Capítulo 26
"Buscando Ayuda"
- ¿Luna? ¿Hermana?
La bestia que estaba encerrada en la burbuja frente a ella, ya no tenía nada en común con su hermana, a excepción de su ojo, era lo único que conservaba de su forma pasada, el resto de ella, solo era una vil creación de la Energía Disforme.
- ¡Ahora! ¡Métanla a la habitación!
- ¡No! ¡Esperen!
Twilight y tres Guardias se acercaron a la burbuja y empezaron a empujarla de nuevo adentro de la torre, el Engendro al ver a Twilight y los otros tres soldados, se volvió a poner agresivo, rápidamente el ojo de Luna, adquirió un brillo maligno y lanzó temerosos gritos con su deforme mandíbula para posteriormente empezar a lanzar violentos golpes contra el escudo y poco a poco empezó a fragmentarlo, parecía que ni la magia podía contener la ira de uno de estos seres. Finalmente, Twilight dieron un último empujón y metieron a la criatura de nuevo en su jaula. Twilight deshizo la magia de Celestia, al sentirse libre, el Engendro se lanzó de nuevo contra la puerta, pero siendo más rápida, Twilight cerró la puerta de hierro y de nuevo puso los hechizos de bloqueo. Apenas había terminado cuando la puerta se abolló de un feroz golpe, después otro y otro más, pero la magia reparaba las abolladuras de la puerta casi al instante.
- ¡No! ¡Luna! ¡Luna! - Mientras Celestia forcejeaba con Tempest para liberarse, los Guardias le colocaban una especie de funda de cuero en su cuerno, que al parecer aislaba su poder, ya que no podía hacer ningún hechizo. Después los guardias se la llevaron.
- ¡Twilight! ¡Libérala, por favor! ¡Luna sigue ahí! ¡Twilight!
- ¡Enciérrenla en sus cámaras! ¡Que no salga!
- ¡No Twilight! ¡Es mi hermana!
- ¡Es por su propio bien!
Tras un gran forcejeo, Celestia fue llevada a sus aposentos y encerrada bajo llave, ahí permaneció durante dos largas semanas, los Guardias le traían alimentos a través de un hechizo de desvanecimiento que pasaban a través de la puerta, si quería salir, debía ser acompañada y solo podía ir al baño. Pero muy pronto, se le unió al encierro Kroq-Gar, Nakai e Itlac. Los tres se negaron a obedecer las órdenes de Twilight ya que Mazdamundi los puso bajo el mando de Celestia, ellos le serían leales hasta que el Slann regresase o la muerte viniese por ellos. Durante varios días, Celestia se dedicó a conocer más a fondo a sus compañeros y así aprender más sobre ellos.
Kroq-Gar le contó el duro pasado que había tenido que soportar durante los milenios que llevaba vivo, le contó sobre su nacimiento en la Ciudad-Templo de Xhótl, le contó sobre su camada, cada uno de los Saurios que nació con él, estaban bendecidos por el dios Xhótl, lo que les daba la habilidad de amaestrar a los fieros Carnosaurios, cada uno de los hermanos de Kroq-Gar domó una de estas feroces bestias, pero él se encargó de domar al más fiero y salvaje que encontró, el sometió a su leal montura Grymloq, el Carnosaurio que siempre estaría con él. También habló sobre el terrible destino de su hogar, arrasado hasta los cimientos por culpa de los Demonios durante la Gran Catástrofe y como presenció la caída de cada uno de sus hermanos durante la guerra.
Nakai apenas habló, solo dijo que el venía de la Ciudad-Templo de Tlanxla, nació mucho antes de la Gran Catástrofe y también presenció la destrucción de la ciudad a manos de los Demonios y como había vivido milenios en la soledad, reapareciendo únicamente para defender las ciudades restantes de su raza, siendo adorado como un héroe, cuando no pudo defender lo que amaba.
Itlac, nació en la Ciudad-Templo de Xlanhuapec hace apenas ciento cincuenta años, estaba bendecido por el Dios Sotek dándole una cresta roja sobe su cabeza, su mayor anhelo era servir a un Slann, pero no podía tener ese honor, debía contentarse con dirigir a sus hermanos en batalla, por eso había jurado proteger a Celestia, para cumplir su sueño de servir a un ser celestial y poderoso.
