24. Prohibido tocar
A Carol le falta el aire, están ahí, en su puerta, Negan, Simon, Spencer y Gregory ¿Qué narices hacen ahí?
Las piernas le tiemblan, el aire le falta y la visión se le nubla.
-Ooh, ¿Qué modales son esos pajarillo? ¿No nos invitas a pasar? -pregunta Negan con esa sonrisa arrogante que siempre tiene en el rostro.
No puede respirar, el corazón está tan acelerado que podría desmayarse ahí mismo.
Su cuerpo se congela ¿Eso es lo que se le ocurre hacer en una situación de peligro? Menuda mierda, por suerte en cuanto Negan hace el amago de avanzar su mente reacciona y empuja la puerta para cerrarla y ponerse a salvo, pero... no cierra, ¿Por qué no cierra?
Negan ríe al otro lado de la puerta. Su pie está bloqueando la acción, y por más que Carol empuja él no lo retira.
-¡Me encantan las mujeres con carácter! -exclama él, y empuja la puerta sin necesidad de hacer mucho esfuerzo, entrando así en el interior.
-¡Dejadme en paz! -grita, intentando echar a correr hasta la habitación y encerrarse en ella junto a su niña, pero él la alcanza antes de que abandone el recibidor agarrándola de la muñeca y empujándola contra la pared, con tan mala suerte de que su nariz choca contra esta, provocando una hemorragia nasal.
Forcejea intentando librarse de él.
-¡COMO GRITES MATO A TU MOCOSA! -gruñe luchando contra ese cuerpo pequeño y frágil, pero escurridizo.
Consigue agarrarla bien y la inmoviliza forzando su brazo hacia atrás, apretándolo contra su delicada espalda en una posición tan antinatural y que llega a ser tan dolorosa que sabe que si se moviese acabaría por dislocarse el hombro.
-Eso está mejor -sonríe Negan, al notar como se rinde -¿Sabes por qué estamos aquí? -pregunta expulsando su gélido aliento sobre su cuello. Carol niega -No está bien eso que le has hecho a mi amigo. Tu marido lo está pasando realmente mal -murmura en su oído una vez que la ha atrapado contra la pared -¿Cómo se te ocurre follarte a ese Dixon, eh? Si querías probar una buena polla podrías haber acudido a mí, cariño -gime lamiendo el lóbulo de su oreja, pegando su miembro a su trasero para que sienta su poder -Ese analfabeto es un idiota, si vigilase mejor sus movimientos no habría dado con su guarida ¿Así que aquí es dónde has estado escondida todo este tiempo? Follando todas las noches como salvajes, dime cielo, ¿Cual es tu postura favorita?
-Por favor, déjame -solloza sintiendo como la sangre de la nariz resbala hasta sus labios.
-Por favor, déjame -imita él, en tono de burla, haciendo reír a los otros -Relájate, muñeca, te gustará lo que te voy a hacer, estoy seguro. Siempre supe que eras una puta fingiendo ser una mosquita muerta que nunca ha roto un plato, pero que en cuanto el amo se despista sale a buscar una buena polla con la que divertirse, ¿Verdad? ¡Pues hoy estás de suerte :vas a tener cuatro! -murmura con una voz tan pausada que da miedo.
Carol tiembla al escuchar lo que tiene planeado para ella. Eso no puede estar pasando, no es real, es una pesadilla, aún está dormida, cierra los ojos y reza para que al abrirlos no haya nadie allí, sólo ella empapada en sudores fríos y su niña dormida a su lado. Quizás con suerte, incluso tiene a Daryl a su lado, abrazándola para hacerle olvidar ese mal sueño.
Gime de dolor cuando Negan fuerza más su brazo. No, eso no es una pesadilla.
-Déjame, por favor, y te juro que no le diré a nadie lo que has estado a punto de hacer -suplica ahogando el sollozo cuando siente como su mano vaga por sus caderas, buscando el elástico del pantalón, mientras que con la otra la sigue inmovilizándola.
-Por favor -vuelve a rogar.
Busca con la mirada algo de piedad en los ojos del resto de hombres, pero sólo ve oscura perversión. Están disfrutando de aquello, y se relamen al pensar que tras Negan irá uno de ellos, y luego otro, y otro... Dios...
Una lágrima resbala por su mejilla, anticipándose a la tortura.
Negan chasquea la lengua varias veces al tiempo que niega con la cabeza.
-Necesitas que te den una lección -gruñe, doblando aún más su brazo, obligándola a sentarse si no quiere acabar con el brazo roto.
Se desabrocha los pantalones para liberar su miembro hinchado. Y se ríe cuando la escucha sollozar al ver el glande a escasos centímetros de su rostro -¿Sabes qué vamos a hacer? primero me la vas a chupar, luego te follaré hasta...
-¡¿QUÉ COÑO ESTÁS HACIENDO, ANIMAL?! -brama una voz grave que tira con rabia del cuello de la chaqueta de Negan haciendo que caiga de espaldas al suelo.
-¡¿A TI QUÉ COJONES TE PASA, MERLE?! -pregunta Negan mirándolo incrédulo -¡TE DIJE QUE ESPERARAS EN EL COCHE!
Merle saca su pistola.
-¡SÍ, Y TAMBIÉN ME DIJISTE QUE IBAS A AJUSTAR CUENTAS CON ALGUIEN, NO QUE IBAS A VIOLAR A UNA MUJER! -brama, apuntándole con el arma y mirando a su alrededor como el resto de hombres se mantienen guardando las distancias, pero sin decantarse por un bando. Aunque él sabe perfectamente a que equipo pertenecen, por algo estaban ahí, viendo sin inmutarse como ese tío pretendía propasarse con una mujer.
Sophia rompe a llorar, despertándose sobresaltada al oír todo el jaleo.
Carol mira a su alrededor, rezando porque no pretendan hacerle daño.
Quiere ir con ella, consolarla, pero tiene tres hombres bloqueando el pasillo, impidiéndole el paso, por lo que se dedica a mirarlos fijamente, atenta al más mínimo movimiento, porque como hagan el más mínimo ademán de ir a por su bebé piensa impedirlo con todas sus fuerzas.
Negan se levanta del suelo sin perder de vista el arma que lo encañona apuntándole entre ceja y ceja.
-Oh, ya, entiendo, perdona, he sido un maleducado ¿Quieres unirte a la fiesta también? A mi no me impor...
Antes de que termine la frase Merle le propina un puñetazo en la mandíbula que le parte el labio. ¿En serio pretendía proponerle que se uniese a la violación en grupo de una mujer? Asco es lo único que siente ante eso.
-Déjala en paz, ¿Me oyes? O juro que os mato a todos, no tengo nada que perder -gruñe entre dientes.
Negan limpia la sangre de su labio con el pulgar y lo mira. Hacía tiempo que no lo golpeaban, ese Dixon es muy osado o muy idiota, y conociendo a su familia apuesta por lo segundo.
-¿Qué pasa? ¿Como es la putita de tu hermano ya es intocable? -se ríe.
Merle mira hacia la mujer con la cara ensangrentada que está sentada en el suelo y pegada a la pared, sollozando y temblando mientras se agarra el brazo al tiempo que mira fijamente hacia el fondo del pasillo de donde proviene el llanto del bebé.
Ni se había dado cuenta de quién era.
-Me da igual quien sea, la dejas en paz y punto, y ni se te ocurra volver a acercarte a ella, sabes que puedo joderte la vida, a ti y a todos estos, con todo lo que sé -amenaza con la frente pegada a la de él, y la pistola clavada en el pecho en la posición perfecta para dar un tiro a quemarropa.
Negan ríe sarcástico.
-Pagarás por esto, Merle -devuelve la amenaza y marcha de allí lentamente, seguido de todos los suyos, no sin antes lanzar un beso a Carol.
Cierran la puerta tras de sí y escuchan un coche arrancar.
Mira a Merle, que la observa con la mirada dura y fría que siempre tiene.
-Gracias -susurra en un sollozo. No tiene voz.
Se levanta lentamente, las piernas aún le fallan, sigue aterrada.
