19. Muñeca rota

-Podemos pedir comida china -comenta Tara, hojeando la guía en busca de restaurantes de comida rápida.

-¡Odio la comida china! -se queja Glenn, haciendo una mueca de asco.

-¿Cómo puedes odiar la comida china? ¡Eres chino! -se sorprende Abraham.

-¡Que soy coreano! -le corrige. Está hasta las narices de que no sepan diferenciar.

-Vale, podríamos...

La puerta se abre de repente, interrumpiendo la armonía del lugar.

-¿Daryl? ¿Qué haces aquí tan pronto? -pregunta Tara. Debería estar en la barbacoa, de hecho sabe que se levantó temprano para llegar allí antes que nadie.

Él no responde, cruza el salón, resoplando como un toro de miura, con la mandíbula apretada, los ojos inyectados en sangre y los puños cerrados con tanta fuerza que está clavándose las uñas en la palma de la mano.

Maggie y los demás comparten miradas sin comprender nada.

-¿Estás bien amigo? -pregunta Abraham, pero Daryl no contesta, lo escuchan buscar algo en su habitación. Pueden oír como algunos objetos caen, como abre y cierra cajones, hasta que finalmente localiza lo que estaba buscando.

Cruza de nuevo el pasillo portando su ballesta.

-¿A dónde vas con eso? -se alarma Sasha, pero Daryl la ignora, es como si estuviese poseído y no pudiese escuchar ni ver a las personas de su alrededor.

Tara se apresura y corre por el pasillo, adelantándolo hasta colocarse delante de la puerta de salida. Los demás la siguen a una discreta distancia.

-Quítate de ahí Tara -gruñe con una voz fría como el acero.

-No hasta que me digas a dónde vas -dice ella, un poco nerviosa, nunca lo ha visto así. Es bastante gruñón, eso lo sabe, pero su mirada...

-No es asunto tuyo, déjame salir, no quiero hacerte daño -vuelve a pedir moviéndose nervioso frente a ella, como un tigre enjaulado.

-No me voy a quitar. Te vas a calmar, y me vas a contar lo que ha pasado -ordena cruzándose de brazos, haciéndole saber que no piensa moverse del lugar.

Daryl expulsa el aire por la nariz con violencia, una, dos, y hasta tres veces, intentando calmarse lo suficiente como para no quitarla de ahí de un empujón.

-¡Que me dejes pasar! -grita. Nunca le había gritado a Tara.

-¡A mí no me grites! Se enfrenta ella -No sé que coño pretendes hacer, pero intuyo que nada bueno.

Daryl la mira guardando silencio, y con la respiración acelerada.
Que no lo ha pensado dice, es lo que lleva pensando desde que salió de casa de Carol.
-Lo siento -se disculpa antes de agarrarla del brazo y alejarla de la salida con facilidad, pero antes de que pueda terminar de girar el pomo unas cuatro manos de distintas tonalidades de piel y tamaños se colocan sobre la puerta impidiéndole salir. Son Sasha, Rosita, Abraham y Glenn.

-¡QUE ME DEJÉIS SALIR! -se desespera. Intenta abrir, pero a este paso se quedará con el pomo en la mano antes de que consiga salir.

-¿A dónde vas con esa ballesta, Daryl? ¿Qué pretendes hacer? -pregunta con voz suave Maggie desde detrás.

Daryl gruñe como un animal antes de responder.
-A matar a Ed Peletier -confiesa con frialdad, aún empeñado en abrir la puerta a la fuerza.

-¿Qué ha hecho el idiota de Peletier? -pregunta Tara con calma, contrastando con la agresividad de él.

Daryl se muerde el labio intentando contener el llanto al recordar los brutales golpes que teñían de morado el vientre de Carol.
Niega con la cabeza gacha. No salen las palabras.

-Daryl... ¿Qué ha pasado? -pregunta Sasha, preocupada cuando escucha como un sonoro sollozo escapa de sus labios sin que él pueda detenerlo.

-¡Tengo que matarlo! -gruñe volviendo a forcejear con la puerta.

-¡Que no te vamos a dejar salir hasta que nos cuentes lo que ha pasado! -brama Abraham con su voz potente y grave que parece hacer reaccionar a Daryl.

Suelte el pomo de la puerta y se mantiene inmóvil, con los brazos caídos a cada lado, pero sin dejar de sostener la ballesta.
Se gira para enfrentarse a ellos.

-Daryl... -se acerca Tara -no sé que ha pasado, pero no creo que sea motivo para...

-Si hubieses visto lo que le ha hecho a Carol -rompe a llorar, cayendo de rodillas derrotado. Si ellos hubiesen visto lo que ese animal le ha hecho a ese dulce ser.

Se miran preocupados.

-¿Qué le ha hecho, amigo? -pregunta Glenn agachándose a su lado.

Daryl niega con la cabeza y evita mirarles. Cómo explicar lo que le ha hecho, si ni él mismo se lo explica.
-¿Cómo pudo hacerle eso? Si ella es...-solloza antes de terminar la frase. Intenta aclarar su mente, pero cada vez que cierra los ojos viene a su mente esa enorme bota marcada sobre sus costillas. Se imagina la escena y... ¡Lo tiene que matar!

-Daryl... ¿Qué le ha pasado a Carol? -pregunta Rosita buscando su rostro.

Pero él sigue sin mirar a nadie, derramando lágrimas sobre el suelo y sollozando.
-¿Por qué no me dijo nada? -murmura para sí. Lleva casi todo el año a su lado, compartiendo risas, escuchando sus preocupaciones, pero jamás le contó sobre lo que estaba pasando con Ed. Que quería a su marido, eso le dijo ¿Cómo puede quererle? ¿Cómo puede amar a alguien que le ha hecho daño?

Tara se agacha a su lado y agarra sus manos llamando su atención.
-Daryl ¿Qué le ha hecho Ed a Carol? -pregunta haciendo una pausa en cada palabra.

Daryl alza la vista, ocultando sus ojos llorosos, mirando a través de sus mechones de cabello.
Todos sus amigos le observan preocupados.
-Le ha dado una paliza y yo no estaba allí para protegerla. Yo no estaba... -confiesa finalmente en un sollozo -¡Lo tengo que matar! -se levanta con rapidez, para abrir la puerta ahora que están todos con la guardia baja, pero Abraham es más rápido.

-Apártate de la puerta -gruñe forcejeando con el hombre que tiene el tamaño y la envergadura de un armario antiguo.

Antes de que Abraham pueda replicarle, Maggie habla.

-Daryl ¿Cómo está Carol? ¿Dónde está? -pregunta alterada intentando digerir lo que acaba de decir.

-En su casa. Le grité, no debí gritarle pero le grité, estaba furioso y lo pagué con ella -murmura con la mirada ida al recordar cómo la dejó -Lo voy a matar -sigue repitiendo como un mantra.

-Daryl, ve con Carol -ordena Tara. La pobre mujer debe de estar hecha polvo después de, a saber lo que le dijo este imbécil impulsivo.

-Tengo que matarlo primero -sigue empeñado, y vuelve a forcejear con Abraham.

-No vas a matar a nadie. Irás a la cárcel -informa el hombre, que se coloca frente a la puerta como un portero de discoteca.

