20. Toda va a salir bien

Daryl no puede dormir, no sabe si es por la luz de la farola de la calle que se cuela entre los pequeños resquicios de la persiana cerrada, el hecho de que está en una cama que no es la suya, que está durmiendo completamente vestido o es su presencia...

No puede dejar de mirarla y sonreír como un tonto enamorado.
No se ha movido en toda la noche, y cuando lo ha intentado el dolor se ha metido en su sueño y se ha quejado aún dormida.
Está boca arriba, con las manos sobre su vientre y la cabeza girada hacia él. Está preciosa...
Hará media hora le volvió a subir la fiebre, le dio un antigripal y ahora debe de estar bajándole, porque su cabello se aferra sobre su frente húmeda por el sudor.
Se siente tan estúpido por la ilusión que siente por el hecho de que estén durmiendo juntos... vale que hay una distancia entre ellos, y Sophia duerme plácidamente en el centro de la cama, pero le gusta. Le encantaría poder acercarse más, abrazarla, tener a su niña sobre un lado de su pecho y la cabeza de ella sobre el otro, están juntos como una familia... Ilusiones estúpidas.

Sophia se mueve en sueños y se gira hacia él.
No puede evitar sonreír al ver la habilidad que tiene ya para cambiar de posición, es increíble lo rápido que pasa el tiempo.
Colocar su rostro frente al de ella y la observa. Cada día está más bonita, y su amor paternal crece cada día un poco más. Ya no concilia la vida sin ella.
Besa la punta de su nariz, y ella como de costumbre la arruga y se frota la cara con gesto malhumorado, aunque esta vez, también alza la cabeza y busca a ciegas con la boca abierta algo, hasta que da con la punta de la nariz de su padre y comienza a succionar con fuerza.

Daryl se echa a reír.
-¿Qué haces? ¿Intentas darme un beso o tienes hambre? -pregunta en voz baja, y su niña gruñe en respuesta. Es una pequeña gruñona -Vale, tienes hambre -llega a la conclusión.
Mira a Carol, le da pena despertarla, duerme tan plácidamente ahora, después de varias pesadillas y delirios por la fiebre... y ha eso tiene que añadirle que ha tenido un día agotador. Entonces recuerda: Aún queda un biberón lleno de leche materna esperando ser consumido.
-Vamos pequeñaja -susurra cogiendo a su niña, y caminando descalzo a la cocina, con ella en brazos.
Procura no hacer ruido para no despertar a nadie.
-La tía Tara ronca -le susurra a Sophia cuando pasan por la puerta de la que era su habitación, y escucha su respiración.
Enciende la luz, ambos parpadean varias veces para adaptarse a la iluminación artificial.
La mira, ella le observa con la boca entreabierta y los ojos entrecerrados, aún medio dormida. Sonríe, tiene la misma expresión que su madre cuando está recién levantada.
Abre la puerta de la nevera y saca el último biberón disponible. Sophia se agita nerviosa en cuanto lo ve, sabe lo que contiene ese objeto.
-Ya voy, glotona, primero hay que calentarlo -avisa, metiendo el biberón en el calientabiberones y pulsando el botón para que esté a la temperatura idónea para su consumo.

Ella bosteza, y le contagia el bostezo a él. Sonríe al darse cuenta de lo que ha provocado en su padre.
-¿Te hace gracia? -pregunta besando su sien, y disfrutando de su olor a bebé. Nunca había cuidado de ella de noche, a pesar de que podría haberlo hecho, ya que el idiota de Ed pasaba todas las noches en casa de Merle, pero Carol nunca se lo ofreció, y él nunca se atrevió a pedirle permiso para quedarse.
Le gusta cuidarla, le da igual estar muerto de sueño, disfruta de cada segundo que pasa con ella, y sólo pide que el tiempo pase despacio y él pueda vivir una larga vida a su lado.

El calientabiberones se detiene y Sophia grita impaciente, sabe lo que eso significa.
-No grites, mamá y Tara están durmiendo -susurra, probando la temperatura sobre el dorso de su mano, comprobando que se haya calentado correctamente, para impaciencia de la pequeña, su madre es más rápida.
Se acomoda en una silla y disfruta de ver a su niña alimentarse, de los sonidos que hace al tragar, de cómo agarra con sus pequeños dedos la mano que está sosteniendo el biberón, y de como le mira fijamente con esos enormes ojos azules, sin apartar la vista de él.
-Debería ser delito que me mires así -susurra, ganándose que su hija le regale una de sus hermosas sonrisas -Y que me sonrías así también -ríe, amando los sentimientos que tiene por ella. Se lo repite una y otra vez: Qué estúpido fue cuando le dijo esas barbaridades a Carol el día que se enteró de que estaba embarazada "eso jamás lo reclamaré" Dios, cómo pudo ser tan bestia... Si pudiese volver al pasado se partiría la cara, se contaría lo maravilloso que es ser padre, se diría que esos sentimientos que tiene por ella es amor, se contaría por todo lo que está pasando Carol, y volvería al futuro, para... para ver como Carol ha rehecho su vida con otro hombre y es feliz...
No le importaría si así le hubiese ahorrado un año de sufrimiento.

Sophia termina de comer y suelta la tetina del biberón emitiendo un sonido húmedo.
-¿Ya? pues sí que tenías hambre -murmura sentándola sobre la mesa, y la mira aún intentando comprender cómo ha podido crear algo tan hermoso.
Sophia hipa y mira a su padre como si no comprendiese lo que le pasa.

-¿Tienes hipo, mi niña? Eso te pasa por glotona -murmura con voz suave, ganándose una amplia y desdentada sonrisa entre hipidos.

