Los personajes no me pertenecen, yo los uso para divertirme un rato.

Más adelante tal vez suba la parte de Marinette, Nino o Alya (no estoy segura de cuál.)


Se hallaban en un enorme salón, con pisos de mármol y grandes lámparas que colgaban del techo y parecían hechas de diamante por la forma en la que resplandecían, y grandes ventanales por los que se veía la noche estrellada y hermosa de París. Era una noche perfecta para una fiesta de bodas. Mesas y sillas decoradas elegantemente de colores vivos. Era el lugar perfecto para festejar una boda.

Se volvió a verla bailar junto a la cabina improvisada del Dj y la sonrisa que llevaba en los labios parecía iluminar todo el salón. Hermosa. Eso fue lo primero que se le vino a la cabeza mientras la veía sonreírle al Dj y moverse al ritmo de la que, al parecer por la forma en que se sonreían y bailaban, era su canción. Los brazos de ella lo rodeaban por el cuello y las de él estaban ubicadas en su cintura, bailaban un vals al ritmo de una música pegadiza y se sonreían y de a ratos se inclinaban para besarse y susurrarse, lo que él suponía, solo palabras de amor.

Tuvo que obligarse a sonreír. Recordó el momento exacto, unas horas atrás, cuando tuvo que pararse en medio de la capilla junto al novio y sonreír. Nunca había pensado que tendría un asiento en primero fila para verla ser feliz con otro que no era él. Nunca se le había pasado por la cabeza que tendría que verla ser feliz con su mejor amigo. Tuvo que obligarse a sonreír. Quería levantarse y bailar con ellos, ser feliz por ellos, pero sus pies y su corazón le impedían moverse, se sentía demasiado pesado y las luces lo cegaban. Tuvo que obligarse a sonreír cuando dijeron sus votos (—Me rompieron el corazón dos veces y estaba segura de que no iba a recuperarme de eso. Pero no contaba con encontrarme con tu corazón y tu música, el café cada jueves y tus hoyuelos al sonreírme. Sin darme cuenta me diste todo lo siempre había querido, un amor épico y mío. Pensé que no iba a encontrar a nadie, pero te encontré y estoy inmensamente feliz de haberlo hecho.), cuando fueron anunciados marido y mujer, cuando bailaron el vals y las luces los perseguían por el salón mientras se movían atrapados en los brazos del otro, cuando ella lo miró y en sus ojos no había más que amor y adoración para otro que no era él, cuando él le palmeó el hombro y le agradeció por ser su padrino y mejor amigo. Tuvo que tragarse todo.

Así que, mientras los veía bailar, empezó a recordar cómo era que habían terminado así.


Marinette le dijo que lo quería un viernes. Era el último día de su primer año escolar (en una escuela de verdad, con compañeros y profesores de verdad) y él le dio las gracias, ni siquiera tuvo las agallas de darle una explicación aceptable, o de rechazarla de forma agradable, solo le dio las gracias y se subió al auto. Que idiota.

Dos días después estaba en un avión directo a Estados Unidos para modelar una nueva línea de moda que su padre estaba por lanzar. Había preparado un discurso de las razones por las cuáles debería permanecer en París, pero después de la confesión de Marinette había sentido la necesidad de poner distancia entre ellos. Y corrió, corrió, corrió. Que idiota. Que cobarde. Por un lado, había querido quedarse para proteger París y porque tenía la esperanza de pasar más tiempo con Ladybug. Pero por otra parte, había necesitado alejarse de Marinette para no seguir lastimándola.

Al volver para empezar el nuevo año escolar se encontró con un gran cambio. Nino y Marinette fueron colocados en la misma aula y en las mismas clases, y Alya y él fueron puestos juntos. No tener a Nino como compañero era extraño, se había acostumbrado a la presencia del Dj y su música escapando por los auriculares. Alya era grandiosa también, tenía una energía contagiosa y compartía su admiración por Ladybug, pero a veces no podía contra ella y su carácter. Siempre andaba metida en problemas. Pero se acostumbró a tenerla a su lado.

Si la hubieras dejado ella te habría dado el mundo, ¿sabes? —le dijo Alya una tarde. Estaban en la biblioteca terminando un trabajo cuando Nino y Marinette entraron en silencio, pero su presencia se sentía en el aire y Adrien no podía ignorarla. —Podría haber hecho cualquier cosa por ti. —le susurró.

