Capítulo 29
"Brechas"
La ruptura en el muro era enorme, con más de cinco metros de ancho. Había un gigantesco cráter en el suelo y la muralla de la que Celestia alardeaba de que jamás había sucumbido ante ningún enemigo, ahora estaba destrozada y lista para ser conquistada.
Sin perder tiempo, cientos y cientos de guerreros Skavens se lanzaron hacia la brecha y empezaron a atravesarla para comenzar el asalto interior. Twilight, había estado en el rango de la explosión cuándo esta ocurrió, pero gracias a un fácil hechizo de protección, logró evitar sufrir un gran daño, pero eso no le impidió salir volando y sufrir una dolorosa caída. Había caído sobre su costado y se había fracturado una de sus alas.
Twilight trató de reincorporarse pero el dolor de su ala se lo impidió, era atroz y casi imposible de ignorar y detrás de ella, las Alimañas se acercaban a ella, riendo maliciosamente.
- ¡Princesa Twilight! – Se oyó un grito desde la parte intacta del muro, en la parte superior.
Twilight alzó la vista y pudo ver la figura del eslizón saltando desde la muralla y cayendo sobre las alimañas desprevenidas bajo sus patas.
- ¡Itlak!
Tras aterrizar sobre una de las Alimañas, le clavó su garrote en la cabeza y de inmediato se dispuso a combatir contra todas aquellas que osaran pasar por la brecha, pero una de ellas, le propinó un fuerte golpe en la cara con su escudo, dejándolo aturdido y después un mar de Skavens tapó toda la escena. Twilight, decidida a salvarlo entró en acción.
- ¡Abran fuego!
Las tropas del Rey Tormenta lanzaron otra andanada de sus ballestas contra las filas de Alimañas y docenas de ellas fueron asesinadas en el acto.
- ¡Carguen!
Las tropas del Rey Tormenta, junto a Tempest Shadow y el Króxigor Nakai, tomaron sus armas de combate cuerpo a cuerpo y se lanzaron contra los Skaven, quiénes al ver a esas tropas corriendo hacia ellos, se alinearon en posición de batalla, con sus alabardas al frente.
Twilight, al estar más cerca de ellos, usó su espada justo antes de estrellarse contra sus odiados enemigos y apartó una de las alabardas enemigas que pudo haberse clavado en su rostro y lanzó un hechizo contra los Hombres Rata, eliminando a docenas de ellos. Tempest dio un magistral salto sobre las afiladas puntas de las alabardas y lanzó un torrente inestable de magia contra los Skavens, la magia creó una pequeña explosión que eliminó a algunas Alimañas, Tempest se introdujo entre las filas enemigas y empleó sus brutales conocimientos de combate mano a mano (Al no poder usar magia como el resto de unicornios, Tempest prefería usar sus cascos como arma).
Pero nadie se lucía en combate como Nakai, el inmenso Króxigor usaba su brutal maza para aplastar a los Skavens o golpearlos tan fuerte que salían volando por los aires y detrás de él llegaron los soldados del Rey Tormenta, empleando su fuerza bruta y enormes lanzas, se enfrentaron a los siervos de la Rata Cornuda en una violenta confrontación. Twilight en cambio, se abría camino entre las Alimañas con tal de llegar hasta Itlak. Tal vez no sentía mucha empatía hacia sus nuevos aliados, pero el eslizón estuvo más que dispuesto a dar su vida con tal de darle tiempo a ella de que los soldados la protegieran. Finalmente, llegó al área donde debía estar el eslizón, se sorprendió de ver que aún no lo hubiesen asesinado, ya que empleaba su agilidad para esquivar los múltiples ataques que los Skavens lanzaban contra él. Rápidamente, Twilight lanzó un rayo que atravesó a varios guerreros rata, de inmediato levitó a Itlak y lo sacó del combate.
- ¿Estás bien?
- Lo estoy su Majestad.
- ¿Por qué lo hiciste? – Le preguntó mientras le daba sus armas a Itlak.
