Capítulo 30
"La Alianza"
Era un amanecer rojo, hay quién dice que cuando el sol sale en el horizonte de un color rojizo es por que en el día anterior, se había derramado sangre en grandes cantidades y eso era lo que había sucedido en Canterlot. Por todas partes de la ciudad había incendios, cadáveres y grandes ríos de sangre que empapaban las antaño blancas avenidas de la capital equestre, pero había algo fuera de lo común y era que dos de los tres anillos defensivos habían caído ante el enemigo Skaven.
La puerta que separaba el pueblo bajo del distrito militar estaba destrozada y por ella, miles de guerreros ràtidos se habían metido, asesinando a las tropas que defendieron su posición hasta caer, cumpliendo la orden de sus comandantes, con tal de darle un poco de tiempo a las defensas interiores para prepararse, pero las tropas no pudieron soportar el ataque que los Skavens habían lanzado, a base de usar todo su potencial de ataque y una terrible superioridad en números contra los pocos cientos de soldados que trataron de detenerles.
Ahora, los Skavens disfrutaban estar ya tan cerca de la victoria que ya estaban terraformando la ciudad, para convertirla en una nueva madriguera, las hermosas torres de mármol fueron derribadas, la biblioteca de Canterlot, que albergaba muchos libros antiguos, pergaminos de incalculable valor y artículos mágicos únicos en Equestria, estaban siendo destrozados y quemados por la horda de guerreros rata, el antiguo planetario de Canterlot también fue objeto de ataque por parte de los Skavens quiénes empezaron a corromperlo a base de usar magia del Caos.
Solo el castillo resistía, pero estaba sitiado, rodeado por legiones enteras de Alimañas que solo esperaban el momento oportuno para atacar, pero parecía que era imposible entrar al castillo, por lo que el ariete que se usó para derribar las puertas de la ciudad, ahora era traído de nuevo para golpear la entrada a castillo y ponerle fin a este combate.
Dentro del palacio, los supervivientes reforzaban la entrada con todo tipo de objetos, algunos unicornios también empleaban su magia para aumentar el peso de la puerta, pero incluso así, eso no sería suficiente para detener a los Skavens, quiénes ya habían empezado a golpear la puerta del castillo con su ariete.
Adentro, los defensores reunían todo lo que podía servirles para reforzar su barricada, todos menos una. Celestia estaba sentada en su trono, tenía el mandoble de su hermana a su lado derecho, salpicado de sangre Skaven y estaba quitándose su yelmo.
- Canterlot ha caído, todo acabó.
- Usted dijo que la ciudad no caería si las tropas la defendían - Le recriminó Tempest Shadow a Celestia - ¿¡No dijo usted eso?! ¡Han muerto cientos defendiéndola!
De repente, un fuerte golpe hizo que la puerta se empezará a resquebrajar, a través de la ruptura, se empezaron a a notar las caras de los engendros rátidos, los cuáles lanzaban horribles risotadas y chillidos agudos, el sonido que siempre hacían antes de entrar en un frenesí asesino.
A pesar de que los soldados restantes estaban atemorizados, lo cierto es que nadie estaba más aterrorizado que los ciudadanos de Canterlot, que a pesar de haber estado bajo tierra durante toda la batalla, habían sido capaces de oír todo el caos generado en el exterior, pero al escuchar como el ariete empezaba a destrozar la última línea de defensa equestre, se había desatado un enorme pánico entre los ponis.
- ¿Qué podemos hacer ahora? - Le decía Rarity a Shinning Armor, que estaba poniendo más obstáculos en la puerta.
- ¡Debemos sacar a los civiles de la ciudad!
- ¡¿Cómo?! - Les preguntó Kroq-Gar - No hay salida, los Skavens nos tienen rodeados.
- Eso no es del todo cierto - Respondió Twilight - Existe un pasaje, que conduce a las afueras de la ciudad.
- ¿Cómo lo sabes Twilight? - Le preguntó su hermano.
- Por Chrysalis, nos encerró a Cadence y a mí en el día de tu boda hermano, pero no importa nada de eso, los Skavens son muchos, los alcanzarán antes de que puedan salir.
Se escuchó un nuevo golpe contra la puerta y esta cedió un poco, debido al poder de la magia corrupta que impregnaba el arma.
- ¡Usen ese pasaje para sacar a los civiles y bloqueen el paso tras ellos! - Ordenó Koq-Gar
- ¿Para qué? - Preguntó Celestia y todos los presentes voltearon a verla - ¿Más muerte? ¿Más destrucción? ¿Que se puede hacer contra todo ese odio irracional.
Se escuchó otro golpe contra la puerta.
- Salga conmigo - Le dijo Kroq-Gar.
- Con nosotros más bien - Le corrigió Shinning Armor.
