Capítulo 18
"La Princesa y El Slann"
Celestia estaba consternada por esa voz que había oído, tenía una ligera similitud con la voz de Tirek pero mientras que la voz de ese centauro estaba llena de odio, esta voz era sabia y benevolente, con una pizca de poder en cada una de las palabras que susurró.
Pero no era el momento de distracciones, sería mejor hablar con las chicas para saber más sobre lo que vieron mientras estuvieron bajo los efectos de la poción de Zecora.
- Señoritas - La princesa tuvo que interrumpir su encuentro para pedir información. - Necesito que me informen sobre lo que vieron por favor.
Las chicas se miraron, pero de inmediato empezaron a contarle todo lo ocurrido en el ataque a Ponyville, sobre todo los tipos de guerreros enemigos que destrozaron su hogar.
- Ya veo, al parecer puedo ver un patrón en torno al ataque.
- ¿De qué habla princesa?
Celestia creó un mapa usando su magia, revelando el área de Ponyville y el bosque Everfree, ahí Celestia creó puntos de color rojo y azul, para evidenciar la posición Skaven mientras que los puntos azules eran las tropas de la Guardia del Crepúsculo.
- Capitana Dash, por favor repita los eventos del combate que pudo presenciar.
Una vez más, Rainbow Dash le explicó a la Princesa Celestia todo lo que presenció del ataque y así, la Princesa pudo recrear la batalla que se había llevado a cabo en Ponyville antes de que ella enviara los refuerzos necesarios.
- De acuerdo, entonces capitana, ¿está es la situación tras el despertar de Twilight?
- Afirmativo su majestad.
- Muy bien, Twilight, ¿Puedes relatarme lo que pasó después de invocar el escudo y pudiesen llegaran tus amigas?
- No pasó nada importante Princesa, el enemigo estaba aislado, fuera del pueblo y era obvio que estaban tratando de entrar, atacaron el escudo con arietes y esas "catapultas" que lanzan proyectiles envenenados, pero ninguno de ellos tuvo éxito. Pero sus ataques con esas armas de energía consiguieron debilitarme y tuve que pedirle a Starlight que me relevara, durante ese momento mis amigas y los refuerzos llegaron, después tuvimos una batalla y fue ahí cuándo le pedí los refuerzos princesa, después sufrí el ataque del asesino enemigo.
- Muy bien princesa Twilight. Estoy enterada que quedó muy herida e incapaz de continuar con el mando del ejército, durante nuestra conversación, el enemigo liberó un monstruo que se cobró varias vidas y a su vez hubo una incursión que logró ser contenida y la labor de liderar a la Guardia del Crepúsculo recayó en los cascos de su amiga Starlight, ¿en dónde está?
- Bueno pues, chicas ¿alguna la ha visto?
- No desde que terminó el combate.
- Sí es correcto, salió del castillo y no la hemos visto.
- Debe de estar cansada o tal vez perturbada.
- Si debe de ser eso Fluttershy.
- Muy bien, ¿alguien estuvo presente durante el combate desde que inició?
- Yo princesa - Respondió Rarity - Dirigí un grupo de arqueros durante el asalto.
- Entonces relate lo sucedido señorita Rarity.
Al igual que Rainbow, Rarity relató todo lo que pasó desde que los Skavens rodearon el castillo y como Starlight lideró la defensa frente a ese implacable enemigo que estaba decidido a matar sin compasión. Al final, Rarity estaba casi al borde de un colapso nervioso después de ralatar todo lo acontecido.
- Tranquila Rarity - Celestia extendió sus alas y abrazó a las chicas (Pinkie se mantuvo a distancia debido a su real y asquerosa condición) - Fueron muy valientes, todas ustedes. Equestria está en deuda una vez más.