- Es mi deber y si debo morir por protegerla, lo haré. Ese siempre ha sido nuestro deber. Ahora a luchar. – Itlak desmontó del lomo de Twilight y se unió a la lucha
A pesar de que ella había tratado de forma horrible a Kroq-Gar, Nakai y a él mismo, Itlak le confirmó que los votos de lealtad que habían jurado a Celestia, no sólo eran para ella, sino para todas las Alicornios que existieran en Equestria, darían gustosamente sus vidas con tal de protegerlas.
La batalla continuó, sin tregua ni misericordia por parte de ningún bando. Pero mientras las fuerzas equestres profesionales contenían a los Hombres Rata en la muralla y en la brecha, el muro de escudos que protegía al ariete llegó hasta la puerta, los Skavens rompieron la formación de defensa y el ariete que era cargado por diez alimañas sumamente musculosas, se dirigía peligrosamente rápido hacia la entrada, pero afortunadamente, Celestia actuó con la precisión adecuada.
- ¡Protejan la entrada!
Miles de milicianos se lanzaron contra la puerta para incrementar su peso, pero en ese momento, el ariete golpeó la entrada con tanta fuerza, que la madera crujió. La magia oscura que impregnaba la cabeza del ariete sin duda era poderosa y Celestia lo sabía, por lo que empezó a usar su magia sobre la madera, para reforzarla y darle más tiempo a sus fuerzas de hostigar lo más posible a los Skavens,
- ¡Maten a esos malditos! – Ordenó Rainbow Dash.
Desde las almenas, cientos de ponis armados con jabalinas, arcos e incluso piedras, empezaron a hacer su parte en la defensa, lanzándoles todo lo que tenían a los guerreros enemigos, pero trataban de centrarse en los que llevaban el ariete, pero parecía que algún tipo de hechicería los protegía, ya que las Alimañas que llevaban el ariete muy pronto estaban repletos de heridas, pero parecían no importarles en lo absoluto. Era obra de la magia oscura que impregnaba el ariete, también protegía a sus portadores de las heridas recibidas, pero eso no significaba que fuesen inmortales.
Un joven pegaso, muy valiente tomó una piedra del suelo, (había tratado de llevar una lanza, pero no podía manejarla y un semental más fuerte se la quitó) y la alzó sobre los Skaven que llevaban el ariete y a dejó caer. La piedra golpeó la cabeza de una Alimaña y esta se desplomó muerta, parece que había excedido la cantidad de daño que la magia oscura podía proteger, eso inspiró al resto de defensores, quiénes empezaron a arrojar más lanzas y flechas contra los Hombres Rata, matando a varios de ellos y obligando a otros, a tomar el lugar de sus compañeros muertos en el ariete.
En la brecha, el combate proseguía, pero las fuerzas aliadas estaban desgastadas, a pesar de que las Alimañas muertas superaban por docenas a los cuerpos de soldados de tormenta y a los ponis del Imperio de Cristal, lo cierto era que la superioridad numérica era muy favorable a los Skavens. Y muy pronto las Alimañas comenzaron a sobreponerse, asesinando salvajemente a las exhaustas tropas de refuerzo. Twilight, que seguía liderando a los guerreros del Rey Tormenta en la brecha, comprendió que seguir manteniendo la posición era desfavorable y ordenó replegarse al interior de la ciudad, después de todo, Twilight tenía un plan de contención.
- ¡Repliéguense!
- ¡¿Qué?! – Le preguntó Tempest.
- ¡Debemos irnos!
- ¡No! ¡Si lo hacemos, nos atacarán por detrás!
- ¡Tengo un plan! – Tempest no sabía si confiar o no en ella, pero la mirada de confianza de Twilight, la convenció.
- ¡Tropas! ¡Retirada!