- ¿Por la muerte y la gloria?
- Por Equestria, por su pueblo. - Le dijo el Saurio.
En eso, los rayos del sol, se empezaron a hacer más fuerte e intensos. dentro de poco, golpearían el horizonte con fuerza.
- Sí, tienes razón - Dijo Celestia, quién se levantó del trono - ¿Como pude rendirme tan fácilmente?, pero les prometo, como su princesa, que el cuerno de guerra de mi madre, sonará de nuevo en esta ciudad y juro que será la úlltima.
- ¡Sí' - Gritaron todos los soldados presentes.
- ¡Al fin!, llegó el día en que mi arma se unirá a la tuya en gloriosa batalla Kroq-Gar.
Otro golpe y varios pedazos de madera, así como algunos obstáculos, salieron disparados hacia adentro.
Los soldados se alejaron de la puerta, fueron a la entrada de los jardines reales y abrieron la reja.
Celestia se acercó el mandoble de Luna hacia su rostro y empezó a recitar una inscripción escrita en la hoja de la espada.
. Cruel tormenta despierta - El ariete golpeó otra vez - No por ruina, no por ira - La espada empezó a emitir un hermoso brillo de color blanco, similar a la luz de la luna - ¡Hoy es el día rojo!
En eso, Itlak sacó un cuerno de guerra que un guardia le había dado y lo hizo sonar.
El ariete golpeó la puerta una vez más y esta se vino abajo, y docenas de alimañas se colaron por la entrada, pero se detuvieron ante la visión que les esperaba enfrente.
Frente a ellos, estaba lo que quedaba del ejército de Canterlot, pero Celestia estaba liderando a sus soldados, con la espada de su hermana levantada y al apuntar con ella a la horda de guerreros rata, se liberó un rayo de energía que pulverizó a todos los Skavens que estaban en la entrada.
- ¡Por nuestro reino! . Gritó Celestia y entonces, el Engendro del Caos que era la princesa Luna, se lanzó contra los Skavens, seguida de Celestia, Twilight, Rainbow Dash, Kroq-Gar a lomos de Grymloq, Itlak que iba sobre Rarity, Tempest, Shinning Armor, Nakái y los soldados restantes.
Al no estar en formación de batalla, los hombres rata fueron arrollados por el contingente de valientes guerreros que se abrió paso a través de las calles de Canterlot, barriendo a todos los Skavens que encontraban a su paso, hasta finalmente llegar a la entrada de la ciudad, pero la ofensiva no terminó ahí. Las tropas siguieron adelante, saliendo de la ciudad para enfrentarse a la marea de ratas guerreras restantes, finalmente, el avance se detuvo debido al arrollador número de Skavens, pero los soldados, lejos de rendirse, pelearon como auténticos maestros de combate.
A la distancia, Veglix, observaba como el último reducto de resistencia de sus enemigos masacraba a sus tropas, pero eso no le importaba en lo absoluto, muy pronto, estarían totalmente rodeados y las Alimañas los matarían a todos, pero entonces se escuchó el grito de un águila y el combate se interrumpiò. Todos alzaron la mirada, tanto aliados como enemigos y pudieron apreciar una figura alada que recorría el campo de batalla y se posó en lo alto de una colina, la criatura emitió otro grito de águila y Celestia la reconoció de inmediato.
- ¿Reina Novo?
Efectivamente, la reina de los hipogrifos había respondido a su carta de auxilio, había abandonado la seguridad de su hogar submarino para ayudar a su antigua aliada y amiga de muchos años.
- Parece que Celestia está sola ¿No crees? - Le preguntó la reina Novo a alguien que estaba aterrizando a su lado.
- Ya no más - Respondió la figura que estaba a lado de la hipogrifo, alta, como un alicornio, con la piel negra, melena verde y alas de insecto; La Reina Chrysalis. - ¡Todos al frente!
Un enorme ejército de hipogrifos y simuladores se unieron a sus líderes y los Skavens al fondo del valle se miraron preocupados.
- ¿Chrysalis? - Se preguntó Twilight que estaba combatiendo a una Alimaña.
- ¡Con la Princesa! - Gritaron las reinas y se lanzaron colina abajo, contra los Skavens, seguidas de sus propias tropas, lanzando un grito de guerra tan potente que la tierra temblaba a su paso.
Furioso por la llegada de estos refuerzos, Veglix montó en su rata ogro y ordenó que todas las Alimañas con picas o Alabardas, formasen una falange, para empalar a los entrometidos, mientras él se dirigía hacia Celestia, con la intención de matarla y reclamar su cabeza, junto con la victoria.
