Disclaimer: Nada es mío salvo la historia y los OCs.

El universo y los personajes que reconozcáis les pertenecen a JK Rowling y a Stephenie Meyer.

No obtengo beneficios económicos al escibir este fic.


Capítulo 05.


-No sé si deberíamos, George. ¿Y si molestamos? Merlín sabe que Harry necesita ese tiempo para sí mismo.

-Perce, hermano, no vamos a hacerlo trabajar. Vamos en calidad de familia extendida para hacerle una visita.

El pelirrojo mayor no estaba muy seguro de ello, pero asintió de todos modos.

No quería contrariar a su familia después de lo idiota que había sido.

Su hermana se lo recordaba todos los días cada vez que se encontraban. O tal vez fuera su propia culpa y veía desprecio donde no lo había.

-Será divertido. Habrá vampiros. -Fred dijo entrando en la cocina de La Madriguera.

Él aún no podía caminar bien tras la explosión y tenía dificultades para hablar en ocasiones.

Les habían dicho que podría o no revertirse el daño pero que solo el tiempo lo diría.

Lejos de deprimirse, Fred trabajó para mejorar.

Dijo que al menos no estaba muerto y eso por sí solo era un milagro.

Los Weasley estaban de acuerdo con él.


Harry estaba descansando en el sofá. Acababa de enviarle una carta a Marco y ahora no sabía qué hacer.

Sus hermanos y padres adoptivos estaban de caza, Neville atendía su invernadero y su padrino... ¿Qué andaría haciendo Sirius Black?

Si estaba cambiando de nuevo los videojuegos de Emmett por películas infantiles iba a tener que desaparecer.

O tal vez podría estar cambiando las piezas del ajedrez por bombas fétidas...

Su familia, o al menos a los que les gustaba jugar a ese juego, preferían el ajedrez mágico porque decían era más... sangriento o destructivo, mejor dicho.

-¿Y qué has descubierto de tu vampiro? -La voz de Sirius hizo que Harry se sobresaltara y diera un grito poco masculino.

-Ah, Litle Prongs. Me encanta asustarte. Tienes esa cara de concentrado y luego...

Su ahijado resopló y le lanzó una mala mirada.

-¿Entonces? -Black preguntó.

-¿Entonces qué?

-¿Qué has descubierto de ese compañero tuyo?

El ex gryffindor se ruborizó.

-Cosas. -Murmuró.

-¿Qué cosas? ¿Le gusta correr a toda velocidad en unas escaleras menánicas? ¿Beber sangre de inocentes personas desprevenidas? ¿Qué tipo de sangre prefiere? ¿Quizá la de vírgenes jóvenes e ingenuas?

-¿Nunca madurarás? -El menor se quejó.

-¿Madurar? ¿Eso se come?

Potter decidió ignorarlo por el bien de su cordura.

-Son escaleras mecánicas. -Respondió. -Bebe cualquier sangre que le lleven y su favorita es la que no está contaminada por productos sintéticos como drogas o medicamentos ni por grasas saturadas.

-¿Entonces no le gusta drenar a obesos? -Sirius quiso saber.

El moreno de ojos verdes negó con la cabeza.

-¿De verdad hablas de eso con él? -Neville lo miraba entre horrorizado y fascinado desde la puerta del salón.

-Claro. Cuando dije que quería conocerlo, hablaba en serio. Y el hecho de ignorar cómo se alimenta no quiere decir que no lo haga. Bebe sangre humana, nos guste o no.

-Pero... Son personas. -Longbottom dijo.

-Sí, lo sé. Y preferiría que no lo fueran, pero lo es y darle vueltas solo logrará que me duela la cabeza.


Aro estaba contento.

A Marco le había llegado una carta hacía unas horas y en ella decía que su coeur vendría al castillo pero no lo haría solo.

Su familia vendría con él y algunos amigos magos.

