Capítulo 28

"La Batalla de Canterlot"

Para buena suerte de Canterlot. el Imperio de Cristal envió a cinco mil de sus mejores efectivos a reforzar a la guarnición de la ciudad, lo que permitió a las fuerzas de Celestia en poder reacomodar mejor a las defensas.

En el muro Oeste se acomodaron los refuerzos del Imperio y la guarnición de Canterlot, junto a Twilight, Shinning, Itlak y Rarity, en la parte inferior de este muro, estaban las tropas del Rey Tormenta, dirigidas por Nakai y Tempest Shadow. Para proteger la puerta y el muro Este, estaban las levas reclutadas quiénes también desempeñaban el papel de arqueros e infantería ligera, Celestia y Rainbow Dash, los dirigían y fueron acomodados en esta zona para minimizar su número de bajas ya que el terreno escabroso impediría a los atacantes izar escalas en esta parte del muro, tenían la montaña cubriendo el flanco derecho y el portón estaba hecho de la madera más fuerte del reino reforzada con magia de Alicornio, Celestia además confiaba en tener la ventaja de ser el defensor, después de todo, los muros jamás habían caído ante algún enemigo.

La noche llegó rápido, apenas los soldados terminaron de acomodarse en sus nuevas posiciones cuándo se formaron oscuras nubes de tormenta (desde la caída de Cloudsdale, Twilight había hecho un hechizo que creaba lluvias, nevadas o días soleados aleatoriamente), los truenos se oían tras la caída de los rayos y a la distancia, un mar de antorchas se acercaba a la ciudad, junto a gritos frenéticos que solo significaban violencia y muerte.

Las murallas hervían de defensores listos para pelear en defensa de su amada ciudad capital, confiaban en el liderazgo de sus princesas y el mando de sus comandantes. Poco a poco, el suelo empezó a temblar debido a la masa de enemigos que se acercaba peligrosamente a la ciudad, ya faltaba poco para empezar lo que sería una sangrienta y violenta noche. Kroq-Gar observaba al ejército hostil acercarse, estaba deseoso de presentar batalla nuevamente a esos engendros rátidos y derramar su sangre en nombra de de Sotek. Tempest que ya se había enfrentado a los Skavens, esperaba órdenes a las que seguir junto al inmenso Króxigor Nakai, Celestia y Rainbow estaban en el parapeto de la entrada, Celestia con el Zweihander de Luna desenfundado y listo para blandirlo.

En el otro muro, Twilight y Shinning esperaban el momento oportuno para empezar el ataque, los únicos que no parecían muy conformes en tener que pelear como compañeros eran Rarity e Itlak, quién trataba de ver lo que sucedía en las afueras de la muralla (El muro era más alto que el Eslizón) y Rarity no dejaba de hacer chistes sobre la baja estatura de su compañero.

- ¿Estás bien hermana?

- Estoy nerviosa, temo por todos aquí.

- No debes preocuparte, saldremos de esta, ya lo verás.

En ese momento cayó un enorme rayo y segundos después llegó un trueno muy poderoso, tras él una lluvia muy fuerte, el sonido de las gotas de lluvia contra las armaduras dejaba escuchar un sonido muy peculiar, como un ritmo de mini tambores bélicos, pero afuera, los Skavens se acercaban en tono una marcha organizada y sintonizada (Muy inusual en sus ejércitos), era un mar de picas y antorchas que demostraban una enorme superioridad en cuanto a números, pero entonces, los ponis se econtraron ante una terrible situación, el ejército enemigo estaba compuesto exclusivamente por Alimañas.

Eran miles, todos estaban en formación y marchaban a un ritmo unísono, desde los muros, las tropas veían con temor y odio a sus enemigos, durante los años en que los ponis habían enfrentado a los Skaven, jamás se habían topado con un ejército compuesto solo por tropas de élite, que eran unos auténticos maestros en el arte de la muerte y la guerra.

Mientras las tropas bajo el estandarte del Clan Mors se acercaban, las torres, repletas de armas de asedio, empezaron a prepararse para soltar su letal carga contra sus víctimas, que estaban agrupadas en enormes masas de guerreros. Pero entonces, sobre una roca que estaba rodeada de millares de soldados enemigos, un Skaven ataviado en una armadura de placas y picos, que iba montado a lomos de una monstruosa Rata Ogro se subió a la roca. El líder levantó la garra que tenía la espada, lanzó un chillido y las tropas se detuvieron, a solo sesenta metros de separación. Su nombre, Veglix, ex-miembro de la Guardia Carmesí y solo deseaba la gloria de ser el Skaven que conquistó la capital de Equestria.

- ¡Preparen la artillería!

- ¡No disparen! ¡Esperen mi señal! - Ordenó Celestia.

