-Cariño, haz algo, eres el presidente, no?- Lo abrace besando su mejilla
-Pero yo soy la dueña Señora Tsukino. - Nos interrumpió aquella chica.
-Disculpe, pero soy la señora Kou.
-Me da igual, usted está embarazada y no servira más como antes, desconcentra al señor Kou.
-Con el debido respeto Señorita Tomoe.
-Hotaru, solo Hotaru
Seiya no de atrevio a tutearla como quería tomando mi mano- Está embarazada y puede regresar a trabajar después de tener a nuestro hijo.
-Seiya no pidas clemencia, por favor.
-Ya di una orden Señor Kou y esta mujer se va hoy.
Jamás imagine lo malvada que era esta niña, su temperamento era distinto al de su padre.
Seiya me llevo a calmar mi furia apenas se fue ella, se que con lo que ganaba con ese rango pagaríamos la casa en pocos meses antes de que nuestro bebé naciera.
Los meses pasaban rápido y Seiya poco a poco no estaba en casa, solo llegaba a la hora de la cena, pero otras veces llegaba de madrugada, se sentía cansado que solo me besaba para darme las buenas noches.
El día que tuvimos a Chibi Chibi por poco y no llega al parto, se veía feliz con su hija en brazos, compartir un momento asi con el era un milagro y un recuerdo que conservo en mi álbum de fotos.
Una tarde quedó en llegar a tiempo para celebrar nuestro tecer aniversario de casados, me vestí para el, ya era de noche y no llegaba, seguro algo le había ocurrido.
Decidi llamarlo, pero la voz era de una chica.
-Quien eres?Donde está mi esposo?
-De verdad quieres saberlo?
-Hotaru?
-Si es, Seiya está conmigo, ven a verlo como disfruta haciéndome suya.
El corazón se detuvo al oírla, el no me estaba engañando.
Fui rápido a donde el estaba y lo encontré con ella encima disfrutando llena de placer, no dije nada y me fui enojada a un bar cercano pidiendo vokca para tranquilizarme, pero era evidente no llorar como lo hice esa noche.
-Señorita el joven de la barra le envía esto.
-Pero no puedo aceptarlo.
-Dijo que lo aceptará o me hecharia de aqui
El hombre se acercó a mí cuando ya estaba realmente borracha, quería invitarme a bailar, lo cual acepté con gusto.
Mientras bailaba podía sentir sus músculos tan exquisitos, pero le recordó a Seiya y jo no quería eso, quería algo diferente que me hiciera olvidar su maldita traición.
Puse mis brazos en su cuello mirándolo y sonriendole para después besarlo dejándome sorprendente hipnotizada con su néctar, era algo que esperaba.
Estuve bailando con el por cerca de media hora, hasta que regresamos a la mesa, el pidio que le trajeran mas bebidas y poco a poco en medio de mi borrachera lo bese a tal punto que quería más y él lo noto.
-Seguro que quieres esto mi reina?- Besó mis manos.
-Reina? Porque me dices así?- Dije con dificultad al respirar.
- Pareces una de ellas, eres demasiado hermosa.
-Gracias.
-Veo que tú marido ya no vendrá.
Noto mi argolla de matrimonio, suspiré mirando ese hermoso anillo que me unia a Seiya y después lo miré a el.
-Es un desgraciado, me engaño con otra, crees que no es justo que le pagué con la misma moneda?
-Si eso quieres, podemos ir a mi casa.
Mordí mi labio con aquella petición y nos marchamos, deje que esa noche me hiciera suya sintiendo muchísimas cosas que hacía tiempo no tenía con Seiya.
Desperté viéndolo a él a mí lado, ya era demasiado tarde había engañado al hombre que más amaba, Diamante me besó pero me aleje de el, le pedí que solo fuéramos amantes.
El comprendio lo que sucedía, al volver a casa vi que Seiya aún no llegaba y solo fui a la cama para calmar mi resaca.
Al medio día llegó algo adolorido de su cabeza, me abrazo y beso, no quise reclamar nada, pues si lo hacía seguro se enteraría de todo lo que hice.
Así que pasó el tiempo y aún continua mi aventura con Diamante Black, solo hemos salido un par de veces, de los cuales en dos ocasiones hemos tenido intimidad, solo lo busco para tranquilizarme.
Lo que no sabía serena era que su amado Seiya había caído en una trampa de Hotaru, ella se obsesionó de el desde antes de saber que era novio de Serena, Diamante Black era un titere de esta enferma mujer.
