DISCLAIMER :todos los personajes son propiedad de Naoko Takeuchi, solo los tomó prestados.

La historia es enteramente mía, queda prohibido publicarla en cualquier plataforma sin mi consentimiento.

―No tienes por qué hacerlo Seiya enserio no hay de qué preocuparse. ― decía serena tranquilamente.

―No puedo creer que tu jefe nos hiciera esto justo a unos meses de nuestra boda. ―contesto Seiya con pesadez.

―Estas en la cúspide de tu carrera, y no me parece justo que tengas que faltar al partido por el cual has entrenado meses solo porque yo me tenga que mudar, sería muy egoísta de mi parte hacerte eso.

―Después de tantos años esperando que aceptaras mi propuesta y ahora que lo haces te tienen que separar de mí. Sabes que podrías dejar de trabajar Sere, yo me haría cargo de ti y de Endimion.

―Ya hemos tocado ese tema antes y aunque nos casemos, nunca abandonaría mi trabajo, Seiya tú tienes que comprender que tengo que valerme por mi misma y te lo he dejado en claro desde el primer momento

―Eres un de las diseñadoras más aclamadas del momento, podrías ir a cualquier empresa y obtener un buen puesto de trabajo o incluso yo podría acomodarte en alguno tienes demasiado conocimiento en arte y diseño, Sere Milenio de plata no es la única opción que tienes.

―Milenio de plata me dio la oportunidad para hacerme del prestigio que ahora tengo, Técnicamente poseo el empleo de ensueño disfruto lo que hago y me pagan por hacerlo ¿Crees que en otro empleo tendrían una guardería? O aceptarían que faltase en cada junta de la escuela de Endi, Aunque teniendo en cuenta mi sueldo tampoco creo que alguna otra compañía me pagase ni la mitad de lo que gano ahora.

―¡Que puedo hacer para que cambies de opinión! Si lo que te preocupa es la estabilidad económica, juro que nunca les faltara nada a ti ni a Endi incluso si algo no resultara entre nosotros ustedes vivirían más que holgadamente y si mi palabra no es suficiente estoy dispuesto a firmar un contrato en donde agregues las clausulas que tú quieras Serena TU serás la que ponga las reglas.- Declaro el desesperado, al escuchar como anunciaban que el vuelo de la rubia ya había llegado.

―Seiya. Esto no hará más que retrasar nuestros planes pero nada ni nadie podrá impedir que nos casemos solo es cuestión de dos meses no tienes porque angustiarte.

El pelinegro sabía que era una batalla perdida el intentar convencer a Serena cuando algo ya se le había metido en la cabeza, así que solo la abrazo y le dio un suave beso en los labios para luego dirigirse al niño que estaba esperando pacientemente.

―Ven acá hombrecito . ―expreso cariñosamente, cargando al pequeño― prométeme que cuidaras a mamá mientras no estoy para hacerlo.

―Siempre la he cuidado―Contesto el niño seriamente.

Serena observaba la escena analizando cada gesto de su hijo hacia Seiya, siendo sinceros el niño siempre se mostraba obtuso con el pelinegro, pero tampoco tenían una mala relación solo que Endi era desconfiado por naturaleza.

―Es hora ―expreso Serena al escuchar la última llamada para el vuelo 267.

Inmediatamente Endimión bajo de los brazos de Seiya y se acercó a su madre, entrelazando su pequeña manita junto con la de la rubia.

―Prométeme que me llamaras cada vez que puedas― recalco Seiya, mientras tomaba las maletas, dejándolas en la banda transportadora.

―Intentare telefonearte diario ¿vale? Nos veremos más pronto de lo que te imaginas querido― aseguro la rubia, cuando Seiya volvió abalanzarse sobre ella y Endimion abrazándolos fuertemente.

―¡Señorita! El avión está a punto de despegar será mejor que lo aborde cuanto antes―expreso una azafata.

―Adiós Seiya―repuso ella tomando a Endimión para caminar presurosamente hacia la azafata y tomar su vuelo.

