16. Sonrisas
-Hey -saluda Daryl cuando Carol abre la puerta. Sólo ha pasado un día pero se le ha hecho eterno.
-Hola -susurra ella aliviada, casi que temía que no volviese tras el incidente de la noche anterior. Fue una idiota al esperar que aceptase su abrazo.
Carol se echa a un lado para que él pase, pero Daryl se mantiene en el umbral de la puerta, cambiando su peso de un pie a otro y con las manos a la espalda.
-Yo... he traído esto -dice con timidez mostrando el peluche que compró meses atrás -dijiste que podía dárselo cuando naciese -dice con la cabeza gacha y mordiéndose el labio nervioso.
-Claro, lo recuerdo -sonríe ella, que señala con la cabeza hacia las escaleras para que suba a ver a su niña.
Besa su frente antes de subir, y Carol se deja besar disfrutando de la cercanía, de su olor...
Entra en la estancia, huele tanto a bebé... cuanto le gustaría que su habitación estuviese inundada por ese dulce aroma, y su cama con el de Carol.
Deja el peluche a los pies del colchón la cuna, ya está con la que es su legítima propietaria. Aún es pequeña para jugar con él y abrazarlo, pero espera que en unos meses lo haga y que, como a él, le ayude a conciliar el sueño tras una pesadilla, sólo que sus pesadillas serán eso: malos sueños que se irán en cuanto despierte, porque para él la verdadera pesadilla comenzaba cuando abría los ojos...
Sacude la cabeza, no quiere traer a su mente los amargos recuerdos del pasado.
Mira a su niña, durmiendo de lado, enroscada en posición fetal y tapada con una fina sábana hasta el pecho.
La destapa, le gusta ver como va creciendo. Sonríe al encontrarla vestida con un body de tirantes rosa y blanco, y sus pequeños piececitos desnudos. Preciosa.
La coge en brazos, le encanta sostenerla en sus brazos. No sabe porqué pero todas sus preocupaciones se olvidan cuando ella está entre sus brazos.
Ella se queja un instante, emitiendo un suave ronroneo que le recuerda a un gatito. Abre los ojos mirando a su padre.
-Hola... -susurra enamorado de esa mirada. Sabe que no puede verle bien, que él no es más que una mancha borrosa, pero lo escucha, y espera que recuerde su voz. Vuelve a relajarse y cerrar sus ojos, entregándose de nuevo al sueño.
-Me gustaría verla más tiempo despierta -susurra al sentir la presencia de Carol tras él.
-La próxima vez esperaré a que llegues para darle su baño. Es cuando más espabilada está -dice Carol enternecida por la hermosa imagen que está viendo.
Le encantaría poder despertar todos los día y verlo sentado a los pies de la cama, con su bebé en brazos.
Pero los sueños sueños son, y debe dar gracias porque Ed vuelva a dormir en la habitación de invitados, aunque ni aún así se libra de sus insultos mientras amamanta a su niña o por lo mucho que llora durante la noche.
-¿Cómo estás hoy? -pregunta Daryl mirándola de soslayo.
-Algo mejor -confiesa. No es mentira, las buenas palabras de él le han hecho sentirse bien, y se repite una y otra vez que es buena madre cuando Sophia llora sin motivo, y consigue calmarla al traer a Daryl a su recuerdo. Pero luego llega Ed y la magia se rompe.
Daryl sonríe. Al menos es un paso hacia delante. Le encantaría volver a verla sonreír, bromear como hacía durante el embarazo, pero sabe que el cambio no será de un día para otro.
-El pasado domingo fue el día del padre -murmura Carol mirándose los pies que tras varios meses al fin puede verlos -Yo... te he hecho algo -anuncia tímida, acercándose a la peinadora abriendo el último cajón, y sacando algo de entre unos jerséis de invierno.
-No sabía que existía ese día, y nunca me han hecho un regalo -confiesa Daryl.
Besa a Sophia y la deja en la cuna para poder coger su regalo de entre las suaves manos de Carol. Está envuelto en un delicado papel color marrón pardo, y atado con una fina cuerda color beige.
-Me habría gustado liarlo con papel de regalo, pero el poco tiempo que Sophia me deja libre me dedico a limpiar o descansar -confiesa avergonzada.
Daryl sonríe quitándole importancia, se lo podría haber liado con un rollo de papel higiénico y le habría dado igual, sabe que lo verdaderamente importante es el interior. Tira de la cuerda para abrirlo. El papel aterriza suavemente en el suelo meciéndose en su trayecto.
Observa lo que tiene entre las manos: En el interior de un marco color nogal se encuentra una rosa cherokee secada, y bajo ella el nombre de Sophia y su fecha de nacimiento escrita con perfecta caligrafía.
Daryl mira a Carol, que le observa mordiéndose el labio esperando su veredicto, pero él sólo guarda silencio sin saber qué decir.
-Es la rosa que yo cogí, y tú me devolviste después de... de concebir a Sophia -se ve en la necesidad de aclarar al ver que no dice nada -Sé que es una tontería pero...
Daryl la abraza por sorpresa. No es ninguna tontería. Recuerda la escena que tienen con esa rosa perfectamente, casi como si fuera ayer.
-Gracias -susurra contra su cuello intentando contener la emoción. Esa rosa significa tanto para él... podría decir que es el símbolo del antes y el después que marcó su vida.
La vio cogerla aquel día junto a la fuente, estaba tan nervioso por volver a verla, no se lo creía... La mujer desconocida con la que tuvo relaciones un mes atrás y que no había podido olvidar, estaba ahí. Se pasó horas preguntando qué hacer, recuerda que se le acercó por la espalda, y la rosa se le cayó de las manos cuando él la sobresaltó al preguntarle su nombre.
Se la intentó devolver y explicarle su leyenda, segundos antes de que fuese interrumpido por esos energúmenos y descubriese que estaba casada con el cerdo de Peletier.
Estuvo en su bolsillo cuando él la besó sin previo aviso, tras ella decirle que le creía,y mientras se entregaban a la pasión creando sin saberlo al más hermoso ser sobre la faz de la tierra.
Todo este tiempo ella la ha tenido en casa, secándola entre libros, para finalmente decidir regalársela a él, en ese día del que desconocía su existencia.
-Feliz día del padre -susurra ella, a lo que Daryl responde estrechándola más contra él. Se muerde el labio aguantando el gemido de dolor. Su espalda aún está dolorida.
