Capitulo 2

Se despertó temprano, respiro profundo, la cama era cómoda y pudo descansar bien, hacia años no descansaba bien, se levanto y se dirigió al baño, luego de asearse camino hasta la cocina, el murmullo del televisor le hizo creer que había quedado encendido toda la noche, pero no era así, Kurt estaba sentando en la repisa bebiendo de su taza y comiendo algo parecido a una tarta.

-Buen día.- dijo Blaine observándolo.

Kurt solo lo miro extrañado pero no respondió.

Blaine busco una taza y se sirvió de café, habían unas donas en una caja así que tomo una, de soslayo observo a Kurt quien parecía en su mundo, se sentó en una silla junto a la mesa y lo estudio, Kurt realmente no lo notaba, eran los únicos en la habitación y no se percataba que estaba a unos escasos metros de él, desvío su mirada hacia el televisor, estaban dando las noticias sobre la economía, no entendía cual era la importancia de eso, que era lo que tenía a Kurt tan concentrado, se preguntaba si era un genio de las matemáticas o un tonto hipnotizado por la televisión.

-Buen día.- dijo Alan.

-Buen día.- respondió Blaine.

Kurt no respondió, continuaba viendo las noticias, Alan busco una taza que tenía su nombre, se sirvió café y puso una dona en su boca mientras tomaba el control remoto y cambiaba al canal de deportes, los ojos de Kurt se desviaron hacia Alan con algo bastante parecido al odio, luego, miro a Blaine y bajo la vista hacia su tarta.

-No le des importancia, está loco, verdad tonto?.- dijo en tono de burla mirando hacia Kurt.

Este lo observo serio y luego a Blaine, estaba molesto era evidente.

-Idiota.- dijo Alan.

Kurt no dijo nada, siguió tomando su café, mirando hacia el suelo, a Blaine le dio pena, Alan era el típico bravucón de mal genio que se creía mejor que otros, su hermano, William, no se parecía en nada.

-Quieres una dona?.- pregunto Blaine a Kurt.

Este lo miro serio y a los ojos, pero no dijo nada.

-No esperes una respuesta, hace cinco años que lo conozco y no le escuche decir más de tres palabras.- dijo Alan bebiendo de su café.

Realmente le estaba cayendo mal éste hombre.

Aki entro a la cocina con una sonrisa, saludo y busco una taza para desayunar, Chad ingreso detrás de él.

-Buen día.- dijo Chad, miró a Kurt y revolvió sus cabellos como si fuera un cachorro, este esbozo algo parecido a una sonrisa.

Blaine se quedo observándolo con curiosidad.

-Y?, como dormiste?.- preguntó Chad comiendo una dona.

-Bien, es muy cómoda la cama.- dijo Blaine, sus ojos se encontraron con los de Kurt y la corriente eléctrica volvió a pasar por su cuerpo.

-Estas listo para lo de hoy?.- pregunto nuevamente Chad.

-Si.- dijo decidido Blaine.

-Me alegro.-

Kurt bajo su vista a sus mano y luego solo observaba a su alrededor, parecía perdido o pensativo, Blaine tenía mucha curiosidad por saber de él.

-Tengo las armas listas.- dijo William entrando con una caja.

-Armas?.- pregunto Blaine, nadie había hablado de armas.

-Sí, no la usaras a menos que tu vida dependa de ello, entiendes?.- preguntó Chad.

-Si.- Blaine no tenía en mente usar ningún arma.

Dejaron sobre la mesa cinco armas, Aki tomo una, William otra, Adam otra y Chad le entrego una y se quedó con otra, él la observo y la dejo sobre la mesa, nunca había usado una, le llamo la atención que no le dieran una a Kurt, pero supuso que si estaba loco como decían, no le darían un arma.

Chad lo miró casi adivinando sus pensamientos.

-Kurt tiene la de él.- dijo Chad mirando hacia Kurt.

Este lo observó y luego a mí, realmente tenía un arma.

-Sí, el loco esta armado, de hecho no la deja nunca.- dijo Alan mirando a Kurt con semblante serio.

-Te pedí que no le digas así, no está loco, no más que tú o yo.- dijo Chad mirándolo a los ojos.

Alan negó con la cabeza, parecía que poco le afectaban las palabras de Chad.

-Tendremos que deshacernos de las joyas rápido, Tombo nos verá a la tarde, pero no sé si tendrá suficiente dinero.- dijo Aki.

-Si no tiene suficiente dinero no se llevara las joyas, buscaremos otro traficante.- dijo Chad.

-Es mejor buscar nombres por las dudas, no es bueno tener esas joyas aquí.- dijo William.

-Los chinos no, los turcos, buscaremos entre los turcos.- dijo Chad.

Él miro a Kurt de soslayo, le intrigaba, había algo de ese muchacho que le atraía y no sabía que era.

Repasaron todos los movimientos para que no surgiera ningún imprevisto, todo parecía calculado, a la hora indicada salieron con los autos, él siguió el auto de Kurt hasta un local de joyas al otro lado del vecindario, a un par de cuadras frenaron observaron el lugar por si habían policías, pero era una zona tranquila y la gente era confiada, recién estaban abriendo el local, se colocaron unas máscaras y condujeron hasta quedar frente al lugar del robo.

