Bridgette deseaba no amarlo tanto.
¿Por qué se quedaba? Se preguntó mientras el sol se ocultaba y Chat Noir salía a corretear por los techos de París. Bridgette sabía que debía irse, pero no encontraba fuerzas para hacerlo.
Le gustaba la forma en la que dolía cuando Félix la ignoraba, pero en las noches se colaba por su ventaba en su traje de Chat Noir y la besaba. Uno, Félix la miraba con esos ojos que no reflejaban nada más que molestia. Dos, en las noches se metía por la ventana y se fundía en su calor y la necesitaba tanto que terminaba doliéndole. Tres, al otro día seguía actuando como si nada hubiera pasado. Le gustaba la forma en la que dolía cuando jugaba con su cabeza y su corazón. Cuatro, Ladybug se metía en la habitación de Félix Agreste y era todo sonrisas y abrazos y era amada con todo su corazón.
A veces su corazón se volvía tan oscuro cuando lo veía y él la ignoraba. Una parte de ella sólo quiere abrazarlo, abrazarlo tan fuerte hasta que no puedan sentir nada. La otra parte de ella quiere huir, esconderse de él y de su indiferencia que parece consumirla de a poco. Sólo quiere esconderse donde él no pueda encontrarla. Y cuando se da cuenta de lo mucho que quiere echarse a correr, se siente peor, porque lo único que quiere más que correr es amarlo.
Porque lo hace. Lo ama. Profundamente.
Pero a veces no puede respirar a su lado.
A veces su corazón se volvía de piedra cuando Félix le susurraba a Ladybug que la amaba, pero a Bridgette la buscaba cuando quería divertirse. Uno, él estaba allí entre sus brazos. Dos, Félix le gritaba a Bridgette por ser una molestia y obsesiva. Tres, Chat Noir y Ladybug correteaban por París. Cuatro, le gustaba la forma en la que dolía cuando él la miraba como si fuera algo hermoso incluso después de una batalla. A veces su corazón se volvía de piedra cuando Félix le susurraba a Ladybug que la amaba, pero a Bridgette la buscaba cuando quería divertirse.
No podía ponerle nombre a lo que sentía, pero podía sentirlo en todos sus huesos y dolía. En esos momentos, cuando amarlo la ahogaba, sentía que podía odiarlo con todas sus fuerzas. Nadie le había dicho que amarlo iba a sofocarla. Su presencia a veces la asfixiaba. Nadie le había dicho que amarlo iba a agotarla. A veces su corazón no sentía nada cuando Félix le sonreía discretamente a Bridgette en la escuela.
¿Por qué se quedaba? Se volvió a preguntar mientras Chat Noir aterrizó en su terraza.
Cerró la claraboya. Bridgette sabía que debía echarse a correr antes de que él lo consumiera todo, incluida a ella. A veces su corazón no sentía nada cuando Félix le sonreía discretamente a Bridgette en la escuela. Cerró la claraboya.
