6. Pretendiendo engañar

Un líquido caliente cayendo sobre su rostro lo saca de su su sueño. Huele fuerte, como a amoniaco. Abre los ojos, la visión de la asquerosa polla de Merle meando sobre su cara lo despierta por completo.
-¡Qué te follen, Merle! -grita levantándose con la rapidez que la resaca le deja y lanza un derechazo a su hermano que lo esquiva entre risas sin problemas.

-Buenos días princesa ¿Te divertiste anoche? -pregunta divertido.

Daryl mira a su alrededor, está en el patio trasero, por lo visto durmió ahí, la moto tirada en el suelo, está empapado y apesta a sudor y vómito.

-¿Qué ha pasado? -susurra lo suficientemente alto como para que Merle y su padre lo escuchen.

-¿Que qué ha pasado? -se entromete Will -. Anoche te peleaste con el hijo menor de los Monroe ¿Sabes que significa eso? ¿Eh? ¿Lo sabes? -Un golpe en el rostro con la culata de la pistola lo vuelve a tumbar -¡Eres un inútil! ¡Basura humana! ¡Escoria! ¡No eres nadie, no eres nada! ¡Debí haberte matado el día que naciste! ¡No sé por qué la zorra de tu madre no terminó con el embarazo cuando se lo pedí! ¡Eres igual que ella! ¡Una mierda, incapaz de hacer nada bien!

Y los insultos siguen y siguen, pero Daryl ha dejado de escuchar en el momento en el que él dijo la palabra "embarazo" y empezó a recordar.
La sensación de engaño, de desilusión ¿Cómo pudo hacerle eso? ¿Cómo pudo utilizarlo así?

-¡Te estoy hablando! -Grita Will sacándolo de su trance.

Merle patea su estómago hasta hacerle vomitar.

-No sabes ni beber. ¡Eres una vergüenza de hijo! -grita con Desprecio Will volviendo a golpearle en el rostro con la escopeta haciéndole caer sobre su propio vómito.

-Sólo tenía que hacer una cosa: traernos a casa tras la fiesta, y ni eso supiste hacer. ¡Comepollas asqueroso! ¡Defiéndete al menos!

Pero Daryl continúa tumbado, sin moverse, sin hacer nada. Se siente muerto por dentro, podrían acabar con él ahora mismo que le daría igual ¿A quién le importaría? Nadie en el mundo se preocupa por Él.
"Eres maravilloso, Daryl" le dijo ¡Y una polla! ¡Zorra mentirosa!


No puede dormir, está muerta de sueño, sin fuerzas para tirar de su cuerpo pero no consigue dormir.
Piensa en Daryl, le duele que piense así de ella, pero más le duele que piense que piensa así de él.
Estaba tan dolido...

Una fuerte patada en la zona lumbar la hace rodar fuera de la cama.
-¿Qué haces aquí? -gruñe Ed con voz somnolienta.
Carol no responde, sabe que no le está pidiendo una explicación.

-¿Después de lo que has hecho te crees digna de dormir a mi lado? -se levanta de la cama, sin prisas y va hacia su lado, donde ella está completamente paralizada, con los ojos fuertemente cerrados rogando poder quedarse dormida, porque en sus sueños él no puede entrar.

Pero no tiene esa suerte, la agarra por el cabello obligándola a leventarse hasta estar completamente de pie frente a él, que la mira con una mueca entre odio y asco.

-Tan guapa y tan puta. ¿Te gustó que te manosearan ayer, verdad? ¿Eh? -pregunta agresivo -Debí haber dejado que te follaran entre todos ¡Puta!

Lo sabía, sabía que aquella cachetada tendría consecuencias. No la buscó, no le gustó, no la pidió, pero era su culpa.
La agarra por el brazo, sabe que dejará marcas, y la arrastra por las escaleras hasta dejarla en la calle.
Cierra la reja para que no pueda entrar pero deja la puerta abierta para poder verla desde el escalón dónde está sentado.
La observa orgulloso de su tortura mientras se fuma un cigarro.