Merle la mira con una mueca de asco a la par que guarda la pistola en el bolsillo donde descansará hasta que dentro de veinte minutos tenga que volver a sacarla para poder irse sin pagar del antro al que vaya a comer.
-Deberías ponerte hielo en ese brazo, y callar a esa niña, es insoportable -gruñe, y pasa a su lado sin mirarla, abandonando la casa sin mirar atrás, dejándola allí desamparada y sola.
Daryl se quita el casco de obra para limpiarse el sudor de la frente por enésima vez, están a finales de Noviembre, pero el estar trabajando cargando ladrillos arriba y abajo, cavando, picando, y en general, haciendo un esfuerzo físico, hace que sude como si llevase dos horas de gimnasio.
Está deseando marchar de ese pueblo y empezar otro trabajo, vale que el hermano de Denise es muy amable con él, un poco gruñón e impulsivo, pero después de haber convivido con su hermano y padre toda su vida eso no es algo que le asuste.
Con él todo va bien, pero sus compañeros lo miran con recelo. Saben que es un Dixon, por lo que lo dejan un poco de lado, y lo poco que hablan con él lo hacen de mala gana o con temor.
Con todo el tiempo que lleva trabajando en esa obra ya deberían haberse dado cuenta de que la mala reputación que lo acompaña no es real, pero... supone que mientras viva en ese pueblo esa fama le acompañará hasta la tumba.
Mira la hora en su teléfono y sonríe, la pantalla de bloqueo es una foto de Carol y su niña sonrientes paseando por las calles del que será su nuevo hogar. Adora eso, el no tener que ocultarlas, poder sacar el móvil entre la gente sin tener que mentir sobre quienes son esas dos personas.
Es temprano, posiblemente Sophia esté ahora mismo desayunando, y Carol se estará desenvolviendo con soltura con una sola mano para prepararse su propio desayuno al tiempo que mantiene a Sophia en brazos enganchada a su pecho. Casi puede verlas...
Se dispone a guardar el teléfono cuando de repente comienza a vibrar en su mano, y el nombre de Andrea aparece iluminado en la pantalla.
Traga saliva, duda que sea una llamada amistosa.
-¿Andrea, qué ocurre? -pregunta en cuanto responde a la llamada, y no puede creer lo que le está contando esa voz al otro lado del teléfono.
Sus compañeros lo miran con rostros aterrados al ver como su mandíbula se tensa, su respiración se agita, sus ojos se llenan de lágrimas de ira y dolor, su mano libre se cierra en un puño de venas marcadas y uñas clavadas en la palma, y la otra aprieta el teléfono tan fuerte que podría partirlo en dos.
Tiene que abandonar la obra, salir corriendo de allí sin perder un minuto más, porque lo único que desea es tener a las dos mujeres de su vida entre sus brazos antes de que su mente se vuelva tan turbia que en lo único que piense sea en asesinar a los que han hecho daño al amor de su vida.
-¡Carol! -grita por los pasillos del hospital, Andrea le dijo que estaría justo ahí, en la sala de espera, pero no las ve, las busca con la mirada pero sólo visualiza gente desconocida que lo miran con cara de "Es un Dixon".
Sonríe, la inconfundible voz de su niña gritando "papá" es suficiente para poder encontrarlas.
-¿Dónde está? -pregunta mirando nervioso a todos lados una vez que ha cogido a su niña en brazos. Sophia está bien, pero Carol no está allí.
-Está bien, está con Michonne, está hablando con ella. Tranquilízate, Daryl -pide Andrea, intentando calmar a ese hombre que parece un león enjaulado.
-¿Qué me calme? Han entrado en mi casa, atacado a mi mujer y asustado a mi hija ¿Cómo quieres que me calme? -gruñe alterado, pero sin alzar la voz, demasiado mal lo ha debido de pasar su niña ya.
Camina por los pasillos del hospital en busca de Carol, sin hacer caso a las súplicas de Andrea que le piden que se detenga y se espere a que ella salga, pero no puede esperar más, necesita verla, saber qué ha pasado, Andrea sólo le dijo que habían entrado en su casa y la habían atacado, pero no sabe más. Necesita respuestas, y sólo ella puede dárselas.
Abre la puerta de sopetón, y se encuentra con Michonne y Carol a punto de salir de allí.
La mira, aún viste su ropa de dormir, y tiene el cabello despeinado por el capricho de la noche.
Tiene los ojos rojos por haber llorado, el labio le tiembla, una pequeña gasa tapona una de sus fosas nasales, y se está frotando el hombro derecho lleno de moretones.
-Carol -susurra antes de abrazarla lo mejor que puede, ya que está sosteniendo a Sophia en brazos, y no sabe la gravedad de sus heridas
Carol se muerde el labio decapitando un sollozo cuando Daryl la atrae hacia sí, está sudado, oliendo a obra, lleno de tierra y cemento. No le importa, no hay ningún lugar más seguro que sus brazos.
-¿Qué te han hecho? -pregunta con la voz rota.
Carol busca las palabras ¿Qué le han hecho? nada, sólo asustarla, pero lo que pretendían hacer...
-Han... han... han intentado violarme entre cuatro -explica con dificultad, enterrando aún más el rostro en el pecho de Daryl -pero no pudieron...
A Daryl se le encoge el corazón. Esperaba un intento de robo, una agresión llevada a cabo por algún idiota amigo de Ed, o incluso por el propio Ed, pero eso...
-¿Quienes? Quiero nombres -pide con voz fría. Los va a matar a todos.
-Negan, Simon, Spenser y Gregory -revela ella -Sólo Negan me atacó, pero los demás no hicieron nada por impedirlo -solloza recordando cómo miraban la escena, estaban disfrutando con su sufrimiento -Nada -repite rompiendo a llorar -¿Por qué me hacen esto, Daryl? -llora, derramando lágrimas sobre su camisa.
Daryl besa su cabeza, dejando sus labios largo tiempo sobre ella, sin saber qué responder ni cómo consolarla, sólo puede abrazarla fuerte y desear haber estado ahí, para liarse a hostias con cada uno de esos cerdos.
-¿Ahora qué? -pregunta a Michonne, sin poder controlar la lágrima que escapa de sus ojos y se suicidan al caer sobre los bucles pelirrojos del cabello de Carol.
-Ella descansar, no tiene nada grave, más allá de una tendinitis leve en el hombro, una hemorragia nasal sin importancia, y varios hematomas por agarre que ya fotografié para presentar el informe médico junto a la denuncia -explica Michonne, entregándole una copia del informe.
Daryl asiente y vuelve a abrazar a Carol con fuerza queriendo hacerle sentir segura.
-Vamos a casa -dice dándole un suave beso en los labios que Sophia interrumpe al tirar del pelo de ambos.
Sonríen. Su niña tiene la capacidad de dibujar sonrisas en los más tristes rostros.
-...Y por eso tengo el brazo lastimado, Dios, pensaba que me lo iba a romper, y...
-¿Te duele mucho? - interrumpe Daryl, acariciando los cardenales que tiene sobre el brazo, odia ver los dedos de ese bestia ensuciando su preciosa piel.
Ya están en casa, Sophia está en el suelo jugando sobre su manta de actividades y Carol está sentada sobre su regazo con la cabeza apoyada en su hombro relatándole todo la pesadilla que ha vivido esa misma mañana.
Sólo de imaginarse al capullo de Negan agarrándola, forzándola y queriendo que ella... Dios, no puede ni pensar en ello sin que se le enerva la sangre.
Carol niega con la cabeza. Lo que tiene en el brazo no es más que una simple molestia si lo compara con todo lo que ha pasado ya.
-Te tengo que decir algo más, Daryl -informa levantando la cabeza de su hombro para poder mirarle a los ojos -pero déjame terminar ¿Vale? no vayas a alterarte antes de tiempo -pide, lo conoce perfectamente. Ve como él asiente y toma aire lentamente, preparándose para lo que vaya a decirle -Merle estaba ahí -revela, siendo testigo de como tensa su mandíbula y aprieta el agarre sobre ella -Él fue quien detuvo a Negan, aunque no te lo creas, fue tu hermano quién me salvó de... Dios, si no llega a estar ahí... -niega con la cabeza y mira hacia otro lado, intentando contener las lágrimas. Si Merle no hubiese estado no sabe si ahora mismo seguiría viva, quizás sí físicamente, pero su mente habría abandonando su cuerpo huyendo de la tortura de tener que soportar que cuatro hombres...