Los soldados obedecieron y poniendo sus lanzas y escudos en alto, empezaron a cubrir la retirada de sus compañeros, pero había un problema. Parecía que Nakai había caído presa de sus instintos depredadores ya que estaba golpeando salvajemente a docenas de guerreros rata con su mazo y también los despedazaba con sus imponentes mandíbulas. Itlak, en cambio estaba sobre los hombros de su compañero, golpeando a los Skavens en la cabeza con su porra. Una docena de soldados de tormenta se lanzaron contra Nakai y se lo llevaron a rastras, junto a su maza, pero Itlak se rehusaba a dejar la batalla, por lo que Tempest lo agarró y se lo llevó, mientras el diminuto Eslizón pataleaba y lanzaba maldiciones contra ella.
Twilight creía que era momento de empezar a ejecutar su plan de contención, pero entonces se fijó en algo, en los muros aún estaba Shinning Armor y lo que quedaba de su ejército. Debía de darle aviso a su hermano para retirarse de inmediato.
- ¡Shinning! ¡Hermano!
La cabeza de un Skaven cayó al suelo y Twilight volteó hacia arriba, ahí pudo ver la figura de su hermano combatiendo magistralmente frente a otras tres Alimañas que iban con escudos y espadas, forjados por decenas miserables esclavos Skavens y ponis, en las terribles herrerías de la madriguera del Clan Mors.
- ¡Shinning! – Su hermano volteó, tras haber degollado a sus enemigos - ¡A la puerta!
- ¡Sí! ¡Retírense! ¡Todos vuelvan a la puerta!
Siguiendo las órdenes de su comandante, las tropas supervivientes del Imperio de Cristal se movilizaron en forma ordenada hacia el muro oeste y el parapeto de la puerta, dejando tras de sí a miles de cadáveres y un gran número de Alimañas vivas, que veían con risas tétricas y ojillos llenos de malicia a la ciudad, completamente indefensa y lista para ser reclamada.
- ¡Ahora!
- ¡Suéltenlo!
Docenas de pegasos surcaron el aire, llevaban atados a sus costados, unas ánforas y al estar sobre las tropas enemigas, cortaron las sogas que sujetaban las ánforas a sus cuerpo y estas se estrellaron en el suelo, al quebrarse, liberaron un líquido oscuro y pegajoso. Twilight soltó una chispa desde su cuerno y el líquido negro resultó ser brea. Apenas la chispa tocó la brea y esta se encendió rápidamente, calcinando a cientos de Alimañas en el proceso y bloqueando la entrada a la ciudad.
Con la brecha tapada con fuego, las tropas que quedaban, se dirigieron a la puerta, para reforzar a la guarnición, que esperaba la inevitable ruptura de esta. Entonces, el ariete destrozó una parte de la puerta, dejando un hoyo de más de noventa centímetros de diámetro.
- ¡Bloqueen el agujero!
- ¡Ahora!
Pero antes de que los ponis pudiesen hacer algo, cinco Alimañas desenfundaron sus pistolas y abrieron fuego contra los milicianos, matando a algunos de ellos, pero a su vez, los ponis respondieron con arcos y flechas, eliminado a las Alimañas, pero apenas cayeron y docenas de ellas se colaron por el agujero, después empezaron a pelear contra los milicianos.
Celestia, sabía que necesitaban ayuda, después de todo, esos ponis no tenían mucha experiencia, sería cuestión de tiempo antes de que fuesen superados por el enemigo y tomando el Zweihander de Luna, se dirigió a la entrada principal, seguida de Kroq-Gar y Rainbow Dash. Al llegar a la entrada, pudieron apreciar a las milicias, como lentamente retrocedían ante los Skavens, quiénes ya ocupaban más de doce metros de terreno interior.
Alzando el mandoble, Celestia se abrió camino hasta las Alimañas, al estar lo suficientemente cerca, dio un fuerte golpe y la hoja cercenó la cabeza de tres guerreros rátidos, Rainbow Dash alzó u escudo, sacó una brillante espada de acero y se unió a la princesa pero ocurrió algo cuando los Skavens vieron a Kroq-Gar, sintieron terror. Ver a ese imponente guerrero Saurio que desbarató sus planes de tomar Itza y Xlahuapec y que asesinó a miles de los suyos era una terrible visión que los Hombres Rata creían que se había quedado atrás y que solo los acecharía en sus pesadillas.