-De la cárcel se sale, de la tumba no -dice con los dientes apretados -Lo voy a matar lentamente, para que sienta cada uno de los golpes que le ha dado a su... su esposa -gruñe lleno de ira.

-¡Déjate de tonterías Daryl! ¿Cuantos años piensas que estarás en la cárcel con tus antecedentes y las amistades de Ed? ¡Quizás no salgas nunca! no volverás a ver a tu niña ¿Es eso lo que quieres? -intenta disuadirlo Tara

Los ojos se le llenan de lágrimas al recordar cómo se dejó a su niña llorando. Su preciosa niña, su razón de vivir, que... ¿Y si Ed le pega a ella también? ¿Y si le grita? ¿Y si la zarandea?... Aprieta la mandíbula con fuerza, alterado de sólo pensar en esas posibilidades.
-No me importa, estoy dispuesto a renunciar a ella si así consigo que estén a salvo -solloza. Sabe perfectamente que existe la posibilidad de que no vuelva a pisar la calle, y que su niña no sea más que un hermoso recuerdo. Una fotografía que se amarilleará y desgastará por las veces que la acariciará pensando en cómo habrá crecido, en lo que se parecerá a su madre, y lo feliz que será sin un hombre malvado que les haga daño.
Merecerá la pena todos y cada uno de los días que pase entre rejas si con ello consigue que sean felices.

-Por Dios Daryl, no seas cabezón -se enfada Maggie -Hay formas legales de hacer las cosas.

-¿Cómo, eh? ¿Dime como? ¿Quieres que denuncie? ¡ED CONTROLA A TODOS LOS PICOLETOS! -grita enfrentándose a ella, alzándose cuan alto es para intimidarla.

-¡Por el amor de Dios, vas a hacer las cosas bien! -se interpone Glenn arrebatándole la ballesta.

-¡Devuélveme eso, niñato! -grita intentando abalanzarse sobre él, pero Abraham lo detiene de nuevo -¡Suéltame! ¡Dejadme en paz! ¿Por qué coño os metéis en mi vida? -grita resollando por el esfuerzo que está haciendo por librarse de su agarre, pero ese enorme hombre lo sujeta con firmeza.

-¡Porque te queremos y nos preocupamos por ti! ¡Coño ya! -grita Tara cansada de tanta tozudez.

Daryl se congela "te queremos" "nos preocupamos por ti" ¿Cuando ha escuchado eso en su vida? Jamás, y ahora está ahí, rodeado de personas, de desconocidos que han ido formando parte de su vida a raíz de... de su hija. Y ahora luchan con todas sus fuerzas para evitar que salga por esa puerta a cometer el peor de los delitos o la más grande de las justicias, según a ojos de quien lo mire, y ¿Todo por qué? porque se preocupan por él, y saben que aquello no acabará bien para él.

Deja de luchar, y Abraham lo libera aún desconfiando de él.

-¿Qué hago? -pregunta al borde del llanto y aún con la respiración acelerada.

Tara sonríe feliz por su cambio de conducta.
-Primero vas a volver a casa de Carol, te vas a disculpar por ser un idiota impulsivo, vas a llevarla al hospital donde le harán pruebas, y os ayudarán a poner la pertinente denuncia contra Ed. Luego ya iremos viendo.

Daryl asiente sin ver mucha solidez en ese plan, pero no pierde nada por intentarlo.
-Esta bien, ¡Pero como me encuentre a Ed matarlo no lo mato, pero pienso cortarle su ridícula polla y metérsela por la garganta para que se ahogue con ella! -gruñe. Desea hacerle sufrir, que sienta cada uno de los golpes que le ha dado a Carol, abofetearle con cada humillación de la que ha sido testigo indirecto, y enterrarlo vivo entre excrementos como el cerdo asqueroso que es.

Pero ahora tiene algo más importante que hacer.


Carol intenta calmar a Sophia sin éxito, pero para ello primero debe calmarse a ella misma, y no lo consigue. Cada vez que piensa en el rostro de Daryl cuando vio sus golpes, el odio con el que la miró por dejar que Ed hiciese eso con ella. La rabia con la que salieron sus palabras que dolieron más que cualquier golpe de Ed...
¿Qué pasará ahora? ¿Qué hará? Dios, porqué tuvo que decirle que se cayó por las escaleras, podía haber inventado otra escusa, como que le dolía el estómago por ejemplo. Qué estúpida fue...

Sophia llora desconsolada, su padre la ha asustado, nunca lo ha escuchado gritar antes, eso parece haberle afectado, y el hecho de que su madre llore sin cesar, no la consuela.

-Deja que lo intente yo -pide una voz grave a su espalda haciendo que se sobresalte.
Había olvidado que la puerta seguía abierta. La desbloqueó cuando Ed se fue porque temía que el dolor fuese a más, se viese obligada a llamar a una ambulancia y que no tuviese fuerzas para abrirle a los sanitarios.

Siente como Daryl coge a su pequeña en brazos. Ella no le mira, mantiene la cabeza baja ocultando sus ojos llorosos. ¿Por qué ha vuelto? No lo entiende, pero viendo la preocupación con la que le habla a su niña le hace creer que ha vuelto por ella, porque se siente culpable de ese llanto desconsolado que él jamás ha oído antes. Pero ella sí... muchas veces...

-Ya, mi niña, no llores más -intenta tranquilizarla, haciendo que apoye su cabecita contra su hombro, pero no hay manera. Puede sentir su pulso acelerados, y los hipidos que da cuando coge aire para seguir llorando. Le rompe el alma -No llores más, por favor, soy un tonto, no te gritaba a ti, y a mamá tampoco -dice con la voz rota de verla así, tan pequeña y asustada por su culpa -Lo siento, mi niña, no volveré a gritar más, lo prometo, yo te quiero mucho -susurra, en su oído -eres lo que más quiero en el mundo, odio verte sufrir -solloza besando suavemente su mejilla y acariciando su oreja como sabe que más le relaja.
El llanto de Sophia parece calmarse cuando siente esa familiar caricia, y Daryl la mece un poco más, hasta que queda en silencio y su pulso se estabiliza.
Sonríe aliviado.
-¿Quieres jugar con Pookie? -pregunta recogiendo el peluche del sofá, quiere tenerla entretenida mientras habla con Carol, que no se mueve ni alza la vista desde que llegó, pero por cómo se agitan sus hombros sabe que está sollozando.

Sophia reacciona a ese nombre y levanta la cabeza buscando su juguete. Sonríe, y eso a Daryl le encanta, tiene los ojos llorosos pero sonríe con esa dulce sonrisa que tiene el poder de hacer que se derrita.
Besa la punta de su nariz y la deja en su hamaca manteniendo una conversación con el peluche.

Ahora viene lo más complicado: Carol.

-Gracias -agradece con sinceridad Carol, pero evita mirarle, mantiene la cabeza gacha, las manos entrelazadas sobre sus rodillas y el cuerpo tenso. Supone que Ahora que ha calmado a su bebé se irá sin más.

-Vístete, te llevo al hospital -dice en un gruñido.

Carol se tensa ¿Al hospital? No puede ir al hospital, eso siempre es su última opción, y menos hoy ¿Cómo explica la suela de la bota sobre su vientre? eso no hay escaleras que lo haga.