Daryl se toma unos segundos para digerir sus palabras.
-Hey... -la llama agarrando su barbilla para que le mire, y acaricia su mejilla húmeda por las lágrimas -Pero estuvo ahí, ese idiota estuvo ahí -susurra, atraiéndola hacia él para darle un suave y lento beso cuyo único fin es hacerla sentir bien y borrar los recuerdos de esa fatídica mañana.
Odia no haber podido protegerla, si hubiese estado ahí, ni siquiera habrían llegado a tocarla, y Negan no volvería a presumir de polla en su puñetera vida, se la habría arrancado a tiras.
¿Le sorprende lo que ha hecho su hermano? lo cierto es que no, le habría sorprendido más que hubiese estado de parte de Negan. Será todo lo capullo que quiera, pero es fiel a su palabra, y sabe que el pacto que hicieron de niños de prohibido maltratar a una mujer sigue en pie.
Sophia grita de repente, sobresaltando a sus padres que se echan a reír en el momento en el que se dan cuenta de lo que pasa: Acaba de descubrir que uno de los dibujos que componen su manta de actividades es un pato como los que vio el día anterior en el parque que está frente a la que será su casa.
Daryl la mira con ternura. Fueron realmente felices ayer en ese pueblo.
-Voy a llamar a la inmobiliaria, quizás puedan adelantar la entrega de llaves para mudarnos ya ¿Te gustaría? -pregunta acariciando su muslo y mirando sonriente a su niña, que está manteniendo una conversación con ese pato dibujado.
Carol le dedica una suave sonrisa y asiente. Quiere irse de allí ya. Joder, ya no es sólo Ed, ahora tiene que preocuparse por el resto de idiotas que lo siguen a ciegas como si fuese un dios.
Si sale de casa no está segura, y si se queda en ella tampoco. Esta vez todo ha quedado en un susto, pero puede que a la próxima...
Daryl le devuelve la sonrisa.
Está deseando vivir en su nuevo hogar, poder volver tener las sensaciones que tuvo ayer, poder volver a pasear por la calle siendo un vecino más, poder besar a Carol, abrazar a su niña y que lo único que la gente vea a sea una familia feliz, nada de sucio Dixon, de violador, ladrón, escoria, ni de zorra que dejó a su amoroso marido y tuvo una hija bastarda.
Serán felices allí, crearán su propia reputación, la que de verdad merecen, y él se esforzará lo máximo posible por encajar en esa ciudad y ser uno más en la sociedad.
Vuelve a besar a Carol.
-¿Qué te parece si me cojo el resto de día libre y nos quedamos todo el día en el sofá viendo alguna película? -pregunta, queriendo mantener su mente despejada de pensamientos oscuros y recuerdos tenebrosos.
-Daryl... te van a acabar echando del trabajo -intenta disuadirlo ella. Es una buena idea lo que propone, le encanta el plan, pero odia que arriesgue su empleo por estar consolándola.
Daryl bufa.
-Puff, que me echen, dentro de una semana o antes no estaremos aquí... déjame ducharme para quitarme el olor a obra, tú ve eligiendo la película ¿Vale? -pide, dándole un par de palmadas para que se levante de su regazo y marcha a la ducha, dispuesto a...
-Hey, hey, ¿Qué haces? -se echa a reír cuando ve que su niña intenta seguirlo gateando, como un adorable perrito.
Le encanta verla gatear, se tropieza cada dos pasos y cae al suelo, pero aún así le parece increíble que ya pueda moverse por la casa de esa manera -Tú te quedas con mamá, pequeñaja -dice, cogiéndola en brazos y dejándola sobre los de su madre.
Vuelve a encaminarse hacia la ducha, esta vez con una suave sonrisa dibujada en el rostro al escuchar a su niña discutir en su propio idioma, replicándole a su madre y gruñendo porque quiere irse con su padre.
Coge su ropa, asegurándose de que está todo, no le gustaría olvidar algo y tener que salir semidesnudo del baño, con la mala suerte que tiene seguramente Carol estaría ahí en ese momento y vería su asqueroso cuerpo desnudo. No puede arriesgarse a eso.
Pero... algún día tendrá que hacerlo, no puede ocultarse eternamente de ella. Dios, no quiere ni pensar en ese momento...
Sacude la cabeza y entra bajo el chorro de agua caliente, por lo pronto sólo van a ver una película.
-No recuerdo cuando fue la última vez que vi Jurassic Park -comente Daryl.
Está sentado en el sofá, con Carol acurrucada sobre su pecho y Sophia sentada sobre su regazo, atenta a la película, no sabe que estará pasando por esa cabecita suya, pero patalea y grita emocionada de vez en cuando.
-¿Crees que es correcto que vea esta película? El Tyrannosaurus rex se ha comido a un tío y ella ni se ha inmutado -pregunta preocupado mirando a su niña que espera atenta a que algo interesante aparezca en pantalla.
Carol se echa a reír.
-Tiene cinco meses y medio, Daryl, no se está enterando de nada, sólo grita cuando hay música, fíjate -responde con tranquilidad. Es cierto, no es la primera vez que la ve emocionarse con la música. Hay un anuncio sobre una agencia de viajes con una canción muy pegadiza que cada vez que lo escucha ríe y grita hasta que el comercial finaliza.
Frota el rostro sobre el pecho de Daryl y se acurruca un poco más a su lado. Huele a gel de ducha y desodorante mezclado con su olor corporal. Le gusta cómo huele.
-Pues yo creo que grita cada vez que aparecen los dinosaurios -murmura él, estrechando a Carol más contra él para que se sienta muy protegida.
No sabe si alegrarse porque Carol no esté extremadamente afectada por lo ocurrido esa misma mañana o preocuparse por la de veces que habrá pasado por situaciones peores que hacen que esa vivencia sea una tontería sin importancia que puede olvidar con un rato de sofá, manta y peli.
Besa su cabeza y la escucha musitar un te quiero que es música para sus oídos.
Sophia grita de nuevo cuando un grupo de velociraptors entran en escena.
-¿Lo ves? grita cuando aparecen los dinosaurios -exclama Daryl haciendo reír a Carol, le encanta hacerla reír -Mierda, me he dejado el teléfono en el baño, me encantaría fotografiar y grabar esto -se lamenta.
Carol sonríe.
-¿Por qué siempre estás grabando y fotografiando todo, Daryl? -pregunta curiosa, es algo que siempre ha tenido interés en saber. Desde que se compró ese teléfono ha estado fotografiando su vientre, grabando los movimientos de Sophia en su interior, sus primeros minutos de vida, su primera sonrisa, su primera carcajada, su primer gateo... todo.
Daryl se muerde el labio pensativo.
-No sé, al principio era para poder tener un recuerdo de vosotras por si decidías que no querías que siguiese formando parte de vuestra vida, o yo hacía alguna gilipollez que condenase nuestra amistad. Lo grababa todo porque si algo de eso pasaba ese sería el único recuerdo que me quedaría -confiesa mirando a Carol a los ojos que le sonríe emocionada -Ahora lo hago por ella, para que cuando sea mayor pueda ver como era su infancia, yo sólo tengo un par de fotos y ni siquiera me las hicieron mis padres... -añade cabizbajo.
Carol se levanta de repente.
-¿A dónde vas? -pregunta extrañado, preocupado por si ha dicho algo que pudiese ofenderla.
-¡A por tu móvil! -grita desde el pasillo haciendo reír a Daryl.
Michonne y Andrea llegan junto a Rick a casa, ya han denunciado, y el hombre ha sido puesto al tanto de todo, por lo que ha querido ir a casa a saludar a Carol y ver que tal está, aunque en este momento está en la ducha.
