Capítulo 16

"Esperanza de Victoria"

Una vez que Rainbow salió del castillo, detrás de ella salió el resto del Rainbow Squad, todos iban en una armadura que tenía el logo de Canterlot en su pechera, un escudo con la marca de la Princesa Luna y portaban espadas hechas en el Imperio de Cristal, siguiendo a su líder, el escuadrón elevó el vuelo, se elevaron a más de cien metros del suelo y rápidamente se lanzaron contra el ejército de Skavens, sin mostrar miedo ni debilidad.

Al momento de impactar en el suelo, docenas de guerreros del clan salieron disparados en el aire y antes de que el resto de enemigos reaccionara, Rainbow y sus pegasos comenzaron a usar sus espadas contra cualquier hombre rata que se interpusiera entre ellos.

En los muros del castillo, Starlight seguía liderando la defensa frente a la horda, ya había perdido a más de la mitad de los defensores y los que quedaban vivos, estaban exhaustos, heridos o desmoralizados, ya que el efecto del liderazgo de Rainbow había terminado.

- ¡Sigan peleando! ¡No se rindan!

- ¡Starlight Glimmer! – Un poni de aspecto citadino se había acercado a ella junto a varios potrillos y yeguas, algunos iban armados con palos o cuchillos. Otros iban sin armas.

- ¿Quién eres?

- Me llamo Torbad Snow, soy de Ponyhattan y estamos dispuestos a defender el castillo.

- ¡Si van a luchar, comiencen a matar Skavens!

De inmediato los "refuerzos" se unieron a la batalla, pero tuvieron la mala suerte de entrar a pelear, justo cuándo las Alimañas (tropas de élite) comenzaron a reemplazar a los guerreros del clan y a los esclavos en el frente de batalla.

Starlight estaba perdida, pero aún tenía fe en los Dioses Oscuros, la habían elegido por algún motivo y ella iba a encontrarlo. Cerrando los ojos, Starlight recitó en voz baja, un hechizo del Dios Tzeentch, al completarlo, sintió como su cuerpo se llenaba de magia y de poder.

Starlight, se paró sobre el parapeto y comenzó a acumular magia en su cuerno para finalmente liberar un torrbellino de magia contra los Skaven, matando a cientos de ellos en un parpadeo, pero empezó a ocurrirle algo, sin motivo comenzó a sentir una sed inasaciable de sangre y cayendo bajo su instinto, Starlight tomó otra espada y saltó hacia la horda. Estaba dispuesta a hacerle una ofrenda a Khorne.

Afuera de la muralla, Rainbow y su equipo seguían peleando, ya habían acabado con muchos Skavens y sus fuerzas se habían ido. Estaban rodeados de muchos enemigos, que se reían maliciosamente y empezaban a burlarse, sabiendo que estaban a punto de asesinarlos.

Rainbow ordenó a su tropa retirarse, pero su escuadrón se negó rotundamente a ello, su lealtad hacia ella era inquebrantable. Si iban a morir ahora, sería todo un honor caer a lado de ella.

Y en ese momento de heroísmo, sonó la esperanza, desde el horizonte, justo frente a la salida del sol, apareció la Señora dragón Ember y la líder de los búfalos, Little Strong Heart. Detrás de ellas llegó una hueste guerrera, conformada por ponis, búfalos y dragones, los Skaven voltearon aterrados para ver amenazada su retaguardia.

Queek y Blistrox se miraron al mismo tiempo y al intercambiar sus miradas por ese segundo, se dieron cuenta de que esta batalla no se ganaría este día, sin darle aviso a la mayoría de sus tropas, a excepción de sus guardias personales y guerreros de élite, Queek y Blistrox emprendieron la retirada a través de los túneles excavados.

En el otro extremo del campo de batalla, Ember soltó un poderoso rugido y alzó el vuelo seguida de sus dragones mientras que Little Strong Heart y el resto de búfalos y ponis cargaron contra las líneas Skavens. Sin tiempo para organizarse y al ver que sus líderes habían huido, las ratas entraron en pánico y empezaron a huir a montones, ya fuera al bosque o a sus túneles.

