DISCLAIMER: todos los personajes son propiedad de Naoko Takeuchi, solo los tomo prestados.
La historia es enteramente mía, queda prohibido publicarla en cualquier plataforma sin mi consentimiento.

Darién estaba sentado en la enorme silla que normalmente ocupaba kunzite metalia, que ahora tan solo estaba parado a un lado del moreno como si de un mero empleado común se tratara, ¿Cómo es que su jefe permanencia ahí de pie tan sumiso ante Darién?
–Puedes retirarte Kunzite-dijo de pronto Darién en tono imperativo. -por cierto tráele su rutinario té a la señorita y agrégale más azúcar de lo normal.
–Como usted ordene mi señor- contesto sumisamente, saliendo en silencio de la oficina.
–Serena- dijo él de pronto, observando el duro semblante de la rubia.
Darien empujo hacia atrás la gran silla y se levantó, seguía con aquella presencia aplastante, sentado era magnífico, y de pie era aún más imponente de lo que ella recordaba.
―Serena―repitió él, pero esta vez la mano masculina la sujeto de la muñeca al pasar junto a ella.
Ella le miró sin emoción alguna, sin siquiera inmutarse un poco al verle, retirando su muñeca con evidente desagrado ante su contacto.
–Señor Chiba, ¿podría decirme a que debo su inesperada y nada grada visita?-cuestiono ella.
–Tenemos que hablar, aun existen muchas cosas que tienes que saber y que podrían...
–No me interesa nada que tenga que ver con usted y aunque la información tuviera que ver conmigo de igual forma no me importa, hace mucho que ese tipo de cosas quedaron enterradas, tu eres una de ellas no deseo verte ni en pintura, ahora si me disculpas tengo cosas que finiquitar.-declaro amargamente girando sobre sus tacones, para salir de ahí.
–Entonces debe ser un suplicio ver una diminuta copia mía todos los días de tu vida ¿no es así? Mi hijo necesita tener a sus padres juntos -comento él de pronto, haciendo que la rubia se detuviera ante sus palabras.
Serena se voltio tratando de ocultar los sentimientos que arremolinaban en su ser, estaba nerviosa, asustada e indignada, observo la sonrisa de triunfo en los labios del moreno así como la inconsciente flexión de los músculos bajo el caro traje, al acomodarse en el borde del escritorio.
―No te necesito, no necesito nada de ti Darien he estado muy bien sola con mi hijo por que en estos últimos cuatro años yo me las he apañado muy bien sin ti― contesto con acidez.
― Es allí donde te equivocas serena nunca has estado sola siempre he estado ahí preocupándome que no les falte nada ni a ti ni a el.
―¡NO me salgas con esa mierda! yo he sido la que a estado con Endimión la que ha salido adelante con el yo he sido la que se mató esforzándose por nuestro bienestar yo fui la que se partió la espalda trabajando como mesera mientras estaba a punto de alumbrar ¿dime donde carajo estabas?
― Entiendo tu dolor... pero Tarde seis meses en dar contigo y fueron los peores seis meses de angustia que he pasado en toda mi vida.-Darien respiro profundamente para tratar de controlar sus caóticas emociones.
―Tú no entiendes nada. no tienes idea de cuánto llore al saber de tu traición al saber lo que eras... ―le recordó ella― te amé como nunca había amado a nadie pero eso ya paso ahora no siento más que rencor hacia ti y no te necesitamos, gracias al cielo que ahora soy independiente de ti y tu control . –No eres más que un desgraciado que se aprovecho de una pobre chiquilla que no media sus emociones y fue tan estúpida como para confundir la devoción con el amor, porque eso fue lo que hice Darien YO NUNCA TE AME ― puntualizo ella con desprecio, saboreando la expresión de perplejidad que se apodero del rostro masculino ante sus palabras.
Aquella respuesta lo enervo y una punzada de dolor logro atravesar las barreras que había construido durante toda su vida, no podía dar crédito a las palabras de desprecio que le brindaba su Serena cuando El amor que sentía por ella le calaba hasta lo más profundo de su ser .
―Trabajas en Milenio de plata ¿cierto? ― pregunto de pronto, estudiándola con sus penetrantes ojos zafiros que de pronto se tornaron mas fríos .
―¿Y eso a ti en que te incumbe Darien? ― refuto Serena , respirando con dificultad por la furia que la invadía.
― También obtuviste una beca completa para estudiar en Massachusetts que te fue otorgada anónimamente y en cuanto te recibiste encontraste ese trabajo que te pareció caído del cielo ¿no es así? Ascendiste rápidamente en la empresa como nunca se había visto desde hace años, y tu sueldo es una cantidad exorbitante que aumenta cada año ... has pedido que te trasladen cada 6 meses de plaza y se te ha cumplido, también tienes flexibilidad de horario es un trabajo de en sueño ― respondió este con aparente calma.