"Día del padre" Aún no se cree que haya un día así para celebrar, pero le gusta, se acaba de convertir en su día favorito. Es mucho mejor que celebrar el fatídico día en el que vino al mundo, donde simplemente se emborracha para festejar que es un año más viejo, y por ende, queda un año menos para que la muerte venga a buscarle.
No, ese día es especial, es padre, y su pequeña le ha devuelto las ganas de vivir, ahora tiene un enorme motivo por el que seguir viviendo. O dos...
Detiene su abrazo y fija su atención en Carol, en su hermoso rostro. Está sonriendo. Tiene una amplia sonrisa y está preciosa.
La acaricia, disfrutando del calor que desprendes sus mejillas sobre sus ásperas manos, de la frialdad de la punta de su nariz decorada con numerosas pecas, y la suavidad de sus labios. Esos labios...
Apoya su frente contra la de ella, sin dejar de acariciar su rostro. están tan cerca, se muere por besarla, por confesarle cuanto la quiere, lo mucho que extraña tenerla entre sus brazos. Desea pedirle que abandone todo, que marchen de allí con su niña, a un lugar mejor donde nadie los conozca, y así ser felices.
El aire es más denso entre ellos, y la escucha recoger un suspiro cuando vuelve a mirarla a los ojos.
Está a punto de besarla, sus labios buscan los de ella y Carol parece levantar la cabeza para facilitar el beso, pero entonces abre los ojos y ve al fondo su retrato de boda, y recuerda que ella ya es feliz, que ama a su marido y... y el no es nadie. ¿Para qué besarla? ¿Para refrescar los recuerdos y sensaciones que intenta olvidar?
Se aparta, casi sintiéndose avergonzado por sus sentimientos y se miran sin saber qué decir.
Sophia se queja.
-Yo... yo... tengo que... tiene hambre -dice nerviosa Carol, que tropieza varias veces con él, antes de conseguir caminar hacia su niña.
¿Qué demonios ha estado apunto de pasar? ¿Es cosa de ella? ¿Él lo habrá sentido también? Dios, han estado tan cerca, un poco más y se habría impulsado a besarle y... y la habría rechazado. Él ama a otra, y esa extraña sensación de atracción no es más que su necesidad de ser amada, de ser ella esa otra que él tanto ama.
Se sienta en la cama y comienza a amamantar a su pequeña, de espaldas a él.
Una lágrima cae sobre la mejilla de su niña y ella la limpia con delicadeza, como si sólo quisiera acariciar su rostro. Ese rostro tan parecido a su padre...
Daryl mira su regalo, o lo intenta, porque sus ojos cargados de lágrimas no le dejan ver. Agradece que Carol le esté dando la espalda, no quiere tener que dar explicaciones del porqué de su llanto. Odia tener esos sentimientos, son dolorosos, quiere amarla, cuidar de ella, hacerla reír, besarla todos los días por el resto de su vida y en cambio, debe conformarse con darle un casto e inocente beso sobre la frente.
Dibuja con la yema de los dedos el contorno de la flor.
Traga saliva, intentando digerir sus penas.
-Nunca te llegué a contar la leyenda de la rosa cherokee -dice.
Carol no responde, pero sabe que lo está mirando de soslayo.
Se sienta junto a ella, para observar a su niña comer, mientras cuenta la historia y ambos disfrutan de la compañía y amistad del otro,anhelando tener algo más.
1 mes
1 mes, su niña ya ha cumplido el primer mes, parece increíble cómo pasa el tiempo.
Hace calor, lo normal durante el mes de julio en Georgia.
Las aspas del ventilador giran sin cesar agitando las hojas del libro que tiene entre sus manos, y que habla de la depresión posparto.
En estas semanas su atención ha estado más centrada en animar a Carol que en cuidar de su hija, aunque también es cierto que Sophia pasa la mayor parte del tiempo durmiendo y, aparte de ayudar a bañarla y cambiar pañales, poco más tiene que hacer.
Carol aún no es la que era, cuando llega el lunes a casa ella es un alma en pena que apenas habla, responde con monosílabos y llora por cualquier motivo, él la anima, abraza, le hace sonreír y al día siguiente la encuentra algo más animada, con ganas de hablar y de contarle sus preocupaciones, pero cuando vuelve a verla el lunes siguiente vuelve a ser un fantasma en aquella casa.
Ojalá pudiera estar con ella todos los días, está seguro de que ya estaría mucho mejor, pero no... durante cinco días ella está a solas con su marido y, no sabe que es lo que pasa ahí pero, es como si Ed le estuviese sorbiendo la vida poco a poco.
-Pero... él trabaja durante el día, podrías ir a ver a Carol -sugiere Tara, que está al tanto de su preocupación.
Daryl niega con la cabeza.
-Ella cree que a esa hora trabajo -explica. Hace un mes que dejó el trabajo, y aún no le ha dicho nada a Carol, ni lo piensa hacer. Sus fracasos se los guarda para él. A no ser que ella pregunte, no le gusta mentirle.
-Pues, no sé... ¡Dile que se venga aquí durante el día! -exclama Tara sintiendo que acaba de tener la mejor idea de su vida.
-¿Y yo dónde me meto durante esas horas? -pregunta Daryl, recordándole que él vive allí.
Quizás debería decirle la verdad, que ya no trabaja, que está libre durante el día y puede estar a su lado, ayudándole a cuidar de Sophia y haciendo todo lo posible por volver a verla sonreír, bromear, y charlar animadamente de cualquier tontería. Pero... puede que ella prefiera estar sola, que sólo quede con él esos dos días por compromiso... Aunque en una ocasión le dijo que contaba las horas para volver a verle.
No sabe que hacer, quiere estar con ellas, pero no quiere agobiarla...
4 de julio, primera salida de Sophia en sociedad, y de ella también, tras el parto.
Están en el parque, sentadas junto a una mesa de madera y rodeadas de personas que festejan ese día en familia.
Es un día caluroso, y la gente se refugio bajo la sombra de los árboles con sus manteles para picnic y comidas varias.
Sophia está vestida con un fino vestido blanco de tirantes con un estampado de pequeñas flores rojas. La ve tan bonita, está segura de que si Daryl estuviese ahí ya le habría hecho todo un reportaje de fotos para recordar ese día, pero para su desgracia, es su marido quien las acompaña, y ni se ha fijado en la pequeña.