¿Cómo podría dejarla hacer eso? —preguntó en el mismo tono. Miró a Marinette que sonreía de algo que Nino le decía y sintió la distancia que los separaba. Era abrumadora. —No puedo hacer lo mismo por ella, Alya, y ambos sabemos que se merece algo mucho mejor. Alguien la quiera de la misma forma o más. Alguien que le saque los miedos y haga ver lo brillante y hermosa que es. Y esa persona no soy yo. —terminó. Y levantó la mirada para verla, pero Alya veía a Marinette y Nino.

Creo que una parte de ella siempre estará tratando de alcanzarte. —musitó volviendo su atención a los libros que tenían delante. —Es una pena que no la dejes hacerlo.

Estoy tratando de atrapar a alguien más.

Sí, lo sé. —masculló sin mirarlo. —pero es un poco imposible, ¿no crees? —lo miró y dos segundos después desvió la mirada. —Si la hubieras dejado ella te habría dado el mundo, ¿sabes? —repitió la pregunta la chica unos minutos después.

Lo sé, pensó. Lo sé, quiso decirle.


No solía sentirse así de idiota por tanto tiempo, quería transformarse en Chat Noir y correr y destrozar algo. Quería dejarlo salir todo, pero le asustaba lo que pasaría si actuaba sin pensar. Tenía que ser fuerte.

Te quiero. —le dijo cuando la vio a punto de salir.

Ladybug se detuvo y se volvió a mirarlo. Alcanzó el punto de quiebre y se lo dijo, debería haberlo hecho como Chat Noir. Te quiero, le dijo Marinette y él le dio las gracias. Una sonrisa y un te quiero también, es todo lo que necesitaba. Pero ella no pudo decirlo, y se le notó en su rostro y en sus ojos tristes. Se veía pequeña y él quiso abrazarla hasta que todo desapareciera.

No debiste decir eso. —susurró ella por debajo de su respiración, pero él todavía la escucho. —De todo lo que pudiste haber dicho, eso no debiste decirlo.

¿Por qué le dijo? Se le hizo imposible acercársele y cuando lo intentó, ella desapareció. Su gesto conciliador (la media sonrisa que le dio antes de desaparecer) rompió cada esperanza y sueño, pero cada pedazo todavía le quería.

Tenía que ser fuerte, pero no sabía cómo.

Tal vez así dejaría de sentirse como un idiota.


Nino y Alya terminaron su relación dos semanas después, Adrien no estaba completamente seguro de por qué.

¿Por qué crees que se separaron? —Marinette le preguntó un día. —Nino y Alya, quiero decir. —nosotros cuatro, quiso decir también, pero no lo hace y Adrien se lo agradeció. —No lo vi venir.

Pero ellos sí, Marinette. —él sonrió ante la cara de disgusto de Marinette. — ¿Cuánto sabemos acerca de su relación? Solo los aspectos que ellos nos dejaron saber, eso es lo que las parejas hacen y está bien. No tenemos derecho a saberlo todo…Creo que dejaron de quererse hace mucho tiempo, que Nino lleva tiempo queriendo a alguien más, pero que no supo cómo manejar las cosas y prefirió quedarse junto a Alya porque era más fácil, más seguro, menos complicado. Hace mucho dejaron de amarse, Marinette, pero

¿Solo dejaron de estar enamorados el uno del otro? ¿Dejaron de sentir algo por el otro?

No lo sé, tal vez sí.

Sí. Solo así.

No se suponía que tenía que terminar así. —respondió Marinette. —Alya me dijo que siempre iba a amarlo, pero que no podía amarlo ahora que tiene el blog más activo. No es que no lo entienda. Lo hago.

Pero no lo hizo, Adrien se dio cuenta cuando la vio fruncir el ceño cuando Alya aceptó la invitación de otro chico para el baile y Nino tomó es puesto de Dj y se disculpó por no poder pasar tiempo con ellos. Marinette entre todos los preparativos y decoraciones se olvidó de buscar pareja, pero casi al final de la noche él la vio bailar en los brazos de uno de sus compañeros de esgrima. Él por su parte decidió ir sin pareja. La fiesta estaba llegando a su fin cuando se anunció el último baile lento de la noche, Adrien había buscado sin saber por qué a Marinette con la mirada y la encontró bailando con el mismo chico y ella sonreía, su acompañante la veía como si fuera una obra de arte invaluable.

Hubo un estruendo anunciando un ataque akuma, pero Adrien lo sintió en su corazón si dejar de ver a Marinette y su pareja.

Unos días después Marinette fue en una cita oficial con Bastian. Adrien en su traje de Chat Noir los siguió durante toda la misma, solo para asegurarse que el otro chico no hiciera algo indebido. Dos meses y ocho citas después se convirtieron en una pareja oficial. Marinette le dijo que le quería y él le dio las gracias, verla tan feliz con otro era lo que merecía.