-¿Qué crees que pasará ahora? -pregunta Daryl mirando a Andrea.
Ella se encoge de hombros.
-Pues teniendo en cuenta que la justicia es una mierda, y que ninguno de los implicados tiene antecedentes por agresión... lo único que pasará es que Negan tendrá que indemnizarla por daños físicos y morales y los demás quedarán libres sin cargos.
Daryl aprieta la mandíbula ¿Eso era todo? ¿Tenían que violarla para que la justicia actuase?
-He llamado a la inmobiliario, en dos días nos iremos de aquí. Ya sé que nos has pedido que aguardemos hasta haber obtenido el divorcio y la paternidad de Sophia quede aclarada, pero no puedo arriesgarme a que la vuelvan a atacar.
Andrea lame su labio y asiente.
-Puedo pedir que os pongan vigilancia -comenta Rick que hasta entonces ha estado callado. No sabe que tiene Michonne pero hace que toda su atención se centre en ella.
Daryl niega con la cabeza, no piensa arriesgarse a que uno de esos policías sea amigo de Ed, Negan o de cualquier otro idiota de esos.
-Me he despedido del trabajo, estaré a su lado hasta que podamos irnos, y...
-¡Mamá, Sophia gatea! -interrumpe Matthew, gritando desde el otro lado del salón, llamando la atención de todos, que se giran para ver como la pequeña avanza lentamente por su alfombra de actividades.
-Gatea -murmura Andrea perpleja, mirando a Daryl con los ojos muy abiertos.
Daryl se crece de orgullo y asiente.
-Tienes una niña muy lista -alaba Rick dándole un par de palmadas en la espalda, y dejando la mano sobre su hombre, haciendo que Daryl se tense. Lo está tocando, no soporta que lo toquen.
Por suerte para él, Carol aparece en escena, y tanto Rick como Andrea van corriendo a saludarla.
Respira aliviado, un poco más y habría acabado a gritos con ese pobre hombre.
-¿Sabes? yo te puede ayudar con eso -susurra Michonne sentándose a su lado.
Daryl arquea una ceja.
-¿Ayudarme con qué?
-Tu Hafefobia, miedo a ser tocado -aclara, captando la atención de Daryl, que la mira con los ojos muy abiertos -¿Qué? ¿Crees que no me he dado cuenta de cómo te tensas cuando te tocan? ¿De que Carol nunca te devuelve el abrazo? ¿De que ella es la única persona adulta que eres capaz de abrazar?
-Tú no sabes nada -gruñe a la defensiva, dándole la espalda, rezando para que Carol no esté escuchando esa conversación.
Michonne suspira ruidosamente.
-Me dedico a esto, Daryl, he tratado casos más graves que el tuyo, con terapia y poniendo de tu parte podemos conseguir que Carol te abrace ¿No te gustaría?
Daryl no responde, se limita a mirar a Carol que está abrazando a Rick sin que el hombre muestre el más mínimo terror ¿Que si le gustaría que le abrace? se muere por poder sentir sus brazos rodeándole, sus manos acariciándole sin tener un ataque de pánico al mínimo roce, pero no piensa contarle intimidades a Michonne, debe haber algún libro que le ayude a ello.
-Llámame, Daryl, te ayudaré -asegura Michonne, que se levanta del sofá para ir a abrazar a Carol.
Daryl agacha cabeza y juega con sus dedos nervioso. Odia que la gente descubra las vergonzosas miserias de su ser, y sólo espera que Michonne sepa guardar su secreto.
Ya lo tienen todo listo para mudarse, mañana a primera hora marcharán de Georgia rumbo a su nuevo hogar, dejando atrás esa ciudad, cargada de malos recuerdos que eclipsan los hermosos momentos que han pasado juntos: La noche que se conocieron en ese antro mugriento, la primera vez que tuvieron relaciones en el parking, cuando se reencontraron en el pinar y engendraron a Sophia...
Está deseando marcharse de allí, Dale ya le ha asegurado el trabajo en cuanto se instale en su nuevo hogar.
Echará de menos a Tara y los demás, pero seguirán en contacto, estarán a cinco horas de Georgia, y podrán hablar todos los días por teléfono y vía Whatsapp. Ya les ha dicho que están invitados a su casa cuando quieran, no quiere perder esas amistades que tanto lo han ayudado. Les debe mucho.
Reduce velocidad, las ruedas de la camioneta se desplazan sobre los guijarros sueltos haciéndolos crujir. Acaba de llegar a su antigua casa, y un escalofrío de terror recorre su cuerpo. Odia Georgia, pero el hogar en el que se crió es definitivamente el centro de todo mal.
Llama a la puerta, no quiere marcharse de allí sin hacer algo antes.
-Hombre, mi hermanito perdido ¿Qué quieres de mí? -pregunta Merle, con voz sarcástica.
Daryl lo observa, no lo ve desde la muerte de su padre, si mal no recuerda, y de eso hace meses.
No tiene mal aspecto, el de siempre, por lo que supone que se las está apañando bastante bien sin el viejo. Puf, siempre se las han apañado bien sin el viejo.
-Sólo quería verte ¿Cómo estás? -pregunta intentando mantener una voz dura y desinteresada. Lleva tanto tiempo entre gente civilizada que ha olvidado la manera que tenía de dirigirse a su hermano.
Merle ríe.
-¿Que cómo estoy? ¿Ahora nos hacemos ese tipo de preguntas? Deja de pasar tanto tiempo entre bragas, hermano, te estás volviendo toda una maricona -se burla él, y vuelve al interior de la casa, donde una cerveza lo espera junto al sofá.
Daryl lo sigue.
-La casa está más limpia -se fija. El techo tiene pintan de haber sido pintado recientemente, no está tan amarillo por el humo del tabaco como recuerda.
-Tenía que eliminar el olor a viejo -murmura él sin prestarle mucha atención.
-¿Ed no vive contigo? -pregunta echando un vistazo a su alrededor. Recuerda que dormía todas las noches en esa casa porque no soportaba el llanto de Sophia durante la noche.
Merle bufa.
-Vivía. Vino con su estúpida maleta y cara de corderito degollado dando pena porque su mujer lo abandonó, así que lo acogí, porque sé lo zorras que pueden ser las mujeres. Luego ella lo denunció, y cuando perdió el juicio cogí sus cosas y se las dejé en la puerta para que fuese a plantar la polla a otra cueva. Me he pasado casi cuarenta años viviendo con un hombre como él, con el viejo no tuve más remedio, ¿Pero con Ed? ¡Se lo puede follar un camello! -responde Merle, mirando distraído la pantalla del televisor, donde están retransmitiendo un documental de caza y pesca.
Daryl esboza una suave sonrisa.
-Gracias por ayudar a Carol -agradece Daryl, sentándose en la vieja mecedora que se encuentra a su lado.
Merle se encoge de hombros.
-No hice nada, ni siquiera sabía que era ella -resta importancia -¿Así que la pelirroja y tú... -hace gestos obscenos con la mano, fingiendo una penetración. Se echa reír cuando su hermano no responde -¿Es verdad eso que dicen de que las tímidas son las mejores en la cama?
-¿Qué más sabes sobre nosotros? -pregunta curioso, ignorando su cuestión.
Se encoge de hombros.
Daryl coge aire antes de hablar.
-Merle, su hija... es mi hija, y... es lo mejor que me ha pasado en la vida -confiesa temiendo la reacción de su hermano.
Merle lo mira entre sorprendido y asqueado.
-Sacúdete la purpurina de la polla, Darlina -ríe sarcástico -Sabes que le vas a joder la vida a esa niña, y a la pelirroja también, los Dixon no somos buena influencia. Si de verdad las quieres aléjate de ellas antes de que les hagas daño -aconseja.
-Si tú te hubieses mantenido alejado de Carol, Negan la habría violado -contraargumenta él.
-Y si tú te hubieses mantenido alejado, ella seguiría con Ed y Negan no la habría intentado violar.
-Pero seguiría siendo violada por su marido todos los días -murmura, haciendo callar a su hermano que sabe de sobra lo que es eso. El sonido del cuerpo de su padre chocando contra el de su madre mientras esta grita aún resuena en sus oídos.