-¿Qué? ¿No me dices nada? Os he sacado de casa -dice Ed, que mira a su alrededor como si buscase a alguien.
-Gracias -susurra ella, con la cabeza agachada, mirando a su niña que comienza a frotar su rostro contra el pecho de su madre buscando su comida.
En este mes ha aprendido a reconocer sus gestos que indican que tiene hambre: chuparse el puño, moverse inquieta, hacer gestos de succión... y si no se ha percatado de ninguno de ellos, la pequeña recurre al llanto como último recurso, pero eso rara vez pasa, excepto a la noche que es cuando ella baja la guardia. Le está cogiendo el truco a esto de ser madre,
-¿Qué coño haces? -gruñe Ed al verla desabrocharse la camisa.
-Sophia tiene hambre -murmura ella, temiendo una discusión en público. Ni un segundo de paz le deja.
-¿Y? ¿Vas a sacarte la teta aquí en medio? ¿Qué quieres, que todo el mundo te vea en pelotas? -pregunta, visiblemente molesto.
-No van a ver nada, sólo la cabeza de Sophia -lo contradice con voz calmada, ganándose una mirada fulminante.
-Vete al coche -ordena con sequedad dejando las llaves sobre la mesa.
Carol lo mira desconcertada.
-No, Sophia se va a asfixiar ahí dentro -se niega ella. Están en pleno verano, a 35 a la sombra, y el coche aparcado al sol, ni loca va a arriesgarse a que su niña se deshidrate.
-Vete al puto coche -vuelve a ordenar Ed, con una mirada que le dice que más la vale obedecer.
Agacha la cabeza y vuelve a negar, evitando mirar a su marido.
Sophia llora, tiene hambre, tiene que darle el pecho, pero le da miedo moverse. Sabe que Ed evitará montar el espectáculo en el exterior, ellos tienen que ser la familia perfecta, pero al llegar a casa...
Siente como él le da una fuerte patada bajo la mesa que va justo a la espinilla.
Hace un gesto de dolor y alza la vista.
-Como te atrevas a darle el pecho aquí en medio te iras a casa andando -la amenaza, volviendo a patearla bajo la mesa.
Sophia llora.
Carol agarra las llaves del coche con los labios apretados y una mirada cargada de odio que no sabe cómo se ha atrevido a poner.
Se aleja de allí sintiendo la mirada triunfal de su marido que cree haber ganado, pero no es así, no va a irse al coche, sólo alejarse de allí, sentarse bajo la sombra de un árbol y amamantar a su bebé tranquilamente.
Mira a su alrededor, hay tantas familias felices; parejas enamoradas, adolescentes que tontean con el primer amor, padres enseñando a caminar a su bebé, abuelos orgullosos que dan de comer a sus nietos, hermanos jugando... siente tanta envidia... cómo le gustaría pertenecer a algunas de esas familias.
Otros años se lamentaba de no ser la afortunada madre que acunaba a su bebé en sus brazos, y este año que puede hacerlo hay otra cosa que anhelar... Quizás Ed tenía razón y no agradecía lo que tenía...
-¿Carol? -escucha una dulce y familiar voz.
-Tara... -saluda. Se siente mal por no poder levantarse a saludar, pero ya está cómodamente sentada en el césped y Sophia está tranquila alimentándose. Por suerte para ella Tara se agacha de cuclillas para estar a su altura.
-Oh, qué bonita está -exclama con voz aguda, acariciando los pies desnudos de Sophia que le devuelve la mirada sin soltar el pezón -¿Has venido con tu marido? -pregunta mirando a su alrededor, no queriendo encontrarse con ese imbécil.
Carol asiente, agradece que no esté cerca para verla hablar con otra persona. Tener amigos está prohibido, y se dedicó a recordárselo a base de flagelaciones, palizas y... no quiere ni recordarlo.
-¡Tara! -llama una chica rubia con gafas.
-Perdona, tengo que irme, mi novia está aquí. Encantada de volver a veros -dice mientras se aleja a abrazar, besar a esa chica y desaparecer entre la multitud.
Sonríe, Daryl tiene suerte de tenerla como amiga, es una buena chica, al igual que Glenn y Maggie. Le encantaría poder rodearse de ese tipo de personas, y no de los animales que Ed tiene por amigos.
Mira a Sophia
-¿Otra vez? -se queja. La mueve un poco para espabilarla, suele quedarse dormida mientras se amamanta y luego a los cinco minutos vuelve a pedir comida porque no terminó de saciarse.
La quiere con locura, de eso no tiene dudas, pero no lo está pasando como esperaba. Se imaginaba que la maternidad sería algo hermoso, que estaría todo el día sonriente y feliz disfrutando de su niña. Pero no... se pasa el día llorando, por cualquier tontería, apenas duerme, siempre está cansada y sus ganas de sonreír son nulas.
Se va a dormir a las 22:00 tras darle el pecho a Sophia, y se levanta cada dos por tres por el llanto de ella, la mayoría de las veces es hambre, y Sophia se agarra al pecho, tomándose su tiempo, mientras ella lucha por no quedarse dormida... otras veces sólo quiere estar en brazos, o ha manchado el pañal o... no sabe porqué llora, y eso la desespera, y pone furioso a Ed, que se levanta a insultarla y hace que se altere la pequeña, que llora asustada haciendo que sea mucho más difícil de calmar.
En la noche duerme tres horas con suerte, y a las 7:00 debe estar en pie para preparar el desayuno de Ed, eso si Sophia no ha demandado atención primero, lo que hace que se gane otro monumental enfado de su marido que la insulta porque, según él, no tiene claras las prioridades.
El resto del día continúa con la misma rutina: limpia, da el pecho, duerme, da el pecho, cocina, da el pecho, vuelve a dormir, da el pecho... y por medio hay algún cambio de pañal, baño y llanto sin saber por qué, aunque a veces es ella la autora de ese llanto, como ahora, que llora de solo recordar por lo que pasa cada día...
-1/2 taza de leche.
-1/2 taza de migas de pan duro.
-1 huevo grande.
-1 cucharadita de sal.
Va leyendo Daryl, que intenta aprender a cocinar, sin mucho éxito aún.
Mira sus albóndigas, no se parecen en nada a las de la foto de la receta. Resopla cansado. Jamás se imaginó que cocinar fuese tan complicado. Quiere aprender para ayudar a Carol, que el tiempo que pierde en preparar el amuerzo pueda descansar, pero a este paso Sophia aprenderá a cocinar antes que él.
