*¡Aviso! Normalmente me llega un aviso a mi correo cuando publico un nuevo capítulo, pero no fue así cuando publiqué el anterior, así que es posible que vosotros tampoco hayáis recibido esa alerta, por lo que os recomiendo que reviséis el capítulo anterior por si por casualidad no lo habéis leído.*
9. Cosquilleos
La ha jodido, de nuevo la ha jodido, pero joder, el mundo se le vino encima en unos segundos, el peor de los escenarios vino a su mente y lo único que pasaba es que era una niña.
Su bebé era una niña...
No preguntó su nombre, ni por la ecografía, ni su estado, se dedicó a gritar, a insultar a Carol. Dios dijo que prefería haber embarazado a una prostituta. No tenía excusa, no estaba borracho, estaba en pleno uso de sus facultades mentales y la cagó bien cagada.
Un mes atrás consiguió para su sorpresa que Carol le dejase formar parte de la vida de su bebé y ahora, posiblemente, no pueda verla en su puta y miserable vida.
-Paga -ordena la camarera antes de volver a llenarle el vaso de whisky.
De nuevo en ese maldito antro dónde la conoció. No sabe porqué ha vuelto a ese lugar, pero ahí está, bebiéndose su tercera copa y jugueteando con un cigarro entre las manos debatiéndose entre encenderlo o no.
Saca la cartera del bolsillo y la abre en busca de algún billete, pero en el momento de sacarlo algo escapa del interior y cae al mugriento y pringoso suelo infectado de colillas, papeles y vete tú a saber que más.
Baja del taburete y se agacha a recogerlo. De nuevo siente ese aleteo en su interior cuando ve que se trata de la ecografía. La aprieta con fuerza contra su pecho, quizás esa sea la última imagen que vea de su bebé, de su niña...
Siente como las lágrimas acuden a sus ojos cuando recuerda las barbaridades que dijo.
Agradece que su niña aún no pueda oír...
Paga las copas que se ha bebido y marcha de allí, no quiere volver a caer en vicios baratos. No ahora.
Carol está sentada en el sofá con su libro en blanco. Quiere contarle a su niña que ya sabe lo que es, lo que sintió al saberlo, lo feliz que está, los planes que tiene para su habitación, la ropa que ya le ha comprado... pero las palabras no llegan claras a su mente...
¿Qué decirle sobre la reacción de su padre? ¿Qué padre elegir? ¿Qué reacción fue mejor?
Piensa en Daryl, estaba tan disgustado... pero no por el hecho de que fuese una niña, sino porque se lo ocultase. Dios, estaba preocupado, asustado, pensaba que le había pasado algo a su bebé...
Siente que merece todos los insultos y gritos que recibió. Ahora él la odia y no sabe cómo arreglarlo.
Acaricia su vientre y lo abraza intentando consolarse a sí misma cuando las lágrimas deciden aparecer.
Siente una punzada de dolor cuando sus dedos rozan cierta zona de su vientre, donde una semana atrás Ed la quemó con el cigarrillo que estaba fumando cuando se enteró de que el bebé era una niña.
Sabía que iba a estar disgustado, pero no a ese nivel. Siempre estaba hablando de llevarlo de caza, de que le sacaría la licencia nada más nacer, de apuntarlo a fútbol, llevarlo de pesca... cosas que podría hacer perfectamente con una niña pero que su mente machista era incapaz de entender.
En cuanto llegó a casa lo primero que hizo fue preguntar por el sexo del bebé, se lo tomó bien, aparentemente, pero cuando ella se acercó a su lado de la mesa para retirar su plato vacío, la furia se apoderó de él, y sin que a ella le diese tiempo a reaccionar le levantó la camisa y estrelló la colilla encendida un par de centímetros por encima del ombligo.
Los platos volaron, y cientos de insultos llegaron a sus oídos. Insultos que le recordaban lo inútil que era, que ni eso sabía hacer bien, como si estuviese en sus manos la elección del sexo del bebé.
Aún no le habla, vaga por la casa como un alma en pena lanzándole miradas de odio cuando pasa por su lado para que sepa que aún está enfadado con ella.
Sale con sus amigos, que lo consuelan y animan como si aquello fuera lo peor que le puede pasar a un hombre.
No le dijo nada a Daryl temiendo su reacción y ahora se arrepiente...
Se ha equivocado con él y ahora no sabe cómo remediarlo.
Semana 18
Su bebé es del tamaño de un boniato.
Quizás tenga ese tamaño, pero está seguro de que su niña es más bonita que eso.
La madre puede notar sus movimientos, pero son menos perceptibles para las madres primerizas.
Su niña se mueve, y sonríe como un idiota al imaginar su pequeño cuerpo agitándose en el interior de su madre. La imagina estirando las piernas, golpeando desde el interior.
Pronto Ed podrá disfrutar de la sensación de acariciar el vientre de su mujer y sentir las patadas de la pequeña, mientras él no tiene más remedio que imaginárselo, al igual que quizás tenga que imaginar el rostro de su niña.