Unas pocas horas después, Ponyville había sido limpiado de cadáveres enemigos y todos ardían en una enorme hoguera que podía verse desde Canterlot. En el castillo, Fluttershy había vuelto a las labores de enfermería respaldada por Rarity, Pinkie se dirigió a las almenas para vigilar los alrededores, aunque en realidad quería estar sola para rezar a su corrupto amo, Applejack se retiró a las barracas en dónde quería encontrar al capitán Golden Bow y que le enseñara a combatir de forma correcta, Rainbow presentaba a Lightning a sus pegasos como la novata que reemplazaría a Glitter en el escuadrón (algo que a nadie le hizo gracia) y Twilight estaba con Celestia, quién estaba ideando la primera ofensiva equestre sobre los Skavens. Tras analizar los planos de la batalla, analizar los movimientos de ataque y retirada del enemigo, Celestia había deducido que el antiguo Castillo de las Dos Hermanas era ahora una madriguera de los Skaven y estaba decidida a destruirla a base de fuego y acero.
Durante varios días, Celestia envió cartas a sus generales en Canterlot para que enviaran ejércitos enteros a Ponyville y atacar de inmediato la madriguera, pero también llegaban noticias de nuevas incursiones enemigas por lo que Celestia debía desviar tropas para proteger a su reino, retrasando la ofensiva por más tiempo. A los doce días después del Asedio a Ponyville, llegó la Princesa Luna quién había estado combatiendo a los Skavens del Clan Pestilens en Ponyhattan.
- ¡Luna!
- ¡Celestia!
Ambas hermanas se estrecharon los cuernos con amabilidad y cariño, no se habían visto en varios días y tenían mucha información que compartir. Pero Luna se fijó rápidamente en el aspecto de su hermana mayor, su pelaje blanco ahora estaba grisáceo, tenía ojeras gigantescas, sus ojos estaban inyectados en sangre y apenas podía estarse en pie.
- ¿Derrotaste a la hueste de Ponyhattan? - le preguntó Celestia antes de poder dirigirle la palabra.
- Así es, aunque nos superaban en número cuatro a uno, logramos aniquilarlos por completo, de hecho esta es mi prueba.
Luna abrió una de las alforjas que traía y extrajo la cabeza de un Señor de la Guerra Skaven junto con su estandarte y su Espada Ponzoñosa.
- Luna, eso es repulsivo - Exclamó Celestia asqueada - Sé que estamos en guerra, pero no podemos rebajarnos a su nivel.
- No dirías eso si hubieras visto la crueldad de esas cosas con tus propios ojos.
Celestia no había sido testigo de ningún acto de crueldad por parte de los Skavens, pero siempre escuchaba sobre ellos y no era de extrañar que Luna no hubiese sido testigo de alguno mientras estuvo combatiendo. De repente Celestia casi se desmayó, pero se negó a caer al suelo. Luna corrió hacia su hermana y le habló antes de que ella cambiase de tema.
- Celestia, ¿estás bien?
- Sí ¿Por qué lo preguntas?
- Estás muy mal. No te ves nada bien.
- Luna tranquila, no me pasa nada.
- Nunca has sido buena con las mentiras hermana. ¿Hace cuánto que no duermes?
- Desde hace diez lunas.
- ¡¿Diez Lunas?!
- Hay mucho que hacer hermana, debemos dirigir a nuestro pueblo, estamos en guerra y estamos por lanzar un ataque contra una madriguera. La presión es intensa Luna.
- Hermana, si estamos por lanzar un ataque debes de estar descansada, de lo contrario, podríamos salir derrotados y no podemos permitirnos grandes pérdidas.
- Pero...
- ¡Celestia! Debes descansar, por lo menos un poco.
- No puedo hermana, tengo que liderar a las tropas muy pronto y no puedo darme ese lujo.
- Entonces, perdóname por esto.
Sin darle tiempo de reaccionar, Luna cargó su cuerno con un hechizo de sueño y tocó el cuerno de su hermana quién cayó dormida inmediatamente.