Smoke on the water comienza a sonar en su teléfono, que vibra con potencia sobre la mesa del comedor. Es su tono de llamada, y la pantalla se ilumina con el nombre de Tara.
Se mira las manos llenas de pan rallado, carne, huevo y a saber qué más.
Busca un trapo con el que limpiárselas.
-Joder -se desespera -a tomar por culo -gruñe cogiendo el teléfono con las manos manchadas -Dime -contesta la llamada pegando el teléfono a su oreja para poder escuchar algo más queruidos de fondo, voces, risas...
-Ey cocinillas, ven al parque anda, que tus chicas están aquí -informa sin dar más detalles.
Daryl sonríe, se quita el delantal y... ¿Por qué coño no se le ocurrió limpiarse las manos en él? Es gilipollas. Coge las llaves de la furgo y marcha de casa dejando su fracasada receta sobre la mesa, tiene cosas más importantes en las que ocupar su tiempo.
No quiere volver junto a Ed, está cómoda ahí, es feliz en su soledad, pero si no vuelve él ira a buscarla al coche, y si no la encuentra allí...
Sophia ha terminado de comer hace rato, y ahora mira fijamente a su madre esperando a que llegue el sueño. No puede ser más bonita, se parece tanto a su padre...
-Hey -saluda una voz tan familiar como anhelada. Casi no se lo cree, y debe mirarlo dos veces antes de cerciorarse de que es Daryl.
Piensa en él y de repente aparece, si fuese tan fácil...
Se sienta a su lado, no sin antes mirar a su alrededor para cerciorarse de que no hay nadie conocido, y una vez que cree que el ambiente es seguro besa su frente a modo de saludo.
-¿Qué hacéis aquí solas? -pregunta, pero la última palabra muere en su boca. Su niña tiene un vestido puesto, le dan ganas de comérsela -Qué guapa está, parece una muñeca -susurra, acariciando la tela del vestido hasta parar en los pies desnudos de su niña.
Carol sonríe, sabía que se iba a dar cuenta.
-¿La quieres coger? -Pregunta con voz suave.
-Espera -dice Daryl que lucha por sacar el teléfono móvil del bolsillo trasero del pantalón sin levantarse del suelo. Lo desbloquea y entra en la aplicación de la cámara. Tiene que fotografiarla.
Carol se separa un poco de Sophia para que el vestido se vea correctamente y no estropear la foto.
-¿Qué haces? Quiero fotografiaros a las dos -aclara Daryl haciendo gestos para que vuelva a colocarse como estaba.
-Daryl, estoy fatal, no...
-Mira a la cámara, anda -no la deja terminar. Ya sabe lo que va a decirle. Le da igual que esté despeinada, que tenga ojeras, que luzca demacrada y vista su típica ropa talla XL tan espantosa. Él la ve preciosa, como siempre.
Hace la fotografía y sonríe con el resultado, digna de enmarcar.
-Ahora sí quiero cogerla -dice recogiendo a su niña de los brazos de su madre y colocándola sobre sus piernas recogidas. Ya comienza a sostener la cabeza por sí sola, y eso le da algo más de seguridad a la hora de cogerla.
Sophia se despereza emitiendo uno de sus dulces sonidos y abre los ojos para mirar a la persona que la sostiene. No es mamá.
-Hola mi niña -la saluda besando su naricilla como de costumbre. Sabe que debería dejar de referirse a ella como "mi niña" pero no lo puede evitar... y por lo pronto Carol no ha puesto problemas, por lo que aprovecha mientras pueda.
Sophia ya pasa más tiempo despierta, e incluso le parece mayor de lo que es cuando se queda mirando fijamente a cualquier punto con sus hermosos ojos.
Una suave brisa mueve las hojas de los árboles, y un rayo de sol se cuela entre las ramas, posándose sobre el rostro de Sophia haciéndola estornudar.
-Salud -ríe Daryl, cambiando de ángulo para que su rostro vuelva a estar a la sombra.
Carol sonríe.
-¿Sabes? en este mes ha ganado 3cm y 600 gramos -le informa, dos días antes estuvo en el pediatra para la revisión del primer mes. Si el parto no se hubiese adelantado ese habría sido aproximadamente el peso y talla que habría ganado Sophia su hubiese nacido cuando le correspondía.
-Ya estás a 50g de los 3kg, pequeñaja -dice Daryl, hablándole directamente a su niña que continúa observándole como si entendiese lo que le dice -Eso está genial -felicita mirando a Carol -¿Tú cómo estás? -pregunta buscando sus ojos. Tan cansados...
Ella dibuja una mueca en un fallido intento de sonrisa y se encoje de hombros. Ese era el resumen de su estado de ánimo.
-¿Quieres que demos un paseo? -pregunta, quizás eso le ayude a despejarse.
Carol lo mira dudando un instante.
Un paseo... ¿Cuanto tiempo hace que no da un paseo? Suena tan tentador, caminar junto a él, con su pequeña en brazos, en ese hermoso lugar... como la típica familia feliz que tanto ansía.
Niega con la cabeza.
-He venido con Ed -susurra volviendo a la realidad.
-Oh...-murmura Daryl agachando cabeza. Demasiado bonito para ser verdad ¿Ellas dos solas en el parque? Cómo pudo ser tan idiota... Están ahí para pasar el día en familia, como todo el mundo. Él está fuera de lugar.
-¿No has venido con tu novia? -pregunta Carol, buscando con la mirada a ver si alguna de las hermosas jóvenes que transitan por el lugar es la afortunada mujer que Daryl ama.
-No, yo... Tara me avisó de que estabais aquí y vine a veros. No sabía que habías venido con tu marido, lo siento -confiesa él ¿para qué mentir? Demasiado le cuesta mantener la trola de esa supuesta novia como para inventarse un motivo por el que estar ahí -¿Dónde está él? -pregunta buscando a ese gilipollas. No está cerca, si así fuera ya se habría acercado a insultarle y soltar espumarajos por la boca de sólo verle ahí.
-Al otro lado del parque, he venido aquí a amamantar a Sophia -aclara ella. Daryl la mira interrogante -él quería que lo hiciera en el coche -explica.