Las Alimañas obedecieron y formaron una imponente línea de batalla, posicionando sus armas frente a los refuerzos, confiados de que los eliminarían sin problemas, pero entonces el solo salió detrás de los soldados de la Reina Nova y Chrysalis, cegando los Skavens y obligándolos a taparse los ojos, solo para recibir la brutal carga, que atravesó las filas sin problema alguno.
Decidido a por lo menos descabezar a la monarquía de los ponis, Veglix obligó a su Rata Ogro a abrirse paso a través de las filas de soldados equestres y rátidos, en dirección a la Princesa Celestia, pero antes d poder cercarse, la Rata Ogro fue golpeada por una mole de carne y huesos deformes, la cuál empezó a apuñalar el estómago de la montura de Veglix, el cuál cayó sobre un montón de cadáveres de Alimañas.
Al reincorporarse, pudo ver como un monstruoso Engendro del Caos destrozaba a su Rata Ogro, con una furia digna de un animal salvaje. Sin embargo, en vez de sentirse asustado, Veglix estaba enfurecido, tomando su espada del suelo y agarrando una lanza con su garra izquierda, Veglix se abalanzó contra el Engendro y empezó a apuñalar su espalda con mucha furia usando ambas amas, parecía dispuesto a vengar a su montura, pero no porque le tuviera afecto, si no por que le había pagado una gran cantidad de Piedra Bruja al Clan Moulder y ahora su inversión yacía partida en pedazos.
Una y otra vez, las armas de Veglix se hundían en la carnes del Engendro, pero este se resistía a caer, El Engendro usó su garra derecha y con ella, tomó al Skaven y lo arrojó contra una roca, entonces, dando un gran salto, aterrizó sobre él y empezó a golpearlo con su maza y su pinza y no se detuvo hasta dejar una masa de carne deformada, donde antaño había estado el Señor de la Guerra. Pero las heridas sufridas por parte de Veglix eran letales, dando traspiés, el Engendro se alejo un poco y finalmente cayó.
Al ver a su líder caído, los Skavens entraron en pánico y rompieron filas por millares, huyendo lejos de la batalla, solo para ser cazados por el vengativo ejército de Canterlot, junto a sus aliados.
- ¡Luna! - El devastador gritó de Celestia al ver como su hermana sucumbía ante los brazos de la muerte, llenó el corazón de todos los soldados con un deseo de venganza y sus deseos de victoria, se convirtieron en deseos de muerte y venganza.
Celestia, corrió a todo galope hacia donde el Engendro yacía en el suelo, usando su magia, Celestia trató de bloquear las heridas de su hermana, pero entonces, comprobó que algo estaba sucediendo dentro del cuerpo de Luna. Parecía que algo estaba dentro de ella, algo vivo que estaba tratando de salir y empujaba desde dentro del cuerpo de la princesa.
- Luna... resiste por favor.
- Tia - Le respondió el Engendro - Tia
- Estoy aquí Luna, tranquila. ¡Un médico!
Celestia buscó el ojo de Luna y pudo ver que al parecer estaba derramando una lágrima y su mirada le decía todo a Celestia, Luna estaba aterrada, no quería morir.
- Solo resiste hermana, no voy a perderte otra vez.
Luna estiró su garra de cangrejo hacia el rostro de su hermana y la acarició de forma amable y gentil, confortando a Celestia, pero entonces, esta se cerró entorno a su cuello, apretándola con una terrible fuerza.
- ¡Luna! - Celestia trató de quitarse la pinza de su hermana, pero era inútil y al volver a ver el ojo de Luna, este pasó de ser azul a color naranja, demostrando que el poder de los Dioses del Caos la había dominado.
- ¡Luna! ¡Por favor! - Pero el Engendro ahora solo lanzaba gruñidos y buscaba cumplir la voluntad de las cuatro entidades oscuras. Celestia, desesperada, levitó la espada de Luna y la colocó en la espalda del Engendro, que se había puesto de pie. - ¡Luna lo siento! - Celestia descargó la espada y esta, atravesó el cuerpo del Engendro.
El enorme bulto de carne y huesos se desplomó y se quedó quieto, Celestia estaba devastada, había asesinado a su hermana, una vez más había atentado contra ella, sol que esta vez, no volvería a estar a su lado.
Mientras Celestia trataba de calmarse, algo ocurría con el cuerpo del Engendro, estaba empezando a inflarse, parecía que algo trataba de salir de él y entonces la piel se abrió y salió un oscuro bulto.
Consternada, Celestia tomó otra espada del suelo, se acercó al bulto y lo tocó con la punta de la espada, al hacerlo, el bulto reventó, como un globo y desparramó un cuerpo.
Era un corcel, mucho más grande que Celestia incluso, su pelaje era de un color negro carbón, no poseía una Cutie Mark, sus patas eran enormes y poseían una especie de cuernos saliendo de ellas, estaba inconsciente y respiraba con dificultad.