-¿Necesitas que te ayude a vestirte? -pregunta Daryl, pero sigue sin obtener respuesta ¿Por qué todo es tan complicado?
Llena sus pulmones de aire, ahora no hay helado ni granizado con lo que poder disculparse, y aunque lo hubiese traído, se lo habría tirado a la cara.
La mira ahí sentada, ocupando un pequeño espacio en el sofá, sollozando en silencio, creyendo que él no se da cuenta y la ve tan pequeña y frágil como a su hija.

Carol no quiere alzar la vista, ¿La quiere llevar al hospital? ¿Para qué? ¿Qué más le da? Ella es una estúpida "enamorada" de un hombre que le golpea ¿Por qué se preocupa por ella? Es lo que merece... Solloza tragando sus gemidos de dolor, porque el pecho le duele con cada respiración que da.

Y entonces él la abraza.

No se lo esperaba, es suave, apenas roza su cuerpo para no hacerle daño, pero puede sentir la calidez de su piel, su olor, su voz grave disculpándose y... y rompe a llorar contra se pecho sin poder evitarlo.

-Lo siento, me comporté como un capullo -murmura contra su oído -No debí gritarte, lo sé, perdóname -ruega, intentando mantener su voz intacta, pero se rompe a mitad de la frase cuando ella entierra el rostro en su pecho y comienza a llorar desconsolada.
Acaricia su cabello, y besa su sien intentando calmarla, pero ni siquiera él puede mantener sus lágrimas en su sitio.
-¿Por qué no me dijiste nada? -solloza frotando su espalda con suavidad, pero ella gime de dolor. Maldito Ed, sólo ha visto su vientre, a saber cómo está el resto de su cuerpo.

Carol no responde, por lo que Daryl ahueca sus manos para sujetar su rostro y obligarla a mirarle.
-¿Por qué no me dijiste nada? -vuelve a preguntar mirando sus hermosos ojos. Aún así está hermosa, es una muñeca, una preciosa muñeca rota que simplemente se encoje de hombros y no responde.

-Quiero ayudarte. Así que vístete, por favor -suplica con voz suave.

Ella niega con la cabeza y se traga sus lágrimas.

-¿Por qué no? -pregunta con suavidad, metiéndole un mechón de cabello tras la oreja para poder ver bien su rostro. Está sudando, señal de que le está bajando la fiebre.

-Estoy bien -dice en un susurro casi inaudible.

-No, no estás bien, puede que tengas algo roto. Necesitas que te vea un médico -intenta seguir manteniendo la calma, pero se lo pone difícil, ahora entiende por lo que han pasado sus amigos con él.

-He tenido palizas peores -revela ella, aún sin atreverse a mirarle.

Lo que le faltaba por oír.
-¿Y lo dices así, sin más? ¿Como si te diese igual? ¿Como si eso fuese lo más normal del mundo?

Carol se encoge de hombros de nuevo.

Daryl suspira
-Muy bien, si quieres que te mate de una paliza allá tú, pero mi hija no será testigo de ello -gruñe, y se dirige a la hamaca a coger a su hija que juega distraída con Pookie, ajena a la conversación que sus padres están manteniendo.

Carol solloza. Se va a llevar a su bebé, la única razón que tiene para seguir viviendo. Lo único que hay de valor en su vida, y que ella se arriesga a perder con cada minuto que pasa junto a Ed ¿Y si un día vuelca su ira contra ella? Luchará con todas sus fuerzas para evitarlo, pero... ¿Y si no consigue detenerlo? Quizás es mejor así, pero el corazón se le rompe en mil pedazos de sólo pensar en que no volverá a verla, y entonces siente cómo Daryl la sienta sobre su regazo, Sophia la mira sonriente con su intacta inocencia.
Y Carol rompe a llorar, abrazando a su bebé con fuerza.

-¿Pensabas que me la iba a llevar? -pregunta Daryl al ver su reacción. Carol asiente -Jamás te haría eso, pero no quiero que mi hija sufra. Si no lo haces por ti hazlo por ella, no quiero que nuestra hija crezca viendo cómo recibes una paliza tras otra, o que sea testigo de la muerte de su madre, y supongo que tú tampoco quieres eso.

Carol niega con la cabeza sin dejar de abrazar a su niña, su pequeño pedacito de felicidad, su refugio en sus peores momentos. No, es ella la que debe consolar a su hija, y no a la inversa.

Sonríe satisfecho. Ni granizados, ni chocolates ni gilipolleces de esas. Nada mejor que entregarle al amor de su vida para hacerla reaccionar.
-Vístete y vamos al hospital -vuelve a pedir esperando obtener otra respuesta.

Carol lo mira por primera vez y murmura algo ininteligible.

-¿Qué? -pregunta Daryl, agachándose frente a ella para poder escucharla bien.

-Necesito ayuda para vestirme -repite.

Daryl asiente sonriente y besa su frente, dejando sus labios largo tiempo sobre ella.
-Todo saldrá bien -susurra limpiando la lágrima que resbala por su mejilla.

Coge a su niña en brazos, y la vuelve a dejar en su hamaca. Ella no se inmuta, le encanta su hamaca.
Ayuda a Carol levantarse, le duele verla así, ni en su último mes de embarazo tenía tantas dificultades para moverse.

-¿Quieres que vaya yo a por la ropa? Así no tendrás que subir las escaleras -se ofrece él, al ver su rostro de dolor con cada paso que da.

Carol asiente.
-Sobre la silla de mi habitación está la ropa que me iba a poner hoy -informa en un susurro. No puede alzar la voz más, cada vez le cuesta más respirar.

Daryl sube y baja en un santiamén, y entonces se da cuenta de lo que va a pasar: tiene que desnudarla ¿Cuando fue la última vez que lo hizo? Hoy hace justamente un año de ello, pero las circunstancias eran tan distintas...
Se coloca frente a ella.
-¿Cómo lo hacemos? -pregunta mirando hacia su enorme camisa de Led Zeppelin.

-No puedo levantar los brazos. Tendrás que cortarla -murmura algo tímida.

-Está bien -Daryl marcha a la cocina y vuelve con unas enormes tijeras utilizadas para destripar el pescado -No voy a hacerte daño -la tranquiliza cuando comienza a cortar la camisa de abajo arriba, teniendo cuidado de no rozar su piel, y creando una rudimentaria cremallera.
Traga saliva antes de retirársela, y dejar al descubierto su magullado vientre, su sujetador de lactancia y... un enorme y profundo mordisco, realizado a maldad sobre uno de sus senos.

La mira interrogante, ella aprieta los labios evitando mirarle, sabía que no iba a pasar desapercibido para él.

Tensa la mandíbula e intenta tranquilizarse. No es su culpa, ha sido Ed, no puede volver a pagar su rabia con ella.
Besa su mejilla, para hacerle saber que todo sigue bien entre ellos, y ella le dedica un suave intento de sonrisa cuando se miran. ¿Cómo puede ser tan hermosa?
Coge la camisa abotonada y le ayuda a ponérsela. Primero una manga, luego la otra, que le cuesta la misma vida conseguir que introduzca el brazo porque apenas puede doblarlo hacia atrás.

-Los pantalones... ¿también? -pregunta casi en un tartamudeo.

-No puedo agacharme -ofrece como respuesta, bajándose los pantalones cortos hasta la mitad de los muslos, no llega más abajo sin arquear su cuerpo.