Los artilleros se miraron extrañados al recibir esa orden, pero obedecieron. En el muro oeste, las tropas del Imperio de Cristal, mantenían la disciplina y no mostraban tener miedo alguno, junto al Regimiento de Élite de Rarity y el pequeño Eslizón. Pero en los otros muros, las levas estaban aterrorizadas, pero no retrocedieron, seguían firmes en su posición. En el otro extremo de la tierra de nadie, Veglix se impacientaba. estaba deseoso de empezar la batalla, pero sabía que lo mejor que podía hacer, era provocar miedo a los defensores. Lanzando un chillido de rabia, los Skavens empezaron a golpear sus armas contra el suelo, sus armaduras o los escudos mientras lanzaban gritos frenéticos e insultos a sus adversarios.

En el muro principal, Itlak se esforzaba por poder mirar afuera del muro, pero era inútil, su diminuto tamaño le impedía mirar afuera.

- ¿Que pasa allá afuera?

- ¿Quieres que te lo narre todo? O, mejor te busco un taburete.

Furioso, por esa nueva afrenta a su honor, Itlak decidió extender un desafío a su insoportable compañera.

- Jovencita, estoy harto y sé como podemos hacer a un lado nuestras diferencias.

- Dímelo, pequeñín.

- Muerte y sangre, el que asesine a más engendros demostrara ser el guerrero superior.

- Me parece enano - y Rarity estrecho la mano de Itlak.

Entretanto, en el parapeto de la puerta y el muro este, a las milicias les costaba trabajo mantenerse firmes ante el acto de de intimidación de los Skavens. De hecho, algunos tensaron sus arcos y flechas contra las fuerzas enemigas sin recibir órdenes, pero ellos no eran los únicos aterrorizados.

En las cuevas debajo del castillo, llenas de decenas de miles de refugiados, en su mayoría potrillos, ancianos, enfermos y heridos, los ruidos de la horda se escuchaban de un modo aterrador, los civiles solo podían orar por que las fuerzas leales lograran vencer a un enemigo muy superior para que así, pudiesen vivir aunque fuese, solo un día más. Y entonces, por un simple error debido al miedo, un arquero disparó una flecha contra una de las Alimañas, dándole en el cuello.

La alimaña trató de sacarse la flecha, pero fue un esfuerzo inútil, la herida era letal y unos pocos instantes después, se desplomó muerta al suelo. Al ver a su camarada e el suelo, en medio de un creciente charco de sangre, el resto de las alimañas entraron en un estado vengativo, alzaban sus armas al aire y lanzaban intensos gritos de furia, pedían sangre, Veglix lanzó un furioso grito y con su espada apuntó al castillo. Al ver la señal de su líder, las tropas se lanzaron al ataque.

- Así comienza - Fue lo único que Celestia expresó.

Twilight, que esperaba demorar el combate por todo el tiempo que fuese posible, supo que debía actuar ahora.

- ¡Prepárense a disparar!

Las tropas del Imperio de Cristal y Shinning Armor junto a Rarity y su Regimiento, tensaron sus arcos.

- ¡Disparen!

Miles de flechas salieron volando del muro hacia los hombres rata y toda la primera línea de guerreros enemigos cayó abatida por la lluvia de proyectiles. En la puerta, Celestia se preparaba para lanzar su propio ataque.

- Abran fuego.

- ¡Fuego! - Gritó Rainbow.

Desde la puerta y el muro este, otra andanada de flechas junto a una lluvia de proyectiles de catapulta, balistas y cañones cayó sobre las líneas enemigas, matando a cientos de guerreros rata, pero aún quedaban varios miles de enemigos. Al ver que solo faltaban unos metros para que los enemigos llegasen al muro, Twilight ordenó que las tropas del Rey Tormenta entrar en acción, quiénes estaban desplegados en la parte trasera de la muralla. Los inmensos soldados dejaron sus armas en suelo y tomaron una ballesta, la cargaron y soltaron una lluvia de letales pernos contra los Skavens y varios más cayeron.

A pesar de las bajas, los skavens seguían al ataque, el simple hecho de botín y grandes cantidades de esclavos para alimentar al Imperio Subterráneo los envalentonaban pero también el miedo jugaba un importante factor en la moral enemiga, ya que si fallaban, Queek había prometido tortura y muerte a todos aquellos que regresasen a la madriguera derrotados.

Poco a poco y bajo un bombardeo intenso de flechas y proyectiles de todo tipo, las Alimañas se acercaron al muro peligrosamente, al estar a tres metros de ella, las Alimañas que conseguían llegar a la parte inferior del muro desenfundaban una pequeña pistola de chispa, que era en realidad una pistola de Piedra Bruja y la disparaban contra el muro.

Cientos de peligrosas proyectiles, llenos de Energía Corrupta del Caos impactaron a docenas de ponis. Algunos murieron pero varios más caían heridos, los cuáles debían ser atendidos inmediatamente, antes de que las Energías del Caos hicieran terribles daños irreversibles en sus pobres víctimas. En ese momento, la primera escala se levantó y al estrellarse contra el muro, una Alimaña saltó contra los ponis del Imperio de Cristal y blandiendo una espada dentada, el guerrero ràtido comenzó a luchar contra los disciplinados soldados.