Daryl aprieta la mandíbula ¿Ese imbécil pretendía asar a Carol y a Sophia como si de dos pollos se tratasen? ¿Y todo por qué? ¿Porque le daba asco verla amamantar a su bebé? ¿Porque no quería que le viesen un trozo de pecho? Dios, si llega a encontrarlas en el coche, le habría sacado todos los dientes de un puñetazo a ese cerdo.
-Hiciste bien -le asegura, acariciando su rodilla por encima de ese espantoso pantalón pesquero.
Carol esboza una suave sonrisa sin estar completamente segura. Sabe lo que le espera al volver a casa.
-Debería irme ya -susurra no queriendo separar a Sophia de su padre.
Le hace gracia, su niña no ha dejado de mirar a su padre, completamente ensimismada. Le encanta su voz, siempre le gustó desde antes de nacer. Y a ella también, es ronca, masculina, pero sorprendentemente suave cuando habla con ellas.
Daryl asiente, estrecha suavemente a su niña contra su hombro en un dulce abrazo y besa su sien. Le cuesta dejarla ir, odia estar lejos de ellas.
Sophia vuelve a los brazos de su madre, pero no deja de observar a su padre con ojos curiosos.
-Os veré pronto -susurra besando la mejilla de su niña y la frente de Carol.
Las observa marchar, con las manos metidas en los bolsillos, moviéndose inquieto y sin saber muy bien qué hacer ahora ¿Quedarse ahí esperanzado en que vuelva? ¿Volver a casa a terminar su receta? Patea la tierra nervioso, sólo quiere estar con ellas...
Carol se acerca al lugar donde se encuentra su mesa de picnic, seguro que Ed la está esperando con "la cara larga" como se suele decir. Le dirá que ha tardado mucho, que ha tenido que comer sin ella como un patético divorciado y que se enterará cuando lleguen a casa. Pero para su suerte o desgracia, Ed ya se ha encontrado con su estúpida pandilla y bromean, charlan a gritos, ríen y aplauden como focas retrasadas sin nada mejor que hacer.
Un sabor agrio sube su garganta conforme se va acercando al lugar.
Hacen contacto visual.
-Hola cariño, ¿Ya comió Sophia? -pregunta cogiendo al bebé en brazos y acunándolo como si de un padre amoroso y preocupado se tratase -¿Ves como no pasaba nada por meterte en el coche? Mucho mejor, más íntimo.
Carol asiente de forma automática, mirando preocupada a su hija. Ed no la coge en brazos desde que salieron del hospital, y para ella no es más que un extraño que tiene esa molesta voz que tan nerviosa le pone cuando lo escucha gritar.
Esos salvajes la rodean cuan buitre acechando la carne muerta. Comentan burradas, gritan, ríen, apenas le dedican unos segundos y luego vuelven a su conversación, olvidándose del bebé.
Sophia se agita nerviosa en brazos de aquel hombre que huele a sudor, alcohol, tabaco y está rodeado por todos esos desconocidos. Comienza a hacer pucheros y a emitir breves quejas, hasta que finalmente rompe en llanto.
Ed la mece intentando calmarla sin éxito.
-Dásela a tu esposa, anormal, eso es cosa de mujeres -recomienda Will -Cuando el inútil de Daryl nació se pasaba el día llorándo, "cólicos del lactante" o no sé qué mariconada tenía. No dejaba dormir a nadie en casa, así que durante el primer año de vida del mocoso dormí en casa de un amigo y su madre se comió el marrón, que para eso lo parió -comenta él, a lo que Ed asiente interesado.
-Oye, pues voy a tener que hacer eso, Sophia no para de llorar durante la noche y yo necesito descansar para ir a trabajar -dice volviendo a dejar a la pequeña en los seguros brazos de su madre.
-Nosotros tenemos una cama libre, desde que el imbécil de mi hermano se largó a chupar pollas a otra parte... -recuerda Merle.
Carol escucha la conversación, y cruza los dedos pidiendo que se vaya, que la deje a solas con su niña durante la noche, total para lo que aporta él...
Mira a Sophia, la observa tranquila con ojos somnolientos y moviendo los dedos de una mano como si estuviese contando.
La mece suavemente, queriendo dormirla para poder dejarla en su cochecito, comer algo e ir al baño.
-Cariño, esta noche me voy a casa de Will a dormir, cógete un taxi para ir a casa -informa Ed -Espero que hayas fumigado la habitación, no quiero pillar las pulgas de tu hijo -bromea él, y todos ríen como cerdos antes de marchar a la mesa de al lado a comer las porquerías que han traído.
Carol tiene sentimientos encontrados: quiere saltar, gritar, reír porque esta noche no habrá gritos, y por otro lado su mente trabaja rápido intentando averiguar cómo volver a casa. No tiene dinero para un taxi, él lo sabe, seguramente ese es su castigo por intentar desobedecerle y pretende que vuelva a casa andando.
Mira a Sophia, tiene los ojos completamente cerrados. La besa posando sus labios sobre su frente y la deja en su carrito, asegurándose de que no le da el sol.
La mece un poco antes de alejarse de ella.
-Cariño, saca la comida -ordena Ed con su asquerosa falsa amabilidad.
Carol se dirige a la fiambrera y coloca sobre la mesa los sandwiches, empanadilla, patatas fritas, frutos secos, un tupper con fruta... y toda la comida que su marido le pidió que trajese.
-¿Y la bebida? -pregunta Ed que ya se ha acomodado a la mesa y empezado a comer.
Carol coloca un pack con cuatro botellines de cerveza y una botella de agua para ella sobre la mesa y se sienta frente a Ed, manteniendo el carrito de su niña a su lado para vigilarla.
-Tendrás que irte a casa andando -susurra para que sus amigos no lo escuchen.
Carol asiente evitando mirarle.
-Más te vale estar allí cuando vaya a desayunar -amenaza clavando sus fríos ojos en ella.
Vuelve a asentir intentando que no se le agríe la comida.
Daryl camina despacio pateando una piedra a la que ya le ha cogido cariño.
Da vueltas por el parque, la localizó unos minutos atrás, estaba tranquilamente almorzando, con su niña al lado y el idiota de Ed frente a ella. Eran una familia, y el corazón se le rompió al no poder ser él el que compartiese ese momento con ellas. Últimamente es lo único que desea: estar con ellas, cuidarlas, abrazarlas...
Tuvo que alejarse de allí antes de comenzar a llorar como un puto idiota y que ella lo descubriese.
-¡Daryl! -escucha una voz que le llama.