Habían pasado poco más de tres semanas desde su llegada a Budapest. Y su vida personal tanto como laboral no podían ir mejor, por un lado Milenio de plata se estaba expandiendo descomunalmente al igual que su carrera, Tenia al mejor hijo y pronto estaría casada con Seiya Kou, varias veces se había preguntado si lo amaba pero esa palabra solo podía emplearla con una sola persona en el mundo y ese era Endimión él era al único ser que amaba con todo su corazón.

Pero mientras caminaba con Endi, sentía que alguien los seguía, estaba convencida que después de estarse escondiendo de Darien había desarrollado delirios de persecución puesto que durante los últimos años esa sensación la acompañaba siempre que estaba fuera, así que hoy en día ya no le tomaba importancia.

Inhalo profundamente para intentar tranquilizarse, no debería de estar así de nerviosa y menos sin tener un buen motivo de por medio.

―Mamá ¿puedo ir a los columpios que están detrás de ese árbol? ― pregunto Endimión sacándola momentáneamente de los férreos pensamientos que la invadían―

―Solo no te alejes de donde yo pueda verte tesoro.

―¡No lo hare! ―exclamo el pequeño, mientras corría hasta el dichoso columpio, subiéndose rápidamente en el.

Su hijo estaba creciendo a pasos acelerados, eso era un hecho apenas cumpliría cinco años y les sacaba por lo menos una cabeza a todos los niños que estaban a su alrededor, de un momento a otro todos los chiquillos comenzaron arremolinarse alrededor de Endimion entre jugarretas típicas de su edad y así pasaron los minutos hasta que Serena se percató que Endi no se veía por ningún lado.

Un frio le carcomió las entrañas al imaginarse lo peor al no distinguirlo y correr hasta donde tan solo hace unos instantes su hijo estaba jugueteando. Recorrió el parque más veces de las que pudiera contar en busca de alguna pista de donde pudiera estar Endimión, se puso rígida al pensar en lo que le pudo haber sucedido, no podría vivir si no volvía a tener a Endi entre en sus brazos.

―¡Mama! —grito de pronto, una voz a sus espaldas.

― Endimion ¡casi me das un susto de muerte! No me hagas esto mi amor no tienes idea de lo angustiada que me tenias ¿de dónde sacaste esos helados?

― Ten uno es tuyo ― dijo el pequeño ofreciéndole uno.

― Endimion Tsukino no te volveré a repetir la pregunta.

―Está bien, un hombre me los dio y me dijo que uno era mío y el otro para mi mamá.

―¿Cuántas veces te tendré que repetir que no debes de aceptar cosas de extraños? Eres igual de necio que… olvídalo.

―Pero mamá es de tu sabor favorito.

―¿Hablaste con él para decirle el sabor de mi helado favorito? Llegando a casa tendremos una charla usted y yo jovencito.- dijo la rubia mientras tomaba la mano de su hijo.

―Yo no se lo dije solo me lo dio y me dijo que no era un desconocido. ― dijo el pequeño mientras fruncía el ceño y le daba lengüetazos a su helado.

― Si claro y si te dicen que la luna es de queso tú caes redondo― el niño automáticamente se soltó de su agarre y elevo su cabeza para poder hacer contacto visual con ella, aun con su corta edad poseía una madurez que la aterraba.

―¿Recuerdas el conejo que me regalaste? Tu… tu dijiste que ese conejo era igual al tuyo pero que lo perdiste.

―¿Eso que tiene que ver con esto Endi? ― inquirió la rubia agachándose hasta el nivel de su hijo.

― El hombre que me dio los helados me dijo que él te conocía y me dio esto, además el me ha estado observando desde hace mucho tiempo ― contesto el niño mientras de la bolsa de su pequeño pantalón sacaba un peluche desgastado idéntico al conejo que ella le regalo cuando apenas era un bebe, ese era su peluche y en cuanto la rubia lo vio sintió como la sangre se helaba en sus venas. Un nudo se le formo en la garganta temiendo la respuesta de la próxima pregunta que le haría.

