Capítulo 8_Deseos ocultos.

Cuando los temblores de su cuerpo cesaron y sus sentidos volvieron a la normalidad, sintió deseos de desaparecer. De repente se sentía tan desnuda y tan expuesta que tomó las sábanas y giró sobre su propio cuerpo cubriéndose de manera torpe. Aprovechó que Sasuke había entrado al cuarto de baño y se levantó para buscar su ropa. Sintió un ardor en el tobillo izquierdo y solo ahí recordó que se lo había torcido.

No tardo en encontrar su vestido y su ropa interior. Sintió la cara arder una vez más recordando que él la había visto completamente desnuda…Negó frenéticamente con la cabeza tratando de sacarse aquella escena de la mente.

Trató de vestirse sin soltar las sábanas… pero le era imposible… no podía mantener el equilibrio a causa del tobillo.

—¿Se puede saber que haces? — preguntó el Uchiha observándola desde la puerta. Ella sostenía con una mano torpemente las sábanas sobre su uucuerpo y con otra trataba de vestirse.

Aunque sintió escalofríos al oír su voz tras ella, lo ignoró completamente. No quería mirarlo a la cara.

Sasuke se acercó a ella y la tomó de la cintura incorporándola del suelo sorpresivamente. Hinata solo pudo aferrarse más a las sabanas que la mantenían tapada.

—¿Quieres torcerte más el tobillo o que? —dijo mientras la dejaba sentada sobre la cama— Dame eso—dijo indicándole la ropa interior que sostenía junto con las sábanas.

Ella apartó la vista fingiendo no haberlo escuchado.

—Vamos Hinata, solo trato de ayudarte… además fui yo quien te desvistió… es justo que sea yo quien te vuelva a vestir ¿no crees?

Sasuke miró su rostro arder nuevamente… le encantaba verla sonrojarse, cosa que pasaba cada dos por tres… pero era diferente esta vez, ella lo miraba con ojos expectantes e inquietos.

Hinata sin embargo solo podía observar su rostro arrogante… se burlaba de ella cada vez que tenía oportunidad, y ahora lo haría más, y con más razones.

El le arrebató la ropa de entre los dedos y se arrodilló frente a ella. Se tomó el tiempo para observar entre sus dedos la braguita color rosa pastel… sonrió al ver el rostro abochornado de la muchacha.

—P-puedo sola—dijo ella, casi susurrando.

Sasuke la ignoró y empezó a vestirla, deslizando la ropa interior con demasiada lentitud. Sus dedos se deslizaban recreándose sobre su piel, aprovechando el contacto sobre sus piernas…

—Por favor— rogó la muchacha tratando de detener los brazos del Uchiha, pero este no se detuvo hasta que deslizó por completo sus brazos bajo las sábanas con las que se tapaba la muchacha. Sus manos se detuvieron en sus caderas… quería acariciarla, una vez más. Pero se quedó quieto, solo mirando directamente aquel precioso y sonrojado rostro que lo miraba implorante.

—Ya esta— dijo él.

—Por favor…sal para que pueda terminar de vestirme—Imploró ella. Él no apartaba las manos de sus caderas, y su rostro estaba tan cerca de la de ella que estaba volviendo a perder la razón—Solo tengo el tobillo dislocado.

Sasuke soltó un gruñido de molestia. Pero acepto. Por su propio bien tenía que acabar con aquel jueguito estúpido en donde el único que salía perdiendo era él.

—Dentro de 5 minutos volveré a entrar. —dijo antes de perderse detrás de la puerta.

Hinata soltó un suspiro aliviada.

Una vez que Hinata terminó de vestirse, Sasuke la llevó a su casa. Insistió en llamar a Ko para ayudarla, pero Hinata rogó para que no lo haga.

Aquella noche tan larga por fin había terminado…

:

Al día siguiente Hinata recibió una reprimenda de Ko.

—Debió haberme despertado—Insistió el hombre mientras la ayudaba a sentarse en una de las butacas de la cocina.

—Era muy tarde cuando tropecé en las escaleras—mintió la muchacha mientras sonreía avergonzada recordando el verdadero motivo. Sus mentiras debían sonar muy convivientes frente a alguien que la conocía tanto como Ko.

Ko puso frente a ella su habitual taza de café con leche.

—¡Muchas gracias! —dijo la muchacha mientras sonreía de forma dulce. Era feliz cada mañana con esos pequeños mmomentos…

Tomó un sorbo quemándose en la punta de la lengua… estaba más caliente que lo habitual.

El café debe ser amargo y caliente…

Negó frenéticamente con la cabeza recordando las palabras de Sasuke Uchiha. ¿A qué venía aquello? Sintió una punzada en el estómago recordando la noche anterior… Sus manos, sus ojos… sus besos. Y de repente volvía a vivirlo todo…¿Acaso iba a volverse loca? ¿Acaso nunca podría olvidar aquello? Siquiera sacárselo de la cabeza. Había dormido tan poco pensando en eso… ¿Como volvería a mirarlo a los ojos?

