Serena

Aquella mañana que desperte fui a darme un baño pensado en todo lo que le ocurriría, no sabía si podía continuar con la doble vida que tenía con Diamante, me vestí para ir a preparar algo de comer a mi hija antes de ir a trabajar, soy Psiquiatra en una importante empresa, era lo que había estudiado y por eso era que manejaba las cosas con calma con Seiya.

Baje al comedor y me sorprendió de ver a Seiya allí sentado con la bebé.

-Seiya? - Me sorprendió verlo en pijama

-Hola Bombón.-Sonrió al verme tan elegante o eso aparentaba.

-No tienes que ir a trabajar hoy?, es viernes.-Dije

-Decidi que tomaré desde hoy un descanso para compartir contigo, ya hablé a tu oficina y les dije que irás de vacaciones conmigo.

-Pero, hay muchas cosas que debo hacer y seguro Hotaru te necesité -Dije esto con algo de celos, no podía evitarlo aún sentía celos de esa mujer.

Se acercó a mí tocando mi cintura sorprendiendome dejándome sin habla, mi corazón latía a mil.

-No tienes que preocuparte mi bombón, quiero estar con mi esposa, se que te tengo abandonada.

Esas palabras enteraron a mi corazón como cuchillo, no sabía que decirle, no podía olvidar aquella traición con ella.

Me besó tratando de contener mis lágrimas para que no notará nada extraño.

Fuimos a sentarnos al lado de nuestra hija, este le hacía pucheros, había olvidado el día en que la vio así por última vez.

Mi celular sonó en ese momento, era Diamante, no podía creer que me llamara justo ahora.

Me aleje de el y conteste con algo de enojo.

-Hola mi reina...

-Que haces llamando?

-Siempre lo hago amor lindo.

-No me llames así, ya te lo dije, además estoy con Seiya en casa.

-Pensé que estabas en tu oficina, además quiero verte y hacerte mia.

-Creo que ya habíamos quedado claro que solo yo te buscaría para eso, tu jamás me darás órdenes.

Colgué el teléfono y volví adentro, Seiya servía el desayuno, unos deliciosos panqueques con miel.

-Aqui está para mí preciosa bombón.

Cómeze a comer agradeciendole, estaba delicioso y era su especialidad.

-Espero que tengas mucha hambre porque prepare muchos por tu cumpleaños.

Escuché eso y por poco me atoro, era verdad, mi cumpleaños era hoy y lo había olvidado, sería por eso que Diamante me llamo?

No puede ser, apenas llevo saliendo con el hace dos meses y no le dije nunca.

- Estás bien bombón. -Pregunto

Cómo pude tome jugo para disimular mi atoramiento sonriendo.

Se acercó besándome de una manera que me sorprendió.

-Feliz cumpleaños bombón.

-Tu, nunca lo olvidas.

-Jamas me olvidó de fechas importantes, por eso decidi

escapar de ese trabajo tan cansado y dedicarte tiempo, te tengo demasiado abandonada mi amor.

No deje que me besara dando una vuelta a mi cara, las lágrimas comenzaron, me estaba doliendo engañarlo?

No podría estar sintiendo esto cuando el me engaño de la misma manera.

Por tonta y por qué mi hija este con él es que no me he arriesgado a dejarlo y es esa infeliz mujer lo tenga en bandeja de plata.

Corporativo Tomoe

Hotaru llegó a la oficina principal enfurecida de ver que Seiya no estaba, pregunto a donde se había ido, le respondieron que el había decidido tomarse unos días para estar con su hija y su esposa.

Hotaru al oír eso de la asistente se acercó al escritorio arrojando varios papeles importante y objetos de valor.

-Maldita infeliz Serena Tsukino, porque te metiste con el hombre que yo quiero.

Su rabia era evidente, no soportaba la idea de que estuviera con ella después de como le costó alejarlo de ella para mantenerlo en la oficina.

Seiya Kou

Desde hace varios años trabajo para la corporación Kou, apenas murió el profesor me dediqué a ser el presidente de este lugar, a Serena mi esposa no le agrado para nada la idea, Hotaru Tomoe, hija de Souichi heredó pero no quiso tomar el puesto, no comprendi porque me eligió a mi hasta aquella noche en que me lo confesó.

Terminada la reunión estaba listo para irme a casa con mi esposa que me esperaba para celebrar nuestro aniversario de casados, envío una foto mostrándome lo hermana que se veía, yo le tenía preparado una joya especial que compre para su cuello.

Quería llegar a tiempo, pero esa chiquilla me detuvo en cuanto encendí el auto.

-Señorita Tomoe

-Tee he dicho que no me llames así, tenme confianza.

-Lamento esto pero es mejor así, usted es la hija del dueño de este lugar y no sería nada bueno que tutearla.

-Eres ahora el presidente y pues hacerlo querido, desde que te conocí supe que eras especial, Acompáñame a la fiesta.- Dijo suplicandome

-No puedo ir, hay algo importante con mi esposa y no puedo fallar.

-Tu esposa puede esperar.

Le repetí que no podía, pero la vi desvanecerse y me preocupo, la lleve al auto para ir a su casa, en cuanto llegue la acosté en su cama para después marcharme, pero ella me detuvo cuando desperto.

-Esta bien?

-Quedate por favor.- Fue lo único que dijo.

No podía y eso me traería problemas con Serena ya que ella no confiaba en esta mujer, por su instinto no por estar celosa porque sabe que la amo con locura.

Se levantó de la cama corriendo a la cocina trayendo consigo unas copas llenas de vino.

-Disculpe pero no beberé nada, debo conducir ahora.

-Es solo un poco, no te afectará.

Después de haber venido un poco comencé a sentirme raro y parecía como si no fuera yo, hablaba como loco con ella hasta el punto que la bese y lo único que recuerdo es que desperte en su cama desnudo y en sus brazos.

La culpa de esa noche no me permite estar tranquilo, no recuerdo bien que sucedió, pero.

Esa noche Hotaru lo drogo para después vestirse como Serena pues había comprado una peluca parecida a su cabello y como el chico alucinaba pensaba que estaba con Serena en casa.

-Cariño ya sabes que tu amante estará todo el día con mi Seiya?-Hotaru hablo por su teléfono.

-Ya se, no sabes lo loco que le pone.-Diamante hablo.

-Sabes que puedes consolarte conmigo Diamante.-Mordio sus labios.- O acaso ya te enamoraste?

-Hotaru sabes que ella no lo dejara y tal vez algún día sepa lo que pasó.

-Sera muy tarde para ella, porque le pertenecerá a otro y debes lograrlo.

-No lo acepta Hotaru, ella aún lo ama, creo que es una estupidez.

-No es niguna estúpidez, Seiya Kou me pertenece a mi solamente, por eso lo tengo todo el día aquí, más nos vale que todo siga así o mataré a esa mujer.

Arrojo la copa que tenía de la rabia.