Capitulo 3 _ Acorralada.
No sabía que ponerse. No sabía cómo tenía que actuar frente a él siendo ella misma. Al menos cuando estaba vestida como su hermano se sentía más segura.
Se puso uno de los pocos vestidos que tenía guardado en el closet. No era de usar vestidos, pero dada la circunstancia no podía aparecerse frente a Sasuke Uchiha con sus habituales faldas y blusas holgadas. Corría el peligro de que la descubriera.
El vestido era simple y sencillo. Era de color crema que le llegaba hasta las rodillas y un escote que no mostraba más allá de las clavículas. Aunque los tirantes le parecían demasiado sugestivos, no quiso darle mas vueltas al asunto.
Se dejó el pelo suelto, y un poco de maquillaje. Su misión era parecerse lo menos posible a Neji.
Los nervios la tenían al borde del pánico, cosa que no pasó desapercibido a los ojos de Ko, que le ofreció una taza de té. Cosa que ella agradeció con una leve reverencia. Su padre al contrario bebía una copa de Whysky. Hinata trató de que no lo hiciera por su estado de salud, pero el hombre en su euforia hizo caso omiso.
Sasuke sin embargo optó por algo mucho más formal. Quería más que nada hacerse al mando de la empresa Hyuga y ¿Por qué no? Comprarla si era posible, por lo que su principal objetivo era ganarse a Hiashi. Llevaba puesto un traje italiano de color negro que aún no se había dado el lujo de estrenar, aunque sin corbata... No eran de su agrado a pesar de llevar coleccionadas más de una docena.
Tocó la puerta de la casa. Y en cierto modo le recordaba a la de sus padres, aunque los predios eran muchísimo más grandes. En cierto modo llegaba a entender ciertos tonos de envidia en las palabras de Fugaku Uchiha.
No tardaron en abrirle la puerta y el primero en recibirlo fue Hiashi, apoyado en un bastón. Era curioso que a pesar de eso, su figura lucía realmente intimidante. Sasuke no pensó que eso podría ser posible, pero tal vez todos los rumores sobre su carácter no eran tan exagerados como pensó al principio.
-Señor Hyuga, es realmente un placer saludarlo- Dijo mientras extendía la mano apenas cruzando la puerta. Sasuke había logrado construir su propio patrimonio, tal vez a una edad muy joven, eso era realmente un mérito muy importante, pero a decir verdad su apellido también había tenido mucho de importante en ello. Estaba prácticamente seguro de que no hubiera logrado ni una mínima parte de su fortuna con otro apellido cualquiera. Pero que el apellido Uchiha tuviera tanta reputación tampoco era mucho menos gracias a su Padre, si no al hombre que tenía frente suyo. Y era por eso que todo su respeto era para aquel hombre.
-¡El placer es realmente mío! Créame que he escuchado mucho sobre usted... pero pase por favor- dijo mientras estrechaba su mano y con un ademan le indicaba que entrara.
Solo cuando el hombre mayor se hizo a un lado, pudo ver la pequeña figura que estaba tras él. Era una mujer diminuta que miraba el suelo sin alzar la mirada en ningún momento. También estaba haciéndose un lado para dejarlo pasar.
-Lo siento, no la había visto-dijo Sasuke deteniéndose frente a ella- ¿A quién le debo el gusto?-Dijo mientras se inclinaba tratando de ver mejor su rostro
-¡Hinata por favor! Saluda como corresponde- Dijo Hiashi dirigiéndose a su hija menor- Disculpe a mi hija señor Uchiha... es un tanto torpe.
El rostro se le iluminó a Sasuke. ¿La intrusa? Pensó para sí mismo. Era mucho más pequeña sin toda aquella ropa holgada. Tenía un precioso cabello que le llegaba prácticamente hasta las caderas ¿Cómo pudo guardarlo debajo de aquel sombrero? Aunque a su parecer era demasiado pálida, le gustaban las mujeres con más color en la piel.
Con las palabras de su padre Hinata no tuvo más remedio que levantar la mano y saludar con un corto- Buenas noches-
Una vez que se enderezo Sasuke quedo un tanto descolocado- ¿De verdad era la misma persona que conoció a la mañana? Su rostro era mucho más ¿Bonito? Tal vez la habían maquillado para que se hiciera pasar por su hermano- pensó... Porque sus ojos temerosos y tímidos eran los mismos sin duda. Tenía las manos juntadas, sus dedos índices jugueteaban de manera nerviosa y su voz era como una armonía muy suave.
-Es un placer conocerla señorita- dijo mientras sin previo aviso tomaba su mano ante la mirada atónita de la muchacha y mientras la miraba directamente a los ojos depositaba un beso en su mano. Una sonrisa arrogante aparecía en sus labios luego de lograr lo que quería, sonrojar una vez más a la mujer. Ya no había dudas para Sasuke de que era ella.
No tardaron en pasar al comedor para la cena. Sasuke escuchaba atentamente cada palabra de Hiashi, como una enseñanza para su negocio. Por momentos olvidaba que sentada frente a él estaba la mujer que quería engañarlo, aunque seguía desconociendo el motivo. De vez en cuando se detenía a mirarla, aunque ella no apartaba la vista del plato que tenía enfrente ni se inmutaba en pronunciar una palabra.
-Tiene usted una hija preciosa-Comentó de repente el peliazabache, nuevamente quería jugar con las emociones de la muchacha. No podía evitarlo, lo entretenía más que ganar dinero, y eso era mucho. Hinata alzó la mirada sorprendida cuando escuchó aquello.