Daryl vuelve a tragar saliva y se agacha delante de ella, buscando el elástico del pantalón sin dejar de mirar su rostro, aunque ella evita hacer contacto visual. Está más avergonzada que él.
Baja los pantalones, sintiendo como algo se agita en los suyos cada vez que sus dedos roza sus piernas. Esas piernas que lo traen loco. ¡Deja de pensar en eso, puto salido! no es el momento. Se regaña. Termina de bajarle los pantalones hasta que no son más que un charco negro en el suelo.

Carol no puede evitar agarrarse a sus hombros para poder salir de ellos, y él se tensa al ser tocado. Odia ser tocado.
-Lo siento, iba a caerme -se excusa.
No dice nada, en su lugar besa su muñeca y se levanta en busca de los otros pantalones. Esos espantosos y anchos pantalones color vómito. Bueno, al menos son más fáciles de poner que unos leggins.

Ella cambia de posición y se agarra a la barandilla de la escalara para utilizarla como apoyo cada vez que tenga que levantar una pierna dentro del pantalón.

Daryl lo sube hasta la mitad de los muslos, evitando mirar sus piernas en todo momento, y aguantando el deseo de ver su ropa interior.

Carol termina de subirse en los pantalones y mira a Daryl.
-Estoy lista -murmura, aún sin estar segura de lo que está a punto de hacer.

Daryl se acerca a ella y la abraza con cuidado de no hacerle daño.
-Estás haciendo lo correcto -le susurra al oído antes de besar de nuevo su mejilla con dulzura.

Ella asiente.
-Hay que dejar a Sophia con alguien, tengo leche congelada para todo este día -informa. No quería dar el pecho en medio de la barbacoa con todos esos mirones presentes, por lo que decidió sacarse leche para ese día.

Daryl asiente y marcha a la cocina a por el alimento de su bebé mientras busca el número de Tara en la agenda del móvil.

-Daryl ¿Qué paso? -responde ella al primer toque, por lo que intuye que estaba esperando su llamada.

-Vamos a ir al hospital, luego cuando vuelva te cuento ¿Puedes quedarte con Sophia? -pregunta sujetando el móvil contra su hombro, al tener las manos ocupadas rebuscando en el congelador.

-Yo... bueno, nosotros, estamos en el hospital. Tráela aquí y ya me la llevo yo a casa -informa.

-¿Cómo que estáis en el hospital? ¿Todos? ¿Qué hacéis ahí? -pregunta algo molesto, no cree que Carol necesite eso. Sabe que lo que más desea en este momento es ser completamente invisible.

-Estábamos preocupados, y hemos venido aquí a verla, pero no hay ninguna Carol Peletier registrada -aclara Maggie. Debe de tener el manoslibres activado.

-Sí, había asuntos que tratar antes, pero ya vamos para allá -dice sin dar más explicaciones, marchando a la habitación de Sophia para coger algo de ropa y aseo -pero... prefiero que no os vea a todos ahí, no... no creo que sea el momento ideal, está nerviosa -argumenta sintiéndose un poco mal por echarlos de allí. Sólo quieren ayudar.

-Vale, no hay problema -comprende -Denise está en casa, le pedí que se quedase por si acaso volvías, que con los nervios te has ido sin llaves, deja a Sophia con ella, nosotros iremos ahora para allá.

Daryl cuelga el teléfono y vuelve al salón, donde Carol espera sosteniendo a su niña. Sabe que le debe de haber costado la vida cogerla en brazos, pero también sabe que tenerla cerca es lo que más necesita ahora mismo para que le de las fuerzas necesarias para salir de esa situación.

-Ya podemos irnos -anuncia Daryl con el bolso con los artículos de Sophia colgando a su costado.

Carol asiente, y llena sus pulmones de aires intentando llenarlos de energía positiva, pero es imposible, apenas puede respirar con normalidad sin que sienta un punzante dolor en el pecho.


-¿Te encuentras bien? -pregunta Daryl tras dejar a Sophia con Denise. Aún le quedan diez minutos de trayecto hasta llegar al hospital, y Carol no ha hablado en todo momento.

-Tengo mucho miedo -susurra ella, y a Daryl se le encoge el corazón al escuchar su voz aterrorizada.

-Todo va a salir bien, yo voy a estar a tu lado ¿vale? -intenta tranquilizarla, y busca su mano a ciegas. Está temblando -No pienso dejar que se acerque a vosotras, no va a volver a hacerte daño -promete, frotando su mano con suavidad, sin soltarla hasta que llegan al desvío que los lleva al hospital.


-¿Cómo ha ocurrido? -es lo primero que el médico que le atiende pregunta cuando examina su abdomen, y le pide que respire. Según su placa se llama Edwin Jenner.

Carol se tensa al escuchar la pregunta ¿Cuantas veces mintió anteriormente ante esa misma frase? Me he caído por las escaleras, me golpeé con la puerta...
Mira a su alrededor, la sala es demasiado blanca, y las luces frías, no siente calidez alguna, cada rincón de ese lugar le dice que ese hombre no le va a ayudar, que está destinada a estar con Ed siempre, que saldrá de allí con una receta para comprar analgésicos y poco más. Se siente tan vulnerable tumbada en esa camilla. Toda la esperanza que traía parece perderse hasta que siente una mano acariciando su cabeza.
Mira hacia arriba, para encontrarse con el tranquilizador rostro de Daryl, y en sus profundos ojos azules puede leer la frase "adelante, hazlo por Sophia".

Coge aire con la poca fuerza que sus costillas le dejan y responde a la pregunta agarrando fuertemente la mano de Daryl que ahora pasea por su mejilla. Esa mano que jamás fue utilizada para hacerle daño.
-Mi...Mi marido me golpeó -susurra. Ya está, ya lo ha dicho, pero no siente que se haya quitado un peso de encima, siente como si cayesen cientos de piedras sobre ella y la enterrasen en vida. Se arrepiente, no debió confesarlo ¿Qué pasará ahora? le harán preguntas a ella, luego a él, habrá un juicio que perderá, deberá volver con Ed y la matará de una vez, o peor aún, la matará en vida...

El doctor dirige una mirada asesina a Daryl.

-Yo no soy el marido -se defiende al sentir su odio -Soy su amigo, sólo eso...-aclara, sintiendo una punzada de dolor en su frágil corazón.

El doctor palpa su tórax, donde la huella del zapato está marcada, y un enorme moratón le indica que hay un derrame, y mínimo una costilla rota. Carol se traga el gemido de dolor.

-Bien, lo primero que vamos a hacer es pedir que le hagan una radiografía para saber el grado de la lesión, para asegurarnos de que no hay ningún órgano dañado y deba recibir atención quirúrgica de urgencia -informa -Y luego llamaremos al psicólogo forense que la examinará más detenidamente y creará un informe médico completo que le ayudará a poner la pertinente denuncia ¿Está de acuerdo con eso? -pregunta alejándose de ella.

Carol asiente abotonándose la camisa, y Daryl la ayuda a bajarse de la camilla.

-¿Está embarazada? -pregunta el doctor antes de dar la orden para la radiografía.

Ella niega y se aprieta contra Daryl sintiendo la necesidad de tenerlo más cerca, de sentir que está ahí y que todo lo que está pasando es real. Él la abraza al notar su nerviosismo, intentando tranquilizarla, aunque él no está nada calmado.