Quiere ir a hablar con ella, necesita hablar con ella, disculparse por lo que dijo, preguntarle por cómo están, conocer el nombre de su niña, ver la nueva ecografía que posiblemente le han hecho...
Ed trabaja durante el día, sólo tenía que ir allí llamar a la puerta y... ¿Y qué? De nuevo en ese sinvivir, ¿Qué pasaría si se presentaba allí? ¿Lo amenazaría con llamar a la policía? ¿Le dejaría hablar? ¿Y si le pasó algo al bebé por su culpa? Se frota los ojos intentando aclarar su mente.
Carol reproduce la canción "Eye of the tiger" mientras plancha, intentando darle cierta emoción a esa monótona tarea.
Comienza a tener dolores de espalda, las piernas se le hinchan y el estar de pie lo empeora, por suerte está a un par de camisas para terminar y al fin podrá relajarse en el sofá, al menos hasta la hora de la cena.
-¿A eso lo llamas planchar? -escupe Ed desde el umbral de la puerta.
Por suerte, o desgracia, ya vuelve a hablarle. Está molesto porque lo han cambiado de unidad en el trabajo y ahora no está rodeado de sus compinches, aquellos policías con los que trapichea y salen a abusar de su autoridad.
Y cómo no, todo ello lo paga con ella.
Hoy todo lo hace mal: Tardó en abrir la puerta cuando él llegó, el almuerzo sabía a mierda, lo despertó de su siesta con sus pasos de elefante, el café estaba frío y ahora esto.
-¿Lo ves? -señala agarrando una de las camisas ya planchadas -esto está mal -gruñe, hace un rebujo con la camisa y la tira al suelo. -¿Ves esto? -arroja una segunda camisa -¿Y esto? -una tercera -Eres una inútil -agarra un pantalón -Y desde que estás embarazada lo eres aún más -insulta arrojándole la última prenda planchada a la cara. -Comienza de nuevo -ordena.
Adiós al descanso antes de la cena, hola calambres de espalda que durarán días.
Semana 19
Su bebé es del tamaño de un mango y ya puede oír.
Su niña ya puede escuchar la dulce voz de su madre, y la voz del hombre que la está acompañando durante todo el embarazo.
Cuando nazca Ed le hablará y ella se relajará ante esa familiar voz, mientras que él será una de tantas voces que oirá a lo largo de su vida o que quizás no oiga nunca. Casi mejor, para las tonterías que salen de su enorme bocazas mejor que nunca lo escuche.
-¿Ya sabes lo que es? -pregunta Glenn curioso, ocupando la silla que queda vacía a su lado.
Ha cambiado de mesa para estar completamente alejado de la entrada, por lo que desde ese lugar en imposible que vigile a Maggie, así que asume que el chaval está realmente interesado en su maldito culebrón.
-Una niña, al parecer-responde con un asentimiento de cabeza.
-Vaya, debes de estar contento -Daryl lo mira interrogante -Ya sabes, dicen que las niñas suelen estar más encariñadas con sus padres.
Daryl se encoje de hombros, eso no lo sabe, y quizás nunca lo sepa. Puede que dentro de unos años Ed lleve a una preciosa niña sobre sus hombros, que ella le sonría, le abrace, le llame papá, lo trate como si fuese su héroe mientras que él deberá mantenerse lejos, sin poder gritar a los cuatro vientos que él es su verdadero padre. Como mucho, y si se lo curra bien será "el tito Daryl" algo complicado teniendo en cuenta el odio mutuo que se tienen Ed y él y la extraña relación que tiene con su madre.
Se pregunta si alguna vez podrán tener una amistad, si podrán salir a tomar un café como dos buenos amigos mientras su niña juega en el parque.
Quizás el día que su mente deje de odiarla, su corazón deje de latir deprisa cuando la ve y su maldito pene deje de querer estar dentro de ella, quizás ese día puedan tener esa amistad.
Hoy sí que no pasa, aprovecha que Ed tiene turno de noche para dirigirse a la biblioteca, tiene que hablar con él, disculparse, decirle que es una imbécil.
Abre la pesada puerta de cristal y entra. Es increíble lo delicado que tiene el olfato desde que está embarazada; el olor a libros, madera pulida, polvo e incluso el perfume de la joven dependienta, a la que saluda con un movimiento de cabeza, parecen ser mucho más penetrantes de lo que seguramente son. Apenas puede estar ahí sin sentirse mareada por los olores.
Se encamina hacia el interior, recuerda que le dijo que todas las tardes estaba ahí. Se pregunta que hace, casi no sabe nada de él, quizás esté estudiando, quizás es más joven de lo que aparenta y le ha jodido la vida con el embarazo. Dios, que no sea eso.
Busca por cada una de esas amplias mesas, es más que obvio que es época de exámenes, está todo abarrotado de jóvenes que invaden las mesas con apuntes subrayados con llamativos colores, patatas fritas y bebidas energéticas.