Merle vuelve a centrarse en la televisión.
-El idiota caza con señuelos, valiente nenaza -gruñe cambiando de conversación.
-Dices que me aleje de ellas para no hacerles daño ¿Por eso te alejaste tú de Andrea? -pregunta fijando los ojos en él, viendo como Merle se tensa al escuchar su nombre.
-¿Hablas de tetas de azúcar? ¿A qué viene eso ahora? -finge no importarle -Han pasado once años de eso, y tú no sabes nada de lo que pasó, por aquel entonces eras más heroína que persona. Podrían haberte metido la polla por el culo un grupo de nigerianos cachondos que ni te habrías enterado hasta el día siguiente cuando solo cagases leche.
Daryl ignora la cochinada que acaba de decir, y rebusca en el bolsillo de su pantalón en busca de una fotografía que acaba de imprimir para poder entregársela.
-¿Qué es esto? -pregunta escudriñando el papel plastificado que tiene entre sus manos.
-Te presento a tu sobrina, Sophia, y el niño que está sentado tras ella sujetándola es Matthew, tu hijo -informa, dándole un par de segundos para que digiera la información -Sí, es verdad, en esa época era un puto yonqui, pero incluso así me enteré de que el motivo de vuestra ruptura fue que ella se quedó embarazada y no quiso abortar cuando se lo pediste ¿Cómo pudiste hacer eso? -pregunta buscando leer un poco de culpa en esa risa que dice "todo me importa una mierda".
-¡Era joven! tenía mil cosas que hacer con mi vida, ese no era era el momento, ni yo era el padre ideal para traer un mocoso al mundo. Así que le di a elegir, o abortaba y se quedaba conmigo, o tenía ese bebé y fingía no conocerme durante el resto de su vida -responde dando otro sorbo a la cerveza, volviendo a mirar el televisor -Mira que ciervo ¿Recuerdas el que cazamos hace tres años? Tenía unos... -Daryl apaga el televisor -¿Qué haces, gilipollas? -gruñe Merle, intentando recuperar el control remoto.
-¡Quiero que me digas la verdad! -grita, alejando el mando de él, para que no llegue a cogerlo -No creo nada de lo que me has dicho. El último año de vuestra relación no sé que pasó, pero los seis anteriores los recuerdo perfectamente. Tú querías a Andrea, siempre estabais haciendo planes de futuro juntos, precisamente te metiste en el mundo del contrabando de droga para ahorrar dinero y sacarla de aquí. Así que no me vengas con que eras joven, porque tenías la edad que tengo yo ahora mismo, y estabas loco por ella -recuerda él, haciendo un esfuerzo por mantener el mando fuera de su alcance al tiempo que lo aleja agarrándolo del cuello de la camisa -¿Fue nuestro padre, verdad? Te amenazó -pregunta, y al instante Merle deja de luchar y se aleja de él.
Da otro sorbo a la cerveza.
-Mierda -gruñe al darse cuenta de que ya está vacía.
Va a la cocina siendo seguido con la mirada por Daryl, que aún espera respuesta.
-¿Recuerdas a nuestra madre? -pregunta desde allí -Tú quizás no la recuerdes tanto como yo, porque cuando naciste ya era una mujer completamente distinta.
Siempre fue una madre dulce y cariñosa, que a pesar de recibir palizas todos los días hacía un esfuerzo enorme para intentar hacerme creer que todo estaba bien. Menuda gilipollez...
Hasta que para soportar mejor los golpes se dio a la bebida. Primero fue una copa al día, luego la botella, y finalmente la puta licorería. Acabó siendo más alcohol que mujer.
Cuando nuestro padre la golpeaba ella rara vez lloraba o suplicaba ya que estaba demasiado borracha como para ser consciente del dolor, por lo que se ponía más furioso ¿Y con quien pagaba su ira? Con nosotros. El muy animal hijo de puta
No te haces una idea de la de veces que saqué tu culo cagado de la cuna y te escondí para que no te reventara la cabeza contra la pared.
-¿Por qué me cuentas todo esto, Merle? -pregunta. No sabe a dónde quiere llegar.
-¿Recuerdas el último año que nuestra madre estuvo con nosotros? se recuperó de su alcoholismo, volvió a ser la misma, a cuidarnos, y a llorar por las putas palizas. Tú tenías ocho años y no estabas al tanto de ello, pero a mí me contó sus planes: Había conseguido un empleo, un puto empleo de estos de ir puerta por puerta dando el coñazo a las amas de casa aburridas, estaba ahorrando dinero y nos iba a sacar de ese infierno. ¿Recuerdas lo que pasó ese 20 de marzo?
-Murió calcinada -recuerda Daryl. El olor del cuerpo quemado de su madre aún está alojado en sus fosas nasales.
-Sí, por un cigarro que prendió fuego a la colcha ¿Qué casualidad, no? Nuestra madre está a punto de alejarnos de nuestro padre, y de repente...
Jamás me lo creí.
A lo que iba, Andrea nunca le cayó bien al viejo, su padre era juez, su tío policía, y por desgracia no de los corruptos, no era algo bueno para sus turbios negocios, por eso mismo no quería que supiese que tenía novia, pero cuando ella se quedó embarazada el viejo se enteró por boca de algún capullo aburrido del pueblo de esos que tienen a su mujer con el coño lleno de telarañas por lo olvidada que las tienen.
¿Recuerdas lo grande y musculoso que era nuestro padre, no? De niño me cagaba en los pantalones de sólo ver su sombra. Pues imagínatelo teniéndome arrinconado contra esa esquina, después de haberme dado una soberana paliza, amenazándome con un cuchillo y diciéndome con su voz ronca "O la puta aborta, o le daré el mismo final que a tu madre".
Me acojoné, fui un puto marica, se me metió la polla para dentro y no tuve huevos para enfrentarme a nuestro padre, así que le pedí que abortara, lo hice por su bien, pero no quiso, así que la otra opción que tuve fue pedirle que no volviese a pisar esta puta casa ni a buscarme. Y tal y como yo esperaba no lo hizo, se alejó de mí, se marchó a la capital a trabajar y no volví a saber de ella.
Al viejo le mentí, jamás supo que ese niño nació, y yo seguí con mi vida, olvidándome de ella, del crío y dejando embarazada a un par de prostitutas que por suerte optaron por abortar.
Daryl analiza la información, intentando averiguar si dice la verdad, suena a verdad, excepto...
-Dudo que te olvidaras de ella, y menos de que tienes un hijo -murmura mirando la fotografía que él ha dejado sobre la mesa -Andrea me dijo que si te volvía a ver te enseñase una foto de tu hijo para que vieses lo que te estás perdiendo.
Merle se echa a reír.
-Menuda gilipollez, como si algún día hubiese mostrado interés en tener hijos.
-Yo tampoco, pero ahora no podría vivir sin mi hija. ¡Y no me llames nenaza! Me he pasado toda mi vida reprimiendo mis sentimientos por miedo a las burlas, pero gracias a ellas he descubierto que no hay nada malo en ello. Carol y Sophia me han hecho mejor persona, y sé que Andrea lo hizo contigo y ahora estás perdido -dice, y se levanta del sillón, listo para irse. Sólo quería darle las gracias por lo que hizo por Carol, y decirle lo que Andrea le pidió.
-¿Qué sabrás tú, imbécil? Eras un mocoso, ¿Qué coño sabes tú de como era? ¡No estoy perdido! ¡Tú lo estás! ¡Esa tía te ha comido la cabeza! -ladra Merle haciendo violentos aspavientos con las manos.
-Sólo sé que nunca me pusiste una mano encima hasta que lo dejaste con ella y te volviste como el viejo, pasaste de darme consejos y apoyarme a insultarme y echar por tierra todo lo que hacía.