Esperan cerca de la sala de rayos a que la llamen. No tardan mucho, pero debe entrar sola.
Daryl espera impaciente, mirando la hora en su teléfono móvil una y otra vez sintiendo que el tiempo no pasa lo suficiente deprisa. No le gusta dejarla sola, no ahora que ha dado ese importante paso.
Estaba tan preocupado que ni se ha dado cuenta de que ha ido al hospital, ¡Al hospital! ese lugar donde trabaja la enfermera a la que todos creen que él intentó violar.
Y si...

-¿Daryl? -escucha la voz de Carol, estaba tan distraído en sus pensamientos que si se había dado cuenta de su presencia.

-Hey ¿Todo bien? -pregunta abrazándola. Aún sigue temblando, no ha parado de hacerlo desde que salieron de casa, pero ahora parece que es por otro motivo más: La fiebre vuelve a subir.

-Le entregarán la radiografía al médico y nos volverán a llamar -dice frotando su rostro contra su pecho.

Daryl besa su cabeza, sintiéndose un estúpido por cómo se le ha acelerado el corazón al escuchar ese "nos" como si fueran algo...


-Vale, por lo que veo aquí -comenta estudiando la radiografía -tiene dos fracturas cerradas, una en la VI y otra en la VII costilla izquierda ¿Lo ves? -pregunta señalando la zona oscura de la fotografía - Aparte de remodelaciones en otras tantas ¿No es la primera vez, no? -Pregunta, a lo que Carol niega avergonzada -Bueno, por suerte ningún órgano corre riesgos. Le recomiendo mucho descanso, procura no girar el torso, hacer movimientos bruscos o coger peso.

-Tengo una niña de 4 meses -murmura Carol, recordando lo que le costó coger a su bebé en brazos.

-Procura cogerla sólo cuando estés sentada, ¿De acuerdo? Voy a recetarle unos analgésicos y...

-Está dando el pecho -interrumpe Daryl, que ha leído tantos libro sobre embarazo y crianza que sabe de sobra que hay medicamentos contraindicados con la lactancia.

-No hay problema, son completamente compatibles con la lactancia. Si siente que el dolor no es muy intenso, puede ponerse hielo en la zona para aliviarlo.
En unas 10 semanas se encontrará mejor, aunque puedes que sienta molestias hasta que el hueso termine de soldar, alrededor de los seis meses.

Salen de la sala sintiéndose como si hubiesen pasado una fase.


Esperan al médico forense, está realmente nerviosa, sabe que le va a hacer preguntas personales.
Se encuentra sentada en una cómoda silla, frente a un escritorio lleno de informes y papeles varios.

-Hey, mira, esto te va a gustar -asegura Daryl, mostrándole el móvil.

Carol se echa a reír, aunque rápidamente su risa se convierte en un gemido de dolor, pero no le importa, lo que está viendo es adorable: Tara le está mandando fotografías de Sophia con filtros de snapchat sobre su rostro.

-Con los ojos tan enormes que tiene creo que no necesita filtros para exagerarlos -comenta Daryl, perdido en los hermosos ojos de su bebé.

-Sí, nuestra niña es preciosa -murmura Carol, acariciando con suavidad la imagen del teléfono. La echa de menos, nunca han estado separadas tanto tiempo. Y sólo han pasado unas horas. Al menos le tranquiliza ver que Sophia está feliz.

-Porque cada día se parece más a ti -le susurra Daryl enamorado de su expresión de madre orgullosa.

-Espero que no se parezca en todo -susurra cabizbaja pensando en todos los años de maltrato que lleva pasados ¿Cómo pudo ser tan estúpida? ¿Porqué lo soportó tanto tiempo?

-Hey -llama su atención Daryl, sujetando su barbilla para que le mire a los ojos -eres una valiente -susurra besando la punta de su nariz como tantas veces ha hecho con su hija.

Carol sonríe débilmente. Ahí está ese hombre maravilloso, perdiendo la mañana en el hospital, ayudándola a salir de esa mierda sin esperar nada a cambio, prometiéndole que no le pasará nada, que estará a su lado ¿Por qué es tan perfecto?
-Te quiero mucho, Daryl -se atreve a decir, le ha salido del corazón, no ha podido evitarlo, pero se encoje recordando al instante a su novia Virginia -Eres un gran amigo -añade para salir del aprieto. Es perfecto sí, y está enamorado de otra mujer.

El corazón de Daryl se acelera y rompe en un tiempo récord. Le ha dicho te quiero, lleva meses soñando con escucharle decir esa frase. Entonces ¿Por qué le duele tanto? Pues porque no es el te quiero que buscaba, ese no le vale, es un te quiero que puede decirle a Tara, Glenn, Abraham... a cualquier amigo. Él quiere que esas dos palabras sean únicas y exclusivas para él, un te quiero que lleve grabado en su interior lo mucho que le ama, un te quiero que le grite que son sus labios los que quiere besar, que son sus manos las que desea que la acaricien, un te quiero que le susurre que desea que él sea quien la haga gemir de placer y... deja de pensar gilipolleces.
-Yo también te quiero -dice lamiendo cada una de las palabras que salen de sus labios, porque quizás sea la única vez que pueda decírselo sin sentir que ha metido la pata.

Se miran sintiéndose en casa, pero creyendo que ese hogar está ocupado por otra persona.

-Buenas tardes -saluda una voz de mujer. Carol se congela, y Daryl también.
La forense tarda unos segundos en reconocer quién es la mujer que tiene frente a ella, pero cuando lo hace le dedica una cálida sonrisa. Sabía que la habían llamado para un examen completo en un caso de violencia de género, pero no se esperaba que fuese ella.
-Vaya... siempre supe que en esa casa pasaba algo extraño -murmura Michonne caminando despacio hacia Carol.

-¿Qué coño hace él aquí? ¡Intentó violarme! -se altera Amy que es la enfermera que la acompaña para preparar los útiles necesarios para el examen físico.

Daryl gruñe enfadado. Está harto de ser culpado de algo que no hizo. Ya cumplió su condena, aunque no la mereciese ¿Por qué sigue señalándolo?
-¡Yo no he intentado violar a nadie! -grita enfrentándose a ella -¿Sabes quien pretendía violar? ¡Tu héroe! El mismo que le ha hecho esto a su esposa -señala a Carol que aún está en shock al encontrar a su vecina ahí. Prefería que fuese un completo desconocido quien la atendiese.

Amy mira a Carol, y entonces la reconoce.
-¿Tu marido te ha hecho eso? Pregunta incrédula, a lo que Carol asiente, aunque le cueste admitirlo, pero ya es hora de que esa chica se entere de la verdad -Mientes ¡Es imposible! -gruñe.

-Eso lo determinaré yo, señorita. Así que dedíquese a su trabajo y deje de increpar -se molesta Michonne, que está ocupada en buscar el historial médico de Carol. Madre mía la de veces que ha estado en ese hospital por caídas por las escaleras y otras estúpidas escusas. No entiende como los médicos no sospecharon nunca.

-¡Pero él estuvo en la cárcel por intentar violarme, joder! -replica molesta al ver que no le hacen caso.

-Estuve en la cárcel por defenderte ¿Y sabes que es lo peor? Que lo volvería a hacer -gruñe paseando nervioso por la habitación.