Sonríe al recordar su época de estudiante, la de horas que pasó entre papeles, Red Bull's y comidas de mala calidad. Se jugó la salud para sacarse la carrera con unas de las notas más altas de su promoción para nada.
Un suspiro emocionado sale de sus labios cuando lo ve. Se queda paralizada a mitad del pasillo, no puede mover ni un músculo ¿Así que eso es lo que hace en la biblioteca?
No puede creérselo, las lágrimas acuden a sus ojos al instante y siente una punzada, un cosquilleo en el estómago. No... no es el estómago, es... ¡Su niña se ha movido! Dios, la ha sentido moverse, como si ella también hubiese reconocido a su padre y quisiera enviarle una señal.
Sonríe entre lágrimas de emoción, abrazando su vientre mientras observa a Daryl concentrado entre una pila de libros sobre el embarazo.
¿Cuantas veces soñó con ver a Ed mostrando ese interés?
¿Cómo pudo ser tan idiota? ¿Cómo pudo pensar que iba a disgustarle el sexo del bebé? Después de todo lo que le dijo, a pesar de sus duras palabras seguía interesado en su niña, a ella puede que la odie, pero quería seguir formando parte de la vida de la pequeña.
Quiere acercarse, abrazarlo con fuerza, a pesar de que a él no le guste que lo toquen, pero no sabe cómo reaccionará, si le gritará en medio de ese lugar tan silencioso, si le avergonzará que lo haya visto leer esos libros.
Y hay algo más que la echa hacia atrás: El repartidor de pizzas que tantas veces ha ido a su casa a entregar el pedido está ahí, sentado al lado de él.
No quiere arriesgarse a que la reconozca, que se corra la voz y todo el mundo acabe conociendo su secreto. Su hermoso secreto.
Sale de allí pensativa, limpiándose las lágrimas sintiendo que ha perdido su oportunidad.
Siente otro movimiento de su niña, es algo extraño, muy suave, un cosquilleo, casi que podría confundirlo con los movimientos de sus intestinos, pero no... sabe que eso no es, es distinto, y le gusta. Su niña está ahí, y mientras su bebé siga creciendo, Daryl se mantendrá cerca, por lo que puede tener una segunda oportunidad para acercarse a él.
Otra vez será...
Daryl abrocha su chaqueta al salir de la biblioteca, el viento helado corta sus labios, y despeina su cabello, casi que prefiere la lluvia.
Sale con un nuevo libro bajo el brazo, y se sorprende de la práctica que le ha ido cogiendo a esto de la lectura, incluso le gusta, no duerme tranquilo si no ha leído aunque sólo sean dos líneas antes.
Camina a paso ligero hacia su camioneta, aparcada a pocos metros de allí, entre bicicletas, ciclomotores, y coches tamaño lata de sardina de los estudiantes.
Un papel colocado entre el parabrisas y la luna del coche saca una maldición de sus labios.
-¡Joder, no. Putos maderos! -gruñe acercándose a su auto, mirando alrededor buscando algún disco de prohibido aparcar, plaza de minusválidos o algo por el estilo, pero no ve nada, no encuentra motivos para haber sido multado, excepto que Ed haya pasado por allí, haya reconocido su coche y quisiera putearlo, ¿Pero desde cuando se encarga del control de calles y parquímetros?
Arranca con rabia el papel del cristal y lo mira con el ceño fruncido cagándose en los muertos del mamonazo que le hará soltar su preciado y escaso dinero para pagar esa mierda.
Y entonces, sus manos tiemblan, el aire le falta, sus rodillas se debilitan y no puede evitar dejarse caer mientras solloza como una puta maricona mirando aquella imagen.
Joder, los hombres no lloran. Si su padre lo viera...
Pero ahí estaba, sentado sobre el frío asfalto, con la espalda apoyada sobre una de las ruedas de su coche y mirando una de esas ecografías 4D de tono dorado en la que se veía claramente el rostro de su niña. Y es lo más hermoso que ha visto en su vida.
La aprieta contra su pecho, de nuevo siente ese extraño cosquilleo en el estómago al cual empieza a cogerle el gusto.
Mira a su alrededor, esa fotografía no ha podido llegar hasta su coche por arte de magia.
La busca entre la gente; busca su cabello rizado, su ropa talla XL, sus ojos...
Mira entre los coches del aparcamiento intentando localizar el de ella, pero no tiene suerte. ¿Cuanto tiempo habrá pasado? Quizás se cruzó con ella y no se dio ni cuenta. Un momento... ¿Y si entró en la biblioteca? ¿Y si lo vio? Dios, seguro que pensaría que es un puto imbécil...
Saca su cartera del bolsillo y se dispone a guardar aquella imagen cuando se percata de que tiene algo escrito detrás con una caligrafía clara y pulcra que de nuevo huele a ella.
"Se llama Sophia"
Al fin conoce su nombre, y de nuevo sus ojos se llenan de lágrimas que no puede ocultar.
-Sophia -repite en un susurro para ver que tal suena dicho de sus labios. Le gusta, es elegante. Su niña se llama Sophia.