Es gracioso ¿no? —lo sorprendió Alya dos días después.

La ignoró durante las clases y en los ratos libre huía. Marinette le hubiera dado el mundo si él la hubiera dejado.

Es gracioso ¿no? —lo atrapó en uno de los pasillos dejando a Adrien sin escapatoria. —Creo que ha dejado de intentar alcanzarte. —susurró.

Vete al diablo. —le susurró antes de escapar.

¡Es gracioso! —la escuchó gritar.


Una sonrisa socarrona y un comentario sarcástico es todo lo que él necesitó para enamorarse de ella. Marinette sonrió bajo las luces de París y Chat Noir pensó en lo fácil que parecía la vida tan solo con ellos dos bromeando y mirando la ciudad dormir.

Cuando le dijo que lo odiaba no lo creía, sonrió casi sin querer y él ya lo sospechaba. Ella también le dijo que lo quería y Bastian también le dio las gracias Vaya idiota. Cuando le dijo que lo odiaba quería decir que lo amaba, pero Chat Noir ya lo sospechaba.


Adrien iba a estudiar física a una universidad en China. Alya había sido aceptada en New York. Nino en el conservatorio de música en París. Y Marinette iba a estudiar en París, en la universidad de diseño y tenía un trabajo en una tienda de telas. Eran todos cada vez más grandes y cada vez más jodidos. Alya y Nino se emborracharon una noche y durmieron juntos. Adrien besó a Chloé en la madrugada de su cumpleaños. Bastian y Marinette habían caído en la rutina de terminar y volver, hasta que fue demasiado para ella y los pedazos de su corazón ya no encajaban y Bastian no podía seguir tratando de reconstruirlo. Estaban cada vez más jodidos.

Chat Noir besó a Marinette una noche de invierno. No tenía chances de ganar, él lo sabía, pero eso no le impidió intentarlo.

Dos días después de terminar las clases Ladybug y Chat Noir derrotaron a Hawk Moth. Ladybug le dijo que quería mostrarle quién estaba bajo la máscara, pero que no estaba preparada. Él también quería decirle. Hicieron un vídeo que borrarían en cuanto lo vieran. Adrien se despidió de Nino al día siguiente.

Se decidió a ver el vídeo un año y medio después. Marinette y Ladybug. Una y la misma. No fue a casa para las fiestas.


Cuatro años después recibió la invitación. Pero él ya lo había esperado. Nino le había dicho que estaba viendo a alguien seis meses después de descubrir la identidad de Ladybug, pero Adrien nunca había pensado que se trataba de Marinette. Había empezado a sospecharlo con el tiempo. Hablaba con Nino casi a diario y de vez en cuando hacían vídeo llamadas. Trozos de tela. Un maniquí medio escondido. Tikki (así le había dicho que se llamaba Plagg) huyendo rápidamente. El pequeño bolso que siempre cargaba tirado en medio de la habitación. Lo que parecía la chaqueta de Marinette entremezclada con la ropa de Nino. Había visto las señalas, pero había decidido ignorarlas.

Hasta que ya no pudo más.

Envíale mis saludos a Marinette, Nino. —se despidió una tarde con una sonrisa fingida y una risa amarga que sonó divertida.

Cuatro años después recibió la invitación.

Estás cordialmente invitado a la boda de

Marinette Dupain-Cheng & Nino Lahiffe.

La tiró sin terminar de leerla. Dos horas después Nino lo llamó y le exigió que fuera su padrino, y Adrien siendo Adrien no pudo decir que no. Escuchó detrás de Nino el grito de Marinette al escuchar su respuesta y su corazón latió desbocado.


Era el día perfecto para una boda, pero no era su boda y el corazón le pesaba cuando los veía. Podría haber sido él, se dijo mientras le daba un sorbo a su bebida alcohólica, pero había sido un cobarde y había terminado perdiéndola. Alya le hizo la señal de que era hora de que dijeran algunas palabras, y Adrien no quería hacerlo, pero tuvo que obligarse a sonreír por ella.

Ella sonrió cuando él se aclaró la garganta para llamar la atención de los invitados y Nino abrazó a Marinette por la cintura. Alya le dio un codazo al terminar su discurso.

—La primera vez que Nino quiso invitar a Marinette a una cita su mejor opción era el zoológico y al final terminó saliendo con su mejor amiga. Nunca imagine que casi diez años después iba a terminar casándose con Marinette. Sinceramente, estoy feliz de que se hayan encontrado y les deseo toda la felicidad del mundo.

En el fondo, deseaba que sus palabras tuvieran algo de verdad.