Es tan dulce... se ríe de todo, da igual lo que le digan, y aunque no le digan nada, sólo basta mirarla para que se eche a reír.
Ojala nadie borre su eterna sonrisa.
Se le encoje el corazón al pensar en la de veces que habrá presenciado como Ed insultaba y golpeaba a su madre. Se pone enfermo sólo de imaginar lo que le habrá hecho durante el embarazo. Quizás pateó su vientre... Dios, podría haber perdido a Sophia, podría haberle causado lesiones, podría... y entonces recuerda: siempre se culpó por el hecho de que Sophia fuese tan pequeña durante la gestación y a la hora de nacer, pero ahora se da cuenta de que no sólo fue su culpa, durante el embarazo Carol ha estado recibiendo desprecios, insultos y humillaciones tanto por parte de su marido como por la suya. ¿Cómo pudo ser tan inhumano?
Abraza a su niña pidiéndole una disculpa silenciosa por lo mal que se ha portado desde antes de su nacimiento.
Piensa remediar todo eso, no más gritos, ni malos modos, no volverá a pagar su enfado con Carol, porque lo único que desea es que permanezca a su lado para poder protegerla y sabe que no podrá si sigue siendo ese bestia que ha conocido hasta ahora...


Vuelve a la habitación y la observa desde el umbral de la puerta, ni se ha movido, sigue en la misma posición, aunque se ha destapado, y...maldice su despistada cabeza: No le ha dado pantalones. Lleva tanto tiempo viéndola con esas camisas enormes que se pone para dormir y que crean la falsa ilusión de que no lleva nada debajo, que ha olvidado por completo que sí que lleva siempre unos pantalones cortos cubriendo su ropa interior
Se regaña por haber olvidado eso, y también por ser un pervertido que lleva desde que se ha dado cuenta de ello observándola fijamente, perdido en sus muslos, y esas bragas color negro que se muere por retirar y... ¡joder, deja de pensar!
-Tu madre me va a matar un día de estos -le susurra a Sophia que yace adormilada entre sus brazos.
Vuelve a colocar a su niña sobre la cama, que se ovilla al momento, y marcha a la ducha para resolver cierto asunto sucio antes de meterse de nuevo a dormir junto los dos amores de su vida.


Carol despierta al escuchar a Sophia quejarse, es su hora de desayunar.
Siente su cuerpo tenso, está sudada por las subidas y bajadas de la fiebre durante la noche, y se encuentra más dolorida que ayer. Por experiencia sabe que es lo normal.
Abre los ojos, una lámpara de tres brazos color gris perla le da los buenos días. No está en su casa, está... en casa de Tara, sí lo recuerda, ha pasado la noche ahí, le pidió a Daryl que durmiese a su lado y lo hizo, pobre hombre, en menudo compromiso lo metió, y él aceptó por tal de hacerla feliz. Tan perfecto... Incluso lo sintió levantarse de madrugada para darle el biberón a su niña, y ahora sus pechos están hinchados esperando ser vaciados.

Gime de dolor al intentar incorporarse, Sophia la reclama.

-Hey, con cuidado, espera, te ayudo -se apresura Daryl, que acaba de entrar por la puerta con el desayuno de ella.
Deja la bandeja en la cama y corre a... a no sabe que coño hacer, cómo sujetarla para que se incorpore sin hacerle daño.

-No, yo... yo puedo -dice Carol para alivio de Daryl.
Termina de sentarse en la cama, suelta aire, y mira a Daryl con expresión de dolor.
-Buenos días -gime ella haciendo un esfuerzo por sonreírle.

-Buenos días, te traigo el desayuno, y tus calmantes para el dolor -anuncia señalando hacia la bandeja y ayudándola a coger a Sophia para que pueda darle el pecho -¿Tienes fiebre? -pregunta llevando el dorso de su mano hacia su frente. Está fría.

-No, pero estoy muy sudada, me siento sucia, debería ducharme antes de... de presentar la denuncia -dice, aún sin creerse lo que está a punto de hacer.

-Está bien, ¿necesitarás ayuda? -pregunta con un hilo de voz.

-La verdad es que agradecería la ayuda de Tara, no llego a mi espalda, ni a lavarme el pelo sin morirme de dolor -responde, centrada en su niña que le sonríe en cuanto se da cuenta que la está mirando.

-Ta... -murmura Daryl mordiéndose el pulgar nervioso -Ta...Tara está en la academia -informa sintiéndose enrojecer.

Carol abre y cierra la boca varias veces antes de conseguir articular palabra.
-Oh, entonces no... no importa, más... más tarde me ducharé -tartamudea.

Daryl la observa, su cabello es más liso que rizado ahora mismo, de lo húmedo que está por el sudor. Sí, necesita una ducha.
-Yo te ayudaré -se atreve a decir tragando saliva. Carol lo mira sorprendida -Somos adultos ¿no? ya... ya te he visto desnuda antes, no... no pasará nada -añade con un extraño cosquilleo recorriendo su cuerpo.

-Daryl, yo no sé si...

-Iré preparando el baño -interrumpe Daryl sin permitirle poner excusas. No puede creer que se haya atrevido a ofrecerse a eso, y espera poder centrarse sólo en el baño y nada más.


Sophia observa a sus padres desde la puerta del baño, sentada en su hamaca, mordisqueando la oreja de Pookie y hablando en su idioma. Le encanta escucharse hablar.

-¿Puedes levantar los brazos? -pregunta mirando la camiseta que le dio la noche anterior ¿Por qué no le dio una de botones?

-Lo suficiente como para que puedas sacarla por mi cabeza -responde con timidez alzando ambos brazos.

Daryl coge aire y levanta la camisa lentamente, su vientre parece que está aún más golpeado que el día anterior, y el mordisco sobre el pecho sigue igual de marcado. Odia verla así.
Retira la prenda por completo y mira a Carol a los ojos haciendo un tremendo esfuerzo por evitar excitarse. Está en ropa interior delante de él.

-¿Qué quito ahora? -pregunta sin voz.

Carol se permite un breve momento para mirarle a los ojos.
-No me regañes, por favor -susurra con voz temblorosa, comenzando a girarse, para que desabroche el sujetador.