Semana 20
Carol acaricia su vientre, que parece crecer por horas, mientras escribe en ese libro en blanco. Está hablándole sobre su padre, no menciona a Daryl, no menciona a Ed, se limita a llamarlo "tu padre"o "papá". Ha decidido crearle el padre perfecto, coger lo bueno de cada uno, y se ha dado cuenta de que la mayoría de las cosas buenas forman parte de Daryl: Los besos y caricias a su vientre, que haya dejado de fumar por ella, la preocupación por el embarazo...
Y ella lo ha alejado...
Han pasado tres semanas desde su discusión y una semana desde que lo vio en la biblioteca.
Iba a irse de allí sin más pero, al ver su furgoneta allí aparcada, un impulso le dijo que debía dejarle esa copia de la ecografía que pidió para él.
Le habría gustado quedarse a ver su reacción, pero temía ver algo que no le gustase, verlo romper la ecografía con odio o mirarla con asco al igual que hizo Ed...
Vuelve a su escritura, quizás debería dejar de compararlo con Ed.
Su bebé es del tamaño de un plátano.
Eso es lo que lee mientras mira con odio a Glenn comiéndose uno.
-¿Qué? -pregunta el joven inquietado al ver su mirada asesina.
Daryl vuelve a su lectura, ¿Qué iba a decirle? ¿Te estás comiendo a mi bebé? Se guarda el bufido que ha estado a punto de salir de sus labios.
Su niña ya tiene su útero y ovarios completamente formados y debido al amplio espacio que tiene en el vientre puede dar volteretas, patadas y puñetazos a placer.
Sonríe al imaginársela.
No puede más, se muere por ver a su niña, quiere ver cuanto ha crecido su vientre, ver si puede notarla moverse, acariciar, besar el vientre, besarla a ella... para qué negarlo, desea volver a verla, no lo entiende, sigue enfadado con ella, por utilizarlo/no utilizarlo para quedarse embarazada, aún no sabe qué creer, por pensar que iba a disgustarle el sexo del bebé, por pensar de él tal y como piensa todo el mundo...
Pero también está enfadado con él mismo por lo que le dijo, si pudiese volver atrás... pues habría actuado igual porque no sabe actuar de otra forma, es un puto cavernícola que a la mínima contrariedad pierde los papeles.
Tiene que verla, ya va por la mitad del embarazo y se lo está perdiendo, eso no puede ser.
Semana 21
-¿Qué es este lugar? -pregunta Carol al ver una vieja casa con todas las luces encendidas y música a todo volumen.
-Te dije que te llevaba a cenar ¿No? ¿O también se te ha olvidado eso con tu mierda de memoria de embarazada? -Responde Ed aparcando el coche a la entrada.
-Sí, pero pensé que te referías a un restaurante -le replica cabizbaja saliendo del coche.
-Cuando recuperes tu figura te sacaré en sociedad, por ahora confórmate con nuestros amigos. -refunfuña él arrastrándola del brazo hacia la entrada.
"Nuestros amigos" como si ella pudiese llamar a aquellas personas sus amigos.
-¡Al fin llegas! -saluda Negan abrazando por los hombros a Ed y acompañándolo al interior.
Ella camina varios pasos por detrás de ellos pasando desapercibida, no hay saludo, no le preguntan cómo está, cómo va el embarazo.
Llegan a un pequeño salón, está iluminado por una vieja lámpara araña de techo con varias bombillas fundidas, el aire es denso, huele a humo de tabaco, demasiado humo...
Apenas puede dar un paso sin tropezarse con algún botellín de cerveza o colilla a medio fumar.
La música es escandalosa, ellos hablan a gritos y siente como su bebé se agita. Ella también está incómoda allí.
Todos los sillones tienen agujeros provocados por las quemaduras de los cigarrillos y extrañas manchas que prefiere no saber de qué son. No piensa sentarse en ninguno, aunque tampoco podría ya que están todos ocupados y parecen no darse cuenta de la mujer embarazada y de piernas hinchadas que se encuentra de pie en el centro de la sala.
Los muebles tienen una capa de polvo que dan para llenar el arenero de un gato.
No sabe qué hacer, no pinta nada allí.
Las mujeres están en su salsa sentadas sobre el regazo de los hombres, bebiendo, fumando, riendo y besando, casi parece el comienzo de una película porno mala en la que todos los miembros de la fiesta comienzan a tener sexo entre ellos.
-Ed... -lo llama, pero él no la escucha -Ed -repite un poco más alto sin suerte.
Está bromeando, riendo, no se da cuenta de su presencia.
Se acerca y tira un poco de su manga.
-Dime cariño -se vuelve sonriente con su falsa amabilidad, esa que siempre muestra cuando están en público.
-Necesito ir al baño -no es mentira, desde que está embarazada la necesidad de orinar ha ido aumentado conforme su barriga ha ido creciendo, aunque también necesita salir de esa habitación llena de humos y ruidos.
-Justo al final del pasillo lo tienes, no te pierdas -informa dándole un beso en la cabeza.
