Serena

Las cosas estaban cambiando con Seiya, todo el día estuvo a mi lado y el de nuestra pequeña, era como si volviera a tener al maravilloso ser humano que era hasta que nació lo que más queríamos, sin importar siempre me consentía con antojos que llegaban a ser un poco locos para el.

Aún así no dejaba de pensar que todo tenía marcado el nombre de Hotaru Tomoe, después de que no lo quise besar el se acercó a mí pidiendo que lo perdonará, me abrazo sintiendo un ligero alivio, no se si fue por decirme indirectamente lo que pasó esa noche o por dejarme abandonada, sus actos me dejaron realmente confundida sobre aquel engaño, conociéndolo no fingiria nada de lo que está pasando.

Seiya

Después de llevar a nuestra pequeña a dormir fuimos a nuestro jardín para estar un rato a solas, se veía tan hermosa y radiante como siempre, tenía miedo de que descubriera todo lo que sucedió con Hotaru la noche de nuestro aniversario.

Me acerqué más a ella notando lo nerviosa que estaba, seguro es porque hacía tiempo no estábamos juntos y era normal ya que yo igual estaba así.

Me miró con algo de tristeza que no entendía y la bese tomando su mentón.

-Mi bombón, no sabes cómo me hacía falta verte así a los ojos y a abrazarte, no quiero que pienses mal de mi.

-No lo hago Seiya, solo con el hecho de que estés así a mi lado me da felicidad.

-Hay algo que no te di el día de nuestro aniversario y que no llegue.

Serena

Saco una pequeña cajita color rosa, me la dio en mis manos besándome.

-Es para que siempre sepas que nada nos puede separar.

Oí sus palabras y de nuevo me cruzaron por el corazón como Cubillos filosos, abrí aquella cajita y encontrarme con un obsequio que tiempo atrás había visto en uno de los mostradores de un sitio en la ciudad me hizo llorar.

-Que te pasa ahora bomboncito?-me abrazo

No dije nada y solo lo abrace mas, el sabía muy bien cuánto quería ese precioso collar, una luna y una estrella, lo que significabamos nosotros esa primera vez que salimos juntos.

Recuerdo

Me llevo a cenar en un lugar hermoso que tenía una vista maravillosa de toda la ciudad, saco unos paquetes de comida rápida y sushi, me gustaba como me consentía con cosas tan simples.

Luego de comer demasiado y estar llenos, nos sentamos juntos en aquel mirando como el cielo tenía tantas estrellas.

-Sabias que eres como la luna bombón?

-Enserio crees que lo soy.

-Si, eres tierna, dulce y brillante.

-Ah si, entonces tú eres como la estrella que siempre sale a su lado, tan brillante y hermosa que le da alegría.

- Si, soy tu estrella y tu eres mi luna, te amo Serena como jamás amare a nadie.

-Tambien te amo Seiya, sin ti no sé ni quién soy, en estos pocos días que nos conocemos no tengo dudas de que es así.

Nos besamos tan apasionante que solo aquella brillante y hermosa noche fue testigo de nuestro primer beso de amor.

Seiya no entendía que sucedia conmigo, lloraba como si el dolor de mi recuerdo me estuviera matando poco a poco.

-Gracias por eso Seiya, es muy hermoso.

-Sabia que te gustaba y fui a comprarlo para dártelo esa noche, pero por desgracia tuve que quedarme en la oficina, es por eso es que aproveche este día para dártelo-Se acercó a ponérmelo - Bombon, yo siempre estaré aqui, no te dejare jamás.

No dije nada solo quería abrazarlo tenerlo en mis brazos para que no se fuera, mi corazón pedía a gritos que no lo odiara más, que luchará por el, tenía que hacerlo, aún amaba a Seiya y por fin lo admito, no lo quiero perder

Seiya

La lleve a la cama cargada en mis brazos, ella estaba más tranquila, la mirada que tenía me decía que quería estar conmigo como antes.

-Hace cuanto que no estamos juntos bombón?

- Creo que desde mi dieta de la bebe, desde ese momento comenzaron tus ausencias..

-Si que es demasiado tiempo, prometo que esto no pasará más.-La abraze besando su cuello.

- De verdad?- Ella me miró con sus ojos llenos de lágrimas a punto de salir.

-Si Serena, voy a renunciar a todo en el corporativo, no quiero más lejania entre los dos - La bese.

Hablaba en serio, en su mirada no había ni una sola mentira, lo conocía muy bien, no quería más que estar en sus brazos, solo mirarlo me bastaba para saber que era su vida y que yo era su vida.

Comenzamos a besarnos tan llenos de pasión tocándome como hacía tiempo no lo sentía, fue algo mágico e impensable, abría y cerraba mis ojos para saber que el era quien estaba allí a mi lado, parecia un sueño, su celular comenzó a sonar, debía ser Hotaru, pero aún así no le importó, lo besaba más al ver su actitud,volvía en serio y quería que esto no acabara.

Toco mis piernas con sus dulces caricias de sus manos, nada comparado a Diamante hace semanas cuando estuvimos, esto no era solo sexo, era el amor que resurgía por mi esposo, el gran amor de mi vida, a quien por despecho engaño con otro, ya no podía seguir con esto, quería olvidar lo pasado con Diamante.

Seiya comenzó a tocar mi intimidad con su mano mientras me besa, tome su cabello apretándolo fuerte hacía mi mientras me acariciaba mis senos, un momento después me miró jadeante de placer, se alejó hacía mis piernas besándome todo mi cuerpo, abrí mis piernas deseosa de que me hiciera suya, el sabía lo mucho que lo esperábamos, se acercó a mí con su miembro moviéndolo fuera, disfrutaba ese momento antes de que me hiciera suya, mordí mis labios esperando el momento en que se adentro en mi, solo pude sentir una explosiva sensación de deseo indescriptible,

-Serena te amo, te amo demasiado.

-Yo también te amo Seiya.

Porque no le había dicho esa palabra a Diamante? Me preguntó que siento por el?

Pero de repente en medio de sus embestidas no vi a Seiya, sino a Diamante llamándome su reina, abrí mis ojos de golpe desesperandome.

Seiya me miró asustado saliendo de mi, abrazándome y preguntándome que me sucedía, no fui capaz de decirle nada, solo fui al baño cerrando la puerta comenze a llorar al ver que no puedo estar con el porque me recuerda a otro.

Porque había cometido el mismo error que el? Acaso sentía algo más que una atracción por Diamante Black?

Lo que si había quedado claro es que Seiya no merecía mi traición, debía terminar todo lo que cause.

Un rato más tarde regresé a la habitación viéndolo dormir, me acosté a su lado, me abrazo y beso, creo que comprendía lo que pasaba.