-¿Por qué te iba a... -la pregunta muere en sus labios cuando ve su espalda. No la había visto hasta ahora. Sabía que existían esos golpes, lo ha leído en el parte médico, pero verlos es otra cosa. Son tan parecidas a las cicatrices de él. Las acaricia con delicadeza, rozándolas con las yemas de los dedos. Son largas, profundas, y algunas describen una forma cuadrada, sabe lo que es: la hebilla del cinturón. El cerdo de Ed era igual que su padre, utilizaba la parte más dura del cinto para infringir aún más daño. Y para rematar, apagaba la colilla del cigarro sobre la herida abierta. Sabe perfectamente lo doloroso que es eso -No es tu culpa -murmura, besando su hombro desnudo mientras desabrocha la prenda. Cómo le duele que piense que su reacción iba a ser gritarle. No la culpa, es a lo que la tiene acostumbrada, pero piensa cambiar eso.

Carol lleva las manos a sus pechos, sosteniendo el sujetador desabrochado ahí.
Siente a Daryl a su espalda, trasteando con el elástico de las bragas. Dios... ¿Cuando fue la última vez que la desnudó? Mira hacia Sophia. Sí, recuerda cuando fue la última vez. Hace un año ya de ese día, de la última vez que hizo el amor.

Daryl la desnuda lentamente, tiene la cabeza a la altura de su trasero y no quiere mirar, bueno, si quiere, pero no debe. No alza la vista, mantiene su mirada baja, hasta que termina de deslizar la prenda por sus piernas y ella sale de su ropa interior.
Ve como deja caer el sujetador al suelo, ya está, ya se encuentra completamente desnuda frente a él, y su miembro lo sabe. Ya podía tener unos pantalones más apretados, y no el holgado pantalón con el que suele dormir.
Vuelve a coger aire y se pone de pié, fijando la vista en su nuca, repitiéndose una y otra vez que no mire abajo.
Agradece que la entrada a la bañera tenga agarradera, así no tiene que sujetarla por ningún lado para ayudarla a introducirse en la tina. Lo que le faltaba, tener que tocar su cuerpo desnudo...

Coge la alcachofa de la ducha, y comprueba la temperatura tal y como hizo con el biberón de Sophia.
-¿Está bien así? -pregunta mojando sus hombros. Quizás a ella le guste más cálida.

- -responde, echando la cabeza hacia atrás cuando siente que Daryl comienza a empapar su cabello.
Se relaja ante la suavidad con la que acaricia su cabeza y enreda los dedos entre sus rizos para asegurarse de que el agua penetra entre ellos.
La de veces que pensó en cortarse el pelo por tal de que Ed dejase de arrastrarla por la casa tirando de él...
Escucha como cierra el grifo y trastea a ciegas entre los botes de gel y champú. Sabe que está evitando mirarla, se siente tan mal por él... debe de estar pasándolo fatal, si su pareja se enterase de aquello posiblemente no lo entendería, y su relación se iría a la mierda por su culpa... Aunque ni ella misma entiende que es lo que hay entre ellos, no son amantes, es obvio, pero la confianza que tiene con él va más allá que la de una amistad. Supone que el echo de que tuviesen relaciones sin mediar palabra alguna tiene algo que ver.

Daryl masajea su cuero cabelludo, le gusta poder acariciarla con la escusa de que está lavándole el pelo, y se siente mal por aprovecharse de ello.
Masajea a cada lado de la nuca, justo por detrás de la oreja, haciendo que a ella se le escape un suave gemido que... ¡Joder, céntrate!

Aclara su cabello, y se pierde en la armonía con la que el champú resbala por su espalda, y como su cabello gana varios centímetros de longitud. Todo es tan hermoso cuando está ella involucrada...

Busca el gel, y ella alza la mano pidiéndole que se lo pase.
Frota su espalda, dejando que ella se encargue de la parte frontal, y las zonas de atrás donde ella llega, por suerte/desgracia para él.
Aún no entiende cómo nunca sintió la rugosidad de las cicatrices cuando le hizo el masaje, supone que es porque la primera cicatriz comienza en la mitad de la espalda, y él sólo levantó la camisa hasta la zona lumbar. Un par de centímetros más arriba y él habría acabado con la tortura por la que estaba pasando esa misma noche, pero no, él estuvo más centrado en pensar que lo utilizó y en enfadarse con ella.

-Hey... yo... yo siento mucho todo lo que te he dicho -murmura siguiendo frotando su espalda con delicadeza.

-¿Qué me has dicho? -Pregunta Carol mirando por encima de su hombro, le gustaría poder girarse y mirarle a los ojos, pero no quiere hacerle sentir incómodo por su desnudez.

-Me refiero a todo lo que te he dicho desde que nos conocimos, las veces que te he gritado, insultado y... y hecho llorar. Soy un capullo insensible. -se disculpa, el primer paso para el cambio.

Sonríe deseando poder abrazarle.
-Si fueses un capullo insensible no te estarías disculpando -lo defiende -No hay nada que disculpar -añade, estremeciéndose cuando lo siente volver a besar su hombro. Ojalá pudiese ir a más, sentirlo rodearla con sus fuertes brazos, acariciar su cuerpo con sus manos ásperas, haciéndola sentir hermosa y... deja de pensar tonterías, él ama a otra.

-Daryl... ¿Y si nadie me cree? -murmura preocupada, desviando sus pensamientos.

-¿Por qué no te van a creer? -pregunta, aclarando su espalda marcada, esforzándose por no mirar más allá.

-No lo sé -susurra, viendo como Daryl cierra el grifo de la ducha y se aleja de ella.

-Te van a creer, tienes pruebas -le recuerda él volviendo a su lado y colocándole una enorme toalla sobre los hombros.

Carol se gira una vez que ha abrazado la toalla y su cuerpo ha sido cubierto.
-Ed es un hombre ejemplar a ojos de los demás, yo no soy nadie... Aunque las autoridades me crean la gente del pueblo hablará, me mirará mal y pensará que me lo inventé, por muchas pruebas que les muestre.

Daryl la mira con una suave sonrisa en su rostro. Es tan diferente, y a la vez tan parecida a él... un alma maltratada y juzgada por la reputación de otra persona.
La abraza estrechándolo contra él, sintiendo como apoya la cabeza sobre su hombro, empapándole la camisa con el cabello. No le importa.