Finalmente Twilight los liberó. Parecía estar muy afligida por haber encerrado a su mentora, ya que no podía mirarla a sus ojos y era mejor así. Celestia no podía entender como Twilight se había insensibilizado tanto, ella no le enseñó nada de eso, sabía que tal vez en los tres años no había estado, ella debió de haber presenciado severas atrocidades y ver mucha muerte y desolación. Pero eso no la excusaba de haber tratado de forma tan fría a su hermana.
- Princesa, yo lo...
- ¡Cállate! ¡No quiero que me hables!
- Debe entender su majestad, ella es peligrosa, no pedíamos dejar que alguien la viera así.
- Eso no te da derecho a tratarla como un pedazo de basura, como un ser inferior. Sigue siendo mi hermana.
Twilight no le recriminó, prefirió guardar silencio, mientras Celestia y los guerreros aliados salían de ahí.
La Princesa solicitó un Consejo de Guerra, con Kroq-Gar, Nakai, Tempest, Twilight y el Comandante en Jefe de las Fuerzas Equestres, la Coronel Rainbow Dash. La reunión tuvo lugar en la Sala de Guerra, una habitación especialmente decorada con mapas y algunas herramientas para trazar estrategias.
Rainbow asistió a la reunión con un bozal de hierro a modo de máscara para ocultar su malformación y el antiguo uniforme de Spitfire, también llevaba seis medallas, cada una llevaba grabada la cutie-mark de cada miembro caído del Rainbow Squad. Sin duada, una forma de recordar que debía vengarlos, a todos y cada uno de ellos.
- Gracias por estar presentes, debemos coordinarnos de inmediato para sacar a mi país de la situación actual.
- ¿Y cómo planea hacerlo?
- Kroq-Gar y Nakai compartirán sus experiencias a nuestras tropas, les enseñaran todo lo que saben sobre los Skaven y las bestias que acechan por allá afuera. Nos enseñarán sus tácticas y como contrarrestarlas, también nos brindarán de un entrenamiento militar para luchar contra ellos. Necesito que reúnan a las tropas para empezar de inmediato.
- No se podrá princesa.
- ¿Por qué no?
- Nuestros espías reportaron que un ejército enemigo se dirige a Corcel York, nuestras tropas salieron de Canterlot hace un par de días para reforzar a la guarnición.
- ¿Quién los dirige?
- Cadence. Junto con las tropas del Imperio de Cristal.
- ¿Y las reservas?
- Están desplegadas en los cruces estratégicos y protegiendo los trenes de suministros. Sólo nos queda la guarnición de la ciudad junto a las tropas de Tempest. Al menos unos cinco mil soldados.
- Con eso basta - Dijo Kroq-Gar. - Reunánlos en la plaza, empezaremos de inmediato. Y necesito que alimenten a Grymloq, ¿tendrán más prisioneros?
Todos se miraron de forma preocupada, pero Twilight confirmó que de hecho, las celdas estaban a rebosar de prisioneros Skavens y Astados. Kroq-Gar sonrió satisfecho y afirmó que unos cinco prisioneros diarios, bastarían para satisfacer el hambre de su montura y solicitó a unos Guardias, que le llevaran la primera tanda de prisioneros a Grymloq de inmediato.
Cuándo Kroq-Gar y Nakai salieron de la sala junto con Rainbow, Celestia se quedó a dialogar con Twilight y Tempest, tenía que discutir el tema de su hermana.
- Twilight, Tempest, quiero que saquen a Luna de su alcoba.
- No princesa, es peligrosa, ya vio de lo que es capaz de hacer. No vamos a soltarla.
- Ella me reconoció, aún está ahí. Sigue siendo mi hermana.
- No. Ella no ser ella. - dijo Itlak
- ¿Qué quieres decir Itlak?
- Ella fue corrompida hasta no tener redención, su cuerpo se ha convertido en un recipiente repleto de corrupción, es una hija del Caos ahora.