Los cuatro hombres bajaron de los autos con sus armas entre sus prendas y dos bolsos, él se quedo al pendiente que nadie en la calle estuviera atento, Kurt, en el auto delante de él, hacia lo mismo, miraba hacia todos lados, tenía el auto encendido y observo el local, aun seguía la puerta cerrada y el ventanal, pasaron unos minutos en completo silencio y comenzó a ponerse nervioso hasta que vio a Alan salir y detrás de él al resto, todos subieron a los autos y Kurt salió lento como si nada hubiese sucedido, él lo siguió observando por el espejo retrovisor el local, William y Alan sonrieron y se sacaron las mascaras, él estaba concentrado siguiendo a Kurt, parecía que iban de paseo por la ciudad.

-Todo salió perfecto.- dijo William sonriendo y abriendo el bolso para ver su contenido.

-Fue fácil, por suerte la empleada no comenzó a gritar.- dijo Alan.

Blaine los escuchaba sin dejar de ver el auto de Kurt.

-Estas nervioso Blaine?.- pregunto William.

Éste lo miro unos segundos, y volvió su vista al camino.

-Hace años que hacemos ésto y créeme cuando te digo que salió bien, tranquilo.- dijo William.

Blaine respiro profundo, estaba nervioso, no podía negarlo, era la primera vez que hacia ésto, Kurt parecía no tener prisa mientras él quería correr hasta el otro lado de la ciudad, el trafico comenzó a hacerse pesado aunque para eso ya estaban en la carretera, siguió el auto sin desviar su mirada, cada vez habían mas autos en la calle, pero se calmo todo cuando cruzaron un puente y tomaron un camino secundario, por varios minutos condujeron hasta llegar a una fabrica o un deposito, nadie los siguió por lo que él se tranquilizó cuando entraron al depósito vacío. Detuvieron los autos y todos bajaron de ellos.

-Bien, separa las joyas, el paño negro es del dueño.- le indico Chad a William.

Abrieron los bolsos, sacaron un paño negro envuelto, y los dejaron en un pequeño bolso y el resto de las joyas en los otros dos, Chad le entrego uno a Akibombo y éste subió al auto de Kurt junto a Chad, William y Alan subieron con él al otro auto y salieron por rumbos diferentes.

Llegó hasta un negocio de ropa, William y Alan bajaron, él sabía que debía quedarse en el auto, ya tenían a quien venderle las joyas, solo debían hacer el intercambio, no eran las más importantes y ya estaba todo arreglado.

Volvieron diez minutos después, subieron al auto sin el bolso y regresaron a la pensión. Se sentó en una silla en la cocina, ni bien llegaron, Chad, Aki y Kurt también ingresaron por la puerta de entrada.

-Bien, tenemos todo?.- pregunto Chad dejando un paquete bastante grande sobre la mesa.

-Sí, lo conté, esta todo.- dijo William.

Kurt subió a la repisa y se quedo allí como esperando algo, Chad abrió el paquete que él había traído y el de William, una cantidad de dinero que el jamás había visto antes se extendió frente a sus ojos, Chad separó el dinero en partes iguales y se los entrego.

William tomo su parte y sonrió, Aki hizo lo mismo, pero él salió rumbo a su habitación, Alan tomo el dinero y se puso de pie.

-No te lo gastes en prostitutas Alan, piensa en el futuro.- dijo Chad.

-Mis chicas son el futuro.- dijo Alan sonriendo.

-Aprende de tu hermano.- volvió a decir Chad.

-Mi madre decía lo mismo.- comento Alan.

-Esto va para mis dos hijas.- dijo William besando el dinero.

Chad le entrego varios fajos de dinero a Blaine.

-Se inteligente.- le dijo a él mirándolo a los ojos.

Él sonrió de lado y tomó el dinero, preguntándose qué haría con el, miro cuando Chad le entrego el dinero a Kurt y a éste salir rumbo a su habitación.

Chad tomo el resto y camino a su propia habitación, todos tenían planes para su dinero menos él, se dirigió a su habitación y lo puso sobre la cama, quito la ropa de su bolso y coloco el dinero allí, dejo el bolso debajo de la cama y se sentó sobre ella pensando en que gastarlo, nunca había tenido tanto dinero, podría comprar un auto, de segunda mano pero era una inversión, se recostó en la cama y cerro sus ojos, escucho un murmullo y se levanto, camino hasta la puerta y la abrió pero no vio nadie en el pasillo, la voz de Chad se oyó desde su habitación, estaba hablando con alguien.

-Lleva todo a la casa de Grecia, no te desvíes a la librería, después podrás comprar tus libros.- dijo Chad.

-Puedo quedarme con ella.- dijo una voz para Blaine desconocida.

-Bien, pero no te quedes más de un día.- dijo Chad.

Blaine no sabía con quien hablaba Chad, pero no creía que fuera una visita.

-Kurt, ten cuidado, no te desvíes hasta llegar a la casa de Grecia, de verdad lo digo, y entregarle ésto a ella, dile...dile que es un regalo mío.- dijo Chad.

La voz era de Kurt, Blaine se sorprendió, tenía una voz muy especial, particular, era dulce y agradable.

La puerta se abrió y el cerro despacio la suya, escucho unos pasos por el pasillo y salir de la pensión, Blaine se quedo pensativo, era obvio que Chad no guardaba su dinero allí, y se preguntaba quién era Grecia. Pero había algo más en su mente, y era la voz de Kurt, le intrigaba mucho ese muchacho, había algo de él que llamaba su atención, algo en su forma de ser, parecía un niño, alguien que no debía estar allí. Negó con su cabeza y volvió a recostarse en su cama, tenía que ocuparse de su dinero y en que lo invertiría, era mucho dinero para él y se sentía nervioso de tenerlo ahí, debía invertirlo en algo o guardarlo en otro lado.

Cerró sus ojos, descansando, e inconscientemente, una imagen y un sonido llego a su mente invadiendo sus sueños. Era Kurt.