Los personajes no me perteneces, sólo estoy haciendo uso de ellos para divertirme un rato.


Marinette sintió su corazón correr una maratón después de haberlo visto. Siempre había sabido que era posible encontrárselo, pero no había esperado hacerlo ese día que llevaba meses esperando. Su línea de ropa estaba a punto de ser lanzada y estaba tan feliz, orgullosa y se sentía realizada. Pero esa mañana la había despertado el teléfono y la noticia de que uno de los modelos masculinos estaba enfermo. Y entonces, antes de que comenzara a estresarse y ponerse nerviosa, Mona la había tranquilizado diciéndole que estaban trabajando en conseguir un reemplazo. Dos horas después recibió un mensaje diciéndole que el problema estaba solucionado.

Nadie le había dicho que el modelo suplente era Adrien Agreste.

Él le había sonreído tímidamente y había levantado su mano en forma de saludo. Y el desfile había comenzado. Uno a uno los modelos fueron pasando por la pasarela, los flashes iluminaron el salón, y los aplausos la recibieron al final. Todo había resultado perfecto, su sueño se había vuelto realidad y no cabía en la felicidad.

Realmente no habían intercambiado más que un saludo y un agradecimiento al final del desfile. Marinette estaba ocupada con todo el mundo y Adrien se había retirado temprano (eso le dijo el guardia). Pero su corazón no había dejado de latir como un tambor y sentía una punzada de dolor allí donde había creído que ya no podía doler más. En verdad había esperado que ya no doliera más.

La caja se encontraba en la cama y todo su contenido desparramado por ella. Había algunas fotografías, unas flores marchitas, unos tickets de cine, unos cuentos dibujos y un pequeño collar con el símbolo de Ladybug. El objeto que más sobresalía era un sobre cerrado. Marinette nunca se había sentido capaz de entregárselo, pero en ese momento se sentía preparada para cualquier cosa.

Sabía exactamente dónde estaba quedándose Adrien. Todos los modelos tenían una habitación reservada en el hotel y Adrien había aceptado quedarse allí. Habitación 702. Llegó con la carta y el corazón en la mano. La pasó por debajo de la puerta y volvió a su habitación. Se sentía finalmente en paz.

.

.

.

Había leído la primera línea y la había soltado como si quemara. Adrien/ChatNoir. Era la primera vez que alguien se refería a él como ambas personas y se sentía extraño que fuera Marinette. Una parte de él siempre había pensado que la chica bajo la máscara de Ladybug sería la primera en hacerlo. Se sirvió un trago. Unos segundos después recogió el papel y comenzó a leerla.

Adrien/ChatNoir:

Estábamos en nuestra tercera cita cuando me di cuenta de que no iba a funcionar y me rompió el corazón. Y sé que no quisiste y que lo intentaste lo mejor que pudiste, pero ahora mirando atrás se siente un poco injusto para mí que tratarás de olvidarla a ella conmigo. ¿Sabes por qué? Porque, sin saberlo, estabas tratando de olvidarme a mí. Estábamos en nuestra tercera cita cuando me confesaste ser ChatNoir y me rompiste el corazón.

Por si no quedo claro: Soy Ladybug. Fui Ladybug.

Y la querías tanto que dolía. A mí. A Marinette. Porque éramos dos niños jugando a ser superhéroes y me creías la mujer maravilla y no lo era, nunca lo fui…solo era una niña con inseguridades y miedos, con defectos y pecados, con miedo y más miedo, pero nadie lo veía así. Todavía no lo hacen. Y era como si fuera dos personas en una y me dolía tanto, tanto, tanto que no te das una idea. Me ahogaba. Me asfixiaba. Me costaba respirar y todo dolía. El corazón. El cuerpo. La vida. Ladybug. Era una niña asustada debajo de esa máscara. Pero me hicieron un pedestal y me coloraron allí para que todo el mundo pudiera observarme. Y caí, caí, caí; y nadie me atrapo. Ni siquiera ChatNoir (tú).

Y la querías tanto que dolía. Todos la querían tanto que dolía. Era como si fuese dos personas en una. Ladybug y Marinette. Las dos caras de una moneda que nadie quiso ver. Una era heroica y genial. La otra torpe e incómoda. Pero al final éramos la misma persona y terminaba agotada de fingir. Así que la primera vez que invitaste a Marinette en una cita pensé que finalmente no tendría que fingir…pensé que podía ser Marinette y que sería suficiente.

Pero no lo fui ¿no?

Supongo que debí darme cuenta ese día en la heladería cuando viste a esas pequeñas niñas jugando a ser Ladybug y empezaste a hablar sobre lo increíble y maravillosa que era, pero no lo hice. No voy a mentir, en ese momento estaba flotando entre nubes pensando en lo felices que podríamos ser…Supongo que debí darme cuenta de que no era suficiente que estuvieras en compañía de Marinette. Pero no lo hice. No me di cuenta de nada hasta dos semanas después.

No voy a culparte por no haber podido verme. Yo tampoco te vi. Pero cuando lo hice me di cuenta de que no iba a funcionar. La querías tanto, Adrien, que romper la ilusión se me hizo cruel. Los ojos te brillaban más cuando hablabas de ella y estoy segura de que el corazón latía con más prisa también. Y no quería quitarte eso.

Como Ladybug siempre había tenido que pensar en París y en sus ciudadanos. Y la querías tanto, tanto, tanto que dolía. Y por primera vez fui egoísta. Y me fui. Y no me arrepiento ni un segundo.

¿Sabes qué hice al llegar a mi casa aquella tarde? Me transforme y me mire al espejo. Y estaba tan asustada y quería que me abrazarás y no me dejaras ir. ¿Por qué tenía que estar entre nosotros? Me destransforme y me mire al espejo. Y me sentí tan pequeña y todavía quería que me abrazarás. ¿Por qué tenía que estar entre nosotros?

Como Ladybug siempre había tenido que pensar en París y en sus ciudadanos. Y la querías tanto, tanto, tanto que dolía. Y por primera vez fui egoísta. Y me fui. Y no me arrepiento ni un segundo. Y no te equivoques, Adrien, no estoy escribiendo esto para que me quieras así de la nada y finalmente me veas…Lo hago porque necesito que entiendas que no iba a funcionar, amabas a alguien que no era real. Ladybug era una fantasía hermosa y estaba hecha a base de mentiras y miedos que nadie quería ver. Me hicieron un pedestal y me colocaron allí para que todos pudieran verme. Y caí. Y nadie pudo atraparme.

Hubiera querido que me atraparas en cualquiera de tus versiones.

Te quería tanto que dolía y necesitaba hacer que pare. Y lo siento si al hacerlo te lastime, pero necesitaba salvarme.

Marinette/Ladybug.

Salió corriendo de la habitación rápidamente. Habitación 710. Golpeó una vez, dos veces, tres veces; pero Marinette no abrió la puerta.

El quinto golpe fue directo a su corazón.


¡Ouch!

Me encanta la pareja que hacen Marinette y Adrien. Realmente me encantan. Y me estoy dando cuenta de que estoy escribiendo cosas tristes y con finales más tristes todavía. Voy a tratar de que el próximo tenga final feliz (tal vez).

Saludos y déjenme saber sus opiniones.