-Que os calléis ya los dos -regaña Michonne que vuelve a centrar su atención en Carol -Señora Peletier...

-Carol -corrige ella. Quiere alejar ese apellido lo máximo que pueda.

-Carol... voy a hacerte preguntas íntimas ¿Prefieres que estemos solas? -pregunta mirando hacia Daryl.

Piensa un instante ¿Quiere que esté ahí? ¿Cómo reaccionará cuando cuente todo lo que va a contar? Sabe que es impulsivo, que puede que salga de allí dando golpes a todo el mobiliario, lanzando insultos y maldiciones para luego volver y disculparse, pero... su presencia le tranquiliza, y tarde o temprano se enterará de todo...
-Sí, quiero que esté a mi lado -susurra sonriendo hacia él que vuelve a sentarse junto a ella al notar que lo necesita -Y ella también -señala con la barbilla hacia Amy -Quiero que sepa la clase de hombre que es Ed.

-De acuerdo -Michonne comienza con las preguntas, le muestra su historial y pide que le diga la verdad sobre lo que pasó en cada momento, para conocer si puede utilizarlo como prueba de maltrato continuado. Carol responde con sinceridad, contando que esa caída por las escaleras fue una paliza por sonreírle al cartero, y que fue tan brutal que la dejó dos días sin moverse, que el brazo roto fue porque se le quemó la comida, que la lesión cervical fue por la violencia con la que la zarandeó por olvidar despertarle para ir a trabajar. Y así con toda y cada una de las entradas que aparecen en su expediente.
Llora al tener que recordar todo aquello, y por el terror que siente. Toda esa confesión no servirá más que para enfadar a Ed. No debería estar ahí, debería irse y... Daryl aprieta su mano intentando tranquilizarla, animarla para que siga, pero por dentro está rabiando, sus ojos son un mar embravecido con sed de venganza.

Mira hacia amy que escucha su declaración incrédula. Sí, ese era el retrato del hombre que ella tanto admiraba y que creía su salvador.

-¿Te ha forzado sexualmente alguna vez? -pregunta Michonne una vez que ha terminado con el historial médico. Nunca ha acudido a urgencias con lesiones de carácter sexual, pero sabe que la violación dentro del matrimonio está tan aceptada que rara vez se denuncia.

-Es mi marido -responde, cosa que a Michonne no sorprende.

-Carol... ¿Ha mantenido relaciones sexuales contigo a pesar de haberle dicho que no? ¿Ha seguido aún habiéndole dicho que parase? -intenta hacerle ver la realidad. No es la primera mujer que cree que es su deber como esposa complacer a su marido aunque no lo desee.

Carol baja cabeza y asiente.

-¿Y recientemente? -pregunta. Si la respuesta es sí deberá tomar muestras de fluidos en busca de esperma y examinar si presenta algún desgarro.

Vuelve a asentir.
-Esta misma mañana creo -susurra sintiendo como Daryl le aprieta la mano por la tensión.

-¿Crees?

Carol siente como las lágrimas acuden a sus ojos al recordar la paliza de hace unas horas. Mira a Daryl que hace su mayor esfuerzo para sonreírle.
-Me golpeó con el cinturón en la espalda porque le dije que me encontraba mal y no quería ir con él -solloza -Te juro que era verdad, tenía fiebre -siente que debe defenderse, como si temiese que Michonne se fuese a poner de parte de Ed -Me flageló varias veces... caí al suelo... ya no podía más... me... me agarró del pelo para tumbarme boca arriba y me estuvo dando patadas y pisotones en el tórax, una vez, otra, y otra hasta que... no sé... perdí el conocimiento. Cuando desperté él se había ido, yo estaba desnuda de cintura para abajo y... y mi niña lloraba -rompe a llorar, buscando el ancho y cálido pecho de Daryl como consuelo.

Él la abraza, besa su cabeza y aguanta las lágrimas sintiendo como la ira luchar por salir. Desea encontrarse con Ed meterle un hierro oxidado por el culo hasta sacárselo por la boca y clavarlo sobre la montaña más alta para que vean lo cerdo que es. ¿Cómo pudo hacerle eso?
Carol no deja de llorar, siente como sus lágrimas comienzan a empapar su camisa ¿Cuantas veces ha llorado hoy?

-Carol, voy a proceder a examinarte. Lo haremos tras una mampara para que estés más cómoda si quieres -informa. No entiende muy bien la relación que tiene con ese hombre, si les une algún parentesco o no, por lo que no sabe si querrá que él esté presente o no.

Carol asiente, le gustaría tener a Daryl junto a ella en ese momento, pero supone que a Michonne le resultará extraño que quiera que ese hombre que no es su marido esté a su lado.

Daryl espera sin moverse de la silla, no ve nada tras la mampara, y hablan tan bajo que apenas las escucha.
Intenta tranquilizarse, pero el relato de Carol sobre todo lo que ha pasado en estos años da vueltas sin cesar en el interior de su cabeza.
Y lo de esa misma mañana... ella fue golpeada, violada, torturada... ¿Y él qué hizo cuando la vio? Gritarle como si ella tuviese la culpa ¿Cómo pudo ser tan animal? Lo único que necesitaba en ese momento era cariño y comprensión y él... ¿Cómo puede pretender que ella lo ame?

-Llamé a la policía varias veces cuando os escuchaba discutir, pero sólo aparecieron una vez en tu puerta -confiese Michonne examinando las laceraciones de su espalda. Algunas recientes y otras son cicatrices con distinto grado de antigüedad.

-Ed es policía, tiene muchas amistades -aclara ella, encogiéndose de dolor cuando ella presiona sobre su hombro.

-Intenté acercarme a ti, pero me cerrabas la puerta en las narices -sonríe amargamente -llevo muchos años tratando con mujeres como tú, y reconozco el perfil de una mujer maltratada con sólo verla -añade.

Carol agacha cabeza y no dice nada, se deja hacer, viendo como Michonne fotografía el mordisco sobre su pecho. Ni siquiera recuerda cuando lo hizo, supone que aprovechó mientras estaba inconsciente.

-¿Ese hombre es tu hermano? -pregunta desviando su atención a la zona genital.

Carol sonríe para ocultar la verdad ¿Así es como los ve la gente?
-No, es... un buen amigo -susurra sintiendo como su pobre corazón se encoge de dolor, aún se niega a aceptar la verdad.

-Es bueno que tengas su apoyo en este momento, hay mujeres que están completamente solas a la hora de denunciar -comenta con una suave sonrisa -Puedo darte la pastilla anticonceptiva de emergencia, si quieres, ya sabes, para prevenir un posible embarazo -informa Michonne tras tomar las muestras de fluidos.

-No, estoy dando el pecho, y aun no me ha venido el período tras el parto -comenta, la excusa perfecta. Así se ahorra decir que no puede quedar embarazada y que su niña es hija del maravilloso hombre que espera a unos metros a que salga de allí.

-Como desees, voy a rellenar el parte médico y te podrás ir a casa -informa, dándole una suave caricia en la espalda y volviendo a su escritorio.

-¿Qué hacemos ahora? -pregunta Daryl sintiéndose un puto ignorante.

-Id a comisaría, o en tu caso mejor a los servicios sociales, presentar el parte médico, interponer la denuncia y pedir la orden de protección. Allí os informarán mejor -responde concentrada en lo que está escribiendo.

