Capítulo 2
Situación de emergencia.
Distrito Forestal - 9 am.
- ¿Dónde está tu contacto Nick? - Preguntó Judy mientras lo seguía caminando por las calles del distrito.
-Ya casi llegamos zanahorias. -Respondió Nick.
Luego de caminar unos minutos llegaron a lo que parecía ser un viejo taller, a simple vista se veía como un deshuesadero dentro de una estructura que asemejaba a un deteriorado garaje de gran tamaño. Había un montón de automóviles dañados y motocicletas sin piezas y entre todas esas cosas, debajo de una camioneta se encontraba un malhumorado cerdo que salió de ahí para mirar con desagrado a los dos oficiales que esperaban ser atendidos.
-Mauricio, amigo, que gusto verte. – Dijo el zorro con una enorme sonrisa en su rostro caminando hasta el cerdo y rodeándolo con uno de sus brazos. – Como pasa el tiempo, ¿no? Aunque te vez de maravilla, ni una sola arruga en ese enojado rostro. -
-Déjate de tonterías, dime que quieres. - Mauricio alejó a Nick con un leve empujón.
-Necesito información. - Dijo Nick en un tono más serio. - Últimamente ha habido bastantes robos en la ciudad, tenemos la sospecha de que se trata de una banda criminal, dime. - Nick sacó unos cuantos billetes de su uniforme de policía y se los extendió a Mauricio. - ¿Sabes algo al respecto? -
- Escucha Wilde, se rumorea por las calles que últimamente se ha formado un grupo experto en el contrabando de mercancías, ya sabes, joyas, piezas, objetos de valor, entre muchas cosas más… el verdadero tema es que todo lo que venden lo obtienen de manera ilegal… básicamente poco a poco forman su propio mercado negro y eso no es todo, quieren empezar a involucrarse en robos más grandes, dicen por ahí que esta noche planean robar el banco de Tundratown- El cerdo arrebató los billetes de la mano del zorro y los guardó entre su ropa. – También te diré que suelen trabajar más que todo en el Distrito Forestal, pero si te llegan a interrogar, yo nunca dije nada. -
-Vamos amigo… nunca te delataría. Por cierto, dime lo que sepas sobre el animal que maneja este grupo. –
- No sé nada de eso, la identidad de quien maneja este grupo es supremamente secreta, ni siquiera los propios criminales de esta banda saben quién es. Se dice que maneja todo a través de llamadas y que solo los más influyentes de este grupo lo conocen. –
Al terminar de reunir la información necesaria los dos oficiales se retiraron del lugar y durante el camino de vuelta a la estación central de policía organizaron detalladamente la información obtenida para presentársela al jefe Bogo. Cuando llegaron y presentaron sus informes se reunieron con el jefe y con varios oficiales para discutir cómo actuar frente a esta alarmante situación. Sin demora alguna formaron un plan muy minucioso para hacer frente al robo del banco, en este plan todas las unidades esperarían cerca al lugar para aparecer una vez que el robo empezara. Llevarían patrullas, helicópteros y armamento policial que usualmente solo se usaba en situaciones de extrema emergencia. Con el plan discutido y estudiado todos los oficiales disponibles se prepararon y esperaron a que la noche se hiciera presente, fallar no era una opción.
Tundratown – 8 pm.
Todos los oficiales esperaban a unas cuadras del banco escondidos en sus patrullas, apenas se diera el aviso de que comenzara el robo se apresurarían en actuar conforme al plan. Un grupo de animales encapuchados, con armas y bolsas llegaron en camionetas y entraron a la fuerza al lugar amenazando a los civiles y trabajadores y tomándolos como rehenes. Los criminales se dividieron en dos grupos, el primero se quedaría con los rehenes y vigilaría la entrada mientras que el segundo se llevaría al encargado del lugar hasta la bóveda y tomarían todo lo de valor.
La reacción de la policía fue inmediata. Las patrullas de policía rodearon el lugar y dos helicópteros vigilaban el terreno iluminando con grandes focos de luz el suelo. El jefe Bogo a través de un megáfono exigió la liberación de los rehenes y la rendición de los criminales, sin embargo, fue ignorado por completo. Al ver la actitud de los criminales el jefe decidió enviar un pequeño grupo de oficiales liderados por Judy para intentar liberar a los rehenes. La coneja preparó a su equipo y se posicionaron a un costado del banco en donde forzarían una puerta de emergencia.
-A mi señal entraremos. – Dijo Judy a su equipo conformado por Nick y otros tres oficiales, pero antes de poder iniciar su entrada fue interrumpida por el escándalo y los gritos de varios animales que salían corriendo por la puerta principal de un lujoso hotel atrás de ellos. Se escucharon disparos y vidrios romperse. En ese instante Judy se comunicó con el jefe usando un radio. – jefe, algo está pasando en un hotel atrás de nuestra ubicación, se escuchan disparos y gritos. ¿Qué debemos hacer? –
-Pospongan la entrada al banco, vayan y miren lo que está sucediendo en ese hotel, puede que estos criminales también hayan tomado rehenes en ese lugar por si el robo al banco fallaba, les diré a los oficiales de uno de los helicópteros que les brinden apoyo. – Dijo el jefe Bogo.