Pero no había escape, los dragones lanzaban fuego sobre el ejército enemigo, asesinando a docenas por cada llamarada, mientras que el resto de los soldados trababa combate cuerpo a cuerpo con los hombres rata. Starlight, al ver sus nuevos refuerzos, ordenó a la guarnición restante en pasar a la ofensiva. Sin dudarlo ni por un instante, los ponis que quedaban con vida, salieron del castillo y atacaron a la desorganizada fuerza de combate Skaven. Al atardecer, todo había acabado.

Del numeroso ejército enemigo, se estimaba que al menos había muerto la mitad, pero los defensores de Ponyville habían perdido a tres cuartas partes de su fuerza de combate, entre las bajas se encontraban los Guardias Reales que Celestia había enviado en auxilio de la Princesa Twilight. Rainbow y su escuadrón, se unieron a los esfuerzos de búsqueda y recuperación de cadáveres.

Las horas pasaron, el olor de la sangre coagulada y la peste de los cuerpos ya empezaba a hacerse notar en el aire, los supervivientes ayudaban a reunir a sus muertos, mientras que los Skaven muertos, fueron puestos en una pila de cadáveres, lo más lejos posible de las ruinas de Ponyville.

Unos momentos después, sonó un cuerno de guerra y las tropas contemplaron el majestuoso carruaje de la Princesa Celestia, escoltada por cincuenta guardias reales. Al verla, los ponis le dedicaron una reverencia, mientras que los militares le hicieron el saludo militar. Celestia paseo la mirada, el campo de batalla.

Docenas de ponis llevaban carretas para acumular los cuerpos de los Skaven muertos y llevárselos lo más pronto posible, otros estaban poniendo en fila a sus caídos y unos pocos más atendían a uno que otro poni herido que llegaban a encontrar.

- ¿Dónde está la Princesa Twilight?

- En sus cámaras princesa, está herida. – Le respondió Starlight, con una expresión de enojo en su rostro.

- Debo verla de inmediato.

- Yo la llevaré su alteza. – Se ofreció Rarity.

Unos momentos después, estuvieron en la cama donde yacía Twilight, parecía que sus heridas ya estaban sanando y estaba recuperándose de forma rápida y segura. Sin duda eran muy buenas noticias, pocas en comparación a las que uno ya se estaba acostumbrado. Detrás de la Princesa, llegaron Fluttershy, Applejack y Rainbow (No había noticias de Pinkamena). Todas tenían la mirada puesta en Celestia quien podía ver desesperación en los ojos de cada una de ellas.

- Se que buscan respuestas y tienen la certeza de que yo las tengo.

- Solo queremos que esta guerra termine su Majestad.

- Todos queremos que este pesar acabe pronto Fluttershy, pero esta victoria no significa nada

- ¿Me está diciendo que murieron cientos de valientes ponis en vano?

- Me apena decir que sí, capitana Dash.

- ¿Entonces que haremos para ganar la guerra?

- Discord ha aceptado en volver al Reino del Caos para espiar a sus hermanos y tener información muy útil para derrotar a los Skaven.

- Pero Princesa, eso es demasiado peligroso para Discord. Su hermano Khorne amenazó con matarlo si regresaba ahí.

- ¿¡Dónde está Spike!? – La voz de la Señora Dragón Ember se escuchó por todo el castillo, parecía estar al borde de la desesperación.

- Deberían ir a calmarla, saben que Ember y Spike eran muy buenos amigos.

- Pero ni siquiera sabemos que le ocurrió a Spike.

- ¡Capitana Dash!

La coronel Spitfire había entrado en la habitación de la Princesa Twilight, tenía una una marca que cruzaba la mitad de su rostro. Una marca que sólo una espada podía provocar. Pero se dirigió hacia Rainbow Dash con paso muy firme.

- ¿Qué le pasó a tu ala?

- Me dispararon, tuvieron que amputarla para que pudiera combatir.

- ¿Dónde está Glitter Force?

- Murió en acción, coronel.

- Lo lamento mucho Rainbow, se que era un valioso elemento para el escuadrón.

- Era más que eso señora. Era mi amiga.