Alza la vista, es Glenn que está con Maggie, Tara, Denise y varias personas más disfrutando del buen día en el parque.
Camina hacia ellos cuando ve que están haciéndole señales para que se acerque.
-Hey, ¿Viste a tus chicas? -pregunta Tara acercándole un vaso con un refresco de naranja.
-Sí, pero ella ha venido con su marido, así que... -se encoge de hombros quitándole importancia.
-¿Cómo anda tu niña? -pregunta Glenn que le ofrece un trozo de empanadilla.
-Gracias, Sophia está preciosa, ya casi ha llegado a los 3 kilos -informa con la boca llena. Lo cierto es que tiene hambre, no ha almorzado, y quizás tampoco lo habría hecho si llega a quedarse en casa, viendo la pinta que tenían esas albóndigas...
-Tengo ganas de volver a ver a tu bebé -comenta Maggie -¿Y Carol? ¿Qué tal está ella? -pregunta interesada, sabe perfectamente la clase de libros que ha estado leyendo estas semanas.
-No lo sé, ella no me cuenta nada, y la noto apagada, pero no quiero agobiarla-dice frotándose el puente de la nariz.
-Bueno, poco a poco. Los primeros meses son los peores, cuando nació mi sobrina mi hermana se pasó los dos primeros meses sin apenas cogerla en brazos -intenta animar Tara.
Daryl asiente, al menos Carol no repudia a Sophia, al contrario, es una madre cariñosa y entregada. Quizás sólo necesite descansar en condiciones para volver a ser la que era.
Carol está sentada bajo el mismo árbol volviendo a darle el pecho a su bebé antes de marcharse. Ed se ha llevado el coche, seguramente habrá ido a casa a por su uniforme de trabajo y ahora estará en casa de Will durmiendo la mona, o quizás si ha tenido suerte se han estrellado por el camino. Sacude la cabeza para borrar esos monstruosos deseos.
El día ha sido aburrido, Ed no ha hecho más que jugar a las cartas con sus amigotes y no ha vuelto a reencontrarse con Daryl a pesar de haber ido al mismo sitio varias veces para amamantar a Sophia.
Agradece la iluminación de la farola que está junto a su derecha, así puede compartir con su niña miradas mientras se alimenta. Y hablando de alimentarse, ella no ha cenado nada, pero juraría que tiene un par de galletas en el bolso,aunque es más bien el bolso de Sophia porque casi todo lo que hay es para ella: Pañales, toallitas, crema para el culete, suero fisiológico, gasas, plástico cambiador, protector solar, cepillo, muda de ropa... lo único que hay ahí de ella aparte de una cartera y las llaves de casa son discos de lactancia para no manchar el sujetador con la leche y un sujetador extra por si acaso...
Nada, esas galletas debió imaginárselas.
Mira su reloj. Ed ha sido listo, no se ha marchado hasta haberse asegurado de que el último autobús hubiese pasado por la zona. Sabía de sobra que ella no tenía dinero para un taxi hasta casa. Aunque quizás con lo que tiene en la cartera pueda ahorrarse unos cuantos kilómetros.
Sophia se queja reclamando el otro pecho y ella no la hace esperar. Al principio era un poco dolorosa la lactancia, pero sus pezones se han endurecido, y ahora la sensación no es más que un cosquilleo acompañado de adorables sonidos.
-¿Tienes hambre? Aquí tienes -dice una voz que le acerca un plato de plástico con un par de filetes a la plancha, un poco de pan y ensalada tropical.
Alza la vista, es Daryl.
-Te he cortado los filetes para que puedas comer mientras amamantas a Sophia -informa con timidez sentándose junto a ella.
-¿Daryl? -pregunta sin saber más que decir ¿Cuanto tiempo llevaba allí?
-Yo... he venido varias veces, pero no estabas aquí... ahora te he visto aquí y... pensé que tendrías hambre -explica él -aunque quizás has cenado ya... -se avergüenza, sintiéndose estúpido.
-Esto es para mí? -pregunta sin poder ocultar su estúpida emoción.
Daryl asiente mordiéndose el pulgar, nervioso.
-Si no te gusta puedo hacer un sandwich, como el que te preparé aquella noche en mi casa, sólo que no tengo sandwichera para derretir el queso, pero con este calor... -ofrece sintiéndose tímido.
-No, no... es sólo que... no estoy acostumbrada a que me traten así -murmura en un sollozo.
-¿A que te traten cómo? ¿bien? -pregunta ladeando la cabeza intentando entender por enésima vez porqué está casada con un imbécil como Ed.
Carol agacha cabeza y finge mirar a su hija. Sí, eso es exactamente lo que le pasa, no está acostumbrada a ser tratada bien, a que la cuiden y se preocupen por ella sin esperar nada a cambio.
-Dijiste que era para ti -le recuerda, mirando a Daryl a través de sus pestañas. Él entrecierra los ojos intentando comprender -Aquella noche en tu habitación, dijiste que el sandwich era para ti, pero que se te había pasado el hambre -Añade.
Daryl clava la barbilla en su propio pecho y esconde la mirada entre sus mechones de cabello. No recordaba ese detalle.
-Era para ti, siempre fue para ti, dijiste que apenas habías comido -murmura con voz suave, mirándola de reojo y sintiendo sus mejillas arder.
Sonríe emocionada.
-Eres maravilloso, Daryl. Nunca me cansaré de decírtelo -le repite por enésima vez. Aún no se cree la atención que recibe por su parte, siendo sólo la madre de su hija. Su novia debe de sentirse en el cielo con tan hermoso hombre.
Daryl sonríe, aunque lo único que desea es preguntarle por qué no le quiere, si tan maravilloso es, porqué prefiere estar con el idiota de su marido y no con él. Pero calla, no quiere crear una tensión innecesaria entre ellos.
-Come anda -intenta olvidar el tema. Clava un trozo de carne en el tenedor y se lo acerca a la boca.
Carol se echa a reír.
-¿Qué haces? puedo comer sola -dice divertida, sintiendo el trozo de pollo acariciar sus labios. Ella le lanza una mirada de fingido enfado y acepta el trozo que le ofrece -No, estate quieto -dice con la boca llena al ver como pincha otro trozo.
No lo puede evitar, la ha hecho reír con esa tontería, y si tiene que pasarse semanas dándole de comer para hacerla sonreír así lo hará.