No podían comérselos, por supuesto, pero Aro deseaba aprender más sobre la magia y convivir con gente mágica le daría la oportunidad de saber.

Y quizá algún mago o bruja querría quedarse con ellos y entonces la guardia sería iparable...

Ya que no podía soñar, utilizaría su imaginación. Podía perderse en sus pensamientos durante horas.

-Tse. Humanos. ¿Por qué permitimos esto? ¿Y qué será lo siguiente? ¿Adoptaremos gatos? -Caio estaba de su habitual mal humor.

Aro pensó en ello.

Un gato no vendría nada mal. O un tigre... Ahora deseaba un tigre. Sí...

¿Pero cómo haría para que los vegetarianos Cullen no se lo comieran? Oh, bueno. Simplemente advertiría que estaba fuera de los límites y listo.

¿Y cómo haría para que su tigre no se comiera a los humanos? Hmmm. Lo pensaría sobre la marcha.

Ahora mandaría a alguien a la selva a por un tigre salvaje.

Iba a ser muy complicado que el animal se acostumbrara, pero no podía dañar a los vampiros, así que...

¿Cómo sería un tigre vampiro?

Aro no podía permitir que sus guardias supieran lo que en realidad pensaba porque le perderían el respeto.

Aunque por otro lado, él era escétrico, o eso solían decir quienes se atrevían a hacerlo.

Llamó a Alec para que acudiera a sus aposentos.

Tenía un trabajo para él.

Y si se aburría del animal... Podría disecarlo o regalárselo a alguien y exigir que lo cuidaran.

Ese era un buen plan.

Aro sonrió satisfecho. Sería un buen día.


Alec no podía creérselo.

Era un guardia de élite, por todo lo no sagrado.

¿Cómo Aro podía hacerle eso a él?

Claro que podía dormir al animal salvaje mientras era transportado, pero también podría lograrse con tranquilizantes de esos que utilizaban los humanos.

¿Y qué harían con un tigre? Iba a destrozar el castillo.

¿Y si se escapaba?

Dudaba eso, pero imaginarlo era un poco divertido.

Los humanos estarían aterrorizados.

Luego uno de ellos dispararía al animal, Aro se cabrearía, y drenaría al humano y a toda su familia.

Ojalá pudiera robar un tigre del zoológico más cercano. Pero no querían atención innecesaria por parte de los humanos.

Esas bestias peludas podrían tener un chip localizador y todo.

Así que le tocaba ir a la jungla.

Si el tigre se comía a un humano de los que venían, Alec no quería saber nada.


-Me hubiera gustado que Remus pudiera venir. -Sirius suspiró. -Hace meses que no lo vemos.

Harry asintió y trató de no reírse de la cara de asombro que los Weasley tenían por estar en un avión.

Arthur estaba sentado al lado de Carlisle y le hacía todo tipo de preguntas.

Molly lo miraba exhasperada pero una suave sonrisa podía verse también.

-No les gustan los licántropos y a Caio menos. Quiero tratar ese tema en persona con Marco antes de pedirle a Remus que venga. Extraño al pequeño Teddy.

-A esas edades, los niños crecen tan deprisa que en dos días podrías perderte un gran progreso. -Sirius comentó.

-Debo ser el peor padrino de la historia. -El menor suspiró.

-Bueno... Tu propio padrino como que estuvo ausente la mayor parte de tu vida. -Neville le recordó.

-¡Oye! ¡Yo estuve encerrado injustamente! -Se quejó ruidosamente Black.

-Detalles. -Fred se encogió de hombros. -Esa no ess excusa para abandonar a tu pobre ahijado.

Sirius no daba crédito. ¿Cómo podían ser tan...?

-A pesar de tu abandono tan cruel, te quiero igual. -Harry le dijo.

-Sois imposibles. -La señora Weasley trataba de no reírse pero no tenía éxito.


Nota: Tardé una vida y media, pero aquí está otro capítulo.

¿Queréis ver algo en especial de algún personaje?