Pero Kroq-Gar estaba presente y sediento de sangre de esos engendros rátidos, con un veloz movimiento, tomó a uno por el cuello con su garra izquierda, aquella que tenía el guantelete dorado y levantó a la Alimaña varios centímetros del suelo, entonces el guantelete empezó a brillar y un enorme rayo de luz salió disparado de la palma e hizo explotar la cabeza del Skaven.
Al ver eso, muchas de las Alimañas chillaron aterradas y empezaron a huir a través del hoyo, las milicias se inspiraron al ver a sus líderes en el frente, así como ver a los Skavens tratar de escapar y la resistencia se intensificó. Pero Celestia sabía que debía obstaculizar el envío de tropas enemigas a la puerta, por lo que ordenó a Itlak y a Twilight, en salir del castillo a través de una puerta secreta, para atacar a las Alimañas por la espalda.
Twilight e Itlak accedieron, de inmediato se dirigieron a la puerta secreta, escondida tras un muro falso, la abrieron y encontraron un túnel, se adentraron en él y al salir, estaban al pie del muro oeste, tras bloquear de nuevo el túnel se acercaron con cuidado a la esquina del castillo. Al llegar, Twilight se asomó, solo un poco para observar la distancia que los separaba del enemigo, eran al menos diez metros de separación.
- ¿Qué sucede princesa? Debemos avanzar.
- Es un largo trecho, nos dispararan antes de acercarnos.
Itlak se asomó y comprobó que Twilight decía la verdad, de hecho, el eslizón se quedó pálido al notar la enorme cantidad de soldados Skavens, tratando de entrar por la puerta.
- Arrójeme – Le sugirió el Eslizón
- ¿Qué? – Twilight estaba extrañada al escuchar esa sugerencia.
- ¡Está demasiado lejos para saltar! ¡Debe arrojarme sobre ellos!
Twilight estaba asombrada por esa muestra de valor perpetrada por tan diminuto soldado.
- Solo prométame algo.
- ¿Qué cosa?
- Jamás se lo diga a la unicornio blanca.
- Me lo llevaré a la tumba.
Twilight lo levitó con su magia y lo arrojó contra los Skavens, quiénes estaban completamente despistados y detrás de él, Twilight propinó un gran salto y aterrizó a lado de Itlak, ambos guerreros lucharon con gran vigor frente a una horda casi inagotable de guerreros rata.
Mientras Twilight e Itlak mantenían la posición, las milicias trajeron enormes maderos, con los que empezaron a atrancar la ya debilitada entrada a la ciudad, de hecho, eso no les daría más que unos cuantos minutos para tratar de reorganizarse.
- ¡Prepárense para defender la puerta! ¡Qué Twilight e Itlak regresen a la ciudad!
- No, debemos volver a la ciudadela.- Respondió Kroq-Gar
- Es lo mejor – Comentó Shinning Armor – Podremos defendernos mejor ahí.
En eso, ocurrió un destello y apareció Twilight junto con Itlak, bañados en sangre Skaven.
- Vienen más Alimañas en camino, debimos eliminar unos treinta de ellos.
- Princesa Celestia, debemos volver al castillo, no podremos defender la posición por mucho tiempo estando aquí – Le comentó Tempest.
Viendo la lamentable situación de sus guerreros restantes y como la barrera de fuego se iba apagando, Celestia admitió que seguir defendiendo el pueblo bajo era inútil, por lo que ordenó retirarse al distrito militar para seguir defendiendo la ciudad.
- Vayan al distrito militar ¡Ahora!
Las tropas obedecieron y abandonaron el pueblo bajo de Canterlot a los Skavens, que seguían acercándose a una victoria rotunda y total.