¡Me obligasteis a perder la virginidad con una puta! ¡Yo no quería! ¡No me gustó! y me he pasado los últimos once años recibiendo una paliza tras otra sin motivo -gruñe sintiendo la voz rota por recordar todas esas vivencias -¡Te dije que no intenté violar a esa chica, que fue Ed, pero preferiste creerle a él antes que a tu hermano, sólo por tener la aprobación de los demás! ¡Estuve seis meses en la cárcel por algo que no hice! ¿Sabes lo mal que lo pasé? Me he pasado todo este tiempo queriendo morirme, porque no soportaba más esta vida, y es ahora cuando estoy empezando a vivir de verdad: No fumo, no bebo, tengo un buen trabajo, no he vuelto a tener problemas con la ley ¿Y sabes por qué? Por ellas, ellas son mi razón de vivir, y no lo cambio por nada del mundo -sentencia intentando mantener bajo control la lágrima que intenta escapar de él -Te perdono, sí, a pesar de todo te perdono, no te guardo rencor, mañana me marcho de aquí, y todo lo malo que he pasado en esta mierda de pueblo lo dejaré aquí.
Si algún día quieres volver a ser el hermano que una vez conocí, llámame -dice entregándole un trozo de papel con su número de teléfono -Las puertas de mi casa estarán abiertas para ti.
Se da la vuelta y camina hasta la puerta, escuchando como su hermano lo insulta. No le importa, está acostumbrado, dentro de un rato esos insultos no serán un eco lejano eclipsado por las risas de su niña.
-¿Lo tenéis ya todo? -pregunta a Tara que está ayudando a Carol a vestir la cama de matrimonio con sábanas limpias. Después de casi dos meses volverá a dormir en su cama, aunque no le habría importado seguir cediéndole esa habitación, en este tiempo ella y Sophia no han dado ruido alguno, y la mano que tiene Carol en la cocina no conseguirá tenerlo ella en su puñetera vida.
Carol asiente.
-Sí, creo que sí, las pertenencias de Daryl y las mías caben casi en una sola maleta, es Sophia la que más trastos tiene -se echa a reír. Está deseando estar ya en su nuevo hogar, pero por otro lado echará de menos hablar con alguien de su sexo cuyas respuestas sean algo más que simples balbuceos sin sentido. Supone que hará amistades en su nuevo hogar, y podrá hablar con Tara, Maggie, Michonne... y todas las demás a través de Whatsapp o llamadas.
-¿Lista? -pregunta Daryl entrando en la habitación, ya le ha echado gasolina al coche, revisado las ruedas, cargado el equipaje... sólo queda que las dos mujeres de su vida ocupen sus asientos.
Carol abre y cierra la boca un par de veces.
-¿No podemos esperar un poco más? Dijeron que iban a venir a despedirse -ruega, no quiere irse de allí sin dar un último abrazo a sus amigos.
Daryl la mira con ternura.
-Claro, esperaré lo que quieras -susurra antes de darle un suave beso en los labios, y marcha a la habitación de Tara, que antes fue su habitación, donde Sophia está durmiendo sobre la cama, rodeada por cojines y almohadas que hacen de barrera. Ya han empacado su cuna, por lo que es el único sitio donde han podido acostarla.
Se agacha junto a ella para poder estar a ras de su rostro, y acariciar su cabello rubio, que cada vez está mas largo.
-Te quiero mucho, Sophia -susurra tras besar la punta de su pequeña nariz.
Podría pasarse horas mirándola, es tan bonita...
-Ey, Daryl -llama Tara su atención -He vaciado la papelera de esta habitación, ya sabes, para ir limpiándola para quien vaya a ser mi próximo inquilino y he encontrado esto en el fondo -Anuncia, enseñándole el collar con la piedra jaspe en forma de lágrima y con el nombre de Sophia grabado -¿No se lo llegaste a dar? -pregunta, recordando que lo estaba tallando para Carol. Daryl niega -¿Por qué? -pregunta extrañada. Le había dedicado mucho tiempo.
Daryl se sienta al borde de la cama y se mira a los pies.
-Su marido, exmarido, le regaló un diamante, y... pues... me pareció una cutrez regalarle eso sin valor alguno -dice tímido.
-Para mí si tiene valor... -murmura Carol.
-¡Joder, Carol, que susto me has dado! -se sobresalta Tara, que no esperaba tenerla justo detrás. Deja el colgante sobre las manos de Daryl y sale de la habitación dejándolos a solas.
-¿Me lo pones? -pide mordiéndose el labio.
Daryl la mira a ella y luego mira el colgante que tiene entre las manos.
-Carol... estaba en la basura, no voy a...
-Me da igual -interrumpe ella, mirando a la papelera vacía, que lo único que ha albergado han sido papeles arrugados y algún que otro envoltorio -No me importa, he tenido colgantes, pendientes, pulseras y joyas de todo tipo recién salidas de la joyería que me han dado mucho más asco, porque siempre me han recordado el motivo por el que fueron regaladas -murmura cabizbaja, no queriendo recordar el dolor que sentía cada vez que Ed llegaba con un regalo tras haberle dado una paliza o haber sido un cretino con ella.
Daryl se levanta de la cama y camina hasta ella, colocándose a sus espalda.
-Este colgante te lo iba a regalar en el aniversario del día en el que concebimos a Sophia -explica al tiempo que le aparta el cabello a un lado para dejar al descubierto su cuello -Es una piedra Jaspe, un amuleto, la tallé hasta darle forma de lágrima y escribí el nombre de nuestra niña en ella -añade, acariciando suavemente sus hombros una vez que ha abrochado el collar alrededor de su cuello.
Carol mira el colgante y sonríe.
-Es precioso, Daryl -susurra agradecida antes de darse la vuelta en busca de un beso.
-¿Aunque sea una basura de regalo? -pregunta contra sus labios. La siente sonreír, pero su única respuesta es profundizar ese beso hasta dejarlo sin aliento.
-Ey, tortolitos, los chicos están aquí -llama Tara desde el otro lado de la puerta.
Daryl coge a Sophia en brazos antes de salir de la habitación, también querrán despedirse de ella.
Andrea, Matthew, Michonne, Maggie, Glenn, Sasha, Abraham, Rosita, Denise, Rick, Carl, todos sus amigos están ahí, ausentándose de las clases de universidad y del trabajo sólo para poder despedirse de ellos.
-Te voy a echar mucho de menos -murmura Maggie, que abraza a Carol con fuerza.
Daryl observa como todos y cada uno de sus amigos estrechan a Carol en un asfixiante abrazo, y susurran palabras amables en su oído.
Él sólo da la mano, todos saben que odia que lo toquen, si quieren dar un beso o abrazo se lo dan a Sophia que está en los brazos de su padre moviéndose entre el sueño y la vigilia.
-Cuídala mucho -pide Andrea acariciando las manos de la pequeña -A las dos -añade mirando a Daryl a los ojos, obteniendo una suave sonrisa y un movimiento afirmativo de cabeza.
-Adiós, tío Daryl -se despide Matthew, extendiendo la mano para estrechársela.
-Nos veremos pronto, campeón -sonríe, sin poder evitar esa dulce punzada en el corazón al escuchar a su sobrino llamarle tío.
Estúpido Merle...
-¿Me vas a sonreír antes de irte? -pregunta Michonne a Sophia, que a pesar de estar medio dormida sonríe con la boca abierta al escuchar el tono de voz con el que se dirige a ella -Si es que más simpática no se puede ser, te voy a comer -avisa antes de darle un sinfín de besos en la mejilla haciéndola reír a carcajadas.
Mira a Daryl.
-Espero verte pronto, Daryl -confía ella, extendiéndole la mano -Mi oferta sigue en pie -le recuerda al ver como le estrecha la mano.
Daryl asiente sin decir nada más, y observa como Michonne marcha a abrazar a Carol.
-Hey, llama cuando llegues -pide Tara, que le extiende el puño para dar su típico saludo.
-Lo haré, y ya sabes que cuando queráis podéis ir a visitarnos -recuerda él chocando el puño.
Tara sonríe.
-Lo sé, y no lo digas más veces, que ya estamos haciendo planes para ir a veros cada dos fines de semana. Os vais a hartar de nosotros.
Daryl se echa a reír.