Judy y su equipo se dirigieron al hotel, allí le preguntaron a la recepcionista sobre lo que estaba pasando, ella les dijo que un grupo de animales enmascarados entraron al hotel y subieron al quinto piso, luego se escucharon disparos y todos comenzaron a correr. Los oficiales usaron las escaleras y fueron al quinto piso en donde encontraron a varios animales que usaban elegantes trajes negros tirados en el piso con heridas de bala, todos estaban muertos. Siguieron avanzando por los pasillos del quinto piso y se detuvieron al ver a un grupo de cuatro animales con máscaras y túnicas negras salir de una habitación arrastrando aun leopardo con traje elegante que suplicaba por su vida.
-Alto. – Gritó Judy apuntando con su arma a los enmascarados, su equipo también se preparó para disparar.
-Oficial, por favor ayúdeme. – Suplicó el leopardo.
Un último enmascarado salió de la habitación, usaba una túnica negra con mangas largas y anchas y su máscara era mucho más oscura que las de los demás enmascarados, además tenía detalles como líneas alrededor de los ojos de color morado oscuro. – Policías ¿qué hacen aquí? – Dijo en voz baja el extraño enmascarado. –
-Deténganse. – Volvió a gritar Judy. -Suelten a ese leopardo y levanten las manos, no quisiera que esto terminara mal. -
-Esto no es asunto suyo oficiales, lárguense. – Dijo el extraño enmascarado avanzando un poco quedando unos metros frente a la coneja.
-Si es asunto nuestro. Tírense al suelo y detengan el robo al banco. – Judy le apuntó al extraño enmascarado.
- ¿Banco? No sé de qué me habla… en fin, como sea. – El extraño enmascarado les hizo una señal al resto de enmascarados para que se fueran junto con el leopardo. Judy y su equipo se prepararon para disparar con cuidado de no darle al leopardo, pero el enmascarado líder lanzó de una de las mangas de su túnica un extraño dispositivo con forma triangular que al tocar el techo explotó fuertemente haciendo que cayeran escombros y que el pasillo poco a poco se comenzara a incendiar.
La explosión hizo que Judy y su equipo retrocedieran, no fueron alcanzados por los escombros o por la explosión, aun así, habían quedado un poco aturdidos. Cuando la coneja recobró la compostura le ordenó a su equipo que buscaran algo con que apagar el fuego que la explosión inició, mientras tanto ella saldría corriendo, buscando un camino para llegar hasta los enmascarados.
-Encuentren una salida y escapen lo más rápido posible, yo iré al techo, luego los alcanzo. – Habló el enmascarado líder al otro lado de los escombros en el pasillo. –El extraño enmascarado subió al techo del hotel y vio como varios policías rodeaban el banco. –Mercante, ese miserable. –
En ese momento el helicóptero que acompañaba al equipo de Judy encendió un foco que proyectaba una intensa luz hacia el techo del hotel también aparecieron varias furgonetas con las iniciales C.S pintadas en sus costados, algunas se detuvieron en el banco y las otras en el hotel. De una de las furgonetas que se detuvieron en el hotel bajó Ryan y Amy, quienes observaron al helicóptero iluminar al enmascarado.
–Ahí estás "áspid". – Dijo Ryan al ver al enmascarado asomarse cerca a la orilla del techo. Se preocupó cuando el helicóptero se acercó lentamente hacia el techo del hotel mientras que uno de los policías del helicóptero amenazaba al líder enmascarado con dispararle si hacia algún movimiento. - ¡No se acerquen a él! – Gritó Ryan con preocupación.
El enmascarado dio un par de pasos hacia atrás y tomó impulsó para saltar cuando el helicóptero estuvo a una altura cercana. Luego de dar un enorme salto el enmascarado caería enfrente de la cabina del piloto viéndolo por el vidrio del vehículo. De una de las mangas de su túnica se asomó una de sus manos dejando ver una especie de guante metálico de color negro, del guante salieron unas filosas y alargadas garras metálicas de cada uno de los dedos y con un rápido movimiento el enmascarado golpeó el vidrio de la cabina hasta atravesarlo y alcanzar al piloto apuñalándolo en el pecho. Con el piloto incapacitado el enmascarado movería su brazo dentro de la cabina para tomar los controles del helicóptero y hacer que este callera al suelo.
-Muévanse. – Dijo Ryan corriendo junto con sus compañeros para evitar ser atrapado por el choque del helicóptero. – Cuando volteó a mirar se fijó que el helicóptero estaba en el suelo, pero no estaba el enmascarado.
El equipo de Judy salió del hotel, luego de unos minutos la coneja también saldría ya que había perdido el rastro de los enmascarados. Lo primero que vieron fue el desastre del helicóptero por lo que se apresuraron a ayudar a los oficiales heridos, pero al único que no pudieron rescatar fue al piloto quien había muerto desangrado por una herida en su pecho.