―Quiero que me digas la verdad Endimion ¿Cómo era ese hombre y desde cuando lo has visto?

―Era muy alto,― contesto el pequeño haciendo señas al cielo― tenia ojos como los míos y también tiene mi cabello creo que se parece mucho a mi - respondió él suspirando hondo— ¿recuerdas cuando dijiste que cualquier persona que nos viera se daría cuenta de que es mi papá? Yo, yo lo he estado viendo y creo que ¡es mi pápa! —dedujo de pronto el azabache menor con entusiasmo.

Finalmente había llegado el momento que más había temido en los últimos cinco años, pero mientras estuviera en sus manos seguiría huyendo de aquel reencuentro. Tomo la mano del niño rápidamente, para luego casi correr al auto, tomando el volante con nerviosismo, estaba segura que de no ser por que Endimion le recriminara la velocidad a la iba no se hubiera dado cuenta, opto por calmarse por la seguridad de su más grande tesoro.

—Mamá no tienes de que preocuparte, él es bueno nunca me ha hecho nada en todo este tiempo—comento de pronto Endi, al ver la histeria en la que se veía envuelta su progenitora.

—Aun eres demasiado pequeño mi amor, no entiendes muchas cosas—

Apenas había desempacado todo, pero había tomado una decisión después de haber arropado a su hijo, al día siguiente presentaría su renuncia en Milenio de plata, pediría su mudanza después aunque no sabía si la casa de Seiya tendría lugar para sus muebles y demás pero por ahora esa era su última preocupación, siendo su prioridad llegar a la casa del pelinegro, así al menos estaría rodeada del habitual equipo de seguridad que rodeaba el hogar de él, necesitaba la seguridad que le brindaba, así como el salir del radar por un tiempo, si Darien estuvo tanto tiempo observando a su hijo era más que evidente que sabía de sobra donde trabajaba así como donde se encontraban sus propiedades. Tendría que volver a la oficina central de Milenio donde se encontraba Kunzite después de todo no podía tan solo mandarle una fría carta de renuncia, había sido un jefe tolerante en todo lo relacionado con ella, además esperaba en un futuro poder volver aunque no fuese en el excelente puesto que estaba pero si a la empresa que tanto la ayudo a catapultarse.

La mañana siguiente fue caótica, la disponibilidad de los vuelos era escaza, así como su paciencia al soportar el que él agente del vuelo le recriminara el no haber reservado con anticipación previa, terminaron abordando el vuelo de casi la madrugada y mientras Endimion dormía en su pecho ella tan solo no podía dejar de pensar en lo acontecido.

Subieron al primer taxi, hasta llegar a Milenio de plata, dejando a un enfurruñado Endimion en la guardería. Camino con paso presuroso a pesar de estar exhausta después del repentino viaje.

—Serena la estábamos esperando- la recibió la amable recepcionista de kunzite, una muchacha de cabello marrón, y grandes ojos cafés que siempre la observaban con cautela.

—No recuerdo haber avisado en la empresa que vendría Telu-contesto Serene excéntrica.

—El jefe le responderá todas sus dudas, creo que ya conoce el camino-apremio la muchacha con seriedad, abriéndole la puerta a la que era la oficina del platinado.

Nada ni nadie la pudo haber preparado para la sorpresa que se llevaría al entrar en aquel lugar.

Se que este capitulo es ridículamente pequeño pero tarde años escribiéndolo en el celular

Aurora;no dare detalles por que creo que mas de una ya dedujo lo que viene, en verdad que si me estreso pero ya le baje por que si me enfermo dejare la historia abandonada jajajaja ya estamos en la recta final hasta a mi me dan nervios ¡nos leemos!

Alex de Andrew:y con esto creo que te deje aún más intrigada…

yssareyes48 :en algún lugar cercano ya lo veras no creo que dure mas de 6 Cpitulos para que termine y ese seria mi máximo ahora si que estamos a nada de que todo se le venga encima.