—¡Buenos días! — Y ahí estaba… el solo escuchar su voz provocaba un huracán en su vientre. Fingió tomar otro sorbo de su café para no tener que responder a su saludo. Lo vio entrar tan sereno, como si nada hubiera pasado. Vestía un pantalón de vestir color gris obscuro y una camisa color azul marino. ¿Desde cuándo se fijaba como vestía él?

—¿Sería mucho pedir una taza de café Ko? Me gustaría acompañar a la señorita—dijo mientras la miraba fijamente.

—Por supuesto—dijo el hombre mientras les daba la espalda.

—Doble y sin azúcar, por favor—

Sasuke tomó asiento al lado de la Hyuga sin quitarle la vista de encima.

—¿Qué le sucedió en el tobillo? Veo que lo tiene vendado—Dijo en voz alta para que lo escuchara Ko.

Hinata frunció el ceño, y se giró para mirar a Ko que les daba la espalda preparando el café .

—Me caí…me tropecé— dijo nerviosa.

—Soy bueno para los esguinces. Podría hacerte unos baños— Hinata abrió los ojos exasperada. ¿Hasta cuándo la seguiría torturando? —¿Puedo saber cómo fue?...Cayó de una cornisa ¿Tal vez?

—¡No! Yo…yo tropecé con las escaleras.

Sasuke de verdad disfrutaba ponerla nerviosa. De hecho disfrutaba cada reacción de ella.

Ko sirvió el café del Uchiha y salió de la cocina dejándolos solos. Cosa que Hinata agradeció, ya que estuviera allí escuchando las burlas de aquel arrogante hombre, no le gustaba nada.

—¿Dormiste bien? ¿Te dolió?

Sasuke se levantó de la butaca en donde estaba sentado y se agachó para registrar su tobillo. Hinata trató de apartarse pero él fue más rápido.

Le quitó la venda que él mismo había puesto la noche anterior y sonrió satisfecho.

—No está morado… creo que fue solo un golpe. Si fuera un esguince no se vería tan bien—dijo mientras volvía a vendarlo.

—Solo me duele cuando apoyo por completo el pié— Dijo Hinata. Sasuke la miró y sonrió. Disfrutaba cuando le hablaba con confianza.

—Dentro de dos o tres días ya no te dolerá—

Hinata se volvió a perder una vez más en sus propios pensamientos. Lo veía volver a sentarse y beber su café tan tranquilo e inquebrantable. Había tantas facetas en él que le era imposible entenderlo. Se burlaba de ella, la ponía nerviosa de todas las maneras posibles y a veces hasta la hacía temblar de miedo, pero en ocasiones como esa sin embargo, era atento y se podía decir incluso que amable. Estaba el Sasuke que la miraba de manera arrogante, el que la miraba de forma fulminante y también el que le sonreía… ¿Cuál era el verdadero Sasuke?

—Hoy estas hermosa—dijo sacándola de sus propios pensamientos— Tienes un rubor natural en las mejillas y los ojos más brillantes.

Escucharlo decir aquello era un tanto surrealista.

—Es por el orgasmo que tuviste anoche—soltó haciendo que la muchacha casi le escupiera el sorbo de café que segundos antes se había llevado a la boca. Y claro, también estaba aquel Sasuke perverso… no sabía a cuál temerle más.

Hinata miró horrorizada hacia todas partes para cerciorarse de que nadie había escuchado aquello.

—Shh, porfavor— dijo ella suplicante.

—Cuando más placer recibe una persona… más endorfinas libera. ¿Sabes que son las endorfinas? Son las hormonas que producen la felicidad. Apuesto a que estas de buen humor hoy ¿No?

Sasuke se inclinó hacia su rostro.

—Y eso que solo has probado un poco— susurró tan cerca de su rostro que su aliento chocaba con sus sentidos—¿Te gustó?

Hinata hubiera dado todo porque aquel tema hubiera quedado muerto y sepultado en aquella habitación. Pero suponía que tarde o temprano debían hablar sobre ello.

—E-eso, no debió pasar—

—Eso no responde a mi pregunta—dijo mientras acercaba su asiento a la de ella— Nadie nos escucha, puedes decirlo—

¿Decir que? Si ella seguía sin entender nada de lo que había pasado. Solo sabía que sentía rara y avergonzada. Y que no quería hablar de aquello nunca más.

—No me gustó, no estuvo bien—Sasuke sonrió divertido.

—Eres una muy mala mentirosa… La forma en que tus caderas se levantaron para recibir a mi boca, la forma en que mordias tus labios para no gemir, para no gritar…te aferrabas a las sabanas para no temblar de placer, créeme que tu cuerpo me dijo otodo lo contrario anoche…

Hinata encontró muy interesante su taza vacía, todo con tal de fingir no escucharlo. Agradeció llevar el pelo suelto para así al menos disimular un poco su exagerado rubor. Sentía arder las mejillas.