-Tengo miedo -confiesa ella, ahogando las palabras contra su cuello.

Daryl la agarra de los hombros para apartarla y le levanta la barbilla, para ver su rostro afligido y húmedo.
-No hay nada que temer. Si nadie te cree, si te miran o si te señalan os sacaré de aquí, nos iremos a otra ciudad donde no nos conozca nadie y podáis vivir tranquila -susurra antes de besar su frente y secar su mejilla con un extremo de la toalla, no sabe si es agua o lágrimas, pero no le importa, sea lo que sea él se encargará de alejarlo de su hermoso rostro.

-No puedo hacerte eso -solloza sintiéndose culpable por la posibilidad de alejarlo de todo aquello que siempre ha conocido -Tu vida...

-Mi vida es Sophia -interrumpe, deseando poder añadir su nombre también -Donde esté ella estaré yo -añade mirando hacia su bebé, que les mira sonriente como si supiese que están hablando de ella.

Carol lo mira con los ojos cargados de lágrimas.
-Eres maravilloso, Daryl -lo vuelve a alabar como tantas otra veces ha hecho, pero extrañamente esta vez no tiene dudas de que se lo está diciendo de verdad.

Sonríe agradecido y la ayuda a salir de la bañera para repetir el proceso anterior a la inversa, y rezando para que no se de cuenta de su maldita erección demandando atención.

No tiene ropa limpia más allá que la que la ropa interior que le dejó Tara, por lo que deberá vestirse con lo que trajo el día anterior. Espera poder volver a su casa pronto, y esta vez sin Ed...


La pierna de Carol tiembla de nerviosismo, y Sophia balbucea disfrutando de como su voz se distorsiona por culpa de las vibraciones de la pierna de su madre, sobre la que está cómodamente sentada.

Daryl no sabe si reír por lo feliz que es su niña con tan poco o preocuparse por Carol que no ha dejado de temblar desde que salieron de casa.
Ya han presentado la denuncia en servicios sociales, les atendió una mujer muy amable que les explicó todo el proceso.
Como medida cautelar, Ed Peletier deberá abandonar la casa inmediatamente, se le impondrá una orden de alejamiento y en un plazo máximo de 72 horas ambos deberán comparecer ante el juez quién dictará si existe violencia de género o no y qué medidas tomar.
Carol ha rechazado pedir la atribución del uso de la vivienda conyugal y la pensión de alimentos y/o compensatoria. No se fía de vivir en esa casa, por mucha orden de alejamiento que tenga Ed, y tampoco quiere deberle nada ni que le pague nada, ni a ella ni a Sophia, que ni siquiera es hija suya.
Pero sí ha solicitado la demanda de divorcio, para suerte y alegría de Daryl.

La mujer de servicios sociales le ha recomendado que busque un abogado, han llamado a Michonne que les ha dado el número de una abogada, amiga suya, especializada en casos como el de ella, y ahora están en su sala de espera esperando ser llamados.
Daryl lleva media hora intentando averiguar de qué le suena tanto el nombre de esa abogada.

-Daryl... ¿Podrías coger a Sophia? Estoy nerviosa, y creo que la estoy poniendo nerviosa también -pide alterada.

-¿Qué dices? Se lo está pasando bomba sentada sobre tu pierna, es como una atracción de feria para ella -bromea señalando a Sophia con la barbilla.
Carol la mira y se echa a reír al ver su rostro de felicidad.

-¿Carol Peletier? -llama una voz de mujer desde el interior de un despacho.
Odia escuchar ese apellido tras su nombre.

Entran a la sala, y una mujer rubia los saluda estrechándole la mano.
-Soy Andrea Harrison, ¿En qué puedo ayudarle? -pregunta invitándoles a sentarse frente a ella.

Daryl navega por sus pensamientos mientras Carol le entrega la copia de la denuncia y explica con voz temblorosa lo que desea.
Andrea Harrison, Andrea Harrison, Andrea Harrison... repite mentalmente, una y otra vez mirando fijamente su rostro. Sabe que la conoce, quiere recordarla pero no puede.

Andrea mira la denuncia, el parte de lesiones y asiente con la cabeza conforme va leyendo.

-Espero que eso sirva para que se pudra en la cárcel -gruñe Daryl.

Andrea ríe sarcástica.
-Ojalá, pero la justicia es una mierda. Por experiencia os digo, que, como mucho lo condenarán a dos años de cárcel, pero si no tienen antecedentes penales no entrará en prisión y sólo le impondrán una orden de alejamiento.

Carol palidece ¿tanto para eso? ¿Para que él siga en la calle como si nada? Dios, debió haberse quedado callada, no hacer nada como siempre, ya llevaba seis años aguantando aquello ¿Qué mas le daba? Entonces Sophia sonríe y recuerda que lo está haciendo por ella.

Daryl no cree lo que oye ¿Ese cerdo no va a pudrirse en la calle? ¿Seguirá paseándose por ahí sintiéndose el marido perfecto? Él estuvo seis meses en prisión por un delito que no cometió ¿Qué mierda de justicia era esa? ¿Y quien le asegura que va a respetar esa orden? ¿Quién le dice que no va a mandar a alguno de sus amigos a hacerle daño? No, no puede permitir eso, debe sacarlas de la ciudad, del estado, del país, del continente, alejarlas de él para que nunca las encuentre.

-Veo que has rechazado disponer de la vivienda, y la pensión ¿Estás segura de ello? -pregunta, debe presentarse ante el juez con las ideas bien claras.

Carol asiente.

-¿Tienes ingresos propios? ¿Un lugar donde vivir? -pregunta Andrea, sabe que la mayoría de las mujeres víctimas de violencia de género se encuentran en situación de desamparo cuando se separaran de su maltratador -Tenemos casas de acogida para mujeres que...

-Vivirá conmigo -interrumpe Daryl, no piensa dejarlas solas por mucha protección que le prometan -Yo me encargaré de sus gastos hasta que consiga un trabajo -añade, mirando a Carol que lo observa alarmada como si le dijese ¿Estás loco?