―¿De dónde has sacado esa información Darien ? ― pregunto ella desconcertada. Mientras daba un paso atrás.
―Nunca has estado sola Serena , nunca te deje sola con nuestro hijo siempre he estado al pendiente de su bienestar ¿es que aún no te lo imaginas ?-Darien echó la cabeza hacia atrás riendo amargamente.
―¡Mentira! ― grito ella agitada, negando con la cabeza.― Kunzite Metalia es el dueño de Milenio de plata y todas sus cadenas.
―Kunzite Metalia no es mas que mi presta nombres Serena.. yo soy el único dueño de Milenio de plata.
" yo soy el único dueño de milenio de plata" eran las palabras que resonaban en la cabeza de la rubia. Ella nunca se valió por si misma Darien era el que estaba detrás de todo... la casa que la empresa había ofrecido como alojamiento y la extraña guardería que abrieron para los trabajadores cuando ella más lo necesitaba .. todo se lo debía a el.
― No existen las casualidades Serena y eso es algo que he aprendido a lo largo de mi vida―declarodando un paso hacia delante pero la rubia extendió una mano para detenerlo.
―¡No te me acerques! No te quiero cerca de mi vida ni la de mi hijo Darien, todo lo que conseguirás de mi es el desprecio que te mereces. ― Serena le lanzo una mirada llena de odio y rencor ―
―Eres mía Serena no me puedes ale...
―Yo no soy serena. Yo soy Serenity Winston. La Serena que era tuya murió aquel día... aquel día en que te descubrió con otra mujer y todavía te regodeaste en seguir acariciándola, la niña estúpida que conociste ya no existe más, y sería muy bueno que lo recordaras. ― le dijo ella con altivez , y dio media vuelta para irse pero Darien la sujetó por el brazo y se lo impidió.
―Aun no hemos terminado de hablar.
―¡Suéltame Darien!― respondió ella, mirándole desafiante.
―Serena nunca me habría pedido que la soltara― declaro él con voz pastosa, acercándola a su cuerpo.
―El problema está en que tu Serena está muerta ahora solo existe Serenity prometida de Seiya Kou― espeto ella, con una lenta sonrisa triunfal.
Había visto el destello de satisfacción en sus ojos, cuando le restregó en la cara que nunca lo amo.
―¡No te vas a casar con nadie mientras yo así no lo decida! ningún otro hombre pondrá un dedo sobre tu piel desnuda, y mucho menos albergaras otro simiente que no sea el mío, me perteneces desde el día en que decidí que me haría cargo de ti.
―Ponme a prueba Darien. Me puedo casar con quien se me de la reverenda gana y dime ¿Qué te hace pensar que no he estado con Seiya? Que te hace pensar que el no me ha tomado, por dios vivimos en pleno siglo xxi, eres tan ingenuo como para creer que me casaria con alguien sin antes saber si es bueno en la cama, sin antes saber si seria capaz de hacerme retorcer de placer con sus caricias.
―El podrá haber tocado tu cuerpo pero yo fui tu primer hombre y seré el ultimo. Planeaba pedirte que tomaras tus maletas pero ahora te ordeno que te metas a ese auto junto con nuestro hijo, y quiero que dejes tu teléfono celular aquí―
era como si la Serena que él conocía hubiera muerto convirtiéndose en una mujer completamente diferente. Y cada palabra que salía de su boca le partía el corazón y le retorcía las entrañas .
―¡Soy libre ahora¡ si crees que volveré contigo estás loco no dejare mi vida por que a ti simplemente se te antoja.
―Seria bueno que te olvidaras de esas ideas absurdas y te limites hacer lo que te ordene. Y como creo que no te quedo claro te lo repetiré ve por nuestro hijo ahora mismo.
―A ti tampoco te quedo claro lo que te dije no conoces mis alcances Chiba- dijo de pronto ella resoplando fastidiada.
Darien espero frente el gran ventanal que se alzaba ante sus ojos observando como Serena entraba presurosamente en su auto junto con Endimion y a continuación solo escucho el rechinido de las llantas en el asfalto.
―¡Señor! Disculpe que entre de esta manera pero la señorita acaba de salir llevándose al niño consigo ¿desea que los interceptemos? - pregunto Kunzite nervioso.
―No, deja que se le pase esta rabieta yo te diré cuando proceder-contesto el azabache con una media sonrisa al darse cuenta que la Serena imprudente seguía dentro de esta dura coraza.