Carol asiente y sale de allí procurando respirar lo menos posible.
El pasillo es oscuro, y por más que busca el interruptor de la luz no lo encuentra.
Camina despacio, con los brazos extendidos a los lados procurando no chocarse con nada.
No le gusta esa casa, es siniestra, es como esas cabañas de las películas de terror en la cual vive un psicópata que tiene un sótano lleno de cadáveres humanos descuartizados listos para ser comidos.
La puerta del baño se abre y el tiempo se detiene.
Recién duchado, con el cabello húmedo, descalzo, vestido con una camisa interior blanca de tirantes y unos pantalones largos de algodón color gris que le arrastran ligeramente. Así es cómo lo ve.
-¿Qué haces aquí? -pregunta él entre la sorpresa y la incredulidad.
Dios, ella está en su casa, en su asquerosa casa, y está preciosa.
-¿Y tú? -pregunta ella sintiendo como su niña se mueve como si hubiese reconocido a su padre.
-Esta es mi casa -responde con un encogimiento de hombros.
-Oh... -se siente estúpida; lo ha visto salir del baño recién duchado. Maldita mente de embarazada... -Ed me ha traído aquí y necesitaba ir al baño -explica ella evitando mirarle.
-Claro, pasa -la invita a entrar él, echando un último vistazo al interior del baño para asegurarse de que está lo suficientemente presentable. -Procura no sentarte -Le recomiendaavergonzado de la pocilga en la que vive.
No quiere que pille ninguna infección o algo por el estilo que ponga en juego su salud y la de su niña.
Ella sonríe tímida y cierra tras de sí.
Daryl deja escapar el aire de sus pulmones y entra en su habitación. ¿Qué coño está haciendo ella allí? Su casa no es lugar para ella, su casa no es lugar para nadie. ¡Maldito Ed! ¿En qué cojones pensaba? Alcohol, tabaco, droga y ruido, el lugar ideal para una embarazada.
Es el cumpleaños de Merle, tenía pensado no salir de su habitación en toda la noche, cerrar la puerta, leer un poco e intentar dormir a pesar de la música alta, ya tiene práctica en ello. Sabe como son esas fiestas, y no quiere estar presente cuando todo empiece a desmadrarse
Carol sale del baño, que aún huele al jabón que él ha utilizado.
Esa era su casa...
Mira a su alrededor; la pared parece que lleva siglos sin ser pintadas. Cuadros con escenas de caza decoran la pared del pasillo, y la cornamenta de un ciervo casi le saca un ojo.
Un grito ahogado sale de sus labios cuando alguien tira de su brazo y la arrastra al interior de una habitación.
Mira a su secuestrador con los ojos muy abiertos y espantada.
-Shhh, no te voy a hacer daño -la tranquiliza Daryl, llevando un dedo a sus labios y recorriendolos lentamente como si intentase memorizar su forma.
Carol se relaja.
-Lo siento -se disculpa él dando un paso atrás.
-Estoy bien, sólo que no me lo esperaba -sonríe nerviosa ella. Sintiendo como vuelve a respirar con normalidad.
-No me refería a eso -aclara él, apartándole el cabello del rostro para poder mirarla correctamente a los ojos.
Carol aprieta los labios mientras niega con la cabeza mirándose a los pies. Sabe a qué se refiere.
-No... no tienes que disculparte, Daryl, no hiciste nada malo, tenías tus razones para estar enfadado-le quita importancia ella, al borde del llanto -Yo soy la que tiene que disculparse, te preocupé sin motivo, debí informarte del sexo del bebé en cuanto lo supe. Todo lo hago mal...
Daryl la mira, tiene la cabeza agachada, su cuerpo se convulsiona por el llanto y las lágrimas se derraman de sus ojos suicidándose contra su inconfundible vientre de embarazada.
Le duele verla llorar, le duele que crea y acepte las barbaridades que le dijo.
-Hey... -susurra agarrándola de la barbilla obligándola a mirarle -¿Cómo está Sophia? -pregunta con suavidad limpiando una de sus lágrimas con el pulgar. Preciosa hasta cuando llora.
Carol lo mira emocionada, escucharle pronunciar su nombre ha hecho que su corazón lata con fuerza en el pecho.
-Bien, se ha movido cuando has pronunciado su nombre -responde finalmente sonriendo entre lágrimas.
-¿Qué? ¿La sientes? -pregunta sin poder ocultar su emoción, llevando ambas manos a su vientre.
-Sí, aún es pronto para que tú la sientas, pero ya se mueve. Creo que será un culo inquieto -ríe, pero duda que Daryl la haya escuchado, de nuevo está ensimismado acariciando su vientre.
-Quiero verlo -no le está pidiendo permiso, sólo le informa antes de comenzar a desabrochar los botones de la camisa hasta dejar al descubierto su vientre.
Carol lo deja hacer, no puede evitar sentir cierta atracción por las confianzas que se toma con ella. Esa manera de tocarla, de acariciarla, de mirarla...
Abre los ojos exageradamente al notar como se deja caer de rodillas frente a ella.