-Muy bien, señor...

-Daryl, un amigo -dice él, no queriendo decir su apellido, no sabe de qué le suena esa mujer.

-¿Daryl Dixon? -pregunta, consiguiendo que Daryl la observe alarmado -Oh Dios, ya decía yo que me sonabas. Me alegra verte tan recuperado.

Daryl no comprende.
-Quiero recordarla, pero mi mente no... -murmura, cogiendo a su niña que está echándole los brazos para que la coja, ya se ha cansado del temblor de la pierna de su madre.

-Ya, bueno, no eras más que un crío cuando nos conocimos, y cuando me alejé de vosotros tenías serios problemas de adicción. Fui novia de tu hermano durante siete años -aclara, esperando una reacción por parte de él.

Daryl la recuerda, sí claro, su hermano y ella lo llevaron de pesca más de una vez, y lo dejaban sólo junto al muelle mientras ellos iban a darse el lote al coche. Es lo que tenía llevarse diez años con su hermano mayor, cuando él ya disfrutaba de los placeres del sexo, él aún no sabía que lo que tenía entre las piernas servía para algo más que mear.
-Te quedaste embarazada -murmura Daryl, no recuerda mucho más, por aquel entonces su vida se limitaba al consumo de drogas y no estaba muy pendiente de lo que pasaba a su alrededor. Pero recuerda discusiones, que resuenan en su mente como ecos lejanos.

Andrea asiente.
-Así es, esa es la razón por la que lo dejamos, tu hermano quería que abortara, yo me negué y... -gira el marco de fotos que tiene sobre la mesa de su despacho -fue la mejor decisión que tomé en mi vida -dice, mostrándole a Daryl una fotografía de su niño, con una caña de pescar en la mano y un enorme lucio en la otra.

-¿Soy tío? -pregunta emocionado, acariciando la fotografía -Es muy guapo -dice sin voz, mirando a ese niño sonriente de ojos azul profundo y cabello rubio. Se parece muchísimo a su hermano.

-Se llama Matthew, tiene diez años -informa ella, sorprendida por la reacción de él. Siempre fue distinto al resto de los miembros de su familia.

-Soy tío -dice sonriente, mirando a Carol, que le devuelve la sonrisa -¿Puedo hacerle una foto? -pregunta señalando con su móvil hacia el marco.

Andrea se encoge de hombros.
-Por supuesto, y hazme un favor, cuando veas al imbécil de tu hermano, muéstresela, quiero que vea lo que se está perdiendo -pide mirando la fotografía orgullosa.

Daryl prepara la cámara de su móvil, y Sophia grita emocionada cuando se da cuenta de lo que su padre tiene entre las manos. Le encanta ese chisme que no sabe para qué funciona, pero que papá siempre le pide que mire hacia él.
-Estate quieta, pequeñaja -ríe Daryl, que hace un esfuerzo por mantener el móvil alejado de las inquietas manos de su hija que gruñe y se queja por no poder alcanzarlo.

Merle fue un idiota, alejó a Andrea de su vida, y lleva diez años ignorando a, seguramente, lo único valioso que ha hecho en su miserable vida.
Menos mal que él rectificó a tiempo.
Besa la cabeza de su niña y vuelve a guardar el teléfono, para pena de ella, que comienza a llorar disgustada, pero se le pasa rápidamente cuando Carol saca a Pookie del bolso. Ese peluche es la mejor compra que ha podido hacer.


-¿Sabes qué podemos hacer? -comenta Daryl. Están en el centro de la ciudad, almorzando en un restaurante de comida rápida -Podemos ir a tu casa ahora que Ed está trabajando, y sacar todas tus cosas -dice. Según han dicho Ed no podrá volver a entrar en la casa, y ella podrá disponer de ella hasta el día del juicio. Pero no quiere arriesgar.

Carol asiente distraída. En menos de 72 horas deberá comparecer ante el juez. Andrea estará allí, Michonne también, y lo hará tras un biombo para no tener que verlo.
Andrea le ha avisado de que posiblemente intente contactar con ella e intentará presionarla, amenazar, o chantajearla para que retire la denuncia. En esos casos deberá comunicárselo inmediatamente y no ceder... como si fuera tan fácil... menos mal que Ed no sabe dónde ni cómo localizarla.

Como todo acusado, culpable o no, Ed negará todos los hechos, e irá de víctima, culpándola a ella en todo momento, pero Andrea le ha pedido que se esté tranquila, que hay pruebas de sobra del maltrato al que ha estado sometida durante todos estos años.

-Hey, todo va a salir bien -intenta tranquilizarla Daryl, al notar su mirada perdida -vamos a ir a tu casa, cogeremos vuestras cosas, y volveremos a la mía para que descanses ¿De acuerdo? -pregunta, pero no espera que ella le responda, piensa conseguir que descanse durante la tarde sí o sí.


Carol abre la puerta de casa con mano temblorosa ¿Y si está dentro? ¿Y si no ha ido a trabajar? ¿Y si la espera con la pistola cargada? Un escalofrío recorre su cuerpo sólo de pensar en lo que puede haber tras esa puerta.

-Déjame entrar primero -pide Daryl, entregándole a Sophia y adelantándose a ella, dispuesta a protegerlas de lo que haya ahí dentro, pero por suerte la casa está silenciosa y oscura.
Sophia grita nerviosa al reconocer el que ha sido su hogar hasta ahora.

Los restos de un desayuno aguardan ser recogidos. Ed ha desayunado ahí, por lo que supone que sabe que no pasó la noche en casa.
Carol sube las escaleras lentamente, seguida de cerca por Daryl.
Los calmantes comienzan a dejar de hacer efecto, y las costillas vuelven a doler, o quizás sólo sea su cuerpo reaccionando al recuerdo de todo lo que ha sufrido entre esas cuatro paredes. La de veces que se cayó por esas escaleras a ojos de los médicos...
Su habitación está tal y como la dejó, no hay nada fuera de lugar.
-Sobre el armario hay dos maletas de viaje -informa a Daryl, que estira el brazo tanteando a ciegas sobre el techo del ropero, hasta que consigue alcanzar una maleta, y luego la otra.
Deja a Sophia bocabajo sobre la cama para que lo controle todo con la mirada, como suele hacer, y comienzan a guardar cosas.
Camisas, pantalones, ropa interior, artículos de aseo, varios álbumes de fotos...