Celestia entró inmediatamente al Reino de los Sueños de su hermana y empezó a soñar con la antigua Equestria, su viejo reino pacífico, lleno de amistad, amor y felicidad. Celestia pudo verse en el Festival de la Celebración del Sol de Verano en Canterlot, disfrutando de lo que era un día perfecto en su sueño. Podía ver a Twilight y a sus amigas disfrutando de la celebración con un tarro de cidra de manzana, Cadence, Shinning Armor y su hija estaban charlando con algunos emisarios de Thorax, Ember y varios dragones estaban riendo sobre algunas bromas que hacía Spike con algunas gemas con la boca, entre el enorme tumulto de ponis, Celestia podía distinguir la disparatada figura de Discord haciendo chistes para algunos ponis interesados en su magia y en un escenario muy bien trabajado estaba la famosa cantante Songbird Serenade, interpretando su más grande éxito "Rainbow" para sus amados fans.
Pero de repente, Celestia escuchó una vez más esa voz misteriosa que sonaba a sus espaldas, se dió la vuelta y observó incrédula a la figura que tenía en frente.
- ¿Princesa Celestia? - Le habló el extraño ser
Este ser era grande, robusto, tenía ojos protuberantes que brillaban igual que monedas de oro, su apariencia era casi idéntica a la de un sapo, su piel era de un color pardo rojizo, llevaba una corona dorada en su cabeza y tenía un báculo de oro que tenía esmeraldas incrustadas y estaba sentado sobre un palanquín flotante. Veía a Celestia muy extrañado, como si la estuviera analizando con la mirada.
- ¿Princesa Celestia? - Volvió a preguntarle la extraña criatura.
- Sí, soy yo. ¿Quién o qué eres?
- Me llamo Mazdamundi. Soy uno de los últimos Slann de la Segunda Generación. Soy el gobernante de la Ciudad-Templo de Hexoátl.
- ¡¿Qué?! - Celestia estaba muy confundida, en todos sus siglos de vida jamás había escuchado sobre los Slann, la definición de Ciudad-Templo o siquiera la localidad de Hexoátl.
- Sé que todo esto le parece una locura, pero es mi deber decirle que yo no soy de su mundo. Vivo en otro planeta.
- ¡Esto es un sueño! ¡Solo es eso! ¡Tu no eres real!
El Slann levantó su mano derecha y cerró la boca de Celestia, quién fue incapaz de seguir hablando.
- Escuche antes, después podrá gritar. Provengo de un mundo muy lejano al suyo y nos hemos enfrentado a la amenaza contra la que está lidiando.
Mazdamundi liberó a Celestia del hechizo y ella pudo volver a hablar normalmente y desde luego que tenía muchas preguntas que hacer.
- Entonces, ¿usted se ha enfrentado a los Skavens?
- Mi raza libró una guerra que duró siglos contra ellos, logramos vencerlos pero a un costo muy alto, pero creo que será mejor que todo lo mire por usted misma.
Mazdamundi comenzó a mover su báculo en el aire trazando círculos y de su cabeza comenzó a emerger una especie de energía color azul, el poderoso Mago Sacerdote usó sus poderes mágicos y formó una esfera mágica con dicha energía y se la dió a Celestia quién usó su magia para recibir la esfera mágica.
- Vea lo que yo vi y así nos ahorraremos siglos de explicación.
Celestia comenzó a observar la esfera de manera muy dudosa, aún no confiaba del todo en esta criatura pero había algo extraño que evidenciaba que no le estaba mintiendo y tomando un enorme respiro, Celestia arrojó la esfera al suelo y una niebla azulada la envolvió, como si se tratase de un manto.
Al abrir los ojos, Celestia se encontró en un extraño lugar, parecía una cueva pero estaba iluminada por antorchas y algunas de las paredes tenían maleza.
- Bienvenida a Itza, la Primer Ciudad-Templo del antiguo Imperio Slann
Celestia se volteó y pudo que la extraña criatura estaba a sus espaldas.
- ¿Qué hago en este lugar?
- Estás en el Principio de mis tiempos. Cuándo el mundo, era joven y mi raza estaba en la cúspide de su poder.