Sophia observa la escena con el pezón de su madre aún en la boca, no entiende lo que pasa, pero son sonidos hermosos que hacen que se relaje.
-Estoy con Tara y los demás un poco más allá ¿Quieres venir? -pregunta entre risas cuando Carol consigue hacerse con el control del tenedor. Y entonces recuerda -Perdona, olvidé que estás con Ed.
Carol niega con la cabeza y traga antes de hablar.
-No, él se fue ya. Va a dormir en tu antigua casa, en la que fue tu habitación, para así poder descansar bien, ya que Sophia lo despierta por las noches -informa avergonzándose de su mierda de matrimonio.
Vaya, Ed dormirá en su mugrienta habitación. La verdad es que le pega más esa familia que la que tiene ahora mismo.
-¿Y te ha dejado aquí sola? -pregunta mirando a su alrededor.
Carol asiente.
-No importa, volveré a casa dando un paseo -dice restándole importancia, como si no llevase rato torturándose por la caminata que le espera.
Daryl siente su sangre hervir.
-¿No te ha dejado el coche? ¿Ni dinero para un taxi? -pregunta no queriendo alterarse. Sophia está comiendo, y Carol no es la culpable de eso, aunque si el fuese ella le habría cortado las pelotas a ese cerdo hace mucho.
Carol niega y agacha cabeza mirando como Sophia suelta el pecho sintiéndose saciada.
Daryl aprieta la mandíbula y suelta el aire por la nariz, odia a Ed más que a su propio padre.
-Termina de comer anda, yo sostendré a Sophia mientras. Luego, me acompañas con Tara y los demás un momento para que puedan ver como está nuestra hija y te llevaré a casa, ¿De acuerdo? -pregunta cogiendo a su niña en brazos que se queja. Es una gruñona, como él.
Carol asiente sonriendo suavemente.
-Muchas gracias -murmura mirando hacia su plato.
Él no dice nada, está concentrado en mantener a su niña despierta, quiere que Maggie y los demás vean los hermosos ojos que tiene.
-Oh, por favor, ¿Y esta muñeca? -exclama Maggie tras abrazar a Carol e ignorar a Daryl para arrebatarle a Sophia de sus brazos -¡Pero qué ojazos tienes tú!
La pequeña se agita nerviosa al escuchar como le hablan poniendo esa voz aguda que tanto le gusta.
Daryl sonríe como el padre orgulloso que es y estrecha a Carol contra él, que por primera vez está tranquila cuando alguien que no es ella o Daryl cogen a Sophia en brazos. Sabe que Maggie tendrá cuidado, al igual que Glenn y los demás.
Ve a su niña patalear cuando la besan, le hacen pedorretas y le hablan, aún no sonríe, pero sabe que está contenta.
-Hey, Carol. Ven aquí, que quiero presentarte a los demás -dice Tara que la agarra del brazo y la aleja de Daryl.
Ahí se queda él, con las manos vacías pero feliz. Su niña está recibiendo mimos desde todos los ángulos posibles, y Carol charla animadamente con Tara, Denise, Glenn, Rosita, Abraham, Sasha, Tyreese y varias personas más a los que ha conocido hoy pero que le han demostrado más respeto y amabilidad que su padre en 28 años de vida.
Carol se siente bien rodeada de esas personas, son amables. Le preguntan sobre como lleva la maternidad, se preocupan, le dan consejos, le aseguran que es normal por lo que está pasando.
Saben que habla varios idiomas, y Abraham no para de preguntarle cómo se dice X palabrota en tal idioma. Es simpático, algo bruto y malhablado, pero se le ve buena persona.
También saben sobre sus habilidades sobre bricolaje, y Sasha le cuenta una anécdota sobre lo "divertido" que fue montar un mueble de Ikea del que acabaron sobrándole piezas.
Ríe como hacía tiempo que no hacía.
Están pendiente de ella, de si ha comido, si tiene frío, si necesita sentarse. Tara le ha ofrecido un postre de chocolate negro que un pajarito le ha dicho que le gusta.
-Hey, ¿nos vamos? -pregunta el famoso pajarito que se acerca a ella con su niña en brazos -Creo que aquí hay alguien que necesita un cambio de pañal -informa.
Carol se echa a reír y abre su bolso en busca de lo necesario para cambiar ese pañal. Mejor cambiarla antes de encaminarse a casa.
-Esta película es buena -comenta Daryl distraído al encontrar la película Tiburón recién empezada.
Están sentados en el sofá del salón. Él sostiene a Sophia con su brazo izquierdo y tiene a Carol sentada a su otro lado.
Ambas están ya bañadas y listas para irse a dormir, pero antes pasarán tiempo juntos en el sofá como de costumbre.
-Sí, desde entonces le tengo fobia a bañarme en el mar -comenta ella en un bostezo.
Daryl sonríe y pasa el brazo tras su cabeza para acercarla a él hasta que siente como apoya la mejilla sobre su pecho.
Acaricia su cabello, enredando sus dedos entre sus rizos pelirrojos, olvidándose de la tensa música que anuncia el ataque del depredador.
-Yo vi esta película por primera vez cuando era un crío de poco más de diez años. La pusieron en el cine de verano y me colé con mi hermano. Se convirtió en mi película favorita, claro que también fue la primera y única vez que vi una película en la gran pantalla, quizás podríamos... -la mira, está profundamente dormida sobre su pecho. Una de dos, o él produce cloroformo en vez de sudor o ella está realmente cansada.
Besa su cabeza con suavidad y ella se acurruca más contra él, ovillándose a su lado. Sonríe, sintiéndose afortunado con sus dos amores entre sus brazos. A su izquierda su preciosa niña, su mayor orgullo, lo único bueno que ha hecho en su vida, y a su derecha la mujer que ha hecho eso posible, y que... se muere por tenerla todos los días a su lado para amarla y cuidarla.
Las estrecha más contra él y vuelve a centrarse en la película y en los dos hermosos corazones que laten a cada lado de su cuerpo.
Escucha los fuegos artificiales y siente movimientos sobre su pecho. Mira a su izquierda: Sophia se mueve inquieta buscando su comida de medianoche.
-Poco vas a encontrar tú ahí, mi niña -murmura con una inevitable sonrisa escapando de sus labios.
Mira a Carol, le da pena despertarla, pero no tiene más remedio.