- Dash, necesitas un reemplazo para la baja de Glitter.

- Lo sé señora, es el protocolo.

- En ese caso. Te presento a tu nuevo recluta. ¡Ven aquí novata!

Detrás del arco de la puerta, apareció una pegaso color verde agua y melena dorada.

- ¿¡Lightning Dust!?

- Dash, ella es tu nueva integrante del escuadrón.

- Coronel Spitfire, sabe muy bien que ella no es una Wonderbolt.

- Capitana, no hay reservas. Perdimos a muchos soldados en Yeguadelfia y tuvimos que recurrir a reclutar a los aspirantes rechazados. Quieras o no, es tu nueva Wonderbolt. Es una orden.

- Sí, señora.

- Bien, me retiro.

Tras decirlo, Spitfire se acomodó sus gafas y emprendió el vuelo.

- Si te sirve de consuelo Dash, tampoco estoy de acuerdo con la decisión de la coronel.

- ¡Cállate! ¡Soy tu capitana Dust! ¡Muestra respeto!

- Si, señora. – Lightning estaba gruñendo por la humillación.

- Repórtate con el resto, busca a Sissy Flimore, ella te dará lo necesario.

Lightning dio una seca cabeceada y salió de la habitación, mientras Rainbow volvía con sus amigas y la Princesa Celestia, unos segundos después entró Zecora a la habitación. Traía una bata médica llena de sangre.

- ¡Princesa! ¿A que debo este honor?

- ¿Cómo está?

- Me temo que no muy bien. Muchos cortes y puñaladas. Es un milagro que no muriera al instante.

- Pero se está recuperado.

- Eso puedo verlo. Pero el tiempo es lo que nos obligará a creerlo.

- ¿Cuándo despertará? – Preguntó Applejack

- Eso no puedo saberlo. Pero a este ritmo, volverá con mucho anhelo.

- Necesitamos saber cómo fue el ataque de Ponyville, antes de que llegáramos.

- Entonces, me alegra haber preparado esto antes.

Zecora, salió por un momento al pasillo y regresó con una carretilla de té, que tenía cinco vasos llenos de un líquido blanco que se asemejaba a la leche. Era la misma poción que bebió Twilight cuando el Bosque Everfree secuestró a la Princesa Luna y Celestia.

- Con esta poción, podrán volver a ver toda la acción.

- De acuerdo, sólo iremos a buscar a Pinkie y volveremos de inmediato. Acompáñame Rarity – Le pidió de favor Applejack a su amiga.

- Vamos.

Las dos yeguas, salieron de la habitación y empezaron a recorrer el castillo en búsqueda de su amiga.

Mientras tanto, en uno de los muchos pasillos del castillo, salpicado en sangre, estaba Pinkamena, llena de cortadas, rasguños e incluso mordidas. No había ni un rastro de Vermalanx, a excepción de una garra amputada que aún empuñaba una de las guadañas, al parecer había huido, pero no sin dejar a Pinkie al borde de la muerte.

Pinkamena, no lloraba y mucho menos estaba nerviosa, estaba riéndose en voz muy baja, con una risa siniestra pero que se hacía más débil a cada momento, al parecer le había llegado la hora de morir y lo habría sido, si Starlight no hubiera estado parada justo enfrente de ella.

Estaba comiendo una manzana y solo veía a Pinkie con curiosidad, no mostraba el más mínimo interés en ayudarla.

- Vaya, vaya. Parece que la fiesta se acabó para ti ¿no?

- Jeje, eso parece Glimmy. O debería llamarte la Pony del Caos.

Al oír eso, Starlight cerró los ojos y un tornado de fuego la envolvió, al disiparse, adquirió sus rasgos que evidenciaban la corrupción del Caos en ella. Con una voz profunda y llena de maldad, Starlight le dirigió la palabra a Pinkamena.

- ¿Siempre lo supiste?

- Desde el principio.

- ¿Sabes mi misión entonces?

- Así es.

- Entonces debes saber que puedo salvarte.

- Jajajajajaja, dudo que tus Dioses puedan salvarme.

- Nunca subestimes a mis amos.