En la entrada del banco se detuvieron otras furgonetas del C.S, de una de ellas se bajó un refinado animal que portaba una armadura militar de color gris, pero que en su brazo había algunas líneas y marcas de color rojo. Con una enorme cornamenta el agente se dirigió hasta el jefe Bogo y se presentó como Derek, líder del escuadrón de reacción rápida del Centro de seguridad. Él pidió la información detallada de lo que sucedía y una vez se puso al tanto de la situación formó un grupo con sus agentes y algunos oficiales de policía. Juntos entrarían al banco por la puerta principal y al momento de entrar dispararían a dos de los ladrones que custodiaban a los rehenes. Ya con el control del lugar se moverían hasta la bóveda, pero al llegar lo único que encontraron fue un par de billetes regados por el suelo y un enorme agujero en la pared que conectaba con un túnel improvisado. Con la situación controlada y los rehenes liberados los oficiales y agentes del C.S se reunieron para informar todo lo ocurrido
Distrito forestal 2 am.
Unas horas después del robo del banco, en una pequeña cabaña ubicada en lo más profundo del distrito forestal se reunieron los animales que cometieron el crimen. Cargando grandes bolsas repletas de joyas y dinero entraron y repartieron todo encima de una gran mesa. No eran los únicos en ese sitio, ya adentro eran esperados por otros animales que celebraron con gran escandalo al ver el botín conseguido. De repente, un enorme gorila aplaudió fuertemente para calmar a todos sus compañeros, junto a él, en un sillón a un rincón de la cabaña, se encontraba sentado un misterioso sujeto cuyo rostro era oculto por la capucha de una chaqueta.
-Mire jefe. – Dijo uno de los animales señalando el dinero del banco en el suelo. – Conseguimos un gran botín.
-Excelente muchachos. – Rió el encapuchado. – Hicieron un buen trabajo… ¡Festejemos! – Todos los animales del lugar volvieron a ser escandalosos y empezaron a sacar botellas de alcohol.
-Qué opinas Roy, nos trajeron un enorme botín ¿no crees? – El encapuchado tomó unos cuantos billetes y los admiró durante unos segundos con agrado para luego mirar al gorila.
La alegría del lugar fue interrumpida abruptamente en el instante en que se escuchó un disparo que atravesó una de las ventanas de la cabaña impactando con la única bombilla del lugar y dejando todo en total oscuridad. Luego de unos segundos la puerta de la cabaña fue abierta con gran fuerza y múltiples sombras empezaron a entrar. Los animales del lugar sacaron sus armas, pero su visión era nula y no sabían a donde apuntar. La poca luz que entraba era brindada por la luna y pasaba por la entrada ya abierta, una brillante luz que fue ocultada en gran parte cuando un desconocido con ropas negras se paró en la entrada dejando que todos en el sitio apreciaran su silueta.
-Al menos avisa con anticipación cuando vengas a visitarme áspid. – Dijo el encapuchado burlonamente sintiendo como un enmascarado a su lado le apuntaba con un revolver en la cabeza– Tu y los tuyos son muy rápidos. –
De las sombras y la oscuridad comenzaron a aparecer otros enmascarados que apuntaban con armas, en su mayoría pistolas, al resto de animales en el lugar. Estos fueron tomados por sorpresa así que una gran mayoría estaban paralizados sin saber que hacer.
– Mercante. – Dijo áspid desde la puerta. – Te dije que podías hacer lo que se te diera la gana mientras no me molestaras en Tundratown y justo hoy tus empleados causaron un enorme escándalo, eso no me conviene. – La voz de áspid sonaba bastante enojada y molesta.
-Tranquilízate, que te parece si te doy unos cuantos billetes y olvidas que esto pasó. Además, tienes que entenderme, no podía dejar pasar esta oportunidad. –
- Acaso crees que lo que me quitaste se puede recuperar con dinero? – El enmascarado elevó el tono de su voz y golpeó fuertemente una de las paredes de la cabaña haciendo un fuerte estruendo. – Gracias a la estupidez que hiciste en ese banco lo más probable es que refuercen la presencia de la policía en Tundratown… ahora será mucho más difícil para mí y para mi grupo hacer nuestras actividades sin ser descubiertos. –
- ¿Vamos, acaso no crees tener la capacidad para burlar a simples policías? – El mercante soltó unas cuantas risas. – Ese no es mi problema, querido amigo. Tarde o temprano la policía llegaría a Tundratown por tus propios actos… no es mi culpa que te hayas dejado ver. –
- Oh… yo creo que si es tu problema… - Aspid comenzó a caminar lentamente hacia el mercante sacando nuevamente de una de sus mangas unas afiladas y largas garras metálicas. Los demás enmascarados apuntaron sus armas al resto de animales. Sin embargo, el gorila al lado del mercante rugió con ferocidad y atacó con sus enormes brazos al enmascarado que le apuntaba a su jefe. Con ese movimiento se desencadenó un festival de disparos y gritos dentro de la cabaña.