Celestia comenzó a caminar y también estaba observando muy curiosamente toda la estructura, las paredes tenían inscripciones extrañas, palabras en un idioma que Celestia no conocía, imágenes de criaturas bípedas que parecían lagartos luchando contra otros seres y lo más impresionante fue ver un grupo de tablillas bañadas en oro incrustadas en uno los muros, tras subir por una enorme escalinata de piedra, Celestia pudo salir de esos pasillos y un enorme resplandor solar, la cegó momentáneamente.
Al reabrir los ojos, Celestia vió la Ciudad más hermosa e increíble de todas, había enormes pirámides que llegaban al cielo y sus cimas parecían flotar por algún tipo de magia, las avenidas estaban finamente trabajadas, sus edificios estaban trabajados magistralmente que no tenían nada que envidiar a las construcciones de Canterlot o el Imperio de Cristal y más allá, se apreciaba un muro de roca sólida frente a una impenetrable y densa jungla.
Celestia extendió sus alas y empezó a volar para explorar la Ciudad, seguida de Mazdamundi en su palanquín.
- Esto es muy hermoso.
- Esto era Itza, hace más de trece mil años princesa. En ese entonces, mi raza era la más poderosa, la sabia guía de los Ancestrales estaba moldeando un mundo perfecto, las razas de enanos, elfos y hombres ya habían sido creadas y nuestros ejércitos destruían a los impuros. Eran tiempos preciosos.
- ¿Usted estuvo presente?
Mazdamundi dió un chasquido de sus dedos y se transportó junto con la princesa a una especie de cueva subterránea debajo de las pirámides, ahí Celestia fue testigo de la llegada al mundo de Mazdamundi.
Frente a ella, había un grupo de criaturas idénticas a las que estaban pintadas en los muros de los niveles superiores rodeando lo que parecía ser un pozo de agua pero con la excepción de que emanaba un aura mágica pura y poderosa, había seres reptilianos tan altos como Celestia rodeando el pozo que llevaban armaduras hechas de hueso y decoradas con oro y piedras preciosas, había unos cocodrilos gigantescos que llevaban mazas del tamaño de un pilar y diminutas criaturas parecidas a lagartijas envueltas en atuendos ceremoniales hechas de seda y diamantes, que se movían muy rápido y entraban en el agua mientras leían inscripciones de unas tablillas que llevaban en las manos y en medio de todos estos seres se encontraba otro Slann, pero no como Mazdamundi, este tenía la piel dorada, más hinchada y Celestia podía sentir un enorme poder mágico dentro de él, muy superior al del Slann que la acompañaba.
- ¿Qué pasa aquí?
- Este es el momento del nacimiento de la Segunda Generación de Magos Sacerdote, mi Generación. El Slann que puede ver aquí es quién se convertirá en mi maestro y el mayor héroe de nuestra raza. Él es el Cacique Kroak, un Mago Sacerdote de la Primera Generación.
De repente, las aguas del pozo empezaron a burbujear y extrañas formas empezaron a emanar de ellas. Los pequeños lagartos empezaron a recitar palabras en forma de cántico ritual y las aguas sagradas del pozo comenzaron a brillar, finalmente, un grupo de nuevos Magos Sacerdotes Slann comenzaron a reptar fuera del pozo de desove, ayudados por los diminutos lagartos y la magia de Kroak, que los levantaba y colocaba en palanquines de flotantes. Sin duda era un momento histórico dentro de esta civilización.
- Este es el momento en que mis hermanos y yo llegamos al mundo y durante muchos siglos, ayudamos a nuestros maestros a construir el mundo que ellos anhelaban y lideramos a sus ejércitos en muchas batallas, hasta ese día.
- ¿A qué día te refieres?
- Tendremos que avanzar cuatro milenios después de mi nacimiento.
Mazdamundi chasqueó de nuevo y el tiempo pasó, como si de segundos se tratase, Celestia y su guía pasaron de la Ciudad-Templo a una Tierra cubierta de hielo y nieve, sin duda, una tierra donde los más fuertes sobreviven y los débiles estaban destinados a desaparecer.