Daryl acaricia su vientre con los ojos cerrados para disfrutar de la sensación. Le gusta su forma, su tacto, tan suave como siempre, le parece increíble lo que ha crecido en tan pocas semanas.
Pega la nariz contra él. Ahí está ese olor propio de ella que tanto le atrae.
Le da un suave beso antes de levantarse.
Vuelve a mirarla a los ojos, esos hermosos ojos que espera que su hija haya heredado.
-¿Cómo estás tú? -pregunta sin dejar de acariciar su vientre.
-Hambrienta, y deseando sentarme -confiesa con sonrisa inocente. Preciosa.
Asiente sintiéndose un cerdo sin modales. La ha tenido un rato ahí de pie y en ningún momento la invitó a sentarse.
-Deberías volver, esa panda de borrachos dudo que vayan a dejarte algo de comer. -le recomienda.
-¿Tú no vienes? -pregunta esperanzada, no tiene ganas de estar ahí rodeada de gente para la cual es invisible.
-Yo... no, no me van esas mierdas -gruñe, abriéndole la puerta para que salga. Podría ir con ella, estar a su lado, pero ¿Para qué? ¿Para ver como Ed la abraza y besa mientras él no tiene más remedio que aguantarse las ganas de partirle la cara? No, gracias.
Carol asiente, sale de la habitación y recorre el pasillo de vuelta al salón donde todos siguen bebiendo, fumando y devorando las pizzas sin miramientos.
De nuevo es invisible.
Agarra una porción de pizza a la cual le han quitado los ingredientes y dejado la masa y el tomate. Pasea la mirada por la mesa de bebidas buscando algo sin alcohol, pero no tiene suerte.
Se sienta al filo de una silla mirando hacia la puerta deseando correr de nuevo hacia la habitación de Daryl, al menos ese cuarto era un espacio libre de humos y no se sentía olvidada.
Merle tiene a una mujer a horcajadas sobre sus muslos haciéndole movimientos sensuales, supone que es una stripper contratada para ello que tiene que escuchar barbaridades machistas y vejatorias por unos míseros euros. Bueno, al menos a ella le pagan por ello.
Si le diesen un dólar por cada insulto, vejación o paliza que ha recibido a lo largo de su matrimonio...
Ed disfruta de la escena, sonríe, aplaude como una foca retrasada, y mete algún que otro billete en el tanga de la mujer, ajeno a que su esposa está comiéndose las sobras de unas pizzas desvalijadas y frías...
Podría haberse quedado con Daryl, seguramente no se habría dado ni cuenta.
-Hola preciosa -saluda Negan, y ella se tensa al instante cuando siente que está acariciando su cabello hasta dejar a la vista su cuello desnudo -¿Cómo va ese embarazo? -pregunta asquerosamente cerca de su oído. Su fétido aliento a alcohol hace que hasta le ardan los ojos.
Carol no responde, está segura de que le importa una mierda su embarazo, y le inquieta saber lo que pretende.
La forma que tiene de acariciar sus hombros y respirar sobre su oído...
-¿Sabes una cosa? -continúa, besando su cuello. Quiere vomitar -Nunca he follado con una embarazada -gime moviendo sus manos hacia su vientre.
Carol se levanta como activada por un resorte y corre hacia Ed, escuchando la siniestra risa de Negan a sus espaldas.
-Ed, por favor, vámonos -ruega tirando de su camisa como una niña pequeña -Estoy cansada -miente, pero sabe que si le cuenta lo que acaba de pasar al final acabará siendo ella la culpable.
Ed la mira con fingida ternura, pero para su sorpresa saca las llaves del coche. Por una vez ha escuchado sus súplicas.
-Toma cariño, duerme en el coche, aún es pronto para irnos -susurra con una voz dulce cargada de frialdad.
Carol mira las llaves, era demasiado bonito para ser verdad. Se regaña a sí misma por ser tan estúpida de pensar que Ed iba a tener un poco de compasión con ella. Seguramente ahora estaría enfadado con ella por pedirle de marcharse, y teme la hora de irse. Ed borracho y enfadado no era una buena combinación, y si añadía que ella estaba embarazada, era una combinación terrorífica.
Ed está en su salsa, disfrutando, mientras que Daryl prefiere estar alejado de todo aquello.
Tendría que salir, aunque le insulten, aunque se burlen de él, aunque tenga que ver aquel ridículo espectáculo, pero ella está allí, rodeada de ese grupo que no suman ni media neurona entre ellos. Podrían hacerle algo, no sabe si Ed responderá por ella, mierda, podrían estar haciéndole algo ahora mismo.
Se levanta de un salto de la cama y se precipita a salir por la puerta, cuando...
-Yo... -intenta decir algo ella, con la mano aún cerrada en un puño apunto de llamar a la puerta -¿Puedo quedarme aquí? Ed no quiere irse, me ha dicho que me vaya al coche, pero...