-¿Tiene que ser hoy? -pregunta Carol en un susurro cansado.

-No, puedes ir cuando te sientas preparada.

Daryl mira a Carol sin comprender nada.

-Por favor Daryl, dejémoslo para mañana, me encuentro muy mal, sólo quiero ir a casa, abrazar a mi niña y descansar. -suplica, ya ha pasado por demasiadas cosas hoy.

Daryl mira sus ojos cansados, y recuerda que está con fiebre y que tiene dos costillas rotas que, aunque ahora esté drogada por calmantes, cuando se le pase el efecto le dolerán a rabiar.
Le sonríe.
-Está bien, pero te vienes conmigo a casa, y no me discutas -ordena. Ni loco la va a dejar pasar una noche más en esa casa de tortura, y menos a sabiendas de lo borracho que llegará Ed, que puede que se quede en casa de Merle, como de costumbre, pero prefiere prevenir.

Carol simplemente asiente.

-Carol, si necesitas ayuda, apoyo psicológico, quieres hablar o simplemente tomar un café, aquí tienes una amiga -dice Michonne, pasándole su número de teléfono -De esta situación se sale, será un proceso largo y tendrá sus altibajos, pero saldrás de esta, te lo prometo -la anima, consiguiendo que Carol dibuje una mueca por sonrisa.


Sophia grita emocionada cuando ve a su madre, lleva demasiadas horas separada de ella.
Carol la coge de los brazos de Tara y abraza a su pequeña con fuerza, le da igual el intenso dolor de las costillas, necesita tenerla entre sus brazos para sentir que ha hecho bien.

Daryl está a punto de regañarle por hacer exactamente lo que le prohibió el médico, pero se calla ¿Cómo va a prohibirle esa muestra de amor? así que simplemente disfruta de la tierna estampa.

-Va a quedarse aquí esta noche, mañana pondremos la denuncia. Yo dormiré en el sofá y ella se quedará en mi habitación -informa.

-De eso nada -gruñe Tara para sorpresa y desilusión de él -Ella dormirá en mi cama con Sophia, yo en tu habitación y tú puedes meterte en la cuna si quieres -reordena ella, para alivio de Daryl, que por unos segundos pensó estúpidamente que la iba a dejar con un pié en la calle.

Tara se acerca a Carol y la abraza haciéndole saber que tiene todo su apoyo y no está sola. Los demás ya se han ido a casa, querían esperarla, pero después del duro día que lleva pasado llegaron al acuerdo de dejarla descansar y no atosigarla, mañana será otro día.


La tarde se hace corta para Carol, que entre los calmantes, la fiebre y la tranquilidad de que Sophia tiene biberones para varias tomas, se ha pasado la tarde durmiendo, y cuando ha despertado el Sol desaparecía por el horizonte.

-Hey... ¿Quieres darte una ducha? te... te traigo una camisa, es mía, pero es grande, de las que te gusta ponerte para dormir, no es de ningún grupo de Rock, pero pone "Grúas morales" que tampoco pinta mal -bromea desdoblando la cutre camisa y entregándosela -Y ropa interior, Tara jura que está sin estrenar, pero no sé yo... -comenta con timidez alzando un paquete sin abrir con el dibujo de una mujer en ropa interior.

-¡Que son nuevas imbécil! -grita Tara que lo ha escuchado.

-Muchas gracias -susurra Carol cogiendo las prendas. Parece que Daryl se ha olvidado de que duerme con un pantalón corto también, pero demasiado está haciendo por ella ya...

-¿Necesitas ayuda para bañarte? -pregunta Tara colocándose al lado de Daryl.

Carol agacha cabeza, no quiere molestar, pero lo cierto es que su cuerpo está tan dolorido que apenas es capaz de desnudarse, y necesita con urgencia una ducha, aún huele a Ed...

-Pues no se hable más -se adelanta Tara, caminando hacia el baño, al interpretar su silencio.


Daryl tiene a su niña en brazos mientras lee el parte médico, y un sabor agrio sube por su garganta ante todo lo que hay ahí escrito: Equimosis y hematomas en diferentes partes del cuerpo y con diferentes etapas de evolución, mordeduras, laceraciones, quemaduras, desgarro vaginal, fractura frontal en la VI costilla izquierda, Osificación en V, VI costilla izquierda, IV costilla derecha, clavícula derecha... hay tantos huesos remodelados, tantas fracturas antiguas curadas que debe parar de leer porque de sólo pensar en todo lo que le ha hecho...

Mira a Sophia,que mantiene una conversación con ella misma, es tan inocente... y está tan ajena a todo... ¿Y si le ha hecho daño a ella también? Carol estuvo inconsciente a saber cuanto tiempo, y cuando despertó ella estaba llorando...
Mira sus brazos, su rostro, cuello, levanta la camisa para ver su vientre, pecho, espalda, remanga sus pantalones para ver sus piernas, pero su piel sigue tan intacta como el día que nació.
Suspira aliviado y mira a su niña que le sonríe con la boca abierta, le ha parecido divertido lo que papá le acaba de hacer, y rompe a carcajadas cuando Daryl le hace sonidos de pedorretas en el vientre.
Adora esa risa.


-Carol está en la cama, creo que es mejor que le llevemos la cena allí, y no se mueva más hoy -comenta Tara, sentándose a su lado cabizbaja.

Daryl asiente.
-¿Has visto sus heridas? -pregunta sin mirarla.

Tara asiente.
-Sí... dios, menudo hijo de puta. Ya sabía que Ed era un idiota que no la trataba como merecía, pero jamás me imaginé que... ¿Cómo pudo... -se pregunta con los dientes apretados.

-Me dijo que se había caído por las escaleras y la creí -ríe sarcástico -Quise levantarle la camisa para ver si sus costillas estaban bien, pero no me dejaba. Fui tan idiota que en lugar de sospechar me dije: Le da vergüenza que vea cómo quedó su cuerpo tras el embarazo. Pero cuando conseguí ver su vientre... ¿Por qué no me di cuenta antes? -agacha la cabeza para que no vea sus lágrimas.

-No es tu culpa, Daryl -susurra Tara, buscando sus ojos -¿Cómo ibas a saberlo? ninguno nos hemos dado cuenta de ello, ha sabido ocultarlo bien.

-Yo debí verlo, las señales estaban ahí... sólo que no las interpreté correctamente -murmura.
Sólo de imaginar por lo que ha pasado, y él... él no lo vio.
Ahoga el sollozo que está a punto de escapar por su garganta.
Se siente tan culpable, un año conociéndola y jamás notó nada, ¿Cómo no pudo verlo? Precisamente él, que ha vivido los malos tratos tan de cerca. Ahora hay tantas cosas que encajan:
Aquel día hace justo en un año cuando le dijo que le creía, ¿Qué mujer se ponía de parte de un desconocido antes que de su marido? Pues una que sabe el lobo que hay debajo de esa piel de cordero.

Cuando pensó que se iba a enfadar porque el bebé era una niña. No quiere ni imaginar cómo reaccionó Ed al descubrir que Sophia no era el varón que él deseaba. Seguro que la culpó...

Cuando pensó que le iba a golpear el día que rompió una taza ¿Cuantas veces habrá recibido palizas por un simple traspiés?