Él alargó la mano y despejó un lado de su rostro colocando un mechón de su pelo detrás de la oreja.

—Estas roja como un tomate—dijo mientras su dedo pulgar acariciaba su mejilla— Me encantan los tomates. Son unas frutas muy interesantes. ¿No crees? — terminó mientras se apartaba finalmente. Se levanto y se bebió lo que quedaba de su café.

Hinata no entendía nada… no lo entendía en lo absoluto. ¿Como podía actuar de aquella manera tan desvergonzada?

Ko entró segundos después para avisar a Sasuke que Hiashi ya lo esperaba para la reunión que habían acordado.

—Cuida a la señorita Ko, mantenla alejada de las escalones—Bromeó haciendo énfasis en las escaleras—Y gracias por el café. Dijo mientras salía de la cocina.

Hinata llamó minutos después a Shikamaru para decirle que ese día no iría a la empresa y tal vez los días siguientes tampoco. No quería exponerse e ir cojeando. Ya bastaba con el bochorno de tener que suplantar con Neji, aguantar las miradas lastimeras de todos para que encima tuviera que llegar caminando de aquella forma.

—Entiendo. Cuídate y descansa. —dijo el castaño del otro lado del teléfono y cortó.

Como siempre tan conversador. Pensó la ojiperla.

—¿La ayudo a subir las escaleras y así descansa en su dormitorio? — Preguntó Ko mientras empezaba a sacar verduras y todo tipo de alimentos de la nevera. Además de ser el mayordomo Ko también era el cocinero y el que se encargaba del personal de limpieza. A Hiashi nunca le gustó tener mucho personal en la casa por lo que hacían todo lo posible de que hubiera la menor cantidad de trabajadores durante el día. El personal de limpieza solo venia a horas específicas. Y Ko se encargaba del resto.

—No, Ko. Quiero mantener la mente ocupada.. así no pienso en… en la empresa— respondió la muchacha mientras se acomodaba en la butaca de la cocina—¿Porqué mejor no me pasas las verduras y yo las cortó? Se ofreció y Ko se negó al instante.

—Eso no es correcto—respondió.

—Antes me dejabas—dijo haciendo un puchero. Ko sonrió divertido y Hinata se hecho a reír. Ko era como un padre para él, solo con él se sentía lo suficientemente en confianza para actuar así

—Eso era porque siempre estabas insistiendo por aquí —Respondió el hombre mientras sonreía de manera melancólica. La verdadera razón era porque cuando murió la madre de Hinata ella parecía tan sola todo el tiempo. Y para no extrañarla tanto, Ko le ordenaba hacer cosas para mantenerla ocupada y que no se sintiera triste.

—Te estoy insistiendo ahora también—rogó Hinata y Ko no tuvo más opción.

La mañana efectivamente se le pasó volando. Siempre le habia gustado la cocina aunque a su padre no le hiciera mucha gracia que ella "Se comportara como una sirvienta"

Cuando terminaron de hacer la comida Ko sirvió los platos a la mesa y ayudó a Hinata a ir hacia el comedor. Ya no se sorprendió de que Sasuke se quedara a comer con ellos.

Al menos cuando Sasuke estaba en presencia de su padre, no la molestaba e incluso hablaba formalmente con ella.

—Me pondré en ello mañana mismo— Dijo Sasuke de manera seria y educada.

—Tomate tu tiempo. No hace falta apurar tanto las cosas— Le respondió Hiashi.

—Tampoco tengo muchas cosas que hacer, además, me gustaría saber realmente cómo trabajan ahora. Llevo años sin verlos y la verdad ya estaba pensando en ir de todas formas.

Hinata de repente sintió curiosidad de quienes hablaban.

—La verdad es que estaba pensando en si querías quedarte aquí el tiempo en que estés en Japón. Hay tantas habitaciones aquí ¿No crees que es un desperdicio pagar por una habitación de hotel?

Sasuke se sorprendió por su ofrecimiento, pero iba a rechazarla. El disfrutaba estar solo y vivir en una casa que no era la suya definitivamente no estaba en sus planes, aunque fuera por un corto periodo de tiempo… pero cambio de parecer cuando Hinata soltó un respingo llamando su atención. La vio tan asustada, tan sorprendida por ello que de repente no pensaba que fuera tan mala idea.

—Eso sería de verdad estupendo. Odio los hoteles. Son tediosos y aburridos—dijo mientras observaba como la ojiperla removía la cuchara de su sopa de manera poco común. No pudo evitarse pensar hacia donde se dirigía todo aquello. Esa mujer lo atraía, de eso ya no había duda. ¿Pero porqué de un momento a otro influía tanto en todas las decisiones que tomaba? No lo sabía.. lo que si sabia era que la idea de tenerla cerca todo el día, todas las noches, lo entusiasmaba. Lo entusiasmaba más de lo que le gustaría admitir.