Son las seis de la madrugada de un frío y lluvioso día de octubre.
Está vestida con una camiseta de algodón que le cubre hasta la mitad de los muslos, sólo eso y nada más. El suelo esta frío y sus pies desnudos se congelan ante la sensación.
Se abraza, frota sus brazos intentando entrar en calor. El frío le corta su piel, y la lluvia sólo sirve para camuflar sus lágrimas.
Intenta sentarse, ovillar su cuerpo para así entrar en calor.

-No, de pie -ordena Ed, para su desgracia.

Media hora, ha pasado media hora y Ed continúo observándola en la oscuridad de la casa. Sólo ve su silueta oscura y la tenue luz del cigarrillo encendido.

-Ed, por favor, hace frío, déjame entrar -suplica Carol aferrada a la fría reja -Por favor -vuelve a pedir en un castañetear de dientes.

-¿Qué pasa? ¿Te gusta que te manoseen como a una puta pero no que te traten como tal? Te falta media hora más.

Esa es toda la compasión que recibe de él.
Su cabello está empapado, completamente alisado por la lluvia y pegado su rostro.
Se abraza el vientre, al menos su pequeño está protegido ahí dentro.

-Ed, por favor, estoy embarazada -le recuerda buscando un poco de humanidad dentro de ese ser de piedra.

-Y por eso mismo hago esto, para que aprendas, para que no avergüences a nuestro hijo con tu comportamiento ¿O quieres que vea que eres una sucia puta? -Explica con un tono de preocupación que no engaña a nadie.

Carol mira a su alrededor, desea que ningún vecino esté asome a su ventana y la vean ahí, semidesnuda, empapada y aferrada a la reja suplicando entre temblores.

-Por favor, Ed, te juro que no lo haré más -se disculpa por algo que no ha hecho, pero que sin entenderlo se siente culpable.

Ed se levanta, sonríe satisfecho y abre la reja dejándola pasar.

Carol entra, con pasos lentos, los labios morados y el cuerpo rígido al borde de la hipotermia.

-Te prepararé un baño caliente -dice Ed, besando su frente y frotando sus hombros, con sus manos calientes pero que ella siente tan frías.


Mañana perdida buscando trabajo, mejor haberse quedado en casa durmiendo la mona. Se ríe de sí mismo, como si lo fueran a dejar dormir...
Está sentado en una terraza, tomando un café que tuvo que pagar con antelación. Es como si todos los comercios tuviesen su fotografía impresa bajo un cartel en el que pusiese "Cuidado, es un Dixon"

Mira a la gente pasar, nunca se había fijado en la cantidad de mujeres embarazadas, de niños pequeños que habitan en su zona.
Dentro de unos meses será su hijo quien pasee por esas calles acompañado de... esa mujer...
Siente una punzada en el pecho al pecho al pensar en él.
No sabe qué será ¿Niño, niña? Cómo será ¿A quién se parecerá? ¿Tendrá los ojos de ella? Esos hermosos y falsos ojos...
No debería preocuparse, nunca ha querido hijos ¿Para qué? ¿Que vida les iba a dar? Tendrían antecedentes penales por el simple hecho de nacer.

El café se le ha quedado frío, no le importa, cosas peores ha tenido que digerir.


El agua le relaja, está completamente tumbada en el interior de la bañera, los sonidos amortiguados, puede escuchar su respiración y si se concentra hasta los latidos de su corazón.
Ed se ha ido a trabajar, la armonía vuelve al hogar durante unas horas.

Acaricia su vientre, aún no puede notar nada, pero sabe que está ahí, unos análisis lo confirman, y el cansancio, razón por la cual fue al médico, le asegura que sigue ahí.
Recuerda el día que se entero; esperaba que la doctora le dijese que tenía anemia, que era el estrés, pero para nada se esperaba que le anunciase que estaba embarazada. El tiempo se detuvo, y una mezcla de emociones recorrió su cuerpo ¿Estaba embarazada? ¿Iba a ser madre? Su sueño se hacía realidad, a dos días de su cumpleaños ¿Qué mejor regalo que ese? No podía creérselo. Embarazada...
¿Pero, de quién? El tiempo de gestación, y la casualidad le hacían pensar que el padre era Daryl.