-Sí claro -la interrumpe él, no necesita saber más, y tampoco le importa, prefiere tenerla con él a que esté respirando todo el humo del salón, o pase frío en el interior de su coche. Al menos en su habitación sabe que está segura de cualquier tipo de daño.
-¿A dónde ibas? -pregunta ella tímida, dando un paso al interior para que él pueda cerrar la puerta.
Daryl arquea una ceja, y entonces recuerda la violencia con la que salió por la puerta.
-Yo... iba a pedirle que bajaran la música -miente -¿Has comido algo? -pregunta cambiando de tema, aunque es cierto que está interesado en ello.
-Sí, han tenido el detalle de dejar varios trozos de masa de pizza, aunque no he podido beber nada, todo tenía alcohol -contesta con un encogimiento de hombros.
Daryl desea matarlos a todos.
-Siéntate -la invita señalando hacia su cama deshecha.
Carol lo hace, agradecida de poder sentarse en un lugar que no le asquee. La cama es incómoda, pero limpia, de hecho toda su habitación parece más limpia y ordenada que el resto de la casa. Es como si fuese otro casa, comienza a pensar que él también está fuera de lugar allí, al igual que ella.
-Toma -Daryl le ofrece una botella de agua -A veces me entra sed por la noche y me gusta tener agua cerca de la cama -explica -Te traeré un vaso para que...
-No, no hace falta, Daryl, beberá a morro -intenta retenerlo.
-Te traeré un vaso, no tardo -vuelve a decir. Carol no insiste, sabe que será inútil.
Daryl va hacia la cocina sin más remedio que teniendo que cruzar el salón para encontrarse con una bizarra escena:
Su hermano está follándose a una stripper contra el sofá mientras algunos de los invitados se masturban a su alrededor, y otros tanto ríen borrachos metiendo mano a la señorita o invitando a las pocas invitadas femeninas a unirse a la fiesta. Ellas no se alarman, son de la misma calaña que el resto de personas del lugar.
Cruza rápido,y agradece que Carol esté sana y salvo en su habitación.
-Daryl Dixon -saluda Ed que está saqueando la nevera. Ya podría haberlo hecho por su mujer también -¿Qué haces aquí? -pregunta visiblemente borracho.
-Es mi casa -responde sin prestarle atención mientras friega minuciosamente un vaso.
-¿Dónde está tu preciosa mujer, Ed? -pregunta Negan mesándose la barba.
Daryl se tensa al escuchar a ese ser despreciable preguntar por ella.
-Estaba cansada, la mandé al coche a dormir.
Negan chasquea la lengua.
-Qué lástima... ¿Es un poco frígida no? le propuse pasar un buen rato y huyó como una zorra virgen. -comenta, como quien habla sobre el tiempo -O a lo mejor es que eres un mierda en la cama y no le gusta el sexo porque aún no ha probado una buena polla -bromea emitiendo su molesta risa.
Ed sencillamente le ríe la gracia y hace su camino de regreso al salón vitoreando a Merle que tiene la cabeza de la stripper entre sus piernas.
Daryl hace varias respiraciones profundas, y cuenta hasta diez para no matar a todos ellos con el cuchillo que tiene en la mano, el cual aprieta con tanta fuerza que podría incrustárselo en la piel.
Insultan a su esposa y él sólo sonríe ¿Qué coño le pasaba a aquel cerdo borracho?
-Aquí tienes -dice Daryl acercándole el vaso aún húmedo -Me ha entrado un poco de hambre y me he preparado un sándwich y cortado una manzana ¿Te apetece? -pregunta mostrándole un plato con un sandwich de jamon y queso fundido aún humeante y un cuenco con rodajas de manzana recién cortadas.
-No, gracias, come tranquilo-responde intentando ignorar el bocado que le ha dado el estómago al contemplar tan deliciosa escena.
Daryl cambia el peso de su cuerpo de un pie a otro, nervioso.
-Lo cierto es que he picado algo mientras esperaba a que se fundiera el queso y ya no tengo hambre. Y como supongo que has comido poco... -intenta con desesperación convencerla.
-Está bien -acepta finalmente para su alivio, cogiendo el sandwich con timidez.
-¿Qué tal va la fiesta? -pregunta cuando traga el primer trozo del sándwich que le sabe a gloria.
-No quiero que se te cierre el estómago -es lo único que ofrece en respuesta. No piensa decirle lo que ha visto, ni lo que ha escuchado...
Carol frunce el ceño y lo mira insistente esperando saber más.
-Come -ordena señalando la comida con la barbilla.
Según ha leído el bebé comienza a practicar la acción de tragar, y traga líquido amniótico, llegándole así los sabores de lo que come su madre.
Espera que a su niña le guste el sándwich de queso porque es lo único que sabe preparar.
-¿Qué tal llevas el embarazo? -se atreve a preguntar cuando ve que se ha comido el último trozo de sandwich.
-Bien... bien, con sus altibajos, a veces me da por llorar, me olvido de las cosas y tengo un dolor de espalda constante que me está matando,y eso que apenas tengo barriga aún. -Responde. Es la segunda vez que escucha esa pregunta en lo que va de noche, con la diferencia de que sabe que él está realmente interesado en su estado
-Túmbate -dice él casi sin pensar.