- ¿¡Listos?!

Los soldados dejaron los arcos y sacaron sus brillantes espadas, hechas de diamante y defendieron el muro contra los invasores y así empezó el verdadero derramamiento de sangre.

- ¡Por Canterlot!

- ¡Por Celestia!

Más y más escalas se empezaron a estrellar contra la muralla y miles más de guerreros enemigos comenzaron a subir por ellas y se enfrentaban a los defensores en brutal combate cuerpo a cuerpo. Por todo el muro, las espadas de diamante chocaban contra los malignos filos dentados, los escudos de madera y hierro oxidado se enfrentaban a escudos de acero en un violento choque.

Pero había dos combatientes que parecían disfrutar de la batalla, Itlak y Rarity.

Ambos rivales y compañeros de armas, luchaban encarnizadamente contra todas las Alimañas posibles, en un intento de demostrar su superioridad, la competencia entre la blanca unicornio y el eslizón era muy reñida.

- ¿Cuántos llevas enano? - Le preguntaba Rarity que acababa de degollar una alimaña.

- ¡Trece! - En ese momento dos alimañas se lanzaron al mismo tiempo contra el Eslizón, pero Itlak esquivó ambos ataques fácilmente y blandiendo su arma (un garrote dentado) golpeó a sus rivales en la mandíbula y se las desprendió del cráneo - ¡Corrección! ¡Quince!

- ¡Yo diecisiete!

- ¡¿Qué?! - Itlak estaba sorprendido - ¡No perderé ante una yegua mágica! - Y diciendo esto se lanzó contra una Alimaña que estaba a punto de matar a un guerrero aliado.

Pero a pesar de que Rarity e Itlak peleaban con gran habilidad, no eran rivales para las técnicas de combate de Shinning Armor, el hermano mayor de la princesa Twilight que también tomaba parte de la batalla. Shinning peleaba a base de una espada corta y asesinaba sin piedad a cualquier Alimaña que osase enfrentarse a él, aún no había olvidado la cruel muerte de sus tropas en Trottingham. Su sola presencia inspiraba a sus tropas a resistir y luchar con valor inigualable.

Pero Veglix sabía que lanzar un ataque continuo contra los muros, no lo llevaría a ningún lado y no quería desaprovechar su superioridad numérica, de inmediato ordenó lanzar un segundo ataque contra la puerta con un ariete reforzado por magia negra, por lo tanto sería capaz de derribar la madera mágica que impedía a los Skavens entrar en la ciudad.

Dos mil alimañas levantaron sus escudos alrededor de una ariete, cuya cabeza era una rata furiosa y empezaron a marchar, en dirección a la puerta, con sus escudos protegiendo a los portadores del ariete. Pero debían acercarse lentamente a través de una lluvia de letales proyectiles y no estaban dispuestos a fallar.

Poco a poco, el ariete se iba acercando y no pasó desapercibido.

- ¡Un ariete!

- ¡Arqueros! ¡Fuego a discreción!

Los arqueros milicianos tensaron sus armas y lanzaron una lluvia de proyectiles incendiarios contra los Skavens, pero los escudos protegieron el ariete y poco, se fueron acercando a la puerta, poniendo nerviosas a las tropas de milicia.

- Usen los cañones- Ordenó Celestia.

- ¡Cañones!

De inmediato, cuatro piezas de artillería descargaron cuatro proyectiles explosivos contra el muro de escudos y varios Skavens murieron por los pesados proyectiles, pero tan rápido como caían, otros tomaban su lugar y Veglix comprobó que su plan estaba siendo todo un éxito y de inmediato ordenó usar sus nuevas armas.

A escondidas y con cautela, varios Skavens transportaban barriles llenos de pólvora negra que fueron puestos en la base de la muralla, los Skavens no iban a seguir librando una clásica, iban a volarla en pedazos. Cuando los barriles fueron colocados, un porta-antorcha se acercó corriendo y al verlo Twilight se alarmó. Sabía que algo muy algo muy malo iba a pasar.

- ¡Rarity! - Twilight trataba de obtener la atención de su amiga, que se encontraba ocupada, peleando contra una alimaña.

- ¡¿Qué sucede?!

- ¡Derriba a ese soldado!

- ¡Hazlo tú, estoy ocupada!

Twilight no tuvo alternativa, tomando un arco del suelo y un carcaj de un soldado muerto, Twilight disparó una flecha, pero erró en su objetivo, decidida a no fallar, Twilight respiró hondo y soltó una segunda flecha, que dio en el hombro derecho del Hombre Rata, pero era demasiado tarde. El guerrero se lanzó contra los barriles y ocurrió una enorme explosión.

Cientos de ponis y skavens salieron disparados por los aires junto a toneladas de piedra y hierro que cayeron por todos lados, Celestia y Rainbow voltearon y vieron estupefactas la destrucción del muro. Canterlot estaba cayendo ante los Skavens.