Starlight extendió su casco izquierdo hacia Pinkie e hizo aparecer una manzana podrida, llena de gusanos y secretando una sustancia verde.

- ¿Vas a adelantar mi muerte?

- No estúpida. Esta manzana, tiene la bendición de Nurgle. El Padre de la Plaga, la Enfermedad y la Podredumbre. Si la comes, serás su campeona y el será tu amo. Serás inmune a cualquier veneno, enfermedad o plaga que te lancen y tus peores heridas te harán más fuerte.

- ¿Cuál será el precio de ese "regalo"?

- Dolor, mucho más del que te puedas imaginar. Y la corrupción de Nurgle te hará un monstruo a los ojos de los mortales. ¿Aceptas o prefieres morir?

Pinkamena no lo dudó ni por un instante. Reuniendo toda la fuerza que le quedaba, se levantó y se comió la manzana de una mordida.

Sabía asqueroso y al momento de tragarla, pudo sentir como un dolor atroz comenzaba a inundar todo su cuerpo. Los ojos de Pinkie se volvieron verdes y mientras la corrupción entraba en ella, su alma, abandonó su cuerpo y llegó ante la presencia del Dios del Caos, Nurgle.

Era enorme, muy gordo, lleno de úlceras, heridas gangrenadas y una piel verdosa. Tenía dos cuernos de ciervo en su cabeza, su vientre estaba abierto y de él, salían enormes entrañas putrefactas. Al ver a Pinkie dibujó una aterradora sonrisa que evidenció unos deformes colmillos amarillos. Sin mostrar temor, Pinkamena se inclinó ante él.

- ¿Quién eres tú? – Le preguntó el enorme ser con su voz grave y apestosa.

- nTu campeona, tu sirviente.

- Sí, lo eres, para siempre.

- Usted es mi amo y yo lo seguiré.

- Sí, sí. Jajajajajaja. Ahora guiarás a mis ejércitos cuándo llegue el momento.

Nurgle, extendió su mano hacia el oeste y reveló un ejército de Demonios y bestias que le eran Leales al Padre de la Plaga,después se inclinó ante Pinkamena, abrió su boca y se arrancó uno de los colmillos, que tomó la forma de una espada oxidada que secretaba veneno de la hoja.

- Te otorgo a Sinak, una espada demoníaca. Cualquier mortal que sea tocado por ella, no tendrá oportunidad de sobrevivir. Serás mi elegida.

- Si, mi señor.

- Ahora, vuelve con los mortales y encuentren al resto de los campeones.

Nurgle sopló su fétido aliento sobre Pinkie y la devolvió a su cuerpo.

- ¡Pinkie, despierta.! ¡Pinkie despierta!

- ¿Qué, qué pasó?

- ¡Oh querida has vuelto!

- ¿A que te refieres Rarity?

- ¡Tus heridas sanaron y tu melena vuelve a ser la misma!

Pinkie se miró en un espejo y comprobó lo que le dijo Rarity, volvía a ser la misma poni de antes.

- Pinkie, deberíamos ir a la habitación de Twilight, tenemos que saber como fue el ataque de los Skaven. Zecora nos hizo una poción para poder verlo.

- Iré en un momento chicas, solo quiero descansar un poco.

- ¿No quieres ir a otra parte caramelo? – Le preguntó Applejack mientras veía asqueada el pasillo.

- Solo denme un momento, iré en seguida.

Sus amigas no se opusieron y dejaron a Pinkie sola, se volvió a mirar en el cristal y pudo verse como la poni que siempre había sido. Pinkie cerró los ojos un momento y al abrirlos se vio horrorizada con su imagen. Su melena estaba lacia y de color café, su piel estaba cayéndose de su cuerpo, su mandíbula estaba al descubierto y su cuerpo parecía estar en descomposición. También pudo ver una espada guardada en una funda de hueso. Al levantar la vista, pudo ver el reflejo de Starlight sonriendole de forma cruel desde atrás.

- Una menos, quedan tres.

Perdon por la demora, pero aqui esta un nuevo episodio, comenzare a trabajar de inmediato en el nuevo de la Herejía de Luna. Un saludo