-¿Qué? -lo mira confusa.
-Dices que te duele la espalda. Túmbate.
-Daryl, no es necesario, yo...
No le deja terminar, la agarra de los tobillos y la gira hasta que su cuerpo está completamente en el interior de la cama y finalmente tira de ella hacia abajo obligándola a tumbarse.
Carol sonríe, es un poco brusco, pero sabe que lo hace con buena intención.
-Ponte de lado -ordena.
-Daryl, de verdad, no...
-¿También voy a tener que girarte yo? Ponte de lado. -Vuelve a ordenar golpeando suavemente su hombro instándola a girarse.
Ella obedece sin más remedio y le da la espalda. No sabe lo que pretende, hasta que siente como le levanta la camisa hasta la mitad de la espalda y sus pulgares presionan sobre su zona lumbar.
-¿Aquí? -Es la segunda vez que alguien susurra sobre su oído, pero lejos de sentir ganas de vomitar como con Negan, un placentero escalofrío recorre su espina dorsal.
-Sí -responde casi en un gemido cuando sus dedos presionan en el punto justo.
Daryl mueve sus pulgares en movimientos circulares, bajando hasta el coxis y subiendo hasta la mitad de la espalda.
Ha leído sobre esos masajes en alguno de los libros que ha devorado, y aunque no está seguro de si lo está haciendo bien, ella parece disfrutar y relajarse sobre el incómodo colchón.
La escucha gemir, y ese sonido trae a su mente placenteros recuerdos que hacen que algo en el interior de sus holgados pantalones se despierte. Siempre pensando en lo mismo.
Carol disfruta de la sensación, su cuerpo necesitaba esos mimos. Lo siente besar su cuello, es suave, apenas un roce, carente de motivación sexual, es sólo una muestra de cariño, y sonríe emocionada por su gesto, sintiendo un cosquilleo en su interior.
Él continúa con el masaje, haciendo desaparecer todas las tensiones de su espalda.
-Deberías parar si no quieres que me quede dormida -le recomienda al sentir como sus ojos comienzan a pesar, pero él no se detiene, continúa masajeando la zona baja de su espalda, y ella agradece la escasa luminosidad, y que no haya desnudado completamente su espalda, no quiere tener que dar explicaciones.
-Puedes dormir si quieres, yo te despertaré cuando todo termine. -susurra sobre su oído volviendo a besar su cuello.
"Cuando todo termine" no quiere que termine, no quiere tener que volver a casa, no quiere dormir sobre su cómodo colchón en aquella fría cama. Quiere quedarse ahí, no salir nunca de esa habitación, no dejar de sentir su respiración contra su nuca y sus manos acariciándola con cariño.
Daryl acaricia su vientre, cuando siente su respiración más profunda, espera que su niña también duerma plácidamente.
Quiere memorizar esa visión; su cabello salvaje derramado sobre su almohada, su cuerpo sobre su colchón, completamente relajado.
Se presiona contra ella, siempre se quejó del tamaño de su cama y ahora agradece que sea tan pequeña.
Su cuerpo encaja perfectamente tras el de ella, como dos piezas de un puzzle, a pesar de su inoportuna erección incordiando.
Quiere relajarse, abrazarla y sencillamente dormir, pero no puede, debe estar despierto, ser el guardián de sus sueños y despertarla cuando tenga que volver a decirle adiós.
Por lo que, decide disfrutar de lo que ve, no cerrar los ojos, disfrutar de ese extraño cosquilleo mientras la observa dormir deseando que el tiempo se detenga.
Con suerte su olor permanecerá sobre sus sábanas unos días.
No entiende la relación que tiene con ella, no sabe cómo describir sus sentimientos. Es la madre de su hija, de eso no hay duda, pero no es sólo eso, hay algo más... le gusta estar con ella, tenerla cerca, cuidarla... pero no entiende el porqué, no saben nada el uno del otro. ¿Dónde nació? ¿Cómo fue su infancia? ¿Tendría familia? ¿Cuáles serán sus aficiones? ¿Cuándo fue su primera vez? ¿Por qué se casó con Ed? ¿Qué espera de él? ¿Qué siente por él?... tantas preguntas sin respuestas... Más allá de su fecha de nacimiento, no sabe nada de ella, y ella aún menos de él...
Aún duda de si lo utilizó o no para quedarse embarazada, pero ya no le importa. Acaricia su vientre agradeciendo ser el padre de aquella niña, pero aún siente que tienen una conversación pendiente, y no puede esperar mucho más.
¡Hola! este capítulo es bastante largo, por lo que he decidido dividirlo en dos partes para que no se os haga pesado.
Como veis, Daryl se arrepintió al momento de todo lo que le dijo, tiene esos prontos violentos, pero no van más allá, y no perdió el tiempo en disculparse cuando la volvió a ver :)
De nuevo, muchas gracias por leer, por vuestros votos y comentarios.