-Eso nunca -murmura viéndola correr hacia Carol, a la que casi tira al suelo. Le encanta verla rodeada de tantos seres queridos, sintiéndose amada, no como con los amigos de Ed, si esos podían ser llamados amigos.
Entran en el coche, siendo seguidos por una docena de pares de ojos llorosos que los observan marchar y se despiden de ellos agitando los brazos.
Mira a Carol que se limpia una solitaria lágrima que resbala por su mejilla.
-Hey -la llama acariciando su muslo -Los veremos pronto, lo prometo, en cuanto lleguemos a casa les mandaremos un mensaje, y los llamaremos si quieres ¿Vale? - intenta animarla.
Ella le devuelve una suave sonrisa, y agarra su mano para mantenerla ahí.
-Hey, despierta dormilona -llama a Carol que descansa, con la cara acomodada sobre la tira del cinturón de seguridad.
-¿Me he quedado dormida? -pregunta frotándose los ojos y mirando alrededor un poco desorientada. El Sol está en una posición baja, a escasas horas de ocultarse hasta un nuevo día.
-Sí, todo el camino -sonríe Daryl -Ya he recogido las llaves y descargado el equipaje, sólo quedáis vosotras dos por salir del coche -informa, quitándole el cinturón y encaminándose hacia la puerta trasera para sacar a su hija, a la que coge y coloca en los brazos de su madre -Agárrala fuerte -pide.
-¿Qué? ¿Por... ¡Daryl! -grita cuando siente cómo la coge en brazos -¿Qué haces? -ríe.
-Dicen que si la novia se cae al entrar en casa es un mal augurio para el matrimonio, así que te llevo en brazos, que con lo dormida que estás eres capaz de caerte de boca nada más pasar el umbral -explica resollando. Ha conducido durante cinco horas, descargado todo el coche y ahora carga con sus dos mujeres hasta el interior de la casa.
Carol ríe. Eso se suele hacer cuando están recién casados, pero si a él le hace ilusión cargar con ambas hasta el interior no va a ser ella quien se la quite.
Sophia ni se ha inmutado de lo que está pasando. Supone que dentro de un rato despertará, y en su lenguaje preguntará ¿Dónde estamos?
-Vale, misión cumplida -exhala Daryl, dejando a Carol en el suelo con delicadeza.
Ella le sonríe.
-Deberíamos montar la cuna de Sophia -sugiere Carol, meciendo suavemente a su hija.
Daryl se rasca la cabeza.
-Cierto, ¿Vas montando la cuna y yo voy pidiendo algo para cenar? -propone Daryl, ganándose una mirada fulminante -¿Qué? eres mejor que yo con esas cosas, y en cuanto haga la llamada te ayudaré, tranquila -aclara, y seguidamente besa sus labios. El primero de muchos besos que esa casa verá.
Daryl mira a Carol mientras termina de comer su rollito de primavera. Está bueno, y lo mejor es que el restaurante está al final de la calle, ni siquiera tiene que pagar para que le lleven la comida a casa porque puede ir andando.
-¿Sabes qué podríamos hacer mañana? -pregunta consiguiendo que ella clave sus hermosos ojos azules en él -Podríamos levantarnos temprano, desayunar fuera, porque por si no te has fijado no tenemos nada de comer, ir a mirar pinturas y muebles para el cuarto de Sophia y hacer una compra para sobrevivir este mes -plantea con la boca llena.
Carol asiente entusiasmada.
-Me parece bien, tengo ganas de montar el cuarto de Sophia, no sabes cuanto me arrepiento de no haber cogido los muebles de su habitación de mi antigua casa -murmura cabizbaja, al recordar el tiempo que dedicó a ensamblar cada una de las piezas de la antigua habitación de bebé, y todo ello con un barrigón de embarazada que apenas le dejaba libertad de movimiento.
-Yo no me arrepiento, quiero que elijas el mobiliario que quieras, y ser yo quien pague cada uno de los muebles de la habitación de mi hija, no Ed -replica él, sabe que en cuanto se sepa oficialmente quien es el padre de Sophia, Ed le reclamará el dinero invertido en esos muebles, y que por ende deberá pagarlos dos veces, podría pedir que se los entregue, pero a saber en qué estado se los daría o que les haría, prefiere comprarlos él, aunque se quede sin un puto duro.
Carol le sonríe con suavidad, sabe que se va a dejar un buen dinero en esos muebles, pero espera poder colaborar pronto con los gastos del hogar, y que no cargue él con todo.
En cuanto finalice la etapa de lactancia de Sophia, buscará un empleo para ganar su propio dinero, le da igual de lo que sea, limpiadora, dependienta, no tiene porqué ser de lo suyo, sólo quiere trabajar, más adelante se preocupará por encontrar algo que esté a su nivel académico.
-¿Recojo la mesa mientras tú te duchas? -pregunta Daryl comenzando a retirar todos los plásticos en los que han venido envueltos cada uno de los platos que han pedido.
Carol recuerda la enorme ducha de su habitación y que Sophia está dormida.
-O... podríamos ducharnos juntos -se atreve a proponer, mordiéndose el labio un poco tímida.
Daryl traga saliva ¿Cómo decirle que no a esa preciosa mujer? Verla desnuda, enjabonarla, acariciar su cuerpo, besarla mientras el agua aclara su cuerpo, que ella lo vea desnudo...
-N...no, mejor dúchate tú, y luego lo haré yo, puede que Sophia se despierte -rechaza él con todo el dolor de su alma.
Carol asiente un poco desilusionada y marcha al baño.
No lo entiende, desde que están juntos apenas la ha tocado, todos han sido besos y castas caricias que no han ido a más. Él dice que es porque quiere que sus costillas estén completamente curadas antes de hacer algo, pero... ya no sabe que pensar... le ha asegurado que le gusta su cuerpo, pero cada vez que recuerda la pasión con la que la acariciaba un año atrás y lo compara con cómo la acaricia ahora... no sabe... lo único que viene a su mente es su exmarido diciéndole lo asqueroso que es ahora su cuerpo, lo poco atractiva que está, que nadie la iba a querer así...
Sacude la cabeza para alejar a Ed de su mente, Daryl no es así o...
Mira su cuerpo en el espejo. Ha recuperado su peso de antes del parto, pero su cuerpo no es el mismo, las estrías que rodean su vientre jamás se irán. Se odia, y por mucho que Daryl le diga que no le importan esas marcas, ella no termina de creerlo.
Puede que la ame, pero no se sienta sexualmente atraído por ella...
Daryl espera tras la puerta del baño, intentando armarse de valor, entrar ahí, besarla, desnudarse, y hacer el amor bajo la ducha.
Respira de forma agitada, quiere hacerlo, desea hacerlo, su corazón le pide que lo haga, que es lo que ambos desean, y necesitan; su miembro se lo ruega con toda sus fuerzas, lleva más de un año deseando estar en su interior, volver a escuchar sus gemidos y sentir su orgasmo; pero su mente manda una descarga que hace que cada una de las cicatrices que destrozan su cuerpo comiencen a doler como el primer día, recordándole su aspecto, y sus extremidades se bloquean.
No, no puede...
Gruñe frustrado y se aleja de la puerta sintiéndose derrotado por su mente una vez mas, a este paso no podrá volver a acostarse con ella nunca, a no ser que lo haga vestido y le prohíba tocarle, pero no quiere eso joder, quiere hacerlo bien, como hacen todas las parejas.
¿Por qué coño no puede?
Se frota los ojos con frustración en el momento justo en el que Carol sale del baño, envuelta en un halo de vapor y acompañada del dulce aroma a frutas del champú que ha utilizado.
-Ya tienes el baño libre -informa en un murmullo, caminando cabizbaja por la habitación con la toalla enrollada alrededor de su cuerpo.
-¿Te encuentras bien? -pregunta él, al notar su voz rota y los ojos brillantes. Ella no contesta, le está dando la espalda buscando su ropa de dormir y fingiendo no haberlo oído -Hey... -llama su atención agarrándola desde detrás por la cintura. Huele bien, y su cabello húmedo roza su rostro dándole una suave caricia -¿Qué ocurre? -pregunta besando su hombro desnudo y estrechándola más contra él, queriendo hacerla sentir bien y que confíe en él para contarle lo que pasa por su cabeza.