-¿Esto también lo cojo? -pregunta pícaro alzando el vibrador.
Carol abre la boca para regañarle pero se calla, y en su lugar se echa a reír.
-Lo tomaré como un sí -murmura él, guardando el objeto fálico en un lateral de la maleta.

Carol coge sus escasas posesiones más allá de su ropa: Un par de libros, varios títulos académicos olvidados en un cajón, el libro que le escribe a Sophia... no tiene mucho más. Su vida cabe en una triste maleta, al igual que la de Sophia, con la diferencia de que ella sólo lleva cuatro meses en este mundo.


Daryl pasea por su casa, con Sophia en brazos intentando hacer que se duerma.

-¿Entonces os quedaréis aquí? -pregunta Tara que vuelve de ayudar a Carol asearse.

Daryl asiente.
-Sí, al menos hasta que salga el juicio. Si Ed va a la cárcel volverán a su casa, pero si no es así buscaré algo para alquilar lejos de él y poder mantenerlas a salvo -susurra para no despertar a su bebé que está bastante molesta, teme que Carol le haya contagiado la fiebre.

-Anoche pasaste la noche con ella -afirma Tara con picardía.

Daryl resopla.
-No me mires así, sólo somos amigos, ella estaba muy asustada y me pidió que durmiese con ella -se ve en la necesidad de defenderse, y menos mal que no sabe que él la ayudó a ducharse esa misma mañana.

-Ya, claro, claro... este se cree que soy idiota, seguro que soy yo la que le pide que duerma conmigo y me manda a la mierda -murmura hablando con ella misma, como si Daryl no estuviese ahí para oírla.

Piensa en replicarle, pero ¿Acaso no tiene razón? es ella y nada más que ella la mujer con la que dormiría todas las noches de su vida, aunque no pudiese siquiera abrazarla...

-Y dime... ¿Quién es Virginia? -pregunta arqueando una ceja, haciendo a Daryl tensarse -Estaba con Carol en el baño, hablando de nuestros fracasos sentimentales, y comentó que se alegra de que tú hayas encontrado el amor, que te lo mereces -explica, ante un Daryl petrificado -¿Así que tienes novia? -pregunta con tono sarcástico.

- -responde tragando saliva, pidiendo que la tierra se lo trague.

-¿Y cómo es? ¡Espera, no me lo digas! ¿Es pelirroja, tiene unos enormes ojos azules y está cepillándose los dientes en mi baño? -pregunta retórica con sonrisa divertida.

Daryl agacha cabeza, ¿Tan obvio era? entonces... ¿Por qué ella no se daba cuenta?

-¿Por qué le mientes, Daryl? -pregunta con tono maternal. Él se encoge de hombros -No podrás mantener esta mentira eternamente, algún día se enterará de la verdad ¿Y entonces qué?

Mira sus pies nervioso, como un niño pequeño que ha hecho una travesura.

-¿Quieres un consejo? corta con Virginia y dale un buen beso a la mujer de la que estás enamorado.

Daryl abre la boca para decir algo.

-Shsss -le chista Tara, alzando el dedo índice -No me digas que no estas enamorado, que con la intensidad que la miras eres capaz de dejarla embarazada. Otra vez... -sentencia, caminando deprisa hacia su habitación, dejándolo allí plantado sin saber qué hacer.


Daryl observa a Carol desde el umbral de la puerta, está leyendo un libro, vestida con una blusa abotonada de él, que le ofreció anteriormente, así es más fácil que se desvista por si sola, y le ahorra las molestias que siente al alzar los brazos. Podría haber utilizado una suya, de hecho él se había olvidado por completo de que habían ido a por su ropa, hasta en momento en el que le ofreció su camisa y se sintió estúpido por su despiste. Pero ahí está, por ella puesta.
¿Es normal que le excite verla vestida con algo que él suele usar? menos mal que al menos se ha puesto uno de los pantalones que suele usar para dormir.

-Hola -saluda Carol cuando se percata de su presencia.

Sale de sus sucios pensamientos.
-He-hey, quería saber si necesitabas algo o... o puedo irme ya a dormir -balbucea, aunque lo que de verdad quiere preguntarle es si quiere que vuelva a dormir con ella.

Carol lo mira un instante, ¿Si necesita algo? que pase la noche a su lado, otra vez, pero no puede pedirle eso, no es ninguna niña pequeña, debe acostumbrarse a dormir sola, y dejar de hacer que lo pase tan mal.
-No, estamos bien. Descansa, Daryl -murmura con una suave sonrisa.

Daryl asiente, y aguarda un par de segundos en la puerta, debatiéndose en si decirle que Virginia no existe o no, y que no le importa quedarse a dormir con ella, que es lo que más desea, pero a lo mejor ella no quiere que duerma a su lado, que lo de anoche fue algo excepcional por la situación que había vivido, y no volverá a pasar. Él está enamorado de ella, pero confesarle la verdad sobre Virginia no va a hacer que ella se enamore de él.
Se aleja de allí, a dormir al solitario sofá, e imaginar que duerme abrazado a ella...


Sophia tiene fiebre, han pasado toda la mañana en el pediatra con ella, y vuelven con un arsenal de medicinas.

-Es mi culpa, debí haberle dado leche de fórmula -se maldice Carol cuando Daryl abre la puerta de casa y la invita a pasar.

-No es tu culpa, ya has escuchado al pediatra, habéis estado en contacto mientras incubabas el virus, y tu leche lo único que ha hecho y va a seguir haciendo es pasarle los anticuerpos que necesita para superarlo -corrige Daryl -Deja de culparte por algo de lo que no tienes culpa alguna -añade, besando su frente.