En otro lugar de la ciudad se encontraba una rubia desesperada dando vueltas en un terreno desertico, aun analizando las posibilidades de salir victoriosa de aquella situacion.
Estaba consiente de que Darien no se daria por vencido tan facilmente y que si el asi lo deseaba los tendria en la palma de su mano, necesita contar con mas poder que el y eso era algo casi imposible considerando la posicion de su adversario.
―¡Mama! Estoy cansado quiero ir a casa- dijo de pronto una voz a sus espaldas recordandole una vez mas donde se encontraban.
―Llamare a Seiya y nos quedaremos en su casa ¿te parece? -pregunto, quitándole un suave mechón de la frente, mientras el niño asentía con la cabeza.
Tomo su celular con manos temblorosas marcando el número que sabia de memoria.
–¿Serena? - contesto una voz a través de la línea.
-Seiya, gracias al cielo que contestas necesito pedirte un gran favor se que puede ser algo que invade tu privacidad por completo pero no tengo opción.
–Ve al grano serena te conozco no estarías tan nerviosa si no se tratase de algo importante.
–Necesito las llaves de tu casa y personal de seguridad inmediatamente y cuando me refiero a personal es a todo el que puedas reunir.
–¿El apareció cierto? -
–Si-contesto con pesar, sintiendo como un nuevo se formaba en su garganta.
–Ve a la casa de Taiki el te dará un duplicado, me comunicaré con el equipo de seguridad y estarán allí muy pronto.
–Seiya en tres días es el juego, no puedes venir aquí, por favor piensa en tu carrera...
–Pienso en su seguridad ustedes son más importantes que cualquier cosa ahora haz lo que te digo no pierdas más el tiempo.
Haciendo caso de aquellas palabras, prendió el motor del auto con la firme idea de desaparecer del radar como lo había hecho hace cinco años aún sin imaginarse que otros ojos estaban posados sobre sus pasos
–¿Crees en verdad que esto funcionará esta vez?-preguntaba Esmeralda al que ahora era su esposo.
-Por supuesto que funcionara ¿Sabes lo difícil que fue conseguir que alguien fuera un infiltrado? -contesto el hombre.
–¿Estás seguro que él es de confianza? Un paso en falso y todo puede salir mal de nuevo.
-Querida ahora no solo tenemos un siervo, ahora tenemos a dos ¿Sabes cómo atraer a un lobo? Tienes que atar a tu mejor rebaño... esta vez no podemos ser tan estúpidos como para dejar escapar a ese rebaño.
–No hay terceras oportunidades.
–Dime algo que no sepa, no hay otra forma de recuperar lo que por derecho me corresponde ¿Piensas que dejaría que Chiba saliera victorioso toda la vida?
–Sabio fue el que lo decidió asi, sabes perfectamente que no es culpa de ese hombre.
–Es su culpa tan solo por el hecho de existir, si él no hubiera interferido el anciano me habría dejado todos sus negocios, todos sus bienes, su territorio y sobre todo me habría reconocido como sucesor, Chiba acepto serlo así que eso lo vuelve aún más responsable de todo.
-Si así lo haz decidido que así sea- afirmó la mujer con firmeza.
Mientras tanto una preocupada rubia cerraba las ventanas del segundo piso de la residencia de su prometido. Observando cómo llegaba un equipo de seguridad a salvaguardar el lugar había una una docena fuera y otra docena dentro, aquello la reconfortaba a sobre manera pero aún así no descanso en toda la madrugada viendo por las ventanas.
-¡Mamá! Ya es de mañana y sigues viendo por esa ventana ¿No dormiste anoche? -reclamo el niño a sus espaldas bostezando sobre la cama.
-Lo realmente importante es que tú dormiste tesoro -contesto Serena sonriéndole animosamente ocultando todo el estrés que albergaba.
El niño inmediatamente se levantó de la cama para correr a la silla donde ella se albergaba y sentarse en su regazo abrazándola con sus tiernas manita, su madre lo acurrucó acariciando sus cabellos.
-Mama ¿Es por esos hombres que estabas viendo por la ventana?
-Si Endi es por ellos pero recuerda que mamá siempre te protegerá, anda vamos a desayunar -apremio ella tomándolo entre sus brazos.
-¡Mamá! Puedo caminar ya no soy un bebé -remilgo el moviéndose, para liberarse de los brazos de ella y bajar las escaleras.
–Espera Endimion puedes caer ¡no corras! -grito, corriendo tras del pequeño.
–¡Mira aquí también están los hombres que Vi en el jardín!- exclamó el niño de pronto capturando su atención por completo.
–Llevense al niño ahora-ordeno uno de ellos.
Serena inmediatamente se congelo al ver a los hombres que se refería Endimion, esa no era la seguridad que había contratado Seiya...