Celestia lo miraba con mucha curiosidad, jamás había visto a un corcel como aquel, pero el hecho de que hubiese nacido del cuerpo sin vida de su hermana era algo preocupante.
- ¡Kroq-Gar!
El Viejaestirpe que estaba sumido en la persecución de las Alimañas supervivientes volteó para ver a Celestia, pero entonces, sintió un escalofrío recorriendo su cuerpo y espoleó a Grymloq para que corriera hasta la princesa.
- ¡Huya! - Le gritó Kroq-Gar, pero estaba tan lejos, que Celestia apenas pudo oír algo de lo que dijo.
- ¡¿Qué?!
- ¡Salga de ahí! - Le gritó el Saurio, pero era tarde.
A espaldas de Celestia, el enorme corcel se había incorporado y entonces, sus cascos empezaron a desprender fuego y al abrir los ojos, estos eran parecían rocas ardiendo, mostraban una mirada fría, cruel y despiadada, una mirada que ahora estaba fija en Celestia, que estaba paralizada de terror. El semental se levantó sobre sus patas traseras y lanzó un relincho tan potente que provocó una onda sónica que derribó a todos los seres cercanos a él.
Mientras Celestia trataba de reincorporarse, fue golpeada en la cara por este extraño ser dejándola aturdida, de forma cruel, este puso uno de sus cascos sobre su garganta y empezó a presionarla contra el suelo, Celestia cargó un rayo en su cuerno y lo disparó contra èl, pero este caballo, abrió la boca y se tragó el rayo mágico de Celestia.
- ¿Quièn... ¡agh!... eres?
El semental acercó su rostro al de Celestia, tan cerca, que ella podía escuchar su respiración y con una voz profunda y sanguinaria le respondió.
- Soy El Corcel Del Apocalipsis, Montura del Señor del Fin de Los Tempos, la Muerte Encarnada ¡Soy Dorghar!
Entonces Dorghar convirtió su pata izquierda en una garra y se la clavó a Celestia en su costado.
Celestia gritó de dolor, ya que Dorghar empezó a retorcer la garra en el cuerpo de la princesa mientras èl se burlaba de ella.
- ¡Aléjate de ella! - Gritó una voz a sus espaldas.
Dorghar se volteó y bloqueó el ataque de Twilight con la garra que había apuñalado a Celestia.
- Veo que eres Twilight Sparkle ¿verdad?
- ¡Silencio!
Twilight lo atacó con su espada y Dorghar usó la garra para defenderse, así empezó un duelo entre la Princesa de la Amistad contra el Corcel del Caos, pero Dorghar era imbatible, ningún ataque de Twilight tanto mágico como físico parecía dañarlo, pero entonces Dorghar expuso uno de sus flancos y sin titubear, Twilight clavó su espada en su costado, pero al hacerlo, Dorghar le propinó una patada con sus patas traseras.
La patada fue tan fuerte que la armadura de Twilight quedó hecha añicos y ella terminó con un par de costillas rotas, pero a pesar de ese daño, trató de reincorporarse, solo para ser derribada por Dorghar, quién la inmovilizó contra el suelo y puso su garra a unos centímetros del cuello de Twilight, ella se fijó en el corte que le había hecho y no podía dar crédito a lo que veía, la herida que Twilight le había infligido era lo suficientemente grave como para haber asesinado a un yak, pero Dorghar estaba de pie como si nada y de repente la herida, había sanado.
- ¿Que esperas? ¡Mátame! - Pero Dorghar no lo hizo.
Cerrando los ojos, la pata de Dorghar volvió a la normalidad y después, su lomo empezó a hincharse de forma grotesca y de él, surgieron dos inmensas alas de murciélago.
- No estás destinada a morir por mis armas joven yegua, tu parte ene sta guerra aún no acaba. Además, tu muerte, será provocada por alguien muy cercano a ti. Nos volveremos a ver en el campo de batalla.
Tras decir eso, se elevó en el aire y despareció, dejando a los ponis y sus aliados llenos de miedo.
Rápidamente, Shinning Armor y el resto de los aliados, llegaron hasta Twilight, que seguía consciente pero estaba llena de heridas, varios ponis sanadores empezaron a curar las heridas de Twilight, pero ella estaba más preocupada por Celestia.
Rarity, Tempest, Kroq-Gar e Itlak corrieron junto a Celestia y al ponerla boca arriba vieron que los ojos de Celestia estaban tornándose negros, Dorghar, había sembrado la corrupción del Caos en Celestia.
A pesar de que los ponis habían salvado Canterlot, si los Skavens poseían un poder aterrador, ¿Qué clase de poder serían capaces de desplegar los Servidores de los Dioses del Caos en batalla?