Ahí, Celestia pudo ver a unos seres muy raros, parecían humanos pero estos eran sumamente delgados y llevaban trajes y armaduras muy delgadas, armas de igual manera extrañas y estaban en torno a lo que parecía un portal de energía, que sin duda no era magia. Era algo que Celestia nunca antes había visto o sentido, esta energía que hacía trabajar al portal no era nada natural.
- ¿Quiénes son ellos?
- Ellos, son los Ancestrales. Nuestros creadores.
- ¿Y que están haciendo?
- Esta fue la última vez en que los Ancestrales fueron vistos. Fue en este día, en que su medio de comunicarse con los suyos, los traicionó.
- ¿Cómo que los... - Celestia no pudo terminar su pregunta, ya que vio su respuesta, surgir del portal.
El portal que presentaba una energía de color azul, de pronto se tornó morada y los Ancestrales empezaron a mirarse muy alterados, mientras un grupo de hechiceros trataban de arreglarlo, varios rayos de energía empezaron a salir de él y uno de estos rayos, golpearon a uno de los Ancestrales y lo convirtió en un ser deforme. El resto de Ancestrales desenfundaron sus armas y se prepararon para luchar contra lo que saliera de ahí. Pero como si se tratase de una bomba, el portal de pronto explotó, una enorme tormenta de magia salió de ahí y se extendió por todo el mundo, mutando a muchas criaturas, desde pequeños animales hasta seres civilizados, la tierra de helada de pronto se tornó árida, las rocas cubiertas de hielo se convirtieron en estacas, las montañas parecieron cobrar vida con rostros monstruosos, los ríos se volvieron lava, pero sin duda, lo peor apenas estaba por llegar.
Como si se tratase de una pesadilla, en dónde estaba antaño el portal y los Ancestrales, ahora había una grieta que distanciaba la realidad de la fantasía y de ella, sin control alguno, empezaron a salir criaturas monstruosas que portaban estandartes con símbolos extraños, de sus deformes y mutadas bocas emanaban rugidos y gritos que exclamaban palabras que Celestia ya había oído.
- ¡Khorne!
- ¡Slaanesh!
- ¡Nurgle!
- ¡Tzeentch!
Estas eran las palabras que salían de estos monstruos quiénes empezaron a marchar hacia el Sur.
- ¿Qué significa esto Slann?
- Esto princesa, es el principio de la Guerra contra el Caos. Tras la destrucción del portal, los Ancestrales desaparecieron, nunca más supimos de ellos, pero no íbamos a dejar que el Gran Plan se arruinara. Por los siguientes siglos, mi raza libró una guerra brutal y despiadada contra el Caos y sus Demonios. Millones de los nuestros murieron entre ellos mi maestro, junto a toda la Primera Generación de Magos Sacerdote y casi toda mi Camada, nuestro imperio casi fue arrasado, la mayoría de nuestras sagradas ciudades fueron destruidas, sus habitantes asesinados, torturados y corrompidos. A esta guerra, la llamamos, La Gran Catástrofe.
- ¿Como sobrevivieron?
- Los Elfos, su más grande hechicero llamado Caledor reunió a los magos más poderosos que quedaban con vida, ya que los Demonios del Caos no solo atacaron a los míos, también los humanos, los elfos y los enanos fueron atacados, hasta el punto de casi ser exterminados. Caledor y su cónclave de hechiceros, reunieron toda la magia del mundo y la reunieron en un vórtice, obligando a los Demonios a desaparecer y sus siervos se replegaron a las Tierras del Norte. Ellos murieron, pero salvaron a nuestro mundo de la aniquilación.
- Con todo respeto, ¿que tiene que ver esto con los Skavens?
- Observe esto.
Mazdamundi hizo un ademán con su báculo y este mostró una enorme variedad de monstruos.
- ¿Qué es todo esto?
- Son creaciones de la Energía del Caos, todos y cada uno de estos seres antaño fueron una criatura normal, pero la mayoría de ellos, fueron humanos. Las Energías del Caos, los mutaron al grado de dejar de lado su propio bienestar con tal de servir a los Poderes Ruinosos. La raza humana fue una de las más afectadas por el Caos, muchos de sus seguidores provinieron de los humanos, ante tal decisión los Dioses Oscuros les dieron dones y mutaciones y de ahí nacieron dos sub-especies, los Hombres Bestia y los Skaven.
