Día 2: Compañeros de asiento (Seat Buddies)

—Lo siento amiga, pero ya le prometí a Nino que me sentaría con él en el viaje. Olvide decírtelo.

Marinette miro de forma sospechosa a Ayla. Cuando anunciaron el viaje que realizaría la escuela Françoise Dupont todo el mundo estaba emocionado. Todos empezaron a asignarse compañeros de asiento en el autobús. Como hubo un Akuma ese día, Marinette olvido decirle a Ayla si quería compartir el asiento con ella.

Pensaba que como buena amiga le guardaría el asiento. Al parecer no fue así, pero sabía que eso fue a propósito. Estaba segura de que ella convenció a Nino de sentarse a su lado por una simple razón:

El compañero de Nino era Adrien.

—Hola Marinette, parece que seremos compañeros de asiento —dijo el cuándo noto a Marinette acercarse a su asiento.

—Si eso parece.

— ¿Quieres el asiento en la ventana?

Eso puso nerviosa a la chica.

—Oh claro, si no es mucha molestia, no digo que sea molestia…

Él le devolvió una sonrisa

—Para mí no lo es, Marinette.

Adrien se levantó de su asiento para dejarla pasar al asiento al lado de la ventana. Marinette se acomodó tratando de no tropezar y quedar en ridículo. No podía quedar mal en frente del chico que le gustaba.

Durante el viaje, ambos charlaron de cosas banales, sus gustos y disgustos. Adrien había llevado su celular y había descargado algunos capítulos del anime que estaba viendo para pasar el rato. Le ofreció uno de sus audífonos a su compañera para que ella pudiera verlo con el también.

Cuando terminaron con todos los capítulos, Adrien puso algo de música y eso creo el ambiente ideal para que Marinette se pusiera a tejer. El chico solo miraba como trabajaba, era una sensación hipnótica y relajante, junto con el movimiento del autobús que lo hizo tener un poco de somnolencia.

Marinette sintió que algo o más bien alguien se apoyaba en su hombro. Eso la hizo parar al instante. Miro de reojo para descubrir que Adrien se había quedado dormido mientras trabajaba con la lana. No quería despertarlo, se notaba tan tranquilo, tanto que parecía un ángel.

Siguió con su trabajo hasta que se le acabo la lana. Tenía más en su mochila, pero no quería molestar a Adrien mientras la buscaba. Lo único que pudo hacer era mirar hacia afuera.

Un rato después estaba luchando por mantenerse despierta. Ya había anochecido y no podía distinguir mucho de lo que pasaba en la carretera. Decidió entonces sacar una manta que había empacado y arroparse a ella y al chico que dormía a su lado. Tomo su mochila de manera lenta y cuidadosa, sacando una manta de color rosa. Acomodo su cabeza cerca a la de él para dormir más cómoda. Tal vez hacerlo una vez no hacia ningún daño.


Adrien despertó en la madrugada. Levanto su cabeza de donde estaba apoyada. Se dio cuenta de que estuvo durmiendo sobre el hombro de su compañera de asiento. Se iba a disculpar pero noto que ella estaba dormida.

Sintió la suave textura de la manta que rodeaba su cuerpo y el calor que desprendía. Vio la intricada firma de Marinette en uno de los costados.

Su amiga era alguien muy dulce y considerada para prestarle su manta. Decidió volver a acomodarse cerca de ella, porque por alguna razón era bastante cómodo estar a su lado.