Cuando no se inmutó tras decirle que Ed se acostaba con otras. Ya lo sabía, le daba igual, y posiblemente lo preferiría antes que... Dios, no quiere pensar en ello.

Qué idiota fue, todo este tiempo creyendo que su comportamiento era debido a prejuicios contra él, por ser un Dixon, y el verdadero problema estaba en ella, en su mierda de matrimonio y en años de convivencia con un maltratador. ¿Cómo pudo ser tan imbécil? En ningún momento analizó la situación, sólo pensó en él y nada más que él. Se empeñó en creer que ella era la mala que le hacía daño llamándole hombre maravilloso, y a la mínima demostrándole lo contrario, desconfiando de él y temiéndole.
Recuerda el día del cumpleaños de Merle, cuando la vio besarse con su marido y entrar en una habitación a... ¿A ser violada? Dios, jamás pensó que diría esto, pero ojalá lo que pasó esa noche fuese que hizo el amor con él.

Sonríe con amargura. Todos este tiempo envidiando a Ed, por poder amarla, besarla, abrazarla, desnudarla... queriendo ser él, y ahora...


-Te traigo la cena -anuncia entrando en la habitación con un plato de menestra de verduras, filete de ternera a la plancha y ya troceado, un vaso de agua y unas natillas de chocolate.

-Daryl, no tenías que hacerlo, podía haberme levantado -dice ella, odia que le presten tanta atención, siente que está molestando.

-El médico te ha recomendado reposo, así que como te levantes para algo que no sea ir al baño te ato a la cama -amenaza, haciendo reír a Carol. Le encanta su sonrisa.

-Gracias por todo lo que estás haciendo, Daryl -agradece en una sonrisa, recolocándose en la cama para que la bandeja de comida no roce a Sophia que está tomando el pecho.

Daryl sonríe.
-Gracias a ti por lo que estás haciendo por nuestra hija -devuelve él, besando su frente, la fiebre vuelve a subir -¿Te has tomado las pastillas? -pregunta.

-Luego, cuando termine de darle el pecho, prefiero tomármela tras su toma -aclara, centrando su atención en Sophia, que parece no haberse dado cuenta de que no están pasando la noche en casa. Si a aquel lugar se le podía llamar casa.

-Está bien -acepta Daryl, y mira a su niña que lo observa con sus enormes ojos azules, esperando a que le diga algo -¿Qué te pasa a ti, sinvergüenza? que te pasas el día comiendo con lo pequeñaja que eres -le dice, a lo que Sophia sonríe, sin soltar el pezón ¿Podía ser más bonita?
Adora esa inocente imagen, ensombrecida por ese mordisco sobre el pecho de Carol que rompe la armonía del momento.


Daryl duerme en el sofá, se siente incómodo durmiendo con camisa y pantalones, pero no va a arriesgarse a mostrar las cicatrices de su cuerpo a cualquiera que pase por ahí. Cicatrices que Carol también tiene...
Está nervioso, mañana la acompañará a poner la denuncia contra su marido, pero ¿Será algo efectivo? presentarán la denuncia en servicios sociales, pero de ahí pasará a manos de la policía, serán ellos los que deberán proteger a Carol ¿Shane va a protegerla? ¿Negan? ¿Cómo...

Unos ruidos llaman su atención, agudiza el oído; es Carol que se queja en sueños. Se levanta despacio, sin molestarse en calzarse y decide acercarse, Carol duerme boca arriba, tapada hasta la cintura, y murmura algo en sueños.
Se agacha a su lado y toca su frente, no parece tener fiebre, debe ser una pesadilla. Acaricia su mejilla para tranquilizarla, está preciosa cuando duerme. Menuda idiotez, está preciosa siempre, con ese hermoso rostro que tiene, y la dulzura que transmite. Se muere por besarla...
Carol se relaja ante su tacto y abre los ojos. Esos hermosos ojos...
-Hey, estabas teniendo una pesadilla, sigue durmiendo -susurra, levantándose listo para irse.

-Daryl -lo llama Carol, y él se gira -¿Podrías dormir con nosotras? te... te parecerá una tontería, pero no sé, tengo miedo -murmura tímida como si el terror nocturno fuese cosa de niños. Después de todo lo que lleva pasado hoy... -Me sentiría más protegida si durmieses aquí. No tienes que abrazarme ni nada, sólo dormir al lado de Sophia -añade insegura por lo que le está pidiendo.

Daryl camina hacia ella sin dudar un instante y se tumba a su lado, dando un pequeño beso en la sien a su bebé. "No tienes que abrazarme" como si lo que más desease en este mundo no fuese precisamente eso: abrazarla hasta que todos sus problemas se esfumasen, y besarla hasta que el nombre de Ed quedase en el olvido. Pero... sólo puede tumbarse al lado de su niña, cumpliendo la función de barrera para Sophia, y ser el guardián del sueño de ambas.
Y... entonces se da cuenta; no será Shane quien la proteja, ni Negan, ni ningún otro agente de autoridad, será él.
Él... que es un animal sin modales, inculto e impulsivo, que le ha hecho llorar muchas veces con su comportamiento de mierda, de hecho, ese mismo día lo volvió a hacer, a ella y a su niña y... no se lo perdonará jamás. Sabe que ella nunca lo amará, que sólo lo querrá como amigo, y él acepta ese amargo destino con gusto, las protegerá con su vida, y jamás le pondrá una mano encima, al menos no para hacerle daño, eso lo puede jurar.

Estará a su lado siempre, verá a su niña crecer sin que ella sepa quién es él, porque aunque Ed no forme parte de sus vidas, aunque ya no deba mentir sobre su paternidad, sabe que si descubren que es una Dixon estará marcada de por vida...

Estará a su lado para ver a Carol rehacer su vida con otro hombre, uno que la quiera, y más le vale que la quiera como merece porque tendrá que vérselas con él si le hace cualquier daño.
Se casará de nuevo, irá a su boda, la verá caminar hacia el altar, seguro que estará preciosa. Escuchará la ceremonia mientras su mente se imagina que es él el afortunado hombre que espera nervioso y completamente enamorado para poder darle el sí quiero.
La verá besarle, sellando así su matrimonio, y él sonreirá porque ella es feliz aunque por dentro él haya muerto hace muchos años, justo el día que ella le dijo "Te quiero mucho Daryl, eres un gran amigo"...


Hola, espero que os haya gustado el capítulo, sé que ha sido un poco lento y que no pasan muchas cosas, pero no podía pasar por alto el momento de Carol en el hospital, sus dudas, el terror durante el momento de confesarlo todo, y las reacciones de Daryl siendo testigo directo de todo.

Sé que me he saltado algunos protocolos hospitalarios, y he alterado algunas cosas, pero si no lo hacía así el capítulo habría sido demasiado aburrido.

Os dije que Michonne era más importante de lo que parecía, y ayudará aún más en los próximos capítulos.

Como habéis visto el enfado de Daryl era más con él mismo y Ed que con ella.
Sé que a muchos os habría gustado que Daryl le diese una paliza a Ed, pero Tara y los demás os han explicado el porqué no es algo lógico.

Daryl comienza a darse cuenta de las razones de porqué Carol ha tenido ciertos comportamientos, y a lo largo de los próximos capítulos irá percatándose de más cosas.

De nuevo muchas gracias por vuestros comentarios tan positivos :)