-Eso dicen, aunque es un poco mojigata. La verdad me hubiese gustado tener dos hijos, como el idiota de tu padre- dijo entre risas el viejo Hyuga. Sasuke no daba crédito a lo que escuchaba. Observó como la muchacha volvía a bajar la mirada enseguida. Tal vez tratando de ocultar su disgusto. Pero era una cosa totalmente diferente, Hinata había crecido escuchando los lamentos de su padre hacia ella, a veces solo le daba un golpe de tristeza.
-Es idéntica a su hijo Neji. ¿Son mellizos?- Insistió Sasuke dispuesto a crear pánico en ella. Y lo logró. Porque vio como la muchacha miraba alarmada a su padre, temiendo lo peor.
-No se parecen tanto. Neji es castaño y mucho más alto. A mi parecer son muy diferentes tanto física como emocionalmente. Pero he de admitir que de niños si se parecían bastante- Respondió con naturalidad Hiashi. Sasuke volvió a mirar a la ojiperla de reojo y la vio respirar con dificultad, aunque ella seguía con la mirada fija en su padre. Solo en ese momento se percató en su físico. Sus pechos subían y bajaban de forma acelerada. ¿Cómo pudo pensar que ella era plana? Sus atributos no estaban mal... nada mal. Y más viendola de aquella forma. Sonrojada, casi sudando y respirando acel...- Negó con la cabeza y apartó rápidamente los ojos de ella. ¿En que estaba pensando?... De verdad necesitaba una mujer pronto. Sus hormonas estaban fuera de lugar.
De repente quiso terminar con el juego. Si seguía viendola de aquella manera iba a perder la compostura.
-Tiene razón. Es que no me fijo mucho en los detalles- se excusó el azabache. Y nuevamente la oyó soltar un suspiro de alivio.
La cena no tuvo mucha más transcendencia y Sasuke no quiso pronunciar que tenía ganas de comprar la corporación Hyuga. No aún. Antes quería ganarse a Hiashi y tener bajo las cuerdas a la hija.
-Estaremos más cómodos en la sala- Dijo el patriarca de los Hyuga una vez que terminaron con el postre y Sasuke estuvo de acuerdo. Quería seguir escuchando sobre las anécdotas por los que pasó el Hyuga para llegar a donde estaba.
Tanto Sasuke como Hinata esperaron a que el Patriarca de los Hyuga se adelantara a su ritmo por respeto.
Hinata trataba de seguir de cerca a su padre por si se le ofrecía cualquier ayuda. Pero una mano la detuvo sorpresivamente. Casi se traga la lengua cuando al girar su rostro casi choca con el de Sasuke Uchiha. ¿Por qué se inclinaba tanto? Era como si aquel hombre se esmerara realmente por incomodarla.
Sasuke sonrió de lado cuando la pequeña nariz de la Hyuga casi choca con la de él. Ella volvía a sonrojarse, cosa que casi empezaba a disfrutar.
-Creo que deberíamos guardar en secreto lo de tu hermano... al menos por un tiempo- Dijo el azabache en voz baja.
Hinata solo pudo mirarlo sin entender nada. ¿Acaso la había descubierto? -Trató de zafarse. Pero esta vez Sasuke la tomo de ambos brazos y la acercó más a su rostro.
-Si tu padre se entera de que Neji es Gay, su salud podría deteriorarse- Realmente Sasuke no sabía cómo aguantar la risa ante lo que eran las expresiones faciales de la Hyuga. Le costaba constantemente mantener la serenidad.
-Mi hermano no es gay- respondió la muchacha. Su voz aunque sonaba segura, estaba llena de nerviosismo.
-Yo no diría lo mismo. Casi se me insinúa esta mañana cuando lo conocí. Aunque yo le deje claro que me gustan las mujeres. Creo que por eso se enojó y no nos honra con su presencia esta noche- Hinata muy pocas veces se indignaba, nunca reaccionaba y nunca insultaba. Pero sus puños se apretaron instintivamente al oír aquella semejante mentira. Ella estaba allí, y solo ella sabía que todo lo que decía aquel hombre era mentira. Si llegaba a asegurar lo contrario Sasuke Uchiha la reconocería
-T-tal vez lo malentendió- susurró la ojiperla. Hinata no podía decir nada más. Nunca había estado tan acorralada. Nunca había tenido a un hombre tan cerca. Nunca la habían provocado tanto y casi nunca había estado tan nerviosa como en aquel momento. ¿Qué podría hacer aparte de seguirle el juego a aquel perverso hombre?
Sasuke por otra parte, aunque con todas sus fuerzas quería seguir jugando con ella. No podía. Estar tan cerca de aquella mujer lo trastornaba de cierto modo. Lo atraía de manera extraña. Su rostro insípido sin color alguno, a veces le parecía hipnótico. Sus labios sin pintar a veces le eran color rosa o incluso rojo. Y no podía apartar la vista de su figura, a pesar de estar cubierto por aquel horrible vestido.
-Mañana volveré a invitarlo a una noche de hombres, si vuelve a negarse, daré por hecho lo que le digo- dijo Sasuke.
Hinata no entendía que aquello era una amenaza, ni que la iba a llevar directamente a la boca del lobo. Por lo que iba a aceptar cualquier cosa que le propusiera Sasuke Uchiha, sin saber que era una trampa.