Tempest y Twilight se sintieron confundidas, no sabían casi nada sobre el Caos y sus fuerzas, por lo que Itlak tuvo que narrarles sobre los Engendros del Caos, (Itlak jamás había visto uno, pero los guerreros Saurios y Slann supervivientes al Fin de los Tiempos, narraban tanto sobre las anécdotas de la guerra, que ya lo sabía todo sobre ellos).
Celestia escuchaba atentamente las palabras del Eslizón, pero no aceptaba el hecho de que Luna no tuviera salvación, creía firmemente en que su hermana podía ser curada y de vuelta a su estado normal, ya la había perdido una vez y no tenía planeado perderla otra vez.
- Hay un método, tiene que haberlo.
- No lo hay. Sólo la muerte podrá liberarla. Ni siquiera un Slann puede revertir ese efecto. Lo siento princesa.
Al oír que ni la magia de los Magos Sacerdote podía revertir el poder de la corrupción, Celestia pudo sentir como la esperanza de recuperar a su hermana se desvanecía de forma dolorosa dentro de ella, pero no importaba lo que dijera su aliado, sabía que el espíritu de su hermana seguía dentro de ese cuerpo mutado y tal vez podría hacerlo entrar en razón. De repente, un pegaso entró através de la puerta de madera, era color gris, de melena rubia, ojos color miel y bizcos, con una cutie-mark de siete burbujas.
- ¡Sargento Hooves! ¿Qué hace aquí? - Exclamó Twilight.
Apenas y podía respirar, estaba bañada en sudor, sus respiraciones entrecortadas indicaban que tenía un mensaje importante que decir, pero simplemente se limitó a meter su pata derecha en su alforja y sacó un rollo de pergamino que lo extendió cordialmente a la princesa Celestia.
- Bebe agua - Le ordenó mientras desenrollaba el mensaje con su magia. No eran buenas noticias.
- No puede ser.
- ¿Que sucede Celestia? - le preguntó Tempest.
- Otro ejército de Skavens se dirige hacia nosotros, pero no reconozco esta heráldica.
- Déjeme ver - Twilight tomó el pergamino y comenzó a leerlo, al ver el dibujo de la bandera que estaba en el mensaje, se puso pálida y nerviosa. - Es el Clan Mors.
- ¿Clan Mors? Sólo había cuatro clanes al comienzo de la guerra. ¿Cuándo surgió?
- Tenemos conocimiento de ellos desde hace un año, cuándo aniquilaron a un regimiento completo de grifos cerca de Yeguadelfia. Encontramos las cabezas empaladas en las afueras de los muros con un mensaje: "El Clan Mors vive otra vez". Han demostrado ser un Clan fuerte y poderoso en batalla.
- ¿Quién es su líder?
- Un tal Sergrit, según nuestra inteligencia, pero tenemos la sospecha de que el verdadero líder es ese tal Queek.
El escuchar que un nuevo clan de enemigos había nacido y que estaba compuesto por las tropas más brutales y despiadadas de entre los clanes presentes en Equestria, Celestia supo que no tendrían oportunidad alguna de vencer una guerra de asedio, necesitaban refuerzos de inmediato.
- ¿Cuántos son sargento?
Derpy que recién se había vaciado toda una cantimplora de agua en su rostro, no contestó de inmediato, pero al quedar despejada, pudo contestar.
- Treinta mil, tal vez más. - Contestó Derpy.
¿Treinta mil soldados? ¿Contra cinco mil?, sin duda no habría oportunidad alguna de vencer. Twilight estaba pasmada de contemplar la perspectiva de que Canterlot estaba próxima a ser sitiada, Tempest en cambio se mostraba tranquila, demostrando el carácter propio de un buen soldado y Celestia estaba nerviosa, pero entonces recordó a un viejo aliado de Equestria, ya nadie los recordaba pero esperaba que viniesen en auxilio de Equestria, ahora más que nunca.
- ¿Cuánto tardarán en llegar?
- Un día, quizá dos. Dará tiempo a levantar las defensas necesarias.
- No - Twilight había recuperado el habla de repente - Debemos dejar la ciudad de inmediato.
- ¿Qué?
- Debemos abandonar la ciudad y dirigirnos al Imperio de Cristal, será el único modo de sobrevivir a esto.