Lloró en cuanto entró en el coche ¿Cómo iba a tener un hijo con él? ¿Debía decírselo? ¿Para qué? Él sólo quería sexo, ella le aseguró que no podía tener hijos ¿Y ahora? Pensaría que le quiere sacar dinero... pero ¿Y si se reencontraban? ¿Y si reclamaba ese niño? Por Dios, no conocía nada de él, podría hacerle la vida imposible si quisiera, podría arrebatárselo...
Y luego la otra cuestión ¿Cómo hacer a Ed cargar con un hijo que no es suyo? ¿Y si se lo contaba? No, Dios, la mataría y luego mataría a Daryl. ¿Y si se daba cuenta de que no era suyo? ¿Y si se parecía a Daryl? Lloró desolada, largo rato sin saber que hacer, el aborto pasó momentáneamente por su cabeza, sería lo mejor, sin futuro bebé no había nada que explicar, nadie tendría que enterarse y podría volver a la normalidad, pero cada vez que despertarse pensaría en lo que pudo ser y no fue. En cómo sería, qué sería... Pasarían los meses y se diría "Ahora mismo estaría embarazada de x meses" "Ahora cumpliría un mes" "Seguro que por estas fechas ya caminaría" No... no podía perder la oportunidad, que el destino, o ese Dios que jamás escucha sus súplicas, le concedió.

Nada más llegar a casa Ed la olfateó como un sabueso, buscando el aroma de otro hombre. Se había retrasado demasiado, y él llegó a casa del trabajo antes que ella. Rompió una regla: Siempre debía estar en casa para recibirlo cuando llegase.
No la dejó hablar, se limitó a golpearla, a llamarla puta, pero cuando vio como su pierna se dirigía hacia su vientre tuvo que gritarle "¡Estoy embarazada!" Y paró.
Le mostró los análisis como prueba y entonces se transformó, como si fuera otro, la abrazó con fuerza y lloró junto a ella. No se sintió más enamorada de él en la vida. Y una sensación de "todo irá a mejor" recorrió su dolorido cuerpo.

Esa noche le dio largas vueltas al embarazo, le pidió a Ed esperar para contárselo a los seres queridos, los de él, porque ella ya no tenía, todo ello con la excusa de asegurar que todo iba bien, de no hacer ilusiones antes de tiempo, pero la verdadera razón era que necesitaba contárselo a Daryl. Sólo que lo supiera, nada más, algo le decía que aquello era lo correcto, aunque temía que se enfureciese, que quisiera quitárselo...

Por suerte para ella, en cuanto se enteró ya le dijo que no quería saber nada de él. Podría criar a su bebé como un Peletier sin preocuparse de que él lo reclamara como suyo.

¿Por suerte? ¿A quién pretende engañar? Le duele hasta en lo más profundo de su alma que lo único que sienta por su hijo sea desprecio.
Entiende su dolor, que se sienta engañado, traicionado, utilizado... y ella se siente estúpida, tantos años teniendo la culpa de todo que estaba completamente segura deque la culpable de que no pudiesen tener hijos era ella... ni por un segundo se le pasó por la cabeza que podía ser Ed...

Puede odiarla a ella todo lo que quiera, no le importa, está acostumbrada al dolor, los insultos y toda esa mierda, pero su pequeño no merece eso. Y si odio es lo único que va a recibir de él, mejor que esté lejos.
Al menos Ed muestra interés por aquel pequeño milagro...


El lugar es tranquilo, la gente parece ignorarlo, quizás sea porque ese no es un lugar muy frecuentado por los Dixon. Le gusta, puede pensar con tranquilidad mientras se concentra en su tarea.

Recuerda aquella fatídica tarde una semana atrás, fue todo tan rápido... pasó de desearla, de necesitar tenerla entre sus brazos a odiarla con todas sus fuerzas ¿Cómo pudo ser tan estúpido de pensar que ella veía algo bueno en él? ¿Cómo pudo creer que de vedad había algo bueno en él? Imbécil... Le utilizó, le engañó, consiguió lo que quería y luego...