Daryl deja el cochecito de Sophia en el recibidor, y la lleva hasta la cuna para que descanse. Apenas ha querido comer y sus sonrisas se pueden contar con los dedos de una mano. Odia verla tan apagada.
Mira su móvil, tiene una llamada perdida de Andrea, es el teléfono de contacto que le han dado.

Carol friega los platos ahora que Daryl está distraído en la habitación, odia que no le deje hacer nada. Desde que llegó apenas la deja levantarse de la cama, vale que el doctor le ha recomendado reposo, pero joder, ya que está ahí por la cara, sin pagar nada, molestando, que menos que colaborar en las tareas del hogar.

-Hey... -llama su atención Daryl, haciendo que se sobresalte.

-Yo... yo... no estaba haciendo nada -se gira rápido, escondiendo las manos húmedas a la espalda.

Daryl se echa a reír.
-¿Nunca te han dicho que mentir no se te da bien? -bromea haciendo sonrojar a Carol. Preciosa -Ha llamado Andrea, mañana a las 12:00 debemos estar en el juzgado.

Carol se tensa. Sabía que este día llegaría, y siente como de repente le falta el aire, y no puede respirar, para su suerte Daryl se da cuenta de ello y corre a su lado para guiarla hasta una silla.
Se agacha frente a ella una vez que la ha sentado.

-Hey... -llama su atención besando sus manos -Tranquila, respira, todo va a salir bien, no lo vas a ver, y él a ti tampoco, declararás, dictarán sentencia a tu favor y volveremos a casa, lejos de él, no volverá a acercarse a vosotras, te lo prometo -la tranquiliza acariciando su hermoso rostro. Ojalá ella no tuviese que pasar por todo aquello, pero es algo necesario para salir de esa situación, después de eso todo irá mejor -Ahora vas a secarte las manos y te vas a ir a la cama con Sophia -ordena ayudándola a levantarse de la silla, y sacándole una sonrisa cansada.


No le gusta el olor del juzgado,huele a polvo, a papeles antiguos y humedad.
Camina por el pasillo mirando hacia sus pies. Sus zapatillas chirrían con cada paso, y siente como si miles de ojos la observasen y acusasen "ahí va la mentirosa" "la que quiere joderle la vida al marido" "¿Cómo puede ser tan desagradecida?" pero al alzar la vista sólo está ella, junto a Michonne y Andrea que la acompañan y apoyan en todo momento.

Se sienta tras el biombo y espera a que todo comience.
Está nerviosa, su pierna tiembla, y da vueltas a su alianza sobre su dedo anular ¿Por qué no se la ha quitado aún? Ha presentado la demanda de divorcio, en cuanto sea oficial volverá a recuperar su apellido, dejará de pertenecer a Ed, será libre. Sonríe amargamente, jamás será libre.
Daryl se ha quedado fuera con Sophia, no ha querido que Ed la relacione con él, aunque lo que más desea es poder tenerlo sentado a su lado, sentir sus brazos rodeándola y su voz susurrándole al oído "todo va a salir bien".

El juez saluda, enuncia el sumario del caso y todo comienza.
Llegó la hora, ya no hay vuelta atrás...
Andrea muestra el informe médico en el que se detalla todo lo que ha pasado a lo largo de los años, Michonne lo respalda todo. Hablan tan bien las dos en comparación con ella que lo único que hace es tartamudear nerviosa cuando el juez le pregunta. No tiene voz, Ed se la robó hace años, apenas puede mirar a una persona a los ojos, sonreír sin sentirse culpable, caminar mirando al frente, teme ser golpeada o le griten por el mínimo error... esa es ella ahora mismo, un ratón asustado de su propia sombra, o de la sombra que siempre se ha alzado tras ella, cubriendo siempre la suya, haciendo su mundo más gris.

Llega el turno de Ed, y se encoge lo máximo que puede, temblando incontrolablemente de solo escuchar su voz.
Michonne la abraza para tranquilizarla.

Está llorando, dando pena al juez, haciéndole creer que es un buen marido y ella una mujer que se autolesiona.

Mira a Andrea alarmada, y ella le hace gestos para que se tranquilice.
Todo va a salir bien, se dice.

Ed continúa trabajando su defensa, llorando con lágrimas de cocodrilo y jurando una y otra vez que la ama con locura, que cuando él marchó de casa por la mañana ella estaba perfectamente, que sólo tenía fiebre, que no sabe cómo llegó la marca de esa bota a su vientre...

Carol niega con lágrimas en los ojos ¿Cómo puede ser tan mentiroso?


Daryl espera impaciente, debería haberse quedado dentro de la furgoneta con Sophia, pero no puede estarse quieto, por lo que ha salido fuera, y pasea nervioso con ella en brazos. Está dormida, la fiebre la deja agotada a la pobrecilla. Es tan buena, apenas se queja, y aguanta las subidas de la fiebre como una campeona, aunque él y Carol han pasado toda la noche en vela cuidando de ella, y nerviosos por lo de hoy.
Está preocupado, no para de mirar el móvil esperando alguna llamada, mensaje ¡algo! Le desespera.
Debió haber entrado ¿Pero para qué? le habrían hecho quedarse al fondo de la sala, arriesgándose a que Ed lo reconozca, que lo vea con su hija en brazos, teniendo que escuchar como aquel cerdo no dice más que mentiras y más mentiras, sin poder sacarle todos los dientes de un puñetazo, y sin poder ver a Carol, que estará detrás del biombo, temblando asustada, y llorando...

-¿Qué ha pasado? -Pregunta al verlas acercarse al aparcamiento. Carol está cabizbaja, visiblemente afectada, por lo que la abraza con fuerza refugiándola en su pecho, junto a su hija.

-Ha quedado inhabilitado para la tenencia de armas, y tiene prohibido acercarse a Carol a menos de 200 metros -informa Andrea, mostrándole la sentencia.