- No - Le respondió Celestia - Lucharemos y les haremos probar el dolor de asediar esta ciudad.
- Pero no tenemos tropas suficientes, el ejército no llegaría si incluso regresasen hoy mismo. Es una causa perdida.
- No lo será. ¡Tempest! - La unicornio dio un paso al frente - Tú y Kroq-Gar están a cargo de la defensa. ¿Puedes hacerlo?
- Será un placer. - Tras decir esto, salió de la sala.
- ¡Tráiganme una pluma y pergamino!
Derpy sacó de su alforja una pluma, un tintero y un rollo de pergamino. Se los entregó a Celestia quién se puso a escribir de inmediato dos cartas. Tras terminar de redactarlas, las hizo desaparecer.
- Necesito que se integre a la defensa sargento. ¿Puede hacerlo?
- Sí princesa, sólo iré a ver a mi hija. - Derpy le dedicó un saludo militar y salió volando.
- ¿Qué haremos con los refugiados? - Preguntó Twilight.
- Llévenlos a las cuevas, debajo de la ciudad, es el sitio más seguro. Asegúrate de ello.
Twilight asintió y salió del castillo, al estar sola, Celestia subió a la torre dónde estaba Luna. Al llegar, uso su magia para espiar el interior de la habitación y pudo ver a la criatura acurrucada en un rincón, dónde solía estar la cama de Luna, totalmente destrozada, de hecho la habitación estaba completamente destruida e irreconocible.
Asegurándose de que nadie la viera, Clestia retiró los sortilegios protectores de la puerta y la abrió con sumo cuidado.
- ¿Luna?
El Engendro se volteó rápido y lanzó un potente rugido al ver a Celestia, se incorporó y corrió hacia ella, estirando sus deformes extremidades con la intención de despedazarla. Pero Celestia creó una barrera protectora entre ella y Luna. Al chocar contra la barrera, el engendro comenzó a golpearlo violentamente con su garra y su bola de pinchos. Pero la Princesa no desistió, era hora de mostrar la intención de su visita.
- ¡Luna! ¡Soy yo! ¡Tu hermana!
El engendro siguió atacando y rugiendo, cada vez más fuerte. Celestia temía que el ruido del ataque atrajera miradas indeseadas, pero continuó intentando hacer entrar en razón a su hermana.
- ¡Luna escúchame! ¡Soy Celestia! ¡Por favor! ¡Reacciona!
En ese momento, el Engendro se detuvo y su mirada se cruzó con la de Celestia.
- ¿T...Tia? - Fue lo único que pudo decir, de forma casi intendible.
- ¡Sí Luna! ¡Soy yo!
- ¡Princesa! ¡¿Qué está haciendo?! - Gritó una voz a sus espaldas.
Celestia volteó y ahí estaban un par de Guardias que la veían atónitos.
- ¡No! ¡Esperen! ¡Ella me recuerda!
Los guardias bajaron sus lanzas, de forma amenazadora.
- Princesa, ¡cierre la puerta!
- ¡No! ¡Se los demostraré! - Y tras decir esto, deshizo la barrera.
Apenas la barrera desapareció y la gigantesca pinza de cangrejo se cerró en torno al cuello de Celestia, los guardias cargaron contra la bestia, pero este los golpeó con su otro brazo y se estrellaron contra el muro, quedando inconscientes. La bestia acercó la cara de Celestia a su boca, la cuál se abrió como una flor, revelando sus colmillos, pero Celestia no se defendía, se sentía incapaz de atacar a Luna, aún cuándo fuese un monstruo a punto de matarla.
Pero entonces, la deforme boca del Engendro volvió a murmurar "¿Tia?", parecía ser lo único capaz de pronunciar.
- Sí... Luna... soy... ¡agh!... yo
Y sorprendentemente, la liberó. Al sentirse libre, Celestia se acercó con cuidado a ella y extendiendo sus alas, lo abrazó, mientras el Engendro se quedaba de pie. Era extraño ver algo cómo eso, pero Celestia siempre estuvo en lo cierto, Luna no se había ido, seguía dentro de ese cuerpo, luchando contra la corrupción del Caos.