- ¿Entonces la raza de los Skaven fue creada por el Caos?
- No por los Dioses principales, por un dios menor, llamado la Gran Rata Cornuda. Al principio, solo eran unos pocos centenares de devotos, pero se fueron multiplicando hasta convertirse en una plaga. Una que se extendió por el mundo entero, construyendo un imperio bajo tierra que esperó el momento justo para invadir la superficie.
- ¿Cómo es que ustedes los derrotaron?
- Por la bendición de Sotek, el Dios Serpiente.
- ¿Quién?
- Sotek, uno de nuestros mayores y más reverenciados dioses. Cuándo el Clan Pestilens nos invadió, unos pocos siglos después de la aparición de esta nociva forma de vida, no poseíamos los medios para enfrentarlos y nuestra sagrada tierra de Lustria, se bañó en la sangre de mis guerreros y los invasores. Durante las batallas libradas, teníamos que capturar a tantos guerreros enemigos como fuese posible para sacrificarlos en nombre de Sotek. Durante varias décadas de guerra, conseguimos invocar a Sotek y él expulsó a los Skavens de Lustria. Pero la victoria no estaba completa, durante varios milenios, el resto de razas se preocupaba por sus propios intereses y parecían haber olvidado el peligro del Caos, algo que no pudieron olvidar cuando llegó la Tormenta del Caos y el Fin de los Tiempos.
- Entonces, lograron ganar gracias a Sotek y ¿como podré ganar esta guerra?
- Escuche, usted no solo se enfrenta a los seguidores de la Rata Cornuda, hay seguidores de los Dioses Oscuros entre los suyos.
- ¿Qué? No puede ser, no hay informes sobre cultos a los Dioses del Caos.
- Un demonio entró a su mundo y corrompió a uno de sus súbditos, ahora está buscando seguidores para los Cuatro Dioses, mientras que él representa al Caos Absoluto. Si lo consigue, liberará a los ejércitos del Caos en su mundo, eso incluye a los Astados y su reino sufrirá como mi imperio. Es por eso que trato de ayudarla. Quiero evitar que el Caos regrese a mi mundo y destruya el suyo. También quiero impedir unos presagios que si se cumplen, su mundo estará condenado.
- ¿Presagios? ¿cuáles presagios?
- He tenido una serie de visiones que si llegasen a cumplirse su pueblo los padecerá.
- ¿Cuáles son?
- He visto un palacio de cristal consumido por el fuego, al Elegido robando el libro que usted resguarda en su capital, el mismo Elegido apuñalando a una de sus compañeras princesas, al Coleccionista de Cabezas matando a su hermana y...
- ¡¿Qué?! ¡¿Luna está en peligro?! ¡Debo volver de inmediato!
- ¡No! ¡Regrese, si se va, no podré comunicarme con usted durante un tiempo!
- ¡Es mi hermana!
Celestia se dio la vuelta y comenzó a correr en dirección trasera, pudo sentir un hechizo de Mazdamundi que trataba de inmovilizarla, pero su determinación por salvar a Luna era mayor y se liberó del encantamiento y a su vez se despertó del hechizo de su hermana.
- ¡Luna!
- ¡Princesa! ¿Qué le ocurre? - Un guardia acababa de entrar a lo que parecía ser la recámara de Twilight.
- ¡Luna! ¿Dónde está mi hermana?
- La princesa salió con las tropas hace un par de horas. Lanzarán el ataque contra la madriguera en unos momentos.
- ¡NO! Van hacia una trampa.
A varios kilómetros de ahí, ocultos en la inmensa vegetación del Bosque Everfree, Queek esperaba ansioso la llegada del ejército equestre y esta vez, Ikit estaba a su lado, al frente de una enorme horda de Skavens, ansiosos por destruir a sus enemigos y volver a Ponyville, para reclamar la victoria que se les había negado.