Daryl mira furioso
-¿Y ya está? ¿Eso es todo? -ladra sin terminar de creerse lo que oye. Le quitan la pistola y le prohíben acercarse a su exmujer ¿Quién va a controlar que eso se cumpla? ¿Negan? ¿Shane?

-Ye avisé que posiblemente pasaría esto -le recuerda Andrea antes de que Daryl se altere más. Ella es la primera que odia no poder hacer más, pero la justicia es así, parece que tienen que matar a sus esposas para que los malditos maltratadores entren en prisión.

-Vámonos, por favor -pide Carol sin atreverse a levantar la cabeza. Coge a su niña en brazos, necesita sentirla cerca -No quiero arriesgarme a encontrarme con él -añade en un sollozo.

Daryl estabiliza su respiración y procura tranquilizarse. Carol no lo necesita ahora mismo tan alterado.
Asiente con la cabeza, se despide de Michonne y Andrea sin que Carol se de cuenta, es como si estuviese en shock.
La rodea con sus brazos guiándola hacia el coche, le abre la puerta, ella se abrocha el cinturón en un gesto automático, sin alzar la vista, y Daryl arranca el coche para llevarla de nuevo a casa tal y como le prometió.

Se alejan de allí, él no sabe que decirle, espera llegar a casa, prepararle una tila, que se eche a dormir, y más adelante poder hablar tranquilamente, pero Carol rompe a llorar en un llando desconsolado de repente, para dolor de Daryl. Dios, odia verla así.
-Hey no, no llores -intenta tranquilizarla acariciando su mano.
Busca un desvío, un arcén, un descampado, ¡algo! donde pueda parar el coche.

-Nada ha salido bien, Daryl -solloza Carol, entre hipidos, intentando controlar su respiración. Le está dando un ataque de ansiedad.

-Mierda, respira, por favor -pide Daryl, que está tentado a frenar el coche ahí mismo. Ve el cielo abierto, cuando un camino de tierra aparece de repente. Gira hacia él, para coche, se baja, corre hacia la puerta del asiento de Carol y la saca de ahí.
-Ven aquí, anda -dice con voz suave, frotando sus hombros, intentando tranquilizarla.

-Me va a matar -solloza, temblando de auténtico terror, apoyándose en la puerta del coche, las piernas apenas la mantienen -No va a cumplir la orden de alejamiento, me va a encontrar y me va a matar.

-No os va a encontrar, te lo juro, os voy a sacar de aquí -asegura, abrazándola, estrechándola contra él, y frotando su espalda, intentando hacerla sentir bien -He estado buscando casa, hay una en Alabama, no debe de estar mal ¿no? hasta tiene una canción. Podemos empezar una nueva vida allí -intenta animarla, pero ella sigue sollozando.

-Daryl, no... tú tienes tu hogar, tu trabajo aquí, no puedo hacerte eso -solloza haciendo un esfuerzo para hablar.

La mira a los ojos. Esos malditos ojos
-Mi hogar sois vosotras, y trabajo puedo encontrar allí, o conduciré seis horas hasta Georgia, no me importa -susurra con la frente pegada a la de ella.

-No Daryl, no quiero que gastes tu dinero en una casa, no quiero que te sientas en la obligación de vivir con nosotras para protegernos, no puedo consentir que lo abandones todo por nosotras -solloza Carol, intentando que él comprenda todo lo que conlleva sacarla de allí, pero Daryl simplemente niega contra su frente, sin apartarse de ella.

-Es lo que quiero, quiero estar con vosotras -murmura buscando sus ojos de nuevo para que vea la verdad en sus palabras.

Carol lo mira incrédula, sintiéndose nerviosa por como la mira.
-No, Daryl, tú no quieres estar con nosotras, quieres estar con Sophia, no conmigo, y lo entiendo, yo soy un lastre que...

Daryl niega con la cabeza y sonríe.
-Te equivocas -susurra mirando su rostro, es tan hermosa que duele mirarla.

-¡Tú no quieres vivir conmigo, Daryl! -se desespera ella -Deja de mentir para intentar hacerme sentir bien. Tienes un futuro, una novia ¡Es con ella con quien debes comprar una casa e irte a vivir! ¿Qué creer que pensará Virginia cuando le digas que piensas comprar una casa para vivir conmigo? -pregunta alterada

Daryl da un paso atrás y saca su teléfono del bolsillo trasero. Está hasta las narices de Virginia, ella sí que es un lastre.

-¿Qué haces? -pregunta Carol, espera que no esté haciendo lo que cree que está haciendo.

-Una videollamada, quiero que le preguntes a Virginia que opina de que me vaya a vivir contigo -informa para horror de Carol que le mira con los ojos muy abiertos ¿Qué narices hacía? va a joder su relación, no puede preguntarle eso, por Dios, ¿Se había vuelto loco.
Daryl gira la pantalla del móvil hacia ella.
-Vamos, pregúntale -pide, pero Carol sólo ve el móvil con la cámara frontal activada, y su rostro lloroso reflejado en la pantalla.


Hola, siento el retraso del capítulo, he tenido ajetreo en el trabajo.

Otro capítulo más que se ha centrado en la separación de Carol de Ed, he procurado ser breve en lo que es el proceso judicial y demás, para poder daros un poco de acción al final.
Todas estabais celebrando la entrada de Ed en prisión, pero no va a ser tan fácil.
No sé como funciona la ley en vuestros respectivos países, pero en España es una mierda. El 86% de los condenados por violencia de género no entran en prisión, y sólo se les impone una orden de alejamiento que muchos incumplen y llegan a acabar con la vida de sus exparejas.
Y a pesar del maltrato probado, tienen derecho a ver a sus hijos que utilizan para torturar a sus exparejas (En España es asesinado, de media, un niño al mes, por sus padres como venganza)

Aclaro que en esta historia Amy y Andrea no son hermanas. Lo cierto es que el nombre de Amy (la chica que Ed intentó violar y culparon a Daryl) lo cogí al azar, y luego me di cuenta de que así se llamaba la hermana de Andrea XD

Espero que os haya gustado el capítulo y estéis ansiosas por el siguiente :)