Tuvo que marcharse de aquella fiesta, despejar la mente, perdió la cuenta de la cantidad de copas que tomó, ni siquiera recuerda por qué se peleó con el menor de los Monroe, ni que lo hubiese hecho, si no fuera por su labio partido...
En un momento de lucidez recordó que le dijo que no podía tener hijos, quizás era porque ya estaba embarazada. Un rayo de esperanza llegó a él, quizás no le había mentido, quizás no lo había utilizado, y de nuevo esa sensación de necesitar estar con ella volvió. Necesitaba verla, condujo hasta su casa en busca de respuestas, sin importarle la hora que era, sin importarle si estaba dormida.
Llamó a su puerta, una, dos, tres veces, y el miedo recorrió su cuerpo, intentó mantenerse sereno, no romperse, pero en el momento en el que abrió la puerta las lágrimas inundaron sus ojos, y la respuesta a su pregunta no ayudó, el mundo se le vino a los pies. No le gustó lo que oyó, confirmaba lo que temía: El bebé era suyo. Iba a marcharse sin más, desaparecer de su vida para siempre y ya está, y lo habría hecho si no llega a estar borracho, pero... no controló, dijo todo lo que pensaba, todo lo que sentía, le gritó, la insultó, volcó todo el odio sobre ella y... le hizo daño. Sí, de repente sus ojos vienen a su mente, como lo miraba, como intentaba explicarse y él no la dejó.
¿Qué coño le pasaba? Ella le engañó, ¿Por qué le dolía tanto el daño que él le hizo a ella?
Tiene que odiarla, debe odiarla ¿Por qué no puede?
Recuerda cómo se abrazó su vientre cuando él soltó aquella frase lapidaria "Y eso jamás lo reclamaré" ¿eso? ¿cómo pudo dirigirse así a... a su hijo? Le asusta el hecho de pensar que habló como su padre, que se dirigió a aquél bebé por nacer como su padre se dirige a él.
Otra razón más que añadir a su lista de por que no debería acercase a su hijo, una lista negativa tan larga que le ocupa casi tres folios, pero la única cosa positiva que ha escrito tiene tanto peso...
-Señor, Disculpe, vamos a cerrar ya -le informa la joven dependienta que según su chapa identificativa se llama Maggie Greene.

Daryl asiente lentamente, digiriendo esas palabras, se ha dirigido a él con un educado "disculpe señor" no ha habido odio, ni reproches... Definitivamente debe volver allí.

Camina hacia el mostrador, con su mente aún dando vueltas.

Dentro de unos meses algo que es parte de él llegará al mundo, debería alejarse, dejarlo ser, que crezca teniendo un apellido importante, uno con el cual la gente no le señale por la calle, que nunca sepa quién es su padre, que nunca tenga que avergonzarse de él, que sea feliz...
Sí, debería desatenderse por completo de ese niño, total nunca le ha interesado ser padre, pero... ¿A quién pretende engañar? Habla de ignorarlo cuando está saliendo de la biblioteca con el libro "¿Qué esperar cuando se está esperando?" Y una lista con motivos por los cuales debe de estar cerca de ese niño que sólo contiene tres palabras:

Es mi hijo.


Hola, sé que este capítulo es más corto que los otros anteriores, he de decir que pertenece a un capítulo más largo, pero como es la "antesala" de lo que viene he decidido separarlo.

El libro que saca Daryl de la biblioteca existe de verdad, de hecho lo he leído y la razón por la cual he decidido que ese sea el libro que lea Daryl es porque tiene un apartado sobre embarazo y violencia de género.

Quería que vieseis las emociones que están experimentando: Ella quiere mantenerlo lejos creyendo que es lo mejor para el bebé, y él se debate entre la creciente necesidad de estar cerca de él y de alejarse para no perjudicarlo.

De nuevo muchas gracias por seguir mi historia y por vuestros comentarios tan positivos :)