-Hey -la llama frotando su espalda, y moviendo el hombro para instarla a levantar la cabeza. Ella se queja en sueños -Venga dormilona, Sophia tiene hambre -susurra besando su cabeza.
Carol murmura algo ininteligible y se frota los ojos despertándose medianamente.
-¿Qué hora es? -pregunta adormilada.
-Según Sophia la hora de su segunda cena, para el resto de los mortales las 00:15.
Lo mira sorprendida, ha dormido casi dos horas seguidas, no duerme tanto desde que nació Sophia. Le parece increíble que la pequeña no se haya despertado ni una sola vez entre toma y toma, aunque claro, ha dormido en los brazos de su padre y no en una solitaria cuna. Quizás deba plantearse meterla en su cama, total, duerme sola, aunque duda que pueda conseguir hacer la magia que hace Daryl.
Daryl le entrega a Sophia.
-Eres una comilona ¿lo sabes? -murmura sonriendo al ver a su niña agitarse nerviosa en los brazos de su madre.
Marcha a la cocina. Tiene sed, y supone que Carol no le rechazará un vaso de agua y unos trozos de sandía dulce y fresca que tiene en la nevera y que Carol suele tomar mientras amamanta a su bebé.
Se permite unos segundos para observarlas. Ambas se miran fijamente a los ojos compartiendo ese hermoso momento.
Sonríe, las ama con locura.
Se acerca a ellas y deja el vaso de agua y el cuenco de cristal con fruta sobre la mesa.
-Pensé que te apetecería tomar algo frío -dice acercándole un trozo de sandía.
-Gracias -agradece sonriente cogiendo la pieza de fruta que le ofrece.
Se sienta a su lado y Sophia redirige su mirada hacia él sin dejar de succionar y hacer esos adorables sonidos al tragar.
Coge su móvil, como siempre tiene la necesidad de grabar ese dulce momento. La mayoría de sus vídeos son de ella amamantándose, durmiendo, en la hora del baño, moviéndose nerviosa mientras le hablan... y lo mismo con las fotografías. Le encantaría poder tenerla de fondo de pantalla para verla nada más despertar, ni siquiera se atreve a llevarlas a imprimir. Aunque Maggie quizás pueda hacerle ese favor, podría preguntar. Por lo pronto se conforma con el hermoso regalo que Carol le hizo y que descansa sobre su mesita de noche.
Sophia suelta el pezón y gruñe pidiendo el otro pecho.
Daryl sonríe al verla patear nerviosa. Adora a su pequeña gruñona.
Carol se apresura en terminar de comerse el trozo de sandía y la pequeña vuelve a quejarse.
-Ya voy, ya voy, impaciente, que eres una impaciente -Sophia la mira con los ojos muy abiertos y la boca formando una O perfecta, atenta a las palabras de su madre, siempre lo hace cuando escucha a Carol hablar -Sí, tú, contigo estoy hablando que sólo piensas en comer, comer, y comer -añade sonriente en un tono más agudo de lo habitual.
Y Sophia sonríe, es suave, apenas una pequeña mueca, pero ha sonreído.
-¡Oh Dios! ¿Has visto eso? -pregunta Carol que aún no se lo cree y necesita confirmación para asegurarse de que no ha sido cosa suya.
-Mejor, lo he tu sonrisa -susurra tan emocionado como ella.
Esa ha sido la primera sonrisa social de su niña, la ha visto sonreír mientras duerme, pero nunca ha sonreído a otra persona antes, y esa preciosa curva en sus labios tenía que estar dirigida a su madre, porque nadie se merece más esa sonrisa que ella.
-¿Me has sonreído? ¿Has sonreído a mamá? -pregunta intentando conseguir el mismo resultado, pero ella se queja recordándole que aún no ha terminado de comer -Vale, vale, ya voy, glotona -dice sin poder borrar su sonrisa.
Daryl las observa maravillado. Carol está sonriendo ampliamente, y ya ha dejado de contar los minutos que lleva esa sonrisa dibujada en su rostro. Está preciosa, como si hubiese recuperado una luz que perdió semanas atrás.
Siente que algo ha cambiado para bien, y todo se lo debe a esa inocente sonrisa.
Hola, espero que os haya gustado el capítulo :)
Mientras estaba escribiendo el capítulo me di cuenta de que fue el día del padre en EEUU, por lo que me pareció el momento ideal para traer de vuelta la rosa cherokee y los sentimientos de ambos.
No tengo muchos conocimientos de cómo es la fiesta del 4 de julio más allá de lo poco que he leído y lo que muestran las películas, por lo que la he comentado un poco por encima. Mi principal interés era mostrar la diferencia entre las amistades de Ed y de Daryl.
Carol como podéis ver está un poco más rebelde, aún le falta para plantar realmente cara, pero va encaminándose hacia ese momento, aparte de estar más animada al descubrir un ambiente tan sano de amistades donde se siente integrada y por esa primera sonrisa que le ha dedicado su niña.
A Ackerman que comentó que le estaba cogiendo manía a Carol por su pasividad ante el maltrato, quería decirte que te entiendo, he trabajado con mujeres víctimas de violencia de género, y he escuchado muchas veces eso de "¿Cómo pueden dejarse maltratar?" e incluso ellas mismas han llegado a decir que se odiaban por no haber hecho nada antes. Pero tienes que entender que Carol está totalmente desamparada (no tiene familia, amigos, trabajo y la mitad de los policías son amigos de Ed) Entonces ¿Qué hacer? Teme denunciar, y que no le hagan caso, ganándose más odio por parte de su marido.
No quiere contarle nada a Daryl porque sabe cómo reaccionará y no quiere que se busque más problemas con la ley. Y tampoco puede marcharse de allí porque no tiene absolutamente nada. Carol sufre los 5 tipos de maltrato (Físico, psíquico, social, económico y sexual)
Ella ahora va teniendo gente en la que confiar y apoyarse.Está despertando por el bien de Sophia, pero no es algo de un día para otro, son pequeños pasos que le hacen ir viendo la luz al final del túnel y conseguir salir de allí.
Pero si os sentís incómodas leyendo las partes de maltrato dejaré un aviso en el momento en el que empieza y termina para ahorraros el mal trago ;)
He añadido algunos personajes más de TWD, ha sido un poco por encima, pero en los próximos capítulos veréis más interacciones.
A Michonne aún no la he añadido porque le tengo un papel más importante reservado.
De nuevo muchas gracias por leer y dejar vuestros comentarios :)