Carol casi se rinde a ese abrazo y se permite disfrutar de la paz que le transmite, pero no puede hacerlo, hay una pregunta que ha estado dando vueltas todo este tiempo que ha estado en la ducha, y necesita que sea respondida.
Coge aire y se gira lentamente para estar de frente a él. Quiere ver su rostro, leer si le dice la verdad.
-Daryl... ¿Me sigues viendo atractiva? -pregunta mirándolo fijamente a los ojos.
Daryl sonríe con suavidad, ¿otra vez con sus inseguridades? Maldito Ed...
-Por supuesto, ¿A qué viene eso ahora? -pregunta frotando sus hombros desnudos y acercándola a él para besarla.
-Pues no lo parece -dice girando la cara, haciendo que él la mire a los ojos interrogante -Desde que estamos juntos no hemos hecho más que besarnos como un par de adolescentes, y...
-Pero es porque no quiero hacerte daño, tus costillas...
-Mis costillas están bien, Daryl -interrumpe, cansada de escuchar siempre la misma escusa -Yo... sé que me quieres, pero te... tengo la sensación de que no quieres verme desnuda porque te... te doy asco-confiesa sus sentimientos dolida.
-¿Qué? no, te juro que no es eso... -exhala Daryl, que no puede creerse que piense eso -Me gustas, me gusta tu cuerpo, de verdad -intenta aclarar, mirándola a los ojos para que vea que no le miente.
Carol escudriña su rostro.
-Demuéstramelo -pide haciendo el ademán de quitarse la toalla.
Daryl siente el corazón acelerado en su pecho. No, no puede estar pidiéndole eso.
Mira a Sophia, deseando que se despierte en ese mismo instante para pedir su cena.
Abre y cierra la boca varias veces, buscando como esquivar su petición pero, por suerte o por desgracia, Carol se da cuenta de su pánico.
Sonríe sarcástica.
-Ya veo... -agacha la cabeza y niega -No soy idiota Daryl, si no me ves atractiva dímelo, pero no me mientas -dice intentando decapitar el sollozo-Voy al baño a vestirme, no quiere producirte arcadas -Vuelve a anudarse la toalla correctamente y se aleja de él
-Hey, Carol, Carol, espera -intenta detenerla agarrándola del brazo, pero se zafa y se encierra en el baño dándole con la puerta en las narices -Estás confundiendo las cosas. Sí te veo atractiva, te lo juro -habla a la puerta, esperando que ella le escuche -Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida -murmura con los ojos cerrados y la frente apoyada contra la madera intentando buscar las palabras -Cuando te conocí... -sonríe en el recuerdo -Dios, no pude sacarte de mi cabeza tras nuestra primera noche juntos, no sabía que me pasaba, entraste en mi vida ese día y supe que no podría sacarte por mucho que lo intentase -agudiza el oído esperando oír su voz, no escucha nada -Quiero hacer el amor contigo, no te haces una idea de cuanto lo deseo, pero... no puedo, sencillamente no puedo, y... no eres tú, no hay nada malo en ti, te lo aseguro, te veo aún más hermosa que la primera vez que te vi, y...
-¿Entonces? ¿Qué ocurre? -la escucha preguntar al otro lado de la puerta.
-Quiero hacerlo bien -susurra con la voz entrecortada al recordar la impotencia que siente por querer y no poder.
La puerta del baño se abre mostrando a Carol ya vestida con una camisa de él que le llega por las rodillas. Adorable.
-¿Qué quieres decir con hacerlo bien, Daryl? -pregunta curiosa. No entiende que está pasando por esa mente ¿Piensa que tiene alguna queja sobre cómo hace el amor? -A mí me gusta como lo haces, y...
-No, no lo hago bien -niega cabizbajo ocultando sus ojos entre sus mechones de cabello -No del todo... y yo... sólo... ne... necesito tiempo para arreglar eso, por favor -pide suplicante -Te juro por quién más quiero que no tengo ningún problema con tu cuerpo, eres preciosa, sólo... soy yo... pero te prometo que voy a solucionar esto, créeme, por favor, necesito que me creas -pide desesperado, no quiere dar más explicaciones, demasiado mal se siente ya diciéndole que es incapaz de hacerle el amor.
Carol lo mira a los ojos, no sabe que le ocurre, pero lo que sea le atormenta, se lo nota en su voz temblorosa, su cuerpo tenso y su mirada sincera.
No dice nada, sólo entierra su rostro en su pecho pillándolo por sorpresa -Te creo. Siento haber pensado mal de ti -murmura ahogando las palabras entre los pliegues de su camisa.
Daryl deja escapar una sollozante sonrisa de alivio.
-Eres preciosa, no vuelvas a creer que pienso lo contrario -murmura estrechándola contra él, queriendo mantenerla a su lado el máximo tiempo posible.
Por un lado se alegra de como ha actuado, unos meses atrás lo único que habría hecho sería salir huyendo de allí sin dar explicación, gruñendo algún insulto, sembrando más dudas en Carol, haciendo estragos en su autoestima, sin solucionar nada, y por otro lado, le habría gustado poder confesarle toda la verdad.
Quizás otro día...
Sophia comienza a quejarse.
-Debe de tener hambre -dice Carol apartándose lentamente de él.
Daryl asiente y sonríe cuando Carol se pone de puntillas en busca del beso que antes le negó.
-Te quiero -susurra antes de dejarla marchar en busca de su niña.
Ella le sonríe y le responde un "Yo también te quiero" que calienta su alma.
La observa hablar con Sophia, que parece estar un poco desorientada. Ese sitio es totalmente nuevo para ella, el día que visitaron la casa se pasó todo el tiempo durmiendo.
Coge su ropa limpia y echa un último vistazo a sus dos amores antes de entrar al baño. Las ama con locura.
Cierra la puerta tras de sí y deja escapar el aire que no sabía que estaba conteniendo.
Se acabó, necesita encontrar solución a su problema ya, se lo ha prometido a Carol.
Saca su teléfono móvil del bolsillo trasero de su pantalón y busca a Michonne entre sus contactos para escribirle un escueto mensaje:
"Ayúdame"
Hola, espero que os haya gustado el capítulo :)
Ya están en su nuevo hogar, al fin, y Daryl desea arreglar su problema.
Quizás os preguntéis ¿Ahora quiere hacernos ver que Merle es bueno? La respuesta es no,
a Merle en esta historia (y en el mundo de TWD) podríamos considerarlo un antihéroe. No es tan malo como para considerarlo villano, ni tan santo como para considerarlo un héroe (No olvidéis lo que le hizo al taller de Dale y las paliza y faltas de respeto hacia Daryl) Es un hombre que siempre ha vivido bajo la sombra y órdenes de una persona tóxica, y ha querido complacerla en todo momento. Las únicas personas que lo mantenían a flote eran Daryl, al que de niño protegía y cuidaba, y Andrea, la que fue el amor de su vida. Pero Daryl creció, y a Andrea tuvo que abandonarla, por lo que acabó dejándose arrastrar por el mal camino sin oponer resistencia.
Eso es lo que quiero que veáis.
Si alguien de vosotros sufre de Hafefobia quizás os habéis dado cuenta de lo que tiene Daryl no es exactamente esta fobia, o la tiene a un nivel más leve, ya que no tiene problemas en dar la mano, que Sophia lo toque o que Carol roce su cuerpo (a no ser que utilice las manos) pero esto es algo que veremos en el siguiente capítulo.
Puede que os preguntéis por qué Carol no se da cuenta de los problemas que tiene Daryl sobre ser tocado, claro que se da cuenta, y se siente mal por no poder tocarlo (En un capítulo incluso sintió celos porque su hija podía hacerlo) pero no lo ve como un problema, ya que Daryl aparentemente no muestra interés en cambiar eso y es feliz así, sólo tocando sin ser tocado, por lo que ella lo respeta y no lo empuja a cambiar.
De nuevo muchas gracias por leer, por vuestra paciencia y comentarios :)
